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4 La planificación de las entrevistas de Asesoramiento Académico Personalizado y del Plan de Acción Tutorial

Florencia T. Daura

Tal vez los contenidos y las actividades o recursos que se utilicen para promoverlos constituyen unos de los elementos que más inquietud originan en el asesor académico, aspecto que se pone de manifiesto en algunas preguntas que puede formularse y hasta compartirlas con otros colegas: ¿De qué hablo con mi asesorando? ¿Por qué tema me conviene iniciar la primera entrevista? ¿Qué contenido es conveniente trabajar con el alumno que acaba de ingresar y con el que se encuentra en los últimos años de la carrera? ¿Cómo puedo abordar cada tema? ¿Es conveniente utilizar sólo la técnica del interrogatorio o existen otras?

Estos interrogantes constituyen sólo un ejemplo de los que pueden plantearse. Es por ello que el presente capítulo se plantea con la finalidad de profundizar los conocimientos con respecto a los contenidos que los asesores tienen que abordar en las entrevistas personales.

Como veremos en el presente capítulo, los contenidos a plantear en el espacio de AAP son muy variados y tienen la finalidad de informar, orientar y formar a cada alumno en cuestiones académicas y personales. Para que guarden una coherencia entre sí, tienen que estar en relación con las necesidades previamente detectadas, con los objetivos propuestos y con otros elementos que integran lo que denominamos como Plan de Acción Tutorial o de Asesoramiento.

Contenidos de las entrevistas de Asesoramiento Académico Personalizado

Para aprovechar mejor la entrevista personalizada es necesario considerar qué contenidos abordaremos en cada encuentro y con cada estudiante. Es de común acuerdo pensar que los contenidos varían de acuerdo con el momento de la carrera en el que este último se encuentre, con el perfil a formar en cada carrera y con otros factores a tener en cuenta -necesidades y problemas personales, etc.-.

En líneas generales, la entrevista personalizada, a diferencia de las entrevistas de carácter grupal, nos brinda un espacio de carácter privado que propicia el tratamiento de temas que afectan a la intimidad del alumno y que, dependiendo de su personalidad, no podrían abordarse en caso de que estén presentes otras personas. Es por ello que, a fines prácticos, por falta de disponibilidad o por inexperiencia, comúnmente se abordan temas relacionados con las dificultades y las decisiones académicas, como puede ser la planificación y la gestión del tiempo, la utilización de técnicas de estudio y su vinculación con el rendimiento obtenido; y otros incidentes particulares del estudiante.

Al respecto, consideramos que tanto el espacio de la entrevista individual, como en la relación asesor-alumno, contienen una riqueza a descubrir que supera estos temas y abarca muchos otros. Muestra de ello lo encontramos en el vínculo que se forjó entre grandes maestros y discípulos destacados, que dejaron marcas imborrables en la historia. Así, en la antigua Grecia, nos encontramos con la acción formativa que Aristóteles brindó a Alejandro Magno; posteriormente, con las técnicas que Domenico Ghirlandaio transmitió a Miguel Ángel; con Haydn y Beethoven, que si bien tuvieron un vínculo complicado, por ser el primero exigente y rígido, mientras el segundo impetuoso, llegaron a admirarse; en el siglo XX Freud y C. Jung, entre otros… De hecho, no cabe pensar que en sus diálogos sólo conversaban sobre los problemas que el aprendiz tenía para comprender un tema determinado; por el contrario, quien poseía el saber, el maestro, orientaba y abría nuevos horizontes que afectaban a todo el proyecto vital de su alumno. Es más, la forma en que utilizaron la tutoría llegó a trascender el tiempo, tanto por los aportes que brindaron a través de ella a la humanidad como por haber desarrollado las potencialidades de sus alumnos (de la Cruz Flores, Chehaybar y Kury y Abreu, 2011).

Ello nos lleva a considerar cómo los contenidos están en vinculación con cuatro acciones concretas que el tutor tiene que realizar en el espacio de asesoramiento (Cano González, 2009):

  1. facilitar la adaptación a la vida universitaria;
  2. orientar la concreción del proyecto vital, en el que tiene un lugar preponderante el desarrollo profesional;
  3. dar estrategias para mejorar el rendimiento académico; y facilitar el acceso al mundo laboral.

Las mismas se tienen que llevar a cabo de acuerdo con el perfil del estudiante a formar, al momento del plan de estudios de la carrera y a un Plan de Acción Tutorial o de asesoramiento (PAT) (Rodríguez Espinar, 2004) previamente delineado, conformado por distintos elementos, entre ellos, los contenidos.

El Plan de Acción Tutorial o de Asesoramiento

El PAT es una estrategia de gestión institucional y personal, que se puede plasmar por escrito, pero que principalmente tiene que mostrarse a través de acciones concretas encaminadas a organizar y llevar a cabo el asesoramiento académico (Muñoz Moreno y Gairín Sallán, 2013). Tiene dos objetivos, por un lado, organizar estratégicamente el trabajo del asesor y, por el otro, ayudar a que el estudiante tome decisiones relativas a su adaptación y rendimiento en el nivel universitario, su desarrollo personal y profesional. Si bien lo conveniente es que se implemente a nivel macroinstitucional, puede utilizárselo a nivel personal, a partir del trabajo que realiza cada asesor.

El PAT está conformado por una serie de elementos:

  1. Análisis de necesidades.
  2. Metas y objetivos.
  3. Contenidos.
  4. Los recursos.
  5. Modelo organizativo.
  6. Evaluación.

1. Análisis de necesidades: las necesidades están dadas por carencias que afectan a los estudiantes, a la carrera (o al plan de estudios) y a la institución, a las que hay que revertir o cubrir y que sirven de fundamento a los objetivos del PAT:

  • Las necesidades de los estudiantes: se refieren a las competencias y las habilidades personales, sociales, académicas y profesionales esperables en los alumnos y que deben ser potenciadas a partir de la orientación que reciba por parte de otra persona más experta, como lo es el asesor o tutor. Para detectarlas, el asesor puede plantearse dos interrogantes: ¿Cuáles son las necesidades reales que los estudiantes presentan? ¿Cuáles son las competencias que tienen que desarrollar?
  • Las necesidades de la de carrera: están dadas por las fortalezas y las debilidades respecto a la dimensión organizativa (horarios, espacios, recursos, gestión…) y a la dimensión académica (porcentaje de ingresos a la carrera, porcentaje de deserción, promedio obtenido por los estudiantes a lo largo del año académico, etc.). Algunas preguntas pueden ayudar a identificarlas: ¿cómo están distribuidas las asignaturas en el año lectivo? ¿Cómo están dispuestas las fechas de exámenes parciales y finales? ¿Las asignaturas que integran el plan de estudios permiten formar el perfil de graduado que se espera? ¿Los alumnos reciben la información necesaria para organizar su estudio? ¿Cuentan con los recursos suficientes para estudiar todas las materias (apoyo de secretaría, espacios físicos en la facultad, etc.) ¿Cuántos estudiantes ingresaron este año? ¿Y cuántos egresaron?
  • Las necesidades de la institución: se concretan a través de los servicios que la universidad presta y que satisfacen o no al público estudiantil y al de los asesores. Para detectarlas, pueden servir interrogarse: ¿Existe un registro sobre el nivel de satisfacción de los alumnos y de los tutores en cuanto a la formación recibida/brindada por la institución? ¿Cuáles son los aspectos más valorados y cuáles los más criticados?

2. Objetivos: constituyen el segundo elemento del PAT que debemos considerar; están en relación con las necesidades que se hayan detectado en los alumnos que orientamos y con tres grandes necesidades que los discentes tienen (recibir información, formación y orientación).

Evolucionan según el momento de la carrera, pero a grandes rasgos, se pueden resumir en la tabla siguiente (tabla 1):

Tabla 1

Objetivos del asesoramiento según el momento de la carrera en el que se encuentra el estudiante.

Momento de la carrera

Objetivos generales

Al inicio

  • Informar a los estudiantes sobre la propia universidad, sobre la facultad y sobre el título que obtendrán al terminar la carrera.
  • Adaptar al alumno al nuevo entorno de estudios. Ocuparse de la transición a la universidad.
  • Fomentar la participación en la vida universitaria.
  • Orientar en aspectos curriculares, si es necesario.
  • Intervenir en su formación académica, personal y cultural.
  • Efectuar un seguimiento del rendimiento académico y dar estrategias para mejorarlo.

Durante los estudios

  • Intervenir en la formación.
  • Efectuar un seguimiento del rendimiento académico y dar estrategias para mejorarlo.
  • Integrar activamente al estudiante en la vida académica.
  • Informar sobre las orientaciones profesionales.

Al finalizar los estudios

  • Intervenir en la formación.
  • Efectuar un seguimiento del rendimiento académico y dar estrategias para mejorarlo.
  • Dar a conocer el acceso a especializaciones, maestrías y otros postgrados.
  • Orientar en aspectos profesionales.
  • Ocuparse de asesorar acerca de la transición al mundo laboral

Fuente: elaboración propia de acuerdo con Rodríguez Espinar (2004)

3. Contenidos: el asesor tiene que prever los temas tratará con el alumno a fin de aprovechar mejor cada entrevista. A partir de su planteo inicial, lo conveniente es sugerir al estudiante que continúe trabajándolo en pos de alcanzar su autonomía en cuatro áreas específicas: personal, familiar, académica y social (Cfr. Tabla 2), y de desarrollar determinadas competencias transversales acordes al perfil del graduado.

Los contenidos también pueden abordarse a partir de las cuestiones que los tutorandos plantean en las entrevistas a medida que se afianza el vínculo con el tutor y se genera una mayor confianza entre ambos.

Asimismo, como veremos posteriormente, los temas pueden presentarse a través de distintas actividades creativas y motivadoras, que incentiven su desarrollo por parte de quien recibe la orientación.

Tabla-capitulo-41_c

4. Los recursos: hacen referencia a los recursos y actividades que el asesor utilizará de acuerdo con los objetivos y contenidos previamente fijados en el seguimiento de cada estudiante.

Cada actividad[1] que se implemente en el espacio de asesoramiento implica un primer momento de trabajo individual por parte del estudiante y, luego, una instancia de trabajo conjunto con el tutor. Esta dinámica puede modificarse de acuerdo con el perfil que posea el alumno, por lo que, si manifiesta una forma de ser más extrovertida, estos dos momentos podrán ser trabajados en una sola etapa, durante el encuentro personal con el asesor.

 

5. Modelo organizativo: se refiere a tres aspectos:

  • Coordinación de la tutoría: aquí se tendrá que considerar cómo se coordina, planifica y evalúa el trabajo de asesoramiento académico con otros miembros de la institución (director de estudios, secretaria de alumnos, profesores, etc.).
  • Estructura funcional adoptada para llevar a cabo el asesoramiento: es decir, si será individual, grupal, por pares, etc.
  • Estructura de seguimiento: considera, por un lado, los procedimientos que se utilizan para seleccionar y efectuar el seguimiento de los asesores, brindarles la formación necesaria para que desempeñen su función con efectividad; y por el otro, los mecanismos que se implementan para realizar el seguimiento de alumnos.

También es conveniente que se efectúen reuniones entre la dirección de estudios y los tutores, entre los tutores entre sí e, inclusive, entre los tutores y los profesores, sobre todo en aquellos casos de estudiantes con mayores problemas académicos y/o personales.

Con respecto al seguimiento de los alumnos, lo recomendable es establecer un cronograma de trabajo anual y pautar, dentro de las posibilidades que tiene el asesor, la cantidad de encuentros que se realizarán durante el año académico y los objetivos que se perseguirán en cada uno. Para ello, puede ser útil las ideas vertidas en la tabla 3:

Tabla 3

Calendario de reuniones de asesoramiento académico y objetivos

Calendario de reuniones

Objetivos

Primera reunión: inmediatamente al inicio del año académico.

  • Presentarse al estudiante.
  • Esclarecer las expectativas mutuas sobre el asesoramiento académico.
  • Explicar los objetivos y el funcionamiento de la tutoría: cuál será el calendario de reuniones que se tendrá en cuenta, los canales de comunicación que se utilizarán, etc.
  • Incluir aquellas actividades que se consideren útiles para el estudiante y que no formen parte de ninguna materia específica del plan de estudios. Por ejemplo: ofrecer orientaciones sobre la elaboración de trabajos, organización del estudio, etc.

Segunda reunión: a mediados o al finalizar el primer cuatrimestre

  • Hacer un seguimiento del curso a mitad del primer cuatrimestre para resolver los problemas que se puedan estar planteando.
  • Reflexionar con el estudiante sobre el modo con el que enfoca sus aprendizajes y los resultados que obtiene o prevé obtener.
  • Incluir las actividades útiles para el alumno y que no forman parte de ninguna materia específica del plan de estudios o que estén incluidas en el Programa de Vida Universitaria.

Tercera reunión: al inicio del segundo cuatrimestre.

  • Analizar el cuatrimestre finalizado, recoger los resultados de las evaluaciones parciales y finales y comentarlos personalmente.
  • Estimular al estudiante para que planifique su estudio y seleccione metas personales y académicas a alcanzar a fin de año.

Cuarta reunión: al finalizar el segundo cuatrimestre

  • Analizar el cuatrimestre finalizado, recoger los resultados de las evaluaciones y comentarlos personalmente. Efectuar un balance del curso académico.
  • Favorecer la organización del plan de estudios que el alumno seguirá para preparar los exámenes finales.

Fuente: Elaboración propia de acuerdo con Rodríguez Espinar (2004).

6. Evaluación: desde la dirección de estudios de cada facultad o cada tutor en particular, durante todo el curso académico, es conveniente que planifiquen un proceso de evaluación con el fin de efectuar un seguimiento continuo del trabajo de asesoramiento y efectuar propuestas de mejora. Para que se constituya en un proceso integral, es crucial que los directivos, los tutores, los profesores y los estudiantes de la unidad académica brinden una valoración sobre el mismo, considerando los elementos principales del proceso evaluativo (gráfico 1).

Gráfico 1. Componentes de la evaluación

Imagen 1 cap 4

Fuente: Elaboración propia de acuerdo con Rodríguez Espinar (2004)


Referencias bibliográficas

Cano González, Rufino (2009). “Tutoría universitaria y aprendizaje por competencias ¿Cómo lograrlo?”, en Revista Electrónica Interuniversitaria de Formación del Profesorado, no12, vol. 1, 181-204. Consultado en https://goo.gl/586vVI

De la Cruz Flores, Gabriela; Chehaybar y Kury, Edith y Abreu, Luis Felipe (2011). “Tutoría en educación superior: una revisión analítica de la literatura”, en Revista de la Educación Superior, noXL, vol. 1, 157, 189-209.

Chehaybar Muñoz Moreno, José L. y Gairín Sallán, Joaquín (2013). “Orientación y tutoría durante los estudios universitarios: el plan de acción tutorial”, en Revista Fuentes, no. 14, 171-192.

Rodríguez Espinar, Sebastián (Coord.) (2004). Manual de tutoría universitaria. Recursos para la acción. Barcelona: Ediciones Octaedro.


  1. Por sus características, en el módulo 5 brindaremos algunos recursos que podrán implementarse en las entrevistas de asesoramiento según el momento de la carrera y las áreas de desarrollo personal del estudiante.


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