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Breve síntesis de los resultados

En función de las preguntas planteadas en esta investigación el análisis de la percepción de los entrevistados arrojó los siguientes resultados: 

a. Sobre la perspectiva de los actores con respecto a la construcción del proyecto biográfico laboral se evidenció que en el valor asignado al trabajo predominó la función de inclusión laboral y ascenso socioeconómico con variantes en relación a las ofertas del mercado de trabajo. Este proyecto fue asociado al valor moral del deber ser trabajador acorde al modelo del capitalismo pesado descripto por Bauman.

b. La percepción subjetiva de los actores sobre el impacto de la adquisición de la incapacidad laboral permanente y la exclusión del mercado asalariado en sus recorridos laborales y en sus vidas cotidiana arrojó los siguientes hallazgos:

  1. Se constató la oposición que presentaron a la tipificación de trabajador con incapacidad laboral permanente por el discurso legal de los dictámenes médicos. La frase yo podía trabajar como capacidad laboral conservada y probabilidad de desempeño efectivo en el puesto evidenció que la autopercepción fue contraria a la tipificación impuesta.
  2. En todos los casos se ubicaron espontáneamente dentro de la lógica de la tragedia personal. Este punto contradijo la expresión yo podía trabajar, ya que asumieron el discurso médico como el único autorizado para definir su situación, dejando de lado las condiciones sociales de producción como causal del hecho traumático. Esta lógica les impidió identificarse con sus pares de trabajo con incapacidad laboral permanente; solo mencionaron su existencia ante las repreguntas, aspecto que los condujo al aislamiento e individualización. Dicho aislamiento se complementó con las acciones atribuidas a sus superiores, pares y representantes sindicales durante la estrategia de exclusión. Adhirieron a la representación social negativa de la improductividad asociada a las personas con discapacidad como una de las reglas tácitas del mercado formal de trabajo que fue compartida con la empresa, compañeros y representantes sindicales. La probabilidad de adjudicar responsabilidad del hecho traumático a las condiciones de trabajo surgió en algunos entrevistados a posteriori cuando lograron alejarse temporalmente del hecho.
  3. Con respecto al proceso de exclusión del mercado asalariado se evidenció el quiebre de la solidaridad y el aislamiento dentro del ámbito laboral, sobre todo en las grandes empresas, mediante la ausencia o distanciamiento de los representantes sindicales y pares. Los entrevistados describieron la falta de apoyo para conservar sus puestos de trabajo.
  4. Asumieron la incapacidad laboral permanente como causa de desvinculación. Sin embargo, durante la descripción del proceso de exclusión, algunos entrevistados relataron que durante el tiempo muerto destinado a la recuperación la empresa había decidido, entre otras variantes, una reestructuración organizativa relacionada con el rearmado de grupos de trabajo que mostró la prescindencia de los cargos que habían ocupado antes del hecho traumático. Algunos de los entrevistados presentaron incompatibilidad parcial o total entre su capacidad actual de desempeño y el puesto que desarrollaban; en otros solo hubieran requerido mayor tiempo para recuperación, incluso uno de los entrevistados con un alto índice de incapacidad laboral permanente no presentaba limitación para continuar en su puesto. De todos modos, los hechos observables se presentaron como débiles ante la asociación causa-efecto de la incapacidad-desvinculación sostenida por los entrevistados como certeza.
  5. Con respecto al peso relativo de las calificaciones y competencias laborales dentro de las trayectorias laborales, los empleadores priorizaron su valor como capital humano en la etapa de selección de personal, pero no sumó como capital simbólico durante el proceso de exclusión. La condición de salud y la presunción de incapacidad laboral fue decisiva para el empleador en el momento de disolver el contrato laboral. Esta decisión se manifestó en forma autónoma a la repercusión de la incapacidad laboral permanente sobre el desempeño efectivo del empleado, incluso en forma previa al dictamen de la comisión médica, devaluando las calificaciones y competencias que presentaba la trayectoria laboral del trabajador. En función de la limitación de los casos evaluados se evidenció que las condiciones de salud e incapacidad presuntiva continuaron siendo prioritarias para los empleadores en el momento de definir la exclusión del mercado formal, como constante no superada del modo de producción capitalista en función de la categorización de los trabajadores útiles e inútiles. En una supuesta fórmula matemática, el empleador podría intercambiar un componente con iguales o similares calificaciones y competencias, pero nunca lo haría con un componente dañado, aspecto que surge como regla tácita del mercado competitivo y que los entrevistados identificaron como una disociación entre trabajo e incapacidad que se excluyen mutuamente. Este punto tiene coincidencia con las investigaciones sobre discapacidad y mercado de trabajo citados en la introducción, aunque cuatro de los entrevistados no ameritaban legalmente la condición de persona con discapacidad.
  6. Con respecto al papel de las ART, estas fueron mencionadas espontáneamente asociadas a las prestaciones médicas y de rehabilitación.  Pero los reclamos sobre las fallas en la prevención fueron atribuidas al empleador, aunque persistió la culpa por no haber protegido su fuerza de trabajo; por lo tanto, la responsabilidad se presentó compartida.  

c. Tras analizar las tácticas implementadas por los actores sociales para reconstruir su itinerario laboral, es decir, las características de las bifurcaciones laborales posteriores al hecho traumático y la exclusión laboral se concluyó que en el proceso de reinserción laboral se manifestaron los siguientes hallazgos:

  1. La incapacidad laboral permanente operó como estigma tanto para sostener la permanencia en el empleo como para la reinserción laboral posterior. Sólo algunos utilizaron la incapacidad como capital de juego para obtener una indemnización mayor. Contrariamente a las modificaciones legislativas para mitigar el incremento de la litigiosidad de los damnificados de los riesgos del trabajo, considerando el tamaño de la muestra evaluada, para varios de los entrevistados primó el reclamo por el derecho a conservar el empleo. Las demandas por compensaciones económicas, en casi todos los casos, fueron incentivadas por familiares, amigos cercanos o abogados. 
  2. En todos los casos describieron una etapa de pruebas para la reinserción laboral en las que utilizaron la incapacidad para litigar por una compensación económica o la enmascararon (ocultar el estigma). En dicha etapa predominaron los trabajos precarios e informales a partir de ofertas del mercado y no de la propia elección.
  3. En los seis casos se modificó el valor atribuido al trabajo como progreso económico. Consideraron como prioridad la autonomía, las condiciones del puesto seleccionado y la libertad de acción. También presentaron registro de la modificación en su vida cotidiana referido a la utilización del tiempo para actividades no laborales y contacto familiar.
  4. La bifurcación en cada caso analizado se manifestó de la siguiente manera: 

Virginia: se reinsertó en el campo informal. Factores coadyuvantes:  se autoexcluyó de la búsqueda laboral en el mercado asalariado por ser mayor de 50 años. La recuperación de la movilidad de la mano afectada fue total.

Pablo: retornó al mercado laboral con contrato de tiempo indeterminado. Factores coadyuvantes: se negó a someterse a un examen preocupacional requerido por el mercado asalariado. No presenta limitaciones en el desempeño de su puesto actual.

Carlos: presentó limitaciones para retornar a la tarea de gestión full time. No probó otros puestos, decidió abandonar la búsqueda en el campo asalariado y se abocó al autoempleo con desempeño adecuado y libertad de decisión. 

Carmen: continuó desempeñándose en un puesto con características similares en el mercado formal de trabajo, pero en el ámbito público, de acuerdo a su elección y su tradición familiar. Aceptó el desafío presente en las secuelas de su enfermedad profesional que limitaron parcialmente su desempeño y podría perjudicarla en su salud actual y a futuro.

Mercedes: retornó al mercado asalariado en condiciones de menor exigencia de productividad. Pasó de trabajar como mando medio en la cocina de un hotel a ser empleada doméstica de una anciana. 

Luis: el itinerario laboral cíclico del trabajador marcada por los cambios de rubros del puesto seleccionado y la inmigración interna fue interrumpida tras el hecho traumático y la desvinculación.  Su prioridad fue cubrir con un seguro social a su familia antes que el retorno laboral. En su nuevo puesto autónomo valorizó sus vínculos sociales y la libertad de acción más que la retribución económica.



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