El carácter sintético del razonamiento matemático fue uno de los núcleos conceptuales que llevaron a J. Hintikka a identificar un conjunto de cuestiones bajo la idea directriz de temas kantianos en la filosofía de la lógica[1]. Éste es sólo un caso que confirma la influencia configuradora de la filosofía de Kant en la filosofía posterior. “Para bien o para mal, casi todo desarrollo filosófico de significación desde 1800 ha sido una respuesta a Kant”[2], sostiene una de las indicaciones al respecto. Esta influencia ha alcanzado ámbitos no inmediatamente asociados con la filosofía de Kant, como el recién indicado de la filosofía de la lógica o el de la filosofía del lenguaje. La filosofía crítica como base de la filosofía del lenguaje ha sido señalada desde distintas perspectivas. R. Rorty ha sostenido que la filosofía analítica sería una versión de la filosofía kantiana, una variante cuyas características serían pensar la representación no como fenómeno mental sino como fenómeno lingüístico y desplazar en el orden de las disciplinas el peso de la crítica y la psicología transcendentales a la filosofía del lenguaje[3]. A su vez, en el momento de vigencia de la idea de giro lingüístico, se sostuvo que
“El giro lingüístico de las últimas décadas es una ampliación del giro copernicano. Ya sea que el centro gnoseológico sea una única semiótica y gramática transcendentales, ya sea que haya reglas y sistemas lingüísticos alternativos, formas a priori de la experiencia del mundo que se corresponden con las formas en las cuales esta experiencia es articulada y comunicada.”[4]
Una evaluación posterior al respecto sostuvo que la cuestión del lenguaje en Kant oscila entre un polo, donde se verifica que Kant prácticamente no ha hablado del lenguaje y que en sus obras no se halla una filosofía del lenguaje elaborada y articulada explícitamente, y otro en donde se puede constatar, que “a pesar de ello ningún filósofo de la época moderna ha tenido una influencia en la filosofía del lenguaje tan grande como la suya”[5]. Una rápida translación de la idea de Hintikka sugeriría, entonces, la posibilidad de hablar de temas kantianos en la filosofía del lenguaje. El presente trabajo busca no sólo mostrar una posible continuidad entre temas, sino proponer para su discusión la idea de argumentos kantianos en filosofía del lenguaje. En un doble sentido: argumentos de filosofía del lenguaje en Kant y argumentos desarrollados con posterioridad en relación con la filosofía de Kant[6]. En el primer caso mostraremos referencias explícitas en los textos de Kant, para luego proponer su interpretación como argumentación. En el segundo, de modo semejante, tomaremos como punto de partida las referencias explícitas a obras o temas de Kant presentes en las obras de la filosofía posterior.
En el examen de la posibilidad de una filosofía del lenguaje en Kant, el cual es difícilmente separable de la cuestión del lugar del lenguaje en la filosofía de Kant, el diagnóstico condensado en la expresión el “silencio de Kant”[7]respecto del lenguaje no puede valer como una respuesta que cierre la cuestión; particularmente, si se toma en cuenta, como dijimos, la influencia que tuvo la filosofía crítica en la posterior reflexión sobre el lenguaje. Ello conduce a identificar los fundamentos o condiciones en la reflexión de Kant que han sustentado su influjo en la posterior reflexión sobre el lenguaje. Precisamente, en la interpretación más reciente de la cuestión se ha desarrollado una nueva perspectiva que, desde distintos enfoques, coincide sin embargo en el cuestionamiento de la tesis del silencio de Kant respecto del lenguaje y en la exploración de lo que puede hallarse efectivamente en relación con el lenguaje en la filosofía de Kant, subrayando no ya solamente la importancia de su influencia posterior sino la posibilidad de la reconstrucción de una reflexión sobre el lenguaje en la misma filosofía de Kant. Esta nueva perspectiva respecto de la cuestión del lugar del lenguaje en la filosofía de Kant y, a partir de ello, de su relación con la filosofía del lenguaje se halla claramente presentada y sintetizada en la tesis sostenida por P. Natterer, quien afirma que
“Frente a difundidos prejuicios estructurales, la teoría kantiana tematiza la dimensión del lenguaje, reflexiona acerca de ella y ofrece, en virtud de mayores posibilidades de diferenciación, comprensión y confirmación interdisciplinaria, un marco más productivo y eficaz que las posiciones lingualistas.”[8]
A partir de este contexto en lo que sigue proponemos una interpretación de las indicaciones respecto del lenguaje y presentadas desde un punto de vista interno a la formulación de Kant, tal como ésta puede ser identificada en el propio marco de su obra[9]. Esta interpretación sostiene que, cuando se considera lo que Kant explícitamente indicó en el marco de su propia terminología y conceptuación, se puede, a pesar de que no está desarrollada, identificar una posición respecto del lenguaje. En tanto esta posición se basa en el nuevo enfoque teórico y metodológico de la filosofía transcendental ella da lugar a un enfoque transcendental en filosofía del lenguaje. Acorde a ello el presente trabajo, dentro de las múltiples posibilidades de análisis de la “dimensión del lenguaje” que el nuevo enfoque recién señalado ha ido abriendo, se ocupa de los argumentos de filosofía del lenguaje en Kant[10] en los capítulos 2 a 6 y de los argumentos de filosofía del lenguaje desarrollados con posterioridad en relación con la filosofía de Kant en los capítulos 7 a 14.
La investigación de las categorías llevada a cabo en la deducción metafísica de la Crítica de la razón pura que tiene por objeto exponer el origen a priori de las categorías siguiendo su concordancia con las funciones lógicas universales muestra la posibilidad de la aplicación del enfoque transcendental a la gramática. Aquí se intenta mostrar las razones inherentes a la filosofía crítica por las cuales en ella si bien no se desarrolla explícitamente un enfoque transcendental de la gramática como tal, sin embargo se abre un lugar para el mismo (Cap. 2). Lo tenido como el núcleo mismo de la filosofía teórica de Kant, la deducción transcendental de los conceptos puros, permite identificar una argumentación en la cual se sostiene que alcanzar el fin de la deducción implica proporcionar un fundamento a la función semántica de los conceptos puros o categorías en tanto la deducción es la explicación de la manera como puede asignársele sentido y significación al uso a priori de tales conceptos puros. A partir de ello se muestra que la deducción proporciona un fundamento a la función semántica no sólo de los conceptos puros, sino también del lenguaje en general (Cap.3). Como parte de la crítica del empleo dogmático de la razón pura, en el contexto de la metodología de la razón pura, hay un argumento respecto del empleo de signos y de las condiciones de significado de las proposiciones transcendentales. Este argumento es identificable en la determinación de la diferencia metodológica central entre los dos usos de la razón pura: el uso intuitivo por construcción de conceptos en matemáticas y el uso discursivo de la razón pura en filosofía (Cap. 4). La Crítica de la facultad de juzgar presenta la concepción transcendental del símbolo y la comunicación. En ella el símbolo se determina como un modo de relacionar concepto e intuición, centrándose en los casos en los cuales los conceptos (p. ej. ideas) no encuentran intuición sensible alguna que pueda corresponderle. Los símbolos ofrecen, entonces, exhibiciones indirectas para los conceptos por medio de la analogía. En esta concepción crítico-transcendental del símbolo se sintetiza una perspectiva unificadora de la reflexión kantiana sobre el lenguaje, la cual se orienta por la idea de una determinación inteligible del ser humano, donde lo bello es símbolo del bien moral (Cap. 5). En la Antropología en sentido pragmático se halla la consideración explícita más detallada sobre la capacidad de lenguaje en toda la obra de Kant y se ofrece una reflexión sobre el lenguaje desde el punto de vista de la acción humana libre. Esta reflexión transita el recorrido completo del texto: se inicia en su comienzo con la posibilidad de expresión del yo como constituyente de la persona humana y se cierra con el análisis final de la característica de la especie humana. La reflexión sobre los signos y el lenguaje se inscribe en una argumentación que se despliega siguiendo lo que el ser humano, en tanto ser libre, puede y debe hacer. Esta argumentación culmina en el análisis de la destinación (Bestimmung) de la especie humana y se orienta, desde el punto de vista práctico, al ideal de una interacción social como un sistema unido de modo cosmopolita (Cap. 6).
La filosofía crítica de Kant se halla en el origen, desarrollo, configuración y ramificación en múltiples tendencias y subdivisiones de la filosofía del lenguaje actual. Prácticamente desde la publicación misma de la Crítica de la razón pura contribuyó a la formación de ideas actuantes en dicho ámbito, influyendo p. ej. en la teoría del lenguaje de Humboldt o la teoría de los signos de Peirce. Esta influencia llega hasta la actualidad, mostrando su amplitud y repercusión al conectarse con orientaciones filosóficas distantes entre sí (o heterogéneas), como p. ej. la herencia de Nietzsche en la reflexión sobre el lenguaje y la gramática generativa (Cap. 7). Ello puede constatarse de múltiples modos y en diversos momentos, algunos de los cuales son puntualizados en este trabajo. Así, la investigación reciente de la relación entre las concepciones de Kant y Peirce da como algo bien establecido que la teoría del conocimiento de Kant es una de las bases fundamentales de la teoría de los signos de Peirce. La construcción de la propia síntesis conceptual de Peirce va acompañada de una profundización de temas kantianos centrales que Peirce elabora progresivamente y que permiten corroborar la intención filosófica general en la que se inscribe su reflexión sobre los signos. Ello puede verse, por ejemplo, en la reelaboración por parte de Peirce de la idea kantiana de arquitectónica del conocimiento (Cap. 8). La posibilidad de una gramática transcendental, sólo mencionada por Kant, puede ser vista como el germen de una idea que cobró una dimensión propia, en orientaciones distintas como la fenomenología de Husserl y la filosofía de Wittgenstein, cuando la idea de gramática se puso en conexión con los postulados teóricos centrales de la teoría transcendental de Kant (Caps. 9 y 10). El nuevo enfoque de Kant expresado en la fundamentación metódica en la Crítica de la razón pura sirvió de base para la configuración del concepto forma simbólica, núcleo de la filosofía de Cassirer (Cap. 11). La teoría kantiana del esquematismo constituye una pieza central en la constitución del pensamiento heideggeriano en la época en torno a Ser y tiempo. A partir de ello puede señalarse una línea de argumentación que va de la Crítica de la razón pura a Ser y tiempo, centrada en el aspecto temporal del significado (Cap. 12). La recepción de la Crítica de la facultad de juzgar en su primera parte, en tanto crítica de la facultad de juzgar estética, constituye uno de los ejes de la hermenéutica de H-G. Gadamer. Esta recepción se da dentro de, e implica, una interpretación, propia de Gadamer, de la idea de razón legada por la filosofía de Kant. La elaboración de Gadamer de la concepción kantiana de símbolo resulta, a su vez, en una interpretación hermenéutica de la idea de razón (Cap. 13). Precisamente, uno de los resultados de la recepción de Kant en Gadamer consiste, de modo análogo a como puede verse en Wittgenstein, en la primacía de la razón práctica. La ordenación de la reflexión sobre el lenguaje a la racionalidad práctica constituye el eje articulador de una forma de de comprensión en la que convergen varios intérpretes de Kant hacia el inicio del siglo actual (Cap.14).
El análisis conjunto de argumentos de filosofía del lenguaje en Kant y argumentos de filosofía del lenguaje desarrollados con posterioridad en relación con la filosofía de Kant implica debates filosóficos tradicionales, como p. ej. los conectados con la idea de “círculo hermenéutico”, y hace presente una forma de argumentación histórico conceptual del análisis de las cuestiones filosóficas[11]. A su vez, respecto de la situación actual de la filosofía de Kant señala J. Stolzenberg[12] que al comienzo del presente siglo la argumentación de Kant respecto de la autonomía de la razón y su ética de y para la humanidad parecen llegar a ser líneas de orientación global, tanto a nivel personal como en la vida social y política. En este contexto, subraya que reflexionar sobre Kant en el presente no sólo quiere decir considerar la filosofía de Kant desde el punto de vista de las teorías filosóficas actuales sino también abrir aquello que con el paso del tiempo y el cambio de los intereses queda pasado por alto, reprimido u olvidado y por ello a partir de ahora puede ser redescubierto y vuelto fructífero para los debates en el presente. Hacer a Kant objeto de la investigación filosófica incluye entonces, el esfuerzo por “liberar el contenido racional de la filosofía de Kant a partir de su propio centro” para evaluarlo en sus contenidos específicos en relación con las condiciones conceptuales y culturales actuales[13].
- Las cuestiones se articulan en torno de dos preguntas: la posible relevancia de la lógica para usos no lingüísticos del lenguaje y si la inferencia lógica puede dar algún tipo de información. Jaakko Hintikka, Logic, Language Games And Information: Kantian Themes In The Philosophy Of Logic, USA, Oxford UP, 1972.↵
- Alberto Coffa, The Semantic Tradition from Kant to Carnap, Cambridge, Cambridge UP, 1991, p. 7.↵
- Richard Rorty, Philosophy and the Mirror of Nature, Oxford, Oxford UP, 1980, p. 8.↵
- Lewis White Beck, “Was haben wir von Kant gelernt”, Kant-Studien, 72, 1981, p. 5.↵
- Josef Simon, “Immanuel Kant”, en Tillman Borsche (Ed.), Klassiker der Sprachphilosophie, Munich, C.H. Beck, 1996, p. 233.↵
- “Filosofía del lenguaje” en un sentido histórico-conceptual amplio, tal como es explicado en: Sylvain Auroux, La philosophie du langage, París, Puf, 1996 y Tillman Borsche, “Einleitung”, en Tillman Borsche (Ed.), Klassiker der Sprachphilosophie, Munich, Ch. Beck, 1996, pp. 7-13.↵
- La expresión ha sido empleada por T. de Mauro para referirse precisamente a la actitud de Kant respecto del lenguaje; Tullio de Mauro, Introduzione alla semantica, Bari, Einaudi, 1966, pp. 63-66.↵
- Paul Natterer, Systematischer Kommentar zur Kritik der reinen Vernunft, Berlín – Nueva York, W. de Gruyter, 2003, p. 439.↵
- Ello quiere decir adoptar un punto de vista como el de P. Baumanns, quien sostiene la necesidad de considerar la crítica de la razón kantiana desde un “punto de vista nuevo que al mismo tiempo sea el propio de Kant”; Peter Baumanns, Kants Philosophie der Erkenntnis, Wurzburgo, Königshausen & Neumann, 1997, p. 5; punto de vista que se caracterizaría por el trabajo de evitar centrarse en la proyección de la propia perspectiva del intérprete, Cf. Ibíd. p. 11.↵
- Esta cuestión es objeto como tal en: Daniel Leserre, La filosofía del lenguaje en Kant, Buenos Aires, Teseo, 2018, https://www.teseopress.com/1lafilosofiadel9/↵
- Una de las tantas formulaciones de este enfoque: “Filosofía e historia de la filosofía son una […] No se puede hacer la primera sin hacer la segunda.”, Charles Taylor, “Philosophy and its History”, en Richard Rorty (Ed.), Philosophy in History, Cambridge, Cambridge UP, 1984, p. 17.↵
- Jürgen Stolzenberg, “Einleitung: Kant in der Gegenwart”, en Jürgen Stolzenberg (Ed.), Kant in der Gegenwart, Berlín – Nueva York, W. de Gruyter, 2007, pp.1-13.↵
- Ibíd. p. 2.↵






