De la fenomenología estática a la pregunta por el origen en Husserl
Alejandra Baehr (UAH/CONICYT)
El problema del conocimiento recorre la fenomenología husserliana desde sus inicios en LU, hasta obras más tardías como EU. Así, una de las preguntas que atraviesa el pensamiento de Husserl es la pregunta por la posibilidad del juicio como un tipo de síntesis de cumplimiento (Erfüllung) que pone en relación elementos de naturaleza heterogénea. En otras palabras, se pregunta en qué sentido el material proporcionado por la receptividad sensible puede hacer verdaderos los juicios. En este contexto, el análisis realizado en LU (VI) tiene como punto de partida la consideración del juicio como una totalidad, esto es, incluyendo sus momentos de materia y de forma, y cómo estos momentos del juicio encuentran cumplimiento en la percepción. El análisis de EU, en cambio, toma la dirección inversa al preguntarse por el origen de los juicios en la experiencia sensible, es decir, reconstruyendo genéticamente los actos de espontaneidad intelectiva a partir de las (pre)-estructuraciones presentes al nivel de la receptividad. De esta manera, la problemática que me interesa plantear guarda relación con la manera en que el análisis estático de LU y el posterior análisis genético emprendido en EU abordan la posibilidad de que el juicio encuentre su cumplimiento en el ámbito de la sensibilidad.
Ahora bien, las diferencias en el modo en que Husserl aborda el problema del juicio en las obras mencionadas pueden determinarse a partir de la distinción entre método estático y método genético. En términos generales, el método estático es el resultado de un análisis constitutivo, preocupado por el modo en que algo nos es dado, esto es, se ocupa de la estructura y, en consecuencia, es abstracto[1]. Por otra parte, el método genético tiene como objetivo revelar las leyes esenciales que unifican y regulan la vida de la conciencia. Estas leyes, si bien no se deducen de las características estructurales de los actos conscientes, las explican históricamente en términos de la relación entre el yo y el mundo.[2] Así, la pregunta por el origen supone un elemento ausente en el análisis estático de LU, a saber: la temporalidad. En este sentido, me interesa sostener la idea de que el análisis en torno al origen de las estructuras lógico-categoriales desarrollado en EU (i.e. el análisis genético) complementa el modelo de fundamentación o encabalgamiento[3] de actos propuesto en LU (VI), al dar cuenta de una suerte de (pre)-estructuración subyacente al ámbito de la receptividad sensible, cuyo fundamento último radica en la conciencia inmanente del tiempo.
Para llevar a cabo esta cuestión, en primer lugar, desarrollaré una breve caracterización del problema del juicio predicativo en LU (VI), para luego mostrar que, el análisis genético de EU desarrolla y complementa el análisis estático de LU (VI). Este último punto, se pone de manifiesto al atender al análisis de la estructura asociativa del campo de los pre-datos y la temporalidad como locus de los actos objetivantes en el ámbito de la receptividad. Por último, en las conclusiones recapitularé las ideas centrales esbozadas para evaluar la hipótesis propuesta.
I. Caracterización del problema del juicio predicativo en LU (VI)
El interés principal del análisis del juicio predicativo en LU consiste en explicar cómo el juicio considerado en su totalidad encuentra cumplimiento en el material intuitivo proporcionado por la sensibilidad. La manera en que Husserl aborda esta problemática en LU (VI) tiene como punto de partida la distinción entre: por una parte, momentos correspondientes a la materia sensible[4] del enunciado y, por otra parte, momentos correspondientes a la forma categorial (los que adquieren expresión en los elementos formales del juicio, a saber; la conjunción, la cópula verbal, etc.). Ahora bien, en este contexto, Husserl se pregunta cómo es posible que el enunciado que expresa un juicio predicativo encuentre cumplimiento considerándolo como un todo, esto es, tanto respecto de su materia sensible, como también respecto de los momentos de forma categorial que lo constituyen. Para resolver esto, el modelo que Husserl propone puede caracterizarse como un modelo de encabalgamiento de actos. Junto a los actos de la receptividad sensible es necesario reconocer un tipo de actos de orden superior, pero que, sin embargo, se encuentran en una relación de dependencia respecto de la percepción sensible. Tales actos reciben el nombre de actos fundados y son de naturaleza categorial, los que sólo son posibles en la medida en que se fundan en la percepción simple, entendida como acto fundante. Ambos actos son, a pesar de sus diferencias, un tipo de intuición[5] a través de la cual se aprehende el objeto en sí mismo, esto es, de modo directo.
Lo que me interesa destacar en este modelo de encabalgamiento de actos es el carácter fundante de la percepción simple. En este contexto, Husserl distingue un sentido ampliado y un sentido restringido de percepción (LU, VI, §45). En sentido ampliado la percepción supone un darse del objeto configurado categorialmente, el cual es aprehendido de manera directa. En sentido restringido, en cambio, la percepción refiere sólo al objeto sensible. Cabe destacar que los actos a los que Husserl dedica mayor atención en LU son, sin duda, los actos de naturaleza categorial y, por tanto, no determina con el mismo detalle de qué manera se configuran los correlatos objetivos de los actos de percepción de objetos individuales. Sin embargo, al caracterizar la percepción sensible como un tipo de acto en el que la cosa “externa” se nos aparece de un solo golpe, esto es, de manera simple sin la necesidad de incorporar actos de carácter heterogéneo (LU, VI, §47), Husserl no pasa por alto “la notoria complexión que se puede mostrar en el contenido fenomenológico del acto simple de percepción, y principalmente de su intención unitaria” (Ibíd.)
En este sentido, cabe destacar que aun la percepción más simple supone que aquello percibido nos sea dado como una unidad, unidad que, a su vez, debe ser configurada a través de un cierto tipo de actividad. De esta forma, todo darse de un objeto a la percepción sensible parece implicar ya una cierta configuración, en la cual el objeto ha sido previamente constituido como bajo una cierta identidad.
Así, cuando percibimos una casa, por ejemplo, lo que tenemos es una serie de actos de percepción parciales fundidos unos con otros. Todos estos actos constan, tanto de una intención primaria, dirigida a la totalidad, como de un conjunto de intenciones parciales secundarias. Esto conlleva al hecho de que aun cuando dirija mi atención sólo a una ventana de la casa, tengo de todos modos la casa completa como objeto de mi percepción, ya que, al sentido intencional “esta casa” pertenecen todas las partes de la casa[6]. En consecuencia, el objeto dado a la percepción aparece siempre como inmerso en un cierto entorno con relación al cual destaca y al que, a su vez, parece remitir continuamente. Sin embargo, el análisis estático de LU deja en el misterio el modo en el que estas relaciones se originan. Aún así, cabe destacar que algunos elementos fundamentales del problema de la constitución de la objetividad sensible en obras posteriores quedan ya, al menos, señalados. De esta manera, llama la atención “la referencia implícita al carácter escorzal de la percepción y, sobre todo a la anticipación de la noción de horizonte interno del objeto percibido a través de la referencia a una multiplicidad de propiedades o momentos del objeto dados en estado de activación disposicional”[7] contenido en la caracterización del acto de percepción de un objeto individual. Como se verá a continuación, ambas nociones serán profundizadas en el posterior análisis de la percepción sensible desarrollado en EU.
Por consiguiente, me parece que, si los actos de percepción sensible son los que suministran el fundamento último de los actos de naturaleza categorial, entonces se impone la pregunta por la naturaleza de la complexión propia del acto simple de percepción. Si bien en LU se encuentra una explicación que da cuenta del tránsito de los actos de percepción simple a los actos de naturaleza categorial a partir de la variación atencional y de la teoría de las partes y el todo (LU, III), la articulación aquí descrita es el resultado de actos categoriales, mientras que, como se verá a continuación, el análisis genético de EU muestra cómo esta articulación tiene lugar a partir de una cierta pre-estructuración en el ámbito mismo de la receptividad.
II. El análisis genético de EU como desarrollo y complemento del análisis estático de LU (VI)
Ahora bien, ¿a qué responde la necesidad de la pregunta por la génesis del juicio predicativo? Ya desde LU Husserl se ha manifestado en contra de la utilidad que la pregunta por la génesis pueda tener para la resolución este problema.[8] En efecto, ya en la caracterización de la percepción sensible como percepción simple en LU (VI, §47), Husserl señala que:
Carecen, naturalmente, de importancia a este respecto los procesos psíquicos de que pueda surgir genéticamente y la complicación que estos procesos puedan alcanzar. Tampoco pasamos por alto a la notoria complexión que se puede mostrar en el contenido fenomenológico del acto simple de percepción, y principalmente de su intención unitaria.
No obstante, en EU Husserl reconoce que el problema de la verdad del juicio debe ser abordado de acuerdo a la bilateralidad que lo caracteriza. De esta forma, junto a las condiciones formales de la verdad se reconoce la necesidad de dar cuenta de las condiciones subjetivas que hacen posible la evidencia[9] y, en consecuencia, la verdad del juicio. Así, el análisis genético deberá considerar la actividad de juzgar como un tipo de actividad subjetiva, esto es, como un tipo de operación de la conciencia.
En este contexto, la explicación fenomenológica del origen de las estructuras lógico-categoriales deberá orientarse en dirección opuesta al análisis estático de LU, a saber: tomando como punto de partida la experiencia ante-predicativa, esto es, aquella experiencia que nos ofrece los sustratos más originarios de una evidencia objetiva[10]. Será, pues, a partir del ámbito de lo previamente dado que la investigación fenomenológica comenzará a elevarse en dirección al juicio.
Ahora bien, ¿en qué consisten las operaciones cognoscitivas ante-predicativas? Para dar respuesta a esta interrogante Husserl tomará como referente los actos de percepción externa de objetos físicos individuales, esto es, la conciencia de la presencia externa de un objeto físico individual. En este sentido, el punto de partida del análisis de las operaciones ante-predicativas[11] es, precisamente, el ámbito de la percepción simple tematizado en §47 de LU (VI).
Así, el análisis genético de EU pone de manifiesto que el origen del tipo de síntesis activa característica de las síntesis judicativas se construye sobre la base de ciertas operaciones ante-predicativas, esto es, sobre la base de una cierta pre-estructuración presente en el ámbito de las síntesis pasivas de la receptividad. En este sentido, el percibir constituye una labor activa en la pasividad del yo, la cual supone que algo nos está ya previamente dado. Más aún, existe todo un campo de lo pre-dado (el mundo circundante), en el cual algo individual destaca sobre el trasfondo y estimula la percepción (EU, §15).
La estructura asociativa del campo de los pre-datos y la temporalidad como el locus de los actos objetivantes en el ámbito de la receptividad.
Ahora bien, el campo de lo pre-dado o de los pre-datos no es un mero caos, sino que presenta un tipo particular de estructura. En cuanto a su forma, la estructuración de los pre-datos supone la conciencia interna del tiempo. Los datos sensibles son ya el producto de una síntesis constitutiva que presupone la conciencia interna del tiempo, sobre la cual se produce la unidad de la identidad en general, esto es, en cuanto forma. En cuanto al contenido, las síntesis más generales de datos sensibles destacados de un cierto trasfondo son las que se realizan ya sea por afinidad (homogeneidad), ya sea por extrañeza (heterogeneidad) (EU, §16). Así, las síntesis de asociación que rigen el ámbito de los pre-datos se constituyen sobre la síntesis de la conciencia inmanente del tiempo, la cual constituye la fundamentación última sobre que se montan los actos objetivantes en general, debido a que toda vivencia de la conciencia transita y se ordena en la forma de la constitución de la temporalidad inmanente[12].
En este sentido, resulta fundamental la distinción que Husserl establece entre “aprehensión simple” y “explicitación”, puesto que es esta distinción la que permite comprender la complexión del acto de percepción simple descrito en LU (VI, §47) y, a su vez, determinar en qué sentido los actos objetivantes en general y los actos judicativos en particular encuentran su fundamentación última en la conciencia inmanente del tiempo.
En el ámbito de las síntesis pasivas de la receptividad Husserl distingue tres niveles de actividad. En el nivel más bajo de actividad objetivante se encuentra la aprehensión simple, la cual se caracteriza por ser un tipo de intuición que se dirige al objeto en su totalidad. En ella, junto con el objeto, se encuentran ya co-evocados sus dos horizontes, el interno y el externo (EU, §§8 – 22).[13] Sobre el nivel de la aprehensión simple se apoyan otros dos niveles de actividad, en los cuales se explicita el contenido objetivo dado originariamente en la aprehensión simple. De esta forma, el segundo nivel corresponde a la consideración explicitante, la cual se dirige al horizonte interno del objeto y, finalmente, en un tercer nivel se encuentra la consideración relacionante, la cual se dirige al horizonte externo del objeto. Así, pues, el tránsito del nivel inferior, esto es, de la aprehensión simple, al segundo nivel, de la consideración explicitante, será el que revelará el origen de las estructuras lógico-categoriales.
Ahora bien, el punto que aquí me interesa destacar es que la aprehensión simple, en la medida en que suministra la base para los actos explicitantes de nivel superior, se apoya en el flujo temporal originario, constituyéndose así, desde el punto de vista de su estructura interna, como un tipo peculiar de unidad sintética de la multiplicidad pre-dada en el flujo temporal.[14]
En lo que sigue, me concentraré en el análisis de la estructura de la “aprehensión simple” desarrollado en EU (§ 23), ya que es en este nivel donde se muestra la temporalidad como fundamento a partir del cual lo dado se nos muestra como una unidad duradera e idéntica a través de las sucesivas fases en las que se nos aparece.
El ejemplo que en este caso ilustra el operar de la síntesis pasiva más básica es el de la aprehensión simple de un sonido (EU, §23). Al escuchar un tono que se mantiene a lo largo de una cierta extensión temporal, el acto direccional de atención se dirige al tono como una totalidad, lo cual sólo es posible en la medida en que:
[…] junto al rayo intencional primario –el cual va dirigido al momento central de la percepción, que está en correspondencia con el ahora en su continuo flujo de transición y con el tono que aparece en cada caso como contenido de dicho ahora- el acto de aprehensión comporte otros rayos concomitantes de intencionalidad, los cuales, en el modo del “mantener-todavía-asido” (Noch-im-Griff-halten) y del “pre-asir-anticipativo” (antizipierender Vorgriff), apunten, respectivamente, a las fases pasadas y venideras del sonar del tono, tal como estas aparecen en los correspondientes horizontes retencional y protensional.[15]
En consecuencia, la posibilidad de aprehender el tono como uno y el mismo tono está dada por la presencia de síntesis de carácter pasivo que permiten constituir la identidad del tono a lo largo del flujo temporal. De esta forma, la estructura intencional del acto de aprehensión no es unidireccional, sino que supone la presencia de rayos concomitantes de intencionalidad, como el “mantener-todavía-asido” (Noch-im-Griff-halten) y el “pre-asir-anticipativo” (antizipierender Vorgriff), siendo ambos esenciales al acto de aprehensión. Empero, es el momento del “mantener-todavía-asido” el que recibe mayor atención, razón por la cual cabe preguntarse: ¿a qué se debe está primacía del “mantener-todavía-asido”?
El “mantener-todavía-asido” es ante todo una actividad modificada respecto del flujo impresional originario y, por tanto, debe ser distinguida de la mera “retención”, que es una modificación intencional en el marco de la pasividad pura. En cambio, el “mantener-todavía-asido” es un tipo de pasividad superpuesta a la actividad, esto es, que tematiza o co-tematiza los objetos y, por tanto, posibilita la síntesis de “coincidencia” (identificación) en el flujo temporal, resultando así esencial para la posibilidad de la percepción de objetos individuales, debido a que le proporciona al pre-objeto una cierta permanencia. Al respecto Husserl afirma:
Así la actividad modificada del mantener-todavía-asido atraviesa constantemente el continuum de los pasados, tal como se entronca en el ahora vivo; y la actividad modificada junto con la nueva, de fuente primaria, es una unidad fluyente de la actividad y como tal coincide consigo misma en este fluir (EU, §23).
En este sentido, la unidad sintética de la coincidencia (identificación) efectuada en la aprehensión simple bajo la forma del “permanecer-aún-asido” pasivo-activo hace posible que el objeto pueda ser aprehendido como un objeto duradero, “como objeto que no es sólo ahora, sino que también acaba de ser como el mismo objeto y que lo será en el siguiente ahora” (EU, §23). Esto quiere decir que una vez aprehendido el pre-objeto, éste permanece todavía presente a la conciencia, sólo que ya no lo hace como un correlato actual de un acto que se esté ejecutando en el presente, sino como producto que acaba de ser constituido y, esto, precisamente, gracias a un tipo peculiar de síntesis que tiene la capacidad de identificar sucesivamente, aquello que acaba de ser constituido con aquello que “permanece-aún-asido”.
Ahora bien, de acuerdo a lo establecido en EU (§ 16) en relación con el campo de los pre-datos pasivos, la constitución de la unidad de identidad en general tiene su locus en la conciencia interna del tiempo. De esta forma, el nivel más bajo de las síntesis-pasivo receptivas presupone la conciencia interna del tiempo. La pre-estructuración (pre-configuración) presente en el ámbito de la síntesis pasiva de la receptividad sobre la cual se construyen las síntesis judicativas se funda en la unidad sintética de la coincidencia en el flujo temporal, la cual le proporciona una forma general a la receptividad.
En consecuencia, la temporalidad de la actividad sintética en el ámbito de la receptividad hace posible la puesta en coincidencia de intenciones parciales, que pre-estructuran aquello que nos es dado en la percepción y sobre lo cual se operarán nuevos actos de determinación, que, en un nivel superior, darán origen a una configuración objetiva. En este sentido, los actos de nivel superior, a través de los cuales encuentran cumplimiento las formas lógico-categoriales, sobre-determinan (actúan sobre) el ámbito de lo pre-estructurado en la receptividad bajo la forma general del tiempo.
III. Conclusiones
De acuerdo con la lectura aquí propuesta, el análisis estático del juicio predicativo en LU (VI) se ve complementado por el posterior desarrollo del método genético de EU. La perspectiva adoptada por éste último explica genéticamente la estructura de actos, tematizada por el análisis estático. Así, el ámbito de la percepción simple de LU (VI, §47) y, principalmente, su intención unitaria, se revela en toda su complejidad gracias al análisis genético de la estructura de lo previamente dado a la conciencia. En este sentido, el juzgar (el conocer) en la medida en que es un tipo de acto intencional de la conciencia, supone que algo nos sea previamente dado. En otras palabras, el análisis genético de EU muestra la manera en que se configura la intención unitaria de los actos de percepción simple y, en consecuencia, el modo en el que se constituye la identidad del objeto a partir de lo pre-dado a la conciencia.
En este contexto quisiera destacar que la perspectiva que adopta Husserl en EU, al analizar la estructura de lo pre-dado, se hace cargo de la pregunta por las condiciones de posibilidad del conocimiento. Y, al hacerlo, determina la forma general de la sensibilidad y las leyes que rigen su contenido. Así, el tiempo como forma general de la sensibilidad constituye el locus originario en el que se funda la posibilidad de la síntesis de coincidencia (identificación) y, en consecuencia, la posibilidad de constituir un objeto permanente e idéntico a sí mismo susceptible de ser conocido. En consecuencia, la posibilidad de conocer se encuentra ya pre-configurada en el ámbito de la sensibilidad, ya que la unidad de la identidad de lo pre-dado sólo es posible bajo la forma general de la sensibilidad, a saber, en el flujo temporal de la conciencia.
En este contexto, no deja de llamar la atención el hecho de que la pre-configuración del ámbito de la sensibilidad, revelada por el análisis genético, se ajusta por completo a la forma en que se estructuran los actos de acuerdo con el análisis estático. Tal adecuación supone, a mi parecer, una legalidad común a la que responden tanto lo previamente dado a la conciencia, como los actos objetivantes que a partir de ello surgen. De esta forma, lo pre-dado se caracteriza por ser un ámbito potencialmente objetivable, esto es, adecuado a la manera en que la actividad de la conciencia constituye la objetividad. Así, con independencia del punto de partida adoptado por la reflexión, lo constituido (el juicio) y lo constituyente (los actos) se relacionan de acuerdo con una cierta legalidad necesaria y común, sólo en virtud de la cual se hace posible el conocimiento.
Bibliografía
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Husserl, Edmund. 1922. Logische Untersuchungen. Halle a.d.S.: Max Niemeyer. Traducción consultada: Investigaciones Lógicas. 1929. Trad. de Manuel García Morente y José Gaos.4 Volúmenes, Madrid: Revista de Occidente.
____________. 1980. Erfahrung und Urteil: Untersuchungen zur Geneaiogie der Logik. Redigiert und heruasgegeben von Ludwig Landgrebe. Academia/Verlagsbuchhandlung. 1939. Traducción consultada: Experiencia y Juicio. Investigaciones acerca de la genealogía de la lógica. Trad. de Jas Reuter y revisión de Bernabé Navarro, México: UNAM.
Lohmar, Dieter. 2004. “El concepto de Intuición categorial en Husserl”. Traducción española: Prof. Späng, K. Revisión técnica: Vigo, A. Anuario Filosófico, XXXVIIII.
Molina, Eduardo. 2010. Husserl y la Crítica de la razón Lógica: Un estudio sobre “Lógica formal y Trascendental”. Navarra: Cuadernos Anuario Filosófico.
Steinbock, Anthony. 1998. “Introduction To two Essays”. Continental Philosophy Review, N31.
Vigo, Alejandro. 2013. Juicio, experiencia, verdad: de la lógica de la validez a la fenomenología. Navarra: Euensa.
- Cfr. Steinbock (1998, 129). ↵
- Cfr. Biceaga (2010, 14).↵
- En rigor, Husserl habla de actos fundantes y actos fundados. La nomenclatura “encabalgamiento de actos” pertenece a Alejandro Vigo, Cfr. Vigo (2013, 141-176).↵
- Es preciso distinguir el uso que Husserl hace aquí del concepto de “materia” de aquel que realiza en §§20-21 (LU, V).↵
- La doctrina husserliana de la intuición categorial caracterizada como una estructura de actos montados sobre la percepción sensible permite explicar cómo el enunciado que expresa un juicio de percepción puede encontrar cumplimiento al considerarlo como una totalidad, debido a que este tipo de actos proporciona una nueva conciencia de objetividad. Si bien el objeto al que nos dirigimos a través de la percepción sensible es el mismo al que hacemos referencia a través de la intuición categorial, éste se nos hace presente de una manera única. La intuición categorial posibilita el acceso a un modo de configuración del objeto al que no tendríamos acceso por medio de la mera intuición sensible, pero que depende de ésta en su fundamentación. En este contexto, se observa cómo la reflexión en LU (VI) se encuentra, claramente, centrada en dar cuenta de los actos de naturaleza categorial y en el nuevo tipo de conciencia de objetividad que éstos conllevan.↵
- Cfr. Lohmar (2004, 36-37). ↵
- Vigo (2013, 201: nota 18).↵
- Cabe destacar que lo sostenido por Husserl en LU se sitúa en el contexto de una dura crítica al psicologismo y, en este sentido, Husserl se opone a reducir el problema a una serie de leyes empíricas subyacentes a la actividad de un sujeto particular (Cfr. LU, Prolegómenos §§17-24). En este sentido, me parece que, al menos en principio, el análisis genético de EU continúa la misma línea de investigación en la medida en que las operaciones de la conciencia que describe no corresponden a un sujeto empírico, sino a uno trascendental. De esta forma, Husserl acepta la pregunta desde una perspectiva genética, pero tomando siempre distancia de la psicología. La psicología, no se ha preguntado nunca por la evidencia misma en la forma en la que lo hará la fenomenología, tampoco lo ha hecho la lógica en la medida en que ambas se han ocupado únicamente de las manifestaciones de la evidencia y con ello la lógica se habría comprendido como una tecnología del pensar correcto.↵
- En relación con este punto Husserl señala: “El reconocerlo así nos obliga a preguntar qué se debe agregar a las condiciones formales de la verdad posible para que una actividad cognoscitiva alcance su meta. Estas condiciones adicionales se encuentran del lado subjetivo y se refieren a los caracteres subjetivos de la intelectividad (Einsichtigkeitl), de la evidencia, y a las condiciones subjetivas para alcanzarla.” (EU, §3) Cabe destacar que la evidencia en LU ha sido definida como: “Hablamos de evidencia en un sentido laxo siempre que una intención ponente (principalmente una aserción) encuentra su confirmación por medio de una percepción correspondiente y plenamente adecuada, aunque esta sea una síntesis adecuada de percepciones particulares conectadas. En este caso puede hablarse con buen sentido de ‘grados y niveles de la evidencia’ […]. Pero el ‘sentido pregnante’ de evidencia, en la ‘crítica del conocimiento’, se refiere exclusivamente a este último término infranqueable, al ‘acto de esta síntesis de cumplimiento más perfecta’, que da a la intención —por ejemplo, a la intención judicativa— la absoluta plenitud de contenido, la del objeto mismo. El objeto no es meramente mentado, sino ‘dado’ —en el sentido más riguroso— tal como es mentado e identificado con la mención. Por lo demás, es indiferente que se trate de un objeto individual o universal, de un objeto en sentido estrecho o de una situación objetiva.” (LU, VI, §38)↵
- La evidencia a la que se refiere Husserl aquí responde a la naturaleza misma del juzgar comprendido como un acto intencional de la conciencia. El afán de conocer supone un cierto dirigirse a algo que debe estar previamente dado a la experiencia y, puesto que, el juzgar requiere de un “sustrato” respecto del cual juzgar, entonces debe haber algo ya dado que pueda ser objeto del juicio. Mas, si el juicio pretende ser verdadero no basta sólo con que algo nos sea previamente dado y que la actividad judicativa se dirija a ello, deben satisfacerse, a su vez, las reglas y principios lógicos que determinan su forma (EU, §4). En este sentido, el éxito de la actividad cognoscitiva estará dado, según Husserl, de acuerdo a la manera misma en que los objetos están dados en relación con su contenido (Ibíd.). Por consiguiente, la evidencia así entendida deberá guardar relación con la manera en que los objetos nos son dados por sí mismos (Gegebenheit).↵
- Cabe destacar que, en rigor, la actividad judicativa comprende la totalidad de los actos objetivantes del yo, en cuanto estrato superior de actividad y, por lo tanto, el ámbito de los pre-datos y las operaciones ante-predicativas no constituye aún un campo de objetividades.↵
- Molina (2010, 139-140).↵
- Cfr. Vigo (2013, 117). ↵
- Cfr. Vigo (2013, 118).↵
- Cfr. Vigo (2013, 119).↵






