Los editores
El agro argentino de los siglos XX y XXI, sus actores e instituciones constituyeron el denominador común para los estudios reunidos en este libro. En un país tan extenso y diverso como el nuestro, donde las heterogeneidades geográficas e históricas estructuran el escenario actual, las escalas de observación y las variadas posturas disciplinares puestas en acción se conjugaron para ponderar y construir los objetos de estudio que aquí hemos priorizado. La participación de colegas pertenecientes a varias disciplinas -aunque con predominio de la Historia-, con lugar de trabajo en distintos centros académicos y universidades argentinas, otorgaron una mirada plural y federal. La importancia de historizar los territorios se amalgamó con la historia de cada una de estas regiones, al tiempo que los sujetos sociales y las instituciones que le dan vida constituyeron los principales focos de intereses. La conjunción de estos factores devino en una obra colectiva que pretende aportar a las discusiones sobre las problemáticas agrarias, al tiempo que asume el desafío de cubrir ciertos “vacíos” historiográficos.
Para concretar la elaboración de este libro se realizaron acuerdos con criterios dialógicos y colaborativos entre las personas que intervinieron. Se partió de una propuesta metodológica rigurosa para ponderar tres ejes nodales: agro, Estado y sujetos sociales. El corpus documental de fuentes primarias se complementó con las voces de las y los protagonistas a través de publicaciones periódicas, la prensa escrita, el trabajo de campo y la realización de entrevistas. La premisa consistió en dar cuenta no únicamente de lo que el Estado y la academia plantean respecto de los sujetos sociales, sino asentar qué piensan estos últimos y cómo lo dicen. En el mismo tono, las distintas perspectivas teóricas enriquecieron los análisis y posibilitaron pensar los tópicos desde enfoques conceptuales disímiles, abordar problemas analíticos complejos y generar nuevos interrogantes.
Presentar al libro en dos secciones permitió organizar la estructura del mismo en temas que no solo guardan relación, sino que establecen diálogos entre sí. En este sentido, las iniciativas estatales para el agro fueron pensadas y abordadas para analizar el rol y las acciones del Estado en sus distintas escalas. En clave historiográfica las contribuciones enfatizaron que dicha premisa requiere una mirada compleja e integral del fenómeno estatal y sus agentes en diversos ciclos políticos y económicos, no solo para dar cuenta de las políticas dirigidas al sector u orientadas en pos de la modernización (a través de instituciones y maquinarias), sino también para abordar las técnicas y los procesos que habilitaron el despliegue de innovaciones biológicas. Subyace aquí la premisa sobre la circulación de saberes y de conocimientos aplicados a casos concretos.
El territorio asume un lugar de privilegio para ponderar la capacidad estatal, hecho que se observa en las producciones académicas y en las discusiones en reuniones científicas. En esta compilación, la variable territorial adquirió un protagonismo destacado, con lo cual se enriquecieron los abordajes con ópticas disímiles. Así, las características que asumió la mediación política de las instancias partidarias en relación con el agro durante el proceso de reconstrucción democrática, constituyen una propuesta original respecto al objeto de estudio y a la construcción del problema de investigación. La dimensión territorial también fue ponderada a partir de los conflictos y las relaciones de poder. En el caso concreto de las políticas viales, el análisis trascendió la visión estatalista, triunfalista y coyuntural, hacia otra que colocó el foco en las disputas de las poblaciones situadas en territorios concretos. La escala micro permitió aprehender las particularidades que asumen las políticas estatales in situ.
El juego de escalas resultó fundamental para ponderar al Estado en acción, como también para visibilizar la intervención de otros agentes y miembros de la sociedad civil. En el agro argentino se enfrentaron históricamente dos realidades: las de las regiones centrales, por un lado, y las de aquellas llamadas “periféricas”, por otro lado. Los márgenes rurales presentan connotaciones disímiles en lo que refiere a las especializaciones productivas, su impacto en el mercado (interno o externo) y los análisis sobre la capacidad estatal en dichas latitudes. El libro cuenta, a su vez, con estudios que analizan varios ex Territorios Nacionales, cuya definición analítica actual responde a criterios teóricos, metodológicos e ideológicos. La noción de espacios subnacionales emerge como un postulado analítico que, para los casos de Formosa y Chaco, permitió observar la política agraria a partir del desarrollo territorial en aras de alcanzar una mayor productividad. Otra de las categorías analíticas para estudiar los espacios rurales es la denominada “cuestión agraria” que, para el caso formoseño, es complementado con la noción de “periferia extrema” para explicar el desarrollo del capitalismo y las relaciones capitalistas en espacios alejados de los centros de decisiones políticas y económicas.
El segundo bloque, agrupado bajo el rótulo de agro: actores, prácticas, tensiones y conflictos, dirigió la óptica hacia los sujetos sociales, pero sin desconocer los vínculos con las agencias estatales, las entidades privadas y demás integrantes de la sociedad civil. Las diversidades regionales devienen, en esta parte del libro, como ejes transversales en los distintos análisis. La variedad y multiplicidad de actores sociales ponderados otorgaron una heterogeneidad de casos en términos analíticos y empíricos. Así, fue factible apreciar cómo el rol de los primeros empresarios en el agro pampeano y la incorporación de nueva maquinaria agrícola se transformaron en un elemento imprescindible en el proceso de diferenciación agraria, ya que permitió incrementar la productividad del trabajo y cultivar parcelas de mayores dimensiones. La explotación de los asalariados y la expoliación de los agricultores operaron como factores fundamentales del “secreto” de la competitividad.
La ganadería ha sido pensada históricamente como un espacio de gestión masculina. No obstante, en el agro pampeano, más concretamente en las explotaciones dedicadas a la lechería, el trabajo familiar adquirió una relevancia fundamental, al tiempo que determinó sus particularidades. Las mujeres como protagonistas y la perspectiva de género como clave analítica fueron fundamentales para visibilizar el rol femenino en la actividad. Este es un aspecto relevante de la propuesta, ya que son conocidos los obstáculos para investigar a las mujeres en esos ámbitos, entre otras cosas por la escasez de registros escritos. Por tal motivo, la contribución del trabajo sobre las mujeres en el sector lechero resulta valiosa, al tiempo que denota la significación que adquieren recursos como las memorias y los testimonios orales para registrarlas y construir evidencia empírica al respecto.
El apartado cuenta con tres contribuciones que analizan desde distintas ópticas a antiguos Territorios Nacionales. Las relaciones entre lo normativo, las costumbres y las prácticas de los actores en relación con la ocupación de la tierra emergieron como dispositivo analítico para dar cuenta de la importancia y el acceso a la misma en la conformación de los estados provinciales hacia mediados del siglo XX. Las agroindustrias ocupan un lugar central en estos espacios periféricos, donde no abundan los desarrollos industriales como en el caso de las metrópolis. La mirada puesta en la actividad yerbatera posibilitó analizar las prácticas de acción colectiva y las estrategias económicas desplegadas por los sujetos sociales para persistir en un agro cambiante y dinámico. El desarrollo del capitalismo en el sector generó la concentración del capital, factor que contribuyó a la descapitalización y a la formación de un mercado oligopsónico. Con la categoría de “marginal” se estudió a esta región, interrogándose sobre las causas de la persistencia y agudización de dicha condición.
La familia como eje central de la reproducción social deviene fundamental para el análisis del agro y sus actores. El tópico constituyó el objeto de estudio para analizar a los crianceros neuquinos. La organización del proceso productivo y del trabajo, el acceso a los recursos (principalmente la tierra), como así también los mecanismos de herencia y transmisión del patrimonio fueron las variables analíticas ponderadas. La originalidad de la contribución radica en la posibilidad de reconocer las relaciones de poder que se ejercen en los márgenes rurales y en cómo se generan resistencias y correlación de fuerza con actores, que para el caso de estudio involucra también a pueblos originarios. Además, fue factible advertir la escasa legislación generada por parte del Estado provincial y la relevancia de atender a las dinámicas territoriales que van más allá de transformaciones productivas e institucionales. Ello es fundamental para comprender las estrategias adaptativas, las dinámicas productivas y laborales e incluso las formas de resistencia desplegadas en espacios situados.
En este sentido, las contribuciones reunidas en este libro dan cuenta de la importancia que tienen en los estudios sociales las problemáticas del agro y sus actores. La propuesta pretende formar parte de las obras de consulta sobre las que hemos hecho referencia en la presentación. Dialogar con colegas de las diferentes ramas de las ciencias sociales y de distintas unidades académicas de la Argentina constituye una de las premisas que perseguimos. Debatir y problematizar forman parte de la constante construcción del conocimiento. Para finalizar esta obra colectiva y polifónica, queremos resaltar que no constituye una síntesis apresurada, al tiempo que los capítulos no se asumen como piezas de un rompecabezas para formar un todo. Las distintas contribuciones intentaron ser aportes destinados a profundizar los estudios y pensar al objeto agro desde distintas ópticas. En este sentido, si el resultado despierta más y nuevos interrogantes, la empresa habrá cumplido su propósito.






