Aportes latinoamericanos a los debates metodológicos de las ciencias sociales
Azucena Reyes Suárez, Juan Ignacio Piovani
y Ezequiel Potaschner
Este libro recoge aportes y reflexiones compartidas durante el V Encuentro Latinoamericano de Metodología de las Ciencias Sociales (ELMeCS) “Métodos, metodologías y nuevas epistemologías en las ciencias sociales: desafíos para el conocimiento profundo de nuestra América”, que se realizó en noviembre de 2016 en la ciudad de Mendoza, Argentina, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo.
Desde hace diez años la Red Latinoamericana de Metodología de la Ciencias Sociales (RedMet), que nuclea a especialistas en la materia de toda la región, viene realizando estos encuentros en conjunto con diferentes universidades: en 2008 con la Universidad Nacional de La Plata (Argentina), en 2010 con la Universidad de Sonora (México), en 2012 con las Universidades de Manizales y de Caldas (Colombia), en 2014 con la Universidad Nacional (Costa Rica) y en 2016, como se ha señalado, con la Universidad Nacional de Cuyo. Y para el año 2018 está previsto un nuevo encuentro a realizarse en la Universidad de Cuenca (Ecuador).
Los ELMeCS constituyen un ámbito propicio para compartir conocimiento y debatir pluralmente sobre una amplia variedad de cuestiones relacionadas con la investigación social y su práctica, desde sus fundamentos teóricos y epistemológicos hasta sus aspectos técnicos y procedimentales más específicos. A través del tiempo se han transformado en el evento académico especializado en metodología de las ciencias sociales más importante del continente.
En la quinta edición (2016) participaron más de 500 colegas provenientes de diferentes países latinoamericanos, así como de Italia, España y Portugal. Durante una semana se reflexionó sobre nuevas epistemologías, metodologías y métodos para abordar lo “profundo” de la realidad latinoamericana en sus diversas expresiones, desde las culturas originarias hasta las transformaciones sociohistóricas del nuevo siglo. Para ello, se llevaron a cabo 6 seminarios de posgrado internacionales, 5 cursos de actualización en técnicas de investigación y 25 mesas temáticas con presentación de ponencias, además de talleres, paneles y conferencias magistrales. También se organizó una feria del libro de ciencias sociales, entre otras actividades académicas y culturales.
Este libro reúne específicamente los trabajos presentados por los conferencistas y panelistas del encuentro, y constituye una invitación a repensar colectivamente los dilemas e interrogantes del proceso de producción de conocimiento frente a las actuales condiciones sociales, culturales y políticas de nuestra América. El libro se compone de 12 artículos organizados en seis módulos que se corresponden con los bloques temáticos abordados en las conferencias, paneles y el taller, que se orientaron a la discusión de diferentes perspectivas teóricas, metodológicas y epistemológicas, así como a la reflexión en torno del sistema científico en el contexto latinoamericano, la enseñanza de la metodología, las prácticas de investigación social y las herramientas utilizadas en la producción de conocimiento.
El módulo I, “Perspectivas teóricas y metodológicas para el abordaje de nuestra América”, se compone de dos artículos. En el primero, titulado “Propuesta epistemológica, respuesta metodológica y desafíos analíticos”, Irene Vasilachis presenta una larga y profunda reflexión sobre las formas de conocer, planteando diferentes alternativas y poniendo el foco en la relación saber-poder/conocimiento-poder, así como en cuestiones relativas a la validez del conocimiento. Realiza un análisis crítico de las formas tradicionales de conocer con base en los principios epistemológicos del positivismo y expone una propuesta alternativa centrada en la investigación cualitativa. En este marco rescata la importancia de considerar la perspectiva del sujeto, en cuanto ser humano con emociones, sentires, relaciones, interacciones y vivencias de vida específicas, confrontando con la mirada objetivista –supuestamente neutral–, observacional y de construcción de la evidencia empírica a partir de recursos sensoriales. Asimismo, pone de relieve las diferencias entre producción y reproducción del conocimiento, y entre comprensión de la vida de los sujetos en contextos específicos y la verificación de teorías elaboradas en contextos diferentes a los de los sujetos investigados. No obstante, sostiene la coexistencia de epistemologías: la epistemología del sujeto conocido, la epistemología del sujeto cognoscente y su complementariedad: la metaepistemología.
Las reflexiones que realiza la autora se basan, por una parte, en una revisión de sus propias experiencias investigativas –retomando distintos y sucesivos estudios interdisciplinarios– y, por otra parte, en el análisis de los más recientes aportes a la investigación cualitativa. En este sentido, presenta una abundante bibliografía que permite al lector encontrarse con sus referencias de manera directa. Es un trabajo desafiante que promueve una valoración crítica de las formas tradicionales y alternativas de conocimiento y su pertinencia para abordar la realidad latinoamericana, sus poblaciones, su cultura, sus lugares y su historia, con el fin de decolonizar lo que sabemos de nosotros mismos quitándonos las lentes de la mirada eurocéntrica que promueve un único modelo de hombre, el europeo moderno. Es un artículo que se destaca por su profundidad crítica y analítica y por su invitación a reconocer las múltiples y variadas formas de conocer frente a aquellas tradicionalmente instituidas.
El segundo capítulo, “Alternativas teóricas para el abordaje de nuestra América”, de Adriana Arpini, consiste en un original trabajo de búsqueda y registro de los aportes de diferentes pensadores latinoamericanos y de otros continentes que contribuyeron a delinear una tradición alternativa para producir conocimiento sobre realidades concretas y bien delimitadas –como las de América Latina–, en debate y confrontación con las formas de conocer impuestas por el modelo de producción de conocimiento proveniente de los centros de poder hegemónicos. La autora repasa cómo se han posicionado diversos intelectuales frente a las exigencias de los principios epistemológicos del modelo estándar de ciencia, de raigambre positivista –objetividad, neutralidad, ahistoricidad, sistematicidad, entre otros–, y pone sobre la mesa las formas alternativas de conocer que dichos pensadores han propuesto. De este modo, quedan al descubierto nuevas categorías teóricas, nuevos términos y nuevas construcciones analíticas que centran la mirada en los contextos regionales y territoriales, tales como “dependencia”, “dependencia histórica”, “dominación”, “poder”, “resistencia”, “cultura de la dominación”, o más vinculadas a los sistemas analíticos, tales como “imperialismo de las categorías”, “producción de categorías autóctonas”, “colonialidad del poder”, “colonialidad del saber”, “lo real maravilloso”, “ecología de saberes”, “interculturalidad”.
Se trata de un trabajo que recorre un largo periodo histórico y que, a partir de las reflexiones profundas y comprometidas de aquellos hombres y mujeres que se propusieron comprender la realidad de América y su diversidad, entrelaza geografías y culturas. Asimismo, la autora muestra cómo este cometido les exigió a estos pensadores realizar una torsión de la teoría para encontrar otro tipo de explicación de la realidad que comenzara por reconocer las diferencias que atraviesan nuestras sociedades.
El módulo II, “La producción científica en América Latina: métodos, validez del conocimiento y sistema científico”, también está integrado por dos artículos. Ruth Sautu, en “Desafíos para la investigación en ciencias sociales: el papel de la metodología de la investigación”, aborda algunos retos por los que atraviesa actualmente la producción de conocimiento científico en ciencias sociales, haciendo hincapié en la delimitación de fronteras en el marco de la diversidad disciplinaria, la multidisciplina y la interdisciplina. En este sentido, analiza la superposición de diferentes disciplinas y los enfoques de cada una en relación con los temas que son objeto de análisis en el artículo. También aborda la cuestión de la transferencia de conocimiento: para la autora, ya que entre investigación básica y transferencia o asesoramiento técnico hay una diferencia de expertise, estas tareas no deben ser realizadas necesariamente por los mismos sujetos. Otros de los desafíos a los que alude remiten a la formación de recursos humanos; las tecnologías de información, comunicación y procesamiento de grandes bases de datos en función de un conocimiento más profundo de nuestra sociedad; y las discusiones sobre cuestiones actuales fuertemente controversiales que pueden dar lugar a posiciones discriminatorias y estigmatizantes. Todos estos desafíos son planteados por Sautu en vinculación con la metodología de la investigación, enmarcándolos específicamente en la disputa sobre recursos y su distribución. Así, el artículo abre un fructífero camino para la reflexión sobre cómo diseñar estrategias a futuro en relación con la redefinición de los temas prioritarios de investigación y cómo adecuar teorías y metodologías para el estudio de esos temas.
Por su parte, Roberto Follari, en “Sobre la producción actual de ciencias sociales en Latinoamérica: hacia una metacrítica”, se expresa acerca de algunos de los puntos que considera problemáticos en la actual producción de las ciencias sociales, pensados singularmente en su versión latinoamericana. Entre estos destaca la necesidad de rescatar al método frente a ciertas modas intelectuales ametódicas –o del “vale todo”– en las que el conocimiento científico perdería sus criterios de validación y demarcación. A su vez, señala la necesidad de que las ciencias sociales se ocupen del presente, para disputarle la palabra sobre los temas socialmente decisivos al sentido común y a la doxa periodística.
A partir del reconocimiento de “otros” saberes, fundamentalmente los de los grupos sociales y étnicos históricamente dominados, Follari realiza una rica crítica epistemológica, teórica y política de las corrientes decoloniales y de la interdisciplina. Finalmente, analiza la situación del sistema científico en el actual contexto de avance del neoliberalismo en la región y las implicancias que esto tiene sobre la producción de conocimiento. La mirada lúcida del autor sobre estos temas es fundamental para pensar la ciencia social en el marco de las corrientes epistemológicas, teóricas y políticas presentes en América Latina.
El módulo III, “Nuevas herramientas y perspectivas epistemológicas para el conocimiento de la realidad latinoamericana: traspasando la diada cuantitativo-cualitativo”, reúne los trabajos de Carlos Gallegos Elías, Manuel Canales y María Teresa Sirvent. Carlos Gallegos Elías, en su artículo “Pensar las nuevas configuraciones más allá de la diada cuantitativo-cualitativo”, realiza una aguda lectura de la situación actual del mundo globalizado, marcando las nuevas configuraciones nacionales e internacionales en diversos ámbitos –político, económico, cultural– para dar cuenta de que las ciencias sociales carecen de las herramientas adecuadas para explicar las trasformaciones actuales y su devenir histórico. Desde una mirada científicamente experta, el autor enfatiza la necesidad de focalizar en la construcción de un objeto de estudio que contemple y contenga las diversas aristas de la compleja realidad mundial y de los Estados nacionales y locales, que se encuentra en proceso de definición. Haciendo un recorrido por los distintos acontecimientos que se vienen sucediendo en América Latina y en el mundo, Gallegos Elías nos insta a tener presente que no podemos pretender seguir acercándonos a estas realidades emergentes desde las visiones tradicionales. En sus palabras:
… tenemos ahí una formidable tarea por delante: aprender a desaprender lo aprendido, a desaprender lo que hemos supuesto como la base de todo lo que sabemos y empezar a aprender lo que no nos han enseñado, empezar a aprender por nosotros mismos en un entorno particularmente difícil en el cual este hecho, esta necesidad de desaprender para aprender lo que nos han enseñado, plantea un desafío enorme para la formación y la investigación en Ciencias Sociales.
Se trata de un artículo realmente creativo, que realiza un importante aporte a la construcción de conocimiento en el contexto de las ciencias sociales, puntualizando cómo encarar los estudios de las actuales reconfiguraciones sociales, políticas y económicas que se están produciendo en el continente y en el mundo, sin recurrir necesariamente a la diada cualitativo-cuantitativo.
Por su parte, Manuel Canales, en “Más acá del método”, cuestiona la forma en que se definen los objetos de investigación en las ciencias sociales a partir del marco paradigmático de las ciencias naturales. En este sentido, aborda el tema del “lenguaje del diseño de investigaciones sociales en el contexto de la institucionalidad académica o científica actual”, y sostiene “que el plan del acto investigativo presenta problemas de coherencia y aplicabilidad por una asimilación no reflexionada con el lenguaje del diseño de las ciencias naturales.” Su crítica se centra en señalar que los científicos sociales han desarrollado formas de construir conocimiento sobre la base de los dictados de las ciencias naturales, distorsionando así el verdadero quehacer de su campo. Pone el acento en que no se trata de una crítica al método que se utiliza en sí mismo, sino al lugar desde donde se formula la pregunta de investigación. Según su planteo, en las ciencias sociales se ha olvidado el objeto concreto de su especialidad, la sociedad, para desde allí preguntar y problematizar sobre los fenómenos a estudiar. En la medida en que los diseños de las investigaciones se ajustan a los lineamientos de las ciencias naturales, basados en los ejes tiempo-espacio, se pierde de vista que el cúmulo de transformaciones que se van sucediendo en el ámbito de lo social no son de carácter lineal. En resumen, se trata de un artículo que pretende llevar al científico social a reflexionar sobre el modo de construir conocimiento sobre su propio objeto, alentándolo a encontrar un camino adecuado para la formulación de preguntas de investigación “con potencia analizadora”, según sus términos.
Finalmente, María Teresa Sirvent, en el artículo titulado “Desafíos epistemológicos, metodológicos y pedagógicos en relación con la naturaleza de la investigación en ciencias sociales: la génesis de una investigación y su complejidad”, realiza una descripción muy completa –y a la vez un llamado a la revisión crítica– del modo de hacer ciencia social, teniendo en cuenta una serie de conceptos vertebrales que le sirven para elaborar y desarrollar su propuesta de reflexión y de enseñanza. El artículo entrelaza el debate sobre las distintas formas de conocer y de hacer investigación científica con los procesos de formación de los jóvenes investigadores. La autora resalta también que la política científica en la Argentina, en Latinoamérica y en el mundo se maneja con “criterios anticientíficos porque no facilitan la generación de las condiciones objetivas necesarias para la formación en el oficio de investigador y para el crecimiento de nuestros investigadores jóvenes en el alma y el corazón de la ciencia: la creatividad, la libertad, la autonomía y el pensamiento reflexivo y crítico.” Otro aspecto relevante de este trabajo es la marcada insistencia en la importancia del contexto sociohistórico: en cuanto proceso situado, es fundamental en la investigación problematizar el contexto, que luego se expresa en el planteo del problema de investigación. Por otra parte, en el artículo la autora fija su posición frente a “los modos de enfrentar algunos de los desafíos de índole epistemológica, metodológica y pedagógica en relación con la naturaleza de la investigación de lo social”, con miras a la superación de la díada cuantitativo-cualitativo.
El módulo IV, “La enseñanza de la metodología en ciencias sociales”, está compuesto por tres artículos. En primer lugar, Mauricio Phélan presenta su texto “Cinco desafíos contemporáneos sobre la enseñanza de la metodología en las ciencias sociales en Venezuela y en Latinoamérica”, en el que plantea dos cuestiones centrales: ¿qué significa enseñar métodos en ciencias sociales en Latinoamérica en el contexto actual? y ¿qué ha significado la RedMet para la enseñanza de los métodos en ciencias sociales y cuál ha sido su aporte? Para responder estas preguntas, Phélan plantea cinco desafíos. El primero alude a la práctica de la enseñanza en contextos donde esté limitado el acceso a recursos y a medios de información, en un marco de libertades restringidas. Esta situación particular impone, según el autor, una elección por la creatividad y la imaginación en la enseñanza de la metodología. El segundo está referido a la superación de la brecha generacional que se expresa, fundamentalmente, en el uso y manejo de las tecnologías. El tercer desafío se relaciona con lo que para Phélan es la deuda pendiente en la región, la desigualdad socioeconómica, que se manifiesta en brechas educativas y tecnológicas, en el acceso a la información, en las condiciones socioambientales, entre otras. El cuarto atañe a la especificidad de la enseñanza de la metodología en niveles y contextos educativos distintos: pregrado y posgrado. El último desafío toma la forma de recomendaciones y se refiere a la integración, el intercambio y la producción de alcance regional. Aquí entra en consideración el análisis de la Red Latinoamericana de Metodología de las Ciencias Sociales (RedMet). En su artículo, Phélan nos propone pensar la enseñanza de la metodología como una práctica situada en un contexto regional que de manera permanente actualiza estos desafíos.
Por su parte, Gloria Clemencia Valencia González, en el artículo “La formación en investigación: enseñanza y más”, parte de considerar que si bien la formación investigativa incluye la enseñanza de la metodología, no puede agotarse en ella. A lo largo del texto articula su reflexión en torno a lo que define como tres señales. Señal 1: la investigación es un ejercicio de y para la mente bien ordenada. Señal 2: la enseñanza y aprendizaje de la investigación configuran una interrelación compleja. Señal 3: la enseñanza de la investigación exige un movimiento en clave de humanidad-sociedad-cultura.
Estas señales implican, para Valencia, asumir la necesidad de repensar los roles (intercambiables) entre quien enseña y quien aprende en el proceso de enseñanza de la investigación, buscando cultivar un nuevo espíritu científico que abogue por la inteligencia general, la aptitud para problematizar, la puesta en relación de los conocimientos. Esto implica también la posibilidad de otorgarle sentido al conocimiento a partir de la propia biografía y desde los lugares en que este adquiere valor para los sujetos involucrados en su producción (tanto el investigador como los sujetos de investigación). En este mismo sentido rescata el concepto de la enseñanza de la investigación como un movimiento en clave de humanidad, de sociedad y de cultura. La formación investigativa supone, para la autora, un lugar político y vital fuerte, ya que implica pensarnos en el nosotros y en el otro, con saberes propios y desde lugares diferentes, pero no desde jerarquías distintas. La propuesta de la autora nos invita a realizar una profunda reflexión sobre el sentido de las propias prácticas de enseñanza de la metodología, como actividad vital, cuestionadora y creativa.
Néstor Cohen presenta el artículo “¿Cuál es el problema, la enseñanza o la producción metodológica?”. El autor propone situar sus reflexiones desde el interior de la metodología como conjunto de saberes, tradiciones y confrontaciones, y por fuera del propio acto de la enseñanza en sí. En este sentido, reflexiona sobre qué está pasando más allá de la enseñanza para poder aportar a la tarea áulica, ya que “lo que enseñamos resulta de lo que pensamos y producimos. Si no fuera así, estaríamos faltando a nuestra coherencia intelectual y falseando nuestro discurso.”
A partir de este posicionamiento, a lo largo del artículo Cohen expone cinco hábitos o costumbres que se presentan en el discurso metodológico cotidiano. El primero atañe a la tensión fundamentalista entre las metodologías cualitativas y cuantitativas, que suele expresarse a partir de argumentos basados en la oposición al otro, y no a partir de la defensa de las propias virtudes y fortalezas. La segunda costumbre que destaca es la importante presencia que tiene el empirismo en las investigaciones cualitativas y cuantitativas, perdiendo de foco la relevancia teórica que exige toda investigación y su centralidad para abordar la realidad que se estudia. Esto lleva, según el autor, a un tercer hábito que es la homologación de hecho con dato, con lo cual el investigador cae en el riesgo de asumir un rol pasivo y dependiente del hecho como generador de teoría:
Tratar al hecho como dato significa desconocer que este es una representación teórica (…), en otras palabras, significa suponer que la teoría tiene un lugar secundario, solo de interpretación y no de producción, y que el dato se impone desde más allá de la propia decisión y perspectiva del investigador.
Por otra parte, tanto en las investigaciones cuantitativas, como en las cualitativas, la producción de los datos no aparece como un momento central de los procesos de investigación, es decir, no se presta suficiente atención a los diferentes recorridos que se realizan para atravesar el puente que une teoría con métodos y base empírica. Por último, destaca una tendencia, que pareciera generalizada en los metodólogos, a concebir la metodología como un campo autónomo con sus propias reglas, sin reconocer que la producción de conocimiento metodológico solo se da a partir de las demandas surgidas en el marco de la investigación teórica-empírica. Es decir que las cuestiones metodológicas se constituyen como respuesta a las dificultades que surgen al interior de los procesos de investigación. Como conclusión, Cohen considera que mientras no asumamos que estos hábitos contribuyen a la fragmentación del conocimiento científico social, continuaremos produciendo confusiones de distinto tipo en nuestra tarea docente.
El módulo V, “Notas sobre los Encuentros Latinoamericanos de Metodología de las Ciencias Sociales” (ELMeCS), presenta el trabajo de Luis Diego Salas Ocampo y Willy Soto Acosta, titulado “Exploración del discurso generado por especialistas en investigación en América Latina en el marco del IV Encuentro Latinoamericano de Metodología de Ciencias Sociales (ELMeCS)”. Los autores indagan en los diversos trabajos expuestos en dicho encuentro, que se llevó a cabo entre el 27 y 29 de agosto 2014 en la Escuela de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional (Costa Rica), con el fin de definir el perfil de las principales problemáticas encaradas en el campo de la metodología en América Latina.
Como punto de partida los autores señalan que, en general, los estudios presentados en encuentros anteriores se ocupaban más de abordar problemáticas vinculadas a fenómenos sociales concretos y recortados espacialmente que a analizar las formas específicas de construcción del conocimiento sobre tales fenómenos. A partir de esta consideración, llevan a cabo un análisis de 285 resúmenes correspondientes a 19 mesas temáticas organizadas en el marco del IV ELMeCS, “para tratar de establecer desde dónde se produce conocimiento en este campo metodológico en términos del discurso, cuáles son las principales asociaciones y eventualmente también los ausentes de esta construcción colectiva.” Para realizar el análisis utilizaron el software TLab, que les permitió “trabajar el discurso mediante la identificación de los contextos, comprendidos como porciones de texto en los que puede dividirse el corpus.” Según sus palabras, los autores apuntan a realizar “un aporte a la discusión de cómo desde América Latina nos pensamos desde el ejercicio intelectual, sobre todo, en un campo tan apasionante y retador como el metodológico, no solamente para el ejercicio académico de la disciplina sino también para la acción en el campo aplicado.”
El módulo VI, “Performance-investigación”, presenta el trabajo de Silvia Citro “Taller perfomance-investigación: indagaciones colectivas de y desde los cuerpos”, en el que describe una forma particular de producir conocimiento en las ciencias sociales, inscrita en el marco de la investigación participativa y colaborativa, que remite a experiencias que incorporan prácticas perfomáticas. En una primera parte del artículo la autora describe experiencias propias de investigación en las que ha ensayado lo que denomina “performance-investigación”. En este sentido, brinda algunos ejemplos de los modos en que las performances pueden ser incorporadas a investigaciones participativas y reflexiona sobre “el potencial epistemológico y político que estas metodologías experimentales poseen.”
Citro destaca la existencia de investigaciones que utilizan cada vez más diversos modos de producción –visual y audiovisual colaborativo, registros fotográficos y fílmicos, cartografías sociales, murales o museos comunitarios–, pero remarca que son pocas todavía las experiencias que incorporan otras prácticas performáticas –basadas, por ejemplo, en la exploración de los movimientos corporales, las gestualidades y las sonoridades– como una vía alternativa para la producción colectiva de conocimientos y la generación de reflexividades.
En su artículo también recoge de diversos autores “las contribuciones producidas a los modos en que las corporalidades sensibles y en movimiento pueden ser generadoras de saberes y reflexividades así como de agencias y transformaciones micropolíticas, desde una perspectiva crítica de los paradigmas dualistas del racionalismo, hegemónicos en la modernidad occidental.” Hace hincapié en los saberes colectivos, “ejercidos desde los cuerpos, [que] eran inmovilizados e invisibilizados al ingresar al mundo logocéntrico, y por momentos individualista y competitivo, del saber académico.” Pone en valor la generación de nuevos modos de conocer y de saber-hacer provenientes de una amplia diversidad de tradiciones culturales que suelen denominarse “no occidentales”, y que según Citro aún poseen modalidades distintivas de las cuales los cientistas sociales podrían aprender.
En la segunda parte de su artículo, la autora describe un ejemplo de estas estrategias aplicadas a la indagación sobre problemáticas de género, a partir de la reseña del breve taller brindado en el V ELMeCS, en el cual participó un numeroso grupo de estudiantes, docentes e investigadores. Esta parte está acompañada del registro fotográfico realizado por La Colectiva Desenfocadas, del proyecto de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo denominado “Saberes de mujeres. Corpobiografías de sanación” (SECTyP 2016-2018), dirigido por Rosana Rodríguez. A través de estas imágenes, la autora apunta a dar mayor espesor a las experiencias y reflexiones que su escrito intenta evocar.
En conclusión, el conjunto de reflexiones diversas que se incluyen en el libro, y que componen un diálogo plural, invita a aquellos interesados en un abordaje científico de la realidad social latinoamericana a reflexionar de manera profunda y crítica sobre los posicionamientos epistemológicos, las prácticas de investigación y las estrategias metodológicas y pedagógicas que se asumen en la tarea de construir conocimiento socialmente relevante para nuestra región.










Reseña de La investigación social y su práctica, publicada en Espacio abierto:
https://produccioncientificaluz.org/index.php/espacio/article/view/38116