Desarrollo y características del proceso de investigación
Esta investigación interdisciplinaria en la que se unen, en especial, las ciencias sociales y la filosofía comienza en la Parte I definiendo las posturas ontológicas sobre las que pueda constituirse un saber sociológico en general, y las que yo mismo adoptaré en mi investigación en particular. Es a partir de allí que se desprenden consecuencias epistemológicas y metodológicas lo que a su vez, en un diseño flexible como el que he adoptado, me permitirá volver a interrogarme sobre mis propios presupuestos ontológico-teórico-existenciales adoptados a priori. La presencia en el campo desde 2012, previa a la investigación, generó una admiración producida por la observación de diversas prácticas que se llevaban a cabo en una institución muy particular, la prisión, y que personalmente me costaba comprender desde aproximaciones institucionalistas, estructuralistas y/o foucaultianas. A esto se debe la necesidad de realizar un recorrido histórico sobre los orígenes narrativos y materiales del moderno penitenciarismo argentino, narrativa que hasta hoy legitima la existencia de las prisiones, y que nos pondrá frente al hecho que, en la región latinoamericana en general, y en nuestro país en particular, las realidades materiales no estuvieron nunca ni remotamente a la altura de los ideales abstractos con los que se justificaba esta administración de los cuerpos, su privación de la libertad, y su institucionalización forzada, una vez que, supuestamente, la batalla de Caseros dio fin a la llamada barbarie rosista. La ausencia de complejos y costosos dispositivos tecnológicos para la vigilancia, el control y la disciplina de los cuerpos, vuelve inadecuadas las teorías que se yerguen sobre estos supuestos, si lo que se quiere investigar es la percepción y la práctica de las personas privadas de su libertad respecto del derecho, la justicia, y la obediencia.
Es profundizando desde esta perspectiva que se produce y justifica mi arribo a la etnometodología, que desarrollo en la Parte II, sobre todo como postura epistemológica y metodológica. La concepción etnometodológica tiene su riqueza en permitir el abordaje de una práctica no sólo en relación con su supuesta correspondencia con un conjunto de normas formales/institucionales, sino principalmente en tanto los sentidos que esa práctica posee para sus actores, los que mediante ella constituyen su propio orden normativo. Como se apreciará, para estudiar los juegos y solapamientos de los sistemas de obediencia formales e informales que coexisten, se combaten y retroalimentan en unidades penitenciarias, esta doble perspectiva de análisis se vuelve esencial. Siguiendo a Garfinkel (1967) mi objetivo es, por un lado, reconocer cómo las actividades concretas y ordinarias que realizan los miembros pueden ofrecer métodos para hacer analizables las acciones y, por el otro, descubrir las propiedades formales de las acciones prácticas ordinarias y de sentido común, desde “dentro” del escenario concreto, como continuas realizaciones de esos mismos escenarios. En consonancia con la propuesta de Silverman (2013) acerca de la necesidad de lograr un equilibro entre la importancia acordada a las estrategias de recolección de datos y a las de análisis de datos, realizo el análisis completo de los datos recogidos mediante el empleo de cada una de las estrategias de obtención de los datos con los que, principalmente, está conformado el corpus (entrevistas abiertas, historias de vida, y cuestionarios cualitativos), con el fin de dar cuenta del proceso recorrido que va de los datos a los resultados y, al mismo tiempo, actualizar las propias reflexiones ontológico-epistemológicas a la luz de los datos de la investigación, y mostrar cómo se articulan concretamente en el proceso investigativo.
Una vez hecho esto, en la Parte III, me entrego al análisis completo y cruzado del corpus, principalmente en relación con los emergentes vinculados con el derecho, la obediencia y la justicia. A partir de aquí, se comienza a vislumbrar que la percepción que los internos poseen sobre la legitimidad jurídica de su encierro repercute en sus compromisos con la obediencia al derecho público y al Estado, máxime cuando se encarna en fuerza pública y magistrados, a los que se los representa asociados con prácticas delictivas y/o negligentes más graves que aquellas que legitiman su propia condena. En la institución formada para los desobedientes conviven una pluralidad de sistemas de obediencia que pueden recurrir tanto a canales formales como informales ya sea para imponer el control deseado por la administración penitenciaria, ya sea para la satisfacción de las necesidades (jurídico-formales e informales) de los internos.
La tumbeada se presenta así como esquema de obediencia basado en el mundo no de la criminalidad, sino de la cárcel, y es por eso común a todos sus integrantes, sin discriminar entre internos y agentes penitenciarios. Esta sociabilidad se analiza en relación con sus consecuencias en las percepciones y biografías de las y los actores, poniendo particular atención en sus trayectorias marginales y en las consecuencias biográficas e identitarias que el paso por la institución penitenciaria les imprimió, según sus propias palabras. A partir de las nociones y experiencias de reincidencia, de reinserción, y de la exposición de las percepciones de los internos sobre el sentido que le confieren a su condena tal como les tocó atravesarla, se examina su relación con el Estado, y se estudiarán, en la Parte IV, sus propuestas alternativas para el tratamiento de los infractores, y sus concepciones sobre la pertenencia y la participación que poseen respecto de la ciudadanía y el Estado.
a. Pregunta y problema de investigación
Problema: una prolongada permanencia en el campo y en la participación de sus prácticas específicas me condujo a la formulación de una hipótesis de trabajo fundada en la observación del hecho que, bajo el control y la tolerancia del servicio penitenciario, en cada pabellón en particular, y en el conjunto del mundo intramuros en general, existen verdaderos sistemas normativos aparentemente independientes que regulan el uso de la violencia, los intercambios, e incluso el acceso al derecho. Esta arbitrariedad muchas veces antijurídica que se ofrece en el seno mismo del aparato punitivo del Estado, es investigada en esta tesis en relación con la percepción y las consecuencias que sobre el castigo, el Estado, las transgresiones, el derecho y la justicia, poseían las subjetividades que habían estado o estaban cumpliendo una condena en una institución penitenciaria.
Pregunta: la cárcel es una costosa institución pública que se legitima jurídica y constitucionalmente como espacio para aquellos que entren en conflicto con el derecho penal. Esta institucionalización forzada se ofrece en contextos en los que, paradójicamente, el derecho parecería brillar por su ausencia, o estar a la altura de otros procedimientos informales ya para asegurar el control por parte de las administraciones penitenciarias, ya por los internos en la búsqueda de la satisfacción de sus necesidades formales, informales, legales, e ilegales. La legitimidad del encarcelamiento supone un trabajo sobre los internos basado en el respeto de la ley pública, pero se ofrece en contextos signados, por un lado, por un complejo entramado de esquemas normativos y de obediencia que difieren en su origen y finalidad y, por el otro, por el conflicto y la arbitrariedad derivados de objetivos contrapuestos de sus actores. ¿Cómo repercute esta situación en los procesos y factores que legitiman la obediencia ligada al derecho público y al Estado, durante y después del período de encierro?
b. Objetivos
Objetivo general:
En esta investigación me propongo, desde una perspectiva interdisciplinaria en la que se unen la filosofía y las ciencias sociales, caracterizar los sistemas normativos formales e informales observables en contextos carcelarios y los esquemas de obediencia que se desprenden de ellos particularmente en relación con el derecho público, con base la experiencia de las personas privadas de su libertad en Unidades penitenciarias argentinas entre 2016 y 2021.
Objetivos específicos:
Dar cuenta del vínculo que las personas que están y/o estuvieron institucionalizadas en unidades penitenciarias establecieron con el derecho público y el Estado, desde una perspectiva enfocada hacia los factores que legitiman, o no, la obediencia respecto de ellos.
Caracterizar las relaciones y los sistemas de obediencia formales e informales tal como se dan en los diversos espacios de sociabilidad intramuros, así como sus posibles vínculos con factores de reincidencia y/o dificultad para la reinserción social.
Analizar las representaciones que las personas privadas de su libertad poseen del derecho, el Estado, la justicia y su propia situación pre y post penitenciaria, intentando captar el significado que los hablantes acuerdan a la acción de otros y a su propia acción.
c. Contexto conceptual y antecedentes
Debido a que se propone realizar una propuesta de investigación cualitativa, resulta menester señalar que al ser su diseño flexible y no estructurado, interactivo y no lineal, las contribuciones investigativas, teóricas y conceptuales incorporadas en este parágrafo constituyen, más que teorías a verificar, formas posibles de enmarcar las cuestiones (Maxwell, 1996: 3-4, 26-27). Dado que el contexto conceptual “se construye, no se encuentra” (Maxwell, 2019a: 56) iré desplegándolo a lo largo del proceso de investigación del que da cuenta la presentación. En esta oportunidad me limitaré a indicar las características que comparten los aportes y contribuciones que han nutrido tanto a esta indagación en su conjunto, como su hipótesis de trabajo, su pregunta y sus objetivos: Esas características son las siguientes:
a. lejos de ligar las actitudes de los internos con sus particularidades subjetivas, intentan comprender sus acciones y actitudes en conexión sea con la calidad y forma de las relaciones al interior de la prisión (Griffin y Hepburn, 2013); sea con la calidad de la institucionalización en términos de oportunidades de relación, acceso a bienes, servicios, espacios (Goffman, 1979); sea en lo atinente a sus posibilidades de adaptación y transición respecto tanto de los diferentes órdenes de control (Nieto Castillo, 2014) como de las fuentes informales de poder (Ariza, 2011);
b. analizan la prisión como un hecho contradictorio y problemático que puede conducir a un resultado paradójico en términos de respeto a la ley, el orden y la legitimidad del castigo (Foucault, 2009, 2013), en especial, si se atiende al principio de legalidad como elemento fundante del Estado de derecho así como a la exigencia del respeto efectivo de los Derechos Humanos fundamentales de las personas encarceladas (Rivera Beiras, 2016; Ferrajoli, 2016);
c. indican la necesidad de reflexionar sobre los intereses en conflicto de la institución penitenciaria entre el aislamiento y el control, por un lado, y la rehabilitación profesional y social, por el otro (Combessie, 2016; Pratt, 2002: 64- 65; Foucault, 2012);
d. cuestionan los resultados de la institucionalización en términos de violencia y estigmatización (Wacquant, 2004; Sain, 2009: 17); o bien se interrogan sobre el sentido de la cárcel como práctica de secuestro institucional (Daroqui, 2002, 2014); o bien inquieren sobre la legitimidad de la práctica de encarcelamiento e intentan restablecer esta preocupación en el centro de la política penal (Sparks, 1994);
e. aíslan conceptual e históricamente la política criminal de la política de seguridad (Artières, 2014; Foucault, 1997);
f. revisan el sentido y alcance de las políticas de prevención (Pegoraro, 2001) y denuncian tanto al “encarcelamiento masivo” unido al presupuesto de la presencia de una “nueva clase peligrosa” (De Giorgi, 2006: 133) como a las “tecnologías preventivas” basadas en un discurso sobre el criminal como enemigo (Pavarini, 2009: 52, 54) −al que el derecho le niega su condición de persona (Zaffaroni, 2009: 18)- con los cuales se acentúan los procesos de exclusión y de una represión que se dirige de forma unívoca hacia los sectores más desprotegidos (Daroqui y Guemureman, 2014);
g. cuestionan el vínculo existente entre los sectores más vulnerables de la sociedad y los procesos y resultados de la institucionalización forzada (Daroqui, 2002, 2003; Arias, Rosada-Granados y Sain, 2012: 17);
h. se interrogan sobre los fundamentos del castigo (Fassin, 2018: 200), y objetan los estudios sobre la prisión que se ocupan más del orden de los internos que de la justicia de la acción de la administración penitenciaria y de sus agentes (Fassin, 2017: 263), e
i. analizan los resultados sociales de las estructuras institucionales que priorizan el mantenimiento del orden y la seguridad a costa de la humillación, mortificación, degradación y despojo de la identidad de los internos (Motto, López y Calcagno, 2020; Warr, 2020: 2), que profundizan los procesos de exclusión que sufren (Krumer-Nevo et al, 2016), y que restan valor a las estrategias de resocialización (Lozano Cortés, 2012; Tijoux y Merino, 2011).
Durante el proceso de investigación, el principal interés reside en la posibilidad de recoger las perspectivas de los actores que sufren violencia y una “serie de violencias” (Bouilly, Daroqui, y López, 2014: 203) en la prisión y que ejercen una “violencia defensiva” para “poder sobrevivir” (Bouilly y Motta, 2014: 249), observando los delicados vínculos existentes entre el mantenimiento del orden y el respeto al conjunto de los Derechos Humanos (Daroqui et al, 2007; Guemureman et al, 2017; Yin y Atupare, 2021), tratando de comprender los fenómenos de estigmatización y/o estereotipos marginales (Goffman, 1975; Guemureman, 2011; Becker, 2014), y observando los resultados sociales de los paradigmas de seguridad que fortalecen los aparatos y estrategias del derecho penal en detrimento de las políticas de desarrollo social y protección de los derechos (Pegoraro, 2000: 120-121; Zaffaroni, 2011a: 497, 2, 621, 2011b: 28).
El carácter cualitativo de esta indagación: 1. la ubica en el paradigma interpretativo que se centra primordialmente en la dimensión subjetiva del significado, en los procesos interactivos, en las estructuras significativas que guían la acción, y en los sistemas generales de significación y legitimación (Knoblauch, 2014); 2. la orienta hacia el respeto de la diferencia de la alteridad (Levinas, 1961: 21; Chalier, 1987; Gialdino, 2013: 5, 2019a) y hacia la construcción cooperativa del conocimiento con el presupuesto de la igual dignidad y capacidad de conocer de quienes conocen y quienes son conocidos (Mallimaci, 2019) involucrándose en la (de)construcción de sentidos acerca de lo que es (in)justo y(e) (im) posible (Cross, 2018) ; 3. la aleja de la presunción de la armonía universal, del evolucionismo social (Comte, 1908, 1965), de la espontaneidad de la cohesión social (Durkheim, 1967) y, del mismo modo, 4. la separa de la consideración de la sociedad como un sistema reproducido por las pautas institucionales, y de la sociología como interesada por la integración (Parsons, 1973: 8, 1967: 207, 1969: 15). Esta investigación abreva sí, en las perspectivas que consideran a la acción como comportamiento comprensible (Weber, 1944, 1978), de aquellas que estiman al orden como un logro compartido, endógeno, contingente y situado producto del trabajo de los miembros (Garfinkel, 1967, 2006a, 1993; Korbut, 2014; Rawls, 2006, 2011) y de las que señalan la importancia del acercamiento al mundo de la vida cotidiana (Schutz, 1974: 234) rechazando el modelo típico ideal de ese mundo (Psathas, 1999: 49). Recurre, también, a las orientaciones que vinculan a las instituciones jurídicas con las normas éticas, mostrando la necesidad de asumir la perspectiva de los participantes en la interacción comunicativa, en relaciones simétricas, de mutuo reconocimiento, y de igual respeto a la dignidad (Habermas y Regh, 1998: 169; Habermas, 1997: 125, 488, 1991: 113; Honneth, 2001, 2004a).
d. Hipótesis
Aunque parta de mi experiencia previa (Maxwell, 2019) en el campo, mi hipótesis, entendida como una conjetura acerca de cómo es la realidad, y que demanda ser sometida a prueba empírica (Wainerman, 2001) en el desarrollo de la investigación, se basa en considerar que en el contexto carcelario conviven distintos sistemas normativos, relaciones y prácticas que generan diversos sistemas de obediencia, gobierno, orden y control, muchas veces contrarios a derecho, y avalados o tolerados por los representantes del Estado, lo que podría traducirse en factores de exclusión social y/o reincidencia.
Para reforzar esta hipótesis, considero que la pluralidad de sistemas de gobierno, de autoridad y control, también está presente en otros contextos y varía social, política e históricamente. Desde una perspectiva que aborda el orden como una producción colectiva, tales transformaciones conducen tanto a cuestionar la violencia interna, y la situación de degradación y humillación de los internos como a plantear las tensiones, la utilidad, la misión de la prisión. Se propone situarla en un momento preciso, en una sociedad determinada y observar sobre el terreno lo que el personal penitenciario realmente hace y cómo los presos viven su condena (Daroqui, 2014; Bouilly, Daroqui, y López, 2014; Bouilly y Motta, 2014; Rostaing, 2009, 2011, 2012, 2014, 2020)
e. Metodología
Considero que la investigación cualitativa es la más adecuada para aproximarme a la pregunta y al problema de investigación y para cumplimentar sus objetivos. La metodología cualitativa se interesa especialmente por la perspectiva de los participantes y sobre sus propios mundos (Creswell, 1998); por la forma en la que el mundo es experimentado, producido; por la comprensión, el significado de la palabra y de la acción, y por el sentido que se expresa en el lenguaje (Silverman, 2000; Mason, 1996). Dado que el proceso inductivo y hermenéutico (Maxwell, 2004) constituye uno de los rasgos más destacados de la investigación cualitativa, y que ese proceso determina la emergencia de cuestiones, interrogantes y procedimientos (Creswell, 1998, 2009), los datos obtenidos se interpretarán desde paradigmas teórico-metodológicos comprensivos a fin de posibilitar la creación de conceptos (Glaser y Strauss, 1967), sin dejar de reflexionar profundamente sobre la naturaleza, el uso y el lugar de la teoría en la investigación cualitativa (Giménez Béliveau, 2019).
El modelo de diseño de investigación que empleo es el propuesto por Maxwell (1996: 3, 2008: 214-215, 2019: 6) llamado “modelo interactivo”, que consiste en una estructura interconectada, flexible, dinámica, y espiralada de los componentes del diseño que son: los objetivos, el marco de referencia o contexto conceptual, la pregunta de investigación, los métodos, y la validez. Este diseño supone a la investigación como un proceso reflexivo, dinámico y no lineal, que opera en cada etapa de un proyecto. Las actividades de recopilación y análisis de datos, desarrollo y modificación de la teoría, elaboración o reorientación de las preguntas de investigación e identificación y tratamiento de las amenazas a la validez, generalmente se llevan a cabo de manera más o menos simultánea, al influir cada una de ellas en las demás, lo que termina influyendo en ella misma, y así sucesivamente. La elección de este modelo se basa en el marco de referencia por el que he optado, que no es foucaultiano, pero se funda en la idea de Foucault (1997) que indicaría que, al derecho, se lo puede estudiar desde la teoría abstracta de la soberanía, sino desde la historia concreta e irrepetible que deja su paso sobre los cuerpos de las personas que le están sometidas.
Dado que la elección del tiempo, las situaciones y los individuos capaces de proporcionar la información necesaria para responder a las preguntas de investigación representa la consideración más importante respecto de las decisiones de selección cualitativa, y dado que en la investigación cualitativa la forma típica de seleccionar situaciones e individuos es el muestreo intencional, este es el muestreo por el que he optado y el que ha determinado la constitución del corpus. En esta estrategia, “se eligen adrede situaciones, personas o actividades específicas a fin de proporcionar información que sea de particular relevancia para las preguntas y objetivos de la investigación, pero que no puede obtenerse por medio de otras opciones” (Maxwell, 1996: 70, 2019: 138).
f. Estrategias de recolección de datos
Como anticipé, el carácter cualitativo de esta indagación la ubica en el paradigma interpretativo que concibe a la sociedad como una construcción situada de sus miembros (Charmaz, 2008), en la que ninguna explicación ontológica o a priori se encuentra legitimada para desconocer la alteridad en su diferencia, e imponer esquemas ontológicos totalitarios (Levinas, 1961). De esta concepción –que oficia como parámetro epistemológico de validez (Gialdino, 2019a)- se desprende la adopción de las estrategias de recolección de datos que paso a detallar, que serán las siguientes, y que estarán referidas, a su vez, al análisis de los datos resultado de la aplicación de dichas estrategias:
1. Las entrevistas abiertas, sin desconocer las asimetrías de poder (Kvale, 2006) que suponen -y que intentamos subsanar tal como se verá luego-, son consideradas desde una perspectiva etnometodológica como una producción interactiva, colaborativa de conocimiento, de significados (Holstein y Gubrium, 1995, 1998; Gubrium, Holstein, Marvasti et al, 2012), de identidad (Järvinen, 2000), que permite: a. examinar las acciones que el hablante produce discursivamente (Silverman, 2017); b. captar el sentido que ese hablante acuerda a su experiencia, a su acción y a la de otros a partir de sus propias narrativas y de su representación textual subjetiva de la realidad, y c. ubicar sus expresiones y el sentido de estas en el contexto de su texto (Mishler, 1991), de la situación de habla, de su trayectoria y de su biografía.
2. Las historias de vida se orientan a comprender la singularidad de la vida de una persona (Mallimaci y Giménez Beliveau, 2006), y a reconocer tanto a quienes narran como “historiadores” de sus propias vidas (Mishler, 2004: 101) como la capacidad de la práctica biográfica para operar como narrativas de resistencia (Mishler, 2005) a fin de: a. revelar las lesiones ocultas y los potenciales ocultos (Wengraf, Chamberlayne y Bornat, 2002) de las y los narradores, y b. ofrecer interpretaciones y formas de conocimiento alternativas a las cosmovisiones dominantes (Stone-Mediatore, 2003).
3. La observación etnográfica destinada a abordar las realidades penitenciarias para llevar a cabo una observación intensiva y cercana de la miríada de relaciones que contienen y apoyan (Wacquant, 2002), evitando tanto contrarrestar como reemplazar categorías teóricas y estereotipos sociales a fin de acceder a las características de esas relaciones y de los procesos en la situación en estudio apelando a una perspectiva abierta (Hammersley y Atkinson, 2007). El empleo de esta estrategia supondrá también reflexionar constantemente sobre el lugar reservado a la teoría, e interpretar los significados y funciones de la acción social con la contribución de los actores participantes (Ameigeiras, 2006; Savage, 2000) sin dejar de reconocer los límites de la posibilidad de “comprender” lo que no se “vive” y de “analizar” lo que no se “experimenta” (Fassin, 2017: 296).
4. Los cuestionarios cualitativos ofrecen un espacio en el que los participantes tienen la posibilidad de recapacitar sobre el contenido y sentido de sus respuestas (Hanna y Gough, 2019) y permiten obtener rica información no generalizable mediante preguntas abiertas, realizadas en situaciones específicas, y recoger experiencias, evaluaciones, relatos, significados, percepciones subjetivas (Charlotte y Hagström, 2017). Con ellos se capta y comprende, espontáneamente, el punto de vista de las y los participantes en sus propios términos, sus representaciones, sus emociones profundas, sin predeterminar las respuestas por medio de una selección previa de las categorías, como sucede en el cuestionario cuantitativo (Patton, 2002; Reja et al, 2003). El empleo de las preguntas abiertas enfatiza la relatividad cultural del significado, esto es, la comprensión de las palabras de los hablantes en términos de los significados que ellos les asignan, y aceptando que los significados producidos pueden variar de una a otra situación (Foddy, 1993), y de uno a otro hablante. La apelación a múltiples fuentes de información permitirá interpretar unos datos cualitativos a la luz de los otros para fortalecer tanto la capacidad de comprensión, la densidad analítica y la riqueza conceptual como el rigor, la profundidad y la amplitud (Denzin, 1978, 2010; Fielding y Fielding, 1986; Fielding, 2009; Koro-Ljungberg, 2010; Flick, 2017). Es de hacer notar que en todo el proceso de recolección, transcripción y análisis de los datos recogidos he respetado el anonimato de las y los hablantes y de aquellos a quienes hacen referencia. Para cumplir con este requisito he utilizado seudónimos, he modificado los nombres de las y los participantes, y evitado y/o sustituido la cita de personas, organizaciones, instituciones, entre otras, mencionadas por dichos participantes haciendo, de este modo, imposible su identificación.
g. Estrategias de análisis de los datos
A fin de adecuar las estrategias de análisis de los datos a las particularidades de los datos recogidos mediante las diversas estrategias de recolección mencionadas, he dedicado la Parte II a describir las estrategias de análisis y a mostrar mediante ejemplos cómo operan y cómo han sido empleadas a lo largo del proceso de investigación. Allí señalo que las estrategias y recursos discursivos que se detallan y que son los utilizados para el análisis no fueron previstos ni presupuestos a priori, tal como hubiese sucedido de tratarse de un proceso deductivo sino que, de acuerdo con el proceso inductivo y hermenéutico que caracteriza a esta indagación, esos recursos y estrategias son los empleados habitualmente por los participantes de la investigación en sus producciones textuales. Los actores, en esas producciones ofrecen teorías desde las que, a su vez, comprender sus propias emisiones y las de aquellos y aquellas que compartan su mundo de la vida. Entre esas estrategias y recursos se hallan: el análisis conversacional, los procesos de categorización, la narrativa y la historia de vida y, por último, la argumentación. Todas estas perspectivas, salvo la argumentación, tienen su arraigo en la etnometodología y, como tales, constituyen las estrategias de análisis y de recolección de datos más vinculados con ella, de allí la necesidad primero de desarrollarlas y luego de aplicarlas. Es de hacer notar que cada uno de los capítulos que analiza el texto completo sea de un cuestionario, sea una entrevista, sea de una historia de vida, está precedido por la especificación, particularizada para cada estrategia de recolección, de los criterios que guiaron el análisis. Por otro lado, es necesario poner de resalto que todos los capítulos de esta investigación contienen ejemplos pertenecientes a emisiones del corpus en los que se lleva a cabo un proceso analítico a fin de mostrar cómo las propuestas realizadas en esos capítulos se reflejan en los datos recogidos.
h. Presentación del corpus
El corpus de esta investigación (que figura en su Apéndice de manera completa así como la estructura de los cuestionarios cualitativos realizados), está compuesto por 16 entrevistas abiertas, por 30 historias de vida, por notas etnográficas de campo tomadas en unidades penitenciarias, alcaidías y hasta comisarías federales, bonaerenses, y de otras provincias, y 103 cuestionarios cualitativos. De modo tal, como se da evidencia en el corpus, en la investigación participaron en total 149 personas: 17 mujeres y 132 hombres, respecto de quienes se ha preservado el anonimato. Las entrevistas, las historias de vida y los cuestionarios cualitativos se orientaron, en especial, hacia personas que hubieran estado o que estuvieran al momento del trabajo de campo cumpliendo una pena en algún sistema penitenciario. Es de hacer notar que situaciones como las de reincidencia, entre otras, hacen que una persona que a lo largo de su trayectoria ha pasado por instituciones dependientes de gobiernos federales y/o de diversas provincias sucesivamente, cuando se refiere al servicio penitenciario o simplemente a la policía, construya una categoría compleja, de difícil aplicación concreta, pero que da cuenta de una postura general sobre, en este caso por ejemplo, el aparato represivo. Al mismo tiempo, he privilegiado y logrado recurrir a un máximo de diversidad en lo que hace a buscar actores que conozcan no solo los servicios penitenciarios bonaerenses o federales. Las entrevistas y las historias de vida permiten acceder tanto a descripciones de múltiples contextos carcelarios de los que suelen participar los internos a consecuencia de los traslados (incluso dentro de los mismos Sistemas o Servicios penitenciarios) como a la modificación de las acciones, relaciones y situaciones individuales y sociales que se producen en esos contextos con el transcurso del tiempo. Los cuestionarios cualitativos y las entrevistas abiertas intentaron obtener datos vinculados, en particular, con las representaciones que fundamentalmente sobre el derecho, la justicia, y el aparato penal del Estado, poseen personas que están o estuvieron privadas de su libertad en distintas unidades penitenciarias, así como en diferentes pabellones con sus correspondientes rasgos distintivos. Dentro de las estrategias de recolección de datos, la primordial especificidad que las diferencia se basa en que las entrevistas consiguen enmarcar dichas representaciones en contextos biográficos y personales más densos y complejos, arraigando en experiencias particulares, mientras que los cuestionarios cualitativos suponen respuestas más precisas sobre esas cuestiones, pero privadas de un contexto de enunciación por parte del respondente. Mediante las historias de vida se intenta comprender cómo la institucionalización forzada en unidades penitenciarias se inscribe en las biografías de quienes son y de quienes fueron (Watson y van der Meulen, 2018) sus internos. De modo tal, lo que intenté fue no solo obtener resultados que capturaran las percepciones, particularidades o acciones típicas de las personas involucradas en la indagación, sino también la diversidad de esas personas dentro de la población estudiada (Maxwell, 2021).
El tamaño total de corpus (varias veces mayor a lo que había imaginado originalmente y cuyo análisis podría requerir múltiples investigaciones ligadas a diversos campos) se debe, por un lado, a la fascinación que me produjo la posibilidad de haber accedido al campo, sobre todo en relación con la recolección de datos genuinamente cualitativos que, por los presupuestos ontológico-epistemológicos que me orientaban y a los que me referiré con mayor profundidad en el Capítulo 2, eran los únicos que podían nutrir el objeto de conocimiento que estaba intentando presentar. Una vez más en este punto, como para la pregunta de investigación, intervino mi labor como docente en contextos de encierro, debido a que, en tanto profesor en la cátedra de métodos cualitativos dentro de la carrera de Sociología que se dicta en el Centro que la Universidad Nacional de San Martín posee en la Unidad Penitenciaria n° 48 del Servicio Penitenciario Bonaerense, y como tallerista invitado en otras cárceles, tuve la posibilidad de entrar en contacto con estudiantes a los que más tarde llegué a dirigir sus tesis de licenciatura, y con los que, por ende, generé un vínculo más profundo, y de mayor trabajo, que con cualquier otro estudiante, y que con cualquier otra persona privada de su libertad. Las entrevistas, las historias de vida y los cuestionarios presumen siempre la superación de una brecha insalvable, que es la que hace que investigadores e investigados ocupen lugares con significados sociales que ya enmarcan y limitan la pureza del dato cualitativo, ya que, después de todo, representan un diálogo artificial entre dos actores que suelen ser desconocidos entre sí y que solo la investigación justifica, mostrando de esta manera su artificialidad en la maniobra de obtención de datos.
Gracias a los tesistas y antiguos alumnos de la cátedra de métodos cualitativos, este grave inconveniente podía ser parcialmente resuelto, debido a que contaba con personas con formación en metodología de las ciencias sociales que al mismo tiempo poseían trayectorias carcelarias muy extensas y variadas, que los habían convertido en personas reconocidas por aquellos otros internos a los que yo deseaba conocer. De este modo, las estrategias de recolección de datos, además de por el investigador, podían llevarse a cabo por otra persona que compartiera el mundo de la vida, las referencias culturales y, muy importante, el lenguaje y los términos propios del campo sobre el que yo quería obtener datos cualitativos. Esas personas, además, unían la información y conocimiento brindado por las ciencias sociales a la posesión de los lazos construidos y transversales sobre la cárcel, el mundo del delito y/o del mundo tumbero. Ser un pibe conocido en ese mundo tan particular, se presentaba como una condición para obtener la confianza necesaria como para que los internos transmitieran su testimonio, su historia de vida, o respondieran los cuestionarios, habiendo sido informados antes sobre el destino y función de los datos. Al mismo tiempo, esos lazos y vínculos hacían posible elaborar un diseño de las conexiones de personas conocidas y por conocer, que dado el carácter virtual de los datos obtenidos permitía recorrer distintas unidades penitenciarias mediante las entrevistas vía telefónica recurriendo a registros auditivos o textuales, en particular, durante la pandemia.
En algunas de las entrevistas, historias de vida o cuestionarios que he realizado y que forman parte del corpus, se evidencia la falta del lenguaje propio del mundo intramuros, y que aflora cuando el entrevistador lo intenta compartir. Labov (1972: XVIII) se enfrentó con un problema similar al estudiar el habla negra en Harlem y encontró que la situación de entrevista no favorecía el estudio del habla vernácula y recurrió a jóvenes “negros” (sic) y a grupos de pares para recuperar el habla natural. Bourdieu (2010) en sus investigaciones sobre la extrema pobreza, empleando la estrategia de Labov, diversifica a los entrevistadores intentando reducir al mínimo la violencia simbólica que puede ejercerse a través de la entrevista, y busca neutralizar los principales factores de distorsión de la relación de entrevista capacitando en las técnicas de esta estrategia a personas que podían tener acceso con familiaridad a categorías de los entrevistados que deseaba cubrir. Tampoco yo podía permitirme el perder ese lenguaje específico −en términos heideggerianos (1999) el ser habita en el lenguaje- que conmigo no utilizarían presuponiendo que no lo comprendería, y por eso he privilegiado la posibilidad de delegar la realización de las entrevistas, historias de vida y cuestionarios. La circunstancia mencionada se puede apreciar en momentos del corpus comparables con la respuesta que Melina ofrece frente a la pregunta sobre la posibilidad de entrevistarla.
H.9.2[1]. Melina (M): Bueno a ver, si te las puedo contestar je je. Si yo también ya llevo 21 años en cana imagínate. Bueno, dale. Te ayudo cómo que no.
En su sencillez, se advierte como el “también” inclusivo de Melina viene a emparentar y poner al mismo nivel al entrevistador y a la entrevistada de una manera que buscaría emular el más hábil de los etnógrafos, debido a que evidentemente ubicará toda la narrativa de Melina desde ese mundo de la vida compartido, que será descrito en un lenguaje igualmente compartido: un “juego de lenguaje” del que yo no podía participar y que, de hacerlo, solo conseguiría desvirtuarlo (Wittgenstein, 1988). A esta situación me gustaría sumar el carácter inusual de mi investigación, cuyo trabajo de campo se vio abruptamente interrumpido por los confinamientos que conllevó la pandemia del Coronavirus, principalmente en las unidades penitenciarias. Esto produjo que la única forma en la que podía lograr la realización de una entrevista, una historia de vida o la respuesta a un cuestionario, fuese mediante el teléfono celular. Ahora bien, yo carecía del número telefónico de personas a las que hacer una entrevista útil para los propósitos de mi investigación, y los pocos números que con los que podía contar se debían a vínculos con una confianza que no alcanzaba en modo alguno para solicitar, por el medio de un chat, detalles sobre la vida delictiva y/o carcelaria. Por el contrario, el confinamiento no alteró en nada la obtención de datos por parte de los otros entrevistadores, sino que hasta los enriqueció, tal como podemos apreciar en este ejemplo:
H.27.1. Entrevistador (E): Amigo, cuando puedas, quisiera hacerte una entrevista para un trabajo de tesis. Cuando vos puedas y si tenés el tiempo, obvio, te cuento un poco.
H.27.2. Fede: dale hermanito[2]
El “hermanito” con el que Fede se dirige al entrevistador trasciende el dispositivo de la entrevista (los teléfonos celulares) y ubica la relación de entrevista en un horizonte compartido de antemano, a pesar de las distancias y la separación físicas. El ejemplo que sigue, perteneciente a la historia de vida de Leilo, aporta otro tipo de dato sociológicamente relevante que admite este vínculo único entre entrevistadores y entrevistados. Responde Leilo a la pregunta sobre la posibilidad de que ofrezca su historia de vida mediante mensajes de voz:
H.14.28. Leilo: Contesto en cuotas por qué estoy con mi compañero de trabajo que no sabe nada de mí, o sea me mudé de Ciudad y no me juna nadie acá.
La identidad “estigmatizada” (Goffman, 1975) con la que cargan las personas privadas de su libertad, y que en este caso emparenta al entrevistador con el entrevistado, es un elemento que surge espontanea e involuntariamente en esta historia de vida, pero que queda habilitado por la confianza que los hablantes se tienen entre sí. Esta circunstancia se torna importante por otros motivos. Muchas veces, realizando entrevistas y/o cuestionarios, no podía dejar de notar ciertos lugares comunes en las narraciones o en las descripciones de determinados fenómenos o prácticas, en el sentido que empezaba incluso a advertir una suerte de discurso un tanto estandarizado mediante el cual las personas privadas de su libertad se dirigían a integrantes del mundo extramuros, y no solamente al académico. Por ejemplo, era muy excepcional que en mis entrevistas y/o cuestionarios los respondentes hicieran alusión al hecho delictivo por el que estaban o estuvieron privados de su libertad, o asuntos delicados como el de los detenidos por delitos contra la integridad sexual de las personas. Por el contrario, entre pares, las alusiones al mundo delictivo y a las violentas categorías con las que los internos se califican unos a otros, se hallaban por doquier, y se podía decir que, prácticamente, organizaban el discurso. A esto hay que agregar algo más relevante y que ya adelanté: el lenguaje específico del contexto carcelario que se encuentra utilizado de manera perfectamente natural en todas las entrevistas y cuestionarios que yo no efectué.
H.27.20. Fede: Me estuvo acompañando mucho tiempo. Pero después, bueno, cuando uno queda penado, como vos ya sabés, te meten en una rotativa y te sacan. Te mandan al campo.
El “campo” al que se refieren los traslados a los que alude Fede es la manera que tienen los internos de aludir a las unidades penitenciarias que quedan alejadas de los centros urbanos, lo que conlleva, como veremos en su momento, toda una serie de problemas y desgracias para los trasladados. Si esto no queda explicado en el texto de Fede, es debido a que eso es “como vos ya sabés”, y por ende no hace falta explicar o bautizar aquello que se está describiendo de una forma alternativa a aquella con la que se refieren los actores de esos procesos que yo estaba intentando estudiar. Por más que muchas veces me veía en la obligación de preguntar después sobre términos técnicos propios de mi indagación presentes en esas entrevistas y cuestionarios, consideré que siempre era mejor enfrentarse a un fragmento de discurso capaz de despertar mi admiración, que a uno artificial hecho a mi medida. Esto requería intentar permanecer lo más distante posible a esa plasticidad característica del interrogatorio que surge de un cuestionario, encuesta, o entrevista, en el que un investigador proveniente del mundo académico somete a alguien que no pertenece a ese mundo a ver el mundo según sus inquietudes foráneas.
En consecuencia, en lo que atañe al trabajo de campo he procurado aproximarme al principio de la validez ecológica: los datos fueron recolectados intentando no contaminar el conocimiento diario que los participantes en la indagación usarían normalmente para responder en entornos cotidianos. De esta suerte, los cuestionarios realizados fueron preparados especialmente para ser aplicados en las situaciones de encierro, y las entrevistas e historias de vida fueron realizadas acatando ese mismo principio respecto tanto de circunstancias pasadas como presentes. Además, intentaré que los textos recogidos sean analizados con los propios recursos provistos por los hablantes. La forma en la que se llevan a cabo las entrevistas y los cuestionarios presupone, para Cicourel (1982), un modelo de comportamiento conversacional que no siempre es reconocido, y aunque el proceso interactivo difiere de la rutina de la conversación cotidiana, procuraré que difiera lo menos posible de ella.
Presentación del contenido de la tesis y de la conexión entre sus diversos capítulos
Como ya vimos, esta tesis se presenta dividida en cuatro partes.
La primera de ellas, y en la que estamos, después de una presentación general del recorrido, las estrategias y el corpus, se ocupará de establecer las posiciones ontológicas y epistemológicas, para explicitar los presupuestos existenciales a priori que puedan trasladarse acrítica y/o imperceptiblemente al análisis de los datos. Una vez hecho esto, abordaré la cuestión de la manera en la que se puede afrontar un estudio sobre la institución cárcel, analizando crítica y principalmente el lugar (si alguno) que la voz de los actores puede llegar a tener para generar conocimiento sociológicamente relevante. Llegados a este punto, realizaré un recorrido sobre la historia de las fundamentaciones y materializaciones de los modernos proyectos penitenciaristas, tal como se configuraron y realizaron en la Argentina después de la batalla de Caseros. Fue después de ese enfrentamiento que se puso fin a la Guerra Civil Argentina, ya que mediante el triunfo de un bando se impusieron determinadas y coercitivas nociones de normalidad, moralidad, progreso, justicia, derecho, etc., y una legitimidad para gobernar los cuerpos basada en un conjunto saberes y una racionalidad, que se mantuvieron hasta hoy, aunque sea conceptualmente.
La segunda parte de la investigación comenzará por mostrar la necesidad que la etnometodología constituye para mi investigación, a partir de los elementos con los que la presentamos al iniciar este capítulo. Una vez hecho esto, y luego de presentar las estrategias de análisis discursivo inspiradas en la etnometodología, mostraré los distintos pasos que supone el análisis de un cuestionario cualitativo completo, de una entrevista completa, y de una historia de vida también en su totalidad. De esta suerte, además de exponer cómo funciona y porqué resulta útil para mi trabajo esta perspectiva metodológica, me iré adentrando en el análisis del corpus, triangulando datos obtenidos de las distintas fuentes y extrayendo y destacando emergentes que más tarde se revelarán esenciales para comprender mi problema de investigación.
La tercera parte se entrega de lleno al análisis del corpus mediante las herramientas presentadas y partiendo de los primeros datos analizados en el apartado anterior. Sus divisiones internas responden a tres temas que me han parecido fundamentales después del análisis del corpus, y se basan en la perspectiva que los actores poseen sobre el derecho, la justicia y la obediencia. Esta tercer parte debería ser la más rica de toda la investigación: aquella en la que todas las consideraciones anteriores obtienen sentido y valor, debido a que es la que nos permitirá la creación de teoría, o mejor dicho, la que nos habilitará a comprender y estudiar cómo son los propios actores quienes crean teorías sobre el derecho, la justicia y la obediencia, elementos centrales de todo ordenamiento político posible, de todo sistema de obediencia: el centro de nuestra investigación.
Finalmente, la cuarta parte, además de extraer ciertas conclusiones directas sobre lo avanzado anteriormente, intentará superar la mera descripción que realizan los actores en dirección a sus propias propuestas, para de este modo conseguir, a la altura de las conclusiones, ofrecer saberes superadores de los problemas que se presentan y denuncian en la investigación.
- La letra H alude a la fuente de datos, una historia de vida. El número 9 corresponde a la numeración de esa historia respecto del conjunto de historias de vida, y el número 2 al de la emisión dentro de esa historia. La emisión citada (H.9.2), entonces, es la segunda emisión dentro de la historia de vida de Melina que es la número 9.↵
- Tanto en la transcripción de las entrevistas como en la de las historias de vida y de los cuestionarios se intentaron preservar las características ortográficas, sintácticas, semánticas de los textos producidos por quienes participaron en la investigación y sin cuyo aporte esta indagación no hubiese podido realizarse. En todos los casos las y los participantes recibieron información sobre los objetivos de la investigación y aceptaron libremente contribuir con ella. Su nombre fue reemplazado por otro para mantener el anonimato. En los cuestionarios las y los participantes pudieron optar entre: responder con su propio nombre, con un seudónimo o anónimamente.↵







