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5. Las entrevistas, estrategias de análisis y resultados triangulados con aquellos obtenidos de las demás estrategias de recolección de datos

Introducción

Las entrevistas junto con las historias de vida y los cuestionarios se hallan entre las principales estrategias de recolección de datos empleadas en la investigación. Es menester, entonces, poner de manifiesto que las características, funciones y alcances de la entrevista se vienen revisando y modificado frente al planteo por parte de los investigadores cualitativos de preguntas fundamentales sobre la naturaleza de la comunicación y de la información en la entrevista. De la visión idealizada de la entrevista como un simple ejercicio de extracción de información se ha pasado a considerarla como una forma de “producción de conocimiento” (Gubrium, Holstein, Marvasti et al, 2012: 3). Si bien los datos de las entrevistas como, por ejemplo, las narrativas de las y los participantes, pueden presentarse como el reflejo de un determinado aspecto de su propia realidad, la reflexividad lleva a reconocer la naturaleza colaborativa y co-construida de esos datos, entendida esa reflexividad como el ejercicio por parte de quien investiga de una conciencia crítica respecto de las dinámicas personales y relacionales presentes en la investigación y de cómo estas “afectan” a esa investigación (Finlay, 2012: 318, 321).

En el momento actual la atención ya no se dirige tanto a la entrevista como estrategia de recolección de datos sino que se privilegia a la calidad del análisis de esos datos. Lo que se pretende es mostrar cómo el análisis de los datos de las entrevistas se hace más creíble cuando se considera a las entrevistas como exhibiciones de comportamientos en lugar de como relatos de “experiencias” (Silverman, 2017: 145). Para Atkinson y Delamont (2005: 835) “lo que las personas dicen es en sí mismo una forma de acción”. Siguiendo los pasos y la distinción de Garfinkel (1967) respecto de la etnometodología consideran al mundo cotidiano como un “tema”’ a estudiar en lugar de como un “recurso” explicativo.

Mientras la aceptación del carácter “activo” de la entrevista prácticamente se ha generalizado, lo que se advierte es que los investigadores cualitativos están cada vez más interesados en la creación práctica del significado y en su relación con la acción social. El énfasis analítico se ha concentrado, pues, en la cuestión de cómo se construye la realidad social, y es allí donde la etnometodología da un paso adelante al documentar los mecanismos por los cuales este proceso se realiza en la vida diaria. La etnometodología refleja un interés, antes aletargado, acerca de qué se está haciendo, en qué condiciones y con qué recursos. Deja de lado la idea de que las acciones están gobernadas desde el exterior o motivadas desde el interior a fin de observar cómo los miembros mismos establecen y sostienen las regularidades sociales. La investigación etnometodológica armoniza con precisión con las conversaciones y la interacción social que ocurren de modo natural, y se orienta hacia ellas en cuanto elementos constitutivos de los ámbitos estudiados. Como ya señalé en el Capítulo 3 sobre la etnometodología, el análisis conversacional comparte con claridad el interés de la etnometodología en la “construcción local y metódica de la acción social” (Holstein y Gubrium, 2005: 483-484, 487-488).

Dado que en el análisis de la entrevista apelaré a los recursos propios del análisis conversacional es oportuno subrayar que, para Heritage (1978: 94-95), existe una base de “complementariedad” entre la etnometodología y el análisis conversacional. Mientras la etnometodología se focaliza en el trabajo de establecer metódicamente un orden sensible en los entornos, el análisis conversacional explica la gran sistematicidad en el ordenamiento de los procedimientos en sí mismos tal como, por ejemplo, lo hizo Sacks (1992: 4) con su propuesta de las reglas de la “secuencia conversacional”. Goodwin y Heritage (1990: 286-287) manifiestan que el “análisis conversacional” surgió esencialmente como una fusión de las tradiciones de la interacción, de la fenomenológica y de la etnometodológica. Dentro de esta fusión, los materiales interaccionales se emplean para investigar las bases procedimentales del razonamiento y la acción a través de las cuales los actores reconocen, constituyen y reproducen los mundos sociales y fenoménicos que habitan.

En el análisis de la entrevista que presento como ejemplo[1] a continuación, me hago eco de las palabras de Silverman (2013: 55) en lo que refiere a que la investigación cualitativa no es sólo un conjunto de técnicas sino un “proyecto analítico”. De este modo, y recogiendo los aportes de las estrategias de análisis de datos desarrolladas en el capítulo 4, he analizado a la entrevista respetando el flujo de la interacción conversacional que la entrevista supone. También he privilegiado la observación de la multiplicidad de acciones desplegadas en esa interacción, he respetado tanto la organización secuencial de las acciones en los distintos turnos como los diversos pasos seguidos por las y los participantes en la construcción de sus narrativas, en la provisión de sentidos y significados, en los procesos de categorización y argumentación y en la determinación de las acciones asociadas a las categorías, entre otras.

Principales criterios que guiaron el análisis

La entrevista se considera como una unidad semántica, como una unidad de significado construida cooperativamente.

Se estudian las estrategias argumentativas predominantes y se las vincula con el conjunto de la producción textual.

Las distintas emisiones se analizan apelando a los recursos propios del análisis conversacional.

Se repara tanto en los aspectos secuenciales como categoriales del flujo de la conversación.

Se determinan las acciones que los hablantes realizan en las distintas secuencias conversacionales así como la orientación, sentido e índole de esas acciones.

Se examinan, por un lado, las actividades narrativas y, por el otro, la función de las narrativas en relación con la argumentación.

La interpretación de las emisiones se realiza recurriendo a los significados provistos por la/el hablante sin recurrir a teorías o conceptos previos.

El análisis de la Entrevista a Calu (E.1)

a. La disciplina

E.1.1.Entrevistador (E): Hola compa, te cuento que voy a hacerte algunas preguntas, que podés contestar de la manera que vos quieras, como vos las entiendas y así tal cual como lo narrás vos. Esto es para un trabajo que estamos haciendo sobre el delito, la justicia social y legal.

E.1.2. Calu(C): dale.

E.1.3.E: Bueno, primero, ¿Qué ilegalidades se cometen dentro de las cárceles y quiénes las cometen? y ¿Qué los lleva a cometerlas y para qué? Ahora te pregunto de a una, bueno sería pregunta uno, uno. ¿Qué ilegalidades se cometen dentro de las cárceles para vos?

E.1.4.C: y…para mí se cometen…en primer lugar, el servicio[2] {es muy corrupto}, porque ahí. El servicio toma confianzacon la visita, y es donde ahí empieza la coima, ahí empieza la patada. En primer lugar, es eso, ¿Por qué? Porque el director de la institución cuando la ve a las cosas fáciles, deja que hoy en día unpreso maneje la cárcel. Y antes eso no era así. Había una disciplina, ahora esa disciplina, no existe ma… Había código, antes, ahora los códigos tampoco existen ma…entonces, ¿Qué pasa? Todo lleva a una cosa, las cárceles, no se da cuenta el preso que es un comercio del gobierno {más grande que existe de la Argentina}. Porque en una cárcel, donde hay, tiene que ser una capacidad; supongamos de 300 personas hay tres mil. ¿Por qué? Porque ellos dicen que a vos te tienen que pagar comida, te tienen que pagar el alojamiento. Supuestamente te tienen que pagar el traslado. Las remisiones hoy en día estarán en veinte mil pesos.

El hablante responde y, al hacerlo, realiza la acción de criticar al “servicio” calificándolo de “corrupto” y circunscribiendo a la categoría “servicio” dos acciones: la de tomar confianza con la visita y la de coimear. Para el hablante este es el inicio de la “patada”, de la acción, que de acuerdo con la narrativa del hablante, consiste en un comportamiento ilegal. Es menester recordar que las categorías y sus predicados, su “ir juntos”, se logra y se encuentra en los detalles locales de la categorización como una “actividad” (Hester y Eglin, 1997: 46; Stokoe, 2009: 77) y que, por tanto, no necesariamente se circunscriben esas actividades a la categoría de “servicio” en otras interacciones, situaciones, instituciones.

Enseguida con “¿Por qué?” Calu se interroga sobre la causa de ese proceso de ilegalidad y contesta el mismo que “el director de la institución cuando la ve a las cosas fáciles, deja que hoy en día un preso maneje la cárcel”. Con la mención del presente como circunstancia temporal en “hoy en día” el hablante comienza un desarrollo argumentativo de “comparación por oposición” (Perelman y Olbrechts-Tyteca, 1989: 375-376) en la cual el cotejo permite, en este caso, evaluar un momento en relación con otro, esto es, enfrentando el presente al pasado. En el pasado había “disciplina”, “códigos”, en la actualidad esa disciplina y esos códigos “no existen más”.

La comparación por oposición también se emplea para confrontar dos categorías: la de “director de la institución” y la de “preso”. Así, se circunscribe a esta última categoría la acción de “manejar la cárcel” y con la expresión “el director de la institución cuando la ve a las cosas fáciles, deja que hoy en día un preso maneje la cárcel” se circunscribe a la categoría de “director” la acción de delegar sus funciones y su responsabilidad. Nótese que en ninguno de estos casos las acciones circunscriptas son las habituales y, a nivel de los derechos y obligaciones que cada categoría supone (Widdicombe, 1998), la narrativa muestra que los derechos del “director” de “manejar” la cárcel los asume el “preso” y las obligaciones que supone el cargo de director son incumplidas por él y caen sobre el “preso”. Ambas oposiciones, la temporal y la categorial tienen fuertes efectos argumentativos que fortalecen la postura crítica del narrador. Aunque el hablante supone que el oyente conoce el significado de las categorías “director” y “preso” realiza una notable actividad discursiva para intercambiar las propiedades atribuidas comúnmente a esas categorías. De esta manera, mediante las acciones que circunscribe a dichas categorías no sólo lleva a cabo las actividades de denunciar, cuestionar, criticar, describir, narrar, entre otras, sino, además, de construir y deconstruir identidades y exhibir modalidades de comportamiento y formas de relaciones tanto manifiestas como ocultas en la organización carcelaria.

Si observamos el empleo de la categoría preso en el conjunto del corpus, es decir, en las entrevistas (E), en las historias de vida (H) y en los cuestionarios (C) advertimos que la utilización de ese término se presenta, por lo general y como ejemplo, ligada a una determinada situación como en “caer” preso (H.19.4, H.24.4, R.C.99.XI), “estar” preso (H.18.1, H.23.5, E.1.83, E.3.130) “venir” preso (H.20.4), “ir” preso (H.26.3), “entrar” preso (E.15.26). Asimismo, la categoría preso se usa para hacer referencia a las repercusiones que la situación de “estar preso” produce sobre el interno, tales como vivir “bajezas, humillaciones, golpes” (H.7.8). Por otra parte, en coincidencia con las expresiones de Calu (1.4) en análisis también se predican críticamente del “preso” acciones como las de trabajar “con la gorra” (H.13.96), “ayudar” a la autoridad (E.3.52), “asociarse” con la policía (E.4.18), “estar en connivencia del preso con el servicio penitenciario” (E.9.12), gobernar “también adentro del pabellón” (C.87.XIV), “manejar” la cárcel (R.C.102.XIV). La relevancia del contenido y sentido de estas emisiones hará que vuelva sobre ellas en el Capítulo 10 que versa sobre la tumbeada, al tratar sobre las particularidades de la organización del poder y la obediencia en el contexto carcelario.

Avanzando en su relato Calu alude a las circunstancias que para él conducen a que, sin que el “preso” lo perciba, las cárceles sean “un comercio del gobierno más grande que existe de la Argentina” por el hacinamiento de los internos, de un lado, y por los supuestos gastos ligados al mantenimiento, alojamiento, traslados de los internos, por el otro. Es dable considerar a esta narrativa de Calu como de resistencia porque cuestiona: a. al director de la cárcel por haber delegado en un “preso” sus funciones; b. a la organización de la cárcel por la inexistencia de un sistema normativo eficaz debido al débil y/o controvertido reconocimiento sea de un orden constitutivo, sea de un orden institucional (Garfinkel y Rawls, 2019; Rawls, 1989; Korbut, 2014); c. al “gobierno” al atribuirle la acción de “comerciar” con las cárceles, y d. a las condiciones de vida de los internos a causa de la sobrepoblación de las cárceles lo que exhibe, en palabras de Wacquant (2001), la función extrapenal del sistema de justicia penal como instrumento para la gestión de grupos desposeídos y deshonrados.

Precisamente, la resistencia en el discurso ocurre, y es más probable que tome formas activas, en lugares institucionales donde el dominio de un grupo sobre otro es parcial y disputado y, como puede observarse, esa resistencia opera tanto a nivel “semántico como sintáctico” (Mayr, 2003: 140). Sin embargo, es posible considerar como constitutivo el orden que con sus acciones el hablante produce y que ese orden se hace visible a través de esas mismas prácticas. Desde una perspectiva etnometodológica, es adecuado recoger aquí la propuesta de Rawls (1989: 147, 149) en cuanto a considerar al orden social como compuesto por dos “formas distintas de orden”, una correspondiente a la naturaleza constitutiva de la interacción “cara a cara”, y la otra propia de la naturaleza responsable y gobernada por “reglas de las instituciones”. Korbut (2014: 481-482) entiende que la propuesta de Rawls consiste en la “conceptualización más coherente del orden social” en etnometodología. Se observa, entonces, la presencia de un orden constitutivo y la de un orden institucional. El primero se basa en las prácticas constitutivas de producción de significados. El último se funda en marcos retrospectivos de responsabilidad institucional. Precisamente, es con el juego de estos dos órdenes que me he enfrentado en el trabajo de campo y el que me ha llevado a seleccionar estrategias de recolección y análisis de datos que me permitieran dar cuenta de ambos.

E.1.5.E: Claro, tal cual.

E.1.6.C: ¿Me entendés?

E.1.7.E: Si tal cual.

E.1.8.C: Me entendés, el traslado de remisión

E.1.9.E: Seguro.

E.1.10.C: Entonces ahí, toma, te doy cincuenta a vos, cincuenta a vos, y morimos callados.

La situación a la que Calu alude para identificar un comportamiento ilegal en 1.8 es el traslado de remisión y en 1.10 describe la forma de operar de quienes intervienen. No solo se trata de la distribución por igual de los beneficios sino que, además, se hace referencia a un código interno unido a la situación, esto es, a la obligación de mantener para siempre el secreto de la operación ilegal realizada. Ese orden interno, como señalamos, coexiste con el externo institucional pero es diferente de él, y no son los mismos ni sus códigos, ni sus normas, ni sus sanciones. Aquí, como en las anteriores emisiones se advierte como la “ilegalidad” debe rastrearse hasta las definiciones que surgen “durante la interacción” (Denzin, 2005: 128).

E.1.11.E: ¿esa es una de las ilegalidades que vos ves? ¿Lo más claro para vos?

E.1.12.C: Que lo veo, para mí.

E.1.13.E: y… ¿Quiénes los cometen? ¿Para vos?

E.1.14.C: Para mí las cometen…empiezan desde el juez.

E.1.15.E: Si desde el que te condena.

E.1.16.C: Desde el que te condena hasta el que te abre la puerta

A través del empleo y la invocación de las categorías y descripciones de categoría: “juez” (1.14), “el que te condena” y “el que te abre la puerta” (1.16) Calu lleva a cabo distintas “acciones sociales” (Stokoe, 2009: 93) como, en este caso, representar todo un proceso de ilegalidad que abarca desde el sistema judicial al sistema penitenciario y, por tanto, gran parte de la situación y trayectoria de un interno. Este proceso de ilegalidad y el amplio espectro de personas, actividades, funciones, instituciones que comprende no hubiese sido accesible al conocimiento del oyente-entrevistador sino mediante la observación de las secuencias anteriores de la interacción conversacional que tiene lugar en la entrevista. Como sostiene Watson (1997: 53, 73), el análisis debe no dar prioridad ni a los aspectos secuenciales ni a los aspectos categoriales de la conversación dado que ambos aspectos constituyen “dos caras de la misma moneda”. Las secuencias conversacionales se instruyen de manera categorial, tanto para hablantes legos como para los analistas: el sentido de la secuencia, incluso su sentido como secuencia, se da, de manera significativa, por su orden categorial. Tal como lo sugiere Silverman (2013: 54-55), he considerado a la vez los “aspectos secuenciales y categoriales” poniendo especial atención en las categorías empleadas por los propios hablantes con las que intentan orientar la interpretación del relato que producen.

E.1.17.E: Un círculo vicioso ¿no?

E.1.18.C: Porque sí, porque encima {la ambición mata a la persona}, dice, soy plata fácil, vos tenés….encima vos sabés que un preso es como un jugador de futbol. El que roba una gallina tiene un precio y el que roba un banco tiene otro precio.

En primer lugar Calu, a través de esta emisión, establece en su narrativa una relación causal, la que liga a los comportamientos ilegales con la ambición “que mata a la persona”, representando a quienes llevan a cabo esos comportamientos como con el intenso deseo de obtener bienes, poder, recursos de diferente índole. Seguidamente, Calu vincula a dos categorías, la de “preso” y la de “jugador de fútbol” y las compara señalando sus similitudes en cuanto a la evaluación de la acción de sus miembros y al “precio” que supone esa acción. La acción que se elige para la comparación es la de “robar” y aquello que se robe va a tener consecuencias sobre el comportamiento de otros respecto de aquel que realizó la acción de robar, tal como se observa en la emisión siguiente.

E.1.19.E: Claro tal cual.

E.1.20.C: Porque es así y a vos el traslado ¿te lo van a pagar?… porque robaste una gallina, te van a meter al patrullero aunque esté >enmarrocado<, >escobazos<, y te van a meter ahí y te van a llevar. Al que roba un banco, traen cámara de tv, lo traen con chaleco antibalas, que lo cuiden, que no le arañen la cara. Y después en la cárcel es un preso más.

Calu continúa en esta respuesta el sentido que había dejado pendiente en la anterior (1.18) y representa descriptivamente los resultados y efectos del tipo de robo que se ha cometido sobre la situación del traslado. Evidentemente, esos resultados y efectos están vinculados con el valor que en ese contexto se le adjudica a la acción de robar según sea el qué, el quién y el a quién se roba. Pareciera que tanto el preso como el jugador de fútbol realizan jugadas y el valor de estas se traduce en un “precio” que difiere según se trate de un “preso” o de un “jugador de fútbol”.

Es dable advertir en esta puesta en relación de ambas categorías que esa vinculación no es fácil de encontrar en otras situaciones y, menos aún, marcando más los efectos de las acciones que las particularidades de esas mismas acciones circunscriptas a las categorías que se comparan. Luego, el reducido valor de la acción de robar una gallina se traduce en que “te van a meter al patrullero aunque esté enmarrocado, escobazos, y te van a meter ahí y te van a llevar”. Por su parte el reconocido valor de robar un banco acarrea que “traen cámara de tv, lo traen con chaleco antibalas, que lo cuiden, que no le arañen la cara”. De esta forma, el valor atribuido a las acciones de los miembros de las categorías que se confrontan se transmite a los tipos de comportamientos y de acciones de otros respecto de ellos, en este caso, de quienes se ocupan de los traslados. Sin embargo, esa marcada preferencia de unos respecto de otros internos para los traslados que señala Calu en su narrativa finaliza al entrar a la prisión como expresa el hablante en 1.20: “Y después en la cárcel es un preso más”, o en 1.22 “Y le cabe la paliza como a cualquiera”.

E.1.21.E: olvídate.

E.1.22.C: Y le cabe la paliza como a cualquiera.

E.1.23.E: Ahora te pregunto ¿Qué los lleva a cometer esos delitos para vos?

E.1.24.C: Para mí la plata que se maneja.

E.1.25.E: Y ¿para qué?

E.1.26.C: Y…es enriquecimiento ilícito, si ahí no está blanqueada…

E.1.27.E: ¿El enriquecimiento ilícito?

E.1.28.C: Todo en general porque el gobierno declara una plata, el juez declara otra plata.

E.1.29.E: ¿La cárcel, la gorra?

E.1.30.C: La cárcel otra plata, a vos te dice que te dan la mejor comida, la mejor carne y a vos >te dan un pedacito de carnecita y arreglate entre treinta que estamos adentro de la celda<.

E.1.31.E: ¿Estuviste preso en provincia y capital no?

E.1.32.C: Sí.

E.1.33.E: ¿En las dos no?

E.1.34.L: Sí.

E.1.35.E: Bueno, cuando yo digo provincia y capital me refiero al Servicio Penitenciario Bonaerense y al Servicio Penitenciario Federal las dos jurisdicciones penitenciarias en la Argentina.

b. Las ilegalidades

E.1.36.E: Bueno, te quiero preguntar ¿Cuáles de estas ilegalidades son toleradas? Quiero decir ¿Cuáles le dejan pasar, o le dan la pasada?

E.1.37.C: Y no se lo dice, ponele, vos no te podes plantar ahí una situación de esta con el jefe de penal.

E.1.38.E: Claro.

E.1.39.C: porque el chabón es más tumbero que vos. Ahí no hay gente que está capacitada. Vos tené que poné gente capacitada. ¿Por qué en otros países no pasa esta cosa? Porque hay una disciplina porqué ¿Cuánto somos? Poneme celda que sean para cada uno, después los juntamos a todos y listo, los juntamos a todos afuera. Pero si vos a los tipos {no le tenés una contención}, {un estudio}. Pero bien, centradamente, le metes a un tipo que está capacitado para la gente, para que lo saque he…bien. {Porque vos te pones más furioso en la cárcel}. Ahora por ejemplo, ahora en esta época se mantienen, se manejan redes sociales, teléfonos, ¿me entendés?

Si se intenta considerar detalladamente la comprensión por parte de los participantes de sus circunstancias empíricas cabría interrogarse acerca de cuál es el orden encontrado por Calu en la prisión y si ese orden es utilizado y confiable para los participantes como la base sobre la cual se inician y desarrollan los “cursos de acción” (Heritage, 1992: 103). Pareciera que la búsqueda de una “disciplina” pone en evidencia que el orden con el que Calu cuenta para actuar no le resulta confiable. Sin embargo, esta evidencia no se adquiere con la sola observación del contenido de las emisiones sino con el develamiento de las actitudes, preocupaciones, cuestionamientos, resultado de la actividad reflexiva del hablante.

Nótese que con el empleo de la categoría “tumbero” se circunscriben las mismas acciones al jefe del penal que al interno, y que “tipo” es una categoría que se utiliza para los internos y para el Servicio. Si la categoría “tumbero” se emplea en el contexto carcelario para distintos grupos identificados por la similar actividad que realizan ¿habrá un orden tumbero al que el hablante opone el de una “disciplina”? Las reglas de ese orden ¿tienen un sentido normativo y/o constitutivo? Desde una perspectiva etnometodológica, sean cual fuesen las reglas por la que se opte, el no seguir la norma no conforma un comportamiento desviado sino una elección entre alternativas y lo importante para el investigador es explicar por qué, frente a estas alternativas, se prefirió una determinada “secuencia de conducta” (Heritage, 1992: 112).

Como se puede notar, todo a lo largo de la entrevista el entrevistador y el entrevistado van construyendo significados, van tejiendo redes semánticas, las que están formadas por un conjunto de términos, de palabras, de vocablos, de ítems lexicales que se reiteran en el texto, entendido como unidad semántica (Halliday y Hassan, 1977), y que refieren a actores, relaciones, contextos, situaciones, procesos, fenómenos, estados, objetos. Los términos, los vocablos que se reiteran en las redes semánticas constituyen los nudos de esa red y representan señales, marcas que orientan el sentido de la interpretación. Esos nudos de la red semántica se ubican en el núcleo de los “modelos interpretativos de la realidad” que emplean los hablantes (Vasilachis, 1997: 300-301).

La “disciplina” es uno de los nudos semánticos del texto de Calu, y el término se repite en distintas emisiones (1.1.4, 1.39, 1.100, 1.102). Contrariamente al supuesto y reiterado vínculo entre los internos y su resistencia al acatamiento del orden, el hablante reprueba la falta de disciplina y esta aparece ligada a la contención, el estudio, y ambos con la capacitación de quienes tienen a su cargo mantener el control de la prisión. Nos hallamos así con una circunstancia que enuncia Cicourel (1982: 18) y que es aquella en la que la información que recibimos se extiende más allá de las interpretaciones convencionales o de diccionario de lo que se dice debido a la relevancia del “entorno social” en el que produce la emisión, en este caso, vinculada al cuestionamiento por parte del hablante respecto del sistema carcelario imperante, unido a la propuesta de transformación de ese sistema.

El que el trabajo discursivo de Calu gire en torno de la “disciplina” se hace aún más destacado si se lo observa a la luz del conjunto del corpus debido a que es un término escasamente utilizado por los hablantes y menos aun atribuyéndole el significado y función que Calu le otorga. Así, se menciona a la “disciplina del trabajo y del estudio” (R.C.87.X), se habla de la función “disciplinar” (H.17.12) de practicar un deporte o de que “el rugby es valores, es principio de…tu disciplina, tu valor” (E.14.206). Es este uno de los sentidos en el que se refiere a la “disciplina” el jefe de un penal al que he entrevistado quien apunta al ejercicio de la disciplina “a través de una actividad deportiva” (E.15.42). Además, este último hablante alude a la relación directa entre la disciplina por la que se rige el “personal” y la “disciplina de los presos” (E.15.16), y a cómo la primera determina a la segunda confiriendo al término “disciplina” un significado similar al que le otorga Calu. También utilizan con similar sentido el término “disciplina” los internos que sostienen que se debería “disciplinar” a los que transgreden las normas públicas (R.C.64.VI, R.C.77.VI) o aquellos otros que enlazan el surgimiento del Estado a “la necesidad de un orden, de una disciplina y una producción organizada” (R.C.87.0). Si me he detenido a examinar el empleo del término “disciplina” es porque, como lo observé respecto de otras palabras utilizadas en el corpus, y más allá de él, los significados se construyen local y textualmente. Si bien en todos los casos del uso del término “disciplina” se le concede un significado que alude al acatamiento a un determinado conjunto de normas, en lo que difieren esos distintos usos es en cuanto a cómo y con qué alcance ese ordenamiento regula y con qué finalidad, y respecto de qué actividad, acción, situación lo hace.

E.1.41.C: antes una hora por teléfono, te pasabas cinco minutos y tenías uno que te metía un >planchuelazo< en el medio del lomo y te quedaban tres…

E.1.42.E: se tenían que pelear ¿no? Tenés que ser muy bueno para hablar ahí.

E.1.43.C: claro ¡¡¡…te >cortaban el cogote de un solo guachazo<!!!

E.1.44.E: ¿Y dónde es esto? En la cárcel ¿no?

E.1.45.C: Sí

E.1.46: E: y…claro, esas ilegalidades que son toleradas. Acá te iba a preguntar ¿por quién? Creo que ya me respondiste en el sentido de que, si querés respóndemela ¿Por quién? ¿Por quiénes son toleradas esas ilegalidades? ¿Por la gorra?

E.1.47.C: Por la policía ¡Si por la policía! El servicio penitenciario, los jueces. Ellos son tiene el código correccional tiene que poner con el tema de recursos humanos. Acá, en la Argentina, {dejan que pasen un montón de cosas} ¿me entendés? Vos a un tipo, ponele, yo no tengo nada tampoco, pero en otro lado, acá violan pibas, {hacen cosas malas}. En otro lado te dan pena de muerte ¿me entendés? en otro lado te dan pena de muerte, vos sí o sí, escuchame una cosa, vamos a hacer una suposición.

E.1.48.E: Una hipótesis.

E.1.49.C: Si vos ve que al primer tipo que roba un auto ponele, le dan silla eléctrica. Supongamos lo matan. Al otro que roba, viola, también, cámara de gas. Decime cuando pase un colectivo lleno de todo eso, a vos ¿te van a dar ganas de salir hacer eso? La van a pensar.

E.1.50.E: Es la conciencia que genera en la gente.

E.1.51.C: Es lo mismo acá en Argentina. Ponele que se va a la cancha, y vos decís, no ¡a este lo agarran con droga o lo caga a palos a todos! No, vos me metes cuatro o cinco dentro de un colectivo donde se vea el procedimiento ¿y esos sabes por qué están? Porque yo llevo droga acá escondida porque a vos no te dan ganas de entrar con esa droga porque si me agarran, sabes que te van a meter a ese colectivo. También porque si vos lo cargas al toque no toma conciencia.

El conjunto de las emisiones 1.40-151 se destaca no sólo a nivel del contenido, debido a que tratan sobre la tolerancia a las ilegalidades originadas por los comportamientos de distintos actores (1.140-141, 1.47) que interactúan dentro y fuera del contexto carcelario, sino que en ese conjunto de emisiones se desarrolla y se justifica reiteradamente un proceso argumentativo mediante el cual Calu intenta demostrar la necesaria relación entre el aumento de la pena y la disminución del delito. Para ello, en 1.49 y en 1.51, liga hipotéticamente diferentes delitos con graves sanciones apuntando al posible efecto ejemplificador de estas y al llamado a “pensar” (1.49) a la “toma de conciencia” (1.51).

Toda esta cadena argumentativa se inicia en la emisión 1.47 en la que Calu sigue la “secuencia conversacional” (Sacks, 1989: 218) pero cambia la categoría de “gorra”, empleada por el entrevistador en 1.46, por la de “la policía” reiterándola enfáticamente, y agrega dos categorías más a las que también circunscribe la acción de tolerar las ilegalidades: el servicio penitenciario y los jueces. Además, con el adverbio de lugar “acá” y su especificación de “en la Argentina” en su narrativa el hablante realiza una evaluación de la situación nacional a la que caracteriza en tanto plena de ilegalidades tal como lo advierte en la expresión: “dejan que pasen un montón de cosas”. Calu opone argumentativamente el “acá” con el “en otro lado” en lo que hace a las diferentes sanciones que se le imponen a los delitos, acá: dejan que pasen un montón de cosas / en el otro lado: te dan pena de muerte. Entre algunas de esas cosas que “acá” se “dejan que pasen” (1.47) en el texto de Calu se mencionan: los “escobazos” (1,20), la “paliza” (1.22), las privaciones de alimentos (1.30), el “planchuelazo” (1.41), el “guachazo” (1.43), las violaciones (1.47), la prohibición de medicamentos (1.63), la provisión de “droga” (1.65), el dejar que los internos “se maten” (1.73).

E.1.52.E: Y…en conjunto con eso, súmale a eso hablando de ilegalidades, también tenemos que hablar de legalidades. Lo que es ilegal lo hablamos recién. ¿Lo que es legal? Por eso la pregunta ¿Qué legalidades son prohibidas? ¿Qué cosas legales en la cárcel te prohíben? Más o menos, ¿Podes referirte eso?

E.1.53.C: Eso es legal. El presupuesto de ellos es legal. La comida a ellos no se la dan. ¿Por qué no se la dan?

E.1.54.E: Bueno pero la forma. Vos me decías que era ilegal el enriquecimiento de ellos (SP) por eso porque utilizan una forma tumbera.

E.1.55.C: Claro

E.1.56.E: Utilizan la forma tumbera

E.1.57.C: Claro

E.1.58.E: Por medio del lenguaje tumbero

E.1.59.C: Claro, claro. Ya la forma que se expresan para hablarte a vos, parece que estás hablando con un preso. {Ya la forma de hablar, como se expresan al hablarte a vos es un tumbero más}.

E.1.60.E: Claro tal cual.

E.1.61.C: La forma de hablar del tipo.

E.1.62.E: Cuando yo te pregunto sobre legalidades, son de derechos humanos, sanidad, esas cosas. ¿Qué cosas te prohíben que vos podes tener estando preso?

E.1.63.C: Te prohíben un montón de cosas. La medicación supuestamente te la prohíben porque no las podes tener.

E.1.64.E: La salud, claro.

E.1.65.C: Ellos te dicen que es ilegal. Pero cuando te quieren calmar los decibeles, te llevan a enfermería y te >dan droga<, de las que vos elijas. >Te hacen una ensalada de frutas de droga<. ¿Me entendés? entonces esas cosas no pueden pasar.

E.1.66.E: ¿También la educación no?

E.1.67.C: Eso, si vos a un tipo no le das concientización en un principio ¿loco? esto está mal, esto está bien, peor, el chabón no te va a tener respeto.

E.1.68.E: No le metas solo psicólogos.

E.1.69.C: Claro no le metas psicólogos, {con prácticas se hacen las cosas}.

E.1.70.E. Claro.

E.1.71.C: Porque todo bla, bla no.

E.1.72.E: Todo chucu.

A partir de la emisión 1.52, y a propuesta del entrevistador, ambos participantes en la interacción conversacional comienzan a dialogar acerca de las “legalidades prohibidas” y Calu vuelve a utilizar la misma categoría: “tumbero” para circunscribir acciones al “preso” y al servicio penitenciario, y enuncia: “Ya la forma de hablar, como se expresan al hablarte a vos es un tumbero más” (1.59). Mientras en la emisión 1.39 las acciones ligadas a esa categoría se asocian con las “ilegalidades” que se cometen en la cárcel, en 1.59 se acude a la categoría “tumbero” para identificar, también por el modo de empleo del lenguaje, a los miembros de los distintos grupos que Calu incluye en tal categoría. Así, con este recurso pone de manifiesto las particularidades de la relación que se establece entre los internos y el servicio penitenciario.

En el intercambio conversacional en análisis es necesario analizar conjuntamente las emisiones 1.62-1.65 y advertir cómo la acción de Calu se produce en un contexto textual determinado y su aporte a la secuencia continua de las acciones no puede entenderse debidamente sino por referencia a ese contexto que incluye, especialmente, la configuración de acciones inmediatamente anteriores en las que participa. Esa contextualización de los enunciados es un procedimiento importante y, a la vez, inevitable, que los oyentes usan y en el que confían para interpretar las contribuciones conversacionales. Asimismo, es algo a lo que los oradores prestan atención en el “diseño” de lo que dicen (Heritage, 1992: 242), esto es, en el a quién, cómo y qué dicen, manteniendo, alterando, ajustando cualquier sentido de contexto más general que sea el objeto de las orientaciones y acciones de los participantes.

Este enfoque empírico para el estudio de la acción social permite observar cómo cada acción actual da forma al contexto inmediato para alguna acción próxima en una secuencia, contribuyendo, así, a la comprensión del sentido de la siguiente acción que viene a renovar el contexto. De esta forma, en la secuencia de emisiones 1.62-65 el hablante muestra críticamente el paso de lo prohibido (1.63) a lo permitido (1.65) y/o de lo ilegal a lo legal respecto de la medicación y de las drogas.

Con esta estrategia Calu intenta poner en evidencia la dificultad de establecer un límite preciso entre las ilegalidades y las legalidades en el contexto de encierro, así como relativiza por completo el lugar y la legitimidad de la autoridad penitenciaria frente a los internos, debido a que todos quedan vinculados y emparentados por la acción de tumbear que los asemeja. El juego aparente entre ilegal-legal no se dirige solo a mostrar el cambio de contenido semántico de los términos según los contextos de su empleo sino, además, para señalar cómo ese cambio de contenido arrastra consigo la evaluación de los comportamientos como prohibidos o permitidos. Las últimas dos emisiones apuntadas abren el camino a la siguiente del hablante en la que, precisamente, plantea la exigencia de “dar concientización” y establecer la diferencia entre lo que “está mal” y lo que “está bien” como base del respecto (1.67). La carencia de criterios que diferencien esas alternativas de comportamiento lejos de considerarse como una brecha abierta a la discrecionalidad se presenta como una amenaza a los sistemas de obediencia.

E.1.73.C: Porque vos ahí adentro estás con 300 tipos más que le están comiendo la cabeza. {En un lugar en donde no se puede estar ni tranquilo}. Porque es verdad, no se puede estar tranquilo. No hay gente que los controle constantemente, este ahí. Y >se están cagando a puñalada, dejas que se maten<. Ahora mismo vi un documento que tenían una pila de fiambres (cadáveres humanos) ahí.

E.1.74.E: Claro.

E.1.75.C: ¿Me entendes? esas cosas viste. Eso lo permite el jefe de penal.

E.1.76.E: Eso te iba a decir ¿Por quién o por quiénes?

E.1.77.C: Eso, es el jefe e penal.

E.1.78.E: ¿El director?

E.1.79.C: El director de todo.

E.1.80.E: El tumbero, el limpieza del penal.

E.1.81.C: Tengo una pila de giles y el carnet te lo doy a vos y al que yo quiero

E.1.82.E: Hasta al más tumbero le hacen lo mismo. Es verdad.

E.1.83.C: Hasta al más loco le hacen eso. Porque mirá, ahora yo…gracias a Dios hace un montón que no estoy preso. No voy a la cárcel. Ni siquiera a visitar alguien. Pero yo tengo una banda de amigos que son salvajes y amigos que son trabajadores. Y los salvajes me cuentan que son a todo ritmo ahora. Que un tipo como nosotros, {que estuvo preso de mala suerte}, en la cárcel, de verga que somos, decimos, este loco nos está mandando a nosotros, agarra la bolsa así (refiere a la requisa de visita) y te dice, esto sí, esto no, esto no te lo pueden dejar pasar… ¿Cómo va a ser así eso? Esas cosas no loco. Los que hacen la requisa ¿Me entendés?

E1.84.E: Están violando derechos humanos ahí.

E.1.85.C. Están violando todo boludo.

E.1.86.C. Decime, que ahora va uno con faca a la visita y te planta bandera en la visita, ¿Cómo puede ser? ¿Cómo otro preso, mismo preso puede permitir eso?

E.1.87.E: No podes. En relación a eso, la pregunta cuatro es, ¿viste este sistema carcelario que nosotros vemos? Te estoy preguntando que estas ilegalidades que no se tendrían que permitir, que no se tendrían que permitir cosas que son ilegales. Ellos hacen cosas ilegales para que siga funcionando ¿Esto, influye en la percepción, o como lo ves vos, la relación entre Estado, derecho y tu condena?

E.1.88.C: Ellos se abusan también, según la persona.

E.1.89.E: Claro

E.1.90.C: Porque también hay gente que no le entra en la cabeza tampoco. Se adapta a ese sistema, y ese sistema es así. ¿Por qué? porque {son manipulables lamentablemente}, les hacen pensar que son alguien ahí adentro. Y esa misma policía, esa misma policía tumbera que está ahí le hace la cabeza, para manejar toda la situación. Y la gente, no hay gente. Ponele como vos que sigue estudiando ahora, me entendés. Que quiere salir adelante.

E.1.91.E: Claro.

E.1.92.C: Me entendés. No todos piensan eso. Lo atrapan en ese sentido, e la ignorancia. Digamos en un sentido de la palabra, la ignorancia de la persona que está perdida.

E.1.93.E: ¿Y, vos? En tu condena ¿en qué te perjudicaste, en qué te ayudo eso que vos veías?

E.1.94.C: En un momento no le das bola. A vos mismo te habrá pasado.

E.1.95.E: Sí, Sí.

E.1.96.C: En un momento no le das bola, estás en una nube de pedos. Cuando recién salís ves la realidad. Ese es el tema me entendés. O si te das cuenta ahí adentro, es muy raro que te des cuenta ahí adentro. Porque también la misma ira que tenés, y el mismo el tratar de pasar el día a día hay, también no te deja, no te llega el agua al tanque como realmente te tiene que llegar.

E.1.97.E: Esto tiene que ver mucho con el Estado que esté presente.

E.1.98.C: Claro.

E.1.99.E: Los derechos que se cumplan

E.1.100.C: Pero claro, porque si vos tenés una disciplina

E.1.101.E: En tu condena porque a vos no te pueden tratar así, lo mismo que a un violín o peor.

E.1.102.C: Si a vos no te dan disciplina, no te … no te incitan a nada más piola, para que vos todo el día tengas la mente ocupada en otra cosa ¿Cómo carajo vas a reflexionar?

Tal como propone Cicourel (1981: 92) el contexto se refiere a los “enunciados” que “preceden” y siguen a una expresión, en el caso en examen se trata de las preguntas y respuestas que se van desplegando durante la entrevista. El autor se está refiriendo al que llamamos el contexto textual. Esta noción difiere de la visión más sociológica del contexto que es aquella en la que los mismos temas evocarán diferentes tipos de uso del lenguaje en diferentes entornos. Entonces, teniendo a la vista ese contexto textual, advertimos que, como había anotado, el término “disciplina” constituye un nudo de la red semántica que se teje en el texto de Calu. Si no se tuviese en cuenta cómo contextual y semánticamente el hablante construye el significado del vocablo “disciplina” no se podría comprender la vinculación causal que establece entre lo que podrían procurarle a través de la “disciplina” en manos de “gente que está capacitada” (1.39) y su posibilidad de “reflexionar”. Al mismo tiempo, la “disciplina” se constituye con un valor que permite juzgar y condenar por igual a todos aquellos que participen de la tumbeada, que queda entonces establecida como práctica reprobable y no solo común a internos y personal penitenciario, sino que ese mismo personal parecería ser el más tumbero de todos.

Había comentado también respecto de 1.39 que los nudos de la red semántica se ubican en el núcleo de los modelos interpretativos de la realidad que emplean los hablantes y esos modelos suponen, por un lado, una forma de sociedad, de organización y diferenciación social y, por otro, el predominio de determinadas relaciones sociales unido a las posibilidades de acción y transformación social. Lo que Calu realiza a través de estas emisiones (1.39 y 1.102) es, al mismo tiempo, cuestionar el modelo vigente en el sistema carcelario y proponer un modelo alternativo que cuente con una “disciplina” confiable y que ofrezca a los internos contención, estudio, todo lo cual reposaría en la capacitación de quienes tienen a su cargo mantener el control de la prisión.

Para analizar esta original perspectiva del hablante es interesante la sugerencia de Perelman (1980: 87) que nos induce a examinar las formas en que se aplican varios “valores sociales” en la práctica a través de la moral, la ley o la religión, para descubrir una pluralidad irreductible de puntos de vista y objetivos. Tal pluralidad no nos permite apuntar a una verdad única que se aplique en todo momento a todos, sino solo a una explicación compleja que nos puede ayudar a comprender esa pluralidad de culturas, ideologías, religiones y filosofías. Esta pluralidad implica un enfoque diversificado de la idea de igualdad como un enfoque de la acción justa o la visión ideal de una sociedad justa.

E.1.103.E: Claro boludo, claro.

E.1.104.C: ¿Eh? La verdad como en qué tiempo vas a reflexionar en lo que estás haciendo?

c. El sistema carcelario justo

E.1.105.E: Bueno, súmale a eso, ponele. Quería preguntarte ¿Cuál sería para vos un sistema carcelario justo? ¿Un sistema de cárcel?

E.1.106.C: Para mí sería con el cupo. Yo en esta cárcel tengo que tener, supongamos que yo soy el director de la cárcel. Para, acá tráeme treinta tipos. Un suponer, 300 tipos que querés traer. Bueno, a estos trecientos tipos, >le tenés que traer pilcha, vos me tenés que traer sanidad, sanidad no le puede faltar, elementos de limpieza menos. Elementos de higiene es muy importante. Ellos necesitan estar limpios siempre<. El establecimiento tiene que estar impecable, brillante, me entendés.

E.1.107.E: Y no pasa.

E.1.108.C: Y eso no va a pasar. Adentro de este sistema dale libertad.

En las emisiones 1.106 y 1.108 Calu describe más ampliamente el modelo que había comenzado a diseñar en 1.102 pero que consiste en una propuesta que comienza en las primeras emisiones y que está latente y se desarrolla en todo el texto. Como expresan Sacks, Schegloff y Jefferson (1974: 728), dado que las interpretaciones de las partes sobre los “turnos anteriores” son relevantes para su construcción de los “próximos turnos”, son sus interpretaciones las que se necesitan para el análisis y las que me han guiado hasta aquí. La visualización de esos entendimientos en la conversación sobre turnos posteriores proporciona tanto un recurso para el análisis de turnos anteriores como un procedimiento de prueba para los análisis profesionales de recursos de turnos anteriores intrínsecos a los datos mismos. Estas apreciaciones dan cuenta de la exigencia de considerar al texto del participante como una unidad semántica y de ir a las distintas emisiones de las diferentes secuencias para comprender el significado de los términos que ese participante emplea.

Calu propone mejorar la calidad de vida de los internos tanto evitando el hacinamiento por medio de los “cupos” como proveyéndolos de ropa y de elementos de higiene personal como de limpieza para el “establecimiento” a fin de que esté “impecable, brillante” (1.106). Pero el hablante va más allá y reclama “libertad” dentro del sistema aunque considere muy escasa la posibilidad de que esto suceda (1.108).

E.1.109.E: ¿Por qué no va a pasar?

E.1.110.C: No va a pasar porque van a estar más cómodos. Más control. O me vas a decir. Acá en Argentina te vas acá nomás hasta Campana, hay 300.000 campos ¿Me vas a decir que no hay lugar para hacer más sistemas para los presos? ¿Sabes cómo se va a calmar todo? Supongamos, bueno, hacé fábricas, dale trabajo a la Argentina y a los presos. Y los metés a laburar ahí. Me entendés? El tipo cuando sale

E.1.111.E: Le enseñas la forma de trabajo.

E.1.112.C: No le das un mango. Le das las cosas que necesite. Le haces una caja de ahorro, el tipo cuando sale tiene una moneda.

E.1.113.E: Tiene una moneda. Y acá en provincia no pasa eso.

E.1.114.C: No sale {pelado pelado} a la calle y no tiene que delinquir. Pero hay tipos que salen y no tienen que ponerse. Decís loco ¿Cómo no te van a dar ganas de chorear? si vos otra cosa no sabés hacer. Si la cárcel {no te enseña hacer nada}.

E.1.115.E: Tal cual. Si sí. Sumado a eso. Mira, que tu vida en la cárcel determina que puede determinar tu vida fuera de la cárcel ¿Cómo? Tu vida, tu condena en la cárcel puede determinar tu vida fuera de la cárcel.

E.1.116.C: Y sí.

E.1.117.E. ¿Como ves eso? ¿Cómo determina tu vida la cárcel cuando vos salís?

E.1.118.C: ¿A mí? Te cuesta.

E.1.119.E: Te pregunto a vos particularmente.

E.1.120.C: Por eso te digo. Te cuesta un montón porque por ese motivo vos salís sin nada. {Son pocos} los presos que hoy en día salen y tienen cincuenta palos, una camioneta afuera, una casa bien cheto. Porque {son pocos}.

E.1.121.E: Claro.

E.1.122.C: Porque la verdad, {son muy pocos} lo que tienen esa suerte, pero capaz vos dejaste una moneda. Pero el que te invierte para vos se le salió la chaveta y te dejó re pelado. La piba que anda ayudándote a vos se llevó toda entendés.

E.1.123.E: Como tu vida en la cárcel puede terminar para que vayas más en peor que mejor

1.124.C: Porque si vos salís con una carrera o con algo, si te querés poner a laburar, laburás. Yo te puedo asegurar que si en Argentina te cagas de hambre es porque uno quiere. Sino no vendrían tantos extranjeros y tanta cosa por este lado.

E.1.125.E: Es eso compa. Nada más. Gracias.

E.1.126.C: No pasa nada.

A partir de 1.110 alrededor del término “trabajo” que se constituye, además, en un valor al que Calu recurre en su texto para sostener sus afirmaciones, el hablante propone “sistemas para los presos” fundados en un modelo alternativo centrado en la actividad laboral. De esta suerte, expresa: “hacé fábricas, dale trabajo a la Argentina y a los presos. Y los metés a laburar ahí”, habiendo previamente vinculado causalmente al trabajo con la disminución de los conflictos en el contexto carcelario planteando un interrogante que contiene una afirmación “¿Sabes cómo se va a calmar todo?”.

El hablante no postula la exigencia de ofrecerle dinero a los internos cuando abandonan la prisión sino “darle las cosas que necesite”, hacerles “una caja de ahorro” para que al salir tengan “una moneda” (1.112). Nuevamente aquí nos enfrentamos con la necesidad de vincular semánticamente los turnos anteriores con los posteriores para poder interpretarlos. Esta relación entre los contenidos de los distintos turnos nos permite advertir el proceso de creación de teoría por parte del participante quien en la emisión siguiente (1.114) afirma que quien “no sale pelado pelado a la calle” “no tiene que delinquir”. Enseguida Calu justifica tal relación causal de esta manera: (1) hay tipos que salen y no tienen qué ponerse, en estas condiciones se pregunta (2) “¿Cómo no te van a dar ganas de chorear?” y, responde (3) “si vos otra cosa no sabes hacer”, (4) “si la cárcel no te enseña hacer nada. Aquí el condicional hipotético se puede traducir de la forma siguiente: si el interno no aprende en la cárcel a realizar un trabajo, a ejercer una profesión y sale en libertad sin “una moneda” se ve forzado a delinquir.

La gravedad de la situación de “salir sin nada” de la cárcel (1.120) se justifica argumentativamente apelando a distintas narrativas en la que intervienen otros actores de los que se predican diferentes acciones que contribuyen con la producción de esa situación: “[…] vos dejaste una moneda. Pero el que te invierte para vos se le salió la chaveta y te dejo re pelado. La piba que anda ayudándote a vos se llevó toda” (1.122).

En 1.124 recurriendo otra vez al condicional hipotético Calu enuncia: “Porque si vos salís con una carrera o con algo, si te querés poner a laburar, laburás”. Es decir que salir con una “carrera o algo” se entiende como una condición para trabajar si se desea hacerlo. Esta posición ya había sido adelantada por Calu en un turno anterior, en 1.114, al sostener que “la cárcel no te enseña hacer nada”. El hablante no solo vuelve a crear teoría vinculando causalmente la carencia de formación profesional de los internos durante el encierro con la dificultad de obtener trabajo sino que, además, cuestiona al sistema carcelario.

La entrevista que nos ofrece Calu plantea varios aspectos que iremos analizando y desarrollando a lo largo de esta tesis, sobre todo para hacerlos dialogar, en los Capítulos 8, 9 y 10, con el resto del corpus. Por lo pronto, retengamos el siguiente par de emergentes sobre los que más tarde volveremos, y que se presentan esenciales para la reflexión sobre la justicia, el derecho y la obediencia, tal como se ofrece y circula en contextos de privación de la libertad.

1. La tumbeada. Ubicando al jefe de la unidad como el máximo exponente de ser tumbero, Calu nos pone frente a un contexto signado por la informalidad y la ausencia de derecho, principalmente por obra de quienes deberían ser sus representantes: los agentes penitenciarios, a quien se refiere en tanto “policía tumbera” (E.1.90.C). Si tumbear es una práctica que emparenta las actividades delictivas con aquellas realizadas por los representantes del Estado y bajo la que se ordena un espacio de privación de la libertad, no parecería rara la exigencia que Calu tiene respecto de los Servicios penitenciarios a los que les reclama disciplina, en franca oposición a la tumbeada. La tumbeada no solamente deslegitima el obrar de los representantes del derecho y la justicia, sino que genera una sociabilidad intramuros que se juzga incompatible con cualquier proceso beneficioso para los internos.

2. La furia. El análisis de Calu conlleva una crítica al sistema penitenciario basado en la ausencia de derechos y en la denuncia por la inutilidad contraproducente de un encierro que se ofrece en un contexto fuera del derecho y fuera de las funciones para las que la institución penitenciaria debería existir. La “furia” de la que nos habla Calu, es uno de los emergentes que más trabajaré, debido a que viene a representar un lugar común desde el que los internos e internas reflexionan sobre su período de institucionalización forzada, sobre todo una vez que tuvieron la experiencia de salir en libertad, por lo que se torna fundamental para comprender el vínculo que, a nivel obediencia, genera el tránsito por un penal.

3. Salir pelado a la calle. Calu también nos pondrá frente a una descripción que reencontraremos en repetidas oportunidades, y que se relaciona con la pobreza material y social con la que las personas son devueltas a la libertad, lo que según su análisis, no puede sino conducir a prácticas de reincidencia delictiva.


  1. La presentación del análisis completo del texto de una entrevista no pretende generalizar a partir de un caso determinado sino mostrar cómo este tipo de análisis es aquel que es necesario llevar a cabo si se considera al texto co-producido como una unidad semántica. El cruce de datos obtenidos a partir de la aplicación de otras estrategias de recolección de datos posibilita, precisamente, la comparación de diversos tipos de datos surgidos de distintas fuentes y respecto de diversos participantes.
  2. El subrayado indica la categorización, la cursiva las acciones circunscriptas a la categoría y otras acciones predicadas o atribuidas; {la puesta entre llaves} las evaluaciones, >los signos de menor y mayor< señalan los apremios que sufren los internos, la negrita los valores a los que se apela en la argumentación.


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