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1 Presentación del proyecto

El candombe del olvido,
tal vez si yo le pido un recuerdo,
me devuelva lo perdido.
El candombe del recuerdo,
le pone un ritmo lerdo al destino,
y lo convierte en un camino.
Alfredo Zitarrosa / Juan des Crescenzio

¿Democratizar qué archivo?

El canal público, conocido popularmente como Canal 7[1], comenzó sus transmisiones el 17 de octubre de 1951. Se emitió ese día el acto realizado en Plaza de Mayo por el Día de la Lealtad donde Evita pronunció el discurso que luego fue conocido como su testamento político. De ese evento se conservan imágenes en fílmico y audios. Se sabe que hubo ese día cámaras apostadas en la Plaza que transmitieron las imágenes que se vieron en vivo a través de los pocos televisores que había en Buenos Aires. Pero la transmisión televisiva, tal como salió al aire, no podemos conocerla. Luego comenzarían a grabarse algunos programas en fílmico, una década más tarde llegaría el videotape y finalmente la tecnología digital, a comienzos del nuevo siglo. 68 años después, la sede actual de Canal 7 conserva alrededor de 100 mil horas de programación grabadas en distintas tecnologías, guardadas en distintos espacios, gestionadas por distintos equipos de trabajo y que cumplen diferentes funciones dentro del canal.

En este apartado, daremos cuenta de los distintos espacios de guardado que existen en el canal en la actualidad para poder diferenciar con claridad a qué nos referimos –y a qué no– cuando hablamos de la democratización del Archivo Histórico de RTA. Para reconstruir la información, utilizamos diversas fuentes, entre ellas, las entrevistas realizadas para la presente investigación a los trabajadores del canal, medios de información periodística, información oficial difundida por el canal y declaraciones de los involucrados en el proyecto en diferentes medios de comunicación masiva.

También tomaremos información proveniente de la legislación vinculada con el proyecto y lo complementaremos, cuando sea necesario, con los datos surgidos de textos académicos que han estudiado previamente algunos de los aspectos que nos proponemos describir aquí. Por último, nos serviremos de la información relevada en las cuatro visitas realizadas al canal entre 2012 y 2018.

El origen: los archivos operativos

No se puede identificar una fecha –ni específica ni aproximada– de creación de un archivo dentro del canal. La existencia de espacios destinados al cuidado de material audiovisual ya emitido es el resultado de un proceso de acumulación natural, producto de la dinámica de producción.

Al comienzo, se guardaron las noticias registradas en fílmico por los móviles del canal. Luego, en la década del 60, con la aparición del videotape y los distintos sistemas de grabación en cinta magnética, empezaron a grabarse aquellos programas que luego podían ser vendidos. Todos los materiales, sin distinción, estaban bajo el cuidado y gestión de un departamento llamado Tráfico, que se ocupaba de la venta de contenidos a los canales del interior del país.

La gran cantidad de material utilizado por el noticiero y el avance de las tecnologías llevaron a la desaparición de ese departamento y a la formación de dos áreas de gestión diferenciadas: Noticiero y Envasados, espacios que guardan en sus nombres la memoria de lo que motivó su división, que tuvo que ver tanto con la tecnología como con la función que cada área cumplía dentro del canal. Las tecnologías originales fueron superadas pero los nombres y la división se conservan hasta el presente. Cada uno de estos archivos funciona de forma independiente, con sus propios procesos de trabajo y tiene diferentes equipos de personas a cargo. Ambos archivos tienen en común el hecho de cumplir principalmente una función operativa dentro del canal, por resultar necesarios para la producción de la programación.

Archivo del Noticiero o Fílmico[2]

El archivo del Noticiero, conocido también como Fílmico, se ocupa de la gestión de las noticias. Cuando los móviles llegan al canal con la noticia en crudo, las imágenes se editan en la sala de edición, luego se copian y se guardan en este archivo, ya editadas. En algunos casos, se guardan también los crudos de grabación limpios, es decir, sin las barras, la hora o los videograph, porque tornan perecedero el contenido audiovisual.

Al no existir un manual de procedimiento, lo que prima a la hora de decidir qué se guarda y qué se descarta es el criterio periodístico de la persona a cargo de la tarea, quien evalúa en cada caso la importancia del tema y su utilidad para producciones futuras. Además, para determinar la cantidad de horas que se guardan, influye también la capacidad de procesar en tiempo real los contenidos, de acuerdo con el personal disponible.

La función principal de este archivo es la de proveer de contenidos a los programas de noticias. No forma parte de las tareas de este archivo ni de ningún otro sector del canal conservar el noticiero tal como salió al aire. Tampoco se guardan aquí las publicidades, que son gestionadas en el área comercial solo a los efectos de control de la pauta publicitaria y, por lo tanto, no se conservan más allá del término de su contrato.

En la actualidad, en el espacio físico destinado al trabajo cotidiano de esta área están guardadas las noticias de los últimos 15 años aproximadamente, en soporte digital. El material anterior está guardado en la bóveda construida para la conservación de materiales antiguos.

El valor de los materiales que gestiona este archivo y, en consecuencia, sus criterios de guardado, están determinados por su utilidad como insumos para la producción de los programas de noticias del canal.

Archivo de Artística o Envasados[3]

El archivo de Artística, también conocido como Envasados, se encarga de conservar el material vinculado con las ficciones, programas de entretenimientos, deportes, es decir, todo aquello que no sea específicamente una noticia.

Es un área que se formó lenta y gradualmente. Inicialmente, se ocupó de la conservación de los programas comprados a productoras extranjeras, que venían envasados, de allí su nombre. Con la llegada del videotape, a comienzos de la década del 60, se hizo posible grabar lo emitido y algunos programas de producción local empezaron a guardarse. Es recién a partir de los años 80 que comenzó a concebirse este espacio como un archivo artístico y empezó a trabajarse en ese sentido.

Carlos Pons[4], por entonces jefe de este archivo, nos contó que tiene una doble función. Por un lado, y en línea con lo observado respecto al archivo del Noticiero, tiene una tarea específica desde el punto de vista de la operación del canal, ya que es el área encargada de abastecer de contenidos a los múltiples programas que se alimentan de sus imágenes. Por otro lado, reconoce hoy su función social en cuanto asume su responsabilidad en la preservación de todo lo que hace el canal.

En el pasado, la conservación estuvo limitada por la escasez de soportes. Los costos de las diferentes tecnologías magnéticas de grabado limitaron la posibilidad de guarda. El videotape se usaba solo para las ficciones, eventos deportivos específicos o hechos artísticos muy puntuales, y se reutilizaba luego de un tiempo para nuevas produccio­nes. Hoy, gracias a las posibilidades que ofrecen los formatos digitales, se guarda toda la programación artística que sale al aire. Se conservan los programas completos, sin publicidades, con un detalle de lo emitido. Se calcula que, al momento de la entrevista, tenía bajo su cuidado aproximadamente 16.000 horas de ciclos nuevos y viejos.

El valor de los fondos que administra el archivo de Envasados puede definirse en base a dos criterios: su utilidad para la producción de nuevos programas y su valor comercial en función de la posibilidad de su reemisión o comercialización.

Películas

Las películas emitidas son gestionadas por otro departamento. Cada película, de acuerdo con las condiciones de contratación específicas, tiene una cantidad de pasadas previstas, es decir, puede ser emitida una cantidad de veces limitada. Al término de este contrato, son devueltas a los distribuidores, por lo que no se considera material de archivo ni se guarda ya que no puede ser vuelto a utilizar ni para la emisión ni para la producción, ni se le puede dar ningún otro tipo de difusión.[5]

Telecontrol

Además, nos interesa señalar la existencia de un área llamada Telecontrol, que fue creada a partir de la promulgación de la Ley N° 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, que obliga a los canales de televisión a llevar un registro completo de todo lo emitido.[6]

Su función específica es estar disponible para auditorías legales y para el control de la pauta publicitaria. Su duración es limitada en el tiempo, y si bien la reglamentación de la ley indica que debe estar disponible durante 30 días a partir de su emisión, el canal guarda este registro entre 8 meses y un año aproximadamen­te. Estos registros se guardan en calidad no broadcast[7] e incluyen las publicidades, los videograph, el horario y cualquier otro elemento que haya sido parte de la transmisión. Al no tener la calidad necesaria para la emisión, este material no es considerado por el canal como parte del archivo, ya que no puede ser utilizado para futuras producciones.

Por último, es necesario señalar una ausencia. Todos los espacios de archivo mencio­nados se dedican a la guarda de contenidos audiovisuales. No existe en el canal un espacio de archivo que incluya contratos, documentos escritos, referencias periodísti­cas, libretos, fotografías o cualquier otro contenido que pueda ser de interés para la conservación de la memoria de lo hecho por el canal en sus 68 años de historia.

Un proyecto ambicioso en un contexto adverso

Los espacios de guarda descriptos previamente –el archivo del Noticiero y el de Envasados– son los primeros en ser señalados por los trabajadores del canal, debido a la importancia que tienen para la producción de contenidos de los diferentes formatos artísticos y periodísticos. Si hacemos un uso estricto del lenguaje, y a riesgo de generar confusión, podemos afirmar que ambos archivos son históricos, porque llevan ya varias décadas en funcionamiento. El Archivo Histórico, por el contrario, fue una iniciativa totalmente innovadora, no por los materiales que se propuso custodiar, sino por el lugar –físico y social– que quiso darles. La principal y fundante transformación que se operó sobre el acervo audiovisual del canal fue que se le reconoció su valor histórico y cultural. Esta transformación produjo, en lo discursivo, un desplazamiento clave: esos fondos audiovisuales ya no fueron considerados solo patrimonio del canal sino también de la sociedad argentina.

La creación del Archivo Histórico “tiene como objetivo principal el ordenamiento, preservación, digitalización y puesta en estado público del material audiovisual y sonoro que fuera tanto grabado como emitido por Canal 7 y Radio Nacional”[8]. La función que se propuso cumplir, a diferencia de lo observado con los archivos del Noticiero y Envasados, era social y excedía los límites del canal: el archivo nació desde el canal pero no exclusivamente para el canal.

La puesta en valor del acervo de RTA se hizo realmente efectiva con la puesta en estado público de sus materiales. Un concepto no puede ser entendido sin el otro. El centro de gravedad del proyecto estuvo ubicado en la difusión, por lo tanto podemos afirmar que todo el proceso de puesta en valor cobró sentido a partir del acceso, que se pretendió universal.

Un proyecto de articulación

El Archivo Histórico se propuso guardar todos aquellos materiales producidos y/o emitidos por el canal a lo largo de su historia. Desde lo declarativo, su alcance temporal era total, abarcaba desde su creación hasta la actualidad. Esto implicaba que debían formar parte de su acervo tanto materiales antiguos como recientes, lo emitido hace varias décadas y lo emitido la semana pasada. Sin embargo, en la práctica la gestión de los contenidos más recientes estaba a cargo de las áreas de Noticiero y de Envasados, y luego de un período determinado de tiempo, que ninguna de las fuentes consultadas nos pudo precisar, dichos contenidos pasaban a ser gestionados por el Archivo Histórico. Esta “zona gris” deja al descubierto la tensión existente entre la lógica de funcionamiento del AH, que priorizaba el valor cultural de los acervos, y la de los otros archivos del canal, que ponían en primer término su valor económico y como insumo de producción.

Ahora bien, a pesar de tener objetivos, públicos y dinámicas diferentes, existió una voluntad manifiesta de trabajar, si no en la integración, al menos en la articulación de los distintos archivos, a fin de lograr sinergia entre estos. Como lo señaló Javier Trímboli: “Lo que de alguna manera hace el Archivo Histórico de RTA es administrar y pensar en conjunto estos archivos existentes con anterioridad”[9]. Tal trabajo de articulación exigió reflexionar acerca de los criterios de acopio, de gestión y catalogación de los materiales. A modo de ejemplo, para la producción de nuevos contenidos audiovisuales suele usarse material en crudo, es decir, sin editar, sin los graph y sin las publicidades. En contraposición, para el uso que puedan darle investigadores y educadores puede resultar mucho más rico contar con los archivos audiovisuales tal como fueron emitidos, tal como los vio el público. Este ejemplo, como tantos otros, pone en evidencia la necesidad de establecer criterios claros y coordinados de gestión.[10]

Se estima que el AH gestionaba entre 60 mil y 100 mil horas de grabaciones de audio y video, contenidas en aproximadamente 85 mil piezas, conformando uno de los más extensos y antiguos del país. Parte de este material provenía de los archivos del Noticiero y Envasados antes mencionados. Otra parte provenía de convenios realizados con universidades, el Museo del Cine y otras instituciones que cedieron una copia del material a cambio de la digitalización a través del transfer que posee el canal. Ahora bien, una porción importante de los materiales son latas y cajas que fueron encontradas en distintos espacios –habitaciones, salas de reunión, sótano– del edificio de Figueroa Alcorta y Tagle donde funciona actualmente el canal. Hubo incluso soportes hallados en un camión, a la intemperie. Estos materiales no estaban almacenados en condiciones adecuadas de temperatura y humedad y presentaban importantes signos de deterioro. María Fernanda Ruíz mencionó que gran cantidad de los soportes originales “estaban desparramados por el canal y sin las condiciones de temperatura y humedad que tienen que tener. Algunos estaban en forma horizontal cuando deben estar en forma vertical, en fin…”[11]. Muchos de ellos no contaban siquiera con un rótulo, por lo cual la única forma de conocer su contenido era mediante su reproducción. Esto explica la falta de precisión que hay en relación con la cantidad de horas y los tipos de contenidos gestionados por el AH.

Tecnología e inversión

La creación del AH requirió inversiones en tecnología e infraestructura. Según declaraciones de sus autoridades reproducidas oportunamente en la prensa, el proyecto demandó aproximadamente 10 millones de pesos.[12]

Una de las inversiones más significativas fue la empleada en la construcción de dos bodegas con carros móviles, una en el canal y otra en el predio de Pacheco de Radio Nacional, diseñadas especialmente para almacenar los soportes originales (fílmico, cinta magnética, digital) de manera segura, en condiciones de temperatura y humedad controladas –los principales agentes de deterioro– para preservarlos y extender su vida útil. Estas bodegas constituyen uno de los hitos más relevantes del proyecto, ya que resultan fundamentales para la preservación de los originales.

En el 2009 se compró, importado de Francia, un transfer o telecinado, una máquina para digitalizar material fílmico. Esta adquisición se incorporó con el objetivo de digitalizar las aproximadamente 6.000 horas de fílmico que se conservan en el canal. Este gesto, que fue a un tiempo la consecuencia de asignarle un valor a materiales hasta entonces descuidados y hasta abandonados por el canal, fue a la vez fundador de una nueva forma de relacionarse con ellos. Todos los involucrados en el proyecto señalan este momento como el comienzo de algo nuevo, que tiene que ver con reconocer un valor específico, un valor cultural y social a esos contenidos. Cabe destacar que se trata del primer y único transfer perteneciente a una institución pública que hay en la Argentina.

Además, en el canal se preservan un conjunto de dispositivos capaces de reproducir los diversos formatos con los que se trabajó en la producción televisiva a lo largo de los años, muchos de ellos formatos obsoletos que están fuera de mercado. Todos los testimonios coinciden en señalar que estas tecnologías fueron preservadas gracias al esfuerzo de los trabajadores del canal, quienes las protegieron de los sucesivos vaciamientos que vivió la institución, las arreglaron y, en ocasiones, construyeron los repuestos que ya no se conseguían en el mercado. Así, el AH contó con la posibilidad de gestionar fílmicos, distintos formatos de cintas magnéticas y las últimas versiones de los formatos digitales de alta definición. Tal cantidad de tecnologías que el archivo tuvo a disposición solo puede ser explicada por el hecho de haber nacido y haber sido parte de un canal de televisión.

La última inversión realizada fue la construcción de oficinas para que trabaje el equipo del AH, que se encuentran dentro del predio de Figueroa Alcorta y Tagle, pero fuera del edificio principal, separado de éste por una plaza seca. Estas oficinas se inauguraron recién en 2015. Todas estas inversiones siguen siendo parte del canal y están en funcionamiento, pero el proyecto tal como nació, con el objetivo de poner en valor y en estado público los acervos de RTA, ya no existe.

Devenir institucional

La recuperación del acervo audiovisual de RTA empezó en 2008, durante la gestión de Rosario Lufrano, directora ejecutiva de Canal 7 en ese momento, y Gustavo López, entonces titular del Sistema Nacional de Medios Públicos, quien encargó la realización de un diagnóstico sobre el estado de los archivos y un proyecto para su digitalización. Para ello, se conformó un grupo de expertos que analizaron la situación y elaboraron un informe, donde se delinearon los aspectos técnicos, económicos y organizativos que orientaron el proyecto a partir de entonces. La principal conclusión de dicho estudio fue que gran parte de los soportes estaban en riesgo, por lo que recomendaban comenzar las tareas de digitalización de inmediato (Rivero, 2015).

Rosario Lufrano declaró en una entrevista publicada por Página 12 que “la digitalización de los archivos es un paso trascendental para un país que no se ha caracterizado por preservar su memoria, por entender qué nos ha pasado y por qué somos lo que somos”[13], perfilando así uno de los ejes que acompañará al proyecto en todo su recorrido: la recuperación del valor social de los acervos.

Cuando Tristán Bauer asumió la Dirección del Sistema Nacional de Medios Públicos[14], en julio de 2008, el proyecto cobró fuerza y se puso en marcha. Comenzó un trabajo de recuperación de viejos soportes a partir de la digitalización habilitada por el transfer, con la intención de posibilitar el acceso a esos acervos fílmicos descuidados.

En ese momento, se asignaron tareas de digitalización, catalogación y puesta online al equipo dirigido por María Fernanda Ruíz llamado en un primer momento “Medios Interactivos”, que posteriormente fue renombrado como “Medios Digitales”. Este equipo tenía a su cargo la gestión de las redes sociales del canal, su sitio web y la difusión de contenidos audiovisuales a través de diversos canales. Este proyecto estaba vinculado con el concepto de televisión multipantalla y la convergencia digital, es decir, destinado a ampliar el alcance de la difusión más allá de la pantalla del televisor y a aprovechar el acceso que habilitan Internet y las nuevas formas de consumo audiovisual para aumentar la audiencia de la televisión pública. En este contexto, los primeros materiales digitalizados fueron publicados en el sitio web del canal, en una sección llamada Archivo Histórico, alojados en el canal de YouTube de la TV Pública.

Al tomar estas tareas, este equipo se propuso tres ejes de trabajo: ampliar el acceso público a través de las redes; impulsar trabajos en coordinación con instituciones de educación pública a fin de generar contenidos educativos con los materiales que se estaban recuperando; y promover el vínculo con historiadores y otros investigadores que pudieran tener interés en el archivo a fin de generar trabajos en redes para la catalogación de los materiales.[15]

El trabajo fue creciendo y ganando importancia dentro y fuera del canal, hasta que en abril del 2013 adquirió entidad jurídica con la promulgación del Decreto N° 378/2013, amparado en la Ley N° 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual. El decreto establecía los objetivos que persigue el archivo:

Art. 2° — El objetivo del ARCHIVO HISTÓRICO DE LOS SERVICIOS DE RADIODIFUSIÓN SONORA Y TELEVISIVA DEL ESTADO NACIONAL será el de administración y conservación de todos los registros sonoros, documentales, videográficos y cinematográficos actualmente existentes en las dependencias de RADIO Y TELEVISIÓN ARGENTINA S.E. y todos aquellos que, habiendo sido indebidamente apartados de su dominio, se encuentren en condiciones de ser reivindicados mediante los procedimientos pertinentes.
Art. 3° — RADIO Y TELEVISIÓN ARGENTINA SOCIEDAD DEL ESTADO, dispondrá lo necesario para posibilitar el acceso universal a los registros en calidad no broadcasting y de baja definición.

A partir de este momento, se conformó un equipo dedicado exclusivamente a esta tarea. La Coordinación del Archivo Histórico, con dependencia directa de la Dirección de RTA, se asignó por concurso público a Javier Trímboli, quien trabajaba en el canal desde 2008 mediante contrato como asesor historiográfico. Trímboli asumió el cargo en septiembre de 2014. La designación de un historiador a cargo del proyecto tuvo que ver con la fuerte apuesta de la Dirección por darle un valor histórico y una circulación cultural al archivo. El equipo se completó con una responsable de Contenidos, Julia Rosemberg, y cuatro catalogadores elegidos por concurso, lo que tuvo como consecuencia que, debido a las demoras burocráticas, asumieran recién en 2015.

La conformación de un equipo de estas características implicaba que el trabajo debía realizarse, necesariamente, de forma colectiva, con recursos que no eran propios y en interrelación permanente con otras gerencias del canal. El vínculo principal era con Maximiliano Tocco, especialista en preservación digital de la Gerencia de Ingeniería, quien estaba a cargo de organizar el trabajo atendiendo a los requerimientos técnicos tanto del archivo como del canal. Por otra parte, el transfer, clave para este proyecto, estaba bajo la órbita de la Gerencia de Ingeniería pero su operación estaba a cargo de la Gerencia de Operaciones. Este dispositivo funcionó siempre como un recurso compartido por distintas áreas, cumpliendo tareas vinculadas con la operación del canal, como por ejemplo la digitalización de alguna película que sería emitida, así como también acciones solicitadas por el archivo, como la digitalización de contenidos para su preservación y posterior difusión.

Por último, todo el trabajo debía hacerse en coordinación con los otros dos archivos del canal, que no siempre mostraron la mejor predisposición a poner en estado público sus acervos.

La descripción que realizamos hasta aquí nos permite observar que el AH fue la creación de algo nuevo pero que se fundó a partir de una historia y de condiciones materiales dadas, tanto en lo referido al acervo que se propuso custodiar como en lo relativo a la estructura organizativa a partir de la cual hubo de desplegar su actividad. En tal sentido, la ubicación física de las oficinas en las que funcionó[16] el AH resulta ilustrativa de la relación que éste tuvo con el canal: dentro del predio del canal, pero fuera del edificio; cerca, pero no integrado.

El canto del cisne

En un acto realizado en la sede de la TV Pública, se presentó formalmente el Archivo Histórico de los Servicios de Radiodifusión Sonora y Televisiva del Estado Nacional (RTA) y el sitio web Archivo Prisma, una plataforma creada especialmente para brindar acceso digital (en calidad no broadcast) a los contenidos del archivo, de forma independiente de la web del canal. El evento tuvo lugar el 29 octubre de 2015 y contó con la participación de la entonces presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner (por video conferencia) y autoridades y trabajadores del canal.[17] Transcribimos a continuación las palabras con las cuales el AH se presentaba desde el sitio web Archivo Prisma:

Prisma es el sitio web que hace posible la democratización del acceso al acervo audiovisual y sonoro del Archivo Histórico de RTA […] el compromiso del Archivo y de Prisma es día a día poner en estado público nuevos registros –con sus fichas informativas correspondientes– que de esta manera se recortarán, adquiriendo contornos propios, de ese fondo que había permanecido casi invisible[18].

Así como una ruta se inaugura el día en que puede empezar a ser transitada, el archivo se presentó oficialmente el día en que los usuarios pudieron empezar a acceder, en forma masiva, a sus contenidos. Este hecho, adicionalmente, ratifica el peso específico que tuvo la dimensión del acceso para el proyecto. Lo que constituyó la razón de ser del archivo fue la posibilidad de acceder universalmente al acervo del canal.

Pero al igual que una ruta, la transitarán aquellos que vean en ella un camino para llegar a determinado destino. El destino al que conducía el AH estaba atado a un proyecto político, democratizador en el acceso y vinculado estrechamente con la política de comunicación de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. El acto de inauguración fue el 29 octubre de 2015, las elecciones nacionales a través de las que Mauricio Macri llegó al gobierno y cambió el rumbo político del país fueron el 25 de octubre y el 22 de noviembre de 2015. En ese mismo momento, el archivo que acababa de nacer, empezó a morir.

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  1. El canal tuvo muchos nombres a lo largo de su historia. Nos referiremos a él como Canal 7 porque es el nombre con el que lo identifican sus trabajadores. Mantendremos este criterio a lo largo de todo el trabajo.
  2. Nos referiremos de aquí en adelante a este archivo como archivo del Noticiero, ya que es la forma en que lo llaman habitualmente los trabajadores del canal.
  3. Siguiendo la misma lógica, nos referiremos a este espacio como archivo de Envasados.
  4. Pons, comunicación personal. Entrevista 6.
  5. En la entrevista que realizamos para este trabajo, Javier Trímboli mencionó que también existe un archivo de deportes. No tenemos mayor información y no fue mencionado por ninguno de los demás entrevistados. Inferimos que funciona igual que el de películas, ya que la propiedad de esos contenidos es de las asociaciones que organizan los torneos y no del canal.
  6. En el decreto reglamentario N° 1225/2010 de la Ley N° 26.522 se indica, en el artículo 72, lo siguiente:

    “6. Monitoreo de Emisiones. Los prestadores de servicios de comunicación audiovisual tendrán la obligación de brindar gratuitamente el servicio para el monitoreo de las emisiones en forma inmediata al requerimiento fehaciente de la Autoridad de Aplicación, la que indicará el lugar exacto de la prestación para el control de emisiones en condiciones técnicas adecuadas, conforme los términos en que se concedió la licencia o autorización.
    7. Plazo de Reserva de las Grabaciones. El plazo de reserva o mantenimiento de las grabaciones es de TREINTA (30) días desde que se produjera la emisión, mediante la tecnología adecuada para su conservación. El material deberá estar disponible para su entrega a requerimiento de la AUTORIDAD FEDERAL DE SERVICIOS DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL —AFSCA—, dentro del plazo de DIEZ (10) días desde que se solicite, salvo que por razones de urgencia dicha Autoridad Federal requiera un plazo menor. En los casos que la producción emitida sea requerida para resguardo público, mediante solicitud del ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN, se remitirán DOS (2) copias.
  7. La calidad de emisión, conocida también por calidad broadcast, es el conjunto de características que debe cumplir una señal para emitir programas de televisión o radio. También es conocida en ocasiones como norma y depende de varios factores. Los más determinantes son la cantidad de cuadros emitidos por segundo, si son entrelazados o progresivos y la cantidad de líneas horizontales que los componen.
  8. Sitio web Archivo Prisma.
  9. Trímboli, J. en “Prisma: viaje al interior de uno de los archivos de radio y TV más grande de Argentina” (2 de noviembre de 2015), El Destape Web. [En línea] [Fecha de consulta: 14 de enero de 2019]. Disponible en: https://bit.ly/30cgDlp.
  10. Veremos más adelante que esta articulación no se dio sin conflictos.
  11. Ruiz, comunicación personal. Entrevista 7.
  12. “Olmedo, el Che y Fangio en videos que ahora salen a la luz” (29 de octubre de 2010), Diario Clarín. [En línea] [Fecha de consulta: 14 de enero de 2019]. Disponible en: https://bit.ly/3qrhGIT.
  13. Lufrano, R. en “Para digitalizar la memoria” (7 de mayo de 2008), Página 12. [En línea] [Fecha de consulta: 27 de enero de 2019]. Disponible en: https://bit.ly/30bBNjD.
  14. En 2013 el cargo pasó a llamarse director de RTA.
  15. Vale destacar que ninguno de estos tres ejes se preocupó por la posible utilización de estos contenidos por productores cinematográficos.
  16. Estas oficinas siguen operativas en el presente.
  17. En el acto de lanzamiento del archivo se presentó también un mural, realizado por Daniel y Francisco Santoro en el hall de ingreso al canal, que cuenta la historia de la televisión pública. Actualmente está tapado.
  18. Sitio web Archivo Prisma.


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