Preguntas, problemas y modo de abordaje
Esta tesis se interroga sobre las posibilidades de cuestionamiento de las relaciones de poder estatuidas entre los géneros a partir de las trayectorias de las primeras mujeres que logran acceder a posiciones de mando en la Policía Federal Argentina. La investigación examina el proceso de feminización del cuerpo de oficiales de la institución bajo la hipótesis de que las políticas implementadas con perspectiva de género y el aumento del número de mujeres que se opera en los últimos veinte años tienen alcances parciales en la organización de la división sexual del trabajo en tanto existen prácticas y arreglos institucionales que, siempre situados en procesos sociales más amplios, favorecen la reproducción de vínculos de subalternidad que limitan el acceso de las mujeres a las posiciones más altas de los puestos de decisión de la institución policial.
En el año 2020, cuarenta y un años después de que se habilite a las mujeres a ingresar al cuerpo de oficiales de la Policía Federal Argentina, la cúpula de mando de la institución (Comisarios/as Inspectores, Comisarios/as Mayores y Comisarios/as Generales) está constituida por ciento ochenta varones y once mujeres. La feminización de las fuerzas de seguridad operada en los últimos veinte años en Argentina es un fenómeno de apertura parcial e integración heterogénea en el que tanto se puede reconocer la persistencia de mecanismos de segregación por motivos de género como transformaciones de las relaciones de poder, en organizaciones complejas y diversas pero que presentan algunas características particulares.Nuestra investigación se aproxima a esta experiencia desde la perspectiva de los recorridos biográficos de las mujeres que logran acceder a posiciones de autoridad. La importancia de recuperar las trayectorias de aquellas mujeres que acceden al mando radica en que sus experiencias permiten comprender las condiciones de posibilidad, pero también los límites al cuestionamiento de las relaciones de poder entre los géneros habilitando la problematización de otras dimensiones de la vida organizacional en los que se producen y reproducen mecanismos de vinculación opresivos.
En los últimos años, el aumento que se produce en la cantidad de mujeres que integran las fuerzas de seguridad y que incluso llegan al rango de Comisaria General suscitó un conjunto de estudios, aún fragmentarios e incipientes, sobre las relaciones de genero al interior de estas instituciones. A diferencia de la mayoría de los estudios sobre incorporación e integración de las mujeres a las fuerzas de seguridad en los que suelen destacarse los obstáculos existentes al desarrollo de carreras ascendentes en condiciones de desigualdad de oportunidades, esta investigación se propone contribuir al campo de conocimiento al examinar aquellas experiencias de mujeres que sí lograron acceder a posiciones jerárquicas permitiendo comprender los procesos de adaptación, negociación y disputa desarrollados en contextos constrictivos. Por otra parte, se espera contribuir a la visibilidad y consolidación del conocimiento empírico sobre el objeto policial al producir y analizar un cuerpo de información estructural sobre el esquema organizacional y los niveles de instrucción alcanzados por la población estudiada, así como la comprensión de sus experiencias subjetivas a través de entrevistas biográficas. Por último, se pretende contribuir a la construcción de diálogos teóricos entre la sociología del trabajo y los estudios sociológicos sobre fuerzas de seguridad que han tendido a singularizar su objeto disminuyendo la posibilidad de enriquecer su comprensión en clave comparativa con otros actores e instituciones, en el marco de dinámicas que exceden y que a su vez estructuran su funcionamiento. En este punto, la tesis se suma a las interpretaciones que cuestionan y se apartan de la radicalización del exotismo del objeto policial y propician la contrastación empírica y analítica de los modos de hacer y pensar de las personas que integran estas instituciones con los de otras (Frederic y Garriga Zucal: 2013).
El objetivo general de esta investigación pone en diálogo tres campos de conocimiento: los estudios sociológicos sobre las policías, la sociología del trabajo y los estudios de género como perspectiva constitutiva y transversal de las relaciones significantes de poder. Las policías se constituyen como objeto de estudio de las ciencias sociales en países de habla inglesa y francesa principalmente desde la década de 1960 a partir de una reflexión sobre la relación constitutiva que existe entre las funciones a ella asignadas y las nociones de violencia y coerción (Brodeur, 1994). Se recupera así la clásica definición weberiana de los estados modernos que la identifica como depositaria de un atributo distintivo: el “monopolio del uso de la violencia legítima”. Si bien reflexiones conexas sobre la definición de los conceptos de violencia y legitimidad exceden a esta agencia estatal, el campo de estudios que se conforma le atribuye a las instituciones policiales la encarnación de su ejecutividad.
Las reflexiones sobre la definición del rol de las instituciones policiales y de las funciones asignadas a ella por parte de los poderes públicos en sociedades modernas, no alojan su especificidad en las funciones concretas de las que se encarga —que podrían ser compartidas por otros grupos sociales, profesionales, religiosos o políticos—sino en la forma política y jurídica que inviste a los agentes policiales con un poder legítimo en relación con un conjunto de saberes, valores, hábitos y prácticas que conforman el quehacer policial. Esta perspectiva analítica permite construir puentes teóricos con los aportes de la sociología del trabajo, y más específicamente con los estudios sobre las profesiones y las organizaciones, que analizan los procesos de construcción de identidades como el resultado, entre otros, de procesos históricos en los que determinados actores logran monopolizar un cuerpo de conocimientos formales e informales socialmente requeridos, y regular las formas de reconocimiento y legitimación de su ámbito de intervención. Las incumbencias y competencias policiales escasamente compartidas con otros cuerpos o grupos profesionales no obstruyen el hecho de que la comprensión de la génesis, organización y sociabilidad de sus miembros esté integrada a ciertos marcos de acción comunes a otros actores sociales. Asimismo, la profunda inmersión institucional del sujeto policial tampoco escapa a la caracterización de toda profesión establecida, identificada por una fuerte implicación entre el trabajo y el yo (Hughes, 1994).
Esto no significa desconocer la singularidad del objeto empírico que abordamos en esta tesis, sino sumarse a las perspectivas que eluden su tratamiento como organización hermética, ajena a las dinámicas sociohistóricas en las cuales se inscribe y a los fenómenos de estructuración y desestructuración propios de otras organizaciones profesionales y agencias estatales. Que la profesión no sea objetiva, sino el efecto dinámico de todos estos factores, permite conocer los alcances de las actividades de sus miembros sobre la organización (Panaia, 2008). Esta mirada habilita la comprensión de la institución policial como un objeto dinámico y heterogéneo que puede ser abordado, no a pesar de, sino a partir del quehacer de sus miembros como dimensión central de la organización de su trabajo.
Las instituciones policiales, en tanto organizaciones masculinizadas que se caracterizan históricamente por un marcado predominio numérico de varones que a su vez monopolizan las posiciones más encumbradas, expresa en toda su riqueza teórica las tensiones en las relaciones de poder estatuidas entre los géneros, así como sus posibilidades de interpelación. En este punto es oportuno preguntarse por la pertinencia y relevancia de la categoría de género como eje teórico organizador de las desigualdades fundadas en las diferencias entre los sexos. Como todo concepto polisémico, éste es objeto de debates, reformulaciones y deslizamientos semánticos que dan cuenta de la complejidad y heterogeneidad de los sentidos que pueden atribuírsele. En esta investigación se recupera como referencia destacada a la historiadora Joan Scott (1999) para definir el género como una categoría relacional que permite pensarlo como un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias entre los sexos, en tanto forma primaria de relaciones significantes de poder. Asimismo, se adopta el interés planteado por Lindsay Dubois y María Cecilia Cangiano (1993) en el género, como noción de una multiplicidad de sujetos e identidades, es decir como forma de inscripción simbólica en una trama de relaciones, siempre situadas como condición de posibilidad de la construcción de saberes. En este sentido, el género puede ser entendido como un registro de carácter simbólico (Segato, 2003) y comprendido como una posición relativa a través de la cual insertarse en una trama de relaciones sociales.
Las experiencias de las mujeres objeto de esta investigación son parte productiva de una trama de sociabilidades asimétricas y subordinantes a las que ingresan y en las cuales se integran como minoría subalterna. El proceso de inmersión institucional y el ejercicio de la profesionalidad en la organización policial anudan en la adquisición y revalidación permanente de las credenciales de pertenencia al cuerpo, una matriz de dominación anclada en una masculinidad patriarcal opresiva que les niega el acceso a la conducción y el mando, pero que no es uniforme ni invariable. Sus trayectorias permiten explorar las posibilidades de cuestionamiento a esos mecanismos de dominación estatuidos y reflexionar acerca de la capacidad de entablar una relación de distanciamiento no solo respecto de esa organización del mando, sino también respecto de un nosotros policial uniformante. Es en esa distancia, siempre dinámica, difusa y contingente en la que se habilita la capacidad de agencia para inaugurar concepciones relativamente novedosas respecto de la posición ocupada en las relaciones de poder, aunque no las subvierta. Esa matriz que sutura una masculinidad restrictiva al ejercicio del poder y de la violencia está en la raíz del problema de la identidad policial y de las relaciones de sojuzgamiento que propone con todo actor alterno.
Objetivo general de la investigación
El objetivo general de esta investigación es explorar las posibilidades de cuestionamiento de las relaciones de poder estatuidas entre los géneros a partir de las trayectorias de las primeras mujeres que logran acceder a posiciones de mando en la Policía Federal Argentina. Los objetivos específicos guían la tarea investigativa desde un doble abordaje de atención empírica que combina el análisis de documentos oficiales y de las condiciones estructurales de desarrollo de carrera de las mujeres con el paradigma de los estudios biográficos, más específicamente el análisis de sus trayectorias profesionales.
Objetivos específicos de la investigación
Reconstruir históricamente la regulación formal de las relaciones entre los géneros en el plano institucional. Esta reconstrucción nos permite también determinar de manera cronológica el modo en que la institución concibe y limita el rol de las mujeres oficiales.
El análisis de documentación oficial y plexos normativos permiten reconstruir en su devenir histórico los procesos cambiantes de regulación formal de las relaciones entre los géneros en la Policía Federal Argentina, a la luz de la propia voz de las actrices que le dan sentido a través de su ejercicio rememorativo. Si bien es cierto que toda interacción social tiende a exceder la letra escrita de la ley, las regulaciones formales ofrecen marcos que habilitan, niegan o incluso determinan las prácticas de los actores. En tanto el plano normativo constituye una de las formas de expresión del estado de las relaciones de poder entre actores, este primer objetivo específico de la investigación habilita la elaboración de etapas y la identificación de acontecimientos institucionales que enmarcan la reconstrucción histórica de la regulación del espacio asignado a las mujeres desde que se habilita su incorporación al cuerpo de oficiales de la institución en el año 1977 hasta los últimos cambios operados en el año 2019. Los cambios normativos a través de los cuales se regulan los derechos de las mujeres son identificados como acontecimientos institucionales que abren etapas en su progresiva inserción e integración y que permiten comenzar a explorar los procesos de adaptación, negociación y disputa por posiciones de mando en sus trayectorias profesionales.
En segundo lugar, nos proponemos identificar segmentaciones y procesos de segregación horizontal y vertical en la estructura organizacional del cuerpo de oficiales de la institución. La producción de información cuantitativa de nivel descriptivo permite caracterizar grupos de población según un conjunto de atributos de interés para los interrogantes de una investigación. En este caso interesa construir un conjunto de datos que caracterizan a la población y a la institución estudiada en la cual se inscriben sus experiencias subjetivas. En este sentido, las trayectorias profesionales de las mujeres en la Policía Federal pueden ser mejor comprendidas si se tiene en cuenta un conjunto de información socio – estructural que las sitúa empíricamente. Este objetivo permite visibilizar los condicionamientos a los que se enfrentan las expectativas de desarrollo de carrera de las mujeres en el marco de procesos de segregación vertical y horizontal expresados en la estructura organizacional de la institución y en el acceso a titulaciones de nivel de pregrado, grado y posgrado.
Las modalidades de inserción de las mujeres en el mercado de trabajo y en los sistemas educativos permiten dimensionar las desigualdades existentes entre los géneros en un espectro que excede ampliamente al objeto policial y que contribuye a su asimilación como sujeto no ajeno a las tendencias que dominan la división sexual del trabajo. En el caso de esta investigación permite cuantificar los límites y alcances del proceso de feminización cristalizados en la estructura de cargos de la institución.
Pese a los cuestionamientos que pueden hacerse a la noción de techos de cristal, existe acuerdo respecto de que la desigual distribución de puestos jerárquicos entre hombres y mujeres es un fenómeno amplio que en todos los casos evidencia la dimensión cultural, simbólicamente construida sobre la naturalización de las diferencias que expresan la persistencia de relaciones de poder asimétricas. A los fenómenos de segregación vertical se suman los de segregación horizontal que denotan la concentración de mujeres en actividades socialmente subvaloradas. En sus trayectorias laborales, las mujeres se topan no solo con techos sino también con paredes de cristal. Estas metáforas constructivas evocan muros invisibles, que segmentan su desarrollo educativo y ocupacional y las concentran en sectores menos dinámicos, y menos valorados socialmente.
En tercer lugar, buscamos reconstruir el proceso de ingreso, inmersión institucional y construcción identitaria en las trayectorias de las primeras mujeres que acceden a posiciones jerárquicas en la historia de la Policía Federal Argentina. El análisis de las argumentaciones que motivan la decisión del ingreso a la carrera policial, junto a las experiencias rememoradas sobre la etapa inicial de formación policial constituyen un objetivo específico de la investigación en tanto representan una fase ineludible para la comprensión del proceso de socialización profesional y construcción identitaria. El ingreso a la carrera policial constituye el inicio de una trayectoria profesional en tanto existe linealidad entre los estudios cursados y la inserción laboral posterior; por otra parte, este es un cuerpo del Estado que puede caracterizarse como un mercado interno cerrado con movilidades contextuadas en la dinámica macro económica pero también en procesos organizacionales propios. En este caso, la trayectoria laboral es el eje organizador de otros itinerarios posibles explorados a través de los discursos que producen las pocas mujeres que alcanzan posiciones jerárquicas en una institución históricamente masculinizada sobre aspectos de sus vidas, de su formación y de sus relaciones desde una perspectiva diacrónica, que busca las “marcas de género” (Arfuch, 2013) en su relato.
La interrogación respecto de las motivaciones que propician el ingreso a carrera permite indagar dos pares conceptuales que definen de manera dicotómica la constitución de la identidad policial como vocación de servicio o como vocación profesional por una parte y como portadora de un estado de cuerpo que la distingue de la civilidad, por otro. El abordaje en el cual se inscribe nuestra tesis reconoce un amplio repertorio de dispositivos institucionales de pretensión totalizadora, pero pone en cuestión la uniformidad, homogeneidad y exoticidad de la identidad policial. Las identidades profesionales constituyen definiciones de sí y de los otros que dependen tanto del lugar que se ocupa fuera del trabajo como del lugar que se ocupa en el trabajo, y de los valores, creencias y representaciones que se emplean en la actividad profesional (Dubar, 2001: 9). En particular interesa comprender las formas en que las relaciones de género, cambiantes a lo largo del tiempo y del espacio institucional, interpelan la conformación de la trama de identidades que atraviesan al sujeto policial desde el momento de ingreso a carrera y su etapa formativa.
En cuarto lugar, procuramos identificar y comprender las prácticas que posibilitan la transgresión a la prohibición del mando en contextos restrictivos a lo largo de las trayectorias de ascenso profesional de las mujeres que acceden a posiciones jerárquicas. La reconstrucción de las trayectorias permite recuperar el bagaje de saberes, habilidades y destrezas adquiridas por el sujeto en el desarrollo de su vida profesional (Boado, 1996) para un conjunto amplio de propósitos de investigación. Este es un objetivo amplio que requiere codificaciones sucesivas para recuperar la dimensión relacional de género en la movilidad profesional, en el marco de normas sociales y valores compartidos en la comunidad de la que forman parte. (Hualde, 2001; Elejabeitia y López Sáez, 2003).
En este sentido interesa analizar cómo se construye la identidad profesional policial para ejercer el mando desde la subordinación de género y cómo las mujeres ocupan el espacio en una organización formalmente estructurada en torno de la verticalidad y el uso de la fuerza. Se explora qué relación mantienen estas mujeres con el recurso al uso de la violencia, hasta qué punto esa relación está legitimada y cuándo implica una transgresión (Pruvost, 2008). En tanto concepto polisémico, se explora qué violencias se ejercen, cuáles se aceptan y cuándo se negocian, entendiendo que su carácter relacional es mutable a través de sus trayectorias.
El análisis de las prácticas que posibilitan la transgresión a la prohibición del mando y la consecuente disputa de posiciones de poder permite identificar vías o senderos que habilitan la construcción de trayectorias ascendentes. Estas prácticas no constituyen una tipología conformada por categorías excluyentes, sino formas de hacer el género (Butler, 2004: 12) dinámicas, interrelacionadas, no lineales y socio históricamente situadas que se actualizan en distintas etapas de sus trayectorias de carrera y habilitan la disputa por posiciones de poder en una agencia estatal que se define por detentar el monopolio masculino del uso legítimo de la violencia. Incorporar el adjetivo masculino a la definición weberiana no supone asumir que las mujeres son incapaces de ejercer la violencia, sino que propone llamar la atención sobre el poder policial entendido como la instauración de un determinado ejercicio de la masculinidad. La identificación de criterios de asignación de prestigio profesional en relación con la asignación de funciones de dirección y conducción en las trayectorias profesionales de las mujeres que alcanzaron posiciones jerárquicas es un punto de interés para explorar cómo se reclama y legitima la posición a la que acceden en la organización.
La reconstrucción de roles y funciones en la división sexual del trabajo doméstico y de las tareas de cuidado con las que cargan estas mujeres son incorporadas al análisis de limitantes posibles. Se indaga especialmente sobre la presencia de figuras que en el seno doméstico comparten estas responsabilidades, asisten de manera informal o requieren de la contratación de trabajo remunerado. Existe un clima de ideas favorables al reconocimiento de los principios de igualdad entre los sexos y de integración a distintas formas de diversidad en general, pero el avance en las formas de reconocimiento se ve constreñido por un conjunto de estereotipos que obstaculizan la distribución equitativa y consensuada de las tareas domésticas y de cuidado. La reproducción social de estos patrones discrimina la entrada y permanencia de las mujeres a un amplio rango de ocupaciones, dificulta el acceso a empleos de calidad y condiciona sus ingresos. La actividad policial se caracteriza por sus extensas jornadas de trabajo en horarios difíciles de conciliar con las tareas de cuidado.
La construcción inicial del objeto de estudio y el desarrollo de los análisis empíricos requeridos para el logro de los objetivos planteados se expone del siguiente modo.
Estructura de la tesis
En el primer capítulo se presenta el abordaje metodológico de la investigación. Se define el problema general, la hipótesis y los aportes esperados. En tanto referente empírico, se presentan las funciones y misiones de la Policía Federal Argentina, su conformación organizacional y jerárquica y un conjunto de características que la diferencian de otras fuerzas de seguridad y se describen brevemente las reformas más destacadas de la institución desde la década del noventa que tuvieron por objeto su democratización interna, la re organización de su personal, la revisión de programas de formación y de criterios de reclutamiento. Se desarrolla la estrategia metodológica seleccionada en un doble foco de atención empírica que combina el análisis de documentos oficiales y de las condiciones estructurales de desarrollo de carrera de las mujeres en articulación con el paradigma de los estudios biográficos, más específicamente el análisis de sus trayectorias profesionales. Se reflexiona sobre la aproximación biográfica para el análisis de trayectorias y finalmente se describe a la población de estudio, la estrategia de acceso al trabajo de campo, las particularidades del objeto, los conceptos teóricos disparadores y el proceso de recodificación sucesiva.
En el segundo capítulo se presentan sintéticamente algunos de los principales aportes teóricos que fundan el campo de conocimiento sobre las instituciones policiales como objeto de las ciencias sociales y operan como trasfondo de esta tesis. En el primer apartado se presentan brevemente esas conceptualizaciones en tanto constituyen referencias ineludibles para la comprensión de las prácticas reales de las policías permitiendo alejarse de definiciones jurídico – normativas de las mismas. En el segundo apartado, se recorren ciertos debates en torno a lo que las policías realmente hacen permitiendo establecer ciertos diálogos con aportes que desde la sociología del trabajo y más específicamente desde la rama dedicada a la sociología de las profesiones analizan los procesos de construcción de identidades como el resultado, entre otros, de procesos históricos en los que determinados actores logran monopolizar un cuerpo de conocimientos formales e informales socialmente requeridos, y regular las formas de reconocimiento y legitimación de su ámbito de competencia. En el tercer apartado se reseñan un conjunto de estudios que analizan específicamente los procesos de acceso de las mujeres a posiciones de mando en instituciones policiales y que son de particular interés para nuestra investigación. Por último, en el cuarto apartado se plantean muy esquemáticamente algunas consideraciones que permiten entablar un ejercicio transicional hacia la experiencia argentina.
El tercer capítulo analiza la regulación normativa del proceso de incorporación de las mujeres al cuerpo de oficiales de la Policía Federal Argentina desde 1977, cuando se les habilita el ingreso a la carrera, hasta el año 2019 como un registro posible de las relaciones de poder a lo largo del tiempo. A partir del análisis de bibliografía especializada, plexos normativos, documentos e informes de trabajo internos, revistas institucionales y entrevistas biográficas se reflexiona sobre las políticas de formación, los requisitos de reclutamiento y la organización del personal como dimensiones que permiten identificar los espacios organizacionales asignados a estas mujeres y que a lo largo de sus trayectorias condicionan su modo de habitar la institución. Se proponen cuatro etapas históricas del proceso de inserción e integración de las mujeres a la oficialidad de la Policía Federal que recorren un lento y sinuoso proceso de reconocimiento y ampliación de funciones que tiene impactos parcialmente igualadores en las posibilidades de acceso de las mujeres a posiciones de mando.
En el cuarto capítulo se construyen un conjunto de datos que caracterizan a la población y a la institución estudiada en el cual se inscriben sus experiencias subjetivas. Se propone que las trayectorias profesionales de las mujeres en la Policía Federal pueden ser mejor comprendidas si se tiene en cuenta un conjunto de información socio – estructural que las sitúa empíricamente. En este capítulo se analiza la distribución de cargos según nivel jerárquico y según género del cuerpo de las oficiales de la Policía Federal Argentina desde el año 2012, momento en que por un lado el Ministerio de Seguridad de la Nación comienza a registrar datos oficiales sobre la composición del personal de las cuatro fuerzas federales y por el otro, comienza a producirse el encumbramiento de las primeras oficiales en la organización. Estos datos se complementan con el análisis de las titulaciones de nivel universitario y terciario del personal de la Policía Federal obtenidas en el Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina (IUPFA) desde el año 1977 hasta 2019 con el objeto de analizar el progresivo acceso de las mujeres a mayores niveles de calificación en la que se invierte la tendencia histórica al predominio masculino. Los datos educativos analizados en perspectiva con la información recabada sobre acceso a cargos permiten plantear algunas reflexiones sobre la matriz institucional en la cual las mujeres objeto de esta investigación desarrollan sus trayectorias. Dichas reflexiones giran en torno del proceso de profesionalización incipiente protagonizado por las oficiales y su carácter inacabado en tanto no permite invertir las tendencias a la masculinización de las posiciones más altas de la pirámide organizacional. Por otra parte, la persistencia de los mecanismos de segregación vertical admiten particularidades propias en la institución policial que se expresan, en parte, en la ambigua y diferencial valoración de los saberes y competencias demandados para acceder a posiciones de conducción. Dicha evaluación y valoración es ejercida en la praxis institucional por las juntas de calificación policial que no han visto discontinuada su autonomía en la aplicación de criterios de promoción y ascenso de carrera pese a los distintos procesos de reforma organizacional que intentan instalar un gobierno político de la seguridad.
En el quinto capítulo se desarrolla el análisis del proceso de inmersión institucional y construcción inicial de la identidad profesional de las entrevistadas, en tanto que fase significativa de sus trayectorias, abordada a través del análisis de las argumentaciones que motivan la decisión del ingreso a carrera junto con la etapa de formación inicial. Se propone que comenzar el proceso de reconstrucción rememorativa con las entrevistadas por aquellos fenómenos que motivan la elección de carrera facilita la interrogación sobre sus anticipaciones vocacionales y permite comprender al trayecto profesional como organizador de otras dimensiones identitarias, como el género, el origen familiar y socioeconómico. En la primera parte del capítulo se indaga sobre estos procesos decisorios, así como sus posibles reconfiguraciones a lo largo del tiempo y en la segunda parte del capítulo se reflexiona sobre el proceso de formación de carrera en búsqueda de los rastros de su carácter generizado, entendiendo que esta etapa instruye sobre una determinada organización social de las relaciones de poder entre los géneros que, si bien no es rígida, sino mutable, ofrece características particulares según las cuales toda identidad que no asimile una masculinidad normativa es sistemáticamente subordinada. En analogía con el término “organización generizada” acuñado por Acker (1992) para destacar los procesos de segregación de género inherentes a toda estructura laboral se plantea que los procesos formativos también son una arena en la cual se dirimen distintas formas de regulación de las relaciones entre los géneros. Especialmente en las profesiones masculinizadas se sobre valoran saberes y competencias asociadas a estereotipos tradicionales de género como el conocimiento de ciertas tecnologías, el esfuerzo físico, la gestión del peligro y de la muerte, las dotes de mando o la dureza de carácter. En este sentido, la femineidad es una identidad que opera como metáfora de toda forma de sojuzgamiento que se materializa sistemáticamente sobre las mujeres, pero que también resulta opresiva para todo sujeto que no se refleje en los atributos esperados de una masculinidad patriarcal y heteronormativa. Se propone que la posibilidad de reconocimiento autorreflexivo de esa posición marginal en el entramado de relaciones de poder habilita una distancia privilegiada para interpelar la pretendida homogeneidad de la identidad profesional, matizando su asimilación lineal y uniforme, cuestionando otras formas de alteridad del sujeto policial, especialmente aquella que lo opone a la condición de civilidad.
Finalmente, en el sexto capítulo se propone que la feminización de las fuerzas de seguridad es un fenómeno de apertura e integración heterogénea que al enfrentar un bloqueo progresivo hacia las jerarquías más altas del organigrama institucional puede ser caracterizado como un fenómeno de cambio incompleto. Con el objetivo de comprender las posibilidades de interpelación a las relaciones de poder estatuidas entre los géneros, se recupera la noción de transgresión a la prohibición del mando desarrollada por Genevieve Pruvost (2008). El análisis de las trayectorias ascendentes de las primeras mujeres que logran acceder a posiciones jerárquicas en la historia de la Policía Federal permite identificar tres vías a través de las cuales ellas disputan el acceso al mando: la masculinización, la feminización estereotipada y la construcción del prestigio y el reconocimiento. En primer lugar, la capacidad de tejer lazos de confianza con el grupo de pares y de responder a las reglas informales de organización del trabajo en las primeras etapas de sus trayectorias puede habilitar la integración en redes socio profesionales que operan como un recurso valioso para su posterior aceptación y legitimación en roles de mando. En segundo lugar, la capacitación es un recurso tempranamente apropiado por estas mujeres en un marco institucional que progresivamente favorece y valoriza la profesionalización del cuerpo, pese a que su incidencia en los considerandos de promoción y ascenso de carrera aún disten de ocupar un espacio determinante. En tercer lugar, la capacidad de adaptación competente a los cambios de función es una habilidad actitudinal premiada en las instituciones policiales, que tradicionalmente promueven la rotación de destinos, si bien este último punto es materia de debates recientes. Se plantea que estas prácticas están situadas socio históricamente, se actualizan en distintas etapas de sus trayectorias de carrera y no están exentas de tensiones y contradicciones, que si bien no subvierten un orden poseen un potencial transformador.







