¿Cómo perciben y experimentan cotidianamente la cuestión de la inseguridad las personas? ¿Qué relaciones tienen esas experiencias con el consumo de medios de comunicación en general, y de noticias sobre inseguridad en particular? Para responder a esas preguntas, tanto en el Área Metropolitana de Buenos Aires como en la ciudad de Córdoba trabajamos articulando dos estrategias metodológicas: un abordaje etnográfico (que incluyó técnicas de entrevistas en profundidad y observación participante) y la realización de grupos focales.
Nuestro objetivo es comprender las relaciones que las audiencias tienen con la información sobre inseguridad. Si bien nos concentramos en el plano audiovisual, consideramos el complejo tecnológico y el continuum informativo que marca la experiencia de la mediatización. Por ello, no aislamos la relación con la información policial del resto de la experiencia noticiosa: abordamos este vínculo en su relación con las memorias de los consumos de medios y de información, con las transformaciones en las prácticas televisivas, con los distintos ámbitos de la vida cotidiana de esas audiencias y en su vínculo con otros discursos, especialmente los securitarios. A su vez, inscribimos una experiencia que articula tanto aspectos cognitivos como emocionales, en la trama discursiva sobre la cuestión del delito, reconociendo los sentidos sobre la seguridad que configuran las explicaciones y experiencias asociadas.
Con ese objetivo, trabajamos mediante dos estrategias complementarias, etnografía y grupos focales, para acercarnos a las mismas dimensiones desde distintos puntos de vista. Desde el abordaje etnográfico nos aproximamos más profundamente a los sentidos en torno a la cuestión securitaria, la vida urbana, las explicaciones y los valores articulados a su alrededor. Desde la conversación en los grupos focales profundizamos en las regularidades de la relación de los consumos informativos con la vida cotidiana.
Definimos la selección de los doce entrevistados mediante criterios similares de grupos etarios, géneros, sectores socioeconómicos y ámbitos de residencia en las ciudades. Con cada persona realizamos dos entrevistas en profundidad para comprender sus gustos, preferencias y jerarquías con relación a las noticias policiales y los noticieros. Además, nos involucramos en diferentes instancias de observación participante en la cotidianeidad de sus hogares entre diciembre de 2016 y mayo de 2017.
Para los grupos focales realizamos seis encuentros en cada ciudad, integrados por personas identificadas con los géneros masculino y femenino que consumían medios audiovisuales. A la vez, ubicamos tres grupos etarios (18 a 25 años, 26 a 45 años y entre 46 y 65 años) y, en el interior de esos grupos, conformamos uno de personas de nivel socioeconómico medio-alto y otro medio-bajo. Una dimensión central para la definición de los perfiles en ambas localidades fue la pertenencia territorial. Según nuestra la hipótesis, la experiencia de habitar un determinado lugar o transitar cotidianamente ciertos recorridos implica distintos modos de vivir la inseguridad y percibir el tratamiento mediático. En otras palabras, hipotetizamos una articulación entre las experiencias topográficas cotidianas y las topografías mediáticas de la inseguridad.
Desde este abordaje reconocimos la diversidad de prácticas informativas y su relación con los rituales cotidianos, con las distintas ideas de orden, las temporalidades y espacialidades construidas, así como la posibilidad de explorar cómo se articulan esas prácticas con la vida urbana, la evaluación cotidiana de los riesgos y los marcos narrativos y explicativos de las experiencias.
Para analizar todo el material producido, retomamos las preguntas de investigación y las categorías centrales surgidas en el campo. Al momento de la escritura, el espacio de este libro nos llevó a priorizar la publicación de solo una parte del material relevado y analizado. Así, definimos enfocarnos en las regularidades que emergieron de los grupos focales cordobeses, y en las tendencias comunes relevadas desde el método etnográfico en el AMBA.
En los próximos dos capítulos observamos cuestiones comunes, a la vez que el énfasis puesto en estrategias diferenciales es fuente de heterogeneidades.
En el capítulo dedicado a Córdoba acentuamos las modalidades que definen los vínculos con la información en general y con la policial en particular. A partir de allí, reconocimos cómo su lógica dramática contiene un carácter performativo sobre esa experiencia social, y sobre su discursividad. En el capítulo de Buenos Aires, los rituales, el tiempo y el espacio construidos alrededor de la experiencia informativa del policial cobran mayor protagonismo, junto con la reorganización de las tramas de sociabilidad y las regulaciones de los vínculos producidos en la conversación sobre ellas.
A lo largo de ambos capítulos, seguimos el camino de anclajes locales que revelan los intereses, recuerdos y emociones de las personas alrededor del consumo de noticias sobre inseguridad (a diferencia del vínculo con el contenido informativo sobre otros tópicos). La georreferencialidad de las noticias con las que trabajamos en los capítulos precedentes impacta en los tránsitos de espacios y tiempos, a la vez que se redefine por los sentidos de las experiencias sobre los barrios y ciudades.









