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4 El objeto de estudio

Variantes del objeto

En esta clase vamos a realizar un ejercicio de observación sobre la noción de objeto de estudio con la idea de apreciar sus características. Luego efectuamos el ejercicio de contrastación entre variantes en las formas de construcción de distintos tipos de objetos de estudio en el campo de intervención profesional de la Educación Física.

Las características

Los objetos de estudio son sistemas de relaciones que organiza un investigador. Esto quiere decir que un investigador al momento de centrarse en la indagación de algo específico (una escuela de artes marciales, una clase de crossfit, una lesión de rodilla, un deporte adaptado, métodos de enseñanza, historias de Institutos de Educación Física) lo hace atendiendo ciertos aspectos del objeto que son de su interés particular. Entonces, un deporte alternativo, las prácticas corporales urbanas, la actividad física, las teorías de la discapacidad motriz pueden ser referencias empíricas concretas.

Las lecturas de estas referencias empíricas son guiadas por el punto de vista del investigador. Por lo tanto, al elegir un concreto real ponemos en juego nuestras guías de lectura para atender el sistema de relaciones que queremos profundizar. Por ejemplo, en las múltiples tipologías de clases (aeróbica, pilates, natación, baile, yoga) que utiliza como herramienta de trabajo el cuerpo de sus practicantes, por su carácter multidimensional se suceden muchas cosas a la vez y de todo lo que pasa en forma simultánea, podemos atender alguno de los sistemas de relaciones. El sistema de relaciones puede estar fijado en la didáctica, el género, la sexualidad, la motricidad, la violencia, las performances sociales, u otras tantas opciones de intervención sobre la realidad observada. Al momento de apuntar a un aspecto de la realidad indagada y establecer una red de relaciones que se expresa en el devenir de la parcela de realidad escogida, ahí, justo ahí tenemos nuestro objeto de estudio.

El investigador al momento de entablar una relación con su objeto de estudio comienza a construir un vínculo con el conocimiento desde posiciones de investigación en un juego de acercamientos y distanciamientos con la referencia empírica escogida. La construcción de esta relación puede ser fría, distante, con énfasis en la necesidad de objetividad extrema, aséptica, pura, desprovista de contaminaciones con los otros. Entre líneas se advierte una concepción de la construcción del conocimiento atendiendo al requisito de evitar cualquier influencia externa, condicionamiento afectivo, en el sentido de ser afectado, sensible a las personas o los lugares de trabajo por miedo a perder de vista el eje de la investigación. Pensemos por ejemplo en el famoso juramento hipocrático de los médicos a los que, para cuidar la objetividad en el tratamiento del paciente, se les sugiere no atender a sus familiares de lazo sanguíneo.

Objetividad y subjetividad

La relación sujeto y objeto de estudio abre el juego de encontrar el punto justo entre los acercamientos y distanciamientos con el otro. Vale la pena señalar el ejemplo ilustrativo que nos ofrecen los puercoespines que en invierno se necesitan para estar cerca e irradiarse calor con sus cuerpos, pero si el acercamiento entre los cuerpos es excesivo se lastiman entre sí con las púas afiladas. Proxemia y diastemia, proximidad y distancia entre el sujeto y el objeto de estudio, son claves en todo el recorrido de las prácticas de la investigación.

Esta idea de tener objetividad, ser objetivo en las apreciaciones suele verse en las propuestas de investigación que toman los fenómenos sociales como cosas tangibles o materiales posibles de ver y manipular manteniendo la distancia prudencial que evita los contagios. Los objetos de estudios que se asumen desde una toma de distancia exagerada corresponden a visiones organicistas, estructural funcionalistas, físicas o sistémicas en la producción de conocimientos. Si prestamos atención a los materiales de investigación que utilizan podemos darnos una idea de este enfoque. Las descripciones de un conjunto de huesos, músculos, articulaciones para entender sus lógicas de funcionamientos, las descripciones de las estructuras óseas con insumos de la biomecánica que explican las mecánicas de piernas y brazos, o explicar el cuerpo humano a partir de láminas ilustrativas de los aparatos (respiratorio, circulatorio) o sistemas energéticos (aeróbicos, anaeróbicos) podemos ver esta vertiente del objeto de estudio con claridad.

En otros casos la construcción del objeto de estudio reconoce la coproducción de las partes en el conocimiento y justamente prioriza las contaminaciones recíprocas para llegar a comprender con detalle y profundidad las prácticas de otras culturas, llevando a la radicalización de otra postura, poniéndose en el lugar del otro, en los casos que se pueden realizar este juego de alternancia de los roles y se saca provecho de esta posibilidad. En algún sentido aparece el proceso señalado por Marx de desalienarse pasando por la alienación o en los adeptos a la psicología humana, hacer psicoanálisis luego de haber transitado la experiencia en carne propia del análisis de conocerse a uno mismo, para hacer los tratamientos con otros pacientes luego de haber pasado por ese lugar de indagación personal. Otro caso muy ilustrativo que en algunas situaciones plantean como requisito excluyente “tener cancha”, haber sido protagonista en el campo de las prácticas del cuerpo. Esa postura que jerarquiza la experiencia está en el hablar de la trama íntima y secreta de una práctica del deporte, gimnasia o danza en carácter de exjugador, gimnasta o bailarina brindar un relato basado en argumentos recogidos con el compromiso del cuerpo expuesto en su trayectoria motriz.

El conocimiento de los nativos practicantes de lucha senegalesa, la escritura etnográfica con densidad descriptiva de juegos ancestrales, las antropologías analíticas a fondo de las técnicas corporales del baile afroantillano, mediante intensas observaciones participantes con las otredades atestiguan este tipo de enfoque que presta atención a todos los detalles finos de la vida cotidiana de los sujetos extraños, ajenos, desconocidos, ubicados como puerta de acceso al objeto de estudio. Así, el investigador hace las veces de forastero. Con sus intentos de traducciones culturales deportivas, decodificaciones de lógicas y racionalidades de los otros que exigen un compromiso de cuerpo entero para captar en profundidad y detalle otra concepción de la vida cultural. La adquisición de un conocimiento local en esta forma de proyectar el objeto de estudio en la cercanía se establece asumiendo hábitos y costumbres ajenas para verlas por dentro y captarlas. En esta penetración cultural se trata de evitar la imposición de lecturas descontextualizadas de la realidad observada.

Muchas veces los investigadores llevan sus prejuicios culturales y no entienden lo que pasa en el trabajo de campo, atribuyen sentidos y significados erráticos de lo que está pasando en ese lugar. Así se puede advertir los procedimientos de la investigación que revisten la realidad de datos distorsionados de lo que efectivamente sucede o se pone en juego en comunidad de personas donde nos internamos. En este caso hablamos de empirismos ingenuos (los inspectores de escuelas que creen conocer todas las situaciones de clase y bloquean la percepción de los evidentes cambios de las culturas e instituciones), antropologías inocentes (las etnografías que reproducen en forma literal los diálogos de una comunidad de personas creyendo en una ingenua e ilusoria objetividad) y sociologías espontáneas (que ponen en boca de informantes cosas que no dijeron o revisten de falsas teorías las realidades múltiples con un decorado académico envolvente) y podríamos seguir enlistando manejos inapropiados e impericias en los procedimientos de los investigadores “pero no, mejor no hablar de ciertas cosas” tal como recita Luca Prodan. Es preferible tomar la sugerencia de Michelle de Certeau no escribir la historia en el cuerpo del otro, es decir, no hacer oídos sordos o hacer la vista gorda al momento de establecer un vínculo con el objeto de estudio. Es un consejo muy valioso para sostenerlo con una vigilia constante a lo largo de las incursiones en el trabajo de campo.

La construcción de la relación del sujeto con el objeto, en algunos casos propicia el encanto, el enamoramiento de las prácticas estudiadas llegando incluso a la conversión cultural, la mimesis con el otro que desestructura las propias matrices de pensamiento del investigador. Podemos citar casos de investigadores sobre el asunto de la sociología de la religión que se convirtieron en fervientes creyentes de dogmas espirituales o de aquellos investigadores que abandonan las prácticas de la investigación y comienzan una travesía en prácticas corporales urbanas. Hay procesos de desplazamientos de sentido de la investigación. Se investiga una práctica y sobre la marcha se cambian cosas, luego se la asume como forma de vida, se la incorpora como elemento organizador de las rutinas de vida cotidiana o al menos se la adquiere como hobby pasatista. Abundan los casos de investigadores devenidos en performers del poledance, traceurs del parkour, ciudadanos longbordistas, aprendices de bailarines o rapperos en los espacios de ocio y tiempo libre.

Estas y otras tantas opciones de inscripción en la identidad cultural suelen aparecer ancladas en el cuerpo de los investigadores. Nuevamente lo que se juega en forma permanente en esta relación, sujeto de la investigación y objeto de la investigación es una reflexividad inacabada sin resolución definitiva.

El asunto entonces es pensar como sujetos de la investigación, posibles posiciones en la construcción del conocimiento de acuerdo con el tipo de relación que establecemos con las particularidades que nos ofrecen los distintos objetos de estudios que se pueden organizar.

Es importante destacar que tanto las formas de abordaje que ponen el acento en la toma de distancia con pretensión de objetividad casi absoluta o las opciones de priorizar la subjetividad en la proximidad pegajosa e intimidante con el objeto de estudio son variantes válidas según nuestras inquietudes personales del proyecto de investigación. Cada tesista según el proyecto de investigación que pretende realizar elige el tipo de relación más pertinente con el tipo de conocimiento que pretende conseguir. Si los datos que nos interesan son estadísticos, numéricos, porcentuales, es compatible el planteo de búsquedas generales, panorámicas de un colectivo apuntando a elementos comunes y compartidos que posibiliten identificar ciertas regularidades, causas comunes y compartidas que posibilitan armar conjuntos, grupos, tipologías de casos. En estas expectativas de exploración los tests de acortamientos o debilitamientos musculares, las mediciones de VO2, índices de repitencia, abandono o deserción en las clases de Educación Física, establecen un parámetro de búsqueda centrado en lo cuantitativo.

En otros andariveles de búsqueda, las inquietudes del tesista responden a aspectos cualitativos de las prácticas culturales. En este caso la premisa de internarse con el objeto de estudio y de irse a vivir en el trabajo de campo, presenta otro modo de organización en torno a la recolección de datos empíricos de la realidad indagada. El acopio de experiencias en la participación acción, el compromiso de militancia en el campo de estudio, involucrarse con el otro y ver desde dentro las tramas sociales, estar adentro. Ser testigo, estar involucrado, ser parte por momentos, desplegar las técnicas de entrar y salir del sitio donde se desarrollan las cosas es el ejercicio de producción. Son distintos procedimientos y operaciones indispensables para la recolección de información y su posterior sistematización, clasificación y ordenamiento para la producción de un tipo de conocimiento.

En esta perspectiva cualitativa de la investigación, la tarea es artesanal, subjetiva, relacional y produce versiones de realidad en vez de verdades absolutas. Cada investigación pone en juego combinaciones singulares dadas por los recursos que moviliza el investigador y las propiedades que contiene el referente empírico para transformarse en ese objeto de estudio. Vamos a señalar algunos puntos a considerar.

Tipos de relaciones entre el sujeto y el objeto de estudio

En la perspectiva distante del trabajo de investigación podemos advertir en algunos casos, la relación de oposición sujeto investigador activo y objeto cosa pasiva. En esta manera de entablar la relación con nuestra referencia empírica la producción del conocimiento opera a través de un modelo tradicional. En esta opción de tratamiento los extremos son irreconciliables. Se desprende de esta forma de trabajo la consideración del objeto como cosa tangible, sometida a una operación de cosificación.

En la otra modalidad, la relación de sujeto objeto se obtiene a través del armado de un sistema de relaciones. En este enfoque se considera la mutua afección, y se resalta la contaminación inevitable. El objeto en tanto sistema de relaciones construido por el investigador a partir de sus intereses o expectativas de búsqueda. Esta relación sujeto y objeto del conocimiento implica la puesta en acto de múltiples acercamientos y en cada una de estas aproximaciones hay más del objeto en el sujeto y más del objeto en el sujeto, produciéndose una reflexividad que nos alerta de mantener en estado de vigilia nuestra vigilancia epistemológica.

A partir de estas dos opciones de armado en torno a la relación sujeto y objeto de estudio, podemos hacer explícita nuestra toma de posición por una de ellas. La elección de una de estas opciones se corresponde con las características de nuestro tema de investigación. Los objetos de estudio son composiciones hechas a la medida de las expectativas de búsqueda que declara el investigador. En este sentido, podemos encontrar objetos de estudios disciplinares e interdisciplinares y un amplio espectro de referencias empíricas disponibles en el ámbito la Educación Física

Las investigaciones pueden echar mano a materiales del campo disciplinar de la Educación Física y no correrse de ese sitio de producción, marcando una línea de abordaje que presta atención a las particularidades de una práctica sin necesidad de incluir elementos de otros ámbitos disciplinares.

En otros casos, pueden encontrarse propuestas que ensamblan insumos de otras disciplinas y dan forma a un objeto de estudio complejo. La descripción del tipo de objeto de estudio y sus rasgos Interdisciplinario, multidisciplinario, pluridisciplinario o transdisciplinario son opciones del armado que muestra un sitio de elaboración artesanal del investigador.

Lo que vamos a aconsejar más allá de las matrices de formación profesional a la que ustedes suscriban, es la elección de objetos de estudios posibles de seguir en el contexto de época donde nos hallamos. Es decir, recomendamos apuntar a la construcción de objetos de estudios que puedan explorarse y que nos aseguren la recopilación de información en la modalidad de intervención no presencial, presencial o híbrida. Es clave considerar las condiciones de realización social que ofrecen los contextos. Podemos citar el auge y expansión exponencial de los adeptos a las propuestas de deportes electrónicos en el planeta. La mundialización de este tipo de propuestas deportivas mediadas por las nuevas tecnologías de la comunicación e información nos posibilita apelar a los entornos virtuales que nos asegura un ejercicio de investigación capaz de adaptarse a las contingencias y azares de esta realidad que hacia adelante sigue siendo impredecible. No nos olvidemos que las investigaciones operan sobre la búsqueda de lo desconocido y constituyen un desafío para nuestra capacidad de adaptación fuera de las recetas convencionales de los procedimientos de un manual de investigación.

Descripción de ilustraciones de las posiciones del sujeto. Elaboración propia.

En la representación gráfica podemos identificar dos tipos de relaciones entre el sujeto y el objeto de estudio.

En la primera situación, la ilustración, el sujeto de la investigación entabla un vínculo con el objeto de estudio que le posibilita entrar al objeto y salir de él. En esa operatoria se genera una mutua afectación entre las partes. El objeto es afectado por el sujeto y viceversa.

Cada encuentro entre el nativo y el forastero asegura intercambios culturales. El forastero incorpora elementos del nativo y a la vez el nativo toma aportes del forastero asegurando una modificación recíproca.

Las experiencias de investigación de este tipo encaradas con este enfoque consideran importante la subjetividad de los actores involucrados durante el proceso de coproducción del conocimiento. En la experiencia de idas y vueltas en el trabajo de campo se producen cambios en el sujeto y el objeto.

En el otro gráfico, el cuadro de situación planteado es diferente. El sujeto establece una distancia del objeto poniendo énfasis en la creencia de una rigurosa objetividad del procedimiento de investigación.

Las aproximaciones del sujeto al objeto apuntan a confirmar un cuerpo de conocimientos previos y en esos acercamientos se buscan afirmaciones de un punto de vista de la realidad.

En esta lógica de construcción del conocimiento se muestra un sujeto de la investigación autorreferencial, plegado sobre sí mismo que amplifica su logocentrismo cultural.

Actividad

  1. ¿Qué posición de sujeto investigador voy a asumir? Objetivo o subjetivo
  2. ¿Cuál es mi objeto de estudio?


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