Paula Gabriela Rodríguez Zoya y Mónica Petracci
El trabajo realizado nos permite iluminar las huellas en la senda transitada y mirar hacia adelante buscando nuevos horizontes. Ha sido un camino inspirador para las prácticas de Comunicación y Salud en el ámbito de las políticas públicas, así como para continuar reflexionando e investigando en este campo. En este momento queremos compartir una sistematización de aportes y desafíos que nos deja el trabajo contenido en esta compilación.
La riqueza del libro radica en la confluencia de miradas y experiencias provenientes de distintos ámbitos como el de los organismos públicos nacionales en sus diversos niveles de actuación, los organismos internacionales, la planificación y la asesoría en políticas públicas, la investigación científica y la vida académica. El carácter heterogéneo de las contribuciones responde tanto a que los objetos y dominios observados son diversos como a que los abordajes y las perspectivas de observación son también diferentes. La concepción y construcción de un lugar de encuentro de múltiples voces, puntos de vista, experiencias y reflexiones sobre comunicación e investigación en políticas públicas en salud constituye uno de los aporte de este libro.
Por otro lado, el desarrollo de una reflexión sistemática en el campo de Comunicación y Salud y el trabajo analítico implicado en la compilación nos condujo a delinear una forma o grilla de inteligibilidad –plasmada en la estructura del índice del libro–, a través de la cual se pone de manifiesto el rol de la investigación en Comunicación y Salud en todos los momentos del proceso de las políticas públicas. Ese diseño expresa dos ideas centrales de esta compilación. Por un lado, que la comunicación y la investigación constituyen dimensiones fundamentales e ineludibles de las políticas públicas en salud. Por otro lado, que estas dimensiones se anudan entre sí y se ponen en juego de diversas formas a lo largo del proceso de las políticas públicas, es decir, que no representan un único momento del mismo.
La formulación de esta doble idea fuerza se sustenta en los artículos compilados como material empírico de análisis. Si en ese momento el movimiento analítico fue de los artículos al libro, ahora podemos tomar al libro en su conjunto como material de análisis para, desde aquí, volver a los artículos y generar nuevas claves de lectura. En este ejercicio reconocemos diversos modos en que la comunicación y la investigación –o, más específicamente, la investigación en comunicación– interviene en la formulación, la implementación y la evaluación como grandes momentos del proceso de las políticas públicas en salud.
Un primer modo, o la razón por la cual la comunicación deviene una dimensión fundamental de las políticas, radica en comprenderla como espacio simbólico donde se generan los procesos de producción y circulación de sentidos sociales. La comunicación opera como una escala macro que hace inteligibles los fenómenos sociales, a la vez que estos contribuyen a generar ese entramado significante. Es por ello que la investigación en comunicación se erige en una estrategia diagnóstica primordial para comprender los sentidos constitutivos de los problemas sociales respecto de los cuales las políticas públicas se constituyen como respuesta.
La directa relación que guarda la formulación de las políticas públicas con las cuestiones socialmente problematizadas es puesta de relieve en el capítulo de Tamargo, quien, además, señala la necesidad de generar un círculo virtuoso entre planificación, implementación, evaluación y el uso de esas evidencias para nuevas tomas de decisión e intervenciones eficaces. Asimismo, el capítulo de Rodríguez Zoya señala que la problematización de los procesos sociales conjuga dos aspectos: la emergencia socialmente situada de una problemática y la elaboración del problema como resultado de un trabajo crítico del pensamiento y la investigación, lo cual reviste un rol crucial para la formulación de políticas. A la vez, la autora pone de manifiesto la relevancia de la investigación sobre los discursos sociales y los sentidos asociados a la implementación de las políticas.
Por otro lado, en el capítulo de Findling, Cirino y Champalbert podemos apreciar cómo la investigación en políticas públicas puede desplegarse en relación con la implementación de programas; y cómo la comunicación concebida como construcción social de sentidos juega un rol central en ese momento. Adicionalmente, los capítulos de Arrossi y Cuberli y de Labrín Elgueta nos muestran el carácter primordial que la investigación en comunicación reviste en la evaluación de políticas públicas. Con sus particularidades, ambos ponen de relieve el análisis de las condiciones de producción y recepción de sentidos como estrategia clave para la evaluación de las decisiones y acciones de comunicación de una política.
Esto último nos conduce a considerar un segundo modo en que la comunicación asume un lugar sustancial en las políticas públicas: las estrategias comunicacionales. Esta es, quizás, la forma en que la comunicación adquiere su expresión más tangible y en la que es habitualmente comprendida. La investigación a este respecto ocupa un lugar esencial en todos los momentos del proceso de las políticas públicas. Así, por ejemplo, el capítulo de Gambaccini nos muestra que las estrategias de comunicación son diversas y conforman abordajes múltiples de acuerdo a distintos aspectos concernientes a la formulación de una política como los objetivos, la población destinataria, los recursos disponibles, etcétera.
Por otra parte, tal como se advierte en el capítulo de Schwarz, el análisis de las acciones comunicacionales en el proceso de implementación nos permite reconocer las concepciones institucionales sobre las prácticas de comunicación y sobre las representaciones que las instituciones tienen respecto de los sujetos destinatarios de las políticas. Además, como demuestran Arrossi y Cuberli, la investigación es una acción consustancial a la evaluación de las estrategias comunicacionales de las políticas en tanto permiten indagar en sus condiciones de recepción y capitalizar los resultados en el rediseño de los materiales y acciones implementadas o en la producción de nuevas estrategias.
Finalmente, podemos dar cuenta de un tercer modo en que la investigación en perspectiva comunicacional resulta fructífera en este ámbito: la investigación reflexiva en políticas públicas. Esta perspectiva se orienta a problematizar aspectos fundamentales de las políticas que suelen quedar implícitos; y, en este sentido, permite objetivar el entramado de sentidos que sirve de soporte a las mismas.
Así, en el momento de la formulación reviste interés reflexionar sobre los marcos institucionales y modelos comunicacionales de políticas en salud, como expone García González. Igualmente, como lo señalan Petracci y Rodríguez Zoya, la investigación permite poner en evidencia las concepciones que los tomadores de decisión tienen sobre la comunicación y las estrategias comunicacionales de las políticas. Además, al modo en que lo muestran López y Petracci, se vuelve crucial discutir los propios conceptos de salud y los modelos de gestión teniendo en cuenta las dimensiones de la subjetividad y del inconsciente, así como las múltiples lógicas que estos suscitan en relación con las políticas públicas.
Por otra parte, la investigación sobre políticas públicas permite indagar en las condiciones de la implementación e identificar aquellas características contextuales y dinámicas institucionales que operan como determinantes para los propios programas y políticas en salud, tal como lo expresan Luxardo, Passerino y Sassetti. Adicionalmente, la investigación reflexiva en políticas públicas permite objetivar los mecanismos de evaluación previstos e impulsados desde el interior de las propias leyes, campañas o programas en salud, como en los casos referidos por Labrín Elgueta y por Arrossi y Cuberli. La evaluación es esencialmente investigativa y permite producir conocimiento sobre la propia política y para nuevas políticas. En este punto, el proceso de las políticas públicas vuelve sobre sí mismo pero no al modo en que un ciclo concluye para volver a repetirse, sino en el sentido de una retroalimentación de un momento sobre el otro, generando un nuevo proceso.
En otro orden de observaciones, los capítulos nos muestran que la investigación en políticas públicas asume distintos enfoques: investigaciones cualitativas en base a entrevistas y grupos focales, diseños cuantitativos, investigaciones etnográficas, análisis documental y análisis de discursos sociales de circulación masiva. Además, el libro brinda una serie de aportes para pensar y practicar la investigación en Comunicación y Salud: (i) aportes a la construcción teórica de los problemas de investigación sobre comunicación de políticas públicas de salud; (ii) aportes al diseño metodológico y el análisis de datos de tales investigaciones; y (iii) aportes a la sistematización de un cuerpo de conocimiento sobre las políticas públicas como dimensión del campo de Comunicación y Salud.
Para concluir, queremos señalar que el camino emprendido nos confronta a una serie de desafíos y recomendaciones.
(I) Asumir efectivamente la comunicación y la investigación como dimensiones clave, estratégicas y transversales a los momentos del proceso de las políticas públicas en salud. Además, reconocer el carácter multidimensional de la comunicación y contribuir a que así sea considerada en el diseño de estrategias comunicacionales y en las investigaciones sobre políticas en salud.
(II) Fundamentar la toma de decisiones para la comunicación de las políticas públicas de salud en los hallazgos de investigaciones concebidas y desarrolladas desde el propio campo de Comunicación y Salud. Por otro lado, estimular diseños metodológicos creativos acordes a las especificidades de cada problema y bregar por que los hallazgos de tales investigaciones no devengan en un manual o compendio de recomendaciones metodológicas, técnicas u operativas descontextualizadas y con pretensiones universalistas.
(III) Estimular la evaluación como práctica intrínseca a las políticas y como estrategia de construcción de conocimiento en necesaria articulación con la planificación. Correlativamente, promover el desarrollo del enfoque estratégico situacional y su efectiva incorporación en la planificación de las políticas públicas. Esto requiere de modelos de gestión y prácticas flexibles, además de metodologías participativas e interdisciplinarias que tomen en cuenta la multidimensionalidad de los problemas y entornos y la complejidad de los sujetos y procesos sociales.
La investigación sobre políticas públicas en salud contribuye a construir conocimiento tanto en relación con las cuestiones socialmente problematizadas en las que se busca intervenir, como con respecto a los propios modelos y procesos de gestión generadores de políticas públicas. Así, se conjuga el doble propósito de investigar para conocer y de conocer para actuar y transformar no solo las problemáticas de salud, sino también las prácticas institucionales en torno a estas. Estos desafíos atañen tanto a un nivel metodológico-institucional como conceptual-práctico. Tenemos la esperanza y la convicción de que la investigación en comunicación fortalezca el dominio de las políticas públicas en salud y redunde en beneficio de los sujetos y la sociedad en su conjunto.









