Paula Gabriela Rodríguez Zoya[1]
Introducción
Este artículo aborda la problemática del dengue en particular y de otras enfermedades como zika, chikungunya y fiebre amarilla, cuyo común denominador es el de ser transmitidas por el mosquito Aedes aegypti. De todas las perspectivas en las que se podría tratar este tema interesa la doble condición de constituir un problema de salud pública y un desafío comunicacional.[2]
Dispuestos a reflexionar sobre esta problemática cabe interrogarnos ¿cómo ha llegado un mosquito como el Aedes aegypti a constituirse en un tema de Comunicación y Salud? Más aún, podríamos preguntarnos ¿qué relación existe entre los mosquitos, las políticas públicas de salud y la comunicación social? A primera vista puede apreciarse que estos tres elementos remiten a planos radicalmente diferentes. Mientras los mosquitos son objetos para la zoología, las políticas de salud remiten al dominio político y la comunicación social se vincula con el ámbito sociocultural.
Los interrogantes enunciados previamente ponen de relieve el modo en que naturalizamos problemas que se hallan arraigados socialmente, como los que tienen que ver con el Aedes aegypti. En efecto, podemos advertir que este mosquito devino un problema de salud pública en razón del carácter endémico-epidémico de las enfermedades que puede transmitir; y, además, que esta problemática está fuertemente vinculada a cuestiones de comunicación. Asimismo, es interesante notar que este asunto entrelaza aspectos tan heterogéneos como: saberes epidemiológicos y factores ecológicos; investigación biológica sobre mosquitos y desarrollos tecnocientíficos para intentar controlarlos; políticas públicas de salud y acciones demandadas a la sociedad civil de cara a la prevención de enfermedades vectoriales como las transmitidas por los mosquitos. Si pudiéramos resumir en una palabra esa densidad de factores involucrados en la problemática relativa al Aedes aegypti, esa palabra sería la de complejidad.
Por más evidente que parezca vale hacer explícito una cuestión fundamental: los mosquitos se han convertido en un problema de Comunicación y Salud; y este es un problema complejo. Ante esta aserción, el artículo se ocupa de problematizar el dengue como caso particular o modelo de las enfermedades transmitidas por el mosquito en cuestión. Se desarrolla un análisis de noticias periodísticas referentes a esta temática, a partir de lo cual es posible afirmar que el dengue se configura como un objeto de gobierno complejo en el que intervienen diferentes actores y factores.
Este trabajo articula tres grandes perspectivas teórico-analíticas. Por un lado, se afirma la pertinencia y relevancia de abordar la problemática vinculada al mosquito Aedes aegypti como un tema de Comunicación y Salud, considerando este como un campo epistémico y práctico que comporta objetos, abordajes y lógicas propias; y no como una simple sumatoria en la que los saberes de la comunicación y la salud puedan considerarse de modo subsidiario el uno del otro (Petracci, 2015; Rodríguez Zoya, 2017). Por otro lado, se pone en juego el método de problematización propuesto por Foucault (1999) y la cuestión del gobierno, tematizada por este autor como esfera en el que se cruzan tecnologías orientada a la regulación de las poblaciones y técnicas para el cuidado de sí mismo (Foucault, 2008, 2010). Por último, se asume la perspectiva de la complejidad (Morin, 2001; García, 2006) como enfoque no reduccionista que permite hacer inteligible fenómenos multidimensionales. Estas coordenadas sirven de plataforma para problematizar el dengue como un problema complejo de Comunicación y Salud.
El dengue, un problema a ser problematizado
Hablar de dengue es hablar de un problema que persiste en el tiempo y desafía a la salud pública a nivel mundial. Esta enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti encuentra su más lejano registro en documentos médicos chinos de los años 260 a 420, en los que se hace referencia a una dolencia denominada “veneno del agua” por ser atribuida a insectos voladores que se crían en ese medio. Sin embargo, la primera descripción clínica del dengue aparece en un reporte médico de 1780, donde se lo presenta como “fiebre rompehuesos” en alusión a los dolores que produce la enfermedad (Lemos Pérez, 2006).
Lo cierto es que el dengue es una enfermedad antigua que puede ser rastreada a lo largo de la historia y acompaña los avatares de la civilización humana. Tal es así que uno de los primeros factores de la propagación del virus es atribuido al transporte de esclavos en barcos. Asimismo, el comercio marítimo en los siglos XVIII y XIX y, más recientemente, los movimientos poblacionales durante la Segunda Guerra Mundial han tenido un rol importante en la diseminación del dengue. En nuestra época resulta crucial el aumento del volumen y la velocidad de los viajes aéreos que permiten un alto grado de conectividad entre ciudades y regiones del mundo y, con ello, han contribuido a expandir la enfermedad globalmente a nivel de pandemia.
Así, junto con el comercio marítimo y los desplazamientos poblacionales, el Aedes aegypti, procedente de África se expandió a Asia, Europa y América. En el continente americano, si bien se registra la primera epidemia en 1780, comienza a tener mayor incidencia en el siglo XX propagándose fundamentalmente en América Central y la zona caribeña a partir de la década de 1970 (Lemos Pérez, 2006). Luego de importantes brotes epidémicos ocurridos en 2009/2010 y 2015/2016, el dengue y otras infecciones virales transmitidas por el Aedes aegypti (como los virus del Zika y chikungunya) se han consolidado como enfermedades emergentes de creciente importancia en América Latina (Albrieu-Llinás et al., 2016).
En este trasfondo descriptivo cabe preguntarnos qué significa problematizar el dengue. El concepto de problematización alude a un proceso por el cual un fenómeno es elaborado como problema. Efectivamente, el dengue constituye un problema que no solo registra antecedentes históricos de larga data, sino que persiste, reemerge y recrudece en la actualidad con gran incidencia a nivel mundial. De hecho, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, “alrededor de la mitad de la población del mundo corre el riesgo de contraer esta enfermedad” (OMS, 2017).
En virtud de estas constataciones podríamos cuestionarnos legítimamente ¿por qué elaborar o construir un problema en torno al dengue si este ya es en sí mismo un problema? Pues bien, en la perspectiva de Foucault (1999: 1007), “problematización no quiere decir representación de un objeto preexistente, así como tampoco creación mediante el discurso de un objeto que no existe”. Esto quiere decir que el problema elaborado mediante el proceso de problematización no implica meramente la delimitación empírica de una problemática, así como tampoco supone la invención a priori de problemas con independencia de la realidad en la que se manifiestan.
Problematizar implica interrogar nuestros propios escenarios, desnaturalizarlos mediante un trabajo de pensamiento crítico. Esto conlleva una toma de distancia respecto de situaciones o contextos a los que estamos innegablemente vinculados. Este cambio de perspectiva equivale a generar un meta punto de vista que permita comprender las condiciones en las que una situación se ha vuelto problemática, así como también las inquietudes, dificultades u obstáculos que emergen en distintos ámbitos sociales y frente a los cuales se plantean múltiples soluciones y estrategias heterogéneas simultáneamente posibles. La problematización es un trabajo de vocación integradora, no reduccionista, que condensa en una formulación lo que emerge realmente como problema, lo que una sociedad se plantea o tematiza como problema y el trabajo de pensamiento crítico de elaboración del problema, en lo que juega un papel central la formulación de preguntas.
En este sentido resulta interesante enunciar algunos interrogantes sobre la cuestión. ¿Si el dengue es un problema de antecedentes tan antiguos por qué estamos hablando de dengue actualmente? ¿Qué ha cambiado desde entonces hasta nuestros días? ¿En dónde radica el foco del problema, en el virus o en el mosquito vector? ¿Por qué han fallado y fallan los planes diseñados para controlar las infecciones y las epidemias? ¿Es realmente el dengue concebido como un problema conjunto de Comunicación y Salud? ¿A partir de qué momento y por qué podemos considerarlo de esa manera? ¿Cuáles son los principales actores involucrados en la problemática y sus posibles soluciones? ¿Qué relación existe entre ellos? ¿Cuáles son las diversas estrategias ante la problemática que resultan heterogéneas en cuanto a su formulación y simultáneas en su implementación?
Es claro que el desarrollo cabal de un trabajo de problematización sobre la cuestión del dengue, así como dar respuesta a todos los interrogantes enunciados excede el alcance de este trabajo. Muchas veces, las preguntas son más provechosas que las propias respuestas. Dejarnos interpelar por dudas, curiosidades, conjeturas e interrogaciones conduce a problematizar un problema, no solo para arribar a una suerte de diagnóstico, sino –y más aún– para abrir nuevas estrategias y posibilidades a futuro.
El dengue como problemática de salud
y de comunicación
Más allá de cualquier diagnóstico epidemiológico que podamos realizar sobre el dengue y la problemática de salud que representa, es relevante notar que este tema también es instalado y percibido como un problema a nivel social. El inicio de cada época estival parece reeditar el problema del dengue como si se tratara realmente de una novedad. Los siglos de historia que tienen al mosquito Aedes aegypti como protagonista parecen quedar en el olvido y cada verano emerge el tema como si nuestras sociedades quedaran atrapadas en un tiempo circular que vuelve constantemente a su punto de partida. Y allí, en ese punto, reaparece el dengue, eclosiona y lo envuelve todo.
En el entramado social de discursos, el sentido de mayor pregnancia es el que postula que el dengue es un problema de todos y está por todos lados. Es la omnipresencia del mosquito y el poder de daño del virus lo que convierte al dengue en una amenaza real y un riesgo latente. De modo que al problematizar el dengue, tanto como los diagnósticos epidemiológicos revisten importancia los diagnósticos comunicacionales y sociales. La prensa y los medios de comunicación en general conforman espacios de circulación de los discursos sociales y, por eso, también constituyen un ámbito preponderante para llevar a cabo un análisis de tales sentidos. Tomando en consideración las noticias periodísticas sobre temas de salud como objeto particular dentro del campo de Comunicación y Salud, se ha analizado la cobertura mediática del dengue en términos de “ciclos mediático-epidémicos” (Waisbord, 2011).
Las reflexiones desarrolladas en el presente artículo se sustentan en un relevamiento y análisis de noticias periodísticas en medios gráficos de la Argentina sobre la temática del dengue. El estudio estuvo orientado por el propósito de realizar una cartografía o mapeo de la cuestión del dengue en cuanto a los principales actores sociales involucrados, las estrategias desplegadas ante la problemática y las prácticas sociales que genera. De modo que no se busca reconocer los efectos de sentido mediante un análisis semántico de los discursos periodísticos, sino inferir la configuración de tecnologías sociales y políticas a partir de una analítica de la circulación del discurso del dengue en la prensa.
En cuanto a los aspectos metodológicos se trata de un estudio cualitativo exploratorio delimitado temporalmente a 2016 por ser este el año que la Argentina sufrió la mayor epidemia de su historia. Para el relevamiento de noticias fueron considerados los periódicos de alcance nacional Clarín, La Nación e Infobae. Para la selección de noticias se utilizaron los motores de búsqueda internos de los sitios web de los diarios y se tuvieron en cuenta los titulares de las notas. Como primera fase exploratoria se conformó un corpus de veinte artículos, de los cuales aquí se citan algunos a modo ilustrativo.
El dengue como objeto de gobierno
El análisis desarrollado sobre la circulación mediática del discurso social del dengue permite afirmar como inferencia general que la problemática del dengue se configura como un objeto de gobierno complejo. El discurso periodístico pone de relieve la configuración de diversas estrategias en las que intervienen distintos actores sociales, por las cuales el dengue busca ser controlado. En virtud de esta clave interpretativa es posible reconocer el desarrollo de cuatro grandes tecnologías de control y gobierno del dengue, orientadas a distintos niveles de acción: el sanitario-comunicacional, el medioambiental, el biotecnológico y el de la sociedad civil.
Primera tecnología: programas sanitarios y estrategias comunicacionales
Una primera tecnología interviene a nivel de la salud pública como vía estratégica para el gobierno del dengue. En este plano se inscriben programas, campañas, estrategias, anuncios y debates referentes a acciones que tienen como protagonista al Ministerio de Salud de la Nación. La vacuna contra el dengue es un claro ejemplo de una estrategia que alcanza a la población en materia de salud. Sin embargo, este tema no ha quedado exento de debates como lo revela un titular: “Los mosquitos ya están de vuelta y hay polémica por la vacuna contra el dengue” (Clarín, 5/11/16), generándose una controversia en torno a su incorporación a los planes oficiales y al diseño de los calendarios de vacunación.
Por otro lado, el Ministerio de Salud acciona estrategias que no intervienen directamente sobre la salud, sino que se orientan a generar canales de comunicación con la población y modular sus conductas. Mediante la noticia titulada “Dengue: los vecinos podrán denunciar focos de riesgo” (La Nación, 30/09/16), se anuncia el lanzamiento de una línea telefónica gratuita para que los ciudadanos alerten sobre criaderos de mosquitos reales o potenciales en el espacio público. Asimismo, se realizan operativos preventivos de saneamiento y campañas de capacitación a promotores de salud para desarrollar acciones comunicacionales e informar a la población sobre riesgos y prevención del dengue.
Entre otras estrategias también se anuncia: “Acuerdan una reducción del 36% en el precio del repelente” (Clarín, 28/10/16). En casos como los que refiere esta nota, el sector público impulsa acuerdos con otros actores sociales como el sector privado-comercial con incumbencia en la materia, y moviliza la participación y la responsabilidad de los propios ciudadanos respecto del cuidado de su salud.
Segunda tecnología: intervención sobre el medio ambiente
Una segunda tecnología de gobierno del dengue se basa en la intervención sobre el medio ambiente. La estrategia más difundida es la fumigación del espacio público con el propósito de controlar al vector, bajo una suerte de premisa que afirma “sin mosquitos no hay dengue”. Un titular informa claramente: “Dengue: Fumigan parques y plazas para combatir el avance del virus en la ciudad” (La Nación, 26/01/16). Sin embargo, estas acciones no siempre dan resultado ya que los mosquitos se hacen resistentes a las sustancias y lleva tiempo cambiar su composición. En ese sentido, el análisis permitió identificar otro tipo de acciones de intervención medioambiental como vía de control. En esta línea se anuncia: “Para combatir el zika y el dengue promocionan la venta de sapos y ranas” (La Nación, 9/02/16). Por más simple y carente de sofisticación que parezca, se trata de una estrategia que busca una autorregulación ecológica del sistema del dengue por vía natural, así como la fumigación conlleva una regulación por vía química.
Tercera tecnología: acciones biotecnológicas
Una tercera tecnología de gobierno del dengue supone un tipo de estrategias de base científica y biotecnológica. En este plano, los actores sociales que adquieren protagonismo son los científicos y académicos, incluyendo a biólogos, entomólogos (dedicados al estudio de insectos), virólogos, infectólogos y biotecnólogos, entre otras especialidades. Un titular periodístico sintetiza la estrategia que está siendo experimentada: “Un mosquito modificado genéticamente será utilizado para prevenir el dengue y el zika” (Infobae, 31/01/16). Desde ya que además del claro rol de la ciencia, esto involucra a empresas biotecnológicas y también requiere la conformidad del Estado. Las variables a considerar en cuanto a modificación de los ecosistemas son muchas y la discusión está abierta: “Debate científico: ¿y si matáramos a todos los mosquitos?” (Infobae, 14/06/16). Como en otros temas, aquí se revela la no neutralidad de la ciencia y el siempre presente recelo ante innovaciones que puedan escapar al control humano.
Cuarta tecnología: modulación de conductas de los sujetos
Una cuarta tecnología de gobierno se orienta directamente a la sociedad civil. En la medida en que no se trata de controlar directamente un virus sino de controlar un insecto, y al desarrollarse ese insecto –el mosquito Aedes aegypti– en ámbitos urbanos y domiciliarios, se busca modular conductas de los sujetos para que ellos intervengan en su espacio privado a fin de controlar al vector. Entre distintos tipos de estrategias se anuncia: “Escuadrón Antimosquitos: una campaña en escuelas enseña a los chicos cómo prevenir el dengue” (La Nación, 30/11/16). Organizaciones del sector civil, médico y estatal buscan influir en las conductas de la población mediante acciones de educación y comunicación. Además de mantener limpio el hogar y vaciar recipientes de agua para evitar la formación de larvas, se promueven otras prácticas y dispositivos que van desde el uso de repelentes y la instalación de mosquiteros hasta “Pulseras con repelente y otros inventos locos contra los mosquitos” (Clarín, 30/09/16). Así, se insta a los individuos a controlar sus propias prácticas como modo indirecto de controlar al dengue. Esta tecnología pone de manifiesto con mayor claridad el rol que juega la comunicación ante esta problemática social y de salud.
Para concluir: desafíos para la gestión del dengue como sistema complejo
En virtud de los argumentos y análisis desarrollados propongo una doble tesis como clave interpretativa de la cuestión del dengue en particular y de las enfermedades transmitidas por el Aedes aegypti en general. La primera tesis plantea que la problemática del dengue conforma un sistema complejo, mientras que la segunda tesis afirma que es necesaria una política pública interdisciplinaria para la gestión de sistemas complejos. Un sistema complejo se caracteriza por el hecho que sus elementos son heterogéneos, interdefinibles, en interacción –es decir que dependen mutuamente y no pueden entenderse unos sin los otros–, y pertenecen al dominio de distintas disciplinas (García, 2006). Comprender al dengue en esta clave habilita a desarrollar miradas integradoras y políticas interdisciplinarias que permitan abordajes globales y certeros.
En relación con la primera tesis propuesta, el análisis desarrollado permite visualizar la complejidad del entramado de estrategias para el control del dengue. Desde una perspectiva foucaultiana podemos advertir que el despliegue de las diversas tecnologías analizadas conforma un dispositivo que entrelaza modalidades de gobierno de los otros y de gobierno de sí (Foucault, 2008, 2010). Las primeras refieren a tecnologías orientadas a la población en general, mientras que las segundas remiten a las tecnologías dirigidas a los propios sujetos. Asimismo, es posible reconocer que este entramado articula tres grandes ejes propuestos por Foucault para la analítica de los fenómenos problematizados: el eje del saber, presente en la configuración de saberes epidemiológicos y biológicos, específicamente sobre el mosquito y el virus; el eje del poder, organizado en torno a las tecnologías de gobierno de la población y los ambientes; y el eje de la subjetivación, mediante el desarrollo de prácticas orientadas a que los sujetos se cuiden y actúen sobre sí mismos. De esta manera, podemos postular que la problemática del dengue conforma un dispositivo o sistema complejo que busca ser gobernado.
Con respecto a la segunda tesis enunciada advertimos que afirmar el carácter complejo de la problemática del dengue conlleva la necesidad de reconocer distintos desafíos que plantea su gestión. Entre estos retos cabe destacar los siguientes: (i) Atender de manera integrada a los múltiples factores del dengue como los socioculturales, económicos, sanitarios, ecológicos y climáticos. (ii) Poner en diálogo los diversos actores sociales involucrados. (iii) Conciliar la tensión que supone el abordaje de una enfermedad infecciosa en una coyuntura como la contemporánea en la que predominan las enfermedades crónicas no transmisibles. (iv) Comprender al dengue como un problema que entraña aspectos de Comunicación y Salud de modo indisoluble y complejo.
Referencias bibliográficas
Albrieu-Llinás, G.; Chiappero, M.; Rondán Dueñas, J. y Gardenal, C. (2016). “Reconstrucción de una invasión: pasado y presente de poblaciones de Aedes aegypti en Argentina”. En: Berón, C.; Campos, R.; Gleiser, R.; Díaz-Nieto, L.; Salomón, O. y Schweigmann, N. (Eds.). Investigaciones sobre mosquitos de Argentina (pp. 65-71). Mar del Plata: Universidad Nacional de Mar del Plata.
Foucault, M. (1999). “Polémica, política y problematizaciones”. En: Obras esenciales (pp. 991-998). Barcelona: Paidós.
Foucault, M. (2008). Tecnologías del yo y otros textos afines. Buenos Aires: Paidós.
Foucault, M. (2010). El gobierno de sí y de los otros. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
García, R. (2006). Sistemas complejos. Conceptos, método y fundamentación epistemológica de la investigación interdisciplinaria. Barcelona: Gedisa.
Lemos Pérez, G. (2006). “Dengue, un problema social reemergente en América Latina. Estrategia para su erradicación”. Biotecnología Aplicada 23 (2): 130-136.
Morin, E. (2001). Introducción al pensamiento complejo. Barcelona: Gedisa.
OMS (Organización Mundial de la Salud) (2017). “Dengue y dengue grave”. Nota descriptiva, Centro de Prensa, OMS. Recuperado de: https://goo.gl/rukzzi (consulta: junio 2017).
Petracci, M. (Coord.) (2015). La salud en la trama comunicacional contemporánea. Buenos Aires: Prometeo.
Rodríguez Zoya, P. (2017). “Notas para pensar la complejidad del campo de Comunicación y Salud”. En: Petracci, M.; Schwarz, P. y Rodríguez Zoya, P. (2017). Comunicación y Salud. Las relaciones entre médicos y pacientes en la Modernidad Tardía (pp. 13-68). Buenos Aires: Teseo.
Waisbord, S. (2011). “Cuando la salud es titular: Dengue, Gripe A y ciclos mediático-epidémicos”. En: Petracci, M. y Waisbord, S. (Comp.) (2011). Comunicación y Salud en la Argentina (pp. 185-197). Buenos Aires: La Crujía.
Artículos periodísticos
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Clarín (28/10/16). “Acuerdan una reducción del 36% en el precio del repelente”. Clarín. Recuperado de: https://goo.gl/3HuqQq (consulta: junio 2017).
Clarín (5/11/16). “Los mosquitos ya están de vuelta y hay polémica por la vacuna contra el dengue”. Clarín. Recuperado de: https://goo.gl/xs77tH (consulta: junio 2017).
Infobae (31/01/16). “Un mosquito modificado genéticamente será utilizado para prevenir el dengue y el zika”. Infobae. Recuperado de: https://goo.gl/kg9mZ1 (consulta: junio 2017).
Infobae (14/06/16). “Debate científico: ¿y si matáramos a todos los mosquitos?”. Infobae. Recuperado de: https://goo.gl/r6Uiwo (consulta: junio 2017).
La Nación (26/01/16). “Dengue: Fumigan parques y plazas para combatir el avance del virus en la ciudad”. La Nación. Recuperado de: https://goo.gl/emSBby (consulta: junio 2017).
La Nación (9/02/16). “Para combatir el zika y el dengue promocionan la venta de sapos y ranas”. La Nación. Recuperado de: https://goo.gl/eExDUW (consulta: junio 2017).
La Nación (30/09/16). “Dengue: Los vecinos podrán denunciar focos de riesgo”. La Nación. Recuperado de: https://goo.gl/NPX1UR (consulta: junio 2017).
La Nación (30/11/16). “Escuadrón Antimosquitos: una campaña en escuelas enseña a los chicos cómo prevenir el dengue”. La Nación. Recuperado de: https://goo.gl/FkyM2s (consulta: junio 2017).
- Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas en el Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires. Argentina.↵
- Este artículo retoma la presentación de la autora realizada en el Seminario Internacional “As Relações da Saúde Pública com a Imprensa: Aedes aegypti, vetor de epidemias anunciadas”, organizado por la Fundação Oswaldo Cruz (Fiocruz) y celebrado en Brasilia, 12 al 14 de julio de 2017.↵









