Identidades y matrices político ideológicas en el periodo 2015-2023
Guillermina Peralta[1]
Introducción
Este capítulo presenta resultados parciales de la investigación doctoral Transversalidad y radicalidad. Un análisis de las reivindicaciones y las formas organizativas del movimiento feminista del Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Se inscribe en este libro para pensar la conflictividad social y la praxis política en el movimiento feminista, de mujeres y disidencias sexo- genéricas de la región en el periodo 2015-2023.
Desde el año 2015, el movimiento feminista, de mujeres y disidencias sexo-genéricas de Argentina fue protagonista de grandes movilizaciones que pusieron en el centro de la escena política las violencias machistas o de género, la demanda por la despenalización y legalización del aborto, la precarización de la vida, entre otras temáticas. Diferentes estudios dan cuenta del aumento de su capacidad de movilización, interpelación a diferentes sectores de la sociedad y una mayor articulación de sus demandas en diferentes ciudades del país (Dich y Tarducci, 2018; Ciriza, 2019; Gago, 2019).
A partir del repudio y denuncia de la crueldad de las violencias, se desarrolló un proceso de multitudinarias marchas bajo la consigna Ni Una Menos, que logró instalarse socialmente y en la agenda feminista nacional (Bacci, 2020). Por otra parte, desde el año 2016 a la actualidad se llevaron adelante nueve paros internacionales feministas. Entre sus consignas se destaca la relación que se establece entre las violencias machistas ejercidas en el ámbito doméstico, laboral, callejero, con la violencia económica que implica el ajuste en el gasto público y el endeudamiento externo, a la vez que un fuerte eje está vinculado a la visibilización del trabajo realizado por mujeres, lesbianas, travestis, trans, no binaries (Ciriza, 2019; Gago, 2019; Varela, 2019). Por último, es fundamental destacar las masivas movilizaciones durante el debate parlamentario por la despenalización y legalización del aborto en 2018 y en 2020.
Estas transformaciones en el movimiento se inscriben en un resurgir que trasciende las fronteras nacionales (Draper, 2018; Arruza, Bhattacharya y Fraser, 2019) y se entrelaza con tramas político- organizativas con décadas de trayectoria en nuestro país (Menéndez Días, 2018; Draper, 2018; Gago, 2019).
Los estudios sobre este proceso se centran principalmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires. El presente trabajo, en cambio, analiza el movimiento feminista, de mujeres y disidencias sexo- genéricas de la región Alto Valle de las provincias patagónicas de Río Negro y Neuquén. El hecho de estudiar procesos que se desarrollan por fuera de la región del AMBA, posibilita problematizar la mirada que asemeja lo que allí sucede con “lo nacional”, así como las miradas que presentan a los procesos de regiones periféricas como mera repetición de los sucesos de las grandes metrópolis (Burton,2018). Por otra parte, requiere necesariamente poner en relación al movimiento regional con el movimiento feminista nacional e internacional, a la vez que comprender su especificidad.
Existe una relativa vacancia de estudios sobre este movimiento a nivel regional, sobre todo si se lo compara con la atención que han recibido otros procesos de conflictividad y organización social y política. El presente capítulo pretende aportar una mirada general sobre el movimiento feminista, de mujeres y disidencias sexo- genéricas haciendo foco en sus aspectos identitarios y las matrices político- ideológicas que la componen.
En relación al aspecto metodológico, se entrevistó a 28 militantes que forman parte de las organizaciones feministas, de mujeres y disidencias sexo- genéricas de la región y 4 integrantes de organizaciones con quienes dialogamos en relación a espacios de articulación del movimiento (Asamblea 8M Fiske Menuco, Multisectorial de Mujeres Fiske Menuco, Multisectorial de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans y no binaries de Cipolletti y de Neuquén, Asamblea Ni Un Menos de Neuquén, Intersindical Feminista de Neuquén). Por otra parte, se realizó observación participante en movilizaciones de la agenda feminista y en Encuentros Plurinacionales de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries. Por último, se revisaron las siguientes fuentes secundarias: documentos producidos por las organizaciones, documentos conjuntos elaborados para actividades públicas y notas periodísticas de la región.
Esto permitió construir un mapeo que, sin pretensiones de exhaustividad, registró la existencia de 38 organizaciones, agrupaciones, colectivas y asociaciones que estuvieron activas durante la totalidad o parte del periodo estudiado. De ellas, 14 organizaciones tienen sede en más de una de las localidades estudiadas.
El movimiento feminista, de mujeres y disidencias trasciende y desborda a las organizaciones, agrupaciones, colectivas y asociaciones, ya que como sostiene Álvarez está constituido por una amplia gama de actores individuales y colectivos, culturales, sociales y políticos (Álvarez, 2019). Sin embargo, en este trabajo se considera que las organizaciones son un pilar fundamental del movimiento y es en este sentido que las entrevistas se realizan a militantes de estos espacios. Siguiendo a Modonessi (2016) se comprende a la categoría militante como:
Principio activo del movimiento, como punto de condensación de su experiencia, de su acumulación de cultura política y de memoria, como portador y reproductor de emociones o de estructuras de sentimiento. Memoria de las luchas de victorias y derrotas, de condiciones de subordinación, de sobresaltos de insubordinación y de prácticas de autodeterminación. Pero más que en este nivel retrospectivo o introspectivo, es el prospectivo donde la militancia puede ser considerada el vector que orienta el movimiento, que le imprime una orientación política (antes se decía vanguardia) pero también en relación con aquella densificación subjetiva que comúnmente se designaba mediante el concepto de conciencia (Modonessi, 2016, p. 94).
Se parte de comprender a las mujeres, lesbianas, travestis y trans entrevistadxs como principio activo del movimiento feminista, de mujeres y disidencias que pueden dar cuenta de su historicidad, reconstruir los debates que se dan en su interior, los procesos organizativos y la cuestión identitaria del mismo.
La apuesta teórico-conceptual del presente trabajo, así como de la investigación que lo contiene, es articular la teoría marxista crítica latinoamericana con el feminismo latinoamericano, comprendiendo al movimiento feminista, de mujeres y disidencias sexo- genéricas como movimiento social. Desde esta perspectiva, los movimientos sociales constituyen una acción colectiva que desborda los lugares estables de la política, tanto en el seno de la sociedad civil como del Estado y cuestiona formas de distribución de la riqueza social y los principios de organización de la sociedad, el estado y el gobierno (Tapia, 2009).
Para Tapia (2009) y Kirkwood (2019) los movimientos sociales y el movimiento feminista respectivamente, se caracteriza por politizar los espacios sociales sin tener un lugar específico de hacer política. Esto significa que se configuran cuando se constituyen sujetos, procesos de organización y acción colectiva que transitan y politizan diferentes espacios de la vida social (Tapia, 2009). Entre sus elementos centrales se encuentran la protesta y la factualización o prefiguración. Esto último refiere a la voluntad y posibilidad por parte de los movimientos de poner en juego en el presente las formas alternativas de relacionarse que pretenden para las sociedades futuras por las que luchan (Tapia, 2009; Ouviña, 2020).
Como se menciona anteriormente, el presente capítulo centra su atención en un aspecto de los movimientos sociales, el identitario. Con esta finalidad, se analiza cómo se identifican los espacios entrevistados en relación con construir espacios de mujeres, espacios de género, feministas o transfeministas. Ahondar en este aspecto posibilita comprender cómo en estas identificaciones se condensan debates en relación a si los movimientos sociales y políticos se encuentran definidos por la identidad de los sujetos que organizan, o si lo hacen en relación a sus proyectos políticos. Por otra parte, se indaga en las inscripciones a matrices político ideológicas más amplias: indígena, nacional- popular, izquierda tradicional partidaria y narrativa autonomista (Svampa, 2009). En suma, este capítulo busca caracterizar al movimiento feminista, de mujeres y disidencias sexo-genéricas en término de las inscripciones políticas que en él coexisten y en qué medida este aspecto contribuye a la caracterización del movimiento en términos generales.
El estudio del movimiento feminista, de mujeres y disidencias de la región del Alto Valle de Río Negro y Neuquén
Proponer un estudio acerca del Alto Valle de Río Negro y Neuquén supone la existencia de aspectos en común en una región que involucra a dos provincias. Existen especificidades en relación con la matriz productiva y el sistema político, así como también en los procesos de lucha, organización y conflictividad. En este sentido, diferentes intelectuales y académicxs de la región han analizado a la provincia de Neuquén y en particular a Neuquén Capital como un espacio singular sobre esta temática. Para ello elaboraron conceptos como campo de protesta (Aiziczon, 2009), contracultura de la protesta (Petruccelli, 20017, 2017) y cultura política de la protesta (Aiziczon, 2020). Si bien no es objetivo de este escrito ahondar en estos conceptos, sí es pertinente mencionar que todos ellos reconocen aspectos singulares en la provincia de Neuquén, vinculados a la propensión a la lucha social y política, anclados en la historia de la provincia y evidenciados fuertemente en la década del 90.
Al contrario, existen menos estudios acerca de la provincia de Río Negro que den cuenta de su conflictividad desde una perspectiva integral. Sartino (2017) sostiene que una de las características centrales de esta provincia es ser un territorio desintegrado, en el que la extensión geográfica y la falta de articulación entre las diversas localidades hace que el espacio social se encuentre disperso y eso impacte en las características de los conflictos.
Aun con estas marcadas diferencias entre ambas provincias, es pertinente pensar al Alto Valle como una región relevante para el análisis de algunos aspectos políticos. El avance en las últimas décadas de una matriz productiva vinculada a la extracción no convencional del gas y petróleo, la alta circulación en relación al mercado de trabajo y la cercanía geográfica entre las principales ciudades de la región genera condiciones para la articulación política. Será un desafío de este estudio, analizar si esto es así en el caso del movimiento feminista, de mujeres y disidencias.
La producción académica sobre movimiento feminista, de mujeres y disidencias sexo- genéricas de Río Negro y Neuquén, es un campo de relativa vacancia. El mayor acervo está centrado en experiencias políticas de mujeres que participan en procesos de recuperación de fábricas (Freire 2008, 2010; Kejner, Riffo, 2010), de resistencia mapuche (Aguirre, 2017, 2019; Trenini y Pérez, 2021; García Gualda, 2021) y en los conflictos sindicales o de trabajadorxs desocupadxs (Andújar 2007, 2010; Miralles, 2007; Aiziczon, 2009; Carrario y Freire, 2010). Todo lo antes mencionado se centra en la provincia de Neuquén. También ha sido estudiado el movimiento de mujeres agropecuarias en lucha de Río Negro (Giarraca, 2001; Gonzáles, 2009). Gran parte de estos estudios dan cuenta de la participación de mujeres en procesos organizativos que trascienden la agenda que se asocia de manera tradicional al género.
Por otra parte, existen estudios de organizaciones y procesos identificados como feministas. En primer lugar, Matus, Burton e Isasi (2013) y Burton (2013a y 2013b, 2018) abordan al movimiento feminista a partir de experiencias de organización que tienen lugar desde la década del 90 hasta la primera década del siglo XXI. Mapean las organizaciones feministas existentes, sus reivindicaciones, sus articulaciones políticas y vinculación con el estado, representando un valioso antecedente para la historización del movimiento feminista en la región. Un segundo conjunto de investigaciones se aboca al estudio de organizaciones específicas, principalmente en relación a la Colectiva Feminista La Revuelta (Grosso y Zurbriggen, 2015, 2016; Burton y Peralta, 2016 y 2018; Burton, 2021; Zurbriggen, Vacarezza, Alonso, Trpin, 2018). Por último, Carrario, Boschetti y Daniela (2011 y 2012) se centran en las intervenciones públicas de organizaciones feministas y su vinculación con el arte.
Los antecedentes en el estudio sobre la acción colectiva en la región muestran que el Alto Valle de Río Negro y Neuquén es un espacio con significativa conflictividad social y con múltiples actores sociales y políticos. Entre ellos, el movimiento feminista ha sido estudiado de manera marginal. Los estudios que tienen una mirada transversal del movimiento son de carácter exploratorio, centrándose en periodos previos a 2015. En este sentido, el presente capítulo y la investigación en la que se inscribe, pretende aportar al conocimiento del movimiento feminista, de mujeres y disidencias comprendiéndolo como un movimiento social de relevancia en la región.
Colectivas, agrupaciones y asociaciones. La construcción de un mapeo
Luis Tapia (2020) tematiza la relación entre movimiento social y organizaciones sociales, argumentando que la convergencia de varias organizaciones puede constituirse en movimiento social por momentos, aunque esto es dinámico, ya que las organizaciones pueden tener una vuelta a posiciones corporativas:
Lo mismo ocurre con el caso del feminismo, no hay una organización feminista que monopolice la faceta organizativa, la emisión del discurso y la lucha (…) Hay una gran diversidad de formas de organización y de discurso que reivindican la identidad y despliegan la lucha común. Eso tiene que ver con que hay uno o dos puntos esenciales que hacen que se produzca esa identidad (Tapia, 2020, p. 65).
Siguiendo a Tapia (2020) y a Álvarez (2019), el movimiento feminista, de mujeres y disidencias sexuales se compone de diferentes organizaciones y existe por fuera de ellas. Si bien es preciso profundizar en la relación entre movimiento y organizaciones en el proceso estudiado, el análisis de las entrevistas, observaciones participantes y revisión de fuentes secundarias dan cuenta del rol dinamizador de las organizaciones en el movimiento. Al mismo tiempo, la presencia de diferentes colectivas, agrupaciones, frentes, asociaciones de mujeres, feministas, transfeministas y de disidencias de la región, imprime al movimiento características singulares en relación a la identidad y las matrices políticas.
A lo largo de la investigación realizada, se identificaron treinta y ocho organizaciones, colectivas, asociaciones, agrupaciones que llevaron adelante acciones colectivas en el marco del movimiento[2].
La creación de las organizaciones no mantiene un ritmo constante a lo largo de los años y décadas, sino que en algunos años y décadas es mayor que en otros. De la década del 80 se registra el surgimiento de una organización. En la década del 90, se crearon 7 organizaciones, 3 de ellas estuvieron activas únicamente durante esa década y las 4 restantes permanecieron hasta el periodo estudiado[3]. En la primera década del siglo XXI, nacen 8 organizaciones, 6 de ellas existen hasta el periodo estudiado[4]. Esto implica que entre los años 2000 y 2009 se registran 12 espacios colectivos activos.
Entre los años 2010 y 2019, se crearon 21 organizaciones, al tiempo que espacios colectivos de 5 organizaciones que existían desde la década previa, comienzan a desarrollarse en otras localidades[5]. Se destaca que en estos años se triplicaron las organizaciones, agrupaciones, colectivas y agrupaciones existentes (pasan de estar activas 12 organizaciones a 33). Por otra parte, si dividimos esta década en dos lustros, en el primero de ellos hay un crecimiento de 7 organizaciones, mientras que en el periodo 2015- 2019, fue de 15 organizaciones. En los 4 años que van desde 2020 a 2023, se crean 5 espacios colectivos[6]. En lo que hace estrictamente al periodo estudiado (2015-2023) son 20 las organizaciones que surgen durante esos 8 años, y 37 organizaciones activas en la totalidad o por momentos del periodo.
En lo registrado de la década del 80, 90 y primeros 2000, el máximo de colectivas que se crean por año son 2 (en 1993, 2007 y 2008), mientras que en 2015 y 2017 se crean 5; seguidas de 4 en 2016 y 2018.
Se evidencia que existe en el periodo estudiado un crecimiento cuantitativo de las organizaciones, agrupaciones, colectivas, comisiones y asociaciones vinculadas al movimiento feminista, de mujeres y disidencias sexo- genéricas. Esto puede comprenderse como parte del crecimiento del movimiento feminista de mujeres y disidencias sexo genéricas a nivel nacional. También permite inferir que el crecimiento no se da únicamente en términos de movilización o protesta en las calles sino también en el proceso organizativo.
Los múltiples feminismos, la heterogeneidad del movimiento
Las inscripciones político ideológicas de las 38 organizaciones de mujeres, feministas y de disidencias sexo- genéricas activas entre 2015 y 2023 son heterogéneas. Este estudio se propone comprenderlas a partir de tres aspectos: cómo se identifican en relación al feminismo, si adscriben a determinadas matrices político ideológicas que trascienden los debates feministas y su vinculación orgánica (o no) con partidos políticos y organizaciones sociales y políticas más amplias.
La identificación como espacio de mujeres, feminista, transfeminista, de disidencias o diversidades constituye un debate al interior del movimiento y en espacios académicos. Se inscribe en discusiones históricas a nivel local e internacional y remite a debates sobre el sujeto político del movimiento, los proyectos políticos y la relación entre movimiento de mujeres y feminista.
En lo que hace a la relación entre movimiento feminista y movimiento de mujeres, es menester mencionar que los estudios históricos en Argentina han referido a ellos como cuestiones diferentes, aunque vinculadas, así como también en algunos periodos se utilizan de manera indistinta o sin hacer énfasis en sus especificidades. Entre quienes analizan al movimiento en Argentina en el periodo 2015- 2023, hay autoras que refieren a él en términos de movimiento feminista (Frega, 2019; Gago, 2019; Partenio y Pita, 2020 Bacci, 2020) y quienes lo hacen refiriendo al movimiento amplio de mujeres y feminista (Daich y Tarducci, 2018; Varela, 2019; Natalucci y Rey, 2018).
Este tema está presente también a lo largo de la historia en el propio movimiento. Las primeras organizaciones que se identifican como feministas surgen en Argentina en la década del 70, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En la misma década en partidos de izquierda y en el peronismo se crean espacios abocados a cuestiones de la mujer, motorizando espacios de mujeres más amplios que luchan por reivindicaciones específicas. En ese momento, la adscripción al feminismo era interpretada mayoritariamente como una ideología extranjera, que dividía las fuerzas del movimiento obrero y el clasismo (Chaneton, 1992; Trebisacce, 2019). En la década del 90, predominó un análisis que sugiere que desde la década del 70 en adelante coexistieron en el movimiento social de mujeres de nuestro país mujeres de diferentes sectores sociales y el feminismo representó una vertiente a su interior, constituida mayoritariamente por mujeres de clase media y sectores profesionales (Chaneton, 1992). En el periodo estudiado, la inscripción como espacios de mujeres o feministas, aún existe. Tanto los debates del campo intelectual como de los movimientos dan cuenta de que los límites entre ambos son complejos, de carácter histórico y contingente.
En las entrevistas realizadas se evidencia una fuerte identificación de las organizaciones y agrupaciones con el feminismo y el movimiento feminista en la región. A su vez, existen espacios que se definen como espacios de mujeres o de género. La mayoría de ellos se encuentran en proceso de debate a su interior con respecto a denominarse feministas:
A nivel de línea, tenemos espacio de mujeres, espacios de género. Creo que es un debate que tenemos que seguir dando, porque, por ejemplo, yo me concibo como parte del movimiento feminista, pero es mi construcción, es mi proceso individual dentro de lo colectivo […] Yo siento que no todas se conciben como feministas, bueno es un debate que hay que seguir dando, de por qué somos feministas y si nosotras luchamos contra la opresión, peleamos por la igualdad de derechos. Después hay que ver la forma, con qué feminismos una se puede llegar a identificar, porque el feminismo es amplísimo (Entrevista realizada a integrante del Frente de Géneros del PCR, Cipolletti, en el año 2021).
Siempre nos posicionamos desde nuestra identidad, cuando hemos participado, participamos como mujeres mapuches, por lo general usamos lo que es la ropa, que el kupan, son los pañuelos, solemos de ese lugar también reivindicar nuestra identidad. Pero sí: hay compañeras que puntualmente pueden decir sí soy feminista, otras están en proceso, otras no se identifican, y en mi caso yo, como te decía, adhiero más al feminismo comunitario (Entrevista realizada a integrante de Zomo Lof Puel Pvjv, Neuquén, en el año 2021).
Eso es muy discutido al interior de la organización porque todavía se sigue reivindicando mucho el espacio de mujeres, por ahí cuesta mucho como poder pensarnos transfeministas. Sí lo reivindicamos, pero todavía como que estamos en esa construcción. Feministas como siempre decimos somos algunas compañeras. Es un proceso de cada una que obviamente se va saldando en lo colectivo, pero tenemos mucho de eso también. Entender esto de que construimos con compañeras que son profundamente del barrio, que es la primera instancia de un proceso organizativo, como respetar mucho los procesos (Entrevista realizada a integrante del Movimiento Popular Dignidad Rebelde, Fiske Menuco, en el año 2021).
Tal como dan cuenta estos fragmentos, existen espacios de mujeres y de géneros que se encuentran debatiendo si definirse como feministas. A su vez, en las tres entrevistadas surge la tensión entre una identificación personal con el feminismo y el proceso que tiene lugar colectivamente. Es preciso ahondar en cuáles son las condiciones de posibilidad para que espacios de mujeres y de géneros se encuentren en proceso de debatir sobre identificarse como feministas.
La entrevistada del PCR y de Zomo Lof Puel Pvjv expresan que la identificación con el feminismo va acompañada del debate sobre los diferentes feminismos que existen y la decisión de adscribir a aquellos con los cuales se sienten más afines en términos políticos. El feminismo en tanto perspectiva político-ideológica no es homogéneo. A esto también refieren quienes se identifican como feministas, con algún tipo de adjetivación.
Entre las feministas socialistas se encuentran Las Rojas, Pan y Rosas; mientras que Juntas y a la izquierda, el frente feminista de la corriente social y política Marabunta y el Frente de Organizaciones en Lucha se definen como eco- socialistas. Por su parte, Mujeres por la Libertad se identifica como socialistas autónomas. Mala Junta, La Dignidad y Mumalá son feministas populares. Mientras que Empoderadas e Inapropiadas se identifican con el feminismo nacional y popular.
La entrevistada del lof Puel Pvjv comparte que es afín al feminismo comunitario. Con este último se identifica también Wvñelfe Colectiva Feminista, quien a su vez menciona que son una colectiva anticapitalista, anticolonialista, antipatriarcal y anti-extractivista. En la entrevista colectiva realizada a tres integrantes del espacio Feminismo Territorial Mapuche se dio cuenta de esta construcción, que es definida de la siguiente manera:
Definimos al feminismo como una “herramienta liberadora de la opresión, que nos permite repensarnos, cuestionando todos los órdenes establecidos, aportando en la deconstrucción de nuestrxs cuerpxs, territorios y subjetividades, porque compartimos que lo personal es político”. Esto nos llevó a desarrollar por qué nos diferenciamos de otros feminismos y entendimos que estas diferencias radican en nuestro cuerpo territorio, que forman parte el uno del otro (Pichilef, 2022).
Por último, Maleducadas Kisulelain y La Revuelta, articuladas en Socorristas en Red (Feministas que abortamos) se presentan como feministas en las entrevistas realizadas.
La perspectiva transfeminista también emerge entre les entrevistades. Es una de las formas en que se aborda la relación del movimiento con las identidades de género que trascienden el binarismo hombre- mujer. Entre les entrevistades hay quienes se identifican como transfeministas y lesbotransfeministas:
(…) El concepto de ATTS es transfeminista y sabemos que nada sin nosotrxs, todo con nosotrxs. Se trata de otra mirada, otra construcción, corrernos de esta hegemonía, de esta dicotomía (Entrevista realizada a integrante de ATTS, Fiske Menuco, en el año 2022).
El término que a nosotres nos encantaría que esté en todos lados, que es lo que somos que es lesbotransfeministas (…) Tenemos una parte feminista, una parte trans feminista y por otro lado otras identidades tenemos lesbofeminismo. Yo me presento como lesbiana y feminista (Entrevista realizada a integrante de 100 por ciento Diversidad y Derechos, Neuquén y Cipolletti, en el año 2022).
Si bien ATTS y 100 por ciento Diversidad y Derechos son organizaciones que nuclean a personas de la comunidad LGTTTBIQ+, el debate sobre el transfeminismo se presenta de manera transversal en el movimiento feminista, de mujeres y disidencias sexo-genéricas. La posibilidad de identificarse como transfeministas se encuentra presente en algunas de las colectivas entrevistadas, como puede leerse a continuación:
Hicimos la traspolación de frente de mujeres a frente de géneros y disidencias, hace rato dejamos de nombrarnos solo mujeres. Entendiendo el feminismo como algo que va transmutando, ya estamos hablando de transfeminismos (Entrevista realizada a integrante de Nuevo Encuentro, en el marco de Empoderadas, Neuquén, en el año 2021).
Por el momento creo que las Maleducadas nos definimos como colectiva feminista pero no me parece que estemos lejos de poder dar [en relación al transfeminismo] ese debate y cambiarlo […] Si hay algo que no queremos hacer de ninguna manera es apropiarnos de nada, de ninguna forma de representación de otras identidades, o de otros colectivos, y creo que es eso que es un debate que tenemos ahí pendiente para llevar entre nosotras si queremos ir por ese lado, pero si hay algo que tenemos claro es que nuestro feminismo es inclusivo, lo hacemos con mujeres, con diversidades, con trans. Están todes incluides en nuestro feminismo (Entrevista realizada a integrante de Colectiva Feminista Maleducadas Kisulelain, Fiske Menuco, en el año 2021).
Marabunta es una organización que se reivindica como feminista. Pero ese feminismo no es exclusivo de las mujeres, o no parte de poner a las mujeres como único sujeto oprimido en el marco del cis hetero patriarcado y el capitalismo. Es un feminismo de mujeres, lesbianas, travestis, trans, no binaries, bisexuales, intersex […] Y sobre transfeminismo, nos venimos dando un debate quizás más incipiente, yo creo que la mayoría y muchas y muches dentro de la corriente, se consideran transfeministas o acuerdan con el transfeminismo, pero creemos que es un debate que hay que darlo con seriedad y con tiempo, para no ser oportunistas, para no sustituir la voz de les compas disidentes dentro de la organización y darle tiempo a poder tomar la definición de feminista- transfeminista (Entrevista realizada a integrante del Frente Feminista de la Corriente Social y Política Marabunta, Neuquén, en el año 2021).
Las expresiones de las entrevistadas dan cuenta de la posición de estos espacios en relación a trascender una mirada biologicista en relación a lxs sujetxs que pueden ser parte del movimiento. A su vez, se evidencia que estos debates no están cerrados. Además del elemento temporal (tener tiempo para debatir), emerge la tensión entre la perspectiva transfeminista y su vinculación con sujetxs de género más o menos legítimos para identificarse de este modo.
El debate en relación a este aspecto fue cobrando centralidad en el periodo analizado a nivel nacional y también en la región estudiada. Otra de las expresiones de este proceso es la emergencia de la perspectiva TERF, que es la sigla que representa en inglés la expresión de Feminismo Trans Excluyente. Si bien entre les entrevistades no hubo adscripciones a esta perspectiva, es importante mencionar su presencia en marchas de la región.
En suma, las entrevistas nos permiten advertir en el movimiento feminista, de mujeres y disidencias del Alto Valle de Río Negro y Neuquén colectivas, frentes de intervención, agrupaciones que se reconocen mayoritariamente como feministas. De manera minoritaria espacios que se definen de mujeres, o de mujeres y disidencias, alguno de los cuales están debatiendo identificarse como feministas. Esto habilita reafirmar el carácter histórico y contingente de la relación entre movimiento feminista y movimiento de mujeres ¿Cuáles son las condiciones de posibilidad para que en este contexto y en esta región la amplia mayoría de espacios se identifiquen como feministas? Entre las múltiples causas que será tarea de futuros trabajos indagar, la posibilidad de identificarse y construir diferentes feminismos aparece como una respuesta posible. Por otra parte, espacios conformados mayoritariamente por integrantes de la comunidad LGTTBIQ+ se identifican como transfeministas o lesbotransfeministas. La afirmación sobre la heterogeneidad de identificaciones, habilita la pregunta sobre los puntos comunes que posibilitan que nos refiramos al movimiento feminista, de mujeres y disidencias sexo- genéricas de la región del Alto Valle de Río Negro y Neuquén.
En el siguiente apartado relaciona a los espacios de mujeres y géneros, feministas y transfeministas con matrices político- ideológicas más amplias como un modo de profundizar la caracterización identitaria del movimiento.
Matrices político-ideológicas al interior del movimiento de mujeres, feministas y de disidencias sexo-genéricas
El movimiento feminista, de mujeres y disidencias del Alto Valle de Río Negro y Neuquén también puede ser analizado a partir de la heterogeneidad de matrices político ideológicas que existen en su seno. Estas constituyen “líneas directrices que organizan el modo de pensar la política y el poder, así como la concepción del cambio social” (Svampa, 2010; p.8), que se expresan de manera singular en cada país.
Afirmamos que las matrices indígenas, nacional- popular, de izquierda tradicional partidaria y la narrativa autonomista se encuentran presentes en el movimiento feminista, de mujeres y disidencias sexo- genéricas del Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Tal como sostiene la autora estas matrices no se encuentran en estado puro y pueden producirse entre ellas entrecruzamientos.
La matriz indígena se vincula con la memoria larga de luchas políticas de los pueblos indígenas y otorga centralidad a la resistencia, los derechos colectivos y el poder comunal. Se realizaron cuatro entrevistas a espacios colectivos en los que la identidad mapuche es un eje central.
Básicamente se constituye como un espacio desde la lógica del pueblo mapuche (…) Hay muchas compas que se miran en el espejo, se ven que no son blancas y entonces bueno ¿De dónde salgo yo? (Entrevista realizada a integrante de la Colectiva Feminista Wvñelfe, Neuquén Capital, en el año 2022).
Desde los últimos dos años, con mucha más fuerza, que las mujeres mapuche de la Confederación, que somos de distintas identidades territoriales [empezamos a] tener espacios exclusivos, no solo como de discusión o debate, de temas que nos afectan como mujeres sino también como para atender problemas concretos, acompañar (Entrevista realizada a integrante del Espacio de Mujeres Mapuche intercomunitario de zonales Xawvn ko y Lafkenche y de la Confederación Mapuce de Neuquén, en el año 2022)
En la inscripción de una memoria de mediana duración encontramos la matriz nacional y popular y la de izquierda tradicional partidaria. La primera de ellas se inserta en una memoria mediana, con un triple eje: la nación, el estado redistributivo y conciliador, y el vínculo líder carismático y masas (Svampa, 2010). De las colectivas entrevistadas tanto las que se identifican con el feminismo nacional y popular, como algunas de las que se identifican con el feminismo popular pueden inscribirse en esta matriz.
Nos nombramos peronistas por cómo entendemos cómo tiene que ser la distribución de la riqueza, cómo tiene que ser el Estado nacional y los Estados provinciales, cómo tiene que ser la relación del Estado con la sociedad (…) Es una doctrina, pero me parece que además genera eso, genera pertenencia, genera la sensación de comunidad, de encontrarse con la otra, con el la otrx, con el otro y por sobre todo me parece que tiene que ver con la exigencia de una serie de derechos que se han conquistado y que faltan por conquistar (Entrevista realizada a integrante del Movimiento Evita, Neuquén, en el año 2023).
La matriz de izquierda se nutre de diferentes variantes del marxismo partidario, en la cual tiene centralidad la forma partido para la transformación social, ligada al antagonismo de clases y la construcción del socialismo (Svampa, 2010). En el caso del movimiento feminista, de mujeres y disidencias sexo- genéricas del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, pueden vincularse a esta matriz los feminismos socialistas y eco- socialistas vinculados a partidos trotskistas (Pan y Rosas, Las Rojas, Isadora, Juntas y a la Izquierda), los espacios de mujeres y disidencias vinculados también a partidos trotskistas (Plenario de Trabajadoras) y de partidos leninistas maoístas (espacio de mujeres y géneros del PCR).
Por último, la narrativa autonomista, que se ancla en una memoria más corta, vinculada a la autonomía, la horizontalidad y la democracia por consenso, a la autodeterminación. Si bien existen organizaciones que recuperan entre sus antecedentes históricos y de surgimiento, el proceso de rebelión popular de 2001 como es el caso de organizaciones sociales como el Frente de Organizaciones en Lucha o Marabunta, no se definen como autonomistas. Esta narrativa puede relacionarse también con el debate al interior del feminismo entre las autónomas y las políticas, que antecede a la experiencia del 2001. En referencia a este último debate, hacen referencia a la autonomía la agrupación Mujeres por la Libertad y la Colectiva Feminista Wvñelfe.
La inscripción de las organizaciones, colectivas, agrupaciones, frentes de intervención y asociaciones en estas matrices político-ideológicas da cuenta de la heterogeneidad ideológica propia del movimiento en la región. Siguiendo a Svampa (2010) el potencial antagónico de los movimientos sociales se vincula con la posibilidad de articulación de las luchas, que no está supeditada únicamente al potencial unificador de demandas y marcos de acción, sino a los vínculos que puedan entre tejerse entre las diversas tradiciones político-ideológicas.
La vinculación orgánica de organizaciones de mujeres, de género, feministas y de disidencias sexo- genéricas con estructuras más amplias (partidos, corrientes políticas, confederaciones) es parte de la historia del movimiento a diferentes escalas. La diferenciación entre quienes inscribían la lucha de las mujeres o feminista en partidos (u otras estructuras políticas más amplias) y quienes no lo hacían se caratuló en diferentes momentos como el debate entre “las autónomas y las políticas” (Falquet, 2014; Álvarez, 2019; Tarducci et al., 2019). No es objetivo de este escrito dar cuenta de su desarrollo en diferentes momentos, sí señalar que la corriente feminista denominada autónoma, tuvo entre sus premisas centrales la no vinculación con los estados nacionales y las instituciones internacionales en la década del 90, y en los 2000 esta corriente de pensamiento pregonó la necesidad de independizarse de los partidos políticos (Falquet, 2014). La relación de los espacios de mujeres, géneros y feministas con los partidos políticos estuvo fuertemente atravesada en nuestro país por el debate sobre la relación entre la lucha específica de las mujeres y su relación (o no) con la opresión y lucha de clases.
En las entrevistas realizadas esta división entre autónomas y políticas no se expresa como tal, sin embargo, al respecto de la relación con estructuras más amplias encontramos tres situaciones. En primer lugar, existen agrupaciones, frentes de intervención, comisiones, que se reconocen como parte de partidos políticos, organizaciones políticas y sociales más amplias, y confederaciones. Todas ellas de carácter mixto y que se abocan a cuestiones que trascienden, pero incorporan, de diferentes modos, la cuestión feminista o de géneros. Entre ellas, y en relación con lo visto en apartados anteriores, hay espacios de feministas socialistas y feministas anti-capitalistas relacionadas a partidos de izquierda trotskista y a organizaciones sociales y políticas de izquierda independiente. Existen organizaciones de los feminismos nacionales y populares vinculadas a partidos peronistas, nacionalistas revolucionarios y de nueva izquierda[7]. A su vez, algunos espacios de mujeres mapuche y de feminismo comunitario se vinculan a la Confederación Mapuche de Neuquén.
En segundo lugar, a partir de las entrevistas realizadas encontramos organizaciones que se definen como feministas y se vinculan a estructuras organizativas más amplias, nacionales, de carácter feministas, como es el caso de La Revuelta y de Maleducadas que se encuentran nucleadas en Socorristas en Red (Feministas que abortamos). Por último, existen espacios que no tienen vínculos orgánicos con otras estructuras, sin embargo solo una de ellas se define como autónoma (Mujeres por la Libertad, Neuquén). El mapeo de organizaciones realizado y desarrollado anteriormente da cuenta de la preeminencia que tiene entre los feminismos de la región su adscripción a estructuras políticas más amplias: partidos, estructuras del pueblo mapuche, organizaciones sociales y políticas. En este sentido, la heterogeneidad político-ideológica se estructura fuertemente a partir de pertenencias orgánicas específicas. El escenario descrito deja abiertos interrogantes sobre la configuración de un movimiento que contenga esta heterogeneidad, la existencia de alianzas múltiples en su interior, las tensiones y disputas internas en el movimiento y construcciones posibles de hegemonías.
Conclusiones
El estudio del movimiento feminista, de mujeres y disidencias sexo-genéricas del Alto Valle de Río Negro y Neuquén en el periodo 2015- 2023 se presenta como un campo poco estudiado. A partir de un mapeo, el presente capítulo dio cuenta de su composición en término de organizaciones, reconociendo a las mismas como dinamizadoras del movimiento a nivel regional. A su vez, ofreció una primera caracterización de las identidades y matrices político- ideológicas a las que adscriben las organizaciones y que componen al movimiento.
Lo analizado hasta el momento posibilita ver una fuerte identificación de las organizaciones, agrupaciones, colectivas y asociaciones con el feminismo, así como también la aseveración de estar construyendo el movimiento feminista. Esto representa una singularidad del momento histórico, ya que en otros momentos el feminismo parecía circunscribirse únicamente a determinados sectores sociales dentro de un movimiento más amplio, el movimiento de mujeres. De este modo, se reafirma el carácter histórico de la relación entre feminismo y movimiento de mujeres, y se actualiza el interrogante sobre la relación entre movimiento feminista y movimiento de mujeres.
La mayor identificación con el feminismo va de la mano de la proliferación de adjetivaciones (socialista, nacional y popular, popular, eco- socialista, comunitario, territorial mapuche) y se evidencia también procesos de discusión al interior de los espacios con respecto al pasaje de espacios de mujeres y géneros a feministas. El debate sobre feminismos y transfeminismos también tiene relevancia en la región, se expresa en la identificación con el transfeminismo por parte de organizaciones que nuclean principalmente a personas de la comunidad LGTTTBIQ+ a lo identitario, y en el debate de algunas organizaciones en relación a pasar de la identificación feministas a transfeministas.
En efecto, la construcción identitaria de las organizaciones y los movimientos muta a lo largo de la historia existiendo, en algunos casos, tensiones entre las identificaciones personales y colectivas. A la vez que nos lleva a la pregunta de qué es lo que define la identificación de las organizaciones y del movimiento con la expresión de mujeres, feminista o transfeminista. Como se menciona en el cuerpo del artículo es válido continuar interrogándose si prima la cuestión de representatividad del sujeto que se organiza en el movimiento o si la denominación está vinculada a los proyectos políticos que se encarnan, o si ambas perspectivas coexisten.
Las identificaciones en los debates sobre feminismos se pusieron en relación con matrices político ideológicas que trascienden al movimiento feminista, a la vez que lo contienen. En este sentido, se propuso un diálogo con la propuesta de Svampa (2010) que permitió identificar en el movimiento a nivel regional las matrices indígena, nacional- popular, de izquierda tradicional partidaria y la narrativa autonomista. En todas ellas pudo identificarse a su vez, organizaciones, colectivas, agrupaciones que se vinculan orgánicamente a espacios más amplios como partidos, confederaciones y organizaciones sociales y políticas.
En suma, existe en las organizaciones y en el movimiento a nivel regional una fuerte identificación con los feminismos y la construcción del movimiento feminista, que guarda en su interior una gran heterogeneidad. Este remite al tipo de feminismos que se construyen cotidianamente, así como también (y en clara vinculación ambos elementos) a las matrices político ideológicas. Ante esto, resulta fundamental la reflexión de Tapia (2020) quien propone pensar la identidad de los movimientos como algo que aglutina en torno a puntos comunes o esenciales, como la posibilidad de compartir y elaborar una crítica al mismo tipo de estructuras. Siguiendo esta propuesta es preciso ahondar en el estudio de la región del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, en su singularidad histórica, para dar cuenta de los puntos que aglutinan, así como de otros elementos que operan como condición de posibilidad para el desarrollo del movimiento feminista, de mujeres y disidencias sexo- genéricas de la región.
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- Lic. en Sociología y becaria Doctoral Conicet.↵
- Si bien la amplia mayoría de las 38 organizaciones estuvieron activas en la totalidad del periodo estudiado, el desarrollo del trabajo de campo y literatura sobre movimientos sociales, permite reflexionar acerca del binomio activo/inactivo para referirse a procesos de organización y lucha que llevan adelante las organizaciones. Es preciso profundizar en este aspecto, sin embargo, resulta importante mencionar que algunas entrevistadas refieren a momentos de repliegue (en los que no realizan actividades públicas) o impasses sin actividades durante algunos períodos sin que esto signifique dar un cierre al proceso colectivo. Por otra parte, otros espacios mencionan su momento de surgimiento y de finalización con contornos más definidos.↵
- Integrantes del Espacios de Mujeres del PCR son quienes datan en el año 1988 su surgimiento en las ciudades de Cipolletti y Fiske Menuco. En la década del 90 se crean la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (1993, Neuquén Capital), Conciencia Vidha (1997, Neuquén Capital) y el Plenario de Trabajadoras (1998, Neuquén Capital, Cipolletti y Fiske Menuco). También surgieron en la década del 90 en Neuquén Capital: Mujeres por el derecho a Elegir, Condición Femenina e Investigación y Acción para la Mujer. Estas últimas ya se habían disuelto en el periodo estudiado. ↵
- En 2001 se crea la Colectiva Feminista La Revuelta (Neuquén Capital), en 2003 Pan y Rosas (Neuquén Capital), Sin Cautivas (Neuquén Capital) y el Espacio de Géneros del Frente Popular Darío Santillán (Cipolletti) en el año 2007 y la Asociación de Trans y Trabajadorxs Sexuales en 2009 (Fiske Menuco). También existen en esta década: Fugitivas del Desierto, Las del Encuentro y el Movimiento Lésbico Emprendedor.↵
- Estas 21 organizaciones son las siguientes: en el año 2010, surge el Espacio de Géneros de Dignidad Rebelde (Cipolletti), ATTTA (Cipolletti) y Diversidad Río Negro y Neuquén (Río Negro y Neuquén). En el año 2012, surgen 100% Diversidad y Derechos (Neuquén Capital y Cipolletti) y Mumalá (Neuquén Capital). Posteriormente se crean Juntas y a la Izquierda (Neuquén Capital y Cipolletti) en 2013 y el Espacio de Mujeres lof Puel Pvjv en Neuquén Capital en2014. En el año 2015, que inaugura el periodo estudiado, surgen: Maleducadas Kisulelain (Fiske Menuco); Pan y Rosas (Cipolletti y Fiske Menuco), Varones Trans y No Binarios de Río Negro y Neuquén, Mala Junta (Fiske Menuco y Neuquén) y el Espacio de Mujeres Mapuche intercomunitario de zonales Xawvn ko y Lafkenche y de la Confederación Mapuce de Neuquén. Inapropiadas y el Espacio de Género Dignidad Rebelde, ambas de Fiske Menuco, surgen en el año 2016. Año en el que también se crea el Espacio de Géneros Enriqueta de La Jauretche (Neuquén Capital) y Mujeres por la Libertad (Neuquén Capital). De 2017 datan la Comisión de géneros Frente de Organizaciones en Lucha (Fiske Menuco), el Frente Feminista Marabunta (Fiske Menuco- Neuquén), la Colectiva Feminista Wvñelfe (Neuquén Capital), el Frente Feminista Nuevo Encuentro (Neuquén Capital) y los Talleres de Mujeres de la CCC (Neuquén Capital). En 2018, se crean la Colectiva Feminista La Revuelta (Fiske Menuco), Libertas (Neuquén Capital), Isadora (Neuquén Capital) y la Asociación Civil Nueva Crianza (Neuquén Capital, Cipolletti y Fiske Menuco). En 2019, el espacio Feminismo Territorial Mapuche (Río Negro).↵
- Estos espacios colectivos son: Disidencias Auto convocadas Newken y Las Victorias (Cipolletti) en 2020; Transfeminismos Neuquén y Archivo de la Memoria Trans en Neuquén Capital en 2021 y Mala Junta en 2023 en Cipolletti. Las siguientes organizaciones son parte del mapeo, pero no pudo identificarse su año de surgimiento: Las Rojas en Neuquén, espacio de Mujeres y de género del PCR en Neuquén, el espacio de mujeres de la CCC de Fiske Menuco y Frente de Mujeres y Disidencias del Movimiento Evita en Neuquén y Fiske Menuco.↵
- En cuanto a las organizaciones vinculadas de manera orgánica a partidos políticos: 5 de ellas pertenecen a partidos trotskistas; 2 al partido comunista revolucionario; 2 a partidos nacionalistas revolucionarios, 2 a partidos nacionales y populares y 6 al peronismo. En la actualidad, todas ellas exceptuando a los partidos trotskistas formaron parte del Frente de Todxs y actualmente del armado electoral Unión por la Patria.↵






