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Pentecostalismo y política en Cipolletti

Los pastores pentecostales frente a la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (2018-2020)

Cristian Villareal[1]

Introducción

Este capítulo, enmarcado dentro del proyecto denominado “Conflictividad social, Estado y Praxis en la Neoliberalización de la sociedad. Un análisis desde el Alto Valle de Río Negro”, surge a raíz de los debates que tuvieron lugar en Argentina desde 2018, cuando se presentó el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) ante el Congreso argentino. Ante esto, grupos denominados “Pro Vida”[2], que incluyen a las iglesias pentecostales, se opusieron para legitimar sus posturas frente a los derechos relacionados con la interrupción del embarazo.

En 2018, el movimiento feminista argentino logró que el proyecto de ley mencionado fuera discutido por primera vez por el poder legislativo[3] después de sus movilizaciones. En junio de ese año, la Cámara de Diputados aprobó la iniciativa con 129 votos a favor, 125 en contra y una abstención después de una larga sesión. Sin embargo, en agosto del mismo año, el Senado rechazó el proyecto con 38 votos negativos, 31 a favor y 2 abstenciones. A pesar de esto, el debate continuó en los años siguientes como en las propuestas de campañas para las elecciones presidenciales del 2019, donde se refirieron a la discusión por la legalización del aborto. Tal como explica Rosenberg, el tema por el derecho al aborto “generó una grieta cultural (Vommaro, 2018) y transversal (Amadeo, 2018, p. 107) donde la intervención de actores políticos, culturales y religiosos cruzó ambos lados de la tradicional grieta que los últimos años caracterizaba la política argentina” (2019: 117). Esta relevancia sobre el aborto generó no solo un hito para el feminismo, sino que también se instaló en las agendas públicas que en palabras de Tarducci (2018) dio lugar a una verdadera “despenalización social del aborto” (cit. en Rosenberg, 2019: 116). Pero a este debate también se sumaban las voces de sectores conservadores que se movilizaban en contra de la legalización.

En diciembre de 2020, el proyecto de ley fue aprobado por la Cámara Baja y luego por el Senado, convirtiéndose en la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (Ley 27.610). Esta ley permite la interrupción del embarazo hasta la semana 14 y hasta la semana 15 en casos de violación o peligro para la vida o salud de la persona gestante. También garantiza el acceso gratuito a la interrupción y a la atención postaborto, así como la objeción de conciencia para los profesionales de la salud.

En este contexto, en la ciudad de Cipolletti, provincia de Río Negro, las iglesias de corte pentecostal tuvieron un mayor grado de exposición en el espacio político a partir del debate por el proyecto IVE y del caso Rodríguez Lastra[4], el médico condenado por detener un aborto legal en curso en el municipio cipoleño. Esto puso de relieve las posiciones y los intereses que entran en juego en el espacio social y la necesidad de indagar desde una perspectiva comunicacional en los procesos de disputas del sentido y construcción de una legitimidad que permita sostener una posición social. Por lo cual, se propuso como objetivo general reconstruir las prácticas de construcción de legitimación simbólica de los pastores pentecostales frente al proyecto de ley IVE entre el 2018 y 2020. Para esto se formularon dos objetivos específicos: por un lado, examinar las posiciones que tienen los pastores pentecostales respecto al aborto, el rol de la mujer y el rol del Estado en el espacio social de Cipolletti; y, por otro lado, analizar los sentidos que se construyeron en los espacios políticos institucionalizados de la ciudad de Cipolletti.

Por lo tanto, para dar cuenta de la lucha simbólica llevada a cabo por los pastores pentecostales para imponer sus posiciones frente a los derechos reproductivos de las mujeres, este estudio adoptó una concepción relacional acerca de las prácticas de legitimación simbólica. En oposición a una mirada inconexa, Bourdieu (1980) plantea romper con ese esquema dicotómico entre lo objetivo/subjetivo, individual/colectivo para proponer que estas dimensiones están íntimamente ligadas. En este enfoque, el autor rescata las prácticas del agente social a través de los elementos objetivos, productos de lo social, y que se entienden por medio de las estructuras sociales externas internalizadas. En vista de esto, Gutiérrez afirma que esto implica una relación entre dos modos de lo social: “las estructuras sociales externas, lo social hecho cosas, plasmado en condiciones objetivas, y las estructuras sociales internalizadas, lo social hecho cuerpo, incorporado al agente” (2005:6). Como indica Mosqueira, son esos modos de actuar y pensar evangélicos que impactan y se cristalizan en el espacio público (2010: 5).

Para llevar a cabo esta tarea, se realizó una recopilación de las investigaciones tanto en Latinoamérica como en Argentina, para entender el fenómeno pentecostal y su relación con la esfera política. En segundo lugar, se recolectaron datos a partir de la lectura de documentos oficiales del Consejo Pastoral de Cipolletti, observamos en la prensa escrita[5] los discursos de los pastores sobre el tema en cuestión, seleccionamos videos[6] sobre las actividades realizadas por los pastores pentecostales y mantuvimos un acercamiento con un informante clave[7]. En tercer lugar, se realizaron entrevistas[8] a pastores de Cipolletti para conocer sus posicionamientos sobre los derechos reproductivos de las mujeres, el papel del Estado y el rol de la mujer. Y finalmente, la información recopilada se sistematizó bajo tres variables (vida, Estado y rol de la mujer) para luego ser analizada bajo una triangulación reflexiva y crítica que proporcione una comprensión detallada acerca de las prácticas de legitimación simbólica de los pastores.

Para desarrollar esto, el escrito se estructura en cuatro secciones. En la primera, se establece un diálogo con la literatura científica de Latinoamérica y Argentina sobre la relación entre el pentecostalismo y la esfera política. En la segunda sección, se presenta el análisis propiamente dicho, dividido en tres subapartados donde se examinan las estrategias y sentidos de los pastores frente a los derechos reproductivos de la mujer. Para finalizar, se realizan las conclusiones obtenidas de la presente investigación.

Pentecostalismo en Latinoamérica y Argentina

Para comenzar, es necesario establecer que en América Latina la investigación en los fenómenos religiosos ha vuelto su mirada hacia el crecimiento de las iglesias evangélicas, en especial las pentecostales, las cuales representan la primera minoría religiosa en aumento. Según un estudio de la revista “Le Monde Diplomatique” ya en el 2009, la iglesia evangélica constituía “el 15 % de la población de Chile y Brasil, el 6% en Paraguay, el 16% en Bolivia, el 11% en Perú, el 29% en Venezuela, el 3% en Colombia, el 2% en Ecuador y el 9% en Argentina” (cit. en Carbonelli, 2011: 115). Además, en los últimos años las iglesias pentecostales han mantenido un vínculo muy estrecho con ciertos partidos de corte neoliberal llegando a tener cierta representatividad en los Estados latinoamericanos. Siguiendo los aportes de Barrera Rivera (2019), podemos observar cómo Fabricio Alvarado, en Costa Rica, pudo ser diputado electo y luego candidato a presidente con filiación neo-pentecostal[9]. Por otro lado, también tenemos el apoyo de la Iglesia Misión Carismática Internacional hacia Iván Duque, expresidente de Colombia, o los votos de las iglesias en Brasil hacia Marcelo Crivella y a Jair Bolsonaro, el primero exalcalde de Río de Janeiro, y el último expresidente. Por último, es preciso mencionar aquí el apoyo religioso que tuvo Jeanine Añez en medio del golpe de Estado en Bolivia. Ante lo expuesto, el panorama latinoamericano y la notoriedad pública de los grupos evangélicos abren interrogantes respecto de sus prácticas en la participación política y social teniendo en cuenta las diferencias contextuales de cada país.

Siguiendo esta línea, Villazón entiende que las intervenciones evangélicas en el espacio político latinoamericano se pueden dividir en cuatro etapas bien diferenciables:

La lucha por la libertad de conciencia a fines del siglo XIX y principios del XX; b) la polarización ideológica en las décadas de 1960 y 1970; c) la emergencia de “partidos políticos evangélicos” en la redemocratización de los años 80 y 90; y d) los movimientos “profamilia” y “provida” de principios del siglo XXI. (2014: 113)

Sobre esto, el mismo autor indica que en una primera etapa el protestantismo se involucró en el debate por un Estado laico a través de una alianza con los partidos liberales para limitar a la iglesia católica y sus privilegios jurídicos. Luego, en las décadas del 60 y 70, la gran mayoría de este sector tomó una postura pasiva y legitimadora, a través de sus discursos, frente a las dictaduras cívico-militares en Latinoamérica, aunque una pequeña porción se tornó progresista tomando las nociones de la Teología de la Liberación[10], Teoría de la Dependencia y del marxismo latinoamericano (Villazón, 2014:120). Ya en la época de la redemocratización latinoamericana, hubo un aumento en la membresía de las iglesias evangélicas ante un contexto de crisis económica, laboral, familiar y existencial, en donde estos grupos religiosos conforman partidos políticos que median entre el Estado y la sociedad. Por último, Villazón indica que al inicio del presente siglo los cambios a nivel social y familiar generaron un fuerte rechazo de este sector religioso, los cuales buscan presionar a los actores políticos para frenar la denominada “agenda gay” e “ideología de género” (2014: 117).

Poniendo el foco sobre Argentina, el aumento de esta religión pudo ser censado gracias al trabajo del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (CEIL) dependiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). En el año 2008, la Primera Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes Religiosas en Argentina, indicó que la religión evangélica representaba el 9.1% de la población argentina, y de ese porcentaje el 7,9% eran pentecostales (Malimacci et al., 2008: 6). Así mismo, la segunda encuesta elaborada en el año 2018 presentó un aumento significativo, que ya se venía observando en otros países, con un resultado del 15,3 % de evangélicos/as en el país, y de esa tasa el 13% encarnaba a pentecostales (Malimacci et al., 2019: 10). Además, el documento explicitó que, en La Patagonia[11] argentina, la creencia en la religión evangélica representa el 24.4 % de sus habitantes (Malimacci et al., 2019:14). De aquí que resulte interesante para las producciones investigativas el crecimiento del pentecostalismo y su participación en la vida social en nuestro país.

Por otro lado, es preciso mencionar los diferentes trabajos científicos en las Ciencias Sociales realizados en Argentina sobre el evangelismo y la política. Carbonelli (2011), indica que desde 1983 hasta el 2010 existieron 4 líneas investigativas ligadas a este tema. En un primer momento, con un enfoque historiográfico que tiene anclaje en la década de 1980, aparecen las realizaciones de Susana Bianchi donde se observan las divisiones al interior del campo evangélico y su dinámica en la esfera política (Carbonelli, 2011: 98). En un segundo momento, el autor dirá que las investigaciones de Maróstica, Wynarczyk, Frigerio y Mallimaci, entre otres autores/as, contribuyeron a la sociología de la religión y al auge de la Teoría de los Movimientos Sociales (Carbonelli, 2011: 103). En tercer lugar, aparecen los estudios ligados a una mirada antropológica a través de la construcción de subjetividades en la participación política. Sobre esto, Carbonelli trae a colación los trabajos de Míguez, Semán y Algranti, quienes hacen investigaciones con una mirada micro-situada (2011: 107). Finalmente, el autor dirá que, ante las transformaciones en el espacio político y religioso de los últimos años, han surgido nuevos estudios que han actualizado las líneas investigativas realizadas poniendo el acento en el conflicto sobre la legislación en materia de identidad sexual, aborto y matrimonio igualitario. De acuerdo a esto último, es en esta línea de investigación donde se sitúa el presente trabajo.

En nuestro país, a partir del siglo XXI se han producido discusiones respecto a la legalización de las familias homoparentales y la despenalización del aborto, que han agitado las voces de las iglesias y parte de la sociedad. Sobre esto, es preciso mencionar la Ley 26.150 sancionada en 2006, la cual da lugar al Programa Nacional de Educación Sexual Integral, la Ley de Matrimonio Igualitario en el 2010, la Ley de Identidad de Género en el 2012, y, por último, el debate por el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, el cual fue rechazado por la Cámara Alta del poder legislativo argentino en el 2018 y aprobado en el 2020. En este contexto, Wynarczyk indica que las iglesias católicas y evangélicas se aglutinan bajo la forma “Provida y familia” y en contra a “la ideología de género”, como “una especie de neocumene conservadora” (2018: 111).

Sin embargo, el grupo evangélico no constituye un todo homogéneo, sino que, como informa Wynarczyk, existirían dos polos diferenciados. En esta división se pueden hallar el polo histórico liberacionista, y, por otro lado, el conservador (2009, cit. en Carbonelli, 2016: 195). El primero, proveniente de las inmigraciones europeas y norteamericanas, con afinidad en la teología de la liberación, los derechos humanos y la relación ecuménica con la iglesia católica, y en otra dirección, se encuentra el grupo pentecostal, quienes detentan el 7,9% de la totalidad evangélica en el país. Estos últimos comparten principios luteranos, pero refuerzan la figura del Espíritu Santo y sus manifestaciones, además de un fuerte discurso en la teología de la prosperidad, la guerra espiritual y la palabra de fe (confesión positiva).

A pesar de que la iglesia católica es la religión con mayor cantidad de fieles en nuestro país, se destaca el crecimiento de las iglesias evangélicas que han impactado sobre el espacio público (Carbonelli et al., 2011). En este aspecto, el autor y las autoras manifiestan que una de estas participaciones en las disputas de sentidos “ha sido en los debates referidos a temas de moral sexual”, pero además han unido fuerzas con el catolicismo para oponerse a “la educación sexual, la anticoncepción, la bioética, la legalización del aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo” (Carbonelli et al., 2011: 28).

Por último, es preciso indicar que al inicio del trabajo de campo y de indagar en la bibliografía pertinente, las voces de los pastores tuvieron un factor diferencial a la hora de exponer su posicionamiento respecto al proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo. Sobre esto, Gonçalves dirá que la figura del pastor “movilizan un tipo de carisma que es identificado a través de su reconocimiento como salvador, en la búsqueda capaz de llevar la vida en torno a un valor sagrado”[12] (2016: 44). Siguiendo esta misma línea weberiana, Algranti dice que “el carisma designa un tipo específico de relación social en la que se ponen en juego cuestiones de autoridad, legitimación y obediencia, que se desprenden de las cualidades extraordinarias que detenta, exhibe, una persona.” (2014: 63). Por último, parece pertinente exponer el trabajo de Feria Ramos y García Cabrera para entender que el pentecostalismo y el neo-pentecostalismo presentan líderes carismáticos con incidencias políticas y económicas que buscan cristianizar a la esfera política mediante un lazo con las nuevas derechas (2020: 131-133). De aquí la importancia de examinar las posiciones que tienen los pastores pentecostales respecto al aborto, rol de la mujer y función del Estado.

Pastores pentecostales frente al proyecto de Ley IVE en Cipolletti

En la localidad de Cipolletti, provincia de Río Negro, tomó notoriedad pública el caso del ginecólogo Rodríguez Lastra por negarse a practicar un aborto no punible a una víctima de violación en abril del 2017 en el Hospital de la localidad. El suceso se conoció meses después a través de la denuncia de Marta Milessi, entonces diputada de Río Negro y autora de la Ley Provincial 4.796 que regula y controla la atención sanitaria en casos de abortos no punibles en territorio rionegrino. El médico fue procesado y enviado a juicio oral en el 2018, y el 4 de octubre del 2019 fue condenado por el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro por el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público a las penas de un año y dos meses de prisión y el doble de inhabilitación por no haber realizado un aborto no punible, y quedando firme por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el año 2021[13].

A partir de esto, se realizaron movilizaciones e intervenciones en puntos estratégicos de la ciudad con apoyo de actores políticos bajo el lema Salvemos las dos vidas. Parte importante de estas actividades fueron organizadas por el Consejo Pastoral de Cipolletti, constituidos por pastores pentecostales. Al respecto, uno de nuestros entrevistados explicaba que “hoy no hay una gran diferencia entre las iglesias como lo había hace un tiempo atrás como con las bautistas. Todas adhieren a las mismas doctrinas y prácticas.” (Informante clave)[14]. Sobre esto, hacía alusión a la Primera Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes Religiosas en Argentina, donde el 7.9% representaba al pentecostalismo: “tenemos apego a la biblia como regla de fe y práctica, y al espíritu santo como quien nos guía en nuestras acciones” (Informante Clave).

Por otro lado, el Consejo Pastoral además de coordinar marchas y actos públicos, como la del 10 de junio del 2018[15] donde se realizó un evento junto a otros actores políticos mediante la consigna Cuidemos las dos vidas, en alusión al embrión y a la mujer; entregaron dos proyectos al Concejo Deliberante de Cipolletti en relación a esto. El primero de estos proyectos presentados propuso declarar a la Ciudad de Cipolletti “Ciudad Pro-vida y Pro-familia” para que se “intensifiquen las acciones y los máximos esfuerzos para fortalecer la familia, protección a la madre y al niño por nacer” (Proyecto para declarar a la ciudad de Cipolletti Ciudad Pro-vida y Pro-Familia, Expediente 07/18: 3)[16]; y el segundo, intentó que la ciudad adhiriera e instituyera el 25 de marzo como “Día del niño por nacer” con actividades que “garanticen la protección de los derechos del niño por nacer y la madre gestante (Proyecto Día del Niño por Nacer, Expediente 08/18: 2)[17]. La relevancia de estos hechos nos permite pensar a la religión como un hecho social con funciones políticas en pos de un “orden de las cosas” mediante la legitimación de sus prácticas y sus creencias. Como explica Bourdieu:

Estas funciones sociales (…) tienden a transformarse más en funciones políticas a medida que la función lógica de ordenar el mundo (…) se subordina a las funciones socialmente diferenciadas de diferenciación social y de legitimación de las diferencias, es decir en la medida en que las divisiones que opera la ideología religiosa vienen a recubrir (en el doble sentido del término) las divisiones sociales en grupos o clases opuestas o antagónicas. (cit. en Espinoza, 2010: 133-134)

Esto nos llevó a indagar en cada uno de los proyectos presentados, sus discursos en medios periodísticos y contrastarlos con las entrevistas para mirar cuáles son los posicionamientos respecto al proyecto de ley IVE, sobre todo bajo tres dimensiones: la vida, el rol del Estado y el rol de la Mujer.

Figura 1: 4ta. Circunscripción Judicial/Cipolletti, Juicio Rodríguez Lastra, septiembre del 2019

Fuente: elaboración propia.

La Vida

Al indagar en cada una de las movilizaciones realizadas por los pastores, observamos que su oposición a la legalización del aborto estuvo marcada desde el concepto de estar a favor de la vida o de cuidar las dos vidas (ver figura 1). Tal como explican Jones et al., los evangélicos, y en nuestro caso puntual pentecostales, cambian la forma negativa de rechazo a la ley mediante una estrategia positiva hacia la vida (2013: 116). En tal sentido, uno de los pastores resaltaba que ellos creen que “en el mismo momento de la concepción ya es una criatura. Esa es nuestra postura, el defender la vida” (Entrevista a pastor 2)[18]. Para imponer esta visión, los pastores realizaron diferentes intervenciones en distintos espacios de la ciudad armando escenarios como el del día 10 de junio del 2018 bajo el lema Cuidemos las dos vidas en pleno centro de Cipolletti; las participaciones en apoyo a Rodríguez Lastra en el Juzgado de Instrucción en el año 2019; las invitaciones especiales a políticos y políticas en templos evangélicos; y los proyectos enviados en el año 2018 para declarar a la ciudad Pro-vida y Pro-familia y la adhesión al Día del niño por nacer firmados por los pastores Alejandro Miniscarco, Néstor Urrutia y Sergio Penizzotto. En vista de esto, observamos que las acciones llevadas a cabo por los pastores pentecostales reflejan un intento por legitimar sus percepciones en el espacio social y político, en otras palabras, “el interés religioso que se pone en juego en un campo tiene por principio la legitimación de determinadas condiciones de existencia y de posición social en el espacio global del poder” (Espinoza, 2010: 135).

En base a los estudios como el de Gonçalves (2016) y el de Jones et al. (2013), se encontró que los pastores pentecostales de la ciudad de Cipolletti mantuvieron tres dimensiones argumentativas para la legitimación de estos conceptos. La primera, la religiosa, donde se asume que “la defensa de la vida y la familia” son “principios y valores que están en la palabra de Dios” y “Dios es el dador de la vida”, por lo cual la vida en este sentido tiene un origen divino: “nosotros que vemos la Biblia nos damos cuenta que, si el señor nos creó a nosotros, él es dueño de nuestra vida” (entrevista a pastor 1)[19], aunque esta estrategia fue utilizada en pocas ocasiones y en templos evangélicos.

Por otro lado, se utilizó con énfasis a la biomedicina como herramienta científica para legitimar que “la ciencia ha confirmado la plena personalidad del niño por nacer” (Expediente 8/18: 2), aludiendo al Dr. Jérôme Lejeune[20] y explicando que la concepción es el comienzo del ser. En este aspecto, también se nombró a Gabriel Balerini, político de derecha y pastor bonaerense, especialista en ética biomédica. Además, se contó con la presencia, en varias oportunidades, del médico toco-ginecólogo J. Maciel[21], quien tiene una postura conservadora. Al respecto, se nos comentó que se realizaron “charlas en donde se invitó a profesionales de la salud a que cada uno pueda exponer su tema” (Entrevista a pastor 2). Estableciendo así que la vida comienza en la concepción y por lo tanto la interrupción de ésta es un delito, que tendrá su demostración en los posicionamientos legales que exponen los pastores.

En materia jurídica, los pastores pentecostales de la ciudad fundamentaron que en “nuestra Suprema Ley Fundamental, tiene plena vigencia el Pacto de José de Costa Rica, por la que se reconoce la vida desde la fecundación” (Expediente 07/18: 1). En concordancia con esto, se afirma que la Convención de los Derechos del Niño se aplica “tanto antes como después del nacimiento” (Expediente 8/18:1), exponiendo así que desde la concepción existe vida y que “el derecho a la vida es el más supremo, a partir del cual cobran sentido los demás derechos del ser humano” (Expediente 07/18:2). De acuerdo con esto, como existe vida desde la concepción, existe también una persona que es “susceptible de adquirir derechos y contraer obligaciones” (Expediente 8/18, p.1), por lo tanto, esta vida del niño por nacer está por sobre las decisiones de las mujeres, cómo lo manifestó José Penizzotto: “no se puede pensar en ampliar los derechos de una persona, quitándole derechos a otra persona” (Diario Río Negro, julio 13, 2018)[22].

Sin embargo, la fragmentación y la heterogeneidad dentro del campo evangélico, y en nuestro caso el pentecostal, permiten que “se hagan públicas posiciones evangélicas muy diversas sobre temas como el aborto” (Jones et al., 2013: 113). Desde este punto, se halló disidencias en cuanto a imponer un discurso provida que sea representativo de los pastores de la ciudad. Sobre esto, el pastor Jaime Flores, teólogo y exministro con ordenación de Alianza Cristiana y Misionera (afiliada a ACIERA), dijo que no se puede “declarar provida a una ciudad llena de asentamientos, merenderos, violaciones, muertes crueles al extremo, injusticia, inundaciones y pobreza de los que ayer medianamente sobrevivían” (LM de Cipolletti, 2 de mayo, 2019)[23], expresando su desacuerdo con las acciones llevadas a cabo por el Consejo Pastoral. Asimismo, uno de nuestros entrevistados perteneciente al Consejo Pastoral, postulaba que, desde su punto de vista personal, el “aborto se puede llegar a practicar por cómo esa mujer llegó a estar embarazada, puede ser un hecho de violencia, una violación, abusos” (entrevista a pastor 2). Por lo tanto, si bien los pastores pentecostales se pueden aglutinar bajo algunos lemas como salvar vidas no es delito, al indagar en profundidad observamos que existen diferentes posiciones en donde algunos de ellos manifiestan que la interrupción puede llegarse a practicar dependiendo de los casos: “cada caso tendríamos que analizarlo en particular” (entrevista a Pastor 2).

Sobre lo expuesto, se puede percibir que no existe una posición única de los pentecostales frente a los derechos reproductivos de la mujer, aunque en mayor medida se examinó que los pastores pertenecientes al Consejo Pastoral realizaron mayores intervenciones para dar a conocer sus puntos de vista. Por otro lado, los discursos en contra de la lucha por ampliar los derechos de las mujeres se construyen a partir de diferentes campos como el religioso, científico y jurídico. En cuanto a esto, existe una construcción discursiva que puede producir sentidos únicos y que provienen “de campos tan diferentes, algunos incluso antagónicos, como en el caso del discurso científico y religioso, debido a la esencia de ambos, pero que parecen entrelazados en apoyar la posición en contra del aborto”[24] (Gonçalves, 2016: 186). Además, esto nos permite poner en tensión no solo las prácticas que tienen los pastores para construir sus posiciones, sino también de cuestionar en cómo las “construcciones seculares y religiosas se solapan en la sanción de las principales normas legales que regulan la sexualidad” (Vaggione, 2014: 218).

Estado

Otro punto interesante a analizar, fue el interés de los pastores por legitimar a través del Estado Municipal sus principios religiosos mediante formas jurídicas. Durante el 2018, mientras avanzaba la discusión del proyecto de la IVE, los pastores pertenecientes al Consejo Pastoral presentaron, en mayo del mismo año, dos proyectos para declarar a la ciudad Pro-vida y Pro-familia y, por otro lado, que la ciudad adhiera al Día del niño por nacer, con la finalidad de proteger y defender el derecho a la vida. Al respecto, el pastor S. Penizzotto manifestó ante un medio periodístico regional que los pastores “Estamos fijando una postura y pidiendo que la ciudad se exprese. Creemos que es bueno que Cipolletti fije una postura” (Diario Río Negro, 23 de mayo, 2018)[25]. En este sentido, la lucha por la legitimación simbólica “convierte al propio Estado en una de las mayores apuestas en la lucha por el poder simbólico” (Bourdieu, 1999: 245). En concordancia con esto, los pastores pentecostales de Cipolletti realizaron diferentes acciones para aplicar, en el ejido municipal, su visión de la realidad, tejiendo relaciones estratégicas con personalidades políticas de la línea conservadora.

Para comprender más a fondo esta lucha, se indagó acerca de cuál es el rol que debe cumplir el Estado según el posicionamiento pentecostal. Desde este aspecto, se encontró que, según el Consejo Pastoral, es “obligación del estado ser garante del cumplimiento igualitario de todos los derechos humanos” (Expediente 07/18:1). Pero esta obligación estatal debe ser “a través de la aplicación de políticas para inculcar valores” (Expediente 07/18: 1), estableciendo la importancia en legislar ética y moralmente desde sus creencias. Además, el Consejo Pastoral dirá que el “Estado en sus tres niveles asigne e instrumente las herramientas que garanticen la protección de los derechos del niño por nacer y de la madre gestante” (Expediente 8/18: 2). Dicho esto, Vaggione afirma que “lejos de replegarse, el impacto de los movimientos feministas y por la diversidad sexual ha llevado a la Iglesia a reforzar su papel de guardián moral de la sexualidad sobre los creyentes y ciudadanos” (2014: 214). Al respecto, uno de los entrevistados explicó que la posición fijada por el gobierno nacional para dar el debate “está en contra de lo que Dios dejó escrito en su palabra, y nosotros como iglesia no tenemos que apoyar esa decisión que el gobierno toma” (Entrevista a pastor 2). Por lo cual, para cumplir con estos objetivos, los pastores pretendían que no solo se reconozca “el carácter de persona al ser humano desde la concepción” (Expediente 8/18: 2), sino que se legitimara su discurso en toda la documentación oficial del municipio bajo el lema “Cipolletti ciudad Pro-vida” y que se promovieran actividades relacionadas al “niño por nacer” y a “la mujer gestante” (Expediente 07/18: 3).

Por otro lado, se estableció que existió cierta relación con un sector de la esfera política que apoyó las demandas mediante diferentes acciones conjuntas en la ciudad de Cipolletti. Entre los apoyos políticos, estuvo Aníbal Tortoriello, quien fuera intendente por entonces, y su par, María Lazzaretti, presidenta del Concejo Deliberante entre el 2015-2019. Tortoriello, de religión católica y asociado a Juntos por el Cambio, se manifestó públicamente acerca de los proyectos enviado por el Consejo Pastoral, mientras que Lazzaretti no solo se expresó a favor, sino que también elevó un proyecto bajo el Expediente 87/18, el cual fundamenta y pretende legislar a favor de la defensa del niño por nacer y la mujer embarazada. Asimismo, se realizaron varias actividades para oponerse al proyecto de ley IVE en diferentes puntos estratégicos de la ciudad como por ejemplo la plaza central, el Centro Cultural y templos evangélicos del centro bajo el lema Pro-Vida. En estas intervenciones participaron parte del gobierno municipal con otres invitades importantes como Cynthia Hotton en julio del 2019, quien era precandidata a vicepresidenta por el Frente NOS o la presencia de David Schelereth entre el 2018-2019, en calidad de diputado nacional. Esto permite dar cuenta de las articulaciones políticas-religiosas bajo un orden de lo sexual conservador que apuntaló a estructurar el posicionamiento cristiano de los pastores en la ciudad de Cipolletti. Acerca de esto, se puede establecer que existe una modalidad directa para incidir en el Estado estableciendo alianzas con agentes de la política, sobre todo de tendencia de derecha, y sectores del catolicismo por parte de los pentecostales, como indica Bossio, existe una mayor complejización de las intervenciones de los pentecostales en la política mediante alianzas para oponerse a los proyectos que amplíen los derechos en materia de género (2019: 86).

Sin embargo, a pesar de que gran parte de los pastores pentecostales estuvieron en contra de los derechos reproductivos de las personas gestantes, no todos participaron de las intervenciones llevadas a cabo. Referente a esto, uno de los pastores en la entrevista nos explicaba que “nosotros no participamos en esas cosas, pero siempre estuvimos en contra de esa ley que el gobierno autorizó” (Entrevista a pastor 1). Incluso, dentro del Consejo pastoral había pensamientos diferentes en cuanto actividades relacionadas con referentes políticos, “Ese hecho hace que algunos pastores piensen que se están mezclando con la política, pero no tiene nada que ver” (entrevista a pastor 2).

Considerando lo mencionado, se puede notar que mientras el proyecto se debatía en el Congreso, los pastores intentaron establecer regulaciones a través de iniciativas y eventos destinados a consolidar sus creencias. Por otra parte, en esta defensa por la vida, realizaron alianzas con una dirigencia política de derecha en diferentes espacios estratégicos de la ciudad para promover sus posicionamientos simbólicos y así instrumentar políticas públicas, a pesar de que no todos los pastores estuvieron de acuerdo con estas relaciones. En concreto, las conexiones de los pastores con la política de derecha “no solo representan la reacción contra la agenda de género y diversidad de sus propias bases denominacionales, sino que su propio crecimiento conforma el ambiente político-ideológico donde se gesta la densidad de las resistencias a esa agenda emancipadora” (Semán, 2019: 44).

Rol de la mujer

Finalmente, en esta Defensa por las dos vidas, la mujer tiene un papel de vital importancia en sus posicionamientos. Sobre esto, el día 20 de mayo del 2019 en la Plaza San Martín, ubicada en el casco céntrico de Cipolletti, el pastor J. Penizzotto indicó que se los acusabas de “no estar interesados en la mujer, en la salud de la mujer” aunque precisó que eso “no es verdad porque nuestro mensaje es y sigue siendo ‘salvemos las dos vidas’, es decir nos importa la vida de la mujer y del niño por nacer”. Asimismo, en apoyo al accionar del ginecólogo Rodríguez Lastra al impedir un aborto a una joven violada, dijo que “salvaron a una mujer y salvaron a un niño por nacer” (Plaza San Martín, 20 de mayo del 2019)[26]. En tal sentido, en las entrevistas nos explicaban que las actividades llevadas a cabo bajo el lema “salvemos las dos vidas” hacían referencia a “la vida de la mujer justamente para no ponerla en riesgo de un aborto, y también salvar la vida del niño por nacer” (Entrevista a pastor 2). Por lo cual, esta oposición a los derechos reproductivos de la mujer se presenta de una manera positiva bajo la defensa de la vida de la mujer, pero siempre en relación con el rol que debería cumplir.

Al analizar las intervenciones realizadas durante el 2018 al 2020 en la ciudad de Cipolletti, bajo el lema cuidemos las dos vidas, se hicieron referencias no solo al niño por nacer sino que también a la protección de la madre como partícipe necesaria para esta defensa. Como expuso el Consejo Pastoral, esta “mujer embarazada” cumple un “rol trascendental para el destino de la humanidad” (Expediente 8/18: 2). Pero este rol no es otra cosa que la función de la maternidad, por lo cual fomentan “el apoyo al entorno que mejor procura la concepción: el compromiso de amor en la familia” (Expediente 07/18: 1). De acuerdo con esto, la protección debe ser dirigida a que la mujer pueda realizar la actividad maternal para el desarrollo del niño por nacer. Además, en los proyectos de ordenanza, propusieron realizar acciones para la mujer gestante, entre ellas: “Sensibilizar a la madre, familia y a la comunidad en general sobre la importancia de proteger al Niño por Nacer”, “propiciar y comprometer la participación de la mujer […] para contribuir al nacimiento de un niño en condiciones adecuadas” y “fortalecer los conocimientos respecto a la salud materno perinatal con un enfoque de derechos de la madre y del Niño por Nacer”, entre otras (Expediente 08/18).

De modo que, esta lucha simbólica por legitimar la defensa de las dos vidas es al mismo tiempo una lucha por el control y la restricción sobre las decisiones de las personas gestantes a interrumpir su embarazo. En este aspecto, esta fuerza simbólica por establecer una visión acerca de las dos vidas es también un poder que se ejerce sobre los cuerpos, ordenando lo social pero que es al mismo tiempo orden de los cuerpos, esto explicaría que la dominación masculina, antonomasia de la violencia simbólica y la sumisión femenina, “es a la vez y sin contradicción espontánea y extorsionada, si se advierten los efectos duraderos que el orden social ejerce sobre las mujeres” (Bourdieu, 1999: 225).

Conclusiones

Durante la discusión del proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) en Argentina, entre 2018 y su aprobación en 2020, los pastores pentecostales mostraron su intención de mantener un orden en cuestiones de derechos reproductivos mediante diversas prácticas de legitimación simbólica. Vaggione señala que “si bien la cara más expuesta de los DDSSRR órbita alrededor del estado o la ciudadanía, también están atravesados por la pregunta sobre el papel de lo religioso en las democracias contemporáneas” (2014: 210). Para imponer sus puntos de vista, los pastores presentaron proyectos en el Concejo Deliberante, organizaron actividades en el casco céntrico de Cipolletti bajo el lema salvemos las dos vidas y establecieron conexiones con políticos/as de derecha. Este análisis permitió abordar sus posturas sobre el aborto, el rol de la mujer y el papel del Estado.

Por un lado, hallamos que los pastores se alzaron en contra del aborto bajo una forma positiva bajo el lema A favor de la vida poniendo el foco central en el niño por nacer. Para legitimar esta posición utilizaron argumentos de tipo religiosos, científicos y jurídicos, a través de diferentes actividades, para defender su creencia frente a la lucha que se daba por el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Pero al hacer un análisis más detallado acerca de las posiciones particulares que tuvieron los pastores pentecostales acerca del aborto, nos encontramos que existieron discrepancias con las posturas que tomó el Consejo Pastoral cipoleño. Además, se hallaron disidencias respecto a que en todos los casos la práctica de interrupción del embarazo debe ser considerada como delito.

Asimismo, el Estado se convirtió en un objetivo importante para estructurar en la sociedad cipoleña sus formas de percepción respecto al proyecto de ley. Para lograr este propósito, los pastores pentecostales contaron con el respaldo del gobierno municipal encabezado por el exintendente A. Tortoriello y la expresidenta del Consejo Deliberante, M. Lazzaretti, pertenecientes al partido de Juntos por el Cambio. Aparte, se aliaron con figuras prominentes de la derecha conservadora, como el diputado Schlereth, la exsenadora y actual diputada Cristina Fiore, y Cynthia Hotton, exdiputada, entre otres. No obstante, no todos los pastores pentecostales de la ciudad fueron parte de estas estrategias, ni todos estaban de acuerdo con las relaciones políticas que se tejían en medio del debate.

Por otro lado, en esta lucha por imponer su visión acerca de los derechos reproductivos, el rol de la mujer tenía un papel “trascendental para el destino de la humanidad” (Expediente 8/18: 2), según los pastores. En esta perspectiva, las mujeres debían cumplir con su rol que consistía en ser madre o mujer gestante de ese niño por nacer. Para lo cual, pretendieron legislar mediante diferentes ordenanzas al Concejo Deliberante de Cipolletti para sensibilizar a la madre quien debería darle las condiciones adecuadas a este niño por nacer. De esta manera, los pastores intentaron construir una estructuración de sentidos acerca de la mujer y su función, en base a su creencia, lo que también implicaba una imposición de normas sobre los cuerpos de las mujeres. Resumiendo, en el debate por los derechos reproductivos de las personas gestantes, se encontró que los pastores pentecostales utilizaron distintas estrategias argumentativas en donde se solapaba lo religioso con lo jurídico y lo científico. Sin embargo, al interior del grupo religioso, los pastores mostraban posiciones diferentes acerca de las prácticas que llevó adelante el Consejo Pastoral de la ciudad. Por otro lado, a pesar de que las relaciones de los evangélicos con la política no son novedosas en Argentina, es esencial seguir investigando estas alianzas con la esfera política para comprender no solo como se dan estos vínculos, sino también las posiciones de los pastores y de los fieles en estas relaciones. Además, es importante comprender que todos los actores religiosos que se analizaron en este estudio fueron hombres, ya que fueron las voces más representativas en los medios de comunicación o en los documentos oficiales, abriendo interrogantes acerca de las funciones que cumplen las mujeres dentro de la organización pentecostal. Por último, si bien esta investigación destaca la complejidad de las prácticas de legitimación simbólica de los pastores pentecostales para imponer sus visiones sobre el mundo, es necesario continuar estudiando el tema en una zona en donde el pentecostalismo continúa generando adeptos.

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  1. Estudiante de Comunicación Social, fue Becario del Consejo Interuniversitario Nacional y es investigador estudiante del proyecto.
  2. Diversidad de “actores sostienen una agenda común centrada en la defensa de un orden sexual conservador, basado en la heterosexualidad, el matrimonio, la monogamia y la reproducción” (Morán Faúndes, 2015: 409).
  3. La Constitución Nacional Argentina, en su artículo 78, indica que para sancionar una ley primero tiene que ser aprobada por las dos cámaras legislativa y luego ser aprobada y promulgada por el Poder Ejecutivo.
  4. Rodríguez Lastra, exjefe del servicio de Ginecología del hospital de Cipolletti, fue declarado culpable por el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario púbico al obstruir un aborto legal a una joven víctima de violación en el año 2017.
  5. Hemos analizado los discursos de los pastores a través de las notas periodísticas en: Diario Río Negro y LM Cipolletti.
  6. Los videos fueron seleccionados en la red social “Facebook” bajo el nombre de página: “Pastores de la Ciudad-Cipolletti”, cuenta administrada por el Consejo Pastoral de Cipolletti.
  7. En este aspecto, es necesario indicar que todos los discursos y las entrevistas analizadas fueron hechas por varones cis. Además, hemos resguardado la identidad de los entrevistados por la información valiosa que han compartido para este trabajo.
  8. Luego de los primeros indicios a través de los medios periodísticos y de nuestro informante clave, decidimos entrevistar a dos pastores pentecostales con las siguientes características: Un pastor que pertenezca al Consejo Pastoral de Cipolletti y otro que no forme parte del Consejo Pastoral.
  9. El neo-pentecostalismo es también denominado como pentecostalismo de segunda generación. Mantiene las mismas doctrinas pentecostales del protestantismo fundamentalista, pero con una oferta más atractiva y enseñanzas teológicas modernas para los consumidores religiosos (Díaz Pavón, 2010: 38-39).
  10. Corriente teológica nacida en América Latina en la década de 1960, ligada a las ciencias humanas y sociales y que se caracteriza por un vínculo preferencial por los pobres.
  11. Región geográfica del extremo sur argentino comprendido por las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
  12. Versión original: “mobilizam um tipo de carisma que é identificado através do seu reconhecimento na qualidade de salvador, na busca de uma forma capaz de conduzir a vida em torno de um valor sagrado” (Traducción realizada por el autor de este capítulo).
  13. Sentencia publicada en https://bit.ly/3zl1wXJ.
  14. Aportes realizados en septiembre del 2020.
  15. Ver en https://bit.ly/3RC5ul0.
  16. De aquí en más se referenciará como Expediente 07/17.
  17. De aquí en más se referenciará como Expediente 08/18.
  18. Entrevista realizada en noviembre del 2022.
  19. Entrevista realizada en septiembre del 2022.
  20. Médico genetista francés y activista provida, quien descubrió la trisomía 21 o Síndrome de Down.
  21. Su nombre fue conocido en los medios de comunicación luego de que habría divulgado el historial clínico de una víctima menor de edad en la provincia de Tucumán durante el 2019. Ver más en https://bit.ly/3RyDSNO
  22. Ver en https://bit.ly/3XyRjRI
  23. Ver en https://bit.ly/4ezoaM6
  24. Versión original: «de campos tão distintos, alguns, inclusive, antagônicos, como no caso do discurso científico e o discurso religioso, em virtude da essência de ambos, más que aparecem imbricados na sustentação da posição de contrariedade ao aborto». (Traducción realizada por el autor del capítulo).
  25. Ver en https://bit.ly/3xo1PRd
  26. Video publicado en https://bit.ly/45CHPH1


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