Es evidente que la información sola no sirve para comprender la dinámica del campo cultural, la relación de los sujetos con la industria cultural o con la esfera del arte. (…) Si bien tenemos datos acerca de todas estas cuestiones, así como la importancia de la tecnología en los consumos culturales a partir del incremento de las ventas, sabemos poco acerca de qué tipo de apropiación… .
Sabemos poco acerca de los cambios en los comportamientos de los sujetos sociales en relación a la esfera cultural, cuál es el impacto de las modificaciones que atraviesa esta esfera y su creciente presencia en el capitalismo posfordista (Wortman, 2006: 69).
Existen diversas investigaciones que se han ocupado de abordar los consumos culturales, y también, numerosas investigaciones en el campo de la educación que se ocuparon de estudiar la formación docente. Para esta tesis, la búsqueda y sistematización de los antecedentes se centró en recuperar aquellas investigaciones desarrolladas en nuestro país que se ocuparon de estudiar: en primer lugar, los consumos culturales en términos generales; y, en segundo lugar, los consumos culturales de los sujetos de la educación. De esta manera, se realizó un recorte vincular de los antecedentes entre el campo de la comunicación y la educación partiendo desde lo general de los consumos culturales para llegar hasta lo particular los consumos culturales de los sujetos de la educación.
3.1 Estudios sobre los consumos culturales en Argentina
En Argentina existe un conjunto limitado de investigaciones sobre consumos culturales. Sin embargo, sostiene Ana Wortman (2006), los antecedentes dan cuenta de un interés de larga data por este tema en las ciencias sociales. Entre los primeros antecedentes se encuentra un estudio sobre el público del Museo Nacional de Bellas Artes situado en la ciudad de Buenos Aires. El mismo fue realizado en 1964 por Regina Gibaja a través de una encuesta a los asistentes de exposiciones de pintura. Otro antecedente fue el análisis de los consumos realizado en 1983 por Beatriz Sarlo. En este trabajo se construyó al lector tipo por medio del análisis de los textos narrativos de la novela semanal como folletín. En el mismo año, otra investigación fue realizada por Nora Mazziotti y Patricia Terrero sobre la formación de la cultura popular entre las décadas 40 y 50 en Argentina. En este trabajo se indagó los consumos a partir del análisis de la dimensión cultural en la producción de libros, música y folletos, para conocer los procesos sociales que caracterizaban en esa época las migraciones internas que constituyeron la base social del peronismo (Wortman, 2006).
En los noventa se realizó una investigación sobre los públicos y los consumos culturales en Capital y el Gran Buenos Aires en el marco del Grupo de Trabajo de CLACSO sobre Políticas Culturales, a modo de evaluación del impacto en las Políticas Culturales de las incipientes democracias latinoamericanas (Wortman, 2006). Esta investigación fue realizada por Oscar Landi, Ariana Vacchieri y Luis Alberto Quevedo en 1988, y constituye el primer antecedente del estudio de los consumos culturales que relaciona sus hallazgos con el campo de la educación.
En este estudio se propuso trazar un perfil de los consumos culturales a través de una encuesta que indagó los hábitos, comportamientos y gustos de porteños y bonaerenses (Landi, Quevedo y Vacchieri, 1990). Entre las conceptualizaciones de las que se partió para realizarlo, se tomó como noción de consumo cultural aquella que, si bien se reconoció cargada de cierta ambigüedad, remitía a un momento del circuito de la producción industrial de bienes culturales que permitía describir los consumos como prácticas:
La especificidad del bien cultural supone un vínculo de coproducción de significado entre el autor y su público que no se agota en la reproducción física de este último ni aniquila necesariamente la otra en su consumo. Es más, ciertas manifestaciones culturales perviven en el tiempo en un permanente proceso de recreación histórica y de nuevos tipos de usos y disfrutes de las mismas. El carácter abierto y reactualizado de este proceso las sitúa completamente por fuera de la significación estrictamente económica de la palabra consumo, aunque efectivamente circulen dentro de un dispositivo industrial o comercial.
La noción de consumo, entonces, se combina con otras como prácticas, comportamientos, hábitos, preferencias, usos, gustos (Landi, Quevedo y Vacchieri, 1990:4).
La encuesta realizada en el marco de este estudio se aplicó a 600 casos y estaba compuesta por preguntas que ponían a prueba la incidencia relativa de variables clásicas – como edad, sexo, nivel socioeconómico, escolaridad- con otras variables específicas construidas para este estudio tales como: los consumos, la formación de los públicos, el equipamiento tecnológico, los usos, las orientaciones electorales y el nivel de participación social de la gente. En particular, referido al campo de la educación, una de las preocupaciones estuvo centrada en los modos en que se podía percibir, en la opinión de los entrevistados, vinculaciones, tensiones, desconocimiento y cruces entre la escuela y los medios de comunicación. Esta encuesta permitió trazar un mapa de los públicos, de la oferta comunicativa y cultural, para obtener una visión amplia y global sobre los públicos y consumos culturales con la que hasta el momento no se contaba en nuestro país.
En las conclusiones de este trabajo, se pudo sostener que existían durante los noventa en Buenos Aires y Gran Buenos Aires públicos bastante diferenciados, sobre todo de acuerdo con su educación y nivel socio-económico. El perfil de consumo era variado y complejo, y en él se podía reconocer múltiples circuitos culturales construidos en base a las tradiciones, los gustos y las identidades. La televisión, en ese momento, era el medio que concentraba la atención de casi toda la población, al mismo tiempo que lograba producir públicos sumamente variados, con intereses contrapuestos. Entre los programas más vistos se encontraban: noticieros, de esparcimiento y de diversión (entretenimiento, juegos, humor, comedias y novelas). Fue destacado, en relación con la televisión, que los encuestados tuvieron dos posiciones frente a este medio y la educación: las franjas más instruidas de la población no conciben la televisión como un medio capaz de crear demasiada expectativa con respecto a la transmisión de conocimientos, mientras que los menos instruidos de la población creen poder aprender algo. También fue notoria la correspondencia entre credibilidad y educación, si bien la credibilidad global que registraba la televisión era baja, eran los sectores menos instruidos los que más confiaban en este medio, mientras que los sectores más instruidos confiaban sobre todo en la palabra escrita, esto es, en los medios gráficos.
Una década después, en el año 2000, la Secretaría de Cultura y Comunicación de la Nación junto con FLACSO realizaron un estudio sobre Públicos y Consumos Culturales en la Argentina. El muestreo que se realizó consistió en 3094 casos, distribuidos de acuerdo con: zonas geográficas (Noreste, Noroeste, Región Pampeana, Cuyo, Patagonia, Capital Federal y Gran Buenos Aires), sexo y edad teniendo en cuenta la distribución poblacional según el Censo Nacional de Población y Viviendas de 1991, nivel educativo y nivel socioeconómico (Rotbaum, 2006). Si bien se escribió un informe de avance que dio cuenta de un estudio cuantitativo, no se conocieron resultados finales, como así tampoco la continuidad del estudio (Wotrman, 2006).
Entre los años 2000 y 2005 se realizaron varias encuestas de consumos culturales de la Ciudad de Buenos Aires y otras de alcance nacional, entre las que se encontraban: la encuesta general sobre equipamientos y hábitos de consumo cultural en la Ciudad de Buenos Aires realizada por IBOPE en noviembre 2000; el estudio para el armado y monitoreo del consumo cultural en la Ciudad de Buenos Aires realizado por D´Alessio IROL en diciembre 2001; el estudio general de hábitos de consumo cultural en la Ciudad de Buenos Aires, realizado por OPSM (Ex IBOPE) en noviembre 2003; la “Encuesta de TV. Radiografía del Consumo Mediático” realizada por el COMFER en el año 2004; el consumo cultural de la Ciudad de Buenos Aires realizado por la Dirección General del Libro y Promoción de la Lectura en 2004; y la encuesta sobre tiempo libre desde la perspectiva del consumo cultural realizada por la Dirección General del Libro y Promoción de la Lectura en 2005 (Rotbaum, 2006). Además de estos estudios, se puede agregar la investigación sobre los consumos culturales en la ciudad de La Rioja, realizada en 2004 sobre las prácticas culturales en dicha ciudad, el perfil del consumidor local, sus prácticas y preferencias (Bazán Contreras, 2004) y la investigación sobre los consumos culturales en la provincia de Mendoza realizada en el año 2008 a modo de herramienta de diagnóstico para conocer los gustos y consumos culturales de los habitantes de dicha provincia, y las posibilidades de desarrollo de un polo de industria cultural local (Padilla y Bagini, 2008).
Si bien hubo investigaciones que estudiaron algunos públicos en particular – sobre todo de acuerdo con el criterio de zonas geográficas, recién en el año 2004 se retomó el estudio de los consumos culturales en el nivel nacional con la creación del Sistema Nacional de Consumos Culturales (SNCC) como un programa conjunto de la Secretaría de Medios de Comunicación de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Presidencia de la Nación y la Secretaria de Política Económica del Ministerio de Economía de la Nación. La perspectiva que asumió este programa fue federal, basada en una mirada sobre las prácticas culturales del país como insumo fundamental para el diseño de políticas públicas. Se trató de un estudio sobre consumos culturales y medios, a modo de mapa perceptual que relacionó los consumos culturales con la exposición a los medios. Este estudio contó desde 2005 hasta 2012 con un sitio oficial en el cual se podía conocer las distintas acciones e investigaciones realizadas en el marco de este programa.
La ejecución de las investigaciones realizadas por el SNCC fue llevada a cabo con la supervisión técnica del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) y la administración de la Organización de los Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI). Durante el desarrollo de este programa se publicaron cuatro investigaciones que a continuación detallamos y constituyen antecedentes fundamentales para esta investigación ya que indagan aspectos de los consumos culturales digitales a nivel nacional:
- los consumos culturales y la exposición a los medios (2005),
- los hábitos informativos (2006),
- los nuevos consumos culturales (2006) y
- tecnologías y hábitos en el hogar (2008).
El último antecedente de este tipo de estudios es 1ra. Encuesta Nacional de Consumos Culturales y Entorno Digital (2013), realizada por la Universidad Nacional de San Martín con la colaboración del Centro de Investigaciones en Estadística Aplicada (CINEA) dependiente de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, para el Sistema de Información Cultural de la Argentina (SInCA) de la Dirección Nacional de Industrias Culturales de la Secretaría de Cultura de la Nación.
3.1.1 Los consumos culturales y la exposición a los medios (2005)
El primer informe elaborado por el SNCC en el año 2005 se ocupó de indagar los gustos, los consumos y los imaginarios de los argentinos en materia de cultura y comunicación. Los objetivos de este estudio fueron: poner en funcionamiento un Sistema Nacional de Medición de Consumos Culturales de los argentinos, realizar una medición integral y sistemática sobre esto y construir un mapa perceptual de los consumos culturales de los argentinos por los propios argentinos. La conceptualización sobre los consumos culturales de esta investigación se sustentó en una raíz socioantropológica, y fueron definidos los consumos culturales como:
Un variado conjunto de indicadores que representan los valores, preferencias y costumbres culturales que caracterizan y distinguen a cada sociedad en particular (SCNN, 2005:7).
La información se obtuvo por medio de una encuesta por muestreo probabilístico estratificado de alcance nacional. El cuestionario utilizado como instrumento de recolección fue estructurado con preguntas abiertas, cerradas, alternativas fijas y escalas de opinión. El tamaño de la muestra fue de 2.974 casos efectivos.
La información fue relevada en base a las clásicas variables: sexo, edad, nivel socio-económico y regiones del país, las cuales brindaron un bagaje informativo necesario para comparar los comportamientos de los argentinos según estos universos objetivos. En la primera etapa del trabajo se detectó que los principales aspectos que se relacionaban con los consumos culturales eran:
- Consumos Culturales propiamente dichos, que incluían preferencias en materia de música, concurrencia a bibliotecas, consulta de textos en Internet, libros leídos, concurrencia al cine, preferencias en materia de cine, evaluación del cine argentino, alquiler de videos, preferencias, concurrencia al teatro, preferencias.
- Cuenta Cultura, cuyo principal propósito era cuantificar los gastos en cultura de los argentinos, tales como: CD comprados, casetes comprados, gastos en alquiler de películas y en entradas de cine y teatro.
- Actividades del Tiempo Libre, deportes practicados y frecuencia, principales actividades realizadas dentro y fuera del hogar y cursos.
- Antropología y Cultura Popular, en donde se indagó acerca de la participación en las fiestas populares de cada región de nuestro país.
En la segunda etapa se focalizó en el consumo de medios en todo el país. En este sentido, se analizó en profundidad: la exposición a los medios, los hábitos de consumo de radios, diarios, revistas y televisión, como así también respecto al uso de Internet.
En particular, en el caso de los consumos digitales en esta primera investigación se recuperó como antecedente que existía una fuerte presencia del fenómeno de Internet en nuestro país durante el 2004. Entre algunos de los indicadores que daban prueba ello se encontró que:
- El 33,5% de los argentinos afirmaban poseer computadoras en su hogar y la mitad de ellos accedía a Internet “todos los días o casi todos los días”.
- El uso de la computadora en el hogar estaba marcadamente influenciado por una serie de variables sociodemográficas: era un hábito mayormente impulsado por hogares pertenecientes al nivel socioeconómico más alto, con importante presencia de gente de 35 a 49 años y sus hijos adolescentes, residentes en las principales ciudades de nuestro país, con foco en el distrito AMBA (Capital Federal y Gran Buenos Aires).
- El uso hogareño de Internet era en su mayoría el correo electrónico, y asociado a esto otros tipos de usos, como ser trabajo, estudio, chateo, búsqueda de información.
- Fuera del hogar el uso de Internet no era tan frecuente: casi 7 de cada 10 argentinos que no tenía PC en su casa y usaban Internet lo utilizan entre 1 y 3 veces por semana.
- El tipo de uso de Internet fuera del hogar era definitivamente diferente al hogareño. El núcleo de anclaje lo constituían el correo electrónico y el chateo y asociado aparece el juego y la recreación.
- La mayor parte de los que utilizaban Internet fuera del hogar, afirmaban hacerlo en los cyber/locutorios.
3.1.2 Los hábitos informativos (2006)
El segundo informe publicado por el SNCC en el año 2006 abordó el fenómeno de exposición a los medios de comunicación, definido como la expresión de una cultura informativa que ha cambiado de manera notable en los últimos años (SNCC, 2006 a). Esta indagación sobre los nuevos hábitos informativos de los argentinos puso énfasis en el nuevo rol de la televisión como fuente de información y se focalizó en los distintos modos en que se complementaban y se conformaban en un complejo menú informativo. La metodología implementada para este estudio fue la realización de una encuesta por muestreo probabilístico multietápico, estratificado de alcance nacional, en base a entrevistas cara a cara en hogares. El tamaño de la muestra fue de 3000 casos efectivos. Se utilizó como instrumento de recolección de datos un cuestionario estructurado, en el cual se incorporaron cuatro tipos diferentes de preguntas: abiertas, cerradas, alternativas fijas y escalas de opinión. La unidad de análisis definida fue el residente en las localidades seleccionadas, cuya edad osciló entre los 12 y los 70 años, de ambos sexos y de todo nivel socioeconómico.
En lo que refiere a la exposición a los medios de comunicación digitales, se pudo indagar sobre la exposición a noticias a través de Internet, que para el momento de la investigación, a diferencia de los otros medios analizados, era un medio de comunicación incipiente. En este trabajo se presentaron los siguientes resultados:
- El universo de la población que utilizaba Internet para informarse resultó escaso. Apenas el 8,6% afirmó utilizarlo con esa finalidad. Sólo el 1,2% de los entrevistados tenía Internet como único medio para informarse.
- Los hombres de 18 a 34 años, de nivel socio-económico alto y medio y los que residían en los principales centros urbanos del interior del país eran los que utilizaban Internet para informarse.
- Las mujeres mayores de 50 años y de nivel socio-económico bajo eran las que menos utilizaban Internet como medio informativo.
- Se observó que en la curva de hábitos de exposición la frecuencia de uso de Internet sufría una merma importante durante los fines de semana, a diferencia de lo observado en la lectura de diarios/papel. Internet se presentaba altamente utilizado durante los días hábiles, cuestión que expresaba una vinculación entre su exposición y el trabajo cotidiano.
- Se observó una fuerte primacía de medios nacionales y locales frente a una escasa utilización de medios extranjeros para informarse.
- Internet, como canal informativo, era valorado por dos motivos principales: por un lado se resaltó el vínculo del usuario con el medio “fácil y entretenido”, y por otro lado se hizo hincapié en aspectos intrínsecos del mismo “información permanente y actualizada”.
3.1.3 Nuevos consumos culturales (2006)
El tercer informe publicado por el SNCC en el año 2006 se propuso producir datos sobre consumos culturales para compararlos con los resultados obtenidos en el año 2004 y continuar agregando nuevos elementos de investigación sobre consumos culturales. Se incorporó un conjunto de nuevos temas: el fútbol como fenómeno cultural, el uso de nuevas tecnologías (celulares y videojuegos), el aprendizaje de idiomas extranjeros y la realización de cursos.
La comparación de resultados y la presentación de la evolución de los consumos, implicó volver a aplicar un conjunto de preguntas que habían sido hechas en la investigación del año 2004 sobre: lectura de libros, asistencia al cine, teatro y alquiler de videos, viajes y turismo, deportes y tiempo libre y cuantificación de los gastos en cultura (cuenta cultura). Por tal motivo, se mantuvo el mismo esquema aplicado en los estudios anteriores: encuesta por muestreo en base a entrevistas cara a cara en hogares con un cuestionario estructurado como instrumento de recolección de datos con cuatro tipos de preguntas: abiertas, cerradas, alternativas fijas y escalas de opinión. Al igual que en el estudio anterior, se utilizó un muestreo probabilístico multietápico, estratificado, de alcance nacional y se definió como unidad de análisis al residente en las localidades seleccionadas, cuya edad osciló entre los 12 y 70 años, de ambos sexos y todo nivel socioeconómico. El tamaño de la muestra fue de 3.051 casos efectivos. El trabajo de campo se estructuró en dos grandes dimensiones de análisis: la evolución de los consumos culturales, en especial aquellos que fueron medidos en la primera investigación, y la inclusión de otros tipos de consumos culturales no medidos por este sistema hasta ese momento: la telefonía celular como nuevo fenómeno comunicacional y cultural; los videojuegos en la vida cotidiana de los argentinos; el fenómeno cultural del fútbol; los idiomas extranjeros como una nueva necesidad de integrarse al mundo y la realización de cursos de aprendizaje alternativo y no formal. Si bien en la primera etapa se indagaron los mismos consumos culturales, no apareció Internet como indicador desagregado. En lo que respecta a los nuevos consumos culturales digitales, a continuación resumimos los principales resultados de dos temas que son antecedentes fundamentales sobre los consumos culturales digitales: la telefonía celular y los videojuegos.
En el caso de la telefonía celular se destacaron los siguientes resultados:
- En marzo de 2006 –y según cifras de la Comisión Nacional de Comunicaciones- en nuestro país existían 24 millones de aparatos celulares. En este trabajo de campo, esta cifra se vio reflejada en que seis de cada diez entrevistados (60,3%) reconocieron tener al menos un celular.
- Más de la mitad de los entrevistados que pertenecían a los segmentos socio-económicos bajos tenían telefonía móvil.
- El uso de la telefonía móvil no actuó únicamente como complemento de la telefonía fija del hogar sino que, gradualmente, comenzó a reemplazarla.
- Se observó que entre los que tenían ambos tipos de telefonía (38,7% de los argentinos) se destacaban los adolescentes de 12 a 17 años, los de nivel socio-económico alto y medio y, especialmente, los que residían en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
- El 26,3% de los encuestados sólo poseían telefonía fija en su hogar, la franja de edad que sobresalía fue aquella que estaba compuesta por los mayores de 50 años y los que residían en el Noroeste argentino y la Patagonia.
- Los argentinos que decían poseer sólo telefonía celular (21,6%) pertenecían a la franja de edades que iba de los 18 a los 49 años y con un nivel socio-económico bajo.
- Sólo un 13,4% de los argentinos afirmó no poseer ningún tipo de telefonía. En esta categoría, se destacaron los mayores de 50 años, los de nivel socio-económico bajo y los que residían en las regiones de mayor pobreza de nuestro país: noroeste y nordeste.
- Se observó que el hecho de usar el celular “sólo para hablar” o bien “para aplicar otras herramientas”, dividía a los argentinos en dos mitades: alrededor del 54% usaba el celular “sólo para hablar” y principalmente era gente de mayor edad y con nivel socioeconómico medio y bajo. En cambio, entre los que le daban otros usos a esta tecnología sobresalían los adolescentes y adultos jóvenes con nivel socioeconómico alto.
- Se pudo identificar nuevos formatos de comunicación para ese momento: uso de los “mensajes de texto” (97,5%) y bajar de Internet ring tones (19,5%).
- Hasta el momento de la investigación la posibilidad de sacar fotos con el aparato se vinculaba con el tipo de equipo que se poseía, como así también navegar por Internet a través del celular (8,8%) y filmar (4,8%). Por eso mismo, se destacaban los de nivel socio-económico alto.
El hábito de jugar videojuegos involucraba a tres de cada diez argentinos. Su utilización estaba fuertemente asociada con la edad, el 64,4% de los adolescentes eran quienes consumían este tipo de dispositivos. El lugar de uso era la casa con el 66,1% y el segundo lugar eran los Cyber o locales de videojuegos, y en menor medida la casa de amigos o familiares y el ámbito laboral. El uso se encontraba fuertemente vinculado con dos tipos de equipos: mayoritariamente la PC y en menor medida la consola de juegos. La forma en que se utilizaba este tipo de juegos dividió a los entrevistados en dos segmentos: la mitad lo hacía de manera individual, mientras que la otra mitad optaba por la práctica socializada o el juego en red.
3.1.4 Tecnologías y hábitos en el hogar (2008)
La última investigación realizada por el SNCC en el año 2008 se ocupó del equipamiento tecnológico, en particular del estudio del uso del teléfono celular (cuántos aparatos tenían en cada hogar, cuál era el uso que se les daba, etc.), y el análisis comparativo entre posesión y uso de tecnologías en el hogar. Se tuvo en cuenta los mismos recaudos metodológicos anteriores y se aplicó un cuestionario estructurado a 3020 casos.
Entre los resultados de esta investigación se pudo observar que el equipamiento tecnológico de consumo personal superaba al familiar, ya que la mayoría de las tecnologías de la comunicación que se encontraron en el hogar reconocían circuitos de compra, apropiaciones y usos ligados a uno de los miembros de la familia. El equipamiento tecnológico que formaba parte de la mayoría de los hogares al momento de la investigación pudo distinguirse en cinco grupos:
- Un primer conjunto refería a los equipamientos que ya formaban parte ad-hoc de cualquier hogar, que eran la televisión (97,6%) y la radio (93,5%).
- Un segundo grupo de anclaje tecnológico en el hogar estaba representado por el teléfono en sus dos formatos: el reciente y personalizado teléfono móvil (77,5%) y el ya tradicional teléfono de línea (56,1%). En este estudio se pudo confirmar que el teléfono único del hogar comenzaba a perder uso y centralidad y, progresivamente, era reemplazado por el teléfono móvil.
- Como un tercer conjunto, con una frecuencia de posesión media, aparecían los reproductores de CD (47,4%) y los reproductores de mp3 (15,1%) – que comienzan a reemplazar a los primeros-. También los reproductores de videocasete (37,2%), los reproductores de DVD (30,4%) y las computadoras (30%).
- Un cuarto grupo estaba constituido por la consola de juegos (15,9%), la cámara digital de fotos (14,9%) o el teléfono inalámbrico (11,8%), productos más sofisticados para el momento de la investigación.
- En un último conjunto, con una posesión menor a uno de cada diez argentinos, aparecieron las grabadoras de DVD (6,1%), las filmadoras digitales (5,2%), las computadoras portátiles (3%), y el televisor de plasma (1%).
En relación con la ubicación del equipamiento tecnológico en el hogar, entre los resultados se observó que el televisor ya no ocupaba el centro del hogar, los aparatos de TV tendieron a ubicarse en mayor medida en el living comedor y en los dormitorios. En cambio, la radio se mantuvo en su posicionamiento de “dispersarse” en el hogar como un consumo personal, con su rol de acompañar a cada miembro del hogar en sus tareas cotidianas. El teléfono de línea mantuvo el perfil del referente comunicacional del hogar y su lugar, por antonomasia, siguió siendo el living y comedor. En el caso del reproductor de CD se convirtió en el sustituto del tocadiscos. La computadora de escritorio era uno de los elementos que podrían denominarse de “consumo familiar”, ya que se detectó una computadora por hogar, aunque se ubicaba casi proporcionalmente, tanto en el living y comedor como en los dormitorios. La consola de juegos fue uno de los nuevos equipos tecnológicos que emergió en este estudio y se encontró mayoritariamente en los dormitorios de los más jóvenes (12 a 17 años), de nivel socio-económico alto y los residentes en el Noreste.
La posesión del servicio de Internet alcanzó al 12,3% de los hogares argentinos, de nivel socio-económico alto y los que residían en el Área Metropolitana de Buenos Aires. De acuerdo con el tipo de conexión a Internet, la banda ancha (51,8%), superó por alrededor de diez puntos porcentuales a la conexión a través del teléfono (42%), mientras que el porcentaje de aquellos que tenían la conexión inalámbrica resultó residual (1,8). Los usuarios recientes de Internet (aquellos que contrataron el servicio en el último año de la investigación) representaron a 3 de cada 10 entrevistados, donde sobresalieron los sectores de nivel socio-económico bajo y medio. En cambio, de los que poseían el servicio desde hace 3 o 4 años sobresalieron los de nivel socio-económico alto. De los que accedían, el 49,2% lo hacía fuera del hogar, en lugares como los cibercafé, el lugar de trabajo, casa de amigos, o bien el colegio. En cuanto al uso de Internet, se destacó como un medio de comunicación con otros usuarios de la red y la búsqueda de información diversa, junto a una dispersión de usos, primando las búsquedas de diversos tipos de información: bajar música, videos, software, utilizar los juegos de azar o escuchar radio. El correo electrónico era la herramienta más difundida entre los usuarios de la red: un 60,5% decía poseer una sola dirección de correo, mientras que un 17,4% afirma poseer más de una dirección. El universo de usuarios que poseían su propia página (1,1%) o su propio web-log resultaba muy escaso (0,9%).
Es importante destacar que entre los resultados que se encontraron sobre los consumos culturales digitales se observó la existencia de hábitos multimediáticos: la utilización de más de un dispositivo a la vez (tres de cada diez entrevistados). Además de esta personalización de los aparatos que antes eran familiares, se suma otro fenómeno de esa época, que era la portabilidad del equipamiento tecnológico.
3.1.5 Consumos Culturales y Entorno Digital (2013)
La Encuesta Nacional de Consumos Culturales y Entorno Digital realizada por SInCA se ocupó de conocer los gustos, las preferencias, los usos, las percepciones y las valoraciones con respecto a los consumos culturales de los argentinos. La encuesta se aplicó a población de 12 años y más residente en localidades de más de 30.000 habitantes de todo el país. El tamaño de la muestra fue de 3.574 casos y se realizaron entrevistas domiciliarias de aplicación personal, con un cuestionario semiestructurado – con predominio de preguntas cerradas-.
En este estudio se pudo indagar el proceso de digitalización en las distintas industrias culturales por medio de la definición del digitalómetro que mide la velocidad de penetración de lo digital en dichas industrias:
Se considera usuarios de cultura digital a aquellas personas que consumen regularmente creaciones culturales en formato digital. Se describen los dispositivos y soportes de reproducción considerados digitales y, a partir de ello, se mide el grado de penetración en las industrias culturales, según la proporción de público alcanzado por los dispositivos y/o soportes digitales. La penetración de la cultura digital se define como el uso de al menos 1 soporte o dispositivo digital para cualquier industria cultural (SInCA, 2013: 23).
Algunos de los resultados de esta encuesta muestran que:
- Escuchar música es una práctica universal. Solamente un 1% de la población no desarrolló nunca la costumbre de escuchar música
- La radio sigue vigente tal y como lo demuestra el porcentaje de usuarios que diariamente la escucha.
- Uno de cada tres argentinos asiste a recitales de música en vivo.
- Prácticamente todos los argentinos miran TV a través del televisor.
- Un 40% de los argentinos concurre al cine por lo menos una vez al año.
- El consumo de cine y video en el hogar es una actividad muy practicada.
- Hay muchos lectores (85%) y se lee bastante en casi todos los formatos considerados (diarios, libros, revistas y pantallas de PC).
- La computadora es el dispositivo tecnológico que más se extendió en los últimos tiempos: el 71% de los argentinos tiene PC, el 68% es usuario, el 65% se conecta a Internet y el 60% tiene conexión en su casa.
- Destaca el protagonismo del teléfono celular en los consumos digitales. Tiene un uso extendido como reproductor de música y radio, Internet y para jugar videojuegos.
- La penetración digital es alta, ya que alcanza al 69% de los argentinos, valor directamente asociado a la extensión del uso de la PC y de los celulares con conexión a Internet.
- La industria con mayor cantidad de usuarios digitales es la fonográfica (música y radio a través de dispositivos digitales portátiles (celulares y, en menor medida, reproductores de MP3 y MP4). El cine y la televisión presentan menores porcentajes de usuarios digitales y la penetración de las tecnologías digitales en la industria editorial es dispar, el libro electrónico apenas es consumido en el país y está muy lejos de competir con el libro tradicional. Seguramente, el videojuego es la industria cultural digital por naturaleza, el sector donde más velozmente se impone el formato digital (2013).
3.2 Los consumos culturales de los sujetos de la educación en Argentina
El estudio de los sujetos de la educación es una temática transversal y transdisciplinaria, cuyo estudio se ha multiplicado en el último tiempo debido al cambio del tejido social y a la implicancia que ha tenido la caída de la ilusión de un sujeto culturalmente homogéneo – el alumno- producido por el sistema educativo (Carli, 2006b). Nuestro objeto de estudio toma como sujetos de la educación a los ingresantes de la formación docente, un grupo heterogéneo donde se encuentran diversos rasgos identitarios. Los antecedentes recuperados dan cuenta de los consumos culturales de diversos sujetos de la educación que se encuentran relacionados con los ingresantes de la formación: jóvenes, estudiantes de la formación docente y docentes.
3.2.1 Estudios sobre los consumos culturales de los jóvenes
Vale destacar que, en la última década, ha habido un aumento de la producción de estudios empíricos, cuantitativos y cualitativos, acerca de los consumos culturales de los jóvenes. En estos estudios prácticamente resulta imposible hablar de consumos culturales de los jóvenes sin que sobresalga el uso de artefactos electrónicos y digitales en la vida cotidiana, de alguna u otra manera todos abordan la vinculación de los jóvenes con el mundo digital (Pini, Musanti, Kaufman y Amaré, 2012).
La investigación coordinada por Mónica Pini (2012) “Consumos culturales digitales de los jóvenes de entre 13 y 18 años”, realizada en el Centro de Estudios Interdisciplinarios en Educación, Cultura y Sociedad (Escuela de Humanidades, Universidad Nacional de San Martín), en el marco de la Serie de Informes de Universidades para el Programa Conectar Igualdad[1], constituye un estado de la cuestión acerca de los consumos digitales de los jóvenes desde la perspectiva de los consumos culturales. En este trabajo se dedica un apartado completo a los estudios sobre los consumos culturales digitales de los jóvenes en Argentina. Los estudios que conforman este estado del arte están conformados por diversas investigaciones que realizaron encuestas acerca diferentes aspectos y con diferentes alcances de los consumos culturales, y varios estudios de corte cualitativo que apuntaron a profundizar en los significados de los consumos en los jóvenes (Pini, Musanti, Kaufman y Amaré, 2012). Entre los estudios relevados recuperamos los siguientes como aportes fundamentales para esta investigación:
- La Encuesta Nacional de Consumos Culturales de los chicos de 11 a 17 años de la Argentina del Ministerio de Educación realizada en el año 2006. En este estudio se encuestaron 3360 chicos. Se realizaron 20 preguntas sobre diversos medios: televisión, radio, diario, revistas, música, libros, teatro, cine, computadora e Internet. Roxana Morduchowicz retoma este estudio y explora el papel de la cultura popular en la vida de los niños y los jóvenes de 11 a 17 años, en el marco del Programa Escuela y Medios, analizando el acceso, los significados y las prácticas relacionados con los consumos culturales juveniles y cómo influyen estos en la construcción de su identidad. El estudio concluye planteando que:
– no existe una relación lineal entre acceso, posesión y uso, el acceso no asegura el uso y el uso no significa acceso;
– la brecha social es también una brecha cultural;
– los chicos argentinos pasan mucho tiempo conectados a los medios, pero cuando pueden elegir prefieren la sociabilidad cara a cara;
– existe un uso simultáneo de los medios y su superposición en variadas combinaciones;
– no existe una relación lineal entre leer y ver TV; y
– no hay linealidad entre consumo mediático y mal rendimiento escolar.
- La encuesta Joven 2010 realizada por la Dirección General de Políticas de Juventud del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en el año 2010. Este trabajo abarcó una muestra de 800 jóvenes. Entre los resultados se pudo relevar que:
– casi 9 de cada 10 jóvenes porteños entre 15 y 29 años tiene PC en la casa y el 95% usa Internet;
– los sitios más visitados son Facebook, Google y Youtube;
– el 32% ya tiene una netbook o una laptop, el 35% tiene consola de videojuegos, el 94% tiene celular, pero sólo el 9% lo usa para conectarse a Internet;
– y la actividad social sigue siendo la prioridad y la mayoría pasa el tiempo libre cerca de sus amigos, pero la mayoría lo hace en su casa o se contacta por Internet.
- La investigación “Consumos y prácticas culturales de los chicos fuera de la escuela”, del Centro de Estudios Interdisciplinarios en Educación, Cultura y Sociedad (Escuela de Humanidades, Universidad Nacional de San Martin). Este es un estudio exploratorio que se inició en 2007 y aún continúa. En una primera etapa se utilizó un cuestionario auto-administrado a una muestra estadística de la población estudiantil de primaria y secundaria de una escuela del Partido de San Martín. A partir de una perspectiva socioeducativa, se examinó en forma amplia el acceso y los usos de tecnologías y de otros consumos culturales extraescolares con el propósito de realizar una descripción profunda de sus prácticas sociales, para luego analizar y comprender cuáles son los productos culturales a los que acceden los estudiantes y cómo se apropian de estos para la construcción de saberes propios (Pini y Musanti, 2010; Pini y Musanti, 2012). La muestra se construyó contemplando: la proporción de matrícula en relación al género, los turnos, la procedencia (el barrio) y el nivel socioeconómico de la familia. Se aplicó un cuestionario estructurado con algunos ítems abiertos. Las variables indagadas fueron: televisión, radio, lecturas, música, salidas, actividades deportivas, artísticas y/o expresivas, computadora, teléfono celular, videojuegos, horario de descanso nocturno y actividades previas al descanso nocturno. El total de encuestados fueron 352 estudiantes. Entre los resultados se destacan:
– Ver televisión y escuchar música aparecen como los consumos más amplios y masivos (99% de respuestas afirmativas) y las salidas con amigos se ubican tercer lugar.
– Un porcentaje importante afirma usar celulares (89%) y la computadora (88%), y otro porcentaje relevante confirma que escuchan radio (80%), leen fuera de la escuela (80%) y juegan videojuegos (70%).
– Las categorías de actividades menos elegidas como opciones son las deportivas, “otras actividades o pasatiempos” y las artístico/expresivas.
3.2.2 Estudios sobre los consumos culturales en los estudiantes de la formación docente
El estudio de los consumos culturales en el ámbito de la formación docente es un objeto de estudio emergente. Existen diversas investigaciones que se han ocupado inicialmente de este objeto de estudio al abordar los usos y apropiaciones, representaciones y competencias sobre las TIC en el ámbito de la formación docente.
Uno de los primeros antecedentes fue la investigación “Los estudiantes de magisterio como grupo social” dirigida por Andrea Alliaud, que fue realizada entre enero de 1994 y diciembre de 1995 (Alliaud, 1995; Alliaud y Davini, 1997). Este proyecto formó parte del Programa de Investigaciones sobre Formación Docente dirigido por María Cristina Davini y realizado en el Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación (Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires). Esta investigación tenía como objetivos indagar las características socio-económicas, educativas y culturales así como también las expectativas y motivaciones hacia la docencia de los estudiantes de magisterio. Para ello, se realizó una encuesta a los estudiantes de magisterio pertenecientes al ámbito de la Capital Federal y Gran Buenos Aires, integrando una muestra de 1097 casos. Entre las variables que relevaron se encuentran aquellas referidas a los consumos culturales denominadas en este estudio como “consumo massmediático”. En la muestra tomada, los resultados obtenidos dieron cuenta los siguientes resultados:
- Los estudiantes manifestaron en su mayoría destinar el tiempo libre para: escuchar música 69 %, mirar televisión 60% y leer libros menos del 50%.
- El tiempo de lectura de los estudiantes lo destinaban mayoritariamente al material de la formación: el 38% mencionó leer textos de lectura obligatoria en la carrera y libros de la escuela secundaria.
- El 71% de los encuestados manifestó no leer el diario todos los días.
El trabajo realizado por Paula Lacunza y Sandra Poliszuk sobre las representaciones de los docentes acerca de la cultura mediática en la formación constituye otro antecedente que aborda el estudio de la formación docente y los discursos en torno a los cambios culturales y transformaciones tecnológicas. Este trabajo se realizó en el marco del proyecto de investigación “Cultura mediática y producción de sentidos en prácticas y sujetos en la ciudad de La Plata” (1998-2000), dirigido por Jorge Huergo en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata. En este trabajo se partió de la perspectiva que vincula los campos: Comunicación/Educación. Se interrogó sobre la incidencia de la formación de los docentes en los posicionamientos acerca de las transformaciones culturales:
Los procesos y ámbitos de formación docente (de grado y continua) generan condiciones que hacen posibles modos particulares de prácticas culturales, de legitimación de saberes, de manejo de técnicas, de interpretación de los textos mediáticos por parte de los docentes. Los procesos de formación construyen horizontes de sentidos posibles de lo que puede y debe entenderse son las transformaciones culturales, asimismo, generan modos particulares de relacionarse con los medios de comunicación masivos y la cultura mediática (Lacunza y Poluiszuk, 2000:3).
Se tomó como principio metodológico para indagar las representaciones la descripción y el análisis de las configuraciones interdiscursivas en dos institutos de formación docente con reconocimiento social en la ciudad de La Plata que presentaban características particulares y diferenciales entre sí.
En relación con las prácticas discursivas de los institutos de formación surgieron de forma recurrente ciertos ejes problemáticos:
- la necesidad y legitimidad de una transformación educativa en la formación docente a partir de los cambios que se percibían especialmente en relación con las demandas sociales y culturales hacia la institución;
- la percepción acerca de que los medios masivos de comunicación forman parte de los cambios en la sociedad, sin embargo, se reconocía que existía una tendencia más bien generalizada a ignorarlos en su participación del universo cultural de las instituciones educativas y sus actores;
- la existencia de un pronunciado interés en los cambios metodológicos para mejorar la formación docente y especialmente en lo que se refería a la implementación de estrategias de aprendizaje innovadoras mientras que no se evidenciaron cuestionamientos significativos a los contenidos a enseñar; y
- los profesores advertían la falta de recursos económicos y técnicos para concretar una transformación educativa dentro de la formación docente (Lacunza y Poluiszuk, 2000)
La investigación “Comunicación y Educación: la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación en la formación docente” (2007-2009), dirigida por la Dra. Roxana Cabello y acreditada por la Universidad Nacional de General Sarmiento, Provincia de Buenos Aires, y la investigación “Disponibilidad de equipamiento, prácticas y representaciones en torno a los medios informáticos en la formación docente” (2007-2009), dirigida por la Dra. Susana Morales de la Universidad Nacional de Córdoba y codirigida por Dra. Roxana Cabello, son dos antecedentes ineludibles para nuestro estudio, ya que indagan la problemática de las representaciones que poseen los estudiantes de la formación docente sobre las tecnologías. El propósito de estos trabajos fue realizar un estudio comparativo sobre la situación de los procesos de incorporación de medios informáticos en la formación docente en ambas provincias, y con esto generar conocimientos para el diseño de políticas públicas que se centren en la incorporación de medios informáticos en la formación de docentes en el nivel medio. Para ello, se partió de la siguiente hipótesis:
La relación que se intenta indagar (la que existe entre la disponibilidad de equipamiento informático y las características actuales de la oferta de formación docente para la incorporación de las tecnologías informáticas en los procesos de enseñanza y aprendizaje del nivel medio, por un lado y, las representaciones y prácticas de apropiación y uso de medios informáticos por parte de futuros profesores, por el otro) está condicionada tanto por el modo como se plantean las condiciones de acceso y apropiación de las tecnologías como por las representaciones que se construyen respecto de esas condiciones. (Cabello, Morales y Cremonte, 2007: 2).
La perspectiva teórica que se asumió en ambas investigaciones fue la del “Desarrollo Humano” (Cabello, Morales, Cremonte, 2007; Cabello, 2008; González Gartland, 2008). El diseño de estas investigaciones fue cuali-cuantitativo, basado en la articulación de diferentes técnicas: encuesta, entrevistas grupales y entrevistas individuales en profundidad, observaciones en terreno y grupos de discusión. Los instrumentos de recolección de datos permitieron identificar y describir los siguientes objetivos específicos de la investigación: indagar la disponibilidad y el aprovechamiento de medios informáticos en las instituciones educativas; caracterizar los niveles de apropiación por parte de docentes y alumnos; reconocer tipos y niveles de uso por parte de docentes y alumnos; y relacionar los puntos anteriores con las representaciones acerca de la dimensión que adquieren los medios informáticos en la sociedad actual, tanto la percepción acerca de las propias competencias tecnológicas necesarias para esa incorporación, por parte de docentes y alumnos, como también las potencialidades para su aplicación a las prácticas educativas (Cabello, Morales y Cremonte, 2007). Entre los resultados encontrados se destacan los siguientes:
- Los estudiantes de la formación docente entrevistados se encontraron con dificultades para producir una definición sobre las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Si bien la noción de tecnología resultaba familiar y cotidiana, era extraña su conceptualización para poder objetivar y definirla. Una de las tendencias observadas es que la definición de tecnología, el concepto, está asociado a aquello que resulta más asible: los aparatos. Sin embargo, cuando se logra avanzar en nivel de complejidad de la definición hay dos dimensiones que comienzan a reconocerse como características de este tipo de tecnologías: una de ellas se relaciona con el factor comunicación y, la otra, con una dimensión contextual, por ejemplo el factor avance tecnológico.
- Las tecnologías de la información y de la comunicación se vislumbraron como herramientas que facilitaban la tarea del estudiante y permitían cumplir con los requerimientos de la etapa de formación docente.
- La percepción que tenían estos futuros profesores respecto de su propia competencia como usuarios de medios informáticos daba cuenta de cierta conciencia de la limitación. Los entrevistados son agrupados en dos posiciones: aquellos que decían “saben usar” la computadora e Internet; y aquellos que en cambio decían que “no saben usar” o que hacen un uso muy rudimentario de estos medios.
- La frecuencia de uso de la computadora (entendida como la cantidad de veces por semana que se usa) y la cantidad de tiempo que se destinaba a ese uso en cada oportunidad, resultó acotado si se consideraban sus declaraciones en comparación con las de otros jóvenes de menor edad que hacían usos para entretenimiento o las de adultos que emplean medios informáticos en la actividad laboral.
- El programa que más apareció en las declaraciones de los entrevistados fue el procesador de textos.
- Hubo un reconocimiento sobre el interés y la importancia de incorporar esos contenidos y esos medios a la formación docente (Cabello, 2008).
En la misma línea teórica de investigación, Jorge Arabito y María Belén Fernández, realizaron una investigación sobre los estudiantes de la formación docente desde la perspectiva del Desarrollo Humano (Arabito y Fernández 2007; Arabito y Fernández, 2008; Fernández y Arabito, 2008). El objetivo general de esta investigación fue conocer y caracterizar las representaciones de los futuros profesores acerca de las TIC y la educación para generar conocimiento que permitiera contribuir a la planificación en la formación docente. Se tomó como muestra a los estudiantes de un Profesorado del 3er. Ciclo de la EGB y el Nivel Polimodal en Lengua y Literatura de Olavarría, Provincia de Buenos Aires. El recorte de este grupo se basó en varios motivos: en primer lugar los destinatarios de la carrera (futuros docentes de nivel primario y medio) orientarán su actividad hacia los actores quizá más vinculados al consumo de medios informáticos (niños y adolescentes), y en segundo lugar,indagar si la formación de los profesores y el área en la que se desempeñaban (Lengua y Literatura) operaban como condicionantes de las imágenes más o menos asumidas en relación con las TIC, así como las tensiones que las atravesaban. El tipo de diseño de investigación fue de tipo cualitativo exploratorio y recuperó los aportes del análisis del discurso. Las técnicas utilizadas fueron: entrevistas grupales o focus groups, observaciones espontáneas y registros informales debido al acceso directo a los grupos. Los focus groups tuvieron una duración aproximada de 60 minutos cada uno y fueron grabados y transcriptos, para ser luego analizados como corpus de textos. Entre los resultados se encontraron:
- En lo referido a los modos de usabilidad tecnológica, los estudiantes se reconocieron como “externos” a las competencias tecnológicas de sus alumnos, según ellos las propias estaban bastante alejadas de las desarrolladas por sus alumnos.
- En lo que respecta a las relaciones entre las tecnologías y los procesos didácticos, emergieron diferencias significativas. Por un lado, la percepción de la influencia de los medios en niños y adolescentes, era particularmente negativa para algunos de los entrevistados. Mientras que otros estudiantes asumían una postura más abierta con respecto a las posibilidades educativas de las tecnologías.
- Si bien los estudiantes reconocían soltura y familiaridad en el uso de ciertas tecnologías, en cambio no imaginaban cómo incorporar las tecnologías informáticas al ambiente del aula.
- Los futuros profesores coincidían en que las diferencias en el uso de los medios informáticos tenían relación directa con otras diferencias sociales.
- Los estudiantes de la formación reconocían que la apropiación activa estaba estrictamente ligada a las competencias demandadas por la escuela (investigación, resolución de consignas), pero nunca a los juegos en red, el chat u otros usos asociados a la comunicación o al entretenimiento.
- Los futuros profesores no pudieron experimentar ni proyectar concretamente los aportes de la computadora y la web para acompañar los procesos del alumno en el aula.
La investigación “Estudiantes y Profesores de los Institutos Superiores de Formación Docente (ISFD). Opiniones, valoraciones y expectativas” coordinada por Emilio Tenti Fanfani y realizada durante el año 2008, que integró la serie de estudios nacionales de la Coordinación de Investigación Educativa del Instituto Nacional de Formación Docente, resulta otro antecedente de gran interés porque concentra su estudio en las subjetividades de los formadores y de los estudiantes de los institutos, y releva información acerca del uso de las TIC y el consumo de los medios (Tenti Fanfani, Acosta y Noel, 2010). Para el relevamiento de la información sobre estudiantes y profesores se elaboraron dos cuestionarios. Las preguntas de estos cuestionarios fueron la mayoría cerradas (de respuesta simple y de respuesta múltiple), algunas abiertas y se centraron en la indagación sobre variables sociodemográficas – sexo edad, origen social o nivel socioeconómico del hogar- y aquellas que indagaban sobre la identidad, las opiniones y las expectativas de los futuros docentes y sus formadores. Cada cuestionario estuvo constituido por más de setenta preguntas – 79 preguntas para los profesores y 71 para los estudiantes-. El instrumento se aplicó en formato papel, de manera auto-administrada en los ISFD de inserción de los encuestados y las respuestas fueron consignadas en un tiempo promedio de 40 minutos. En particular, las secciones del cuestionario para estudiantes fueron: datos de identificación, datos familiares, acerca de la carrera, acerca de la experiencia como estudiante, acerca de la formación, evaluación y exigencia, acerca de la educación, opiniones y posicionamientos acerca de la educación y la sociedad, medios y tiempo libre, y otros (que incluyó preguntas de nivel socioeconómico). La muestra quedó constituida por 3.091 estudiantes y 744 profesores, principalmente pertenecientes a carreras que forman para el Nivel Inicial, Primario y Secundario, Educación Física, Artística, Especial e Inglés. Los encuestados pertenecían a 14 de las 24 jurisdicciones del país: Buenos Aires, Chaco, Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Misiones, Salta, Santa Cruz, Santa Fe, y Santiago del Estero. El trabajo de campo en los ISFD seleccionados fue llevado adelante por un grupo de profesores de formación docente que también desarrollan actividades como “tutores”. El procesamiento de la información fue realizado a través del software estadístico SPSS versión 13.0. La información relevada permitió la reconstrucción del perfil sociodemográfico, las expectativas y las representaciones de los formadores y estudiantes de Institutos de Formación Docente.
Entre los resultados que hacen referencia a los estudiantes, su vida social apareció configurada y atravesada por un horizonte de época, esto es un creciente individualismo más o menos irregular, desplegado en los ámbitos de la sociabilidad inmediata (familia, grupo de amigos, excepcionalmente en alguna institución más o menos organizada, como la iglesia u otra institución deportiva), junto a consumos culturales más o menos masivos (medios electrónicos, sobre todo la omnipresente TV, y en menor medida las TIC y el cine, según la oferta y las posibilidades de acceso), y con espacios de recreación más o menos indiferenciados y poco estructurados. Sobre el uso de TIC, se encontró casi omnipresente entre los estudiantes los servicios SMS de la telefonía celular (93%) y un uso sumamente extendido de aplicaciones y servicios relacionados con Internet (como buscadores, 82%, o correo electrónico, 81%). Las actitudes respecto de las TIC, en términos generales, son consistentes con los altos grados de uso declarados por los encuestados:
- Actitudes abiertamente apocalípticas o de abierto rechazo son sostenidas por un 32,6% que está dispuesto a afirmar que las TIC “van a contribuir a deshumanizar la enseñanza y las instituciones pedagógicas”. Mientras que un 42,2% manifiesta un desacuerdo vehemente con esta afirmación y menos (22,1%) opinan que las TIC “van a reemplazar parcialmente el trabajo de los docentes en el aula”.
- Las afirmaciones que registraban mayores niveles de acuerdo, en el otro extremo, son las que piensan que con el uso de las TIC se “va a ampliar las oportunidades de acceso al conocimiento por parte de los alumnos” (70,4%) y las opinan que las TIC “son recursos que facilitarán la tarea de los docentes en las aulas” (65,1%). El rol auxiliar de “facilitadoras” o “amplificadoras” de las TIC tuvieron los mayores niveles de adhesión.
- El 56% de los encuestados afirmó que el uso de las TIC “va a alentar el facilismo de los alumnos” y un 52,6% se mostró positivamente seguro de que “permitirán mejorar la calidad de la educación y el aprendizaje”, mientras que un 14,6% opinó que no será así.
- El consumo de medios informativos mostró que en términos generales los noticieros de TV eran la principal elección de los estudiantes de ISFD a la hora de informarse, seguidos por la radio.
- El recurso a los diarios en papel mostró una distribución de frecuencias mucho más irregular: la mayor parte de quienes declararon leer diarios dijeron leerlos algunas veces a la semana (52%) o una vez por semana (35%), y sólo un 13% dijo hacerlo todos los días.
El último antecedente encontrado es la investigación realizada por Paola Roldán y Gabriela Sabulsky sobre las posibilidades de uso y apropiación de las TIC por parte de los alumnos “futuros formadores” de un Instituto de Formación Docente Nivel EGB 1y 2 de la ciudad de Córdoba, realizada durante los años 2008 y 2009. Sobre el supuesto de que los modos de apropiación de las TIC en esta etapa de formación condicionarán de manera importante las formas de uso en las prácticas docentes (Roldán y Sabulsky, 2012), se abordó la siguiente pregunta de investigación: ¿cuáles son las posibilidades que tienen los “futuros docentes” de usar y apropiarse de las nuevas tecnologías? La metodología utilizada fue el estudio de caso con el empleo de técnicas de investigación cualitativa y cuantitativa, de tipo descriptivo exploratorio. La unidad de análisis fueron los estudiantes del ISFD de la ciudad de Córdoba que cursaban regularmente el profesorado de EGB 1º y 2º Ciclo. La población se conformó por 102 alumnos. Además del relevamiento, se realizó un taller para todos los estudiantes de EGB 1º y 2º Ciclo del ISFD denominado “Reflexión y sensibilización para apropiarnos y usar las TIC en los procesos de aprendizaje y enseñanza” a modo de extensión.
En lo que refiere al consumo cultural, se obtuvieron los siguientes resultados:
- No existe una relación evidente entre características socioeconómicas y consumos y prácticas culturales.
- Las cifras relevadas mostraron un perfil de alumno con altos índices de consumo de TV y radio, y bajos porcentajes en prácticas de lectura.
- La elección por la profesión docente no pareció agrupar a personas con intereses y prácticas específicas en relación al acceso a la cultura.
- La cultura audiovisual fue de fuerte presencia en este grupo de alumnos, así como también el acceso a la música.
- Un grupo importante de alumnos contaban con la PC en su casa y en menor medida con conexión a Internet. El 30% de los alumnos no disponía del equipamiento en su casa.
- Respecto al acceso a Internet, pudo observarse que si bien el porcentaje de alumnos que disponían de Internet en su casa no era bajo (48%), sólo el 55% de los alumnos se conectaba todas las semanas y apenas un 12% usaba Internet todos los días.
- Se observó que el grupo de los más jóvenes eran los que menos acceso a PC tenían, lo que hacía pensar que era el ingreso a la institución formadora lo que impulsaba su acceso.
- Pareció no haber relación entre la capacitación realizada y el grado de destreza que manifestaban tener los alumnos. Entre las destrezas reconocidas podían definirse como sujetos consumidores de información y no productores.
- El 70% de la población no respondió a ninguna de las preguntas en relación con la utilidad que le reconocen a las herramientas. Las pocas respuestas recibidas fueron organizadas en tres categorías que veían a las herramientas como formas de ayudas diferente: ayuda para cuestiones propias que ofrece el programa, ayuda para estudiar y ayuda para la enseñanza.
3.2.3 Estudios sobre consumos culturales de los docentes
La investigación “La profesionalización de los docentes”, a cargo de Emilio Tenti Fanfani, desarrollada en el Instituto Internacional de Planteamiento de la Educación (IIPE) a partir del año 2000, sistematizó una serie de datos de la condición docente en cuatro países de América del Sur (Argentina, Brasil, Perú y Uruguay). Para desarrollar esta investigación, se realizaron cuatro estudios nacionales mediante la aplicación de un cuestionario a docentes de nivel primario y secundario del sector público y privado, sobre la base de muestras representativas del universo docente que trabajaba en áreas urbanas de los respectivos países. Las encuestas fueron personales autoadministradas en establecimientos educativos. Las variables sobre las cuales se recolectaron los datos fueron: las características sociodemográficas de los docentes y el lugar que ocupaban en la estructura social, sus relaciones con el trabajo, sus valores y opiniones con respecto de las dimensiones relevantes de las políticas educativas, sus posiciones respecto de valores sociales relevantes y sus consumos culturales (Tenti Fanfani, 2005). En relación con los consumos culturales, esta investigación partió de entender a los maestros y profesores como trabajadores de la cultura. Teniendo en cuenta este punto de partida, se describió algunos consumos culturales de los docentes y los usos que hacían de su tiempo libre, para así construir los distintos perfiles culturales presentes en los cuatro países estudiados.
En el caso de Argentina, la muestra fue probabilística multietápica realizada en 37 localidades del país. La cantidad de encuestas realizadas fueron 2.384. Entre los resultados se destacaron:
- Más del 70% de los docentes encuestados decían usar la radio y la televisión con mayor frecuencia, mientras que el 40% dijo que leía frecuentemente el diario, y un poco más del 15%, revistas de actualidad.
- Más de la mitad de los docentes que leían los diarios se encontraban en la franja etaria de 45 o más años.
- En el caso de las prácticas artísticas, sólo una minoría dijo realizar algún tipo de producción habitualmente, tales como actuación, pintura, danzas o artesanías. Más del 70% dijo no hacer ninguna de estas actividades.
- El 40% dijo que las actividades de esparcimiento que realizaban eran: ir al teatro alguna vez al año, cine, museo y centros culturales algunas veces al año, y videoclub al menos una vez por mes.
- Entre los géneros musicales preferidos se encontraron los porcentajes más altos en: folclore y música popular, música latinoamericana y rock nacional.
- Sobre los hábitos de lectura de los docentes se mostró que sólo un tercio de los docentes compraba libros habitualmente y era escasa la asistencia a las bibliotecas.
- De acuerdo con los géneros literarios, el rubro “pedagogía y educación”, -aquella literatura sobre su campo de actividad laboral- es la preferencia de más del 40% de los docentes.
- Entre las lecturas más habituales se encontraron con mayores porcentajes las revistas especializadas en educación, los materiales de estudio o formación, y en menor medida la literatura de ficción.
En relación con las TIC y sus consumos, más de la mitad de los docentes de Argentina decían tener una computadora en su hogar y el 35% decía tener Internet en su hogar. Si bien el uso de la computadora para producir textos escritos es de uso corriente, menos de un tercio de los docentes lo hacía diariamente o por lo menos cada quince días. La frecuencia del uso del correo electrónico y la navegación por Internet mostró que todavía la mayoría de los docentes no recurría a este medio de comunicación, y más del 70% nunca había usado el correo electrónico ni navegado por Internet. Por último, la indagación sobre las listas de discusión a través del correo electrónico, mostró que la intervención en los grupos de discusión es una práctica que no está presente en los docentes.
La investigación “Usos y representaciones sobre las TIC en el ámbito educativo”, radicada en el Área de Comunicación del Instituto del Desarrollo Humano en la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), fue realizada desde marzo de 2001 hasta diciembre de 2003 bajo la dirección de Roxana Cabello. El área considerada para llevar adelante la investigación fue la región Metropolitana de Buenos Aires, campo de influencia de la universidad donde se radicó, en particular los partidos de San Miguel, Malvinas Argentinas y José C. Paz. El marco que sustentó esta investigación fue la perspectiva del Desarrollo Humano y se desarrolló en dos fases. La primera fase fue de tipo exploratorio, donde se realizó un análisis en profundidad de los documentos que atestiguaban la multiplicidad de discursos sociales sobre la relación entre tecnología y educación – documentos producidos por las instituciones educativas y por la prensa escrita-. Se realizó un análisis de discurso desde la perspectiva de la discursividad social. Paralelamente se realizó un mapeo del equipamiento con el que contaban las escuelas de la zona. Luego se realizaron entrevistas grupales a docentes. En la segunda fase de la investigación se estudiaron las percepciones de los docentes sobre diferentes aspectos vinculados a su relación con las TIC. También se realizó, sobre la base de la información relevada en la fase anterior, la construcción del marco de muestreo para la Encuesta sobre Competencias Tecnológicas Percibidas y la construcción de un encuadre para la indagación cualitativa sobre los usos y representaciones, con entrevistas en profundidad. Las categorías teóricas de la investigación fueron: brecha tecnológica, representaciones sobre las tecnologías, información, conocimiento, usos de las TIC y competencias tecnológicas.
En relación con el uso, se partió de definir a los “usos” de las TIC como la relación de diferentes aspectos vinculados con la selección, jerarquización y utilización de la información y su inclusión de la enseñanza, como así también, la producción de sitios y páginas web, la producción de prácticas y la evaluación de cambios. Los usos de las TIC implican una praxis operativa (Renaud, 1990), que incluía todas aquellas operaciones que reforzaban el lugar de la mediación de la tecnología y la producción colectiva:
Esta perspectiva permite en primer lugar, enfocar los usos no solamente en recepción sino también en producción. Y, en segundo lugar, entender a las TIC como dispositivo tecnológico-social que media positivamente prácticas de conectividad y de producción de conocimiento. (Cabello, 2006a: 114 y 145).
La descripción de los resultados se hizo a partir de la identificación de elementos que instalaban ciertas diferencias. Una de las primeras diferencias sobre los posibles usos de la computadora se manifestó de acuerdo a si se trataba de maestros que tenían PC o no en su casa, y se identificaron usos en relación a información y comunicación, recurso profesional y recurso doméstico. En los que tenían computadora personal en su casa se notó cierta ajenidad, ya que relacionaban la computadora con las necesidades e inquietudes de otro miembro de la casa, hijos, marido, etc.
En la indagación sobre el uso de las TIC se profundizó en el concepto de competencia tecnológica, en particular indagar cuáles eran las representaciones que tenían los sujetos, en este caso los maestros, sobre las competencias que se requerían para los usos de las TIC y cuál era su situación particular respecto de este tipo de competencia. Se tomó como definición de competencias aquella elaborada por Jorge González (1999), que implica concebir que toda competencia tecnológica tiene una génesis histórica ligada a la posición en un espacio social:
La competencia tecnológica puede definirse como un sistema finito de disposiciones cognitivas que nos permiten efectuar infinitas acciones para desempeñarnos con éxito en un ambiente mediado por artefactos y herramientas culturales (González, 1999: 157; en Cabello, 2006b: 172).
La definición operativa de la percepción de competencias tecnológicas, entendida como la identificación de determinadas dimensiones a indagar para un abordaje cualitativo, partió de entender que todo aprendizaje se construye sobre la base de una estructura cognoscitiva previa, y se listó un conjunto de aspectos que al ser enfocados pudieran orientar el trabajo de la indagación sobre la competencia tecnológica: identificación de acciones que realizaban con la PC y las competencias necesarias para la realización de algunas de esas acciones; identificación de hipótesis al respecto; auto-evaluación de cada una de esas competencias; vinculaciones con el uso de otras tecnologías; identificación y jerarquización de diferentes tipos de habilidades que se requerían para esos usos; evaluación entre la relación entre conocimiento de los distintos aspectos vinculados con las TIC y el desarrollo de destrezas para su uso; significados atribuidos a las nociones de “frecuencias” de uso y de “intensidad” de uso; significados atribuidos a los términos “interactividad” y de “interfaz”; y significados atribuidos a la idea de “exploración”.
De este estudio cualitativo algunas de las conclusiones fueron la existencia de una disposición favorable signada por la sensación de temor. Así la distancia de las maestras en relación con la competencia tecnológica se funda en al menos tres modalidades diferentes de temor: “a la destrucción”, “al autoborramiento” y “al deterioro ético”:
Una de estas modalidades es la del “temor a la destrucción”: la persona ignorante tiene el poder de romper la PC o alguno de sus componentes o funciones con el solo hecho de presionar la tecla equivocada, el “temor al autoborramiento”: en este caso la persona ignorante tiene poder de borrar el fruto de su trabajo (y con él la parte del sujeto que allí se ha objetivado material y simbólicamente) con el solo hecho de presionar la tecla equivocada; y “temor al deterioro ético” se teme caer en la “adicción” a la computadora o se teme contribuir con procesos de “deshumanización” en caso de enfatizar el vínculo con esas tecnologías (Cabello, Aprea, Géliga Vargas, González Gartland y Moyano, 2006: 300).
Por último, se pudo decir que estaba instalada una predisposición favorable para el uso de las TIC. Se utilizaban en las clases productos generados por las computadoras, pero no se enseñaba con la computadora, no se proponía enseñar ni aprender con las TIC. Existían dos tipos de motivos por los cuales no usaban las tecnologías las maestras: externos y personales. Los externos referían a las carencias y deficiencias en la infraestructura. Los personales remitían a la idea de generación de condiciones para los usos de las TIC limitadas por iniciativas individuales, que carecían de apoyo y estimulación política.
El último antecedente recuperado sobre los consumos culturales en los docentes, es la investigación ya mencionada en el punto anterior: “Estudiantes y Profesores de los Institutos Superiores de Formación Docente (ISFD). Opiniones, valoraciones y expectativas” coordinada por Emilio Tenti Fanfani (Tenti Fanfani, Acosta y Noel, 2010). En esta investigación, además de la indagación de los consumos culturales de los estudiantes de la formación docente, se investigaron los consumos culturales de los formadores que trabajan en estas instituciones. Para esta investigación se realizaron 744 cuestionarios, en los cuales se incluyeron preguntas vinculadas al consumo cultural cuyas respuestas permitieron realizar un perfil de los docentes como consumidores de cultura caracterizado por: diferencias significativas entre los profesores más jóvenes y los de edad más avanzada, consumo de los programas más básicos de las nuevas tecnologías, la televisión como medio de información, prefieren los géneros de ficción y educativo para las lecturas de tiempo libre (Acosta, 2010).
3.3 Área de vacancia: los consumos culturales digitales de los ingresantes de la formación docente
La recopilación de investigaciones realizada para el estado del arte en esta tesis da cuenta de los importantes conocimientos producidos por otros estudios, como así también las áreas de vacancia. Por un lado, el estado de conocimiento sobre los consumos culturales realizados por estudios exploratorios nacionales brinda un panorama para comprender la nueva dinámica en el campo cultural atravesado por las transformaciones tecnológicas y sociales. Este conocimiento ofrece datos básicos y necesarios para comprender cómo los consumos culturales van transformándose en consumos culturales “digitales” gracias a la convergencia y la portabilidad que caracteriza el contexto actual.
Por otro lado, en el caso de las investigaciones de los sujetos de la educación, en tanto estudios transversales y transdisciplinarios, los saberes producidos permiten comprender cómo estos sujetos se transforman sobre la base de un cambio del tejido social. Justamente, son estos saberes los que permiten ver algunos rasgos identitarios y algunas relaciones con los consumos culturales – no digitales y digitales- de los jóvenes, los estudiantes de la formación docente y los docentes. Sin embargo, poco sabemos acerca de los procesos de apropiación y los cambios en un sujeto educativo particular y complejo de abordar: los ingresantes de la formación docente.
Es por ello que esta investigación se propuso indagar sobre los consumos culturales digitales de los ingresantes a la formación docente, reconocer su especificidad como grupo social y sujeto de la educación, y contribuir con una base empírica necesaria para pensar en propuestas de enseñanza para este nivel en el que se inician.
- En Argentina, desde abril del año 2010 hasta el presente, se está llevando a cabo el “Programa Conectar Igualdad” (sancionado a partir del Decreto Nº 459/10) que tiene como propósito proporcionar una computadora a cada estudiante y educador de la educación secundaria, de la educación especial y de los Institutos de Formación Docente de las instituciones públicas que conforman el sistema educativo argentino. ↵






