Lucía Delmastro[1]
La intención de esta intervención es compartir una experiencia de trabajo interdisciplinario, sus puntos de partida y los resultados obtenidos, y brindar a la comunidad académica información sobre un repositorio documental que, hasta hace muy poco tiempo y a pesar de su magnitud, estaba fuera de los radares de la investigación histórica. Desde la mirada de alguien que fue trabajadora y usuaria del Archivo Histórico del Convento San Carlos, me propongo esbozar algunas líneas descriptivas respecto a, por un lado, la situación previa en la que se encontraba el repositorio —realizando un resumido repaso por la historia institucional del convento y su relación con el devenir del archivo— y, por el otro, los procesos archivísticos a los cuales fue sometido; también intentaré brindar un breve panorama de las investigaciones efectuadas con las fuentes del repositorio y sugerir algunas posibles líneas de investigación.
Los franciscanos no fueron ajenos al contexto de renovado interés por los archivos y de coexistencia de múltiples iniciativas de intervención experta en los repositorios documentales; con este aval, el equipo de trabajo del archivo —formado por profesionales del área de la conservación y restauración, la bibliotecología y la historia—[2] salió en busca de asesoramiento y de una articulación institucional que les permitiera encaminar un proyecto archivístico sin precedentes para la institución. En colaboración con el Instituto de Estudios Críticos en Humanidades (IECH UNR/CONICET), el archivo presentó en 2021 un proyecto para la convocatoria Desempolvando Archivos, y resultó seleccionado. Con el asesoramiento de la Dra. Carina Frid (UNR-CONICET) y del Dr. Silvano Benito Moya (UNC-CONICET), el equipo concretó, en el plazo de un año, la identificación, clasificación y descripción de gran parte del fondo histórico original del convento. Los resultados son fruto de este enorme trabajo, así como también de la voluntad de aquellos frailes —particularmente Fr. Horacio Duarte— conscientes de la importancia de profesionalizar la gestión, democratizar el acceso y mantener viva su institución y su legado a partir de lo que se escribe y se investiga sobre ella.
El Archivo Histórico del Convento San Carlos se encuentra emplazado en el edificio del convento homónimo ubicado en el Complejo Museológico de San Lorenzo, con entrada por calle Belgrano 430, en la ciudad de San Lorenzo, Santa Fe. El repositorio documental se encuentra disponible para consulta bajo condiciones de acceso semirrestringido. Para acceder hay que contactarse vía correo electrónico con la responsable del área de consulta (biblioyarchiconvento@gmail.com) y solicitar el modelo de carta que debe completarse. Allí se piden datos del usuario, su pertenencia institucional y su tema de investigación.[3] Las unidades documentales no cuentan con reproducciones de ningún tipo, lo cual deriva en que algunos documentos queden excluidos de la posibilidad de consulta debido a su mal estado de conservación. La toma de fotografías no está permitida.
El fondo principal es el propio del Convento San Carlos, el cual está conformado por la documentación producida por la actividad institucional de la Orden Franciscana en la región desde su establecimiento bajo la modalidad de Colegio de Propaganda Fide en la exestancia jesuítica San Miguel del Carcarañal en 1786, hasta su retirada de la ciudad de San Lorenzo en el año 2021. Alberga más de 350 unidades de conservación y cerca de 30.000 unidades documentales. Forma parte de un conjunto de fondos más amplio, que incluye los de otras entidades productoras franciscanas (casas conventuales, misiones, hospicios, etc.) de la región del Litoral que fueron cerrando en los últimos años a raíz de una política de reorganización y transformación interna impulsada por la propia orden. En términos de patrimonio histórico documental, esta reorganización conllevó la centralización de los fondos en el edificio del Convento San Carlos. Entre estos repositorios podemos destacar: el fondo del Convento San Francisco (Santa Fe), el del Convento de la Merced (Corrientes), los de algunas misiones (principalmente San Martín Norte, San Francisco de Asís del Laishí y San Francisco Solano de Tacaaglé, Formosa) y el fondo de la Curia de la Provincia Franciscana de San Miguel. Estos ingresaron recientemente a la institución y aún no fueron sometidos a tareas archivísticas elementales —como su identificación y clasificación—, por lo cual la consulta se limita, por el momento, al fondo histórico original del convento, que cuenta con herramientas descriptivas que facilitan la búsqueda y la recuperación de la información.
A lo largo de sus más de 200 años de historia, el convento operó como asiento de distintas estructuras institucionales de la orden.[4] La complejidad de estos vaivenes institucionales, así como el hecho de que el edificio albergó a su vez a muchas otras instituciones, organismos y cofradías con los cuales mantuvo vínculos disímiles en su extenso periodo de existencia, generaron que actualmente posea un archivo de enorme complejidad para ser comprendido como un todo orgánico. En los últimos 50 años y a partir, especialmente, de los procesos de patrimonialización y musealización del espacio conventual iniciados en la década de 1970, fueron numerosas las manos que —usualmente, con nobles intenciones— intervinieron el archivo, modificando su disposición con criterios no archivísticos y aplicando reordenamientos arbitrarios y facticios del material documental, que poco logran reflejar el funcionamiento institucional del convento. En este contexto, la posibilidad de rastrear los flujos documentales y el principio de procedencia de cada unidad documental se convirtió en una tarea titánica que requirió de un inmenso esfuerzo colectivo e interdisciplinar por parte de los profesionales que encararon las tareas de identificación, clasificación y descripción del repositorio en el año 2021.
Hasta hace muy poco tiempo, el personal solo contaba con unos pocos instrumentos descriptivos que no lograban solucionar los grandes problemas de recuperación de la información. Por un lado, se contaba con un índice confeccionado por el historiador sacerdote Américo Tonda en 1977 —muy desactualizado dados los movimientos posteriores de documentación—, y por otro, con un inventario somero parcial de algunos de los armarios del fondo, confeccionado por la bibliotecaria (Arroyo, 2018) para poder dar respuesta a las solicitudes de consulta. El archivo contaba, además, con una breve descripción a nivel de fondo en el Censo-Guía de Archivos de España e Iberoamérica realizada en el año 2007.
Esta carencia de herramientas descriptivas completas que permitieran el reconocimiento y la posibilidad de rastrear los documentos en el sinfín de unidades de conservación obstaculizó la posibilidad de investigar, dado que aún se desconocía el contenido de gran parte del repositorio. A pesar de esas limitaciones, que recortaban el universo documental del cual se podía disponer, se han llevado a cabo investigaciones de envergadura, especialmente en el campo historiográfico.[5] El fondo es consultado también por profesionales de otras disciplinas como la antropología, la arquitectura, la sociología y la politología —según consta en las fichas que los usuarios deben completar al momento de la visita—. Podemos mencionar las consultas por parte de arquitectos de documentación relacionadas con procesos de intervención y restauración del edificio del convento —hoy en día patrimonio histórico—, o la consulta de partituras por parte de especialistas en musicología histórica. Por otra parte, la existencia de inventarios, libros administrativos y correspondencia con información específica sobre las pinturas, esculturas y demás objetos patrimoniales que actualmente forman parte de la exhibición del Museo Conventual San Carlos son fundamentales para comprender su valor histórico y patrimonial y pensar estrategias tanto de musealización como de restauración.
En el año 2021, el Archivo del Convento San Carlos resultó seleccionado en la segunda edición de la convocatoria Desempolvando Archivos, parte de la Iniciativa para el Fortalecimiento de Archivos que impulsan las fundaciones Williams y Bunge y Born, con un proyecto titulado “Una nueva gestión para el Archivo del Convento San Carlos: identificar y organizar para preservar y difundir el acervo documental”. A partir de entonces, el equipo de trabajo de la institución inició un largo y complejo trabajo archivístico sobre el fondo en cuestión, sin precedentes en la institución, con el objetivo de conocerlo en profundidad, describirlo y facilitar el acceso a este. Para lograr estas metas contaron con el asesoramiento de archivólogos, historiadores, miembros de la orden, licenciados en derecho canónico, en teología pastoral y especialistas en órdenes religiosas, cuyos aportes permitieron una mayor comprensión del funcionamiento de la institución y su devenir histórico, la identificación de tipologías documentales específicas del ámbito eclesiástico, y la traducción de esa información en herramientas de descripción archivísticas. También debieron rastrear antecedentes de experiencias similares con archivos eclesiásticos, especialmente conventuales (Gutiérrez Martínez y Escribano Roca, 2016; Moreno y Pérez Ortiz, 2008, 2013).
Los destacables resultados de este trabajo fueron, por un lado, la confección de un cuadro de clasificación funcional-orgánico en el cual se puede ver reflejada la estructura organizativa del convento. Cuenta con una primera división de fondo estructurada en torno a secciones funcionales (Gobierno, Administración, Acción misionera, etc.) y una segunda división de fondo plasmada en subsecciones orgánicas correspondientes a cargos del “organigrama” del convento (Guardián, Discretorio, Procurador, etc.) —actores productores de documentación específica en relación con sus funciones—. De estas últimas se desprenden a su vez las series documentales, y así se completan los niveles intelectuales de la macrodescripción.
Por otro lado, se llevó a cabo la descripción multinivel —descripciones relacionadas jerárquicamente entre sí dentro de la estructura propuesta en el cuadro de clasificación— de los niveles fondo, subsección y un muestreo del 25%[6] del total de series documentales construidas a partir del proceso de relevamiento e identificación. Estas herramientas descriptivas se encuentran disponibles para consulta en la aplicación web de código abierto AtoM (Access to Memory), con posibilidad de acceso remoto gracias al servidor instalado en el convento en el marco de este mismo proyecto.[7] La totalidad de estas herramientas fueron confeccionadas sobre la base de la normativa nacional e internacional en materia archivística, elaboradas por el Consejo Internacional de Archivos (ICA) (2008) y a partir de las cuales el Archivo General de la Nación (AGN) genera directrices de implementación para Argentina (AGN, 2020, 2021a, 2021b).
Con el profundo trabajo de relevamiento e identificación y la correspondiente elaboración de inventarios a nivel de unidad documental, el personal pretendió a su vez visibilizar el gran potencial —poco explorado aún— que este archivo ofrece para las investigaciones académicas. Desde la etapa tardocolonial hasta nuestros días, los franciscanos del San Carlos se constituyeron en actores de gran relevancia, con roles activos e imprescindibles en múltiples procesos que contribuyeron a definir la fisonomía de los siglos XVIII, XIX y XX. Establecieron vínculos polisémicos con actores de diferentes sectores sociales, con los poderes económicos, las elites dirigentes, el aparato institucional del Estado en todos sus niveles, con actores internacionales —como la Santa Sede y el aparato internacional de la orden— y con pobladores originarios de la región del Gran Chaco antes, durante y después del proceso de conquista militar por parte del Estado nacional. El análisis historiográfico del amplio espectro de actividades identificadas en la documentación colaboraría en la reconstrucción de procesos históricos políticos, económicos, culturales y sociales, desde una perspectiva local, regional y nacional.
A partir de su traslado en 1796, el convento se constituyó en el núcleo fundacional en torno al cual se fue conformando la actual ciudad de San Lorenzo, proceso en el que las relaciones que los frailes mantuvieron con diferentes actores de la región jugaron un papel clave. La documentación, tanto producida como acumulada, permite investigar el funcionamiento interno del convento y su articulación con los distintos espacios geográficos en los que se insertó.
En la subsección Gobierno se disponen las series documentales generadas en el ejercicio de sus funciones por el guardián y el discretorio, entre las cuales podemos mencionar: los libros de Discretorio (donde se asientan —de forma heterogénea dadas ciertas inconsistencias y la falta de rigurosidad en la producción documental— los Acuerdos de Discretorio, los autos y decretos de visita y las elecciones capitulares); los ceremoniales seráficos, los ceremoniales de misiones, los Estatutos Municipales del Colegio Apostólico San Carlos (adaptación local de los Estatutos Generales de la orden), las actas redactadas en la celebración de los capítulos locales, los libros de patentes; la correspondencia enviada y recibida (que, hasta bien entrado el siglo XX, pasaba obligatoriamente por las manos del guardián); las solicitudes de incorporación, desincorporación y traslado elevadas por los miembros de la comunidad a las autoridades conventuales, y el gran caudal de disposiciones externas provenientes de la Curia General, la Santa Sede, los obispados, la monarquía —en su etapa colonial— y posteriormente —a partir del siglo XIX— las distintas agencias del Estado nación.
El fondo cuenta asimismo con otras secciones relevantes para comprender el funcionamiento interno de la institución: por un lado, disponemos de la sección Administración, encarnada orgánicamente en las figuras del procurador —religioso encargado de la gestión y la economía ordinaria de la Casa— y del síndico apostólico —laico con funciones de custodia, representación y administración civil de todas las posesiones temporales del convento—. Las tipologías documentales contenidas en esta subsección —libros de fábrica, libros de administración, libros de ingresos y egresos, libros de misa, etc.— han sido consultadas por especialistas en historia económica, quienes destacan la importancia de los registros conventuales para “el estudio de los hábitos de consumo, la evolución de los precios de los alimentos y de las condiciones de vida en determinados ámbitos urbanos de la época colonial” (Djenderedjian et al., 2018).
Las series documentales incluidas en las demás subsecciones del cuadro podrían ser analizadas para comprender diversas formas en que los franciscanos del San Carlos se relacionaron con el laicado de San Lorenzo y la región. Tenemos, por un lado, su labor educativa en primeras letras a través de la Escuela San Carlos,[8] fundada en 1810 y considerada con orgullo por la orden como la “primera escuela patria”, la cual funcionó hasta principios del siglo XX dentro del convento hasta que finalmente logró construirse —gracias a la intensa actividad de las comisiones Pro Obra Escuela San Carlos—[9] el monumental edificio del cual dispone la escuela hasta hoy en día. Por otro lado, existe una subsección destinada a la Venerable Orden Tercera de Penitencia[10] —la rama seglar dentro de la orden conformada por hombres y mujeres laicos que buscaban vivir más rigurosamente su vocación cristiana y de penitencia, filiándose a la comunidad franciscana— con sus series documentales específicas.[11] También podemos ver plasmada las tareas de formación religiosa interna en sus diferentes etapas en el Colegio Seráfico San Francisco Solano dependiente del convento[12], y la acción pastoral desarrollada a través de la parroquia San Lorenzo Mártir[13] -creada en el año 1858 en acuerdo con el gobernador de la provincia, don Juan P. López, y el vicario apostólico paranaense Miguel Vidal para que fuera un franciscano quien estuviera al frente de la misma-, la cual funcionó a su vez como sede de diversas cofradías y organizaciones laicas como la Acción Católica Argentina.
Pero al mismo tiempo, los franciscanos se insertaron en un espacio regional mucho más amplio debido a su extensa —en términos espaciales y temporales— acción misionera. El avance de su presencia en tanto administradores, materiales y espirituales, de reducciones indígenas por toda la zona del Litoral desde el siglo XVIII hasta mediados del siglo XX, así como la práctica de las misiones itinerantes entre fieles implicaban periódicos desplazamientos de los hermanos por un vasto territorio y el establecimiento de múltiples vínculos con actores de toda la región. Estableciendo articulaciones con las formas de gobierno de cada periodo —la monarquía hispánica, los gobiernos revolucionarios, los estados provinciales y, finalmente, el Estado nación argentino— los misioneros del San Carlos se posicionaron como actores relevantes de forma progresiva en las actuales provincias de Santa Fe, Corrientes, Chaco y Formosa, ya sea encargándose de exreducciones jesuíticas, reanimando viejos intentos fallidos de instalar reducciones en zonas conflictivas o fundando nuevas misiones con el beneplácito y la colaboración activa de gobernadores, funcionarios, obispos, caciques y —avanzado el siglo XIX— las autoridades nacionales. En estos asentamientos, los misioneros gestionaban la sedentarización de las poblaciones indígenas para facilitar la producción de bienes y alimentos que permitieran cierto autoabastecimiento, establecían escuelas de primeras letras, impartían los sacramentos y las enseñanzas religiosas y buscaban trasmitir los valores de la civilización occidental y cristiana a los “infieles”. La labor misional estaba regida por diversos reglamentos, principalmente los Ceremoniales de Misiones producidos por el discretorio del Colegio Apostólico.
En este sentido, el Archivo del Convento permite estudiar múltiples experiencias misionales de la orden a partir de su sección “Acción misionera”, dividida en dos grandes subsecciones orgánicas: la “Prefectura de misiones” por un lado, y la subsección “Misiones/Parroquias” por el otro. La primera de ellas contiene la documentación producida y acumulada[14] por los sucesivos prefectos en su responsabilidad de gobernar a los religiosos mientras estos estuvieran dedicados a la actividad misionera en las “conversiones de infieles”. Presenta documentación de carácter normativo y administrativo, numerosa correspondencia, relaciones de naturaleza descriptiva sobre el estado de las misiones, copias de informes elevados a las autoridades nacionales o a los obispos, entre otras.
Por otro lado, la subsección “Misiones/Parroquias” corresponde a documentación relativa a las diferentes misiones del Colegio Apostólico: aquellas establecidas en Santa Fe —Jesús Nazareno de Espín, San Jerónimo del Rey (luego San Jerónimo del Sauce), San Pedro, San Javier, Santa Rosa de Calchines, San Antonio de Obligado, San Martín Norte—, en el Chaco —Nueva Pompeya— y en el Territorio Nacional de Formosa —San Francisco de Asís del Laishí y San Francisco Solano de Tacaaglé—. La marcada inestabilidad de los asentamientos misionales durante gran parte del siglo XIX —que se veían desarticulados por el ataque de malones, inundaciones, sequías, conflictos internos entre las poblaciones indígenas y los misioneros, etc.— derivaron en que la periodización y la delimitación coherente de cada una de las misiones en término de “series” sea extremadamente compleja y poco fiel a la realidad histórica si se las pretende separar taxativamente, ya que con frecuencia se desplazaban geográficamente o se dividían en parcialidades, alterando su nomenclatura. Es por eso que sugerimos intentar comprender la constitución de estas series en términos archivísticos con el objetivo de organizar la información y facilitar su recuperación a fines prácticos.
La historia de las misiones indígenas administradas por los franciscanos es una de las temáticas que más interés despierta y, por ende, más consultas. Constituye un nudo a partir del cual se pueden articular variadas y complejas problemáticas, tanto de tipo político institucional como sociocultural. Dentro de la dimensión política institucional podemos mencionar: los estudios sobre el proceso de secularización en Argentina y la vinculación (con sus tensiones, negociaciones y concesiones) entre la Iglesia católica y el Estado, las transformaciones al interior de la orden a la luz de los contextos sociopolíticos nacionales, entre otras. Mientras que desde una perspectiva más social, cultural y antropológica se puede abordar el proceso de integración subordinada de las poblaciones indígenas a la nación, así como también las respuestas y mecanismos de resistencia o adaptación que los indígenas desplegaron frente a las estrategias de dominación, como lo fue, por ejemplo, el último malón mocoví en la reducción de San Javier, en 1907.
El acervo documental resguardado en el Archivo Histórico del Convento San Carlos constituye un testimonio invaluable de la historia de nuestra región, ofreciendo las fuentes primarias que ayudarían a reconstruir historiográficamente diversas coyunturas políticas, sociales, económicas y culturales de los últimos tres siglos, a las cuales podemos acceder gracias al enorme esfuerzo colectivo de profesionales y miembros de la orden que se propusieron ponerlo en valor y democratizar su acceso.
Bibliografía
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- ISHIR (UNR/CONICET).↵
- El equipo está conformado por Diego Vergara, Ruby Ratero, Carolina Ramírez, Carina Arroyo, y —hasta el año 2021— por quien escribe, bajo la dirección del coordinador encargado del Área de Patrimonio de la Orden Franciscana, Fr. Horacio Duarte. Desde 2013 viene realizando tareas de conservación y restauración en diversas materialidades, principalmente papel, pero también fotografías en vidrio e imaginería policromada en madera. En cuanto al material documental del archivo, han confeccionado guardas para las unidades de conservación en estado más crítico, así como intervenciones en soportes con deterioros que comprometían la integridad de los documentos.↵
- Desde 2018 la orden implementó un manual de procedimientos que establece que serán considerados usuarios aquellas personas que cuenten con un aval institucional e interés justificado relacionado con la investigación histórica, científica o de cualquier índole. La aprobación de la solicitud recae en el hermano franciscano coordinador responsable del Área de Patrimonio, mas suele ser siempre favorable.↵
- En sus inicios, tras un largo proceso de gestiones y negociaciones con las autoridades coloniales y eclesiásticas promovido por Fr. Juan Matud, fue erigido como Colegio de Propaganda Fide en 1786, el primero en la región, en la exestancia jesuítica San Miguel de Carcarañal, trasladándose una década después a los Pagos de San Lorenzo. El Colegio, a través de su Prefectura de Misiones, funcionó como órgano rector de la actividad misionera de la orden en sus sucesivos avances evangelizadores. Para la década de 1910, los Colegios de Propaganda Fide estaban siendo suprimidos en toda Latinoamérica. En 1914, el Colegio Apostólico San Carlos pasó a ser el convento asiento de la nueva Comisaría Provincial de Misioneros Franciscanos de la República Argentina fundada ese mismo año —posteriormente denominada “San Miguel Arcángel” en 1927—, que agrupaba a todos los excolegios de Propaganda Fide del país. A mediados del siglo XX, el Convento San Carlos entregó la administración de sus últimas misiones en Formosa y la Comisaría se convirtió en una Custodia en 1954. En 1971, fue transformada en Vicaría, para pasar a constituirse posteriormente, en 1984, en una provincia: la Provincia Franciscana San Miguel Arcángel. El 13 de marzo del año 2004, la Provincia San Miguel se integró a la Provincia Franciscana de la Asunción de la Santísima Virgen del Río de la Plata, estructura institucional dentro de la cual se encontró el Convento San Carlos hasta la retirada oficial de los frailes en el año 2021.↵
- La historiadora que más en profundidad ha trabajado el archivo, particularmente las misiones santafesinas y formoseñas del Colegio Apostólico San Carlos, fue Gabriela Dalla-Corte Caballero (2011, 2012a, 2021b, 2013a, 2013b, 2013c, 2014), quien ha generado valiosos aportes en torno a la inserción de los franciscanos en los territorios del Gran Chaco (particularmente el Chaco santafesino y la actual provincia de Formosa), los conflictos que causó su presencia en la región y las relaciones que establecieron tanto con las parcialidades indígenas como con los sectores empresariales y la población inmigrante.↵
- Los acotados tiempos estipulados para la convocatoria (apenas 10 meses) obligaron a realizar este recorte, optándose por un muestreo de series que sea representativo de la totalidad de las secciones.↵
- Se puede acceder a él mediante el siguiente link: http://archivoconventosc.ddns.net/. ↵
- En el cuadro de clasificación: sección “Educación”, subsección “Escuela San Carlos”.↵
- Estas comisiones presentan su propia serie documental dentro de la subsección “Escuela” dado el gran caudal de documentación que produjeron en el periodo de sus gestiones entre 1907 y 1914 aproximadamente.↵
- En el cuadro de clasificación: sección “Vida religiosa secular”, subsección “Venerable Orden Tercera”.↵
- Entre esas series podemos mencionar: correspondencia, actas capitulares (y acuerdos de Comisión Directiva), libros administrativos (de caja y pago de luminarias), libros de recepción hábito/vesticiones y profesiones, registro de defunciones, entre otras.↵
- En el cuadro de clasificación: sección “Vida religiosa regular”, subsección “Colegio Seráfico”.↵
- En el cuadro de clasificación: sección “Vida religiosa secular”, subsección “Parroquia”.↵
- Cuando, a partir de 1797, el virrey puso a cargo de los franciscanos del Colegio San Carlos la Cura Animarum de las exreducciones jesuíticas de Santa Fe (San Pedro, San Jerónimo de Ispín y San Gerónimo del Rey primero, San Javier de Mocovíes y Cayastá después), la Prefectura de Misiones recibió por traspaso la documentación correspondiente a la administración previa del Administrador de Pueblos de Indios y de las Juntas de Temporalidades, municipal y provincial. Por este motivo, la periodización del fondo posee dos fechas límites diferentes, una de producción y otra de acumulación (1764).
Por otro lado, dada la dinámica del flujo documental, algunas de las series se refieren a la documentación proveniente de las misiones que la Prefectura recibía y que debía ser resguardada específicamente en el Archivo de la Prefectura existente en el Colegio San Carlos (según lo estipulado en sus Estatutos Municipales).↵






