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Expresiones de discriminación hacia las religiones no católicas en México, en la cobertura de noticias sobre religión y covid-19

Francesco Gervasi[1]

Muchas gracias por la invitación, me siento feliz de estar en este panel con colegas realmente importantes. Bueno, la mía es una intervención que se basa en una investigación reciente, cuyo objetivo general fue analizar el tratamiento que se les otorga a las religiones no católicas en la cobertura de noticias sobre religión y covid-19. Para lograr este objetivo he recolectado desde marzo de 2020 hasta abril de 2021, a través de las alertas de Google, 923 notas sobre el tema de religión y covid. La herramienta metodológica principal que he utilizado es el análisis crítico del discurso, que es una técnica tanto de selección como de análisis de la información, y que tiene como objetivo principal analizar las relaciones de dominación, discriminación, poder y control, como se manifiestan en los discursos escritos y orales. Otro aspecto importante que creo que hay que mencionar con respecto a esta herramienta es que, desde el punto de vista de los analistas críticos del discurso, los discursos son prácticas sociales, es decir, tienen un impacto, consecuencias en la manera de pensar y en los comportamientos de las personas, y es por eso obviamente que se estudian. Los elementos del discurso en los cuales he enfocado mi atención en esta investigación son los macrotemas, para poder identificar las temáticas generales de los titulares y los contenidos de las notas; los actores, para entender sus roles semánticos; y las acciones, para poder entender qué tipo de acción se menciona en las notas y cuáles son descritas, subrayadas o ignoradas.

Voy a definir muy brevemente algunos conceptos principales que han orientado, desde un punto de vista teórico, mi investigación. Primero el concepto de discriminación, que defino como un trato diferencial y desigual debido a alguna característica que resulta desagradable para quien discrimina. Puede ser obviamente el color de la piel, en general la forma de pensar, el sexo y, por supuesto, la opción religiosa. Quiero destacar también que la discriminación así entendida representa una consecuencia de un orden social que es caracterizado por la presencia de relaciones de poder asimétricas, en el sentido de que obviamente el que discrimina tiene más poder que el que es discriminado. ¿Cuáles son las modalidades de expresión de la discriminación de los medios de comunicación masiva? Según Wieviorka, existen dos principales modalidades, que son la invisibilización, que justamente consiste en no representar o representar muy poco a los grupos minoritarios en los contenidos mediáticos, y que implica una denegación de existencia social y de humanidad de estos grupos. Después, otra modalidad de discriminación en los medios son las representaciones particularmente negativas del otro, que consisten en representar a los grupos minoritarios utilizando discursos que los descalifican, a veces de manera explícita y otras veces de manera más sutil e indirecta. Dentro de las representaciones particularmente negativas, yo creo que se puede destacar la estigmatización, entendida como un proceso a través del cual un grupo dominante asigna a un grupo minoritario algunas características negativas. Generalmente el resultado final de este proceso es que el grupo dominante tiende a construir una identidad, diría Goffman, deteriorada del grupo dominado o minoritario. O como lo define Denys Cuche, una heteroidentidad, una identidad que viene exclusivamente asignada, que está construida a partir de características negativas. Y el último punto teórico tiene que ver con las posibles causas de racismo y discriminación en los medios masivos. Wieviorka ha identificado dos posturas principales en las ciencias sociales. La primera, aquella según la cual los medios masivos de comunicación son exclusivamente vehículos de la discriminación y racismo en la sociedad, en el sentido de que solo reproducen lo que ya existe en la sociedad, pero no tienen un papel autónomo en la producción de la discriminación. Y hay otra postura, en cambio, que sostiene que además de ser un vehículo, los medios masivos de comunicación también contribuyen de manera autónoma a la producción de la discriminación y el racismo. ¿Por qué lo hacen? Porque a veces las noticias que se enfocan en los casos de racismo y discriminación son noticias que venden. Wieviorka pone el ejemplo de Italia de los años 90, que desde su perspectiva no era una sociedad muy racista, pero se publicaban muchas notas sobre racismo.
Ahora voy a los resultados de la investigación, y quiero introducirlos recordando que la discriminación hacia las religiones no católicas mexicanas, en sitios de noticias, se expresa a través de cuatro formas de invisibilización y tres de estigmatización, que son las que yo he identificado y analizado en las notas que había recolectado. Voy a empezar por las formas de invisibilización. Obviamente la primera tiene que ver con la no representación o escasa representación de estas religiones en los medios masivos, y aquí la resumí en esta pequeña tablita (Cuadro 1), en la cual se nota que, de estas 923 notas, las religiones no católicas aparecen solo en 49, es decir en el 5,3%. Otra forma de invisibilización, probablemente más sutil e indirecta, tiene que ver con estas trece notas, en las cuales es interesante ver que en los titulares se anuncia que se van a abordar diferentes religiones, no solo el catolicismo, pero después en el contenido se habla solo del catolicismo. Entonces esa es una manera muy clara, desde mi punto de vista, de transmitir el mensaje de que en México la religión coincide exclusivamente con el catolicismo. En un ejemplo de este segundo tipo de invisibilizaciones, el titular era “Suspenden servicios religiosos en municipios con Código Rojo”, y uno podría pensar que se va a hablar de varias religiones, pero en cambio en el contenido se menciona solo a estas 66 parroquias de la arquidiócesis de Hermosillo, entonces se habla solo del catolicismo. La tercera forma de invisibilización tiene que ver con la dificultad, yo diría casi imposibilidad, que tienen los actores religiosos que pertenecen a las religiones no católicas de defenderse de las críticas que les hacen los medios masivos de comunicación: las notas que tienen un contenido de crítica negativa hacia estas religiones son 27 y en estas notas solo 11,11% de las veces se da la posibilidad a los integrantes de estas religiones de defenderse, entrevistándolos. En los demás casos no, se habla de ellos como objetos pasivos del discurso. Y la cuarta forma de invisibilización tiene que ver con la escasa, casi nula, presencia de notas sobre contagios y fallecimientos; de hecho, encontré solo una nota que habla de decesos entre los integrantes de religiones no católicas. Y ese dato creo que es aún más claro si se compara con el porcentaje de notas dedicadas a fallecidos dentro del catolicismo, que son el 9,98%, casi el 10%, y de contagios entre católicos, que representan el 6,51%.

Ahora voy a pasar a las formas de estigmatización. ¿En cuántas de las 49 notas que he encontrado sobre religiones no católicas vienen estigmatizados los grupos no católicos? En 27, de modo que es más del 50% (Cuadro 2). Nuevamente en comparación con el catolicismo, yo he encontrado que solo en 32 de 874 notas existen esos procesos de estigmatización. Como dije, empezando a hablar de los resultados, he identificado tres tipos de estigmatización después de haber analizado las notas. La primera son las estigmatizaciones de comportamiento irrespetuoso de las medidas sanitarias, que son la mayoría. Después están las estigmatizaciones de ideas relativas a la pandemia y a sus remedios. La última son las estigmatizaciones que no están directamente asociadas a la pandemia. Vamos a ver un ejemplo de cada uno de estos tipos de estigmatización. La primera es un ejemplo de estigmatización de comportamientos irrespetuosos de las medidas sanitarias. El titular es “Pese a Covid-19, cientos acuden a altar gigante de la Santa Muerte en Tultitlán”. Obviamente los actores que son estigmatizados son los devotos de la Santa Muerte y la estrategia principal es la de utilizar un titular alarmista, que tiene el objetivo de generar pánico y de etiquetar a estos devotos como personas desviadas y peligrosas, porque potencialmente son contagiosas. La cosa más interesante es que luego el titular no es coherente con el contenido de la nota, donde se lee que

para ingresar al sitio, los administradores exigen que los asistentes usen cubrebocas y respeten la sana distancia. Les toman la temperatura y les proporcionan gel antibacterial. Solo permiten que entren por grupos para evitar grandes concentraciones de personas y deben estar solo unos minutos en el recinto.

Entonces, parece que al final sí respetan las medidas, el problema es que, como lo ha destacado Van Dijk, los titulares siempre expresan la información que el lector mejor recordará. Entonces, probablemente la mayoría de los lectores se queda con ese titular alarmista. También porque hay muchos casos, también lo ha demostrado Van Dijk, en que los lectores ni siquiera leen el artículo. El segundo ejemplo tiene que ver con las estigmatizaciones de ideas sobre la pandemia. El titular de la nota es “Coronavirus: ¿el fin del mundo está cerca?”. En este caso el periodista ha entrevistado a cuatro líderes de religiones presentes en México: un católico, un judío, un cristiano evangélico y un testigo de Jehová. Los principales procesos de estigmatización se dirigen hacia el líder cristiano evangélico, quien sostiene que para ellos la pandemia representa un acercamiento al fin del mundo, y entonces el periodista en la nota ridiculiza esa postura, por ejemplo, diciendo que “esta creencia parece sacada de una película de ficción” y que “es una idea descabellada”. Después, para marcar la diferencia, cuando empieza la parte de la nota dedicada al catolicismo, hay un subtítulo que dice: “Dios no detona desgracias: catolicismo”. Como para destacar que en el caso del catolicismo es diferente, es una postura más aceptable. La última nota se enfoca nuevamente en un devoto de la Santa Muerte al que le dicen “el charro negro”, y en este caso es una estigmatización que no está directamente asociada a la pandemia. Porque sí se habla en una parte de la nota de la pandemia, pero en este caso la estigmatización tiende a utilizar estrategias que no se vinculan directamente con ella, sino que tienen que ver con otros aspectos, que han sido ya utilizados en otros casos con respecto a los devotos de la Santa Muerte. En el sentido de que principalmente el devoto de la Santa Muerte en esta nota viene demonizado y representado como una persona desviada, peligrosa tanto para el catolicismo como para la sociedad mexicana. Leo rápidamente unos términos que utiliza el periodista para referirse a este devoto: “dejó a su esposa por culpa de la devoción”, “rinde culto también a Mal Verde” (en México es considerado el santo de los delincuentes, sobre todo de los narcotraficantes) y “realiza misas negras”. Sintetizando esta parte de los resultados, digamos que, sobre la base de mi investigación, para los sitios de noticias mexicanos las religiones no católicas o no existen o son peligrosas y raras porque sus integrantes son satánicos, desviados, criminales, anormales y contagiosos.

En la última parte de mi exposición, quiero encuadrar este estudio de caso en un problema más amplio y grave, desde mi punto de vista, que es el problema de la discriminación hacia las minorías religiosas en México y que es bastante desestimado por parte de los varios actores que existen en la sociedad mexicana. Incluyendo por supuesto a los académicos, dado que son pocos los textos que abordan este. Aquí aplica la idea de Alejandro Frigerio del catolicocentrismo entendido como paradigma dominante en el ámbito académico que no nos hace ver la diversidad religiosa y no nos permite tampoco ver, en algunos casos, las formas de discriminación hacia la diversidad religiosa. Que es un problema muy grave, entre otras cosas, lo demuestran las encuestas nacionales sobre discriminación, que se hacen con una cierta periodicidad en México. En estas encuestas siempre la discriminación religiosa aparece como uno de los motivos principales de discriminación en México. En las respuestas de entrevistados que pertenecen a una minoría religiosa, el 43% destaca que en México no se respetan los derechos de las minorías religiosas, casi el 40% sostiene que en su ciudad o pueblo no se acepta que ellos usen vestimentas o accesorios que los distingan, y el 25,7% sostiene que la gente de su ciudad o pueblo no acepta que ellos realicen ceremonias o prácticas propias de su religión.[2] Estos datos son confirmados, y hasta yo creo que son hasta más graves, en la encuesta más reciente, que es la de 2017. Nuevamente, se trata de respuestas de entrevistados que pertenecen a una minoría religiosa y, por ejemplo, casi el 27% sostiene que no se respetan sus derechos en el país, el 21% dice que el gobierno apoya más al catolicismo, la religión que predomina en el país; el 21,8% se siente poco o nada libre para expresar sus creencias, cultos o ritos; el 41,7% sostiene que ha experimentado, en los últimos 5 años, al menos una situación de discriminación, y el 53,1% sostiene que ha sido rechazado por la mayoría de la gente por sus creencias religiosas.[3] Son datos bastante relevantes. Sin pretender encontrar las causas de estos problemas, que son siempre muy complejos y por lo tanto implican causas muy complejas, yo creo que un elemento que tiene seguramente un papel importante, y que he percibido como extranjero en México, es lo que De La Torre y Gutiérrez Zuñiga llaman el fuerte vínculo que existe en México entre nacionalismo y catolicismo, entre identidad mexicana y catolicismo. Que también ha sido percibido claramente a través del símbolo de la Virgen de Guadalupe. Y el problema principal es que esta unión entre catolicismo e identidad nacional implica, como lo señala Hernández Sánchez, considerar a las religiones no católicas como una amenaza para esta unidad católica del pueblo mexicano. Basta pensar en las persecuciones al protestantismo, que en muchos casos eran justificadas sosteniendo que los protestantes querían favorecer la anexión de México a Estados Unidos. Entonces, recuperando las categorías de Beckford, este gran autor que acaba de fallecer, digamos que seguramente en México en los últimos años ha ido creciendo cada vez más la diversidad religiosa, entendida como la presencia, en un mismo contexto, de diferentes opciones religiosas. Pero no podemos decir lo mismo del pluralismo religioso, entendido como aquellas condiciones políticas y culturales que favorecen el reconocimiento de la diversidad religiosa.

Quiero concluir leyendo una muy breve anécdota que Carlos Monsiváis menciona en un capítulo dedicado justamente a la intolerancia del protestantismo en México, que yo creo que sintetiza este papel importante y contradictorio que tiene el catolicismo dentro de la identidad mexicana. Dice:

En 1990, en un programa de Canal 13, la locutora se mostró indignada. En la frontera norte hay una ciudad con más templos de sectas que cantinas. ¿Por qué es esto tan nocivo?, le pregunté. Y respondió con presteza, por lo menos en las cantinas no se pierde la identidad nacional.

Por ello es que después, en ese mismo capítulo, Monsiváis sostiene que en México el Estado es laico, pero bastante distraído. Por mi parte sería todo, gracias.

Cuadro 1

Religión mencionada

Frecuencia

%

Catolicismo

861

93.30

Religiones no católicas

49

5.30

Varias religiones en el titular, pero solo el catolicismo en el contenido

13

1.40

Total

923

100

Cuadro 2

Religiones 

Número de notas encontradas

Notas en las cuales se estigmatiza al grupo religioso

Porcentajes

Catolicismo

874

32

3.66

Religiones no católicas

49

27

55.10



  1. Universidad Autónoma de Coahuila.
  2. Encuesta nacional sobre discriminación en México (2010).
  3. Encuesta nacional sobre discriminación en México (2017).


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