La experiencia de un grupo de investigación y las conexiones con investigadores argentinos
Douglas Ferreira Barros[1]
Queridos colegas y amigos, me gustaría empezar agradeciendo muchísimo a Roberto Di Stefano por recibirnos de una manera muy amigable. Voy a intentar hablar en portuñol, en un perfecto portuñol, me faltan a veces algunas palabras, mi intención es hablar portuñol, con errores pero hablarlo. Es una alegría muy grande estar acá con los colegas investigadores del CONICET, de otras instituciones, porque es una oportunidad singular en términos de avanzar en una idea que empezó en Santa Catarina hace 5 años, tal vez, de mezclar un poco nuestras pesquisas, nuestras investigaciones y quizás entender y comprender los distintos fenómenos que se presentan en nuestros países de maneras muy diferentes, muy singulares.
El objetivo de mi breve exposición es presentar una reflexión sobre religión y exclusión. Trataré de sintetizar a los colegas investigadores argentinos mi trayectoria investigadora en materia de teología política, que inicia centrada en el concepto de soberanía de Jean Bodin, específicamente en la obra Methodus ad facilem histpriarum cognotionem.[2] Mi tesis doctoral se focalizó en el debate sobre la legitimidad de la soberanía y la crítica de Bodin a la libertad y las demandas, digamos republicanas, de libertad en el período de las guerras de religión en Francia (1532-1576). Se trata, por tanto, de una exposición de una trayectoria investigativa y del grupo de investigación al que pertenecemos Glauco Barsalini y yo. En ese camino, conocimos a nuestros colegas argentinos del grupo de Roberto Di Stefano, y el motivo por el cual estamos hoy aquí, debatiendo nuestras investigaciones, también tiene relación con este recorrido trazado hace poco más de diez años.
Voy a hacer mi exposición de una manera esquemática, no voy a leer, porque es muy extenso y tenemos poco tiempo. Por lo tanto, estructuré un esquema en 3 partes. En primer lugar, voy a hablar del concepto; en la segunda parte, de la estrategia metodológica y, en la tercera, del fenómeno. ¿Por qué empiezo por el concepto? Porque vengo de la filosofía, soy un profesor de filosofía, que hizo graduación, maestría, doctorado, postdoctorado, estudió filosofía. Más preocupado con el fenómeno religioso, desde mi doctorado, cuando estudié el problema de las guerras religiosas en Francia y las consecuencias de la guerra religiosa para la construcción y la justificación filosófica del concepto de soberanía.
Una vez defendido el doctorado, en 2005, pasé a trabajar cuestiones ligadas a la moralidad del contrato, desde la perspectiva de Hobbes y el anticontractualismo de Espinosa. Sin embargo, después de 2011, volví a abordar la soberanía y la legitimidad de los actos del soberano, y en 2012 estudié el tema desde la perspectiva del debate de la teología política. Al reanudar esta investigación sobre la soberanía ya lo hice recuperando el debate de Schmitt y el conflicto en O Conceito do Político.[3] También, retomo las discusiones en Bodin, Hobbes y Espinosa sobre las guerras religiosas. A partir de ahí se perfiló mi conjunto de temas de investigación: el conflicto religioso y la explicación de este tema, desde el debate de la teología política; la secularización entendida a la luz del conflicto religioso; la discusión planteada por Rousseau sobre el espacio público y la influencia de la religión sobre el mismo. Estos fueron los temas que constituyeron los objetivos de mi investigación en los últimos años.
Posteriormente, mi intención fue investigar otros proyectos hasta algunos años después que fui invitado a participar de un grupo de investigación que trabajaba el concepto de soberanía y religión en la modernidad. Según esta perspectiva de investigación retomé mis estudios de las obras de Koselleck[4], principalmente aquellas que trabajan los temas de soberanía, de relación entre secularización y una cierta comprensión del tiempo, los conceptos de Eschaton y Katechon, el problema de la revolución y la contra-revolución y su relación con el cristianismo, principalmente. Por lo tanto, en este momento empecé a estudiar la secularización, Carl Schmitt toda la historia de la soberanía en diferentes cuadrantes, perspectivas, mas ahora incluyendo lo que había abandonado, que era el tema de la religión. Lo que me interesó muchísimo fue, en este momento, la investigación de una obra de Carl Schmitt, el concepto de político. Todos ustedes lo conocen muy bien, es una obra muy interesante, porque entre los problemas que trata está la relación difícil entre amigo y enemigo, y hay un montón de obras de discusión relacionadas a esto. Lo que me inquietaba era la relación amigo-enemigo, pensar la relación desde el punto de vista de la exclusión. Por lo tanto, la exclusión pasó a ser un concepto que a mí me interesaba muchísimo en aquel momento, porque explicaba un aspecto que no había dado cuenta en el doctorado sobre una característica o una intención de la soberanía en relación a los adversarios de la soberanía, excluirlos de la participación política.
Entonces, el concepto de exclusión pasó a ser parte de mis objetos de investigaciones y ese concepto estaba descolocado de la discusión religiosa. Por lo tanto, empecé a trabajar de un lado sobre la línea histórico-filosófica del problema de la exclusión. El grupo de investigación estaba interesado en entender el problema de la historia de la exclusión en la historia de la filosofía desde Platón, para comprender y estudiar más este tema en la filosofía. Porque desde Platón hasta la filosofía ha legitimado un discurso sobre el extranjero, el excluido, los que nos hacen parte de la política, las mujeres, los esclavos, los niños, de quienes se encuentran fuera de la órbita del poder y la soberanía, desde que este concepto comenzó a formularse. Tal como Esposito nos enseñó en su Two: the machine of political theology and the place of thought (Due. La macchina della teologia politica e il posto del pensiero)[5], el tema de la lógica el tercer excluido como un principio fundamental de la constitución de nuestro pensamiento occidental, profundamente influenciado por Aristóteles, comenzamos a establecer la relación entre el concepto de soberanía y la máquina de exclusión.
Así, empezamos a apreciar este conjunto de temas con especial atención, permaneciendo muy atentos a las obras de pensadores italianos, que se dedicaron al tema de la soberanía: Giorgio Agamben[6], en primer lugar, y Roberto Esposito[7], a partir de toda su reflexión sobre la soberanía y la exclusión, y los pensadores sobre el tema de la secularización: Giacomo Marramao[8] y Massimo Cacciari.[9] Para los investigadores sobre el tema de la soberanía en Brasil, esta perspectiva era muy nueva, reciente, especialmente para los estudios religiosos y el área de las Ciencias Religiosas. Por esta razón, hubo -y todavía hay- cierta resistencia por parte de algunos estudiosos del tema de la secularización y de la relación entre política y religión a aceptar este enfoque que nuestro grupo de investigación ha propuesto en los últimos años, desde 2016. Y nuestro equipo empezó a discutirlo con más énfasis coincidentemente con la incorporación del profesor Glauco Barsalini. Glauco pasó a ser parte del grupo de investigación coordinando también las discusiones después de 2015 e introdujo el problema de la teología política que, para mí, entonces, era una discusión teológica y, para los otros, pasó a ser un problema de discusión metodológico.
Avanzo con la segunda etapa de mi exposición como una discusión metodológica, el problema de la teología. Los teólogos hablan de la teología desde el punto de vista de la revelación, la consideran la palabra de la verdad, el dogma de la verdad enunciado sea por profetas, por estudiosos, por especialistas que se dedican a descifrar la verdad. Nosotros, después de Baruch Spinoza y Carl Schmitt, pasamos a entender que la teología política no es otra cosa sino una forma de pensar. Tal vez la teología política es una forma de pensar el mundo dentro de un encuadramiento teológico, de una forma de pensar que tiene la figura de Dios como el creador necesario de todas las cosas, y todas las obras de la creación derivan de este creador. Por lo tanto, el poder, la autoridad y la forma como se estructuran las sociedades influenciadas por el cristianismo, el judaísmo y el islamismo están determinados por la teología política.
Asimismo, de manera muy rápida y sintética afirmamos aquí que observamos en nuestros estudios que se puede analizar cómo la ideología que emana de los poderes, las variaciones de la ideología que sustenta los poderes soberanos, inclusive a partir del sesgo económico, ve si la discusión de la teología económica, la ideología que abarca la dinámica del conflicto social puede explicarse de una manera u otra desde esta forma de pensamiento teológico político. Aquí se abrió un campo enorme de investigaciones a nuestro grupo. Y la comprendemos solo como es, una forma de pensar, no como una palabra revelada, como una palabra profética, un conocimiento que se profundiza en las profecías, tal como Espinosa ha hablado de los teólogos en el Tratado Teológico-político.[10] A partir de esto, Esposito ha influenciado muchísimo. Y después de que tratamos la teología política como una especie de matriz metodológica de encuadramiento de la comprensión sobre los problemas modernos y contemporáneos -que involucran disputas políticas y los conflictos de una forma general, de las sociedades, de las instituciones sociales y políticas- esto pasó para nosotros a ser una forma de comprender cómo y por qué la religión es un elemento tan importante que explica nuestra sociedad católica, instituciones permeadas o influencias por hombres, mujeres católicos, religiosos. Y pasamos a dedicar el grupo de investigación a las dos matrices doctrinarias que orientan, explican las diferentes teologías políticas, después San Agustín en la Edad Media, la modernidad, el protestantismo.
Por tanto, este fue un punto de ajuste metodológico, desde el que para nosotros es muy claro que trabajamos con un campo de saber, un campo de explicaciones sobre la sociedad, una forma de pensar. Es por eso que no somos teólogos, no la estudiamos como estudian los teólogos para reafirmar su fe, reafirmar sus creencias, reafirmar sus tradiciones doctrinarias. Para nosotros esta perspectiva era para entender de qué punto parten los teólogos, de qué punto parten los agentes seculares de la política que se inspiran en la teología para conceder las acciones, para hacer políticamente y para cambiar la sociedad y el mundo. Porque la teología es la forma de pensar que estaba, como afirma Schmitt, sobre la base de formulaciones modernas y contemporáneas sobre el poder y la soberanía y no sólo Platón, Aristóteles o Rousseau, Montesquieu. Incluso las referencias modernas incorporan la forma teológica de estructurar la jerarquía del poder cuya mayor influencia es la teología, que utiliza la idea de que existe un principio fundamental del cual emana el poder y la autoridad política. La teología no es toda manera de pensar, pero es una determinada manera de pensar de ciertos hombres, movimientos sociales, movimientos políticos es inspirada en la teología y no en otra forma de pensar.
La interpretación de Espinosa es muy importante para mí, sobre todo el capítulo 3 del Tratado teológico político, donde explica cómo y por qué los judíos piensan la relación con los otros pueblos como los pueblos que no encontraron la felicidad. La verdadera felicidad, la verdadera gloria y para mantenerse como judíos, se excluyan como pueblo, excluyen los otros pueblos como movimiento necesario de su constitución como judíos. Esa es la tesis, es la forma como yo leo y trabajo el Tratado teológico político. Porque la exclusión es una parte fundamental de la reflexión de Espinosa, es un elemento central de la investigación que tiene el concepto base fundamental de una cierta teológica política, que se construyó como teología política cristiana y no cristiana desde San Agustín, desde los judíos. La exclusión es una forma de pensar de los historiadores, es una estrategia de los teólogos, pensar en los mundos, en los pueblos, pensar en las naciones, encuadran todo. ¿Por qué esto me interesa? Porque el problema de teología política enunciado por Espinosa es una crítica de la teología de un lado, pero es más, también, una explicación genealógica o genética de cómo los teólogos piensan, hacen el encuadramiento del mundo. Por lo tanto, mi investigación sobre el texto de Espinosa no es una investigación que explora la crítica de los teólogos. Lo que me interesa es pensar y comprender la operatividad del teólogo, cómo los teólogos piensan, cómo Espinosa comprende cómo los teólogos piensan como teólogos.
El hoy es más interesante observar que esta manera de pensar de los teólogos, la manera de concebir la sociedad, las instituciones y pensar la estructura de la sociedad y las religiones, no es una manera que está apenas en el contexto de las religiones. Esta manera, migra, se seculariza para el mundo de los agentes secularizares, no al interior de las religiones sino afuera de las religiones como agentes exteriores en las sociedades seculares. Por lo tanto, lo que dijo la tesis principal de Carl Schmitt, en su libro Teología política[11] es que todos los conceptos modernos son conceptos teológicos más secularizados. Es una tesis que se verifica en la contemporaneidad, no a partir, como decir del mundo teológico religioso, del mundo de las iglesias más en el mundo político, tal como lo experimentamos contemporáneamente. Por lo tanto, las cosas van aproximando en la investigación del grupo de pesquisa hasta el punto en que fuimos instados, demandados, a dejar pensar la teología política como una forma de pensar, y nos colocáramos como personas que están dedicándose a trabajar fenómenos sociales y políticos en Brasil en un área de investigación que se llama ciencias de la religión y de las religiones.
Es muy complejo esto porque los cientistas de las religiones vienen de dos matrices que mis colegas trabajaron. La matriz de los científicos historiadores, sociólogos, antropólogos, cientistas políticos, y de la matriz teológica que son los científicos, muchos preocupados por las metodologías científicas y con el rigor científico de investigación sobre el fenómeno religioso, y los teólogos preocupados en proteger el manantial de lo que dicen los teólogos, el manantial de conocimiento, de sacralidad, de preciosidad, que contienen las religiones -es por eso que son apologetas defensores de las religiones-. Y nosotros, en nuestro grupo de investigación junto con Ana Rosa Cloclet, estamos intentando trabajar un camino que se apropia de las metodologías de trabajo interpretativo, de lecturas históricas, de búsqueda de archivo, tal como lo hacen los historiadores, los científicos sociales, los cientistas políticos y los filósofos que interpretan textos, inclusive textos teológicos o no teológicos. Nuestra intención es exhibir nuestra manera de entender este manantial de conocimiento riguroso, y proyectarlo sobre este fenómeno teológico político o un fenómeno social que se produce en el marco de la teología o derivado de la teología o influenciado por la teología o reproduciendo las estructuras de la teología siendo ella católica protestante, protestante tradicional, protestante norteamericana, fundamentalista.
¿Por qué esto es importante para nosotros? Porque a mi juicio, a nuestro juicio, es la manera más apropiada de comprender el problema social, político, antropológico, histórico que observamos en Brasil hace 30 años. Y ahora paso a la última parte de mi conversación, para explicarles por qué estamos en Buenos Aires trabajando para descifrar pistas de investigación que puedan establecer conexiones con nuestras reflexiones tanto en Brasil como en Argentina sobre la secularización, los problemas de la relación entre política y religión y las consecuencias de esta relación en el espacio político y las instituciones.
Porque lo que pasa en Brasil hoy en día no es un fenómeno que se ha producido ahora, es un fenómeno que se viene construyendo después de la constitución liberal, social, demócrata, pluralista, problemática, la constitución de 1988. Es una constitución inspirada en la constitución de Weimar, que ocasionó las mismas reacciones virulentas, violentas e irascibles que ha producido la constitución de Weimar en la época de Vargas y ha generado en grupos religiosos conservadores, de extrema derecha, que siempre estuvieron en Brasil desde principios del siglo XX. Voy a decir algo en tono de broma, pero en Brasil tenemos un país con una larga tradición colonial, pero con un colonialismo que es muy especial comparado con el colonialismo de Argentina y otros países latinoamericanos, porque tuvimos una esclavitud por 358 años aproximadamente. Y las raíces de la esclavitud están en las raíces políticas, culturales y sociales de Brasil hasta hoy. La exclusión es un modus operandis de las instituciones, de las familias, de las culturas, de la manera de pensar de los brasileños considerados normales, aquel brasileño típico para los extranjeros, una persona muy agradable, muy tranquila, una clase media interesante, que a fin de cuentas tiene la exclusión como un discurso de pensar, de encuadrar el mundo, la relación con el otro.
¿Por qué es importante esta cuestión? Es importante porque nos ayuda a explicar el fenómeno social y político de ahora en Brasil. Tenemos que buscar nuevos instrumentos de explicación y teología política crítica de las formas de poder y de la jerarquía social y política tradicionalmente establecidas, donde la modernidad nos puede proporcionar nuevas herramientas para eso. ¿Por qué? Porque ahora se produce en Brasil un fenómeno histórico, social, político, antropológico, en donde la exclusión es la estrategia de acción política central de algunos religiosos que ahora tienen una estrategia de transformar el movimiento político en un movimiento social de contrarrevolución, o de una revolución conservadora. Es un movimiento insurreccional, es un movimiento en el cual los militares están implicados directamente, en el cual los conservadores neoliberales están totalmente implicados. Es por esto que Bolsonaro tiene casi 90% de aprobación entre los neoliberales, directores de bancos, financistas de la región más rica de Sao Pablo, en las clases altas y ricas de todo el país, incluso después de la insurrección que se produjo este año, el día 8 de enero de 2023. Esto nos ayuda a explicar por qué la exclusión es la base de esta forma de pensar contra el pluralismo, contra la multiplicidad, una sociedad plural contra la inclusión social y política, y hace del modo de pensar exclusivista teológica la base de la forma de pensamiento que permite convivir en un mismo país religiones de matrices africanas, de origen indígena, diferentes catolicismos, religiones sincréticas que habitan la selva amazónica, catolicismos tradicionalistas, protestantismos, así como agnósticos, ateos.
Nuestro principal objetivo es pensar e investigar las razones y fundamentos teológicos de la interferencia religiosa en el espacio y las instituciones políticas, para comprender qué relación tiene esta interferencia con una concepción secular de la religión y con el hecho de que los individuos se manifiestan como religiosos.
Las preguntas centrales son: ¿las personas religiosas, en el espacio público, reclaman un lugar exclusivamente hegemónico que determinará la expulsión de las personas religiosas no hegemónicas y no religiosas? ¿En qué sentido un Estado que abriga y acoge este tipo de acción política teológica seguirá siendo un Estado democrático y republicano? Finalmente, nos corresponde decir que el pluralismo es el adversario de estos grupos, y son vistos como verdaderos cristianos o verdaderos religiosos que van a cambiar el mundo, a hacer del mundo el espacio de quienes son dignos de habitarlo a través de la fe y temor de Dios. Por lo tanto, esta es la investigación que estamos haciendo ahora en nuestro grupo de investigación y no me preocupa si se trata de una ciencia positivista rigurosa. Porque la ciencia que hacemos allá tiene los mismos rigores que el trabajo de los historiadores, los antropólogos, los investigadores políticos, los filósofos. Lo que nos preocupa, en última instancia, es cómo entender el problema del espacio público y la disputa por el espacio público hoy en Brasil.
- Doctor en Filosofía por la Universidad de São Paulo (USP, Brasil), con estancia de Doctorado en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS, París). Profesor de las Facultades de Filosofía y Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Campinas (PUC-Campinas, Brasil). Miembro del cuerpo docente del Programa de Postgrado en Ciencias Religiosas de la PUC-Campinas. Director del grupo de investigación “Ética, política y religión: interrogando los fundamentos”, certificado por el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq – Brasil). ORCiD: https://orcid.org/0000-0002-7030-1031.↵
- Bodin, J. (2013). Methodus ad facilem histpriarum cognotionem (1566). Edizioni della Normale. ↵
- Schmitt, C. (2015). O conceito do político. Edições 70.↵
- Koselleck, R. (2014). Estratos do Tempo. Contraponto.↵
- Esposito, R. (2015). Two: the machine of political theology and the place of thought. Fordham University Press.↵
- Agamben, G. (2002). Homo sacer: o poder soberano e a vida nua. Editora UFMG y (2011). The Kingdon and the Glory. University Press.↵
- Esposito, R. (2015). Two: the machine of political theology and the place of thought. Fordham University Press.↵
- Marramao, G. (1995). Poder e Secularização. Ed. Unesp.↵
- Cacciari, M. (2016). O poder que freia. Ed. Âyiné.↵
- Espinosa, B. (2003). Tratado Teológico-político. Martins Fontes.↵
- Schmitt, C. (2005). Political Theology. University of Chicago Press.↵






