El trabajo de reedición de mi tesis de doctorado en Antropología –defendida en el mes de marzo del año 2018, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires– que supuso este libro estuvo principalmente orientado a agilizar la lectura, suprimiendo buena parte de las notas al pie de página, citas y referencias bibliográficas, con el objetivo de divulgar los resultados de mi investigación doctoral entre un público más amplio, intentando así trascender las fronteras del ámbito estrictamente académico y transitar también otras arenas. Esto es, pretende ser un aporte para la elaboración de políticas públicas en materia de seguridad ciudadana, desde una perspectiva democrática y de derechos humanos, a través de la producción y circulación de conocimiento empírico que dé cuenta de la complejidad de los fenómenos estudiados y, al mismo tiempo, permita tensionar las perspectivas netamente punitivas o coercitivas.
En relación con la tipografía utilizada y los modos de presentar términos y categorías nativas e introducir citas textuales, es necesario señalar algunas cuestiones. Opté por el uso de itálicas (cursivas) para resaltar términos y categorías nativas, así como para breves expresiones y testimonios. Para conceptos claves y citas textuales utilicé comillas, salvo que por su extensión amerite un destaque en el cuerpo del texto, en cuyo caso es presentado en un párrafo independiente. Por otra parte, los términos y las frases en lunfardo cuyo significado puede resultar esquivo para les lectores los explico o bien en el cuerpo del texto, entre corchetes, o en notas al pie de página.
Es preciso realizar una distinción especial con relación al término narco. Por un lado, es una categoría local utilizada para mencionar a quienes participan en una determinada posición en el mundo del delito, cuestión que desarrollo a lo largo del libro; en este caso –al igual que con el resto de los términos nativos–, utilizo la cursiva. Por otro lado, “narco” o “narcotráfico” en su uso cotidiano por diversos actores sociales –periodistas, personas expertas, policías, autoridades políticas o judiciales– son categorías que incluyen acciones, transacciones, prácticas y actores muy diferentes y dispares y suelen estar asociadas a distintos fenómenos o utilizarse como explicativas de ellos, como, por ejemplo, el aumento de la(s) violencia(s); en este segundo caso, utilizo las comillas.
Asimismo, prefiero mencionar las actividades de producción, tráfico, comercialización y consumo de algunas sustancias –como marihuana y cocaína– en términos de mercado de drogas ilegalizadas. Elijo utilizar el término “ilegalizadas” en vez de “ilegales” para dar cuenta de los procesos sociales complejos que vuelven ilegales ciertas sustancias; es decir, que producen la prohibición penal de su producción, tráfico, comercialización o consumo; y cómo, al mismo tiempo, dichos procesos surgen de la iniciativa de determinados actores o grupos, “emprendedores morales”, en términos de Howard Becker (2009), en contextos históricos particulares.
Los nombres, apellidos y apodos de las personas, de los grupos y los barrios, de lugares, calles, plazas que se mencionan en este libro han sido modificados para garantizar anonimato y confidencialidad, salvo en el caso de funcionaries o autoridades políticas y judiciales que son de público conocimiento.
Por último, con la finalidad de evitar el uso del masculino genérico e incorporar formas de lenguaje no sexistas ni binarias, utilizo la letra E en la flexión de género –por ejemplo, “les jóvenes”– para referirme de manera genérica a ciertos grupos o colectivos de personas. No obstante, en los casos en que la grupalidad se autoidentifica o es identificada claramente como masculina, utilizo la letra O.






