Su estudio a través de técnicas atributivas al estímulo
Yolanda Weiss[1]
A los expertos en técnicas atributivas al estímulo, que fueron llamadas técnicas proyectivas, nos cabe la tarea de descifrar los mensajes de un sujeto a través de un canal que facilita esta transmisión. Son estímulos ambiguos diseñados y estandarizados que facilitan la exteriorización del modo de ser y estar. Siguiendo el modelo presentado por Graciela Celener entendemos que la producción nos permite acceder a la mente del sujeto, como si las respuestas nos permitieran ver a través de una caja transparente.
El sujeto responde a los estímulos de acuerdo con la significación que les atribuye (apercepción), y es así que ante una copa con líquido hasta la mitad algunos la verán como medio llena y otros como medio vacía.
La realidad es vista según el color del cristal con que se mira y hay oportunidades en que el cristal se va enturbiando, oscureciendo por tonos disfóricos.
Cuando alguien se siente triste, o muy triste o profunda y hondamente triste, el mundo se va transformando en algo indeseable, y es entonces que, por ejemplo, cuando se le presenta a un sujeto una lámina de una mancha de tinta sus percepciones se van a ver teñidas por ese cristal.
De esta manera, al presentarle la lámina VII Fu-Ro-Test, alguien puede:
- aclarar que allí nada puede verse,
- ver manchas de grasa derramada de diferente densidad,
- nubes de tormenta dispersándose,
- sombras chinescas de dos personas,
- dos personas en una coreografía,
- dos guerreros mutilados.
Todas las opciones son correctas, porque esto solo son manchas de tinta a las que el sujeto les asigna significado a pedido del evaluador.
Sin embargo, lo que dice nos lleva a inferencias que están detrás de esta conducta, muchas veces fuera de su percatación consciente.
Si alguien nos dice que nada puede verse, ¿será una muestra de su resistencia, o es un índice de su dificultad para acceder al mundo simbólico?
Si alguien dice que es una mancha de grasa de diferentes densidades, ¿infiero que se vio tan impactado por el material que no le pudo dar una forma definida? Es decir que no ha tenido energía para organizarlas, pero ha hecho el esfuerzo de ver algo más denso. Esto implicaría un acercamiento a una afectividad penosa, autocrítica (respuesta de vista).
Si hubiese visto unas nubes de tormenta dispersándose, nuevamente veríamos la dificultad para regular los afectos a través de lo cognitivo, pero se le uniría una noción de peligro de darse cuenta que está en problemas (respuesta de movimiento inanimado).
Si lo que hubiese visto fueran sombras chinescas de dos personas, manifiesta una imagen de sí mismo y de los otros muy evanescente, sin corporalidad, pero puede darle una forma, una definición.
Si lo que ve son dos personas en una coreografía, podemos inferir que ha logrado tener dentro suyo la imagen de otro con el que puede realizar una actividad cooperativa. Es capaz también de integrar la lámina dentro de un pensamiento complejo.
Si la respuesta habla de dos guerreros mutilados, inferimos la posibilidad de identificarse con otro pero este no está a disponibilidad para ser una figura fuerte que sirva de sostén ante las dificultades de la vida.
Estudiar la depresión implica introducirnos en un túnel del que es difícil encontrar la salida, incluye experiencias como la tristeza, el desasosiego, la inacción, el disgusto, el abatimiento, la soledad, la rabia, la autodepreciación, la autoacusación, la desesperanza. Todo ello menoscaba el locus de control del yo y, como en un círculo vicioso, acrecienta el malestar.
El uso coloquial del término cubre desde un episodio de tristeza ante una desventura hasta un cuadro psiquiátrico grave.
Dada la prevalencia actual de la depresión, cobra importancia la investigación que puede realizar el experto en técnicas para ayudar a los diferentes afrontamientos del problema.
Psicopatológicamente, se lo distingue en diferentes niveles del malestar emocional con una mayor intensidad e implicación de las áreas cognitivas y conativas. Esto implica que en las técnicas para diagnosticar una depresión, y más aún una depresión grave, se debe hacer uso de las recurrencias, convergencias y divergencias del material con juicio clínico.
Es así que el evaluador debe tener presentes las características de la tristeza y en qué medida invaden la posibilidad de desempeñarse adecuadamente en la vida, porque entorpecen el juicio de realidad y dificultan el uso de la voluntad.
Estas técnicas significan un enorme aporte con indicadores para entender el funcionamiento de la mente y la autopercepción del deprimido, aquel que siente minada la fuerza por vivir y superarse.
La percepción de la soledad cósmica puede aparecer en los relatos del TRO (Test de Relaciones Objetales de Phillipson), en el que por ejemplo ante la sexta lámina (B1)[2] dice: Un hombre solo, vive solo, baja una escalera y no encuentra a nadie porque todos fueron evacuados ante un peligro de explosión.
Esto mismo puede un sujeto evidenciarlo en el cuestionario desiderativo por la elección de ser un granito de arena del desierto porque está siempre allí.
Los tests proyectivos gráficos brindan un escenario apropiado para que la depreciación personal y el abatimiento se evidencien a través de índices formales, tales como la ubicación sobre los márgenes en la hoja, la falta de presión y el tamaño reducido hasta lo diminuto. La hipótesis subyacente es que la hoja de papel es el mundo en el que el sujeto se desempeña, y estos indicadores dan cuenta de sus dificultades para incluirse asertivamente en él.
La sensación de la angustiante y penetrante tristeza magníficamente graficada en dibujos evidencia cómo las emociones tienen una expresión corporal, que desgarra la visión de corporeidad.
El cuerpo es el escenario donde hallan expresión las emociones, a veces a través de manifestaciones del afecto en somatizaciones; otras, creando un ámbito propicio al enfermarse, y en otras, visiones distorsionadas de la corporeidad.
Así como una imagen a veces dice mucho más que mil palabras, para el experto en técnicas el material le va mostrando la manera de experienciar el mundo y el propio cuerpo del sujeto al que se le administró el material.
Por ello la visión de figuras dañadas, de dibujos sin límites, habla de las dificultades para vivenciar el límite del yo piel, concepto que se relaciona con un desarrollo adecuado de figuras de sostén y con la sensación de estar físicamente vivo.
Las elecciones desiderativas de objetos sin corporeidad limitada (por ejemplo el aire, la energía) dan cuenta de las dificultades de un yo para sostener, procesar y elaborar las situaciones estresantes de la vida. Lo que lleva a que cada situación traumática sea devastadora porque resulta imposible contenerla.
Esta misma fantasía aparece en respuestas del test de Rorschach, tal como en la lámina V,[3] por ejemplo, una mariposa aplastada por un pie con barro, sus alas perdieron elegancia y sus colores desaparecieron. Lo que tenía límites los ha perdido, y lo que era vistoso y vívido ya no lo es.
Esta ideación de algo muerto, destruido o con sentimientos disfóricos se llama en los códigos del Rorschach contenido mórbido (Mor) y es uno entre muchos datos que habla de la tristeza, la negatividad del pensamiento.
En las historias del TRO se observan por finales desesperanzados o falta del futuro en las historias.
Pero en el depresivo aparecen también, como consecuencia de su estado de ánimo disfórico, dificultades para concentrarse, para realizar esfuerzos integrativos; en suma, para conectarse con la realidad.
Esta falta de energía se observa en toda la producción del material proyectivo:
- dibujos de trazo débil, con pocos detalles,
- historias que son descripciones en el TRO con poca vitalidad en los personajes,
- respuestas escasas y determinadas por la forma en el Rorschach. Pocas respuestas en las que organice las áreas de la mancha o haga uso de los diferentes estímulos de la mancha.
También aparece poca capacidad para solucionar de modo asertivo las problemáticas presentadas, o imposibilidad para verlas, lo que puede llevar a que en las láminas del TRO no visualice la conflictiva presentada.
Como por ejemplo en la lámina 11 (C2),[4] que se relaciona por sus colores amarronados con situaciones de pérdida que por ejemplo pueden llevar a que un sujeto sin fuerzas para enfrentar la vida ni establecer vínculos con otro diga: La puerta semiabierta, la cama, la persona, el sombreado son imágenes dark, son imágenes de alguien que no tiene ganas de vivir. Es un Gigante que vive en una casa, se levantó para ir al baño y se va a dormir.
En la comprensión de lo que le sucede al paciente es enriquecedor la inclusión de diversos enfoques teóricos:
- La teoría de la comunicación con los aportes de Ruesch sobre los estilos del depresivo para recibir y transmitir la información.
- Los aportes de David Liberman en La comunicación psicoanalítica, donde describió con claridad el estilo lírico. También resulta interesante a la luz de su teoría entender cómo vive la tristeza cada sujeto de acuerdo con el estilo básico de su personalidad.
- Los aportes de los psicólogos intersubjetivos, su valoración del tipo de apego, modelo mental interno de procesamiento que regula los intercambios del ser con los otros, que se iniciaron con las figuras de la infancia y una vez instaurados se anteponen filtrando las experiencias, organizándolas y dándoles un sentido, de modo que, por lo tanto, guían la conducta. Cumple una función de aumentar las posibilidades de sobrevivir. Cuando se siente el apego seguro, el individuo se permite la exploración. Es la confianza que tiene un ser humano en que una figura protectora va a estar disponible si la necesita, esto lo hace libre para prestar atención a otros temas y actividades. Las personas que lo poseen tienen una mejor visión de sí mismas, mejor estructuración y se sienten más fuertes al enfrentarse a los problemas. Poseen estructuras cognitivas flexibles, lo que les permite enfrentarse a la angustia; son capaces de incorporar nueva información (acerca de lo emocional y de las figuras de apego), que aunque les lleve a periodos momentáneos de confusión, son capaces de reorganizar sus esquemas. Desarrollan modelos mentales de sí mismos como amistosos, afables y competentes, y de los otros como bien intencionados y dignos de confianza.
En el test de Rorschach es esperable que el sujeto que tiene un apego seguro tenga una constelación de los siguientes observables:
- EA (experiencia accesible) por lo menos normal. Lo que significa que tiene un monto de recursos accesibles, disponibles para la toma de decisiones porque tiene identificaciones internas (movimiento humano) y respuestas afectivas (respuestas de color).
- Presencia de respuestas indicativas de percepción de conflicto (movimiento inanimado y sombreado indiferenciado) pero en un número bajo porque si no, inundarían al sujeto.
- Un puntaje D positivo, que es un cociente entre la experiencia accesible y la experiencia sufrida. Es decir, entre los recursos y las demandas. Por lo tanto, resulta un señalador de estrés cuando las demandas superan los recursos y el índice D resulta negativo.
- Tipo vivencial armonioso, que sea un sujeto con un estilo definido, pero no rígido. Es decir que tenga un estilo definido de afrontamiento, pero flexible.
- Blends. Uso de combinaciones de los determinantes estímulos de las manchas. Es decir que pueda ser capaz de articular los diferentes estímulos de la realidad.
- H reales GHR y Cop se refiere a la presencia de respuestas humanas reales y con un movimiento cooperativo. Índice de una capacidad de identificarse con figuras reales con las que se pueden establecer vínculos cooperativos.
- Presencia de alguna respuesta de movimiento agresivo como expresión de la lucha por sobrevivir.
Las láminas de manchas de tinta evidencian a través de las percepciones de figuras humanas completas y vitalizadas (H con movimiento humano) que este constructo está internalizado y permite al sujeto aventurarse en los devenires vitales y aun en la soledad.
En ese sentido, son índices de un apego seguro entre las respuestas a la lámina ya citada del Fu-Ro test dos personas en una coreografía.
En el sentido que otorga al material y la manera en que el sujeto va expresándose a través del lenguaje verbal, paraverbal y no verbal, nos indica las características emocionales que le infunde al mundo.
Los sentimientos de culpa que agobian al depresivo hallan su expresión en el Rorschach en el establecimiento de metas alejadas de la posibilidad de ser alcanzadas, a través de procesos de introspección dolorosos y culposos representados por usos del claroscuro relacionados con la distancia y la perspectiva.
La autoestima en el depresivo siempre está mal calibrada o por sobrecompensación o por sentirse inferior, y el material da muestras claras de esto por los tamaños de los dibujos, y en el Rorschach a través del índice de egocentrismo.
En el material Rorschach, encontramos la siguiente constelación de datos que dan cuenta de trastornos del estado de ánimo, donde se aúnan:
- factores cognitivos, como las respuestas de contenido mórbido, un índice de egocentrismo alterado, tendencia a negar la tristeza a través de intelectualizaciones y poca energía para usar todos los elementos de las manchas;
- factores afectivos, como son:
- la preferencia por el uso del claroscuro que marca tendencia a colocar la expresión emocional,
- la reticencia al uso de estímulos cromáticos como índice de la dificultad para conectarse con los estímulos afectivos positivos,
- el uso conjunto del color y el claroscuro muestra complejidad o confusión en las situaciones emocionales,
- las respuestas de espacio en blanco que pueden mostrar desde el oposicionismo hasta la rabia en las relaciones interpersonales,
- las respuestas vistas como muestra de una introspección dolorosa y culposa,
- la suma de claroscuro mayor al movimiento animal y el movimiento animado como una muestra de la disminución de la percepción de las ansias y los problemas de la vida por el aumento de sentimientos disfóricos.
Existen factores que facilitan el surgimiento de un cuadro depresivo que son fácilmente detectables en un test de Rorschach:
- Aislamiento social (índice de aislamiento social elevado).
- Dificultad para establecer relaciones interpersonales satisfactorias, comparando el puntaje de pobres relaciones humanas con el de buenas relaciones humanas.
- Dificultades para la manifestación del afecto (color cromático disminuido o poco regulado).
- Dificultades para tomar decisiones y llevarlas a cabo (experiencia accesible disminuida).
- Demasiada necesidad de ser valorado (respuestas de reflejo).
- Falta de recursos para afrontar las demandas (bajas respuestas de movimiento humano con respecto a respuestas globales).
- Falta de un modelo interno de vínculos interpersonales.
- Falta o deficiencia de vínculos identificatorios.
- Dificultades para el contacto interpersonal.
- Demasiada necesidad de aportes.
Como contrapartida de lo que implica la depresión que lleva a la desesperación, aparece la esperanza, que es una búsqueda emocional construida hacia el futuro y basada en recursos biológicos, psíquicos, sociales y espirituales que generan la percepción de la probabilidad de logro a través de una persistencia comprometida.
Implica la posibilidad de tomar en cuenta al otro, ser capaz de tomar decisiones, considerando las dificultades y posibilidades, y proponerse metas en la vida usando medios para afrontarlas.
Esta puede ser evaluada en el Rorschach a través de
- La calidad de los vínculos a través de los índices de GHR, que es un constructo que mide las buenas imágenes interpersonales, y del índice de movimiento cooperativo, que implica la acción de dos personas en la búsqueda de una meta en común.
- Sentirse libre para tomar decisiones a través de un puntaje equilibrado entre la experiencia accesible (capacidad de tomar decisiones) y la experiencia sufrida, y un índice equilibrado entre movimiento activo y pasivo.
- Una percepción de posibilidades observando la relación entre aspiraciones (respuestas globales) y recursos (respuestas de movimiento humano), y la suma de puntajes Z (organización entre áreas de la mancha).
En síntesis
Las técnicas atribuidas al estímulo tienen la posibilidad de mostrar las características con que cada individuo vive las experiencias tristes de la vida y en qué medida tiene recursos para superarlas. Usar estas técnicas enriquece la posibilidad del uso de recursos terapéuticos.
Como prueba de ello contamos con una muestra de 200 cuestionarios desiderativos administrados durante la pandemia, 100 de ellos durante el periodo de aislamiento social y 100 durante el periodo de distanciamiento social. En ellos, el 55 % se identificó con un símbolo disgregado, lo que da cuenta de la influencia de un estímulo traumático sobre la vivencia de corporeidad.
Referencias
Albalustri, L. (2007). Stress y nuevas perspectivas en psicopatología. Buenos Aires, Fisicalbook.
Anzieu, D. (2007). Yo piel. Madrid, Biblioteca Nueva.
Celener, Graciela (2004). Técnicas proyectivas: actualización e interpretación en los ámbitos clínico, laboral y forense. Tomo I y II. Buenos Aires. Lugar.
Di Bartolo, I. (2016). El apego: cómo nuestros vínculos nos hacen quienes somos. Buenos Aires. Lugar.
Exner, J. (2000). Principios de interpretación del Rorschach. Madrid. Psimática.
Kohut, H. (1980). La restauración del sí mismo. Barcelona. Paidós.
McDougall, J. (1989). Teatros del cuerpo. Madrid. Julian Yebenes.
Stern, D. (1985). The interpersonal World of the infant. New York. Basic Books.
- Psicóloga clínica. Directora académica de la Diplomatura en Rorschach de la UB. Profesora de Métodos y Técnicas Psicoterapéuticas UB.↵
- Para tener una mejor comprensión, se recomienda visualizar las láminas correspondientes en Phillipson, H. (1990 [1955]). Test de relaciones objetales. Manual de la técnica. Buenos Aires, Ed. Paidós. ↵
- Para tener una mejor comprensión, se recomienda visualizar las láminas correspondientes en Rorschach, H. (1921, 1948, 1994, 2009, 2014). Rorschach Test Psicodiagnóstico. Siuza, Hogrefe AG.↵
- Para tener una mejor comprensión, se recomienda visualizar las láminas correspondientes en Phillipson, H. (1990 [1955]). Test de relaciones objetales. Manual de la técnica. Buenos Aires, Ed. Paidós. ↵







