Criticar al neoliberalismo, repensar la crítica
Los capítulos que componen el presente volumen fueron escritos por un grupo de investigadoras e investigadores que desde hace años comparten intereses, inquietudes y debates. Quienes conformamos ese grupo consideramos como una tarea imprescindible ofrecer espacios que expresen los resultados de nuestros intercambios. El libro que presentamos a continuación es producto de ello. A través de sus páginas, se apreciará la consecución de un objetivo común que consiste en dar cuenta de los diversos vínculos entre el neoliberalismo y nuestro presente. Hemos ensayado una crítica no necesariamente novedosa, pero sí singular en varios de sus trazos y matices; una crítica que busca trascender ciertos lugares comunes en relación con las características, las formas de desarrollo y los efectos del neoliberalismo.
El campo de estudios sobre el neoliberalismo se ha visto sumamente enriquecido desde las últimas dos décadas tanto en América Latina como en otras regiones del mundo. Si bien las perspectivas disponibles son numerosas y diversas, subsisten algunos tópicos con los cuales vale la pena seguir debatiendo. En primer lugar, la caracterización del neoliberalismo como el “retiro del Estado” o también, concebido desde un horizonte más amplio, como el proyecto de un mercado puro, libre de toda atadura y sin obstáculos en sus condiciones de realización. Se trata de una visión persistente no solo en los debates políticos, sino también en parte del mundo académico. Aquí, en América Latina, encontramos que esa visión ha estado acompañada por una serie de revisiones de las experiencias neoliberales recientes y, más concretamente, por la denuncia de las promesas incumplidas del neoliberalismo. No hay duda de que la denuncia es en sí un acto necesario para visibilizar y comprender la realidad. La pregunta, en todo caso, es si debemos conformarnos con ello o podemos intentar algo más. ¿Podemos comprender al neoliberalismo ubicándolo de antemano en el lugar de lo denunciable, lo repudiable, lo moralmente malo…? ¿Es el neoliberalismo la encarnación de todo lo negativo o nos encontramos, quizá, frente a un nuevo proyecto de sociedad que no solo abarca a las relaciones económicas, sino también a la cultura, la política y la subjetividad? Si es este el caso, cabe advertir que un neoliberalismo más performativo que regresivo, más propositivo que negativo, no tiene por qué estar exento de crítica.
Sin desconocer la pertinencia política de las perspectivas puestas en juego, nos permitimos sugerir que estas no agotan el ejercicio del pensamiento crítico. El presente libro procura continuar dicho ejercicio brindando herramientas de distinta índole –herramientas teóricas, metodológicas, conceptuales o, en fin, herramientas de pensamiento–. Para ello nos servimos especialmente del legado de Michel Foucault y los aportes de algunos de sus intérpretes contemporáneos. Esta opción, como es de esperar, no está desprovista de cierta selectividad. Hemos tomado el legado foucaultiano no como un todo y en forma acrítica, sino desde los interrogantes generados por nuestro presente. Si pudiésemos resumir nuestro propósito común, diríamos entonces que se trata de interrogar al neoliberalismo en función de sus particularidades efectivas. Lo que buscamos perfilar es una crítica capaz de enfocarse en las formas de racionalización del gobierno sin tomar las figuras del Estado, el mercado, la sociedad civil y el sujeto como elementos a priori de nuestros análisis. Tarea sin duda difícil, aunque no imposible. El desafío, en pocas palabras, consiste en criticar al neoliberalismo ahorrándonos los universales.
Dentro de este marco problemático, es posible agrupar los capítulos del presente libro de acuerdo a dos criterios no necesariamente excluyentes. Por un lado, presentamos trabajos que se centran en la revisión de la lectura foucaultiana del neoliberalismo desplegándose en un registro cercano a la filosofía política contemporánea; por el otro, ofrecemos elaboraciones que se vuelcan hacia una reflexión teórico-política en torno al neoliberalismo entendido como forma de gubernamentalidad de nuestro tiempo, abarcando aquí desde el despliegue de tecnologías de poder específicas hasta la conformación de nuevas formas de subjetivación.
La compilación se inicia con el trabajo de Pablo Méndez: “El neoliberalismo de Foucault. ¿Una lección sobre las pasiones políticas?”. Este capítulo esboza una suerte de contra-respuesta al libro de Geoffroy de Lagasnerie, La última lección de Michel Foucault. Sobre el neoliberalismo, la teoría y la política. La exposición se organiza en función de tres elementos problematizados por Foucault. Hablamos de la “libertad”, la “sociedad” y el “Estado”. Si estos son, como señala Foucault en diferentes oportunidades, los tres efectos prácticos de la gubernamentalidad moderna, entonces es necesario analizar sus posibles formas de existencia y articulación sin tomarlos nunca como universales o realidades invariables. A ello responde precisamente el análisis del neoliberalismo en términos gubernamentales, que no debe entenderse como un trabajo acabado y sencillo de posicionar en el actual espectro ideológico, sino como una posible herramienta para trazar las coordenadas de nuestro pensamiento crítico. En este punto no solo queda incluido el lógos y las posibilidades del discurso racional; además –y no menos importante– están en juego las pasiones políticas.
Seguidamente, el artículo de Iván Dalmau, titulado “Reflexiones en torno a la crítica foucaultiana del saber económico”, propone llevar a cabo una problematización de la imbricación entre “lo epistemológico” y “lo ontológico-político” que vertebra la crítica foucaultiana de la economía política. El trabajo se enfoca en el “archivo Foucault” como caja de herramientas para una crítica epistemológica del saber económico que, lejos de bastarse a sí misma, está orientada por objetivos ontológico-políticos ligados al diagnóstico de la actualidad. Así pues, antes que un aporte al perenne problema de la objetividad cognoscitiva de la economía política, Foucault nos permitiría elaborar una crítica epistemológica y ontológico-política de las formas de objetivación inmanentes a la formación histórica de dicho saber. Lo que se juega en este punto es algo más que las concepciones normativas del ejercicio de la crítica.
El capítulo de Luis Blengino, titulado “Sociedad de competencia, sociedad de la diferencia y el descarte. La segmentación neoliberal de la población en perspectiva foucaultiana”, se apoya en la historia foucaultiana de la gubernamentalidad para distinguir los diferentes procesos de formación de modelos de sociedad proyectados como correlato de tecnologías gubernamentales heterogéneas. En primer lugar, se trata de señalar un primer proceso de antagonización entre dos modelos sociales: la sociedad de la uniformidad –vale decir, la sociedad de supermercado correlativa de una tecnología gubernamental disciplinaria– versus la sociedad de la empresa entendida como espacio de la diversidad, la tolerancia y el respeto a la iniciativa individual correlativa de una tecnología gubernamental para la economía de mercado. En segundo lugar, el capítulo pretende señalar un proceso de radicalización interna de la sociedad de la empresa, distinguiendo entre dos formas de proyectar la sociedad de mercado y las tecnologías de gobierno correlativas: por un lado, el modelo ordoliberal alemán que segmenta a la población en empresarios –independientes– y pobres –dependientes de la ayuda gubernamental–; y, por el otro, el modelo anarcocapitalista norteamericano que diluye aquella distinción en una población organizada según un sistema de optimización de las diferencias. Como señala Blengino, el proceso de radicalización del neoliberalismo corta el último puente tendido hacia el ideal de la solidaridad social para proyectar, en su lugar, una sociedad de la diferencia como correlato de una cultura del descarte, tal como viene siendo denunciada desde 2013 por el papa Francisco. Finalmente, el capítulo busca explicitar el modo en que el anarcocapitalismo opera una segmentación de la población cuya consecuencia principal será que los individuos, qua meros portadores de capital, devengan descartables –o también, y si se quiere, útiles y utilizables hasta el punto de caer en la obsolescencia–.
El texto de Emiliano Sacchi y Matías Saidel, “Reflexiones sobre violencia y subjetividad en el capitalismo neoliberal: disciplinas, deuda y guerra contra las mujeres”, pone en discusión la idea de que la gubernamentalidad remita a una suerte de poder blando en el cual la violencia se reduce o bien a un rol instrumental y extrínseco, o bien a una especie de interiorización de una violencia que los sujetos ejercen contra sí mismos. Esta interpretación no solo tiende a esquematizar el trabajo de Foucault, sino también a nuestro propio presente. En primer lugar, porque establece una sucesión de distintas modalidades del poder que se corresponderían con determinadas épocas históricas; pero además, porque opone una interpretación del poder como relación de fuerzas en pugna a una concepción de este como conducción de conductas. Si bien estas esquematizaciones pueden tener cierta legitimación pedagógica, ocurre sin embargo que resultan poco satisfactorias ya sea en relación con la interpretación del trabajo de Foucault o, más todavía, respecto a la formulación de un diagnóstico certero sobre nuestro presente neoliberal. En ese marco, el texto discute con algunas de las lecturas dominantes sobre el capitalismo neoliberal que, a su vez, han dialogado con las tesis foucaultianas. Así se debate con las reflexiones sobre la violencia propuestas por Byung-Chul Han desde una mirada inspirada fuertemente en Foucault y también en ciertas lecturas que intentan acercarlo a Marx. El capítulo propone finalmente un análisis sobre tres formas interrelacionadas de coerción que operan sobre nuestras subjetividades, como son el rol de la deuda, la violencia contra los cuerpos feminizados, precarizados y racializados, y la persistencia del poder disciplinario al interior de la gubernamentalidad neoliberal.
El artículo de Mauro Benente, “Racionalidades neoliberales en procesos políticos posneoliberales en América Latina”, se sitúa en lo que parece ser uno de los tantos momentos de retorno de las políticas neoliberales a América Latina. Nos referimos al triunfo de Mauricio Macri en las elecciones de Argentina en noviembre de 2015, la destitución de Dilma Rousseff en Brasil, el ascenso a la presidencia de Michel Temer en agosto de 2016 y la posterior victoria de Jair Bolsonaro, el giro de la presidencia de Lenin Moreno en Ecuador, la profunda crisis que vive la República Bolivariana de Venezuela, la moderación del proceso de Bolivia, la falta de apoyo a Evo Morales en el referéndum constitucional de febrero de 2016 y su destitución vía golpe de Estado en noviembre de 2019. Si bien este panorama debe combinarse con la esperanza generada por derrota electoral del macrismo en las elecciones presidenciales de octubre de 2019, subsisten una serie de fenómenos sobre los cuales este artículo pretende poner el foco. Se trata, en pocas palabras, del modo en que los gobiernos populares de la primera década del siglo XXI han quedado presos de un régimen discursivo que apela a una racionalidad de gobierno de sí y que, en esta misma línea, guarda muchos aires de familia con el “empresario de sí” propio de las racionalidades neoliberales.
El capítulo “Pensar el giro punitivo a partir de la judicialización: elementos para problematizar la gubernamentalidad neoliberal en Argentina”, escrito por Luciana Álvarez, indaga las correlaciones entre algunas tendencias que caracterizan lo que se conoce como “giro punitivo” y la manera específica en que la judicialización opera en el entramado de relaciones sociales que configuran la gubernamentalidad neoliberal. En esta dirección, Álvarez busca elucidar cómo funciona el aumento de la punitividad que se ha hecho tendencia, al menos en nuestra región, y específicamente en Argentina, en el marco de relaciones sociales atravesadas por la competencia, la judicialización, la gestión del riesgo y la criminalización. Conforme al análisis propuesto, el incremento de la presión punitiva parece consistente con un tipo de intervención que opera en el punto de cruce entre las instituciones estatales y los procesos de subjetivación por medio de la judicialización generalizada de las interacciones sociales. Ello nos permite avanzar en el desciframiento de un tipo de racionalidad política desplegada a través de mecanismos nada sutiles de sujeción. Como señala el capítulo, son mecanismos que apuntan a estructurar y reforzar el proceso de constitución del sujeto-empresa y la gestión individual del riesgo, encontrando en el encierro carcelario uno de sus corolarios.
Desde una perspectiva filosófica y de carácter ensayístico, el capítulo de Silvana Vignale, “Hacia una genealogía moral de la deuda. A priori moral del sujeto endeudado”, aborda una genealogía moral de la deuda para situar en perspectiva el diagnóstico de la gubernamentalidad propia de nuestra época: que el mercado se ha convertido en un proceso de formación subjetiva y que, en el marco de este proceso, la deuda es central para el análisis de las formas emergentes de subjetivación. Recuperando aspectos del pensamiento de Friedrich Nietzsche, el capítulo plantea un “a priori moral” del sujeto endeudado mediante el análisis del drama desempeñado por el papel de la deuda, la promesa y la culpa en la constitución de un yo responsable y de la conciencia. Con ello se busca contribuir a la comprensión sobre la internalización de las normas por parte del sujeto en el marco de una ética del capital. Aquí es importante retomar la hipótesis nietzscheana de que lo social se funda en relaciones desequilibradas entre acreedor y deudor, y no mediante un pacto entre iguales. A este respecto, Vignale busca visualizar el entramado económico, político y moral del dispositivo de la deuda, y la posibilidad de elaborar nuevas herramientas para el examen de una historia del presente.
El capítulo de Sebastián Botticelli, titulado “Neoliberalismo: el nombre del enemigo”, busca poner en cuestión el carácter monolítico que suele adjudicársele al neoliberalismo en gran parte de las indagaciones que lo designan como objeto de estudio. Desde la perspectiva de este capítulo, el tratamiento del neoliberalismo como una tendencia que subyace a emergentes de naturaleza diversa –golpes de Estado, reformas legislativas, pauperización de la democracia, precarización laboral, etc.– responde, al menos en primera instancia, a un requerimiento del pensamiento crítico, y es que los investigadores necesitan adjudicarle al neoliberalismo una identidad para poder no solo caracterizar su funcionamiento, sino además delimitar parcelamientos morales. Establecido este punto de partida, el capítulo detalla una serie de problemas que se desprenden a partir de él, considerando la pérdida de potencia crítica que se produce cuando el término “neoliberalismo” se convierte en un apelativo moral, la dilución del problema de la resistencia que le sigue a la suscripción acrítica de propuestas supuestamente progresistas surgidas en el contexto de experiencias noreurocéntricas, y la dificultad de reconocer hasta qué punto los sujetos reproducimos la racionalidad neoliberal en nuestras acciones cotidianas.
Digamos, para finalizar, que este libro no procura ofrecer una definición última y depurada sobre el neoliberalismo. Al contrario, se trata de abrir todavía más los debates y revisar nuestros supuestos más asentados. Es en tal sentido que el presente libro se define, ante todo y en tanto producto de un trabajo colectivo, como una invitación a pensar. Por supuesto, pensar no en términos de una actividad meramente contemplativa o limitada a comentar la realidad, sino pensar desde la incomodidad, los peligros y la necesidad de constituirnos como algo diferente a lo que ya somos…
Lxs autores
Buenos Aires, verano de 2020






