Rechazo de plano un discurso que me asigne un solo código, un único juego de lenguaje, un único contexto, una única situación y lo planteo no simplemente por capricho o porque es de mi agrado, sino por razones éticas y políticas. (Jacques Derrida, Deconstrucción y Pragmatismo)
I.1. Introducción
El Referéndum Constitucional y Consulta Popular (en adelante CP) realizado en Ecuador en de 2018 es considerado por la mayoría de lxs especialistas (Labarthe/ Upéry, 2017, Bastidas Redin, 2017, Ramírez Gallegos, 2018) como un quiebre en la estructura del partido ecuatoriano Alianza PAIS (en adelante AP) y una reconfiguración de fuerzas dentro de dicho movimiento, divididas entre aquellas que responden a Lenín Moreno y las que responden a Rafael Correa. Si bien las preguntas establecidas por Referéndum fueron las primeras cinco y las dos últimas fueron de Consulta Popular, la ciudadanía y lxs especialistas se refieren al Referéndum coloquialmente como “Consulta Popular”. Adoptaremos esta forma de referirnos al proceso, o bien de manera abreviada como “CP”. Nos proponemos analizar la conformación discursiva de la CP a través de la palabra del actual Presidente de Ecuador, Lenín Moreno Garcés. Tomaremos como punto de partida el anuncio oficial de la realización de la CP, realizado en septiembre de 2017, hasta su efectiva concreción en febrero de 2018,con el fin de identificar los elementos discursivos y la disputa por el sentido implicados en la escisión de la identidad política de AP. Nuestra intención será poner de relieve las condiciones de producción de la mencionada consulta en tanto proceso de producción de sentido, entendiéndola como consolidación “material” de la ruptura de la identidad política AP.Es importante resaltar que partimos de una lectura anti-esencialista de las identidades políticas. Esto significa que no consideramos a las identidades como un conjunto cerrado o como un sustrato previo, dado por naturaleza y anterior a su producción, sino que comprendemos a las mismas como una construcción, en donde su carácter de apertura e incompletitud es lo que permite repensar permanentemente sus límites y transformaciones.
Entre las diversas construcciones identitarias posibles, trabajaremos las que se constituyen fundamentalmente a través del discurso. Tomando como base este tipo de construcciones, nuestro análisis busca identificar el proceso de quiebre de AP a partir de elementos específicos: constelaciones discursivas, antagonismo, iteración y otros elementos que serán desarrollados. Sumado a esto, el concepto de “dislocación” será fundamental para el presente trabajo dado que a partir de él intentaremos dar una respuesta posible a las preguntas acerca del proceso político que se desarrolla en Ecuador, e incluso arrojar una hipótesis a futuro en relación al derrotero de este proceso. La dislocación nos resulta conceptualmente relevante dado que ella “[…]es el fracaso de que una estructura se cierre como tal. Con ello, admite que toda identidad (y objeto social) de por sí está dislocada porque depende de un exterior que -a la vez que la niega- es su condición de posibilidad.” (Biglieri, Perelló, 2012:47)lo cual pone en evidencia la contingencia de las identidades y de las relaciones sociales, permitiendo la aparición de nuevos discursos que intentan plenificar el campo siempre incompleto de la política.
I.2. Marco teórico, Perspectiva de análisis de discurso
Nuestro marco teórico tiene su base en el análisis de discurso de Ernesto Laclau y la teoría de la semiosis social de Eliseo Verón, entendida como la dimensión significante de los fenómenos sociales. Al mismo tiempo, también tiene como marco más amplio el análisis deconstructivo planteado por Jacques Derrida. ¿Qué entendemos por discurso? El terreno primario de constitución de la objetividad como tal: no entendemos algo esencialmente restringido a las áreas del habla y la escritura, sino a un complejo de elementos (Laclau, 2005) que refieren a cualquier atribución de sentido. Un sistema de prácticas significativas que dan forma a la identidad de sujetos y objetos. Son sistemas concretos de relaciones y prácticas que, a su vez, son intrínsecamente políticas (Howarth, Stavrakakis, 2000).El sentido de un discurso no opera según una causalidad lineal: los objetos a los cuales refieren los discursos no están “en” los mismos como una verdad objetiva. Tampoco están “fuera de ellos”, sino que se entienden dentro de un sistema de relaciones que todo producto significante mantiene con sus condiciones de generación tanto como con sus efectos(Verón, 1993).Dado que los significados son conferidos por un sistema de reglas histórico y específico, las prácticas sociales se articulan y disputan los discursos que constituyen la realidad social. Para usar la terminología de Heidegger, los seres humanos están arrojados al mundo de los discursos y prácticas significativas y no pueden ser concebidos o pensados como objetos por fuera de ellas.
Dicen Sigal y Verón en Perón o muerte: “En verdad, la ingenuidad consiste en suponer que se puede interpretar la acción política fuera de toda hipótesis sobre la matriz significante que la engendra.”(Sigal, Verón, 2003: 20).Cualquier fenómeno político puede entenderse como un fenómeno discursivo. Analizaremos la “matriz significante” de los mismos como una de las partes (no la única) de la creación de discursos hegemónicos. Nuestro propósito es establecer cuáles categorías se hegemonizan a partir de su dimensión eminentemente política, y cómo ramifican a partir de su instauración en una constelación de sentidos. A la vez, interrogar acerca de su dimensión significante no es preguntarse solamente por la presencia de tales o cuales contenidos de dicho discurso, sino indagar en la relación del discurso político con sus condiciones específicas de producción (Sigal, Verón, 2003).Dichas condiciones son efectivamente inseparables de la materialidad del discurso. Ahora bien, si el análisis de discurso asume que todos los objetos y las acciones son significativos y que su significado es conferido por sistemas históricos de reglas, es por esta razón que investiga el modo en que las prácticas sociales articulan y disputan los discursos que constituyen la realidad social. Estas prácticas son posibles porque los sistemas de significación son contingentes y nunca agotan exhaustivamente un campo de significado (Howarth, Stavrakakis, 2000).Todos los objetos son objetos de discurso y su significado depende de sistemas de reglas socialmente construidos. Por ello es fundamental entender a los discursos como sistemas de prácticas significativas que forman las identidades de sujetos y objetos. A la vez los discursos son contingentes y son construcciones históricas porque siempre son vulnerables a fuerzas políticas excluidas en su producción (amenazas externas), tanto como a efectos dislocatorios de eventos que escapan a su control. Una consecuencia de esta orientación semiótica es que la teoría no puede ser separada entera y objetivamente de la realidad que intenta explicar, así como las prácticas teoréticas son ellas mismas parte constitutiva de los mundos sociales en los cuales los sujetos y objetos se hallan. Es bajo este marco que nos interesa analizar la política ecuatoriana en sus elaboraciones discursivas en torno de la Consulta Popular de 2018, tomándolas como una forma posible de producción de sentido. Lo que analizaremos es la construcción discursiva de Lenín Moreno a través de sus comunicados oficiales. Esto no tiene necesaria relación causal con las razones por las cuales finalmente haya ganado el “Sí” en la Consulta Popular. No es nuestro objetivo realizar un análisis de impacto de la CP en la ciudadanía ni analizar las razones (probablemente muy variadas) de por qué ganó efectivamente el “Sí” luego de realizada la Consulta. No trabajamos sobre los motivos fácticos sino sobre la construcción de sentido realizada en torno de la CP. Aún así, dicha construcción siempre será precaria o insuficiente dado que es inagotable la cadena semántica de sentido de los discursos que se construyeron en el período que analizamos y nunca sería “abarcable” en su totalidad. Salvando esto, consideramos que en el discurso del primer mandatario emana a nuestro juicio una de las más poderosas y hegemónicas construcciones de sentido sobre el tema. El espacio de lo social es entonces revelado como un campo que no puede ser cerrado o constituido como una presencia plenamente objetiva. Y en esta imposibilidad de cerrazón se devela la contingencia de las identidades políticas en pugna.
I.3. Estado de la cuestión
En relación al desarrollo de AP en la nueva coyuntura de gobierno, Raúl Aldaz (2017) sostiene que AP se encuentra en una etapa transicional y que “estructuralmente” carece de una organización que guíe su estrategia y acciones revelándose como un partido “sin estructura”. Esto le vale incluso como una moneda de dos caras en tanto dicha ausencia le confiere flexibilidad para adaptarse a nuevas circunstancias. Sunniva Labarthe y Marc Saint Upéry (2017) subrayan que el proceso de divorcio de AP tiene un comienzo de debilitación al menos desde 2015. Así, desde la asunción de Lenín Moreno en 2017, lo que se ha desarrollado según estos autores fue una “tercera vuelta electoral”, ya no entre la Revolución Ciudadana y su oposición de derecha liderada por Guillermo Lasso, sino como una tercera vuelta “dentro de casa” entre los mismos protagonistas ahora enemistados de esa revolución. En este sentido, si bien el bloque parlamentario de AP no dio, hasta noviembre de 2017, señales de dirigirse a una escisión con definición clara de posiciones ideológicas contrapuestas y de reparto de los recursos organizativos y financieros, por otro lado tiene instalado un discurso de quiebre muy definido y marcado como “irreversible” por los voceros correistas. Lo que estos autores auguran entonces es un divorcio tortuoso de los herederos enemistados de la Revolución Ciudadana. Por su lado Cristina Bastidas Redin (2017) sostiene que, si bien el conflicto entre Rafael Correa y Lenín Moreno es vivido como un cisma que divide al partido en dos, dicha conflictividad no es más que el resultado de dos variables que sostuvieron a AP durante una década, a saber: la ausencia del liderazgo de Correa dentro de un partido con facciones muy heterogéneas y la crisis económica que afecta al Ecuador desde 2012, que dificulta el mantenimiento de una propuesta de gobierno centrada en la alta inversión pública y la presencia del Estado en el territorio. AP en sus comienzos fue la respuesta a la crisis de representación de los partidos políticos en Ecuador, pero en esta “continuación” a través de Lenín Moreno la autora señala dos dificultades fundamentales: fue elegido con una legitimidad muy baja en donde el fenómeno “anti-Correa” ha calado profundamente en la opinión pública y tampoco es una figura fuerte al interior del partido, dado que no es un líder estratégico en las decisiones de AP y tiene menor capacidad de agrupar facciones que su antecesor. Por ello, la estrategia de Lenín una vez en el poder, ha sido captar al electorado “anti-correista” del país, distanciándose progresivamente de Correa. Por su parte, Franklin Ramírez Gallegos (2018) sostiene que la consulta del 4 de febrero de 2018 ha sido presentada como el escalón definitivo del proceso de descorreización que vive el Ecuador desde el ascenso de Lenín Moreno al poder. Los calificativos empleados sistemáticamente por el arco anti-correista pasaron repentinamente a formar parte del vocabulario corriente de Moreno, sus ministros y funcionarios para referirse al proceso del que mayoritariamente formaron parte y del cual hasta ayer sólo hablaban con admiración. En esto, la puntada final de la apuesta anti-correista vino con el anuncio de la Consulta Popular, que el Poder Ejecutivo envió al órgano electoral sin previo pronunciamiento de la Corte Constitucional. Así, el autor señala que “la urgencia pos populista” pasó por alto los mecanismos republicanos en cuyo nombre se configura su promesa reformista. En cualquier caso, tres de las siete preguntas de la Consulta se colocan en el centro de la disputa y conciernen directamente a dimensiones del legado de Correa. En este sentido, el autor sostiene que Lenín Moreno se presenta en campaña como alguien que ofrece “descorreizar”, sobre todo en el sentido del estilo político, pero termina comprando gran parte del sentido anti-correista de la oposición más recalcitrante a la Revolución Ciudadana: un discurso contra el Estado, contra la regulación económica que Correa había impulsado de modo constante en una década y muy favorable a la centralidad de las inversiones privadas y extranjeras. Esto termina por fraguarse en la división de AP. Entonces hay una división clarísima entre AP y la Revolución Ciudadana. La pregunta será ¿Lenín Moreno podrá resistir la presión de las élites sin el correismo? Esto es lo que el autor considera en disputa básicamente: si Moreno, para sobrevivir y para continuar en su ciclo de gobierno, debe hacer aún más concesiones a estas élites. Con lo cual el bloque de poder se modificaría de modo sustantivo. Javier Calderón Castillo (2018), por su parte, considera que la apuesta de Lenín Moreno por lograr gobernabilidad a partir del Referéndum y la Consulta Popular puede tener “patas cortas”, por cuanto un escenario posible es la creciente ofensiva de los sectores neoliberales para seguir socavando el modelo económico de la Revolución Ciudadana. Además, independientemente del resultado, Correa queda atado a liderar la consolidación de un espacio político que aglutine fuerzas locales, regionales, con escala nacional para defender los postulados económico-políticos de la Revolución Ciudadana; también está conminado a militar del todo en la política y al Ecuador, ya que al no contar aún con un partido político estructurado, no tendrá cómo liderar a la distancia una resistencia eficaz ante las presiones judiciales, mediáticas y políticas del Gobierno y de la derecha. Alfredo Serrano Mansilla (2018) por su parte, señala que la Consulta Popular indudablemente supone un hecho político en sí mismo porque tiene el objetivo de “marcar la cancha” respecto a los diez años transcurridos de Revolución Ciudadana. En este sentido para el autor, detrás de la Consulta, se esconde un nuevo consenso político y económico, más parecido a lo que Ecuador fue en el pasado y completamente alejado de la Constitución de Montecristi. Fander Falconí (2018) sostiene que el Ecuador inició, en mayo de 2017, un nuevo período político que ahora está generando diferentes expectativas en el ámbito interno e internacional con mayor fuerza después de la realización de la Consulta Popular. En este orden de ideas, a través de la consulta se procura recuperar la confianza en las instituciones del Estado y en la propuesta de transición que plantea el actual programa gubernamental. Con la consulta, el gobierno ecuatoriano logró redefinir su campo de acción, lo cual supone un reacomodamiento de las fuerzas sociales y las expectativas que se crean para esta etapa post consulta. En este sentido, el Ecuador está frente a un nuevo escenario y es imperativo reagrupar a todas las fuerzas democráticas y progresistas. El autor lee a la Consulta Popular como la expresión democrática por excelencia. Por último, el análisis de Pablo Ospina Peralta (2018) señala que el Referéndum de 2018 fue alimentado por la lucha contra la corrupción, que es también un desplazamiento de todo un grupo que formaba parte de la coalición gubernamental del correismo. A raíz de esto, hay que atribuir a la lógica del enfrentamiento con el correismo la explicación del apoyo de virtualmente todo el arco político de la oposición al presidente Lenín Moreno en la Consulta Popular. En este sentido, se abre, pues, un período que, más que por definiciones se define por las presiones. Moreno vive una difícil transición entre la edad del romance fácil ala edad de las presiones. Todos los sectores que apoyaron en la consulta esperan decisiones claras. Pero si Lenín Moreno decidiera aceptar las presiones que tiene a izquierda y derecha, podría perder el apoyo que tienede parte de los legisladores de su propio partido. Lxs distintxs especialistas que hemos condensado aquí, analizan la consulta desde diferentes posiciones que inevitablemente remiten a un análisis político, social y económico del significado y las implicancias de la misma. Si bien algunxs consideran a la CP como un “parteaguas” entre Correa y Lenín que trae aparejada la partición de la fuerza política Alianza PAIS, la mayoría resalta el valor simbólico que tiene la consulta, en tanto sus resultados provocarán una reconfiguración en el campo de lo político, afectando especialmente al proyecto de la Revolución Ciudadana. Consideramos estos aportes sumamente valiosos para nuestro análisis, que se centrará en la configuración discursiva de la CP a través de los pronunciamientos públicos de Lenín Moreno.
I.4. Motivación y viaje
¿Por qué mi investigación puede significar un aporte a la compresión del proceso de la Consulta Popular ecuatoriana? En primer lugar, no hay aún trabajos académicos que examinen el proceso de la CP desde el análisis del discurso. Por otro lado, la aplicación de este análisis a la correlación de fuerzas del proceso ecuatoriano puede funcionar como “caso ejemplar” para la comprensión de los procesos por los cuales se construyen los discursos políticos. Señalamos también que las identidades políticas tienen formas específicas de construir sus estructuras discursivas y nos resulta relevante trabajar en torno de esas construcciones, determinarlas fragilidades de esa estructura y evidenciar ciertas categorías de análisis relativamente estables que abonen futuras investigaciones sobre la discursividad política. Por eso nuestro trabajo no buscará dar una respuesta cerrada en torno de los elementos discursivos de la identidad política de Alianza PAIS. No creemos que haya un “hueco” que hay que llenar en el campo del conocimiento, sino que buscamos producir una lectura posible, una respuesta entre otras acerca del análisis dela Consulta Popular. Y nuestra respuesta se centra en el análisis de los discursos políticos. Hay en los discursos elementos relevantes, reiterativos, persistentes, que configuran cierto entorno, ciertas condiciones de producción. Partimos del hecho de que ningún discurso es neutral ni inocente, sino que parte de una determinada construcción y ordenamiento de los significantes, de un determinado “sistema de relaciones”. Este sistema de relaciones configura una producción de sentido, que nunca opera según una causalidad lineal. Al mismo tiempo, la posibilidad de viajar a Quito en el momento preciso en que se declaró “estado de excepción” bajo el gobierno de Lenín Moreno fue un elemento altamente motivacional para elaborar esta tesis. La intención original del viaje fue entrevistar a miembrxs actuales o ex miembrxs del movimiento Alianza PAIS a los fines de inyectar a la tesis contenidos de carácter más “testimonial” que permitieran sustentar de manera más personal ciertas hipótesis de trabajo. También la intención era conocer ciertos organismos del Estado o la misma sede actual de Alianza PAIS. Algunas de estas actividades fueron imposibles de realizar dada la coyuntura política de Quito, pero en cuanto a las entrevistas, nos fue posible realizar ocho de ellas. La posibilidad de observar todo el proceso político y social “desde adentro”, con los pies sobre suelo ecuatoriano, direccionó la tesis de manera rotunda, otorgándole un nuevo sentido a la posibilidad de escribir sobre la Consulta Popular. Por ello, como dice Segato “[…] estoy convencida que nuestro papel como intelectuales es producir retóricas, ofrecer un léxico a las gentes para que puedan dar voces a lo que ya saben.” (Segato, 2013:58) Al retorno del viaje, fui entrevistada a modo autobiográfico, con el fin de elaborar una “bitácora de viaje”, la cual forma parte de esta tesis en calidad de anexo. Las personas entrevistadas durante la estadía en Quito fueron:
- Soledad Buendia, integrante de la bancada de la Revolución Ciudadana, ex integrante del movimiento Alianza PAIS.
- Edwin Jarrin, ex vicepresidente del Consejo de Participación Popular y Control Social (CPCCS), integrante de la bancada de la Revolución Ciudadana, ex integrante del movimiento Alianza PAIS.
- Luis Marchan, dirigente estudiantil por la bancada de la Revolución Ciudadana, ex integrante del movimiento Alianza PAIS.
- Franklin Samaniego, actual asambleísta por Pichincha, integrante de la bancada de la Revolución Ciudadana, ex integrante del movimiento Alianza PAIS.
- Miembro actual I del movimiento Alianza PAIS (solicitó cuando fue entrevistado que su identidad sea mantenida en reserva).
- Miembro actual II del movimiento Alianza PAIS (solicitó cuando fue entrevistado que su identidad sea mantenida en reserva).
- Franklin Ramírez Gallegos, Sociólogo y profesor-investigador del Departamento de Estudios Políticos de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en Ecuador.
- Pabel Muñoz [1], actual asambleísta por Pichincha, de la bancada de la Revolución Ciudadana, ex miembro del movimiento Alianza PAIS.
- Este último fue entrevistado en Buenos Aires. ↵






