Hablar de causas y efectos no me parece adecuado. Hablar de un universo de sentidos entrelazados y motivaciones inteligibles, sí. (Rita Segato, La escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Juarez)
II. 1. Breve recorrido histórico y político de Ecuador
El propósito de este capítulo es darle un marco adecuado al suceso histórico que nos ocupa, a saber la Consulta Popular ecuatoriana realizada en 2018. Para ello, es razonable determinar un cierto “contexto” que le proporcione un marco al mencionado suceso y permita vislumbrar algunas variables relevantes para el presente trabajo.
Ahora bien, la idea de “contexto histórico” no se puede utilizar aquí como una noción acabada, descriptiva y estática que funcione sin fisuras. Es relevante señalar que el mencionado “contexto” es siempre una construcción y un producto de quien lo elabora. La cuestión será establecer cómo se compone, elaborando una cadena de sentido. No lo repondremos sin previamente advertir que esa cadena de sentido “tiene sentido” aquí y ahora para nosotrxs pero podría ser construida de cualquier otra forma.
En efecto, tomando las palabras de Derrida y en el marco de un análisis deconstructivo,
Esta es en el fondo la pregunta más general que yo querría tratar de elaborar. ¿Existe un concepto riguroso y científico del contexto? La noción de contexto ¿no da cobijo, tras una cierta confusión, a presuposiciones filosóficas muy determinadas? Para decirlo, desde ahora, de la forma más escueta, querría demostrar por qué un contexto no es nunca absolutamente determinable, o más bien en qué no está nunca asegurada o saturada su determinación. (Derrida, 1971: 4)
Es decir, no consideramos que una descripción “naturalista” e incuestionable de la trama histórica sea confiable. Creemos que no existe un contexto “puro” sino que es preciso advertir que siempre refiere a un recorte concreto en el cual subyace una mirada específica. Dicho esto, avanzaremos sobre un cierto marco histórico que arroje luz sobre las consideraciones posteriores, con los recaudos del caso. Para la reconstrucción de este contexto se tomaron datos de las entrevistas que realizamos durante la estadía en Quito, a saber Daney Brenda(2019), tanto como de otras entrevistas: Harnecke Marta(2011) y artículos académicos, en particular Ramírez GallegosFranklin (2012) así como Larrea Gustavo (2009), Le Quang Mathieu(2016), Hernández Virgilio y Buendia Fernando G. (2011), entre otrxs.
El año 2006 marca un antes y un después en la historia política del Ecuador. Luego de unas elecciones presidenciales que en su primera vuelta marcaron un porcentaje bajo para todxs lxs candidatxs, con una sociedad signada por el desgaste político de haber depuesto a tres presidentes durante los 10 años previos al 2006 (desde el año 1996 hasta el 2005 fueron Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez), se llega a una primera vuelta donde la disputa entre los dos primeros ganadores y la imposibilidad de alcanzar un porcentaje suficiente conduce a la inexorable segunda vuelta electoral.
Los candidatos que más votos obtuvieron en 2006 fueron Álvaro Noboa, candidato del Partido Renovación Institucional y referente de las elites de la derecha ecuatoriana y por otro lado Rafael Correa, candidato de la fuerza Alianza PAIS, que consistía en ese momento en una alianza entre diferentes partidos. Mientras que en esta primera vuelta Noboa obtuvo un 26,83% de votos, Rafael Correa se posicionó con un 22,84%, denuncias de fraude mediante (Larrea, 2009).
En la segunda vuelta electoral, el 26 de noviembre de 2006 el triunfo de Correa fue rotundo alcanzando el 56,67% de los votos mientras que Noboa obtuvo un 43,33%. [1]
Tras su posesión de mando, el 15 de enero de 2007 Correa firmó el decreto 002 que convocaba a Consulta Popular para decidir de manera democrática si se llevaría adelante su propuesta de campaña, de instalar una Asamblea Nacional Constituyente que elaborase una nueva Constitución Nacional. Esto generó una fuerte disputa dado que el poder legislativo vigente en ese momento se oponía a la propuesta de Correa sobre la creación de una Asamblea Constituyente, la cual reformaría aspectos relevantes de la Constitución de 1998. Tras algunos altercados [2], Correa remitió, entonces, al Tribunal Supremo Electoral su proyecto de Estatuto de convocatoria a la Asamblea, en el cual se planteaba la elección de 130 asambleístas que serían quienes trabajarían en la elaboración de un nuevo texto constitucional. Los resultados oficiales mostraron una muy amplia ventaja del partido oficialista Alianza PAIS, quienes lograron obtener 80 curules sobre 130 en disputa.Se instaló finalmente la Asamblea el 30 de noviembre de 2007 en Montecristi, en la provincia de Manabí, lugar en el que nació el prócer de la Revolución Liberal, Eloy Alfaro.
La Asamblea Nacional Constituyente finalizó su labor en julio de 2008, y el texto de la nueva Constitución fue aprobado por 94 miembros. Posterior a eso, en septiembre de 2008 se desarrolló el Referéndum Constitucional para aprobar el texto de la nueva Constitución, en el cual la opción “Sí” obtuvo el 63.93% frente al 28.10% de la opción “No”, dándose con ello la aprobación del proyecto de constitución de la Asamblea Constituyente.
Así, el primer período de gobierno de Correa comenzó el 15 de enero del 2007 y finalizó el 10 de agosto del 2009, dada la implementación de la nueva Constitución, ya que originalmente hubiera debido terminar el 15 de enero del 2011.
En el marco de la estrategia anti-partidaria que Correa había delineado en la campaña de 2006, durante el primer mandato de su presidencia, su fuerza, Alianza PAIS, optó por no presentar candidaturas parlamentarias. Correa apareció así como alguien que no solo ganaba elecciones sin sostenerse en partido alguno, sino que empezaba a gobernar sin bloque afín en el Congreso, sin fuerza política propia y sin soporte de organizaciones sociales (Ramírez Gallegos, 2012). Posteriormente esto sería lo que les permitiría gobernar con relativa independencia de los diversos intereses organizados. En efecto, la dirigencia del movimiento manejaba la tesis de que la construcción de una nueva agenda pública tenía como condición evitar toda representación partidaria, corporativa o gremial en el Gobierno, dada la deslegitimación y el desgaste previo que la sociedad tenía sobre el sistema de partidos (Larrea, 2009). Ello supuso, incluso, la ausencia de cuadros provenientes de los sectores populares organizados (Ramírez Gallegos, 2012).
Es importante señalar que, según Ramírez Gallegos, el acceso de Rafael Correa junto con el movimiento de la Revolución Ciudadana abrió una coyuntura de reconstrucción de las capacidades estatales para planificar el desarrollo nacional, gobernar a los mercados y redistribuir la riqueza nacional.
En el curso de la Asamblea Constituyente y posterior a ésta, el movimiento de la RC tomó una serie de medidas que comenzaron a dar cuenta de la reconfiguración de la matriz de poder pero al mismo tiempo no estuvieron exentas de la apertura de diversos frentes de conflictividad. Algunas de ellas son:
- Finalización del convenio de cooperación que permitía a EEUU tener presencia en la Base de Manta
- Ratificación de la caducidad del contrato con la petrolera norteamericana OXY
- Suspensión de la negociación del Tratado de Libre Comercio con EEUU
- Ilegalización de la tercerización laboral
- Incautación de los bienes de los banqueros implicados en el quiebre del sistema financiero y la dolarización de la economía en 1999/2000
- Gestión nacional de una porción sustantiva del excedente local proveniente de rentas de recursos estratégicos.
- Resquebrajamiento de las correas de transmisión decisional del capital financiero sobre la economía nacional.
- Auditoría integral de la deuda externa.
- Nuevo esquema de regulación y control de las finanzas y la banca nacional buscando bajar las tasas de interés, repatriar las reservas depositadas en el exterior, dinamizar el aparato productivo y apuntalar a la banca pública y cooperativa.
- Eliminación de la autonomía del Banco Central y centralidad del Poder Ejecutivo en la fijación de la política monetaria.
- Refuerzo de la centralidad de la política tributaria y la capacidad recaudatoria del Estado en el marco de un énfasis en la progresividad de los impuestos.
- Planificación pública como eje articulador de la agenda nacional y de las agendas sectoriales. Implantación de la SENPLADES (Secretaria Técnica de Planificación de Ecuador, que es la institución pública encargada de realizar la planificación nacional) articulada al Poder Ejecutivo.
- Recolocación de los Ministerios como únicos rectores de la agenda de política pública en los campos de su incumbencia. Progresivo empoderamiento de los mismos.
- Desmantelamiento de influyentes estructuras corporativas en diversos ámbitos de gestión. Se sustrajo la capacidad de fijar agenda a los órganos colegiados en los que se representaba el sector privado y se eliminó la presencia mayoritaria de los gremios en dichos órganos (Ramírez Gallegos, 2012).
Con la llegada de Rafael Correa y la nueva Constitución, se reconfiguró también la estructura del Estado ecuatoriano, que cambió el concepto y contenido de los tres poderes tradicionales del Estado y estableció, en su lugar, cinco funciones del Estado, a saber: 1) Ejecutiva, 2) Legislativa, 3) Judicial, 4) de Transparencia y Control Social y 5) Electoral.
La cuarta Función del Estado, según el orden constitucional, integra, fomenta e incentiva la participación ciudadana. En este contexto y como su avance más importante en materia de participación, la Constitución de la República del Ecuador crea el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (de aquí en más CPCCS). El CPCCS estaba integrado por siete consejeros y consejeras principales y siete suplentes que fueron seleccionados de entre representantes de organizaciones sociales o ciudadanos de manera individual, a través de un concurso público de méritos y oposición, con veeduría e impugnación ciudadana.
Entre las diversas funciones constitucionales del CPCCS se encuentran: promover la participación ciudadana, estimular procesos de deliberación pública y propiciar la formación en la ciudadanía a través de capacitaciones para realizar veedurías ciudadanas, establecer mecanismos de rendición de cuentas de las instituciones y entidades del sector público, entre otras cosas. Consideramos relevante resaltar sus atribuciones de designación, dado que el CPCCS, a través de sus titulares, es el encargado de designar a la primera autoridad de la Procuraduría General del Estado y de las superintendencias de entre las ternas propuestas por el Presidente de la República. Es también encargado de designar a la primera autoridad de la Defensoría del Pueblo, Defensoría Pública, Fiscalía General del Estado y Contraloría General del Estado y también designar a los miembros del Consejo Nacional Electoral, Tribunal Contencioso Electoral y Consejo de la Judicatura, luego de agotar el proceso de selección correspondiente. Como podemos ver, la función del CPCCS como cuarto poder constitucional no es menor y este será un tema muy relevante a la hora de analizar la Consulta Popular de 2018 [3].
El segundo período de Gobierno inició en 2009 y concluyó en 2013. Rafael Correa triunfó en primera vuelta con una votación de casi el 52 % de los votos, Lucio Gutiérrez obtuvo el 28,24 % de la votación, mientras que Álvaro Noboa Pontón obtuvo el 11,44% de los votos [4]. Dado esto, no fue necesaria la realización de una segunda vuelta electoral.
Para continuar en su proceso de transformación del Estado, en 2011 Correa envió un paquete de preguntas a la Corte Constitucional para que se convoque a Referéndum y Consulta Popular, para realizar reformas a la Constitución y poder realizar reformas legales sobre asuntos relativos al sistema judicial, la seguridad, el medio ambiente, la banca y los medios de comunicación. Correa justificó la convocatoria a consulta por la necesidad de un cambio en la función judicial y un cambio del Consejo de la Judicatura por uno de Transición compuesto por delegados de la Presidencia, la Asamblea Nacional y del Consejo de Participación Ciudadana. Esta propuesta recibió críticas y acusaciones de querer generar cooptación y “politizar” la función judicial. La consulta se realizó el 7 de mayo del 2011, ganando el “Sí” en todas las preguntas. El Gobierno, como resultado de su triunfo reestructuró el Poder Judicial, creando el Consejo de la Judicatura [5], construyó nuevos edificios judiciales, cortes, y remodeló los antiguos, dotó de tecnología y redactó el Código Integral Penal e invirtió fuertemente en seguridad.
El tercer período de Gobierno inició en el 2013, dado que Rafael Correa fue reelecto con el 57,17% de los votos contra Guillermo Lasso que obtuvo un 22.68% [6]. Tampoco aquí fue necesario realizar un ballotage. En cuanto a su presentación como candidato por tercera vez, esto estuvo amparado bajo la Constitución de 2008, dado que la misma permitía la reelección inmediata por una sola vez y previo a esto, en la primera elección Correa seguía bajo el amparo de la anterior Constitución. Esto permitió que Correa tuviese, como un hecho inédito en la historia del Ecuador, tres mandatos consecutivos.
El gobierno en este periodo tuvo mayoría absoluta en la Asamblea, pudiendo aprobar todas las leyes necesarias para implantar su proyecto en el país, aprobándose en un año las leyes de comunicación, de consejos nacionales para la igualdad, del sector bursátil, de aguas, de cierre de la crisis bancaria de 1999, el Código Integral Penal, Código Monetario y Financiero, y la creación de las Universidades Ikiam, de las Artes, Yachay y la UNAE.
En febrero de 2017 se realizaron nuevamente elecciones presidenciales en Ecuador, presentándose por el espacio de la Revolución Ciudadana Lenín Moreno Garcés (previamente vicepresidente de Correa en su primer y segundo período como Presidente). Dado que en la primera vuelta Lenín Moreno no alcanzó la mayoría necesaria para ganar (39,36% en la primera vuelta) y que su candidato subsiguiente, Guillermo Lasso, acaparó un buen caudal de votos (28,09% en primera vuelta) fue necesaria la realización de un Ballotage, en donde la fuerza de la Revolución Ciudadana alcanzó el 51,15% contra un considerable 48,85% de Lasso [7]. Es apreciable que el caudal electoral de Lasso creció formidablemente en la segunda vuelta en comparativa a las elecciones anteriores, ganando Lenín Moreno con una diferencia bastante corta (2,3% de votos).
Todos los elementos mencionados dan cuenta de un trastrocamiento de la correlación de fuerzas dominante a lo largo del prolongado ciclo neoliberal previo a los gobiernos de Rafael Correa. Como señala Franklin Ramírez, aunque la agenda de Correa contuvo nítidas preocupaciones por la igualdad y la inclusión social, también ha abierto un espiral de conflictividad, no solamente con los grandes grupos de poder, sino además con organizaciones sociales y redes asociativas de diverso tipo (movimiento indígena, sindicato docente, etc.). En estas batallas resuena la lucha por la legitimidad y el poder de la representación corporativa en el Estado. En este sentido, gran parte de las protestas sociales durante el correismo se explican por la oposición de las organizaciones sociales a las reformas institucionales que acarreó el movimiento de la Revolución Ciudadana. (Ramírez Gallegos, 2012)
Ramírez fundamenta que la autonomía estatal sin la participación y la interlocución con los actores sociales acarrea riesgos burocratizadores, restringe el control popular y no parece suficiente para sostener por sí sola la disputa por el cambio de régimen de acumulación y por la defensa del conjunto primordial de derechos que aún debe garantizar el poder público a la ciudadanía. (Ramírez Gallegos, 2012). Por nuestra parte, nos interesa dejar establecidos estos elementos políticos e históricos a través de una línea temporal que –como hemos mencionado– implica siempre un recorte, pero que al mismo tiempo es necesaria para poder avanzar en el tema que nos compete.
II. 2. Alianza PAIS: una Identidad. Conformación y desarrollo
Consideramos que a través del movimiento Alianza PAIS podemos caracterizar una identidad política específica y diferenciada. Elegimos al movimiento Alianza PAIS (Patria Altiva I Soberana) como emblema de esta identidad política, que está a la vez construida discursivamente y atravesada por cambios con el paso del tiempo. Intentaremos caracterizar esta identidad en el presente capítulo.
En relación a la noción de “identidad”, es preciso resaltar algunas cosas. En su artículo “¿Quién necesita identidad?”, Stuart Hall señala que:
En el lenguaje del sentido común, la identificación se construye sobre la base del reconocimiento de algún origen común o unas características compartidas con otra persona o grupo o con un ideal, y con el vallado natural de la solidaridad y la lealtad establecidas sobre este fundamento. En contraste con el «naturalismo» de esta definición, el enfoque discursivo ve la identificación como una construcción, un proceso nunca terminado: siempre «en proceso». No está determinado, en el sentido de que siempre es posible «ganarlo» o «perderlo», sostenerlo o abandonarlo […] La identificación es en definitiva condicional y se afinca en la contingencia(Hall, 1996:15).
Tal y como hemos señalado en el capítulo anterior, nuestra intención es mostrar cómo se constituye una identidad en términos discursivos, que siempre responde a intereses dinámicos y no está anclada a un esencialismo estático, como una totalidad cerrada, sino siempre está sujeta a la contingencia.
Las razones para elegir a AP como esta identidad tienen que ver con distintos aspectos que señalaremos: En primer lugar nos resulta necesario configurar una cierta identidad política “estable” que podamos caracterizar. El hecho de que sea estable no significa que sea una esencia que no pueda modificarse. Partimos del hecho de que las identidades no son lineales ni unificadas, sino construidas de múltiples maneras a través de discursos, prácticas y posiciones diferentes. Con esto, desarmamos la presuposición de que la identidad exista como un sustrato previo: ella no funciona como un presupuesto sino como el producto de una construcción. En efecto, “Una identidad nunca es dada, recibida o alcanzada; no, sólo se sufre el proceso interminable, indefinidamente fantasmático de la identificación.” (Derrida, 1996: 45)
En segundo lugar, señalaremos los elementos que conforman a AP como “discursivos” en el marco del análisis que realizamos aquí: es decir, hay ciertas ideas o conceptos construidos discursivamente por lxs actores del movimiento, tanto como por ciertos “ejes programáticos” propuestos cuando se creó el mismo. A partir de todo esto, nos arriesgamos a generar un entramado básico para dar una definición de AP. El establecimiento de una identidad política estable justifica que posteriormente podamos hablar de sus “dislocaciones” [8]; también nos da cierto anclaje para justificar determinadas hipótesis que establecemos a lo largo de la presente tesis. La identidad política más adecuada para analizar el derrotero de esta dislocación será, entonces, el movimiento Alianza PAIS.
La tercera razón es de orden histórico y político: el movimiento AP nace junto con la construcción de la primera candidatura a Presidente de Rafael Correa. No existía como fuerza política previa al surgimiento de este personaje: de manera formal, AP comenzó a existir efectivamente luego del triunfo electoral. Es fácil observar entonces, que el entramado en el cual se arma la figura de Correa está íntimamente ligado al armado político de AP. Su origen se remonta a 2004 con Iniciativa Ciudadana, Jubileo 2000 o Acción Democrática Nacional, que fueron movimientos formados en los años previos y que buscaban construir una propuesta diferente para el país, dado el desgaste que sufrían los partidos políticos y la salida de tres Presidentes en los últimos años. Así, AP estuvo compuesto originariamente por antiguos dirigentes de partidos de la izquierda tradicional, intelectuales y activistas de la nueva izquierda social, figuras provenientes de nóveles organizaciones ciudadanas y personajes sin trayectoria militante, cercanos al entorno personal de Correa y como movimiento, propuso una alternativa posible a la cantidad de demandas que se habían acumulado en el período político previo. En este sentido, la operación más elemental de una actividad política es la identificación de las demandas específicas que puedan reconocerse como diferencias pasibles de ser articuladas dentro de un determinado orden político (Aboy Carlés et al. 2013). Estas demandas le darán cohesión a la nueva identidad discursiva que surja a partir de ellas.
Aquí es preciso señalar que esta identidad que buscamos caracterizar se constituye a través de la diferencia, no al margen de ella (Hall, 1996). Como opera a través de la diferencia, como siempre es relacional, su estabilidad requiere de una frontera o un límite determinado por su exterior constitutivo, por aquello que esta identidad no es. “Necesita lo que queda afuera, su exterior constitutivo, para consolidar el proceso” (Hall, 1996:16). [9]
Si analizamos esta cuestión tal como la plantea Laclau, podemos establecer que la identidad de AP fue constituyendo sus límites en base a una “exclusión”. Esto según él es lo que permite la posibilidad misma de la significación: la posibilidad del sistema es equivalente a la posibilidad de sus límites(Laclau, E. 1996). ¿Cuáles son los “límites” de la identidad de este movimiento? Todos los elementos de los cuales buscó diferenciarse: principalmente la crisis política previa, la destitución de tres Presidentes, la desconfianza en los canales de representación política, el descreimiento de la ciudadanía en los Partidos, la partidocracia como único elemento de participación política, la corrupción, etc. Sin ir más lejos:
Tan fuerte era la crisis que tuvimos en ese período una quiebra de todo el sistema financiero nacional, tuvimos 9 presidentes en 10 años, llegamos a la inverosímil situación de que el Parlamento no gozara ni del 1% del respaldo ciudadano, según las encuestas. En general, toda la institucionalidad democrática estaba en crisis. (Harnecke, 2011: 98)
Señala Laclau que lo que está más allá de la frontera de exclusión debe ser reducido a pura negatividad, a la pura amenaza que ese más allá presenta al sistema (amenaza que a su vez, sin embargo, lo constituye). El sistema lo demoniza a efectos de significarse a sí mismo (Laclau, 1996). Como iremos viendo en el presente capítulo, AP, a efectos de conferirse su propia significación, se conforma y desarrolla como la oposición permanente a todo este conjunto significativo previo. “Así, esta fuerza externa cumple dos papeles importantes y paradójicos: por un lado, previene la plena constitución de la identidad a la que se opone, pero por el otro lado, dado el carácter relacional de las identidades, es también, parte de las condiciones de existencia de esa identidad” (Aboy Carlés et al. 2013:49).
En este sentido, el núcleo fundacional de AP está también íntimamente ligado a una visión colectiva alimentada principalmente por el liderazgo y pragmatismo de Rafael Correa: AP fue creciendo y modificándose a medida que avanzó la gestión de gobierno de Correa, es decir, fue madurando y tomando una forma más concreta a medida que se concretaron acciones específicas de Gobierno. En este sentido, se puede señalar el carácter performativo de su identidad, dado que, desde su mismo germen, dicha identidad se empieza a conformar como una totalidad inescindible del leguaje y a las acciones que están entretejidas con el mismo (Laclau, Mouffe, 1985), casi se puede decir que AP “se fue haciendo al andar”.
Dado que la “partidocracia” tradicional es en parte el exterior constitutivo de la identidad discursiva que se configura en AP, previo a la asunción de Correa y durante la campaña por la Presidencia, AP decide no postular candidatxs a diputadxs. Es decir, se presenta únicamente el binomio Correa/Moreno como candidatos a Presidente y Vicepresidente. Era tan contundente la identificación por la negativa del período político anterior y el carácter performativo de esta nueva identidad que AP no se limitaba a “declarar” que no iba a repetir las construcciones partidocráticas, sino que efectivamente aquello que declaró, lo concretó en sus acciones, abonando la idea de la performatividad, en donde el vínculo entre palabras y acciones es más primario que la separación entre ambas. Así, “Su identidad como partido se gestó, indudablemente en el ejercicio de gobierno, lo cual condicionó su posibilidad de tener una estructura partidaria sólida e independiente del Estado.”(Bastidas Redin, 2017: 3)
Una noche en una discusión hasta la madrugada nos reunimos todos los compañeros y tomamos la decisión de no lanzar candidatos a diputados. A partir de esta decisión, Correa empezó a crecer en las encuestas (en intención de voto). Esto fue impactante, porque ya no existía el argumento de que: “Si no ganamos la Presidencia, por lo menos tenemos un grupo de diputados con quienes vamos a seguir creciendo.” Ese solo pensamiento para algunos de nosotros era inaceptable. No podíamos pensar que íbamos a perder las elecciones (Harnecke, 2011: 126/7).
Correa entonces logró colocar discursivamente el antagonismo entre partidos y ciudadanos por delante de toda otra contradicción política (Hernández, Buendia, 2011).
Hay en esto algunos elementos relevantes para considerar la conformación discursiva identitaria de AP. Uno de ellos tiene que ver con la importancia del líder para el movimiento. En particular, cuando hemos realizado las entrevistas tanto a miembrxs actuales de AP como a ex miembrxs de este movimiento político, hemos incluido en ambos casos la misma pregunta, a saber cuál era la importancia del líder para el movimiento.
Si bien las respuestas fueron muy diversas hay elementos en los cuales coincidieron y es en señalar el eclecticismo y el carácter multifacético de Rafael Correa. Que era “boy scout”, que era católico, que estudió en Bélgica y en EEUU, que hablaba inglés, francés pero también Kichwa, que venía de la Costa pero tenía llegada con los de la Sierra [10]. Todas esas características tan diversas entre sí generaron inicialmente identificación en distintos sectores de la sociedad y ese eclecticismo fue para muchxs una característica fundamental de porqué se consolidó como líder [11]. Es más, podríamos arriesgarnos a decir que el mismo eclecticismo de Correa es espejo del eclecticismo del movimiento, en tanto este último se conformó como una “fuerza heteróclita” amalgamada bajo el horizonte de un anti-partidismo radical, la voluntad de superar el neoliberalismo y el peso del liderazgo presidencial (Ramírez Gallegos, 2012). Ahora bien, también es importante señalar que en este sentido, Correa también construyó una figura que podía disputar en la escena electoral y eso le sumó un plus en relación a los movimientos y/o partidos políticos que venían de la historia previa. En particular en relación a los movimientos de izquierda un referente histórico del correismo y actual miembro de AP [12] señalaba que:
Rafael se constituyó teniendo coalición de un líder nacional. La izquierda no había tenido una proyección nacional con fuerzas últimas. (El constituyó) una figura que podía disputar en la escena electoral. La izquierda estaba en movimientos sociales de resistencias, pero con muchas dificultades para poder ser una opción de poder. [13]
En relación a su carácter electoralista, fue un elemento de peso el hecho de que Correa haya sido durante un breve período Ministro de Economía del gobierno de Alfredo Palacio en el año 2005 [14] y desde allí haya comenzado a tener índices de popularidad. En efecto, como Ministro de ese gobierno, Correa comenzó cuestionando el pago de la deuda externa denunciando que en gobiernos anteriores se habían hecho leyes que aseguraban el pago por adelantado de la deuda externa mientras no se atendían los problemas sociales del país. También planteó que había que recuperar los recursos del petróleo dado que iban a las transnacionales. En suma, comenzó a tener actitudes públicas como funcionario del gobierno de Palacio que no se identificaban con la línea de acciones que estaba teniendo el gobierno, por lo cual el nombramiento fue breve y Rafael Correa terminó renunciando tres meses después de su designación.
Estas posiciones públicas, de todas formas, le redituaron el comienzo de un grado de aceptación popular y de conocimiento de su figura por parte de la ciudadanía.
A mí me impactó mucho el día que Correa renuncia como ministro. Un movimiento espontáneo de la ciudadanía fue a las puertas del Ministerio de Economía y Finanzas para apoyarlo. Un alto porcentaje de la gente que se movió para sacar a Lucio fue esa noche al Ministerio, una cosa que nunca se había visto en el país, porque la gente apoya a los presidentes, pero nunca a un ministro. ¡Y menos a un ministro de Finanzas!Llegaban con las banderas del Ecuador, y la gente comenzó a gritar: “¡Dale Correa, que a Palacio hay que darle con correa!” (Se ríe). Y alguna gente comenzó a gritar: “¡Correa presidente! (Harnecke, 2011: 106).
En este sentido, todas las entrevistas resaltaron el hecho de que más allá del carisma que poseía Rafael Correa, también fue muy determinante su capacidad comunicacional y que siempre expresara sus ideas de manera férrea. Con esto queremos decir que en la figura y personalidad de Correa comienza a condensarse también una particular identidad construida discursivamente que contenía en sí el germen de lo que luego sería el movimiento Alianza PAIS.
Todas estas características las entendemos a partir de una consideración hegemónica del “líder”. Tomamos sobre esto lo que nos dice Laclau y decimos que,
No es que el líder sea el origen del movimiento, sino que, sin ese punto de aglutinación, el movimiento no podría forjar su unidad, se dispersaría entre los elementos que lo componen. Este es tanto más el caso cuando la fragmentación social es mayor, el proceso de des-institucionalización más avanzado. Lo que es, sin embargo, verdad, es que entre la centralidad política del líder –y del poder burocrático que lo rodea– por un lado y, por otro, la autonomía de los movimientos de base, existirá siempre el peligro de una tensión que sólo puede ser resuelta a través de una negociación política incesante (Laclau, 2006: 6/7).
Entonces, el eclecticismo y el carácter multifacético de Correa, su posibilidad de disputar en la escena electoral, su capacidad de liderazgo comunicacional, entre otras cosas, son elementos “necesarios” y aglutinantes para configurarlo como líder de una unidad. No necesariamente son elementos “suficientes” como nos interrogaremos en el Capítulo IV.
Volviendo a la identidad de AP, otro factor determinante de esta identidad discursiva se relaciona con su carácter de “movimiento”:
Así fuimos armando un movimiento, que no se generó necesariamente a partir de organizaciones sociales o de partidos políticos, sino a partir de la ciudadanía, directamente,por eso después se convirtió en lo que nosotros llamamos la “Revolución Ciudadana.” Construimos un movimiento ciudadano: el Movimiento PAIS (…)Por eso, nos denominamos movimiento y no partido, para tener una mayor cercanía conceptual, simbólica con la gente, y por eso nos planteamos que somos el Movimiento Alianza PAIS, incluso habíamos dicho inicialmente sólo PAIS, y luego cambiamos a Alianza PAIS para que se entienda que somos una alianza más grande, más global e incluyente y somos un movimiento que está siempre haciéndose, que no está hecho, que no tiene un presidente y una línea vertical, sino que es algo más. De allí el que hayamos usado el término de ciudadano. (Harnecke, 2011: 108/112).
La importancia y la necesidad de nombrar a esta nueva identidad política como “movimiento” en lugar de “partido” fue fundamental y constituyó uno de los límites de exclusión. La intención era desmarcarse definitivamente de la concepción tradicional de partido político fundando un movimiento que naciera de la ciudadanía, de manera espontánea y directa, enfatizando su carácter de inmediatez en donde no era necesario transitar ningún “filtro dirigencial” para poder tener participación política activa dentro del mismo. Esto entrañó una ampliación del espectro de la representación social de las fuerzas de izquierda hacia lo que se denomina “los sectores sociales auxiliares o las clases sociales intermedias” (Ramírez Gallegos, 2012).
A la vez, este elemento distintivo no excluyó la posibilidad de establecer alianzas políticas. En efecto, hacia el movimiento AP fueron confluyendo espacios políticos como “Iniciativa Ciudadana”, “Alianza Bolivariana Alfarista”, “Acción Democrática Nacional (ADN)”, “Acción Humanista”, ya desaparecida como movimiento político, pero que aportó distinguidos militantes. Se lograron acuerdos con el Partido Comunista (PC). Con el PC y con el Partido Socialista Frente Amplio (PSFA)se pudo auspiciar la candidatura presidencial. Posteriormente se acercaron también organizaciones sociales como la Confederación de Trabajadores del Ecuador (CTE), dirigentes de la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Sindicales Libres (Ceosl), de la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Clasistas Unitarias de los Trabajadores (Cedocut), organizaciones sindicales que aunque debilitadas en los últimos años por las políticas neoliberales, conformaban el Frente Unitario de los Trabajadores (FUT) y también importantes organizaciones campesinas que confluyeron al proyecto como La Fenacle, la Fenocin y la Federación Ecuatoriana de Indios (FEI) que aportaron su apoyo en la campaña (Harnecke, 2011).
En relación a Pachakutik [15], la intención original de AP fue buscar una alianza con ellxs. Aunque este movimiento indígena había irrumpido con fuerza en la década del ´90, no conservaba mucho caudal de votos para el año 2006. Según las entrevistas,
(…) sabíamos que no iba a darnos muchos votos, pero sí iba a dejar claro hacia dónde íbamos y con quién estábamos. Rafael decía: “Que quede claro que estamos con los excluidos y la representación política de ellos más clara, más evidente, más natural, es Pachakutik”.(Harnecke, 2011: 116).
Ahora bien, inmediatamente surgieron las diferencias dado que Pachakutik, si bien vio con buenos ojos la emergencia de un nuevo liderazgo a la par que una fuerza política, planteó como condición que en el binomio presidencial encabezara la fórmula como Presidente alguien del propio movimiento indígena y que como vicepresidente fuera Rafael Correa.
Esto no fue aceptado por AP y el binomio se mantuvo como ya estaba planteado (Correa/Moreno). Lo que es relevante es que posterior a eso, cuando las elecciones de 2006 desembocaron en una segunda vuelta electoral, el Pachakutik apoyó abiertamente a Correa.
Entonces, si bien en ese primer momento hubo un apoyo electoral manifiesto de parte del movimiento indígena, consideramos que las diferencias entre ambas construcciones políticas (que no hicieron más que profundizarse con el correr de los años de la Presidencia de Correa) tienen su germen en este comienzo pre-electoral. Sin ir más lejos, en la entrevista con una importante dirigente indígena [16] vemos que
Ese era el planteamiento que teníamos y no descartábamos el acercamiento con Correa, pero claro, creo que fue demasiado atrevimiento haberle pedido a Correa hacer un binomio en el cual él fuera el vicepresidente y nosotros, los indios, pudiéramos tomar la candidatura a la presidencia. Creo que fue tomado como una grosería de nuestra parte. ¿Por qué digo esto? Porque su respuesta fue que él era de un pueblo grande, que su estatura no daba para ser vicepresidente. Esa respuesta nos indignó, porque era minimizarnos totalmente, y esa respuesta fue asumida como racista.(Harnecke, 2011: 118).
Sobre la relación con el movimiento indígena volveremos en el Capítulo siguiente, pero nos interesa señalar estas observaciones como el “principio del fin” de la relación entre Correa y AP con el movimiento indígena.
II. 2. 1 La identidad discursiva de Alianza PAIS
Podemos ahora avanzar a una definición que nos permita identificar los elementos de una identidad discursiva del movimiento Alianza PAIS. Para ello nos interesa rescatar algunas expresiones muy determinantes que hemos recogido de lxs entrevistadxs en relación a esta identidad.
La pregunta que repetimos en todas las entrevistas fue: ¿Podrías darme una definición de la identidad política de Alianza PAIS en cinco ideas o cinco conceptos que te resuenen de aquel momento cuando ingresaste al movimiento? Ante esto, lxs distintxs entrevistadxs me dieron diferentes respuestas que ahora podemos abarcar en torno de los ejes programáticos de la Revolución Ciudadana.
Los ejes programáticos de la propuesta de AP que fueron divulgados durante la campaña electoral de las elecciones presidenciales de 2006 y que luego se convirtieron en la base del programa de gobierno de Rafael Correa fueron:
a) La «Revolución Económica», que restablece el rol redistributivo del Estado:
[…] un país que tenga soberanía económica, y ¿a qué me refiero con esto? a que pueda determinar y dictar su propia política económica de acuerdo a las necesidades de la gente y no de acuerdo a las necesidades del gran capital, del capital financiero. Esto lo envolvería en una frase que el ser humano está sobre el capital, cuando eso sucede tiene soberanía económica como país. [17], […] tenía una orientación de izquierda que pensaba en el ser humano por encima del capital [18], […] la reactivación productiva desde el sector productivo y no desde la especulación financiera. [19]
b) La «Revolución Social», que radica en la conquista de la igualdad y la equidad entre los diversos sectores sociales y las diversas entidades étnico-nacionales:
[…] era un movimiento que buscaba una economía de igualdad para todos, eliminar la pobreza, las desigualdades [20],
[…] la justicia social, definir la política pública de educación, de salud, sobre todo esas dos; como políticas públicas de igualdad y no de caridad. Te doy la posibilidad de que te eduques bien, de que tengas buena salud, de que no seas desnutrido, de que en este mundo globalizado de competencia tu llegues a los 23 años con las mismas herramientas para competir con quienes han tenido los recursos económicos para poder ir a la escuela, a la universidad. En ese concepto de construir una política de justicia. [21],
“[…] el tema de la lucha por la equidad social. [22]
c) La «Revolución Política», que propugna la transformación y recuperación de la privatizada estructura estatal y el fortalecimiento de la democracia participativa, junto con el mejoramiento del sistema de representación política:
[…] una democracia plena, que pase de la representación, es decir que no solamente tengamos una democracia donde cada cierto tiempo el rol del ciudadano es ir a ejercer su derecho al voto, sino que exista una democracia participativa, que se generen los espacios y los mecanismos para participar para consolidar la construcción de las políticas públicas en función de las necesidades de la gente. [23]
d) La «Revolución de la Integración Latinoamericana», mediante la creación de nuevos organismos integracionistas que superen los enfoques mercantilistas:
Soberanía nacional e integración latinoamericana. Si bien parecerían dos temas por separado son temas que sí tienen complementariedad. Un país soberano capaz de tomar sus propias decisiones y a la vez buscar la integración de América Latina, es todo un tema [24],
[…] recuperar la plena soberanía nacional en la política económica en la no presencia de milicias extranjeras. [25]
e) La «Revolución Ética», que implica el combate a la corrupción mediante el control social, la radical transformación de la contratación pública y la renovación de las autoridades judiciales y de control:
[…] el tener una frontal y auténtica lucha contra la corrupción. Y cuando te digo real y auténtica me refiero a que en este país la corrupción ha sido institucionalizada y legalizada, el feriado bancario fue totalmente legal. Y en el feriado bancario los dueños de los bancos se llevaron alrededor de 8mil millones de dólares, y todo fue legal. Entonces construyes leyes o construías leyes y normativas que beneficiaban a determinado sector corporativo y eso era un tema legal que lo que permitía era la acumulación de la riqueza en los poderes económicos que tenían a sus empleados haciendo política legislando. Eso es una corrupción totalmente institucionalizada y legalizada. Amalgamado el poder político y el económico y en el medio los medios de comunicación construyendo leyes que benefician a determinado grupo corporativo [26],
Y la transparencia, la lucha contra la corrupción, estabas en un país desarmado, desinstitucionalizado, con gravísimos problemas de corrupción con la quiebra que significó el manejo de la banca y la dolarización. Y por primera vez sectores progresistas, como una concurrencia de fuerzas sociales y políticas en una propuesta de gobierno. [27]
A estos ejes se incorporaron dos adicionales: las «revoluciones» ambiental y de la justicia (Hernández , Buendia, 2011).
Entonces, recogiendo los distintos elementos que se señalan a lo largo de este Capítulo, podemos aventurar que la identidad discursiva de AP se compone principalmente de:
- Cierta “estabilidad” que permite señalar algunos rasgos diferenciales
- La necesidad e importancia de la figura central, a saber, Rafael Correa
- La oposición discursiva a determinados elementos identitarios y políticos del período previo que constituyen el exterior constitutivo de esta identidad.
- El carácter de movimiento de AP en lugar de su impronta “partidaria”
- Los ejes programáticos de la Revolución Ciudadana (económico, social, político, de integración latinoamericana y ético)
Debemos tener en cuenta que el “exterior constitutivo” que niega a esta identidad, que es todo lo que aquella no es (la corrupción, la partidocracia, las previas formas de hacer política) es, según hemos dicho, condición de posibilidad de esta identidad. Es decir, no es posible delimitar una identidad sin conciencia de cuáles son sus límites. Pero a la vez estos límites permiten conformarla como tal, son los que le confieren su estabilidad.
Aquí llega el momento de sumar un nuevo elemento teórico a esta caracterización, a saber la dislocación estructural inherente a cualquier identidad. Sobre esto, es preciso señalar que:
La dislocación es el fracaso de que una estructura se cierre como tal. Con ello, admite que toda identidad (y objeto social) de por sí está dislocada porque depende de un exterior que -a la vez que la niega- es su condición de posibilidad. Dado que el campo de las identidades es relacional porque los sujetos sociales no se constituyen de manera puramente externa (los unos de los otros); las identidades nunca pueden constituirse plenamente sino que forman un sistema imposible de cerrar que depende siempre de un determinado afuera que lo constituye (Biglieri, Perelló, 2012:47)
Entonces, cada vez que hablemos de identidad, inevitablemente debemos hablar de dislocación. Justamente la dislocación es lo que en un punto “sostiene” la identidad discursiva tal como la venimos definiendo: como abierta, no esencialista, relacional y dinámica. Es en su carácter de “dislocada” que una identidad puede constituirse de la forma que la venimos caracterizando. Agrega Laclau que:
La dislocación estructural propia del desarrollo desigual, y el carácter externo de esa dislocación, implican que la estructura no posee en sí misma las condiciones de su futura posible rearticulación. Y del hecho mismo de que los elementos dislocados no posean ninguna forma de unidad esencial al margen de sus formas contingentes de articulación, se sigue que una estructura dislocada es una estructura abierta, en la que la crisis puede resolverse en las más diversas direcciones. Es estricta posibilidad, en el sentido que antes definiéramos. Esto significa que la rearticulación estructural será una rearticulación eminentemente política (Laclau, 1990: 65)
Justamente a este punto nos resultaba necesario arribar: Que la identidad sea abierta no significa que pueda pasar cualquier cosa, no significa que “todo pasa a ser posible” (Laclau, 1990), sino que su apertura es la que sostiene un espacio de disputa discursiva permanente por los límites de esa identidad, “la respuesta a la dislocación de la estructura será la recomposición de la misma por parte de las diversas fuerzas antagónicas”( Laclau,1990: 57).
Sostenemos entonces que la identidad de AP logró constituir un núcleo “estable” de significación durante un tiempo determinado [28], pero que con los cambios políticos de gobierno que se dieron en años posteriores, principalmente a partir de la asunción de Lenín Moreno, la identidad discursiva mutó, o mejor dicho, se hicieron palpables de manera óntica las condiciones ontológicas constitutivas de su dislocación estructural ¿Qué quiere decir esto? Que si bien el gobierno de Lenín Moreno intenta en los primeros meses sugerir una tibia continuidad con el modelo discursivo anterior, la irrupción del anuncio del Referéndum Constitucional y Consulta Popular llevó al extremo “los límites” de la identidad discursiva de AP, desvelando la contingencia y permitiendo la aparición de nuevos discursos.
Señala Samuele Mazzolini que
De hecho, los nuevos discursos que emergen en una situación de dislocación no lo hacen en el vacío más completo, ya que existen siempre tradiciones ideológicas e infraestructuras organizativas que funcionan como condición de posibilidad para la implantación de un nuevo discurso, proveyendo su disponibilidad strictu senso y su credibilidad (Le Quang, 2016: 29).
La irrupción de un nuevo discurso, a partir de la asunción de Lenín Moreno, es lo que analizaremos en detalle en el próximo capítulo.
II. 2. 2 Derrotero actual del movimiento Alianza PAIS
Con el objeto de caracterizara nuestra “identidad política relativamente estable” -el movimiento Alianza PAIS- resulta de fundamental relevancia señalar algunos eventos ocurridos a partir de la asunción de Lenín Moreno como Presidente de la Nación que impactaron fuertemente dentro del movimiento AP. En efecto, “(…) lo que se parece a un extraño “suicidio asistido” de la Revolución Ciudadana revela las fragilidades de un proceso que había empezado a debilitarse desde al menos 2015.”(Labarthe, Upery,2017: 2)
Lenín Moreno asume en mayo de 2017. Es remarcable que inmediatamente después del acto de asunción de Lenín, muchxs entrevistadxs me señalaron que se materializaron de inmediato las diferencias con Rafael Correa. Según Pabel Muñoz, “(…) una cosa que no colaboró fue la crítica de Correa a Lenín desde el minuto cero y luego viceversa, que ellxs (lxs funcionarixs) hacían el chiste de que debían “quitarle el paquete de datos” a ambos para que no se estuvieran twitteando y mirando lo que hacía el otro todo el tiempo” [29].
Nos dice un actual miembro de Alianza PAIS que,
El día que salió Correa de viaje fue despedido públicamente por Moreno. Lenín sacó unos afiches enormes de Correa, le despide, le desea buen viento, buena mar, que sea bendecido, que la Virgen le acompañe. Glas hace un pronunciamiento diciendo que Correa es su eterno Presidente, al lado de Lenín. Y tres horas más tarde, Correa en el aeropuerto se despide y se lanza una filípica brutal en contra de Lenín y del gobierno. ¿Qué hubo ahí? ¿Qué medida económica hubo? Nada. ¿Qué medida política? Ninguna que justifique la agresividad y la ruptura. [30]
Narrando este mismo clima, desde el ala correista, Soledad Buendía manifiesta que,
[…] desde el mismo día de la posición empezamos a tener complicaciones porque por ejemplo algo que parecía simbólico y que no todos lo tomaron en cuenta fue cuando el presidente Moreno obliga a todas las autoridades de gobierno a retirar el retrato de Rafael Correa de los despachos. Todos los gobernadores y ministros empiezan a retirar de sus despachos y a colocar aquellos retratos de los históricos digamos, Bolívar, Dolores Tacuango, y que en principio podría parecer interesante, pero nosotros creíamos que era un golpe contra el líder. Nosotros [31] obviamente nos revelamos y desde nuestros despachos nos empezamos a tomar foto con el retrato de Correa y dijimos para nosotros el líder histórico en este proceso es Rafael Correa. Esa fue como la primera escaramuza. Y empezamos a tener dificultades, complicaciones. [32]
Esto sería solo el principio: Bajo el lema de pura cepa Lenínista de “Diálogo Nacional”, el Presidente en funciones comenzó a realizar mesas de diálogo con varios sectores de la oposición, comenzando por el sector financiero y bancario, sectores profundamente enemistados con el gobierno de Correa como la CONAIE [33] (a quien le ofreció espacios como la sede de la UNASUR para utilizarla como universidad indígena, tanto como espacios corporativos en la gestión de gobierno), los dueños de los principales medios de comunicación privados [34], al mismo tiempo que amnistiaba o indultaba a varixs activistas indígenas o ecologistas enjuiciadxs o apresadxs por el gobierno anterior (Labarthe, Upery, 2017). Esto se fue combinando con declaraciones públicas del mandatario de fuerte crítica a la gestión de gobierno anterior que no hicieron más que reforzarse con el tiempo.
A esto se sumó la ausencia total de autocrítica de Alianza PAIS sobre el “déficit democrático” de la Revolución Ciudadana (Labarthe, Upery, 2017). En particular el gobierno de Correa se había enemistado profundamente con la CONAIE, al recuperar espacios institucionales que habían controlado históricamente lxs indígenas, como la rectoría de la educación intercultural bilingüe y los recursos hídricos, sumado a que varixs dirigentxs indígenas fueron judicializadxs o criminalizadxs por suparticipación en acciones directas en contra de las políticas gubernamentales (Ramírez Gallegos (Ed.) 2020). Pero, en ningunx de lxs entrevistadxs, ni en las declaraciones públicas de referentes alineados con Correa, ni en el mismo Rafael Correa hemos encontrado indicios contundentes de una lectura autocrítica sobre su gestión de gobierno [35].
Ya sea que se trate del derecho a la protesta, de los derechos laborales, de los derechos de las mujeres, de la protección del medio ambiente, de la autonomía de las organizaciones populares, de la independencia de la justicia o de la libertad de expresión, la regresión fue notable bajo su mandato, especialmente a partir de 2011 (Labarthe, Upery,2017: 3).
En ese marco, lxs entrevistadxs coinciden en narrar que se empieza a discutir en los ámbitos privados de gobierno, que Lenín estaba queriendo impulsar la convocatoria a una Consulta Popular, que no había sido parte de las propuestas de campaña y de la cual no se sabía el contenido de las preguntas.
Según Soledad Buendía,
No se había anunciado formalmente ni se había lanzado. Cuando al bloque legislativo le plantea, yo como coordinadora de bloque pido la palabra y le digo al presidente Moreno que esa no es parte de nuestra propuesta planteada en el Consejo Nacional Electoral y que no fue parte de la campaña electoral, que esa fue la campaña de Guillermo Laso nuestro opositor que perdió las elecciones y que nunca le dijimos al pueblo ecuatoriano que íbamos a ir a una consulta para eliminar la reelección para bloquear y proscribir políticamente a Rafael Correa y mucho menos para la desinstitucionalización del país a través de una consulta popular que buscaba básicamente las dos preguntas eran la desinstitucionalización del país y bloquear el regreso de Rafael Correa y que yo estaba absolutamente en desacuerdo y se lo dije en el palacio de gobierno en esta reunión ampliada. [36]
Esto lo señalaremos como la “crónica de una muerte anunciada”, dado que las diferencias son previas y tienen una historia dentro del movimiento que no comienza con la asunción de Lenín Moreno, sino que se consolida y cobra forma de ruptura luego de dicha asunción [37].
Sobre la propuesta de la CP, tomamos también lo que nos comentó un actual miembro de AP:
Nos parecía que tenía razón en ciertas cosas, la consulta era para consolidar una continuidad democrática que permita a su vez hacer las correcciones necesarias ¿qué correcciones? El tema de acercamientos, de diálogos, de bajar tensiones innecesarias, de rearticular acuerdos estratégicos con sectores sociales, que se investigue con absoluta seriedad los problemas de corrupción denunciados, que se evalúe los procesos de nominaciones realizadas por el Consejo de Participación Ciudadana y se produzcan las correcciones institucionales necesarias. [38]
Notamos las diferencias aquí con la anterior entrevistada. Se va revelando una configuración donde cierta parte de la bancada de la Revolución Ciudadana apoyó públicamente la CP, mientras que otra facción, más fiel a Rafael Correa, decidió no apoyarla.
Yo le planteé y muchos de nosotros le planteamos que íbamos a hacer campaña en contra si lanzaba esta consulta popular. El me respondió que yo estaba en mi derecho como él estaba en su derecho. Entonces yo me levante con mis compañeros y nunca más volvimos al palacio de gobierno porque en realidad nos parecía que era una traición a ese voto popular. [39]
A lo narrado en estas entrevistas, se fueron sucediendo varios meses de tensión entre lxs distintxs referentxs políticxs, hasta que el 31 de octubre de 2017, Gabriela Rivadeneira, Doris Solís y Ricardo Patiño [40] miembrxs de la Dirección Nacional de Alianza PAIS anunciaron la destitución “según la normativa interna” de Lenín Moreno de la presidencia de Alianza PAIS y su sustitución por Ricardo Patiño, una decisión tomada de forma unánime por los veintidós miembrxs del consejo directivo de AP. Patiño argumentó razones de índole política y técnicas para destituir a Moreno, al que acusó de no cumplir con el Plan de Gobierno ganador de las urnas. [41]
La razón formal que se utilizó para destituir a Lenín Moreno fue por su ausencia durante tres meses a las sesiones del consejo directivo [42]. A su vez, la reacción de Lenín Moreno fue rápida: apeló a los tribunales pidiendo medidas cautelares por la decisión tomada por Alianza PAIS argumentando que no era la Dirección Nacional quien podía tomar la decisión sino la Convención Nacional. El 1 de noviembre el Tribunal de Garantías Penales de Quitumbe dictó dos medidas cautelares a favor de Lenín Moreno tras considerar que existió “una violación al debido proceso”. Posterior a ello y con inusitada velocidad, el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Ecuador ratificó la directiva actual de Alianza PAIS, indicando que Lenín Moreno seguía siendo el presidente del movimiento, pues la directiva del ala correista no había sido elegida mediante la Convención Nacional del movimiento [43].Lenín Moreno convocó entonces a una sesión extraordinaria de la dirección nacional de Alianza PAIS, donde se oficializó la designación de María Fernanda Espinosa como segunda vicepresidenta encargada, en reemplazo de Ricardo Patiño, y a Ricardo Zambrano como secretario ejecutivo, en reemplazo de Gabriela Rivadeneira [44], dado que quienes impulsaron la destitución de Lenín quedaron “suspendidxs” por el Comité de Ética del movimiento.
En Enero de 2018, luego del dictamen anunciado por el Tribunal Contencioso Electoral (TCE) que confirmó a Lenín Moreno como nuevo presidente del movimiento AP, finalmente Rafael Correa entregó al Consejo Nacional Electoral (CNE) su formulario de desafiliación al partido.
A Correa se le sumaron otrxs miembrxs del partido, la mayoría con escaños en el Parlamento ecuatoriano. Al retirarse de la sede de AP, lxs miembrxs de la bancada de la RC dejaron colocada una placa en la sede:
Carente de organización política desde la cual operativizar institucionalmente la oposición, Correa anunció la fundación de un nuevo partido político que llamaría Partido de Revolución Ciudadana, pero éste fue rechazado por el CNE. El primer acto de la Revolución Ciudadana seríaentonces la campaña contra la Consulta Popular pero dado que aun no estaban inscritos de forma partidaria, realizaron toda la campaña bajo el ala formal de la Organización Social del Foro de Mujeres que sería la única organización política que se había inscrito en respaldo del “No” a la CP.
Luego de la derrota en las urnas por la Consulta Popular, en febrero de 2018 el espacio político de Correa cambió su nombre a “Revolución Alfarista”, pero tampoco consiguió la aceptación de la CNE. Cambiando de estrategia, en mayo, el ala correista se sumó a integrar el Movimiento Acuerdo Nacional (MANA) que ya tenía la aceptación del poder electoral. Pero para Agosto se darían disputas en MANA dado el surgimiento de una directiva liderada por Víctor Hugo Erazo, que se oponía a la unión con el correismo y que impediría la inscripción del partido. Para diciembre se anuncia entonces la integración en las listas del Movimiento Fuerza Compromiso Social, del exministro Iván Espinel, a los fines de poder participaren las elecciones del siguiente año para autoridades del CPCCS. Así se inscriben personajes de la Revolución Ciudadana a las elecciones seccionales [45].
Es entendible entonces que en la nueva coyuntura el partido pierda su cohesión interna y atraviese una crisis de su identidad. La ausencia del liderazgo de Correa, como figura integradora de un partido heterogéneo es un primer elemento explicativo. La preeminencia de la figura de Correa al interior de AP generó serias dificultades en la formación de nuevos liderazgos y para producir una alternativa de gobierno trabajada con más tiempo. Además, la identidad del partido que se gestó en el ejercicio de gobierno y no en autonomía del Estado, está hoy en crisis porque su propuesta programática de gobierno tiene dificultades para sostenerse (Bastidas Redin, 2017:4)
Alianza PAIS se quedó entonces vacío en los términos sustanciales en que había sido construido: sin su líder histórico y principal, sin la mitad de las figuras que conformaban y/o conformaron su estructura de movimiento (en tanto que con la partida de Correa se retiraron personajes fuertes de la escena política, sumadxs a lxs que ya se habían retirado previamente durante 2017), con una débil gestión de gobierno [46] (componente que le inyectaba vitalidad al movimiento) y sin ejes programáticos dado que la gestión de Lenín se embanderó de algunos significantes aislados sin darle coherencia dentro de sus prácticas políticas.
- Fuente:Consejo Nacional Electoral de la República del Ecuador, https://tinyurl.com/y4jb49re ↵
- El Gobierno recibió apoyo del Tribunal Supremo Electoral que decidió convocar a una consulta popular, pero el Congreso protestó ante el desconocimiento de su autoridad sobre esa decisión por lo cual destituyó al Presidente del Tribunal y enjuició a 4 vocales de dicho organismo. Sin embargo el Tribunal Electoral le suspendió los derechos políticos a 57 diputados de la oposición, provocando la principalización de los suplentes, dándole con ello una nueva mayoría legislativa al oficialismo, la cual aprobó el sometimiento de la decisión de la constituyente a Referéndum. ↵
- Una de las preguntas centrales de la consulta de 2018 refiere a modificaciones sustanciales sobre la estructura del CPCCS (Ver Capítulo III.1) ↵
- Fuente Consejo Nacional Electoral de la República del Ecuador, https://tinyurl.com/y6rtr5yp ↵
- Entre sus funciones está crear la Corte Nacional de Justicia y escoger a los jueces. ↵
- Fuente Consejo Nacional Electoral de la República del Ecuador, https://tinyurl.com/y55ufhtj ↵
- Fuente Consejo Nacional Electoral de la República del Ecuador,https://tinyurl.com/y37424aq ↵
- Ver Capítulo 3. ↵
- Hay otras aproximaciones al concepto de identidad y mismidad personal (también ‘comunitaria´) en Paul Ricoeur, Sí mismo como otro, s. XXI, 1996, p. 109 y ss. Ricoeur incorpora el vector ‘temporalidad’, y por ende el de la historia, para la constitución de la ipseidad (superador del sustrato objetivo que implica el concepto de mismidad). ↵
- Hay una marcada diferencia social y política entre aquellos que provienen “de la costa” (clase pudiente de comerciantes y exportadores) y quienes vienen “de la sierra” (sistema latifundista, asiento mayoritario de la población indígena y mestiza). Estas dos regiones acaparan para sí la mayor densidad demográfica, importancia política y movilidad económica del país. Para mayores referencias ver: Freidenberg, F y Alcántara Sáez, M (2001) ↵
- Daney, B (2019). Entrevista, Pabel Muñoz. Manuscrito Inédito. ↵
- Solicitó cuando fue entrevistado que su identidad sea mantenida en reserva. ↵
- Daney, B (2019). Entrevista miembro actual I de AP. Manuscrito Inédito. ↵
- Fue Ministro solamente durante 3 meses y terminó renunciando. ↵
- El Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik es la plataforma electoral principal del movimiento indígena en Ecuador que busca representar los intereses de las organizaciones indígenas lideradas por la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador). ↵
- Blanca Chancoso es una dirigente indígena ecuatoriana de nacionalidad kichwa-otavalo. Formó parte de la fundación de la Confederación de los Pueblos de Nacionalidad Kichua del Ecuador (Ecuarunari) y de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie). ↵
- Daney, B (2019). Entrevista a Edwin Jarrin. Manuscrito Inédito. ↵
- Daney, B (2019). Entrevista Franklin Samaniego. Manuscrito Inédito. ↵
- Daney, B (2019). Entrevista miembro actual I de AP. Manuscrito Inédito. ↵
- Daney, B (2019). Entrevista, Soledad Buendía. Manuscrito Inédito. ↵
- Daney, B (2019). Entrevista a Edwin Jarrin. Manuscrito Inédito. ↵
- Daney, B (2019). Entrevista miembro actual I de AP. Manuscrito Inédito. ↵
- Daney, B (2019). Entrevista a Edwin Jarrin. Manuscrito Inédito. ↵
- Daney, B (2019). Entrevista a Edwin Jarrin. Manuscrito Inédito. ↵
- Daney, B (2019). Entrevista miembro actual I de AP. Manuscrito Inédito.↵
- Daney, B (2019). Entrevista a Edwin Jarrin. Manuscrito Inédito. ↵
- Daney, B (2019). Entrevista miembro actual I de AP. Manuscrito Inédito. ↵
- No es objeto de la presente Tesis analizar las modificaciones de la identidad de AP al interior del proceso de la Revolución Ciudadana en los 10 años del gobierno de Rafael Correa, sino trabajar sus modificaciones a partir del traspaso de la figura presidencial de Rafael Correa a Lenín Moreno. ↵
- Daney, B (2019). Entrevista a Pabel Muñoz. Manuscrito Inédito. ↵
- Daney, B (2019). Entrevista Miembro actual I de Alianza PAIS. Manuscrito Inédito. ↵
- Se refiere a la bancada de la Revolución Ciudadana.↵
- Daney, B (2019). Entrevista a Soledad Buendia. Manuscrito Inédito. ↵
- Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, uno de los movimientos más virulentamente opositor a Correa en los últimos años de gobierno. ↵
- También fuertemente opositores al gobierno de Rafael Correa. ↵
- Recientemente, en el documental “LAWFARE- EL CASO ECUADOR DOCUMENTAL COMPLETO” Rafael Correa admite sentir “responsabilidad dado que él apoyó a la persona que preside el país actualmente” (SIC). Ver: https://tinyurl.com/yx8zh3jn ↵
- Daney, B (2019). Entrevista a Soledad Buendia. Manuscrito Inédito. ↵
- Nos referimos al año 2016 y al debate sobre el candidato sucesor a Rafael Correa en las elecciones de 2017, en donde AP tuvo dos posturas contrapuestas, en las cuales una apoyaba la candidatura de Jorge Glas a Presidente y otra apoyaba la candidatura de Lenín Moreno. Esta discusión terminó zanjándola el mismo Rafael Correa al finalmente pedirle a Lenín que se presente como candidato, con Glas como vicepresidente, dado que las encuestas le daban mucha mejor medición a Lenín. Lo trabajamos más profundamente en el Capítulo III. ↵
- Daney, B (2019). Entrevista Miembro actual I de Alianza PAIS. Manuscrito Inédito. ↵
- Daney, B (2019). Entrevista a Soledad Buendia. Manuscrito Inédito. ↵
- Lxs tres miembrxs del espacio político a favor de Rafael Correa. ↵
- Cfr. https://tinyurl.com/y6td2xdp ↵
- El reglamento de AP establece que la ausencia de “tres meses consecutivos a las sesiones” hacen que el/la miembrx “pierda su dignidad” y “condición” con carácter inmediato, según establece la disposición general novena del Régimen Orgánico del Movimiento. ↵
- Cfr.https://tinyurl.com/y5n3d7ar ↵
- Cfr.https://tinyurl.com/y4kzvvrl ↵
- Cfr.https://tinyurl.com/y3syb5fp ↵
- Esto lo retomaremos en Capítulo IV pero podemos aclarar a modo anticipatorio que quedaron pocas figuras políticas relevantes dentro de AP y que paulatinamente, luego de la CP, fueron perdiendo cada vez más injerencia en la gestión de gobierno.↵












