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Prefacio

Adriana María Arpini

Alberto Staniscia es filósofo. Acompaña a jóvenes estudiantes a desplegar habilidades filosóficas en escuelas de nivel medio y en institutos de formación docente. Al parecer los estudiantes lo aprecian porque es bueno en eso de provocar dudas, suscitar interrogaciones, desnaturalizar lo dado y, a veces, ir a contrapelo de lo establecido. También ha realizado experiencias de educación popular y participado en proyectos que vinculan cine y filosofía. Alberto disfruta de estas actividades que le permiten ejercer como profesor e incursionar en la investigación. Pero, sospechamos que lo que realmente ama son los momentos en que puede sumergirse en la lectura –filosófica, por (de)formación profesional– de todo tipo de textos; y también es seducido por esos relámpagos de tiempo que puede dedicar a la escritura.

En 2014 publicó un libro[1], producto de una rigurosa investigación dedicada a despejar la pregunta por el cuerpo en la filosofía de Jean-Paul Sartre, especialmente en la obra máxima del filósofo francés, El ser y la nada (1943). En el prefacio, Edgardo Castro señala la originalidad de un trabajo sobre Sartre, centrado en la noción de cuerpo, que va más allá de una simple, aunque rigurosa, lectura de la obra sartreana; ya que busca entablar un diálogo con el filósofo acerca de la corporalidad como condición y posibilidad de la libertad.

En efecto, confiesa Staniscia que su propósito en esa reflexión fue “entender el sentido que guarda el cuerpo para-sí como condición de la conciencia del mundo y posibilitador de la libertad, adelantando que el vínculo cuerpo-conciencia no difiere en esencia del nexo entre el cuerpo y la libertad, dado que esta última debe ser asumida como el ser propio de la realidad humana” (p. 21). La pregunta que abre el diálogo es formulada así: “¿qué ha de ser el cuerpo para-sí en El ser y la nada para que logre condicionar a la conciencia y hacerla posible en su libertad?” (p. 22). A través de las páginas se desarrolla una rigurosa hermenéutica crítica de los textos, que conduce unas veces a convenir y otras veces a cuestionar los argumentos sartreanos, a señalar contradicciones o encontrar caminos paralelos, en todos los casos a formular nuevos interrogantes. Es así que, en el momento de las conclusiones, se reconoce el carácter provisional de las mismas, porque siempre es posible continuar el diálogo, retomarlo desde otra perspectiva, “abrir otras puertas”, ante las que el mismo Sartre se detuvo.

Vale la pena mencionar, aunque sea brevemente, la experiencia de lectura/escritura, realizada por Staniscia, a partir de los textos del filósofo francés, porque encontramos allí ciertas claves para el trabajo analítico y crítico, que están presentes y son profundizadas en el libro que ahora estamos leyendo: Dussel y Marx: la exterioridad en debate. Del rechazo a la aceptación. En efecto, así como en aquel libro el autor avanza con Sartre, cuestionando a Sartre, en este se entabla un diálogo con Enrique Dussel, cuestionando a Dussel, pero redoblando la apuesta, porque no se trata sólo de pensar el anclaje de la libertad en el cuerpo de hombres y mujeres, sino de pensar el cuerpo vivo de sujetos sociales situados desde la exterioridad del sistema –desde la subalternidad, la colonialidad, la exclusión– luchando por su reconocimiento y su liberación. Podríamos pensar que el autor operó una transformación, un tránsito. No sólo se movió de Sartre a Dussel, de Europa a nuestra América, de la así llamada “Filosofía Universal” a las formas de pensamiento producidas en esta parte del mundo situada geográfica y culturalmente en el Sur, sino que allí encontró su lugar de enunciación. Desde este lugar, el diálogo con Dussel, cuestionando a Dussel, experimenta, a nuestro juicio, matices críticos de mayor profundidad vivencial, claves de interpretación más incisivas. Su lectura de Dussel, atenta y respetuosa, “no ha sido complaciente”, lo admite en las conclusiones y se advierte en momentos decisivos del texto.

Mi encuentro con Alberto Staniscia se produjo en el momento en que estaba operando ese tránsito, a propósito de un curso organizado en 2016 por la Maestría en Estudios Latinoamericanos (MEL) de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo. El curso versó sobre “El método analéctico crítico en el paradigma de la Filosofía de la Liberación” y fue dictado por Enrique Dussel. Contó con una concurrida participación, especialmente de jóvenes ávidos de conocer la propuesta del filósofo, que colmaron el amplio espacio del aula magna. Mi participación en el curso fue propedéutica. Consistió en presentar el movimiento de la Filosofía de la Liberación en Argentina, la decisiva participación de Dussel en el mismo y acompañar la lectura de los textos en que el filósofo explicita cuestiones de método y, en particular, el sentido de la analéctica como metodología específica de una filosofía para la liberación. Alberto, por su parte, estaba cursando la Maestría en Estudios Sociales Latinoamericanos (MESLA) de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y se preguntaba sobre la posibilidad de preparar su tesis sobre la obra dusseliana. Así, con la mediación de un café, comenzamos a conversar. La conversación se prolongó a través del tiempo, a veces presencialmente, pero las más de las veces por mail, hasta que tomo forma el proyecto de tesis que con el acompañamiento de Waldo Ansaldi como codirector fue presentado y aprobado en la MESLA. Esta fue, en relación con mi experiencia de dirección de tesis, una tarea sencilla y agradable. No es común que un tesista sea al mismo tiempo riguroso en sus lecturas, crítico en sus interpretaciones, aunque respetuoso del autor, original en sus cuestionamientos, curioso en sus búsquedas, a lo que se suma una excelente calidad en la redacción con cierto dejo de ironía. En fin, la tesis fue defendida ante un jurado exigente y aprobada con la más alta calificación. Ese fue el material de base del libro que ahora se publica.

Varios de los libros de Enrique Dussel denotan desde su título la voluntad de dialogar acerca de un tema. Así, por ejemplo, en Para una destrucción de la historia de la ética, o en los volúmenes de Para una ética de la liberación latinoamericana, o en Filosofía de la liberación y Emmanuel Levinas, Hacia un Marx desconocido, Para una erótica latinoamericana, Ricoeur, Rorty, Taylor, y Vattimo ante la filosofía y la ética de la liberación, entre otros. Se trata para el autor de ponerse en diálogo con la tradición de pensamiento occidental, pero también con sus contemporáneos y con otras tradiciones menos conocidas, o directamente desconocidas u olvidadas por la “Filosofía Universal”.

La voluntad de diálogo es también una característica del texto de Staniscia. Podría decirse que el autor dialoga con Dussel, que a su vez dialoga con otros filósofos, pero el diálogo con Marx reviste especial interés para su investigación. La cual focaliza en la categoría de “exterioridad” como hilo conductor. En efecto esa categoría atraviesa los distintos momentos de la experiencia filosófica dusseliana que son explorados por nuestro autor.

El diálogo se inicia en torno a las obras producidas por Dussel desde 1969 hasta el momento de su exilio en 1975. En este período, “La irrupción de la categoría de exterioridad es –según afirma Staniscia– un hecho fundacional”, asociado al tratamiento de cuestiones tales como el rechazo de Karl Marx como filósofo de la modernidad, la necesidad de un Dios-Otro-Creador, la frontera no resuelta entre filosofía y teología, la elaboración de un método superador de la dialéctica y la dependencia de la Antropológica respecto de la Arqueológica. A través de un intenso trabajo hermenéutico crítico sobre los textos, pero también a partir de conferencias y comunicaciones ofrecidas por Dussel, llega a comprender que se hace “cada vez más complejo ignorar, por un lado, la tensa y conflictiva relación que atraviesan a los niveles antropológico y arqueológico, y por otro, el equívoco maridaje entre el campo filosófico y el teológico –esto último en clara oposición a las explícitas declaraciones del mismo Dussel”.

Uno de los momentos en que el diálogo entre ambos se vuelve particularmente tenso se produce al abordar el capítulo de la erótica. Allí Staniscia se distancia de la elaboración ofrecida por Dussel, ya que le resulta francamente “difícil reconocer el carácter liberador, subversivo y revolucionario que Dussel le atribuye a su erótica”.

No obstante, diferencias como la mencionada no ofrecen motivos para suspender el diálogo. Al contrario, el mismo se profundiza e intensifica al abordar la producción dusseliana en el exilio mexicano. En particular las diferentes ediciones de Filosofía de la liberación y los textos dedicados a la lectura sistemática de Marx: La producción teórica de Marx. Un comentario a los Grundrisse; Hacia un Marx desconocido. Un comentario de los Manuscritos del 61-63; El último Marx (1863-1882) y la liberación latinoamericana. Un comentario a la tercera y a la cuarta redacción de El Capital; y Las metáforas teológicas de Marx.

Staniscia aborda este corpus movilizado por una pregunta decisiva: ¿qué cambios se operaron en la reflexión dusseliana a partir de la lectura sistemática y cronológica de la obra de Marx? Este interrogante requiere responder a una cuestión previa ¿cuándo y por qué el filósofo tiene la necesidad de realizar esa lectura? Pero también despierta otras vacilaciones acerca de la categoría de exterioridad: ¿cuáles son las condiciones que inciden en la lectura de Dussel, al punto de provocar el pasaje desde el rechazo de Marx a la aceptación de su obra como pieza clave en una teoría y una praxis de liberación? ¿qué operación se juega en la interpretación de Marx, en torno a la categoría de exterioridad, que induce ese pasaje? ¿Significa esto una novedad radical en la construcción del pensamiento dusseliano? Estas y otras preguntas se encadenan dialógicamente con un examen cuidadoso y una aguda interpretación de los escritos que Dussel dedica a la obra de Marx. A partir de ese trabajo el autor obtiene rendimientos bien aprovechados para la elaboración de su propia perspectiva de lectura, que en este libro se ofrecen al lector con la expectativa de proseguir el diálogo.

El 5 de noviembre de 2023 recibimos la noticia del fallecimiento de Enrique Dussel. La deseada conversación cara-a-cara ya no sería posible, pero el diálogo pudo continuar a través de la lectura, la proximidad con sus producciones y las interacciones con otros que desde la exterioridad toman la palabra para comprender, denunciar, rechazar, buscar y proponer alternativas, sin detenerse ante las puestas selladas con férreos cerrojos ideológicos.

   

Desde Mendoza, a finales del otoño del 2025


  1. Staniscia, Alberto (2014). El cuerpo sartreano. Estudio acerca del cuerpo para-sí como condicionante de la conciencia y posibilitador de la libertad en “El ser y la nada” de Jean-Paul Sartre, Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Vuelta a la página.


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