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Conclusiones y recomendaciones para la conservación, manejo
y uso sostenible del bien común genético forestal

Leonardo Gallo, Micaela Bonafina, Rocío Carreras, Maximiliano Ceballos, Mariela Chervin, Leonardo Collado, Aníbal Cuchietti, Luis Fornes, Santiago García Álvarez,
María Julia Moretti y Aníbal Verga

Desafíos para la conservación y el uso sostenible del bien común genético forestal en la Argentina

Tal como se informa en los capítulos precedentes, existen dos causas principales de pérdida de la diversidad genética forestal en la República Argentina: 1) los desmontes (muchos ilegales) (caps. 1 y 2) que se realizan para ampliar la frontera agrícola-ganadera con el objeto de exportar materias primas, y 2) los incendios forestales que, en el 97 % de los casos, tienen origen antrópico (caps. 1 y 2).

A estas dos causas principales se suman otras, como el crecimiento de las urbanizaciones, el aprovechamiento descontrolado (explotación) del bosque nativo, la degradación intencional producida en los sistemas silvopastoriles mal manejados, la invasión de especies exóticas con la consecuente pérdida de hábitat, el sobrepastoreo, la pérdida del sotobosque y con ello las fuentes de dispersión de polen, frutos y semillas realizadas por mamíferos, insectos, aves y murciélagos que se cobijan en él, la caza de dispersores de semillas (especialmente mamíferos y aves), la pérdida de hábitat periférico por cambio climático, etcétera.

Todas estas causas tienen sin embargo una causa inmanente mucho más profunda de carácter socio-cultural. Ella es el uso que se ha dado a los recursos naturales del país que, en general, ha sido desde los tiempos de la Colonia española de carácter netamente extractivista y esa fue la forma de relacionamiento con el bosque en particular, que continúa hasta nuestros días.

La impronta cultural se manifiesta en la manera en la cual se abordan la educación, la investigación, el manejo y administración de partes de la naturaleza arbitrariamente determinadas y siempre sin incluir el aspecto social. Esta compartimentalización de los saberes y las acciones sobre dichas partes de la naturaleza, una de las cuales son los bosques nativos es la que propicia y facilita la degradación de estos recursos como bienes sociales comunes y de gran importancia para las comunidades locales e indígenas que viven de estos y los conservan.

El modelo de desarrollo económico de nuestro país, enfocado en la exportación de materias primas agropecuarias, reafirmó el concepto del bosque como un estorbo para la actividad agrícola y ganadera. Del mismo modo ocurrió con la presencia de personas pertenecientes a comunidades locales e indígenas en el ámbito rural. Es decir, en muchas regiones del país se ha eliminado o reducido el bosque y también a la población rural indígena y campesina que conviven con este. Esta población suele migrar a las ciudades vecinas y engrosar el cinturón de pobreza en torno a ellas. A pesar de que la actividad agrícola y ganadera genera recursos equivalentes a menos del 10 % del PIB nacional, constituye la principal fuente de ingresos de divisas al país (60 %) (MAGyP 2021), por lo que resulta imprescindible buscar un saludable equilibrio de convivencia productiva y de conservación del paisaje.

La ley 26331 resultó en un cambio de paradigma, o más bien fue un emergente de ese cambio en el cual los bosques empezaron a dejar de verse solo como proveedores de madera. Hace falta que ese cambio de paradigma termine de consolidarse, tanto a nivel nacional como provincial, y tanto en el Poder Judicial –para que se hagan cumplir las leyes– como en el Poder Ejecutivo –para que ejerza el poder de policía y en las organizaciones de profesionales y administraciones forestales nacionales y provinciales–. Es importante poder integrar el manejo del bosque al de la fauna, el ganado, la ciudad, los pastizales, el ganado, etc., incluyendo a la gente que convive con el bosque, en el sentido amplio.

Esta visión holística e integral debe considerar también la importancia del microbioma de los bosques y su biodiversidad. En las plantas, los microbios beneficiosos que invaden las raíces, incluidos los rizobios, ectomicorrizas y micorrizas arbusculares, pueden establecer una relación mutualista con su hospedador de gran beneficio para ambos. La comunidad de microbiomas de las plantas permite la comunicación subterránea lo cual facilita el intercambio de señales químicas entre los individuos de especies vegetales, como mecanismo de protección ante enfermedades y situaciones de estrés y para responder sincrónicamente ante los cambios de ambiente. Las bacterias endófitas pueden mejorar indirectamente la salud de las plantas al inducir a las defensas de las plantas o atacar plagas y patógenos con antibióticos, enzimas hidrolíticas y limitación de nutrientes. Las asociaciones de árboles con microbios endofíticos y subterráneos desempeñan un papel fundamental en la salud de los árboles (FAO 2021). En este contexto, la Argentina se encuentra en una situación adelantada con respecto a otros países de la región ya que incluye entre sus redes de conservación de recursos genéticos a la Red de Recursos Genéticos Microbiano. En el presente informe se hace por primera vez una mención pionera con respecto al microbioma de especies forestales.

El vínculo de muchos pueblos indígenas con el bosque muestra un manejo sostenible con gran empatía hacia todas las especies que lo habitan. Muchos de los pueblos preexistentes y muchas comunidades campesinas saben convivir con el bosque y aprovechar armoniosamente todos sus recursos (FAO 2021) y la ocupación ancestral y legítima del territorio constituye un freno a los desmontes (Camino et al. 2023). El gran desafío que existe, por lo tanto, es profundizar el vínculo entre el bosque y la sociedad, mayoritariamente urbana, difundiendo que el valor del bosque nativo es mucho más que la madera que se puede extraer de él y que la conservación del bosque beneficia a toda la sociedad. La participación ciudadana es cada vez mayor, acompañando medidas y acciones para resguardar el bosque nativo, lo cual no se condice con las instancias de los diferentes poderes de los gobiernos, responsables directos del cuidado de ese bien común. Por otro lado, la ley argentina (ley 26331) no contempla a los bosques de interfase urbana, que son estos bosques con los cuales la sociedad más se relaciona, por ser parte de su entorno cotidiano y, por lo tanto, el tipo de bosque principal para generar sensibilización. Por lo tanto, es necesaria una visión holística sobre la conservación de los recursos genéticos que incluya a todo el ecosistema.

Existe, además, una enorme brecha tecnológica entre los sistemas agrícolas y ganaderos que tienen como única dimensión el aspecto económico empresarial y aquellos que introducen las dimensiones social, ambiental y económica a escalas territorial, regional y nacional y en el mediano y largo plazo. En el país existen dos corrientes de la bioeconomía de importancia creciente, que son el manejo del bosque con ganadería integrada (MBGI) y la agroecología. Ambos se encuentran en un estado de desarrollo tecnológico inicial pero muy dinámico. Hace falta un análisis más agudo sobre el sector de la población que podría implementar en forma sostenible la metodología MBGI en las diferentes regiones del país y la sostenibilidad efectiva del sistema basada, esencialmente, en la regeneración del bosque. Se debería ajustar muy bien el número de árboles por extraer por hectárea para no debilitar la estructura del rodal remanente y dejarla sujeta al volteo por descalce con los cada vez más intensos vientos. Se debería además ajustar mejor el tipo de animal por introducir, la carga animal, la densidad de la pastura mega térmica y la frecuencia del rolado, para favorecer esencialmente a la regeneración del bosque. La diversidad de bosques, en sus características ambientales, socio-económicas, socio-culturales y en sus estados, combinados con la variedad de necesidades y soluciones por obtener, hace que sea prudente evitar las fórmulas y paquetes tecnológicos enlatados, que no permiten adaptarse a cada situación y cada necesidad.

El desarrollo y uso del bien común genético forestal nativo e introducido, tal como fue mencionado en los capítulos precedentes, aparece como herramientas clave, de aplicación en superficies muy significativas del territorio nacional y con fuerte vínculo socio-cultural. La conservación y uso de los RGF se constituyen así en un elemento fundamental para el diseño de sistemas productivos alternativos; en la recuperación y reversión de los múltiples efectos ambientales y productivos negativos que ha generado el proceso de agriculturización, como así también en la búsqueda de respuestas a las necesidades de mitigación y adaptación al cambio climático (IPCC 2022).

La consideración cada vez más relevante que se le otorga en los foros internacionales al acceso a los RG y la distribución equitativa de los beneficios de su uso impone a nivel nacional un camino hacia la regulación y consideración de los derechos comunitarios. El avance tecnológico para la síntesis y uso de determinados sectores de las moléculas de ADN y ARN y la enorme cantidad de información digital sobre secuencias pone sobre el debate internacional y nacional la consideración de si esa información puede o no ser considerada como RG y, por lo tanto, estar sujeta a las regulaciones de los acuerdos internacionales de la CDB, Nagoya y TIRFAA, entre otros. La comunidad científica nacional está haciendo y puede hacer un importante aporte al respecto basado en su experiencia y conocimientos.

También el Proceso de Montreal, firmado por la Argentina en 1995, es un aporte muy valioso para enmarcar a la conservación de los recursos genéticos forestales en la actividad forestal del país (INTA 2021). En sus informes se destacan originalmente unos 67 indicadores distribuidos en siete criterios, uno de los cuales aborda la diversidad biológica, incluyendo en ella a la diversidad genética. Se han hecho esfuerzos para reducir el número de indicadores, aunque siguen siendo más de 35. En lo específico sobre diversidad genética forestal, se han propuesto para bosques tropicales hace más de 20 años 18 diferentes criterios, algunos de los cuales son de una obtención demasiado sofisticada para ser puestos en prácticas en muchos países (Namkoong 1996). Tanto en esta como en otras iniciativas, monitorear y tomar decisiones sobre políticas forestales con semejante cantidad de indicadores resulta difícil en la práctica. En trabajos recientes sobre monitoreo de la diversidad genética se propone un número adecuado, práctico y factible de indicadores indirectos que pueden ser aplicados sobre terreno (Hoban et al. 2020).

La complejidad del sistema boscoso y de la actividad forestal en torno a él requiere de un fuerte trabajo de síntesis para rescatar a las variables más sensibles del sistema. Ellas son las prioritarias para tener en cuenta para cualquier mejora del sistema, ya que una modificación en ellas ocasionará un cambio rápido e intenso en la dirección deseada. Resulta por lo tanto urgente e imprescindible identificar esas variables teniendo en cuenta el rápido incremento de la desigualdad social y de la pérdida de bosques.

La incorporación de la dimensión ambiental y la adaptación al cambio climático abre un nuevo mundo en el ámbito de la domesticación de especies forestales nativas y del mejoramiento genético de nativas e introducidas. Nuevos criterios de selección deben ser incorporados que persigan objetivos de mejora orientados a la adaptación. Conceptos metodológicos como el de interacción genotipo x ambiente deben ser replanteados ya que en un ciclo de mejora los ambientes donde se realice la selección direccional se habrán modificado (Gallo 2013). La estrategia de mantener la mayor diversidad genética posible resulta ser la más apropiada (Hoban et al. 2020).

Oportunidades

La Argentina cuenta con una sólida base científica y tecnológica para el estudio, monitoreo, conservación y uso sostenible de los recursos genéticos forestales en todas las variantes posibles (in vivo in situ, in vivo ex situ, in vitro; http://tinyurl.com/mrzp9z6). Se cuenta con la información de base para consolidar un programa nacional amplio para la conservación y uso de los recursos forestales nativos que apoyen a la labor que desarrolla desde hace décadas el sistema federal de áreas protegidas.

El país posee además una robusta estructura de conocimientos sobre los recursos genéticos forestales, generada en forma desarticulada durante los últimos 70 años, principalmente como subproducto de los programas de mejoramiento genético de especies forestales. Se cuenta en la actualidad con abundante información sobre la diversidad genética molecular de especies forestales nativas, programas de mejoramiento y de material de propagación mejorado y las colecciones de campo generadas en estos y con una mediana red de bancos de germoplasma y de jardines botánicos. En la Figura 1 se sintetiza la distribución geográfica de estas formas de conservación del bien común genético forestal en la Argentina (in vivoin situ y ex situ e in vitro). La disponibilidad de esta gran base de información y de formas de conservación de los RGF del país constituye una gran oportunidad para ordenar su manejo, conservación y uso sostenible.

Se cuenta con una Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos vigente en todas las jurisdicciones del país (Ley N.° 26331), que regula el ordenamiento territorial del bosque nativo y el manejo por realizar en las diferentes categorías de conservación de los bosques. La ley 26331, como tantas otras, no se aplica plenamente por irregularidades en el financiamiento y el control. Por otro lado, ya existen experiencias al respecto en algunas de las jurisdicciones que han resultado exitosas en la incorporación de aspectos genéticos en su OTBN, incorporados por decisiones personales informales.

Desde el año 1999, se cuenta en el país con un Grupo de Genética y Mejoramiento Forestal (GEMFO) liderado por el INTA, que conforma un ámbito de encuentro, debate y comunicación sobre actividades relacionadas con el mejoramiento genético y a la conservación y manejo de los recursos genéticos forestales en donde participan invitados de otros organismos nacionales y provinciales.

En los últimos años, se ha incorporado una Red de Recursos Genéticos Forestales a la Red de Recursos Genéticos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), lo que representa un reconocimiento sobre la importancia del tema y el camino recorrido en este.

Se cuenta en el país con un sistema de certificación de material de propagación forestal que funciona desde hace años con un registro detallado de las fuentes de material de propagación (INASE, Instituto Nacional de Semillas) y con técnicos y profesionales y grupos de investigación capacitados en la temática que han desarrollado numerosos estudios sobre variación intraespecífica de especies forestales.

El INASE está registrando las APSEN (Áreas Productoras de Semillas de Especies Nativas) en todo el país, facilitando los convenios entre provincias y Nación para la adhesión a la Res. 318/18. Este es un importante aporte a la conservación in situ con una mirada holística sobre los recursos genéticos y al uso productivo del material de propagación y a la trazabilidad de toda la cadena que se genera a partir de la certificación en la fuente (semillas, plantas en vivero y plantación) (http://tinyurl.com/mrzp9z6).

Existe un reconocimiento social en aumento sobre la importancia de la conservación y uso sostenible del bosque nativo y del uso adecuado de los recursos genéticos en las plantaciones.

Figura 1. Conservación y caracterización de los recursos genéticos forestales en la Argentina. Se indica la ubicación de los bancos de germoplasma con accesiones de especies forestales, las colecciones de campo, los jardines botánicos y las poblaciones de especies arbóreas caracterizadas molecularmente (más detalles en los capítulos correspondientes) (pob. carac.: poblaciones caracterizadas).

Se cuenta con una Red de Viveros de Nativas (REVINA) fortalecida a partir de la conformación de un nodo en cada provincia, que promueve la capacitación y el intercambio de información y venta de semillas y plantas de especies nativas a partir de la demanda creciente para su uso.

En los últimos 30 años, se verifica un fortalecimiento de los pueblos preexistentes en la validación de sus derechos, reconocidos por la Constitución Nacional de 1994, así como por los tratados y convenios internacionales en la materia. Un tema crucial en el marco de estos derechos se refiere a la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan, así como a asegurar su participación en la gestión de los recursos naturales y a los intereses que las afectan (art. 75 inc. 17). Para ello existe la Ley 26160 de Emergencia Territorial Indígena, que impide los desalojos de las comunidades indígenas y propone el relevamiento y reconocimiento legal de sus tierras ancestrales. En la práctica, esta ley no se ha ejecutado, ya que en la actualidad menos del 25 % de las comunidades han resuelto su reconocimiento legal de la propiedad comunitaria. Por este motivo, ha tenido que ser prorrogada varias veces desde su promulgación en el año 2006; la última prórroga extiende el plazo de vigencia hasta el 2025. Finalmente, varios convenios internacionales firmados por el país lo obligan a reconocer y reglamentar el derecho a decidir sobre el acceso y distribución de beneficios del uso de los recursos genéticos forestales en sus territorios (Convenio sobre la Diversidad Biológica y Protocolo de Nagoya, Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales –1989–).

Tal como fue mencionado, existe un rechazo social en parte de la sociedad respecto al daño producido por la agricultura y ganadería extensiva para exportación en los ecosistemas boscosos y sobre sus efectos en el cambio climático global. Es de destacar que ya existen en el país numerosas experiencias, programas y proyectos de investigación y desarrollo que tratan estos temas. Sin embargo, se hace necesario su fortalecimiento, articulación y profundización, no solo desde el punto de vista del desarrollo tecnológico sino del ciclo de diseño, implementación y evaluación de políticas públicas unificando los esfuerzos individuales de investigación y desarrollo en una estrategia de largo plazo.

Es necesario generar mecanismos de articulación institucional entre investigación y gestión para coordinar actividades y asesorar orgánicamente a los organismos nacionales y provinciales involucrados en el monitoreo, en el ordenamiento territorial y manejo de los recursos genéticos forestales. Para ello, proponemos la creación de la Comisión Nacional de Conservación, Manejo y Uso Sostenible del Bien Común Genético Forestale (BICOGEF).

Medidas recomendadas para fortalecer la conservación, el manejo y el uso sostenible del BCGF

Disponibilidad de información sobre el BCGF

  1. Desarrollar e implementar sistemas de documentación y acceso transparente y estandarizado a la información de los recursos genéticos forestales.
  2. Realizar o actualizar los mapas de distribución natural de las principales especies forestales nativas, de las plantaciones y de las áreas semilleras, así como un inventario que integre a todos los RGF que se conservan y cultivan en el país.
  3. Posibilitar la participación de integrantes de pueblos indígenas en las capacitaciones, confección de mapas y sistemas de documentación, investigación participativa y todo lo referido al manejo de información sobre RGF.
  4. Promover la investigación sobre el bien común genético forestal nativo para su conservación y manejo, atendiendo las particularidades regionales.
  5. Promover el registro de Colecciones de Campo en aquellas fuentes de material de propagación forestal registradas en el INASE que ameriten ser mantenidas para conservar la diversidad genética forestal tanto de especies nativas como introducidas.
  6. Considerar a la Información sobre Secuencias Digitales (DSI) de las especies arbóreas y arbustivas del sotobosque como recursos genéticos forestales sujetos a las leyes nacionales y provinciales y a los acuerdos internacionales como Protocolo de Nagoya, OIT 169, TIRFAA y CDB y por lo tanto a la consulta previa, libre e informada a las comunidades y la distribución equitativa de los beneficios que surjan de ellas, promoviendo también el intercambio de datos en investigación (Ambler et al. 2021).

Manejo, ordenación y conservación del BCGF

  1. Incluir a los ensayos genéticos de los programas de mejora como colecciones de campo asignándoles así una doble función como metodología para el aporte de los datos para la selección del material en una primera etapa y, posteriormente, conservación de la diversidad genética de la especie hasta la muerte reproductiva de los individuos.
  2. Crear y fortalecer programas nacionales para el rescate y conservación de especies, poblaciones o variedades de importancia ambiental y social.
  3. Promover la conservación del BCGF con una fuerte acción en el mantenimiento de la variación intraespecífica (Des Roches et al. 2021).
  4. Aumentar el número de áreas protegidas en ecosistemas boscosos teniendo en cuenta su diversidad genética y particularidades genéticas en el marco de los escenarios futuros de cambio climático.
  5. Fomentar la incorporación a programas de mejoramiento y domesticación de nuevas especies forestales nativas de importancia económica, ecosistémica y socio-cultural.
  6. Intensificar la promoción del uso de especies forestales nativas tanto en los trabajos de enriquecimiento y restauración de ecosistemas boscosos como en la implantación de forestaciones de producción, cuando sea pertinente.
  7. Integrar y articular las diferentes redes de conservación existentes para lograr una sinergia positiva.
  8. Incluir a las poblaciones locales en las acciones de conservación, particularmente a las comunidades de los pueblos indígenas que habitan en o poseen una historia común de convivencia y uso del bosque y sus recursos genéticos.
  9. Promover el manejo integrado del bien común genético forestal de los ecosistemas boscosos que incluya la diversidad genética de las especies vegetales, animales y microbioma.
  10. Ajustar las técnicas de manejo de bosque con ganadería integrada (MBGI) a los diferentes ambientes y teniendo en cuenta las condiciones climáticas prevalecientes, los diferentes tipos de productores y priorizando la regeneración del bosque por sobre la producción de carne.
  11. Avanzar en el conocimiento y la conservación del microbioma de especies arbóreas nativas e introducidas.
  12. Promover la conservación a través del uso sostenible en comunidades indígenas y campesinas a través de la designación formal de algunos de sus territorios con ecosistemas boscosos como áreas OMEC (Otras Medidas Efectivas de Conservación) (CDB 2018) con la consideración de aspectos genéticos (áreas GENFOMEC) (LACFORGEN 2023).
  13. Enriquecer poblaciones mediante hibridación (entre poblaciones y especies) y aumento demográfico en fragmentos para aumentar la diversidad genética y con ello la capacidad adaptativa potencial frente al cambio climático.
  14. Organizar la toma de datos relevantes para la conservación del BCGF (Hoban et al. 2020) con un muestreo de material en forma permanente, aprovechando la implementación del Inventario Nacional de Bosque Nativo.
  15. Caracterizar la diversidad y diferenciación genéticas del material muestreado en forma permanente para identificar los sitios de mayor diversidad o con particularidades genéticas.
  16. Prestar particular atención a la conservación de la diversidad genética de los PFNM y su relación con aspectos socio-culturales, especialmente de las mujeres de las comunidades indígenas y campesinas.
  17. Promover el mecanismo de “empleo verde” para asegurar la participación y la armoniosa conservación y uso sostenible del BCGF a cambio de salarios dignos en parte de los miembros de las comunidades de pueblos indígenas (http://tinyurl.com/yvh77a9n).
  18. Consensuar nuevos criterios de OTBN en el ámbito del COFEMA donde se incluya la sostenibilidad genética del bosque nativo en el marco del cambio climático.
  19. Incorporar y hacer cumplir en todas las concesiones de aprovechamiento del bosque nativo la regeneración activa de las especies extraídas por medio de plantación a partir del tercer año luego de la corta final en aquellos casos cuando la regeneración natural no haya ocurrido debidamente.
  20. Promover el manejo comunitario de bosque nativo por parte de comunidades indígenas y campesinas.
  21. Promover la gestión forestal en todos los ecosistemas boscosos del país como medida para incentivar la regeneración natural y para mitigar el efecto de los episodios extremos de incendios forestales

Políticas, instituciones y creación de capacidad

  1. Crear la Comisión Nacional para la Conservación, el Manejo y el Uso Sostenible del Bien Común Genética Forestal (BICOGEF) que incluya a las jurisdicciones (carácter federal) y a la mayor diversidad de actores posibles (universidades nacionales, provincias, MAyDS, APN, MAGyP, INASE, INTA, CONICET, etc.), cuyas funciones serían, entre otras:
    • Asesorar al gobierno nacional y a los gobiernos provinciales y municipales en relación con la conservación, manejo y uso sostenible de los recursos genéticos forestales.
    • Compilar la información sobre el BCGF de especies forestales nativas e introducidas.
    • Monitorear regularmente el estado de conservación del BCGF aprovechando, entre otras, las nuevas tecnologías satelitales de mayor penetración y resolución que poseen los satélites de fabricación nacional puestos en órbita recientemente.
    • Realizar tareas de difusión a toda la sociedad enmarcadas en un programa de visibilización de la temática.
    • Capacitar a los tomadores de decisión sobre el manejo y el ordenamiento territorial de los bosques nativos teniendo en cuenta los aspectos genéticos y el conocimiento ancestral de los pueblos indígenas.
    • Coordinar el sistema de ciencia y técnica nacional en el desarrollo y aplicación de la conservación y uso adecuado del BCGF.
    • Contribuir a coordinar las políticas públicas provinciales sobre la conservación y el uso del BCGF.
    • Desarrollar propuestas de nuevas políticas públicas sobre el manejo y conservación del BCGF dirigidas a los distintos niveles y ámbitos de gobierno que incluyan la coproducción y participación de las comunidades locales.
  2. Promover el reconocimiento por parte del Estado del derecho constitucional de los pueblos indígenas sobre la propiedad colectiva de sus territorios ancestrales (ley 26160 y art. 14, Convenio OIT 169) y sobre sus recursos naturales (art. 15, Convenio OIT 169) para asegurar su arraigo y con ello la conservación, manejo y uso sostenible y digno del BCGF.
  3. Limitar los desmontes de bosque nativo exclusivamente a las áreas de interfase bosque-ciudad, con periódicas revisiones en los OTBN y efectivos controles sobre terreno.
  4. Financiar debidamente la prevención y lucha contra incendios forestales.
  5. Financiar en tiempo y forma la Ley 26331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos.
  6. Promover en todas las provincias el ordenamiento territorial del paisaje productivo y de conservación con un diseño ajustado los escenarios futuros de cambio climático.
  7. Elaborar y ejecutar un Plan Nacional de Capacitación sobre Conservación, Manejo y Uso Sostenible del Bien Común Genético Forestal orientado a los gestores y tomadores de decisión de bosques nativos y plantaciones (Direcciones de Bosques Provinciales, Parques Nacionales, Áreas Protegidas, Comunidades indígenas y campesinas, etc.).
  8. Concientizar a la sociedad en general sobre la importancia socio-cultural, socio-ecológica y socio-económica de los RGF como un legado biocultural resguardado y promovido por los pueblos indígenas.
  9. Promover la creación de un Organismo Nacional Forestal Unificado a partir de la fusión de las direcciones nacionales para bosques nativos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y para bosques cultivados del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca con participación al más alto nivel de las direcciones provinciales de bosques (Consejo Directivo) que se encargue de la aplicación de las leyes de promoción forestal y de bosque nativo.
  10. Fortalecer las capacidades institucionales y asegurar el mantenimiento a largo plazo de las colecciones en bancos de germoplasma.
  11. Desarrollar un programa especial de capacitación para periodistas ambientales.
  12. Promover el conocimiento sobre la conservación, el manejo y el uso sostenible del BCGF en todos los niveles educativos (primario, secundario, universitario).
  13. Promover la colaboración y participación activa de comunidades indígenas en acciones en el territorio y en el intercambio de saberes sobre las interrelaciones entre la variación intraespecífica y las funciones ecosistémicas de los bosques.
  14. Dictar normas para la conservación de rodales semilleros y áreas productoras de semillas identificadas en programas de mejoramiento y domesticación de especies forestales nativas (INASE).
  15. Poner en marcha un programa nacional de restauración de ecosistemas boscosos, reforestación de áreas degradadas y enriquecimiento de bosque nativo que tenga en cuenta el mantenimiento, protección e incremento de la diversidad genética y considerando las modificaciones ambientales esperables como consecuencia del cambio climático.
  16. Promover y consolidar en instancias provinciales, nacionales e internacionales el financiamiento regular del monitoreo, caracterización y manejo de los RGF (por ejemplo, incorporarlo en el art. 12 de la ley 26331).
  17. Incorporar el criterio de sostenibilidad genética y potencialidad evolutiva en el listado de “Criterios de sustentabilidad ambiental para el ordenamiento territorial de los bosques nativos” de la ley 26331, limitándose inicialmente a los proxies ya definidos como criterios genéticos en el ámbito internacional (Hoban et al. 2020, CCG 2022).
  18. Incorporar la disciplina “Conservación, Manejo y Uso Sostenible de los RGF” como cátedra independiente en las Facultades y Tecnicaturas Forestales y carreras afines del país.
  19. Promover el empoderamiento de las mujeres en las actividades de manejo y restauración del bosque nativo y de su dinámica evolutiva y de alerta de degradación.
  20. Promover el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con especial énfasis en sus objetivos 4 (enseñanza inclusiva y equitativa de calidad), 5 (igualdad de género y empoderamiento de mujeres y niñas), 15 (biodiversidad ecosistemas terrestres) y 16 (paz, justicia e instituciones sólidas) (ONU 2019).
  21. Incorporar en el INASE una dependencia que considere a aquellas especies forestales nativas que puedan ser cultivadas en plantaciones comerciales y que tengan una aplicación industrial (Araucaria angustifolia, Prosopis alba, Schinopsis balansae, Salix humboltiana, Nothofagus spp., Podocarpus sp y otras que puedan ser de interés a este fin).
  22. Redactar normas de recolección, acceso e intercambio para la promulgación de resoluciones del INASE en esta materia.
  23. Capacitar a funcionarios, académicos, investigadores y tomadores de decisión sobre el derecho a la participación de los pueblos indígenas y a la consulta previa, libre e informada y la distribución equitativa de los beneficios que surgieren del uso de sus recursos genéticos.
  24. Incorporar en las carreras de ingeniería forestal conocimientos de las interacciones biológicas claves que gobiernan el funcionamiento ecológico en los distintos ecosistemas boscosos del país (fauna y flora) con énfasis en el flujo génico (dispersión y polinización).
  25. Fomentar la articulación de las políticas forestales provinciales de modo que existan leyes estructurales homogéneas en todo el territorio nacional.
  26. Promover la cooperación internacional con especial énfasis en la América Latina y el Caribe, en proyectos de desarrollo, investigación y capacitación sobre RGF en los cuales la Argentina podría actuar como “país docente” aprovechando para ello la interacción lograda en la Red LACFORGEN.
  27. Incorporar la información sobre los RGF al Sistema de Información Forestal (SIF) (MAyDS 2021).
  28. En la Figura 2 se presenta el modelo conceptual con las variables más sensibles de todo el sistema de conservación de los RGF en la Argentina, y en la Figura 3, lo propio con algunos desafíos y oportunidades en la conservación del BCGF de la Argentina.

Figura 2. Modelo conceptual con las variables más sensibles del sistema de conservación, manejo y uso sostenible de los RGF en la Argentina. Los signos indican si la relación entre los elementos del sistema es directamente proporcional (+) o inversamente proporcional (-). No se esquematizan todos los vínculos de retroalimentación.



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