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Apéndice

Colección de juegos con palabras

Esta selección es una muestra escasa, aunque representativa, de la potencia lúdica que alimenta la creación de diversos juegos con palabras que, en principio, podemos distribuir en dos modalidades, según recurran o no a referentes extralingüísticos. En el segundo caso, cuando la falta de referencia es total, estamos ante lo que, con propiedad, se denomina “juego de palabras” —incluso con palabras inventadas— y es la sintaxis lo que proporciona la clave de comprensión, e. g. en el trabalenguas “Tengo una calcatrepa con cuatro calcatrepitos, cuando la calcatrepa trepa, trepan los cuatro calcatrepitos”. Si bien hay allí dos verbos, una preposición, un adjetivo numeral —indiferente en la mención de la cantidad— y un adverbio indefinido de tiempo, es el régimen sintáctico de los verbos lo determinante para la captación de sentido porque el sustantivo “calcatrepa” simula una referencia extralingüística, pero no la tiene, y el artículo indefinido “una” actúa como cómplice de esa simulación. Casi lo mismo se da en la frase, muy popular hace algunos años, “Sagrapa el calimestrón”, cuya autoría no hemos podido atestiguar con certeza y que muchos atribuyen a Carlitos Balá, maestro en la invención de palabras. Aquí tenemos una frase que sugiere cierta entonación que permite inferir que “sagrapa” es un verbo y “calimestrón” un sustantivo, todo ello gracias a la morfología y al determinante “el”. El uso ha generado una sinonimia para el verbo y el sustantivo que permite traducir “Funciona el (mi) cerebro”, máxime si se lo acompaña con un gesto también cómplice. En cambio, en adivinanzas del tipo “Si el enamorado es advertido, ahí va el nombre de la novia y el color del vestido”, a pesar de que está integrada con palabras con carga semántica indiscutible, lo lúdico se da exclusivamente como un juego entre los términos. Por lo demás, en los distintos títulos o subtítulos usados para organizar esta pequeña antología, hemos tenido en cuenta juegos con y de palabras integrados en distintas manifestaciones de cultura popular tradicional, desde antiguas rimas españolas hasta canciones de nuestro folclore, donde la rima, el ritmo, la música, las metáforas, las aliteraciones, incluso algunos anacolutos, más otras figuras literarias y retóricas, son muestra de espíritu lúdico y fuerza expresiva que trascienden los límites que pretenden imponer diccionarios y academias. Lectores y lectoras podrán apreciar que, salvo algunas excepciones, nuestra antología abarca desde antiguos juegos con palabras españoles hasta ocurrencias lúdicas en tangos y canciones populares de los primeros años de la década del sesenta. Prácticamente no hemos incursionado en dos territorios que, cada uno en su estilo, representan nuevos modos –consagrados en vastos sectores del público– de jugar con música, letras, ritmos y rimas. Nos referimos al variado género musical del rock y al más acotado, marcadamente apoyado en ritmo y rima, del rap. Tampoco hemos tenido en cuenta la rica vertiente de los refraneros español y criollo porque en ellos el tipo de referencia semántica es distinta, ya que los refranes son expresiones de un pragmatismo moral empírico que atenúa cualquier matiz lúdico, cuando lo hay, o incluso lo excluye. Cada lector y cada lectora podrán ampliar y enriquecer con criterio propio nuestra propuesta de selección.

Somos conscientes de que la puesta por escrito de los juegos con palabras que componen este apéndice se queda corta frente a la vivacidad de la transmisión oral, la escucha musical y la gestualidad concomitante, pese al intento de capturarlas mediante signos diacríticos y preciosismos gráficos. Valga ello como estímulo para promover la inquietud de recuperar siquiera algunos de esos matices, y suplir las carencias y limitaciones propias de la escritura, tan extraordinariamente valiosa como instrumento para la producción y transmisión de otro tipo de discurso, muchas veces matizado con guiños poéticos significativos.

Enigmas, adivinanzas, y preguntas con y sin respuesta

I.

Brama y brama como el toro,

y relumbra como el oro.[1]

 

II.

En una calle muy limpia

anda una dama al compás,

que camina pa’ delante

con los ojos para atrás.[2]

 

III.

Hermanos son,

uno va a misa

y el otro no.[3]

IV.

Yo soy animal que viajo

de mañana a cuatro pies,

a mediodía con dos

y por la tarde con tres.[4]

V.

Una vieja corcoveta

tuvo un hijo enredador,

unas hijas buenas mozas

y un nieto predicador.[5]

VI.

Oro no es,

plata no es,

abre la cortina

y sabrás lo que es.[6]

VII.

Unas regaderas

más grandes que el sol

con que riega el campo

Dios nuestro señor.[7]

VIII.

Cuando chiquita cornudita

y cuando grande mochita.[8]

IX.

En el campo monterano

hay un fraile franciscano,

tiene dientes y no come,

tiene barbas y no es hombre.[9]

X.

Vestidos de blanco y negro

venían dos caballeros,

uno al otro se decían

“yo primero, yo primero”.[10]

XI.

Una yegüita blanca

salta cerros y barrancas,

y no se manca.[11]

XII.

Primero fui blanca,

después verde fui,

cuando fui dorada

¡ay, pobre de mí![12]

XIII.

Yo vi cien damas hermosas

en un momento nacer,

ponerse como una rosa

y en seguida perecer.[13]

XIV.

Cuando me siento me estiro,

cuando me paro me encojo,

entro al fuego y no me quemo,

entro al agua y no me mojo.[14]

XV.

Una dama muy delgada

y de palidez mortal,

que se alegra y se reaviva

cuando la van a quemar.[15]

XVI.

Siempre quietas,

siempre inquietas,

durmiendo de día,

de noche despiertas.[16]

XVII.

Entre muralla y muralla

hay una flor colorada;

llueva o no llueva,

siempre está mojada.[17]

XVIII.

Todos me pisan a mí,

pero yo no piso a nadie;

todos preguntan por mí,

yo no pregunto por nadie.[18]

XIX.

Garra, pero no de cuervo,

pata, pero no de vaca.[19]

XX.

Dos niñas a la par,

que no se pueden mirar.[20]

XXI.

En el campo me crié

rodeada de verdes lazos,

aquel que llora por mí

es el que me hace pedazos.[21]

XXII.

Pérez que anda,

Gil que camina,

tonto es el que no lo adivina.[22]

XXIII.

Si el enamorado es advertido,

ahí va el nombre de la novia

y el color del vestido.[23]

XXIV.

Este banco está ocupado

por un padre y por un hijo,

el padre se llama Juan,

el hijo ya te lo he dicho.[24]

XXV.

Yendo por un camino que no venía,

me robaron la capa que no tenía.

Fui a un limonar y corté manzanas,

vino el dueño de las naranjas:

–¿Qué está usté haciendo en mi colmenar?

–Estoy comiendo bananas dulces como la miel de las alcachofas.[25]

XXVI. Del poema “Déjame en paz, amor tirano”, de Luis de Góngora y Argote

Ciego que apuntas y atinas,

caduco dios y rapaz,

vendado que me has vendido

y niño mayor de edad.[26]

XXVII. Del poema satírico n° 49 (Blecua), de Francisco de Quevedo

¿Quién hace al tuerto galán

y prudente al sin consejo?

¿Quién al avariento viejo

le sirve de río Jordán?

¿Quien hace de piedras pan

sin ser el Dios verdadero?

El dinero.

¿Quién siendo toda cristiana

tiene la cara de hereje?

¿Quién hace que al hombre aqueje

el desprecio y la tristeza?

La pobreza.

XXVIII. Ganso (antiguo juego castellano anónimo)

Ganso, ¿de dónde vienes?

De tierra de garbanzo.

¿Qué traes en el pico?

Un cuchillito.

¿Dónde lo afilaste?

En una piedra.

¿Dónde está la piedra?

Al agua la tiré.

¿Dónde está el agua?

Los bueyes la bebieron.

¿Dónde están los bueyes?

Fueron a buscar leña.

¿Dónde está la leña?

La vieja la quemó.

¿Dónde está la vieja?

Hilando lana.

¿Dónde está la lana?

Las pollas la piaron.

¿Dónde están las pollas?

Poniendo huevos.

¿Dónde están los huevos?

Los frailes los comieron.

¿Dónde están los frailes?

Diciendo misa.

¿Dónde está la misa?

¡Detrás de la pila del agua bendita!

 

XXIX. De El libro de las preguntas, de Pablo Neruda (póstumo)

¿Cuántas preguntas tiene un gato?[27]

XXX. De El libro de las preguntas, de Pablo Neruda (póstumo)

Si he muerto y no me he dado cuenta ¿a quién le pregunto ahora?

XXXI. Del vals criollo “¿Quién eres tú?” (letra de Agustín Magaldi, música de Mario Battistella)

¿Quién eres tú?[28]

Rimas y ritmos

XXXII.

Esta copla nomás canto,

ya se me va haciendo tarde.

Si la muerte no me aguarda

ya no tengo quien me aguarde.

 

XXXIII.

Cuando me echaron al mundo

me echaron patas arriba;

por eso canto de pena,

por eso lloro de dicha.[29]

XXXIV.

Me dicen que el vino mata

y la chicha resucita.

Yo les pregunto a los sabios

cuál es la mejor bebida.

XXXV.

De las penas de este mundo

justo es que a nadie le importe,

pero si la pena es de uno

ya todo cambia de golpe.

XXXVI.

No hay que asustarse de nada,

este mundo es poca cosa;

los que no saben aprenden,

los que saben se equivocan.

XXXVII.

La copla si es una copla

corre como corre el agua,

no tiene dueño ni dueña,

vive en la voz del que canta.

 

XXXVIII. Tilingo (juego anónimo español)

Tilingo, tilingo,

mañana es domingo,

de san Sarapico,

de pico de gallo,

san Juan a caballo,

vino una vieja

pelando un cabrito,

le pedí un poquito,

no me quiso dar,

me fui al corral,

me puse a llorar,

vino otra vieja

a quitarme los calzones

¡Yo que corría!

¡Yo que volaba!

¡Válgame Dios

que pedos tiraba!

 

XXXIX.

Cuantas gentes en el mundo

llevan desnudas las piernas,

unos por falta de medios,

otros por falta de medias.[30]

 

XL. Juancito de Juan Moreira (juego anónimo criollo)

Juancito de Juan Moreira,

alcanzame la escupideira,

que anoche comí una peira

y hoy estoy de cagadeira.

 

XLI.

Coger es verbo inmoral,

quien use palabra tal

es indecente y protervo.

Nota: a pesar de lo cual

se conjuga mucho el verbo.[31]

 

XLII.

En tiempo de los apostoles (sic)

los hombres eran unos barbaros,

se subían a los arboles

y se comían los pajaros.[32]

Tangos y canciones populares

XLIII. Del tango “El tarta” (letra de Emilio Fresedo, música de José María Rizzuti)

Por norma parlo poco porque peco por hablar.

 

XLIV. Del tango “Bien pulenta” (letra de Carlos Waiss, música de Juan D’Arienzo)

No me gustan los boliches

que las copas charlan mucho

y en dos tragos se deschava

lo que nunca se pensó,

yo conozco muchos hombres

que eran guapos y eran duchos

y en la cruz de cuatro copas

se comieron un garrón.

 

XLV. Del tango “Che, papusa, oí” (letra de Enrique Cadícamo, música de Gerardo Matos Rodríguez)

Che, papusa, oí los acordes melodiosos que modula el bandoneón.

Che, papusa, oí los latidos angustiosos de tu pobre corazón.

Che, papusa, oí cómo surgen de este tango los pasajes de tu ayer.

Si entre el lujo del ambiente hoy te arrastra la corriente,

mañana te quiero ver.

 

XLVI. Del tango “Siga el corso” (letra de Francisco García Giménez, música de Anselmo Aieta)

Esa colombina puso en sus ojeras

humo de la hoguera de su corazón

y aquella marquesa de la risa loca

se pintó la boca por besar a un clown […].[33]

 

XLVII. Del tango “Al mundo le falta un tornillo” (letra de Enrique Cadícamo, música de José M. Aguilar)

Si habrá crisis, bronca y hambre,

que el que compra diez de fiambre

hoy se morfa hasta el piolín.

 

XLVIII. Del tango “El que atrasó el reló (sic)” (letra de Enrique Cadícamo, música de Guillermo Barbieri)

¿Querés que me deschave y diga quién sos vos?

Vos sos, che, vagoneta, el que atrasó el reló.

 

XLIX. Del tango “Carillón de la Merced” (letra de Alfredo Le Pera, música de Enrique Santos Discépolo)

Milagro peregrino

que un llanto combinó;

tu canto, como yo,

se cansa de vivir

y rueda sin saber dónde morir.

 

L. Del tango “Estudiante” (letra de Alfredo Le Pera, música de Carlos Gardel)

Era, en la calle maleva una flor,

linda como una mañanita de sol.

 

LI. Del estilo criollo “Guitarra, guitarra mía” (letra de Alfredo Le Pera, música de Carlos Gardel)

Azules noches pamperas

donde calmé sus enojos

hay dos estrellas que mueren

cuando se duermen sus ojos.

 

LII. Del tango “Recuerdo Malevo” (letra de Alfredo Le Pera, música de Carlos Gardel)

Era mi pebeta una flor maleva

más linda que un día dorado de sol.

Trenzas renegridas, mirada que ruega,

boca palpitante de fuego y de amor.

 

LIII. Del tango “Soledad” (letra de Alfredo Le Pera, música de Carlos Gardel)

Yo no quiero que nadie se imagine

cómo es de amarga y honda mi eterna soledad,

en mi larga noche el minutero muele

la pesadilla de su lento tic-tac.

 

LIV. Del vals criollo “Absurdo” (letra de Homero Expósito, música de Virgilio Expósito)

Portal donde la noche se quedó esperando,

cedrón por donde el viento se perfuma y pasa.

 

LV. De la milonga “Milonga triste” (letra de Homero Manzi, música de Sebastián Piana)

La luna cayó en el agua,

el dolor golpeó mi pecho,

con cuerdas de cien guitarras

me trencé en remordimientos.

 

LVI. De la milonga “El conventillo” (letra de Arturo De La Torre y Fernando Rolón, música de Ernesto Baffa y Fernando Rolón)

Una noche, un tal Loyola

me embrocó en un guay fulero,

batida, bronca, taquero,

celular, biaba y gayola.

 

LVII. De la canción “El arriero” (letra y música de Atahualpa Yupanqui)

Un degüello de soles muestra la tarde,

se han dormido las luces del pedregal,

y animando la tropa, dale que dale,

el arriero va, el arriero va.

 

LVIII. De la zamba “El Paraná en una zamba” (letra de Jaime Dávalos, música de Ariel Ramírez)

Brazo de la luna que, bajo el sol,

el cielo y el agua rejuntará.

Hijo de las cumbres y de las selvas

que extenso y dulce recibe el mar.

 

LIX. De la canción “El violín de Becho” (letra y música de Alfredo Zitarrosa)

Mariposa marrón de madera,

niño violín que se desespera,

cuando Becho lo toca y se calma,

queda el violín sonando en su alma.[34]

 

LX. De la chacarera “Chakay Manta” (“De allá”) (letra de los hermanos Ábalos, música de Victor Ledesma)

Una moda hay en mi pago,

moda muy entretenida,

hacemos machar (sic) las viejas

en medio de la comida.

Otra moda hay en mi pago,

qué moda tan lisonjera,

cuando se machan las viejas

bailamos la noche entera.

Hay una que es la mejor de las modas de mi pago,

quien la quiera conocer que viva un tiempo en Santiago.[35]

 

LXI. De “El ángel de la bicicleta” (letra y música de León Gieco)

Cambiamos ojos por cielo,

sus palabras tan dulces, tan claras

cambiamos por truenos.

 

LXII. De “Ojo con los Orozco” (letra y música de León Gieco)

Nosotros no somos como los Orozco,

yo los conozco, son ocho los monos:

Pocho, Toto, Polo, Tom,

Moncho, Rodolfo, Otto, Pololo.

Yo pongo los votos sólo por Rodolfo,

los otros son locos, yo los conozco, no los soporto.

Stop. Stop.

 

LXIII. De “Ana no duerme” (letra y música de Luis Alberto Spinetta)

Ana de noche

hoy es un hada

canta palabras,

canta y se torna en luz.[36]

 

LXIV. De “Dime quién me lo robó” (letra y música de Sui Generis)

¿Dónde está el sol?

¿Dónde está Dios?

Dime quién me lo robó.

 

LXV. Del candombe “Doña Soledad” (letra y música de Alfredo Zitarrosa)

Doña Soledad,

y usted para conversar

hubiera querido estudiar.

Cierto que quiso querer,

pero no pudo poder.

 

LXVI. De la cumbia “El pescador” (letra y música de José Barros)

El pesacador habla con la luna

el pescador habla con la playa

el pescador no tiene fortuna

sólo su atarraya.

Otros juegos con palabras

Trabalenguas

LXVII.

Paco Peco, chico rico, insultaba como un loco a su tío Federico. Y este dijo: “poco a poco, Paco Peco, poco pico”.

 

LXVIII.

He reñido a un posadero. ¿Por qué? ¿Cuándo?¿Dónde? ¿Cómo? Porque cuando donde como sirven mal, me desespero.

 

LXIX.

Tres tristes tigres comieron trigo en un trigal.

 

LXX.

Pablito clavó un clavito. ¿Qué clavito clavó Pablito?

 

LXXI.

El perro de San Roque no tiene rabo porque Ramón Ramírez se lo ha robado.

 

LXXII.

Erre con erre guitarra, erre con erre barril, mira qué rápido ruedan las ruedas redondas del ferrocarril.

 

LXXIII.

Tengo una calcatrepa con cuatro calcatrepitos. Cuando la calcatrepa trepa, trepan los cuatro calcatrepitos.

 

LXXIV.

En el castillo de Mos, jugaba al mus una miss y con Jesús vis-à-vis divertíanse los dos, mas tanto perdió la miss y tanto ganó Jesús que a lo menos en un mes no juega en Mos más miss mus.

Sinlogismos[37]

LXXV.

La música japonesa es una tortura china.

 

LXXVI.

La letra O se pronuncia como se escribe.

 

LXXVII.

Los libros de cirugía no deberían tener apéndice.

 

LXXVIII.

El mundo está lleno de extranjeros.

 

LXXIX.

La N es una Z que se cayó.

 

LXXX.

Era Cristiana, ¿ya no lo es?

 

LXXXI.

Ojos que no ven, con razón que no sienten.


  1. El trueno y el relámpago. Las adivinanzas I a XXI fueron tomadas del libro editado por el Consejo Nacional de Educación, Antología folklórica argentina para escuelas primarias, Buenos Aires, Kraft, 1940.
  2. La tijera. Téngase en cuenta que la calle muy limpia es la tela que la tijera corta.
  3. El vino y el vinagre.
  4. Un hombre que atraviesa las distintas etapas de la vida. Véase el enigma de la esfinge citado en Estudio preliminar, apartado 4, “Los enigmas en la Grecia antigua”.
  5. La vid. Específicamente, en la adivinanza se hace referencia al tronco del que brotan los sarmientos, las uvas y el vino.
  6. El plátano.
  7. Las nubes.
  8. La luna.
  9. El choclo.
  10. Los pies.
  11. La luna.
  12. La naranja.
  13. Las chispas.
  14. La sombra.
  15. La vela.
  16. Las estrellas.
  17. La lengua.
  18. El camino.
  19. La garrapata.
  20. Los ojos.
  21. La cebolla.
  22. El perejil.
  23. Elena y morado.
  24. Esteban.
  25. El mentiroso.
  26. El poema hace referencia a Cupido.
  27. Una respuesta a esta pregunta se podría encontrar en “Oda al gato” del mismo autor.
  28. Eduardo Mignogna usó este vals como tema musical de fondo para su película de 1984, Evita, quien quiera oír que oiga.
  29. Las coplas XXXII-XXXVII fueron tomadas de Zerpa, Domingo, La Puna al son de las cajas. Cien coplas y dos romances, Salta, Milor, 2004.
  30. La autoría es de Vital Aza, poeta festivo español de los siglos XIX-XX. Sus composiciones han sido editadas en el volumen Aza, Vital, Todo en broma, Madrid, Administración del noticiero, 1919.
  31. Esta rima ha sido extraída de La Argentina que yo he visto, de Manuel Gil de Oto. Una reedición del original de 1915 ha sido publicada en la excelente colección “Los raros” de la Biblioteca Nacional en 2010. Manuel Gil de Oto es anagrama del nombre del periodista y escritor Miguel Toledano, crítico venenoso de costumbres y usos lingüísticos de los argentinos. Véase también Sorrentino, Fernando, “Un colérico censor español del tiempo del Centenario”, Espéculo. Revista de estudios literarios, vol. 17, 2001.
  32. En las provincias de nuestro noroeste circula esta cuarteta que parece representar una dificultad de lenguas originarias para incorporar palabras esdrújulas. Por esta razón, las esdrújulas se transforman en palabras graves.
  33. Pronúnciese “clon”.
  34. “Becho” era el apodo de Carlos Eizmendi, primer violín de la Orquesta Sinfónica del Sodre (Montevideo). Mantuvo una relación apasionada y polémica con su intrumento que inspiró a su gran amigo, Alfredo Zitarrosa, esta canción.
  35. El verbo “machar” es sinónimo de “emborrachar”.
  36. Cfr. Conde, Oscar (comp.), Poéticas del rock, vol. I, Buenos Aires, M. H. Olivieri, 2007.
  37. Se reproducen aquí algunos de los llamados “sinlogismos” de Sofocleto, pseudónimo del periodista y humorista peruano Luis Felipe Angell de Lama.


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