Caminé, observé y fotografié la ciudad de Buenos Aires. Catalogué, discriminé y ordené las imágenes recolectadas -desde ahora mi corpus- en base a sus similitudes formales. Armé series: rostros-primerísimos primer plano, rostros-solos, serie manos-rostro-pelo, serie cuerpos-enteros. Este ensayo es fruto de un largo proceso de aprendizaje y propia deconstrucción sobre los saberes en relación a la imagen fotográfica y prejuicios en relación a la imagen del cuerpo femenino. Siendo fotógrafa, una podría pensar que resulta sencillo hacer un análisis de esa relación, pero no lo es.
Mandrut, C. Avenida Callao. Fotografía digital. (2016), CABA, Buenos Aires.
En estos diez años, hubo momentos de avances, enojos, retrocesos, descartes, reformulaciones e incertidumbres. Aunque por momentos parecen conducir a callejones sin salida, no dejan de ser distintos acercamientos para pensar la imagen. Los cambios y retrocesos del planteo original nos recuerdan, en última instancia, que el ensayo no necesariamente debe explicar algo, sino permitir el cuestionamiento. Preguntarse qué ve, qué sucede cuando se encuentra con las fotografías publicitarias del cuerpo femenino es imprescindible en un contexto de creciente violencia de género y redefinición de la lucha feminista en la Argentina y en el mundo. ¿Es posible que las intervenciones sobre la imagen de la mujer no nos llamen la atención? Sí, es posible. De vez en cuando, cuando sobre una imagen se produce un exceso de retoque, el tema se vuelve noticia. Pero, en general, ellas ya forman parte de nuestro paisaje cotidiano. Diariamente, estamos expuestos a una sobreabundancia de imágenes estereotipadas, tan grande como ninguna otra época conoció y, queramos o no, ellas saturan y transforman nuestra percepción.
Tal vez, debido a esa sobreabundancia y la rapidez con la que se consumen las imágenes publicitarias, parecen eximidas de cualquier análisis. Pero, en realidad, la publicidad, nunca pasa desapercibida. Basta hacer el ejercicio de notar a cuántas publicidades estuvimos expuestos en un día, y hacer el recuento en una semana, un mes, a un año. Por eso, uno de los desafíos que plantea trabajar con este tipo de imágenes es que cuando es interrogada, la publicidad, se autoproclama parte de la industria cultural, como puro entretenimiento, como si de esa manera quedara exenta de todo análisis. Ella “(la industria cultural) se protege declarándose irresponsable: como entretenimiento rehuye su importancia en la construcción de la vida pública y privada, como producto comercial se desliga de los aspectos culturales declarándose pura mercancía.” (Schmucler, 2001)
Desde su irrupción en la historia de la imagen, la fotografía se convirtió en uno de los lugares privilegiados, una de las mediaciones desde donde situarse para analizar la producción simbólica de una cultura, de ahí que pensar en la imagen es pensarnos a nosotros mismos como cultura. Y pensar en la fotografía es pensar nuestra cultura en relación a la imagen, el cuerpo, la sombra y, en suma, la cultura en relación a la imagen de muerte.

Mandrut, C. Barrio Once. (2016), CABA, Buenos Aires.

Mandrut, C. Av. Figueroa Alcorta. (2017), CABA, Buenos Aires.

Mandrut, C. Av. Peralta Ramos. (2017), Mar del Plata, Buenos Aires.







