Sátira política y humor negro
en el caso Maldonado
1. La expansión del humor negro
Las redes sociales exponen cotidianamente que no hay límites para lo risible. Cualquier tema, colectivo o individuo es susceptible de ser objeto de ridiculización. Como hemos señalado, este proceder constitutivo de la vida social ha sido regulado por instituciones a lo largo de la historia, demarcando de qué es lícito reírse y de qué no. Dentro de esas instituciones, se encuentran los medios de comunicación masiva. Desde el siglo xx hasta el día de hoy, ellos se han ocupado de que la burla sobre temas que ofenden la moral no se mediatizara o que lo hiciera con especiales cuidados.
El escenario cambió con la aparición de las redes sociales mediáticas. Tempranamente, surgieron memes que se reían de atentados terroristas, accidentes, pandemias y otras calamidades. El humor negro se ha expandido de manera inusitada con la hipermediatización. Aquí nos ocuparemos de una de esas expansiones que nutre las fake news y los llamados “discursos de odio”: su integración con la sátira política. Nuestro objetivo será describir, historizar y generar hipótesis que contribuyan a la comprensión de por qué aflora esa combinación con las redes sociales.
A su vez, para explorar los modos en que se articula el humor negro con la sátira política, analizaremos la circulación de los memes sobre la desaparición de Santiago Maldonado producida en páginas de Facebook kirchneristas y antikirchneristas.[2] Con ello podremos describir cómo el humor negro se dio en la polarización con un tema delicado para la democracia y abordar un aspecto de la sátira que no suele atenderse. Habitualmente, los estudios se enfocan en la sátira que ataca a los poderosos y no en la que los defiende. En el caso que estudiamos, mucha de la sátira se burla de las víctimas y defienden al gobierno de turno.
2. Del humor negro y lo cómico negro
Como sucede con otras clasificaciones discursivas, la definición de “humor negro” varía según culturas y disciplinas (Levisen, 2018). En términos generales, se lo reconoce como aquel que promueve la risa sobre temas que deberían suscitar piedad, terror o lástima. Sus blancos son la muerte, la pobreza, las mutilaciones, epidemias, etc. El humor negro se ubica en los límites de las temáticas de las que es lícito reírse, de ahí su carácter polémico.
Algunos autores encuentran que sus procedimientos se remontan a la Antigua Grecia (Stevanović, 2007) y continuaron estando presentes a lo largo de la historia. Sin embargo, son los estudios literarios los que iniciaron el trabajo de delimitar el género a partir de la primera antología de humor negro (humour noir) compilada por André Breton en 1939. Más allá de las discusiones sobre las fronteras del género, entre los autores prevalece una definición que resalta su carácter humorístico en sentido freudiano.
Como hemos señalado, Freud describe al humor como una defensa del yo ante situaciones penosas. Justamente, para ejemplificarlo, hace uso de un subgénero del humor negro, cuenta el chiste patibulario del condenado a muerte al que le avisan que será ejecutado un lunes y responde diciendo “¡Qué buena manera de empezar la semana!”. Los estudios literarios acostumbran a incluir en su definición de “humor negro” los tres elementos señalados por Freud en el humor: un enunciador en una situación penosa, una operación reflexiva que lo constituye en objeto de ridiculización, y un distanciamiento que lo habilita a reírse de sí mismo. A esto suele sumarse una identificación del enunciatario con el enunciador, que lo integra al blanco de la burla.
Ahora bien, esta restricción de los estudios literarios no existe en el sentido común. Allí, el humor negro se define por su temática, y no se le reclama ninguna operación reflexiva humorística; por ello, es habitual que se identifique dentro del género lo que podríamos llamar “lo cómico negro”. Con esto nos referimos a un humor negro que no consistiría en reírse de uno mismo, sino del otro, y sin ningún tipo de identificación ni compasión. En lo cómico prevalece una relación asimétrica en donde el enunciador y quien se ríe con él se posicionan en una instancia superior con respecto del blanco. Sobre él pondremos nuestra atención porque es la enunciación que suele adquirir el humor negro en las redes sociales, como ocurrió con el caso Maldonado. Pero, antes de ocuparnos de él, nos detendremos a realizar algunas observaciones sobre la relación entre el humor negro y la sátira política mediatizada y qué ocurrió con la hipermediatización.
3. Humor negro en la sátira política mediatizada e hipermediatizada
La combinación de la sátira política con el humor negro no es excepcional, más bien lo contrario. La mayoría de los estudios literarios, cuando reconocen el humor negro como género, señalan su nacimiento en Una modesta proposición… de Jonathan Swift (1729), una sátira política. Pero, previamente a esa institución humorística, lo cómico negro ya se hallaba en la sátira desde el inicio de su mediatización.
Varnágy (2016) ha observado el importante rol que jugaron las ilustraciones grotescas en la disputa entre católicos y protestantes durante la Reforma en el siglo xvi. Con la mayor parte de la población analfabeta, aquellas imágenes baratas y fáciles de esconder de la reciente imprenta condensaban satíricamente las argumentaciones de uno y otro bando. En ellas, las mutilaciones, torturas y ejecuciones grotescas del contrincante eran moneda corriente. Aunque desconocemos los grados de presencia de estos procedimientos a lo largo de los siglos, aun los hallamos en la sátira de los pasquines y la prensa partidaria del siglo xix.
A principios del siglo xx, se expandió una enunciación que construyó a los medios masivos como apolíticos (Steimberg, 1982). Los diarios se despojaron de las marcas que los identificaban con los partidos políticos y así se edificaron, luego, la radio y la televisión. En ese proceso, el humor negro desapareció de la sátira política de los grandes medios y, en Argentina, sobrevivió con apariciones esporádicas en revistas cómicas. El humor negro, allí, embestía dos tipos de blancos fundamentalmente: individuos reconocidos públicamente (políticos, periodistas y funcionarios) o estereotipos sociales del pasado y contemporáneos a la publicación. Tía Vicenta, por ejemplo, en 1963 anunció en su tapa un policial cómico con el siguiente título: “¡Horror! Aramburu fue ajusticiado en la silla eléctrica”. Y ese mismo año, publicitó irónicamente un raticida para eliminar “a la juventud comunista, nacionalista, izquierdista, contrabandista y tacuarista” (Bartolucci, 2020). HUM®, en 1979, publicó un suplemento llamado Holocausto I, que metaforizaba las torturas y desapariciones de la dictadura, y en el que aparecían chistes gráficos de humor negro como el siguiente: en un campo de concentración, un sargento llama a un solado y le dice “¡Traiga setenta músicos! Me pidieron jabón de tocador” (Burkart, 2009). Satiricón, a fines de 1983, terminando la dictadura, promovió su venta con una caricatura cómica de un hombre que estaba siendo ahogado y un título que se preguntaba: “¿Quién dijo que ya no hay más torturas? Si no compra este número, le hacemos el submarino”[3] (Burkart, 2017). Con la crisis de los medios masivos (Carlón y Scolari, 2009), las revistas cómicas van desapareciendo y, con ellas, la sátira con humor negro, que apenas sobrevive en el trabajo de unos pocos humoristas gráficos y publicaciones.[4]
Ahora bien, esta sátira con humor negro desarrollada en las revistas del siglo xx no es semejante a la partidaria porque es principalmente humorística y porque, si aparece lo cómico negro, toma por blanco al que se encuentra en una instancia superior en la vida política: el que gobierna, el que genera opinión pública, el que ejerce violencia estatal, etc. Es decir, en general, no hay ridiculización del que se encuentra en una instancia equivalente o inferior, como sí ocurre en la sátira partidaria y en la hipermediatizada.
Una novedad que trajo la hipermediatización a la sátira es que su regulación institucional es débil. Como ya hemos señalado, si bien las plataformas tienen sus reglas, no existe algo semejante al manual de estilo de los medios masivos ni tampoco una censura efectiva (algo no permitido en una plataforma puede subirse a otra o pueden ser engañados sus censores robóticos).
Esta blanda gestión de contenidos ha posibilitado que lo cómico negro, cruel y desalmado, existente en la vida social y expulsado de los grandes medios, se instalase en la sátira política hipermediatizada, haciendo resonar aquella sátira inicial partidaria de la primera imprenta. Pero esta instalación no se dio únicamente por la débil regulación institucional. Otra de las razones es la existencia de los sistemas de cuentas de las redes sociales mediáticas que tratamos en el capítulo 2. Nuestra hipótesis es que las cualidades de esos sistemas de cuentas habilitaron la combinación de lo cómico negro con una sátira de raíces partidarias anteriores a la enunciación informativa apolítica, porque la interacción entre el Enunciador Hipermediático y su colectivo hipermediático generan y consolidan colectivos de identificación (Carlón, 2020), es decir, “clase de actores sociales que una sociedad reconoce como tal en un momento dado” (Verón, 2013).
En el caso que analizamos, los sistemas de cuentas estudiados generaron interpretantes[5] risibles que reforzaron los colectivos kirchneristas y antikirchneristas ante la desaparición de Santiago Maldonado. En lo que sigue, intentaremos dar cuenta de qué manera operaron y cómo se desplegó el humor negro en la sátira política que se produjo.
4. Cómo nos reímos de Santiago Maldonado
El 1 de agosto de 2017, desapareció Santiago Maldonado en el violento allanamiento realizado por la Gendarmería Nacional Argentina a la comunidad mapuche de Pu Lof al noroeste de la provincia de Chubut, en un contexto de reclamos de la comunidad por tierras que estaban en posesión de la empresa Benetton. El caso fue caratulado por la Justicia como “desaparición forzada de persona” y tuvo una amplia repercusión mediática y política en medio de la campaña por las elecciones legislativas en el mandato de Mauricio Macri. Durante 77 días, medios y políticos actuaron bajo la lógica de la polarización que, en la Argentina de ese momento, se daba en la dicotomía entre kirchneristas y antikirchneristas. Los primeros acusaron al gobierno de la desaparición, realizaron marchas para pedir justicia y lograron que distintos organismos internacionales reclamaran por el esclarecimiento del caso. Los segundos pusieron en duda que Santiago estuviese desaparecido, justificaron la represión de Gendarmería desvinculándola de la desaparición y acusaron a los kirchneristas de usar el caso para beneficiarse políticamente.
El 17 de octubre, Maldonado fue hallado ahogado en el río Chubut cuatro días antes de las elecciones, que le dieron al oficialismo el triunfo en la mayoría de las provincias. En el momento en que escribimos estas líneas, la causa judicial aún no se ha cerrado y sigue teniendo eco cada vez que hay alguna novedad. Una de las razones se debe a que la historia argentina está marcada por las desapariciones perpetradas por la última dictadura cívico-militar (1976-1983) y ha vivido un extenso y complejo proceso de reconocimiento y condena de sus responsables. Ese proceso tuvo sus avances y retrocesos y aún sigue siendo un campo de significantes conflictivo en donde los kirchneristas han asumido la defensa de los derechos humanos y el castigo a los represores, mientras que los antikirchneristas suelen adoptar posiciones más grises.
Durante los dos meses y medio en que no se supo dónde estaba Maldonado, por las redes circularon memes satíricos. Nosotros nos enfocaremos en los que tuvieron humor negro y fueron producidos por páginas de Facebook kirchneristas y antikirchneristas[6] que, en aquel momento[7], tenían entre 50.000 y 500.000 seguidores[8] y cuyos memes llegaron a compartirse 24.000 veces. Primero nos ocuparemos del modo general en que los sistemas de cuentas establecieron relaciones con su entorno y, luego, describiremos su producción discursiva.[9]
4.1. Las relaciones entre sistemas
Las páginas de Facebook kirchneristas y antikirchneristas siguieron las noticias de los medios de comunicación masiva, pero ellos, a diferencia de cómo actúan en relación con muchos acontecimientos políticos, no tomaron ningún meme de las redes para ilustrar el tratamiento del caso, y lo mismo sucedió con los portales de noticias. Diferente fue la relación que establecieron los sistemas de cuentas entre sí. Su vínculo fue de diálogo e interpenetración. Hubo memes kirchneristas que surgieron en respuesta de memes antikirchneristas y viceversa. Un caso se dio con la discusión de si Maldonado era el primer desaparecido en democracia. Mientras que los antikirchneristas lo negaban aduciendo que el primero había sido Julio López[10] durante el gobierno de Néstor Kirchner, los kirchneristas lo afirmaban argumentando que a Julio López lo había desaparecido un grupo de tareas y no el Estado, como a Maldonado. En los memes de abajo, pueden observarse ejemplos del tratamiento risible de la disputa por uno y otro colectivo.
Imagen 30. Meme

Fuente: “100 de Bondiola”.[11]
Imagen 31. Meme

Fuente: “Macrimentarios”.[12]
Estas interpenetraciones entre sistemas de cuentas no solo se materializaron en el espacio de exposición de memes, sino también en el de los comentarios, donde “infiltrados” respondían con memes generados en los colectivos contrarios.
Otro caso de interpenetración fue el ingreso a los sistemas de cuentas kirchneristas y antikirchneristas de motivos que tuvieron un tratamiento equivalente en la superficie discursiva. Un ejemplo fue la figuración risible de Patricia Bullrich, exministra de Seguridad de la nación, como aficionada a la bebida, tal como se muestra abajo.
Imagen 32. Meme

Fuente: “100 de Bondiola”.
Imagen 33. Meme

Fuente: “Hay que dejar de robar con Pigna por dos años”.
No obstante, esta coincidencia no implica que la propuesta risible sea idéntica. Dado que lo que define lo risible es lo enunciativo (Fraticelli, 2019a y 2021a), el emplazamiento en las páginas kirchneristas presentó una propuesta cómica porque el enunciador y el enunciatario no se identificaban con el gobierno. En las páginas antikirchneristas, en cambio, sobre lo cómico se encabalgó una enunciación cínica que tomaba distancia de la funcionaria aun cuando la mayoría de sus memes apoyaban sus declaraciones. Por lo tanto, este meme sobre ella se enmarcaba en una licencia abierta a una lectura cómica condescendiente.
Podemos advertir, entonces, que la sedimentación de discursos generados en cada sistema operó como condición de producción y reconocimiento. Ahora nos ocuparemos de esa producción que hizo a la diferencia entre uno y otro colectivo, concentrándonos en la sátira con humor negro.
4.2. Los memes kirchneristas y antikirchneristas
Lo risible en los memes suele generarse por la articulación de varias dimensiones que, a los fines de este análisis, podríamos describir de la siguiente manera. Una dimensión que se despliega en la superficie discursiva compuesta por la apropiación, la intervención y el collage de textos, lo que generalmente se expone “descuidado” y “mal hecho”. Otra dimensión que tiene que ver con los vínculos intertextuales y horizontes de expectativas, respecto de los cuales se dan las incongruencias que generan el efecto reidero. Y una tercera dimensión que compete a la enunciación. Vale aclarar que estas dimensiones no operan de manera separada, sino que una penetra a la otra; por ejemplo, la incongruencia que describimos como una dimensión segunda constituye también a la primera y tercera, por lo que deben comprenderse como posiciones de observación del analista. Por otra parte, la incongruencia y la intertextualidad nos interesan particularmente porque nos permiten acceder a los presupuestos[13] presentes en la producción risible de uno y otro colectivo. Esos presupuestos, frecuentemente, manifiestan premisas argumentativas que se esgrimen en la confrontación del debate sobre el caso Maldonado.
Volviendo a las dimensiones, en el corpus estudiado, prevalece lo cómico en el que, mediante el collage, un blanco es ridiculizado emplazándolo en un contexto que no le pertenece y en el que las incongruencias que comete lo desenmascaran satíricamente. Sobre ese procedimiento se monta lo risible generado por la enunciación, que puede reforzar su carácter cómico o darle un cariz humorístico. Como veremos en lo que sigue, las páginas antikirchneristas tendieron a reforzar lo cómico, mientras que las kirchneristas lo atenuaron mediante el humor.
4.2.1. Lo reidero antikirchnerista: lo cómico negro
La sátira del colectivo antikirchnerista tuvo por referentes, principalmente, a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, los kirchneristas, los mapuches, su referente de la Pu Lof, Facundo Jones Hualas, y a Santiago Maldonado y su familia, en particular su hermano Sergio, quien tuvo presencia en los medios.
¿Cuáles fueron los presupuestos sobre los que se asentaron las críticas satíricas? A la expresidenta se la acusó de corrupta y de aprovecharse políticamente del caso. Fue frecuente el recurso de figurar su preocupación por Maldonado como falsa contraponiéndola con el desprecio que demostró, según los memes, ante la desaparición de Julio López y de otras muertes ocurridas durante su gobierno.[14] A los kirchneristas también se los culpó de hacer un uso político del caso y, además, de ser idiotas útiles engañados por la expresidenta y vagos que quieren vivir a costa del Estado. Sobre los mapuches y Facundo Jones Huala, también recayó esa última acusación y se los denunció como cómplices del Reino Unido para apropiarse del sur argentino y, además, se los ridiculizó tratándolos de sucios y pobres y por el estilo de su vestimenta. Finalmente, Santiago Maldonado fue burlado por hippie, vago y, también, sucio, mientras que a su hermano se lo acusó de querer usar su desaparición para cobrar un subsidio del Estado (fake news que fue tratada como verdadera por los memes).
Que la sátira atacase a políticos, militantes y minorías no era novedoso, ya lo venía haciendo en los medios masivos aun en su etapa apolítica. Lo que sí era nuevo era que atacase a la víctima y su familia en el mismo momento en que ocurrían los hechos que los constituyeron como tales. Y, por supuesto, la otra novedad es el tema que nos convoca: el humor negro. ¿De qué manera lo produjeron los enunciadores de las páginas antikirchneristas?
En primer lugar, habría que señalar que la enunciación que prevaleció fue la de lo cómico cínico. El enunciador degradó al blanco de su burla invitando al enunciatario a ser cómplice del placer de lo risible agresivo. Esa degradación se realizó mediante la incorrección política en relación con ciertos principios morales extendidos con la llegada de la democracia, luego de la última dictadura. Nos detendremos en dos ejemplos para ilustrarlo. Apenas el caso ocupó la agenda mediática, “El Cipayo” publicó el siguiente meme:
Imagen 34. Meme

Fuente: “El Cipayo”.[15]
Junto con la apropiación del retrato, la página escribió lo siguiente: “Compartí este Julio Argentino Roca de la suerte si no querés que un par de mapuches rompan las pelotas y que vayan a laburar”. Mediante la parodia de las cadenas de deseos, el enunciador convoca la figura del expresidente, que en el verosímil social condensa la conquista del sur argentino y el sometimiento de los pueblos indígenas, para denigrar cómicamente la demanda de los mapuches y el caso Maldonado. El “no rompan las pelotas”[16] y “vayan a trabajar” son clichés de los memes antikirchneristas que expresan un hastío hacia las manifestaciones y protestas de minorías, asociándolas con una supuesta vagancia de esos colectivos que se rehúsan a esforzarse, como lo hacen ellos, para sacar el país adelante. Por otra parte, el pedido de uso de la violencia y la eliminación física para resolver el conflicto, evocando genocidios efectivamente dados en el pasado, construyen un enunciador y unos enunciatarios, nuevamente, cínicos que encuentran diversión infringiendo la corrección política.
Este desvío moral se exacerbaba cuando lo cómico negro recaía sobre Santiago Maldonado. Los memes que lo tomaban como blanco pueden dividirse entre los que se mofaban de su búsqueda, degradando la importancia de la desaparición, y los que se burlaban de su muerte, una vez hallado su cuerpo.
Imagen 35. Meme

Fuente: “100 de Bondiola”.
Imagen 36. Meme

Fuente: “3 empanadas”.[17]
En el meme de la imagen 35, se desplaza el nombre de Santiago Maldonado a Santiago Bal, comediante picaresco, para hacer un remate propio de ese género, y, en el de la imagen 36, se compara el reconocimiento del cuerpo realizado por la familia de Maldonado con el que se retrata en el clásico filme de comedia Esperando la carroza (1985). Ambos casos ilustran el modo habitual con que construyó su blanco lo cómico negro antikirchnerista cuando recayó en Maldonado. Por un lado, puede limitarse a Maldonado o su familia, como es el segundo caso, pero también puede sumar un blanco que entra en diálogo con los discursos que consideran opositores. El primer meme, al mismo tiempo que se burla de la desaparición, lo hace de la campaña que en aquel momento se propagó en las redes para presionar al gobierno para que apareciera con vida Maldonado.
Lo cómico negro antikirchnerista, entonces, se desarrolla con una enunciación cínica que ofrece un doble placer: el de reír más allá de los límites morales y el de confirmar las ideas preconcebidas sobre el caso. Bergson (2009) sostenía que el disfrute de lo cómico exige pertenecer a la parroquia, lo cómico antikirchnerista pareciera apelar fuertemente a ese postulado porque su carácter cínico lo enfrenta a principios morales extendidos en la discursividad social desde la democracia, como el valor de la vida o la gravedad de las desapariciones. Enfrentamiento que debe comprenderse en su carácter dialógico, porque esos principios morales fueron apropiados por la discursividad kirchnerista y es con ella con la que confronta.
Ahora, esa posición cínica tiene por límite la demanda de un principio sobre el que no hay espacio para la burla: el de la necesidad de un orden social. Este se figura de diferentes maneras: que todos trabajen y nadie proteste, que los políticos no mientan ni roben, que las minorías acaten las reglas de las mayorías, que no haya diversidad estilística, que se respeten las leyes y la propiedad, que la confrontación política no se expanda al conjunto de la vida social.[18]
Vale aclarar que estos presupuestos que confirmaría lo cómico negro no agotan lo risible de la discursividad. En el meme de la imagen 35, por ejemplo, lo cómico se despliega en la superficie del texto en la gestualidad de los actantes y en la incorrección asentada en la intertextualidad. Esa dimensión cómica está abierta al placer risible sin implicar los principios morales antes expuestos.
Realizada la síntesis de la gramática de producción de lo cómico negro antikirchnerista, podemos preguntarnos qué reconocimientos tuvo en su colectivo hipermediático.
Por empezar, debemos destacar que los colectivos no son uniformes política ni estilísticamente. Existen integrantes que se manifiestan abiertamente kirchneristas y neutrales. Son los de menor número, sin embargo, son los que más intercambios generan porque sus enunciados promueven la polémica y el ataque del resto. Además de discutir los principios políticos antes descriptos, suelen ser los que denuncian las noticias falsas que se promueven con los memes, en muchas ocasiones introduciendo enlaces a informaciones que las refutan. Más allá de esta coincidencia, los kirchneristas y los neutrales se diferencian en un aspecto destacable: los primeros no expresan ningún placer con los memes, mientras que los segundos sí se dan espacio para reírse, frecuentemente de manera culposa, porque ríen y, a la vez, reconocen lo incorrecto de burlarse de un hecho tan grave.
¿Qué sucede con los antikirchneristas? Encontramos cuatro tipos de reconocimientos destacados: los que ríen abiertamente con lo cómico negro y hasta colaboran haciendo chistes o subiendo nuevos memes en sus comentarios, los que lo hacen también de manera culposa, los que consideran indebido burlarse y expresan disgusto, y los que responden con comentarios serios. Estos últimos son los que más abundan en el colectivo y, si bien confirman los presupuestos de los memes, exponen una gran pluralidad de posiciones políticas, que no podremos dar cuenta aquí por falta de espacio, pero quisiéramos referirnos a dos de sus propiedades porque hacen al principio al que hacíamos referencia antes. La primera es que son pocos los reconocimientos que se identifican con el gobierno de Macri, en general, mantienen una posición de crítica, demandando un ordenamiento del país que nunca llega. La segunda propiedad continúa esa línea y se expresa en una postura extrema que, aunque no es mayoritaria, no recibe la censura del colectivo: el pedido del uso de la violencia y el genocidio para establecer el orden, añorando, en algunas ocasiones, la última dictadura.
4.2.2. Lo reidero kirchnerista: el humor negro
La sátira kirchnerista vigorizó la carátula que la Justicia le dio al caso: “desaparición forzada de persona”. Desde allí, enfatizó la gravedad que significaba para la democracia, se solidarizó con los familiares y los reclamos de la comunidad mapuche y acusó al gobierno y la Gendarmería de asesinos y a los medios masivos prooficialistas de encubridores.
Dentro del gobierno, los referentes ridiculizados fueron, en orden de cantidad de apariciones, Patricia Bullrich, ministra de Seguridad de la nación, Mauricio Macri, presidente de la nación, y Pablo Noceti, jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad. A la ministra se la figuró como aficionada a la bebida y fabuladora, y en ella se condensó la sinécdoque que sostuvo la equivalencia del gobierno de Macri con la última dictadura cívico-militar. Un meme que ilustra esto último fue el que puso en boca de la ministra la siniestra explicación que dio el dictador Jorge Rafael Videla sobre lo que es un desaparecido en una conferencia de prensa en 1979.
Imagen 37. Meme

Fuente: “Los macrimentarios”.[19]
A Macri se lo acusó de desentenderse del caso, mentir, ser frívolo y defender los intereses de Benetton. Pablo Noceti fue figurado como subalterno de Macri y Bullrich y como quien dirigió la desaparición de Maldonado.
Otro blanco privilegiado fueron los medios de comunicación que sostuvieron las versiones del gobierno sobre el caso. Allí la crítica se concentró en el grupo de medios Clarín y en uno de sus periodistas estrella, Jorge Lanata, ambos responsables de dar noticias que ponían en duda la desaparición de Maldonado, deslegitimando el reclamo mapuche y acusando a la oposición de servirse del caso para ganar las elecciones. El periodista y el grupo de medios fueron acusados de mentirosos, de engañar al público y de defender los intereses del gobierno.
Finalmente, los últimos blancos frecuentes de la sátira kirchnerista fueron la Gendarmería y el colectivo macrista. A diferencia de los blancos anteriores, no hubo individualizaciones de ambos referentes, sino un tratamiento genérico asentándose en estereotipos. Así, a la Gendarmería se la ridiculizó como violenta, ignorante y obediente a los intereses del gobierno y Benetton. Lo risible se edificó en la ridiculización cómica por desplazamientos de atributos de los gendarmes a personajes animados de The Simpsons. En el caso de los macristas, se los figuró como estúpidos y engañados por los medios de comunicación y, además, se los acusó de simpatizar con la última dictadura y tener una doble moral, porque recordaban la desaparición de Julio López, según los memes, con el único fin de quitarle importancia al caso Maldonado y defender el gobierno de Macri.
Resumiendo, la sátira kirchnerista se identificó con la defensa de los derechos humanos, el reclamo de los mapuches y la preocupación por el paradero de Maldonado. Sus blancos fueron el presidente, la ministra de Seguridad de la nación, el jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad, Gendarmería, Clarín y Lanata, a quienes acusó de asesinos, cómplices, mentirosos, aliados a Benetton, y los macristas, a quienes tildó de crédulos y estúpidos con doble moral. Sus memes reforzaron el verosímil de que el gobierno macrista era equivalente a la última dictadura y de que el presidente era responsable directo de la desaparición. Así, mediante la apropiación y el collage, la sátira ridiculizó cómicamente a los referentes descriptos, aunque, en su rememoración a la dictadura, hubo deslizamientos hacia el humor.
¿Qué ocurrió al combinarse con el humor negro? Podríamos apresurarnos a pensar que, tratándose de un enunciador que reclamaba la aparición de Maldonado, no hizo de él un tratamiento cómico; sin embargo, si se observan los dos memes de abajo, podrá advertirse que no fue así.
Imagen 38. Meme

Fuente: “Hay que dejar de robar con Pigna dos años ii”.
Imagen 39. Meme

Fuente: “Macrimentarios”.[20]
Como habíamos planteado más arriba, lo reidero en los memes se da en la articulación de diferentes dimensiones. En ambos memes el blanco de la sátira no es Maldonado, sino, en uno, Mirtha Legrand, la afamada conductora de televisión, y el lugar común que justificó los delitos de lesa humanidad de la dictadura, y, en el otro, Patricia Bullrich, el gobierno y los medios de comunicación prooficialistas que sostuvieron que Maldonado no había desaparecido. Pero, más allá de estos blancos, el collage constituyó a Maldonado en objeto cómico al apropiarse de su imagen y recontextualizarla. Es risible ver a Maldonado no solamente sentado sonriente en la famosa mesa de Mirtha Legrand, sino, además, estándolo con el torso desnudo. Como también es risible verlo como el perro de The Simpsons.[21] Ese tratamiento cómico de la figura de Maldonado no debe confundirse con el de las páginas antikirchneristas, porque aquí se dio en el marco de la enunciación humorística. El enunciador y el enunciatario se permitieron esa licencia amparados en una identificación dolorosa con la desaparición.
¿Cómo respondió el colectivo hipermediático con respecto a este tipo de humor? Al igual que en las páginas antikirchneristas, encontramos un colectivo plural política y estilísticamente. Hubo integrantes que se identificaron con el kirchnerismo, pero también posturas neutrales o que atacaron por izquierda al kirchnerismo o directamente antikirchneristas que denigraron la causa Maldonado y defendieron al oficialismo. Estas últimas fueron las de menor aparición, pero las que mayor número de interacciones generaron por su grado de polémica. También hubo reconocimientos que se rieron con los memes, colaboraron con otros nuevos y realizaron comentarios serios coincidiendo con sus presupuestos. Sin contarlos a ellos, las diferencias que encontramos entre el colectivo hipermediático kirchnerista y el antikirchnerista fueron que, en lo político, el primero se mostró más abiertamente identificado con el kirchnerismo sin distanciarse de sus políticos y defendiendo su accionar en el presente y en el pasado. Y, en lo risible, tuvieron una mayor tendencia a generar intercambios lúdicos que serios, incrementando la producción risible. A su vez, al estar enmarcado lo cómico negro en el humor, no fueron usuales los reconocimientos que evaluaban como incorrectos los memes producidos.
4.3. Los sistemas de cuentas risibles kirchneristas y antikirchneristas
Más allá de las diferencias partidarias, el análisis de los sistemas de cuentas kirchneristas y antikirchneristas nos muestra que operaron como interpretantes de las noticias que iban produciéndose en las instituciones mediáticas y las redes sobre el caso. Interpretantes particulares, claro está, porque enmarcaron los acontecimientos en la sátira con su polisemia, su crítica y sus juegos de identificación y distanciamiento afectivos que habilitan lo risible. ¿Qué rol ocuparon en el debate público en la democracia ampliada y replicante (Dader, 2003)? En este nivel de observación, podemos decir que los memes operaron como los chistes políticos según Várnagy (2015): simplificaron en muy pocas palabras (e imágenes) temas y situaciones muy complejos para obtener una rápida respuesta o remate. Ese fin propio de lo reidero se genera mediante incongruencias con respecto a presupuestos compartidos por quienes participan del intercambio. En ese sentido, puede decirse que, desde la instancia de producción, hay una propuesta de reafirmar verosímiles adquiridos que se aplican sobre nuevos acontecimientos. Su forma de hacerlo es mediante desplazamientos y condensaciones que no son posibles en lo serio y que, además, generan placer.
En el campo de lo cinematográfico, Metz (1979) sostenía que una de las razones por las que nos da placer un filme es porque afirma el mundo tal como lo imaginamos. Aun en la ficción, nos ofrece una imagen que ya vimos, “más o menos así debe verse la explosión de una nave espacial o que muera un zombi”. Algo semejante podemos postular para la sátira y la forma en que se representa la degradación de sus actantes. Si bien lo reidero siempre sorprende con nuevos sentidos inesperados, pone en juego saberes adquiridos sobre los que se generan incongruencias. Ese carácter de afirmación del verosímil político podría ser una de las hipótesis que explicarían la potente propagación que suele tener la sátira en las redes.
Ahora, ¿qué ocurre con los reconocimientos del colectivo hipermediático? Como hemos visto, no son uniformes, existen múltiples gramáticas de reconocimiento, sin embargo, podríamos decir que hay un predominio de acuerdo sobre los presupuestos postulados por los memes que se expresa en muchas de las reflexiones serias de los comentarios. Y también hay un predominio de sintonía estilística que puede postularse por el alto nivel de likes y de compartidos.
En el debate público, los memes satíricos parecen ser un recurso argumentativo que refuerza la identidad colectiva y permite el ataque del contrincante. Identidad que se demanda especialmente en el humor negro porque son más extremos los límites que este traspasa. ¿Esto es una novedad que trajeron las redes? Podríamos decir que no necesariamente. En la Alemania nazi, Joseph Goebbels decía que los cabarets eran “criaderos de subversión”, porque los chistes en contra del régimen que se hacían allí luego se esparcían al resto de la ciudad (Lipman, 1993, en Várnagy, 2015). Algo semejante podemos decir de los sistemas de cuentas risibles kirchneristas y antikirchneristas en cuanto a la propagación, solo que en ellos lo risible es hipermediatizado, lo que aumenta exponencialmente su velocidad y posibilidad de alcance.
5. El retorno de lo cómico negro a la sátira mediatizada
Luego del análisis del caso, esperamos haber justificado el llamado de atención sobre un fenómeno novedoso para el estudio de la sátira política mediatizada como es la recuperación de lo cómico negro que trajeron las redes sociales. En nuestro recorrido, pudimos diferenciar dos tipos de enunciación en el humor negro, la cómica y la humorística, y describimos cómo la primera estuvo presente tempranamente en la mediatización de la sátira hasta que los grandes medios se asumieron independientes de los partidos políticos. En ese entonces, el humor negro se refugió en las revistas cómicas, pero prevaleció su carácter humorístico y tomó por blanco a los poderosos antes que a sus víctimas.
Con la aparición de la hipermediatización, el escenario cambió. Lo cómico negro volvió a integrarse con la sátira sin miramientos al elegir sus blancos y traspasar límites morales. En el caso Maldonado, cayó sobre Santiago y su familia, y defendió a los poderosos, alentando crímenes de lesa humanidad. El uso cómico de la víctima no solo se dio en quienes denigraron la importancia de la desaparición, sino también en quienes la defendieron, indicándonos un modo de hacer que parece haberse instalado sin distinción partidaria.
Esta recuperación de lo cómico negro por la sátira hipermediatizada implica una ampliación de lo decible en el debate cotidiano y expone la circulación de sentido que existe sobre significantes que se mostraban más estables cuando imperaban los medios de comunicación masiva en democracia. Hoy existen espacios hipermediáticos para cuestionar la importancia de una desaparición forzada y hasta burlarse de ella. Pero también es cierto que existen espacios para denunciar esas desapariciones e instalarlas en la agenda mediática aun teniendo la resistencia de los grandes medios, como ocurrió con el caso Maldonado, en que fueron las redes sociales mediáticas las que primero trataron su desaparición (Aruguete y Calvo, 2017). El estudio del caso nos muestra que posiblemente esta transformación en lo reidero se deba a la configuración de las redes en sistemas de cuentas con baja regulación institucional. En ellas, se emplazan colectivos de identificación que han posibilitado que lo cómico negro se haya hipermediatizado y vuelto a integrarse a la sátira política.
- El escrito de este capítulo tuvo una versión anterior publicada en Intus-Legere Historia (Fraticelli, 2020a) y en el dossier Humor y política en el cono sur, 1970-2020, compilado por Mara Burkart y publicado en el Programa Interuniversitario de Historia y Política del Congreso de la Nación. Disponible en bit.ly/3ipp3yd. El estudio del caso lo iniciamos dirigiendo la tesis de grado de Agustín Famá y Guido Giuseppetti en 2020 en la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires. Luego lo continuamos con la revisión de esa primera investigación y aumentando el corpus de análisis.↵
- Se denomina “kirchneristas” al colectivo identificado con la política llevada a cabo durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Los antikirchneristas son quienes se oponen a esos gobiernos. ↵
- Se llama “submarino” a una forma de tortura que fuerza a la víctima a través de la falta de aire para extraer información. ↵
- En Buenos Aires, por ejemplo, solo queda la revista Barcelona.↵
- Volvemos a recordar que, por “interpretante”, no debe entenderse “intérprete”, sino un signo suscitado en la relación de un representamen y un objeto bajo algún fundamento (Peirce, 1974).↵
- Las kirchneristas fueron: “Disculpen la molestia”, “Choripán y vino”, “Los Macrimentarios”, “Hay que dejar de robar con Pigna por dos años” y “Los Simpsons y la oposición”. Las antikirchneristas: “100 de bondiola”, “Humor AntiK”, “El Cipayo”, “3 empanadas” y “La República del choripán”. ↵
- El período estudiado fue desde el 1/08/2017, día de la desaparición de Maldonado, hasta una semana después de los resultados de la autopsia y las elecciones, 23/10/2017.↵
- Al 23/02/2020, la cantidad de seguidores que estas páginas tenían son las siguientes: “Disculpen la molestia”, 228.557; “Choripán y vino”, 573.557; “Los macrimentarios”, 55.660; “Hay que dejar de robar con Pigna por dos años”, 184.196; y “Los Simpsons y la oposición”, 20.452; “100 de Bondiola”, 130.146, “Humor AntiK”, 34.567; “El cipayo”, 285.748; “3 empanadas”, 484; “La república del choripán”, 96.953. ↵
- Vale aclarar que la descripción que realizaremos intenta capturar procedimientos generales que se dieron en uno y otro lado de la grieta, es decir, no agota las peculiaridades de cada página.↵
- Julio López desapareció durante el gobierno de Néstor Kirchner, el 18/9/2006, luego de declarar en la causa contra Miguel Etchecolatz, exdirector de Investigaciones de la Policía Bonaerense en la última dictadura. La causa fue caratulada en el 2008 como “desaparición forzada” por la Cámara Federal de La Plata y sigue aún abierta, con sospechosos cercanos a Etchecolatz. Para más información puede consultarse bit.ly/3FfGLxr.↵
- El retrato apropiado pertenece a Estela de Carlotto, presidenta de la Asociación de Abuelas de Plaza de Mayo, organización no gubernamental creada en 1977 cuyo objetivo es restituir a sus legítimas familias los niños desaparecidos por la última dictadura argentina. En el caso Maldonado, tuvo una activa participación en defensa de su aparición y el juzgamiento de los culpables.↵
- En bit.ly/3AYJzMM.↵
- A lo largo del capítulo, trataremos en sentido amplio el concepto de “presupuesto”, incluyendo los presupuestos propiamente dichos y los sobreentendidos (Ducrot, 1984). ↵
- Se aludió especialmente a los fallecidos en el incidente ferroviario de la estación de trenes Once (2012) y en la inundación de la ciudad de La Plata (2013). ↵
- En bit.ly/3Ununj7. ↵
- Modismo argentino que se interpreta como un pedido de no molestar.↵
- En bit.ly/3EQsfL4.↵
- Debe advertirse que, como se trata de un marco risible, existen ciertos escapes a este pretendido principio, como es el de la figura de la ministra de Seguridad, a quien se le permite un cierto desorden con su impostura inclinada a la bebida, lo que no deslegitima, sin embargo, los presupuestos de su discurso en los medios masivos con los que el enunciador antikirchnerista acuerda.↵
- En bit.ly/3GUtMlY.↵
- En bit.ly/3VF1z6F.↵
- Ese uso cómico de la imagen de la víctima tiene por condición de producción la revista Barcelona. Ella realizó operaciones similares con Julio López y Maldonado. La diferencia, quizás, sea que los memes realizan una degradación mayor. ↵








