Ricardo Esteves[1]
1. El debate sobre los nuevos realismos
El debate filosófico sobre los realismos –como señalan los capítulos anteriores– encuentra su eco en el cine y las series de la misma manera que en la literatura. El cine y en particular las series permiten experimentar aspectos narrativos de la realidad. Imitan nuestros modos de percepción y presentan escenas realistas de mundos posibles. Penetran en aspectos de la realidad que normalmente están ocultos para nosotros.
En el cine y las series podemos encontrar aspectos tanto estéticos y narrativos como argumentativos de las corrientes filosóficas asociadas a los nuevos realismos. Las películas y las series cumplen una suerte de función pedagógica que permite entender la realidad. A partir de ellas podemos observar y experimentar situaciones que pueden ser reales.
El cine y las series cumplen una versión secular de la función de los mitos antiguos. Son los relatos que orientan la forma en que entendemos nuestra realidad. Invisten de realidad una ficción a través de un juego de percepción. Reproducen una proyección convincente de la vida que se experimenta como una historia real.
Timothy Morton y Mark Fisher tratan la cuestión –recurrente en el realismo– del fin del mundo a través de la película Wall.E (2008).[2] Semin Kara señala que uno de los rasgos comunes del nuevo realismo estético cinematográfico es que se nutre de ontologías especulativas y realistas. Esta estética cinematográfica realista especulativa se caracteriza por un creciente interés por los tropos de la extinción, la finitud y temporalidades cuyas épocas tienen ecologías propias. Utiliza la noción de antropocinema en relación con el cine que trata sobre objetos y realidades que trascienden la experiencia humana.[3]
Gravity (2013) o el Árbol de la vida (2011) ponen en movimiento una estética que ensancha la imaginación sobre las distintas realidades que localizan tropos esenciales como el origen y la extinción, y las ansiedades sobre la finitud de la vida humana en la tierra. En esta estética realista especulativa también se observa un interés por la realidad exterior, la materialidad de los objetos y su perdurabilidad más allá de la existencia humana. Todas estas son articulaciones que resuenan en los debates de los nuevos realismos.[4]
Christian Peterson y Chelse Birks comparten la noción de estética realista especulativa de Kara para reflexionar sobre los objetos y la realidad en films como Melancholia (2011), Gravity (2013), Jauja (2014) y Tectonics (2012).[5]
Lo que se conoce como realismo, si se puede considerar un movimiento cohesivo, comparte una posición sobre las formas de conocer el mundo. Asociamos esta corriente filosófica reciente con el debate de la realidad, los objetos, su materialidad y existencia independiente de la percepción humana, establecido en el coloquio en Goldsmith de 2007. Allí Iain Hamilton Grant, Graham Harman, Quentin Meillassoux y Ray Brassier postularon el movimiento realista.
Levi Bryant, Nick Srnicek y Graham Harman en El giro especulativo: materialismo y realismo continental (2011) desarrollan los debates de los nuevos realismos. Allí expresan la heterogeneidad de corrientes que integran el movimiento. El realismo materialista (representado principalmente en el pensamiento de Meillassoux), el realismo especulativo, la ontología orientada a objetos (OOO) y el inhumanismo son algunas de las perspectivas que se pueden encontrar. El realismo propone romper o alejarse de cierta tradición de la filosofía centrada en los textos, discursos y prácticas sociales. Estos enfoques diversos –en contraste con la filosofía continental– comparten un interés en la realidad y los objetos.[6]
El universo de las cosas: sobre el realismo especulativo (2014) de Steven Shaviro revisa y actualiza la discusión sobre los realismos incluyendo las corrientes transhumanistas y posthumanistas. El planteo de Shaviro señala la relevancia de la literatura y el cine para los debates sobre los nuevos realismos. “El universo de las cosas” es un cuento de ciencia ficción en el que Shaviro inspira su libro.[7] Allí propone una metafísica no correlacionista centrada en los objetos. Se trata de una ontología donde lo humano no tiene privilegio. Esto implica concebir los objetos como entidades autónomas que existen más allá del reconocimiento humano, lo que sería pensar las piedras, el petróleo, etc., como entidades con existencia propia.[8]
El nuevo realismo: la filosofía del siglo XXI (2016) de Mario Teodoro Ramirez, volumen donde participan Ferraris, Meillassoux, Markus, Harman –entre otros–, también permite apreciar los matices del debate sobre los nuevos realismos.[9]
A partir de estas referencias queremos desarrollar cuatro aspectos de los debates sobre los nuevos realismos. En primer lugar, el cine y las series han demostrado un creciente interés por la realidad. En el primer apartado analizamos, a partir de las series The Dropout (2022), WeCrashed (2022) y Super Pumped (2022), la realidad del capitalismo tecnológico que busca transformar el mundo. En el segundo punto abordamos dos cuestiones. La posibilidad de afirmar la existencia de objetos reales y la forma en que la política asume ante las amenazas catastróficas que enfrenta la humanidad. La película No mires arriba (2021) nos permite tratar estas cuestiones sobre los discursos de una realidad autónoma. En el tercer apartado proponemos una reflexión sobre las realidades. Las series Dr. House (2004-2012) y Ted Lasso (2020) permiten plantear esta cuestión enfrentando la mirada correlacionista del realismo especulativo con la perspectiva no-correlacional de la OOO. Por último, en el cuarto punto, señalamos un movimiento del realismo especulativo al realismo materialista (que alegóricamente llamamos) real presente en el cine de Santiago Mitre, particularmente en Argentina 1985 (2022).
El abordaje de los debates sobre los nuevos realismos que proponemos a partir del cine y las series desarrolla estas cuatro cuestiones tratando de ofrecer una aproximación panorámica sobre los debates. De esta manera proponemos que el cine y las series pueden contribuir a la reflexión sobre la existencia de objetos y la realidad.
2. El giro narrativo: el nuevo realismo en las series
La pandemia de covid marcó un giro narrativo. En los grandes estrenos de 2022 la realidad desplazó a la ficción. Las series de apocalipsis zombis, acontecimientos paranormales como Stranger things (2016) o futuros distópicos como El cuento de la criada (2017) o incluso Years and years (2019) dieron lugar a historias de la vida real.
El covid demostró que la realidad puede ser más trágica que el drama ficcional. Cosas que impresionaban de Black Mirror (2011-2019) ya resultan un poco inocentes. Sobrevivir una pandemia hace ver las cosas de otra manera. La ficción ya no asusta. Lo que asusta es la realidad.
Incluso la visión especulativa explícita de Succession (2018) queda opacada por la realidad. Ya no es necesario inventar historias. Las historias reales son suficientemente fantásticas para una serie. La referencia al realismo capitalista es relevante porque los estrenos de 2022 se basan en historias reales.
Hay aspectos de este modelo de negocio que implican una apariencia singular. La distancia que existe entre la realidad y lo que se aparenta marca la diferencia entre un emprendedor iluminado y un estafador.
Porque si un aspecto de la realidad que expusieron las series en 2022 fueron las estafas, El estafador de Tinder (2022) o Inventing Anna (2022) muestran que la creación de unicornios tecnológicos y complotar un fraude tienen una lógica especulativa común.
The Dropout (2022) narra la historia de Elizabeth Holmes. Tras abandonar su carrera en la universidad de Standford a los diecinueve años fundó su propia compañía. Esta compañía, Theranos, recaudó 800 millones de dólares en capitalización y alcanzó una valuación de hasta 3000 millones de dólares.
La tecnología de análisis clínicos que prometía Theranos era increíble. Tan increíble que muchos técnicos y especialistas aseguraban que era imposible. Pero el entusiasmo por que fuera posible era tan grande que este sesgo se impuso.
Finalmente los especialistas tenían razón, era imposible, Theranos resultó ser una enorme estafa y en noviembre de 2022 Elizabeth Holmes fue condenada a once años de prisión.
Algo que se puede observar en los protagonistas de los estrenos de 2022 es la confianza ciega en sí mismos. Elizabeth Holmes nunca pensó que no ser médica ni tener conocimientos de ingeniería podía ser un obstáculo para crear un dispositivo tecnológico que transformaría la industria médica. Estos personajes no son malos. Solo padecen la banalidad del mal. Solo quieren hacer el mundo un lugar mejor.
WeCrashed (2022) es la historia de Adam Neumann, el fundador y CEO de WeWork, la compañía de coworking que tras conseguir una cotización de 53 mil millones de dólares, su precio se desplomó a 15 mil millones. Jared Leto y Anne Hathaway interpretan a Adam y Rebekah Neumann como la manifestación de una narrativa de autoafirmación y realización en tanto efecto de la voluntad en un sentido trascendental.
Porque de alguna manera estos emprendedores no se ven comenzando un negocio sino transformando el mundo. Como si encarnaran causas superiores en un sentido new age. El emprendedor de unicornios es la figura secular del Mesías.
La misión de WeWork era cambiar el mundo. Adam Neumann se inspiró en los kibutz para crear su empresa de coworking. Si lo pensamos un poco, los kibutz y el coworking plantean un modelo de socialización para aquellos que no consiguen una posición estable en la economía de mercado.
Podríamos decir que en el siglo XXI la estratificación social es mucho más compleja que la estructura de clases del siglo XX. En la actualidad, en la cima de todo, podemos identificar dos grupos. Los influencers y, por encima de todos, los billonarios. Los billonarios son los übermensch de nuestro tiempo. Esa es la línea mítica del relato titánico de WeCrashed.
SuperPumped (2022) es la historia de Travis Kalanick, pionero del capitalismo de plataformas, fundador y CEO de Uber, interpretado por Joseph Gordon-Levitt. La serie permite realizar una arqueología del capitalismo de plataformas reciente bajo los lentes de Nick Srnicek y Michel Foucault.
Kalanick tenía claro desde el principio que se enfrentaba a la mafia de los taxis. Sabía que para ganarle tenía que ser peor que la mafia. No se trataba de ganar solo el mercado de los taxis sino de ¡conquistar el maldito mundo! Esta serie no cuenta la historia del final de los taxis sino del comienzo de la uberalización de la economía.
Estas series son la realización del relato schumpeteriano del emprendedor y la creación destructora como motor del capitalismo. Son el principio secular del mito de los titanes que sostienen al mundo pero con un giro. Este giro Atlas ya no sostiene al mundo construyendo trenes, acero, edificios, como en las novelas (y películas) de Ayn Rand, sino destruyendo industrias y precarizando el trabajo.
Nomadland (2021), una película que podríamos considerar realista especulativa, es muy elocuente sobre la realidad de los empleados de los depósitos de Amazon. Esta película muestra cómo estos son indigentes nómadas que buscan empleos temporales en distintas dependencias de Amazon. Nomadland (2021) muestra esta paradoja sobre cómo viven los empleados de la empresa más grande del mundo. Muestra la realidad de los pobres del capitalismo.
Lo que las historias de estas series tienen en común es su carácter trágico. Aquí podemos apreciar cómo las series nos brindan una mirada especulativa de la realidad.
3. El giro especulativo: No mires arriba
No mires arriba (2021) de Netflix es relevante para discutir cuestiones del debate filosófico sobre la realidad. La película refleja un estado de ánimo o un espíritu de época. Nunca fue tan evidente como hasta ahora la extinción de nuestra especie. Sin embargo nunca fue tan grande la negación de esta realidad inevitable.
Una de las principales críticas del realismo especulativo a los debates filosóficos actuales es que no contemplan la realidad. Como si existiera un abuso de autonomía de las esferas en las que la filosofía o incluso la política pudieran generar sus propios relatos completamente independientes de la realidad.
La realidad no sería algo relativo que se puede deconstruir infinitamente para obtener múltiples interpretaciones. Tendría una ontología trascendente innegable. Un ejemplo que propone Meillassoux es el de las huellas ancestrales de los dinosaurios que representan los restos fósiles. Concretamente lo que llama la atención es la precisión con la que se puede establecer la fecha de la formación de la tierra, la formación de los astros y hasta la antigüedad del universo.[10] Esto debería servir de evidencia para afirmar que existieron los dinosaurios. No es algo sujeto a interpretaciones.
No mires arriba permite especular esta cuestión sobre nuestra propia realidad. La película admite un sentido paródico en su anuncio: podría estar basada en hechos reales. Un episodio en particular de la película resulta interesante para esta cuestión.
Un grupo de astrónomos viaja a la Casa Blanca para comunicarle a la presidenta que un asteroide impactará la Tierra. Esta escena revela algo sobre el funcionamiento de la racionalidad política.
El Dr. Randall Mindy (Di Caprio) y la candidata a PhD Kate Dibiasky (Jennifer Lawrence) informan de su descubrimiento a la presidenta de EE. UU. Janie Orlean (Meryl Streep) y un grupo de funcionarios y asesores.
La presidenta interrumpe al Dr. Mindy y le pide que por favor simplifique lo más posible lo que intenta decir. Kate Dibiasky, la estudiante de doctorado, toma la palabra:
–Lo que intenta decir es que un cometa se estrellará con la tierra.
Un asesor entonces le pregunta:
–¿Entonces qué sucederá?
El Dr. Mindy comienza a describir los efectos catastróficos de ese evento. Tsunamis, terremotos, un impacto equivalente a mil millones de Hiroshimas.
–Lo siento –interrumpe un asesor–. Me está haciendo sentir incómodo. Es estresante escucharlo.La presidenta pregunta:
–¿Cuán certero es esto?
Dr. Mindy contesta:
–Hay 100% de certeza de impacto.
La presidenta lo vuelve a interrumpir y le contesta:
–Por favor, no diga 100%.
A lo que rápidamente un asesor sugiere:
–¿Podríamos llamarlo un evento potencialmente significativo?
–Pero no es un evento “potencialmente significativo”. ¡Va a suceder! –responde apresuradamente la candidata a PhD que interpreta Jennifer Lawrence.
–¡Exacto! Con una probabilidad del 99.78% para ser precisos –agrega el Dr. Mindy.
–¡Genial! –exclama un asesor–. Entonces no es un 100%.
–Dejémoslo en 70% y sigamos adelante– cierra el debate la presidenta.
Freud escribe sobre el chiste y su relación con el inconsciente. En ese giro inesperado propio de la comicidad aún persiste algo de la realidad. Y de esa forma funciona esta escena, donde más allá de lo absurdo de cómo el relato político busca distorsionar la realidad, algo real de eso persiste como un síntoma.
En la película vemos que a la Casa Blanca no le resulta conveniente anunciar el fin del mundo, por lo que desestima la cuestión.
En esta escena podemos observar lo que Ferraris llamaría deconstrucción de la fábula del mundo verdadero en su Manifiesto del nuevo realismo (2012). La posmodernidad habría hecho de la realidad una fábula y esto no solo ha afectado a las masas sino que también a las elites y el poder mediático.[11] Algo que se puede ver con claridad a lo largo de la película.
La crítica de Ferraris que podríamos ver en esta escena es que existen ciertos eventos que no están sujetos a interpretaciones: como en este caso, la colisión del asteroide con la Tierra. La situación que muestra la película plantea algo del argumento de Ferraris. No importa cómo se quiera interpretar o enunciar: el fin del mundo es inevitable. Esto impone la necesidad desesperada de la acción política. Para ello la política debe asumir primero la realidad. No se puede intervenir sobre algo que no existe. No se pueden evitar catástrofes que no van a suceder.
El discurso político, como se muestra en la película, propone una enunciación más complaciente, orientada a conseguir la reelección. No había lugar en esa narrativa para anunciar el fin del mundo. No era conveniente anunciar eso. Y más allá de las particularidades, esta generalización caricaturesca logra capturar algunos rasgos fundamentales de la racionalidad discursiva de la política.
Esto, en algún punto, implica el problema del correlacionismo que plantea Meillassoux. “El correlacionismo consiste en descalificar toda pretensión de considerar las esferas de la subjetividad y de la objetividad independientemente una de la otra”.[12] Lo que implica considerar la relación entre el sujeto, la conciencia, el lenguaje y los objetos del mundo.
La existencia de esta realidad se puede comprobar a través de la correlación de evidencias. El correlacionismo “exhibe el carácter paradójico de la exterioridad correlacional: por una parte el correlacionismo insiste en el lazo originario tanto de la conciencia como del lenguaje con un afuera radical”.[13] A partir de esta definición de Meillassoux podríamos sugerir que hace referencia a la complejidad que implica para el sujeto aceptar una exterioridad última que es hostil hacia él.
En este sentido podríamos pensar el correlacionismo como una variante de la crítica a no hay hechos, solo interpretaciones que propone Ferraris. Meillassoux compartiría la posición del Dr. Mindy en relación con el asteroide. Sin embargo, la realidad, en los términos en que el personaje explica, no permite a la presidenta visualizarse en esa realidad catastrófica.
No mires arriba permite dar cuenta de esta disputa entre distintas esferas sobre las formas de ver el mundo. Allí se pueden observar las disputas entre múltiples miradas por nominalizar un hecho de la realidad.
4. El giro retórico: de Dr. House a Ted Lasso
Graham Harman indica la existencia de distintas clases de objetos, como ladrillos, átomos o monstruos. Su existencia como entidades no siempre se hace evidente ante su presencia. Cuando utilizamos un martillo, por ejemplo, tal vez lo hacemos teniendo más presente la finalidad del objeto o construcción que estamos realizando. Harman propone invertir los términos de los objetos reales y sus cualidades sensuales, lo que plantea un orden no-correlacionista entre objetos y realidad.[14]
Harman se refiere a una estructura de seducción para señalar el vínculo más allá de cualquier relación de efecto con entidades existentes en el mundo real. De alguna manera la OOO propone una autonomía de los objetos contraria al actual holismo trascendental del pensamiento de las redes, las relaciones, interacciones y dinámicas.[15]
Steven Shaviro señala el lugar de la estética en la propuesta de la OOO de Harman:
La estética es la clave de la causalidad. En lugar de explicar la influencia estética como una forma disminuida y distanciada de causa y efecto físico, y mucho menos como una representación simbólica de procesos físicos, Harman invierte los términos. Busca explicar la causalidad misma como un retoño, o una extrapolación, de un proceso más primordial de influencia estética.[16]
Christopher Peterson y Chelsea Birks reflexionan sobre el realismo especulativo a partir del cine considerando este planteo de Harman.[17] Por medio de sus análisis de películas como Melancholia (2011), Gravity (2013) y Jauja (2014), desarrollan lo que se puede llamar una estética realista especulativa. Kara utiliza el término antropocinema para referirse a películas que permiten contemplar una realidad desde una perspectiva más allá de la percepción humana.[18]
La serie Ted Lasso fue la sensación de la entrega de premios Emmy de 2022. Obtuvo veinticinco nominaciones y cuatro premios. Un resultado modesto si lo comparamos con los siete premios del año anterior. Tal vez no tan notable como este caso, en 2004 la serie Dr. House también fue un suceso televisivo: obtuvo cuatro nominaciones y un premio Emmy en 2005.
Estas series nos permiten abordar la cuestión de la entidad de los objetos –como puede ser la realidad humana– y las distintas formas de interactuar y relacionarse con ella. En estas series podemos ver miradas muy distintas de la realidad y en consecuencia perspectivas diferentes de vinculación humana con estos objetos.
La concepción de realidad del Dr. Gregory House es cínica: todo el mundo miente. Él sabe más que los demás. Siempre tiene la razón. Su inteligencia y conocimiento lo hacen una persona insensible y arrogante. House considera que las instituciones y convenciones sociales son un obstáculo y por eso las transgrede continuamente. No tiene problema en manipular a los demás, lo que le genera muchos conflictos con sus jefes, colegas, pacientes y amigos. Trata las enfermedades como un objeto cualquiera, más que como una práctica médica. Esto plantea la existencia de una realidad y una forma no-humana de vincularse con ella.[19]
Ted Lasso no conoce el deporte que tiene que entrenar, la realidad del lugar en el que está ni las circunstancias que lo llevaron allí. A diferencia de House, Ted Lasso no sabe nada. Él desconoce que en realidad Rebecca, la dueña del equipo, lo asignó como entrenador para fracasar y así vengarse de su exmarido.
En esta serie existe una realidad pero Ted la desconoce. Sin embargo demuestra que hay algo de este objeto que comprende en la manera de vincularse con su realidad. Uno de los gestos más humanos de Ted Lasso es su resignación. Él sabe que poco puede hacer para transformar esa realidad exterior. En consecuencia no se interpone entre los objetos y permite que mantengan su curso.
Ted Lasso es una versión contemporánea de El hombre del jardín (1979). Lo que hace tan popular a Ted no es su competencia como entrenador. Por el contrario, su ignorancia total de la situación en la que se encuentra lo hace actuar de manera ingenua y hasta complaciente. Existe una positividad, falta de resistencia, como las texturas pulidas que describe Byung-Chul Han en relación con lo bello. Ted Lasso es terso como “aquello que ofrece deleite al tacto” y “carente de negatividad de la sensación del dolor”.[20]
La comparación de Ted Lasso y Dr. House muestra cosas como la transformación de la realidad que se ha dado en la última década y las diferentes formas de vincularse con este objeto. La aparición del movimiento Me too y la cultura de la cancelación tuvo un impacto sobre lo que es socialmente aceptable. Este cambio indica una inversión del eje saber-poder en relación con la realidad. Para House la realidad es un objeto que se puede conocer y sobre el que se puede intervenir. Para Ted la realidad existe, sin embargo es un objeto opaco que no puede cambiar por voluntad del sujeto.
Más relevantes son las formas de vinculación con este objeto que vemos en estas series. En este sentido House vive más en el mundo de los objetos que en la realidad humana. Él no trata a los pacientes sino a las enfermedades. Trata las enfermedades como lo que son: entidades no humanas. House se vincula con la realidad de una manera no-humana. Podríamos decir que el enfoque de House es el contrario de Patch Adams (1998), por mencionar otro ejemplo médico del cine.
El caso de Ted Lasso es muy distinto. Su desconocimiento de objetos como el fútbol y la cultura británica lo llevan a vincularse de otra manera con la realidad. Entiende que en esa estructura de seducción, a la que se refiere Harman, él no tiene efecto sobre las cualidades sensuales de estos objetos. Por esa razón interactúa con su realidad de una manera humana.
Aquí se puede apreciar un giro retórico en el que se invierte el relato del héroe. La manera en que House se enfrenta a su realidad para salvar vidas no sería visto como un acto heroico. Hoy House sería un villano. Por el contrario, Ted Lasso, quien evita intervenir sobre los objetos, es un héroe.
Por último, este análisis permite una reflexión final en torno al debate sobre los nuevos realismos. En Dr. House y Ted Lasso también podemos apreciar y comparar las miradas de la realidad que podríamos identificar con el correlacionismo de Meillassoux y la OOO de Harman.
House plantea una mirada de la realidad correlacional. Las enfermedades que trata no son objetos que se revelan por sí mismos. Las descubre a través de una serie de procedimientos que confirman un conjunto de condiciones. El acceso a esa realidad no es directo sino a través de una correlación.
La propuesta no-correlacional de la OOO propone los objetos como sustancias individuales pero no autónomas. La realidad existe como ensamble de objetos de distintos registros en constante cambio. No es accesible para un observador privilegiado como House. Por el contrario, es siempre alusiva y su acceso es oblicuo.
5. Del realismo especulativo al realismo “real”: Argentina 1985
La película Argentina 1985 (2022) intenta recrear el hecho histórico del juicio a las juntas de la última dictadura militar. Más allá de este hecho real, el cine de Mitre propone una mirada cinematográfica realista relevante para esta reflexión. Películas como El estudiante (2011), La patota (2015), La cordillera (2017) plantean una perspectiva realista especulativa. Estas ficciones relatan la realidad; en especial su ópera prima, El estudiante (2011), asume un carácter casi etnográfico con el que se sumerge en la realidad de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. La película revela al espectador esa realidad desde la experiencia del protagonista. Incluso para alguien familiarizado con esa situación resulta sorprendente la elocuencia con la que pone en evidencia aspectos confidenciales, que pocos conocen pero todos asumen reales.
Lo mismo podríamos decir de sus demás películas. Estas historias –aunque ficcionales– en sus relatos revelan de forma alusiva una realidad contundente. En Argentina 1985 se aprecia un paso de un realismo especulativo a un realismo “real”. En esta película la realidad no se presenta de forma alusiva. No hace referencia a otro acontecimiento o situación para tratar de forma alegórica a esa historia.
En Argentina 1985, Mitre se propone abordar la realidad desde la realidad misma. La película intenta reconstruir la materialidad del hecho. Su pretensión es mostrar el juicio de manera fiel a los objetos. Esto se hace evidente en la manera en que intercala los testimonios reales de archivo con las escenas filmadas como si fueran el mismo objeto, la misma realidad.
La visión materialista del realismo de Argentina 1985 se puede apreciar en los objetos. La película fue rodada en los mismos espacios en los que se desarrollaron los hechos. Los vestuarios, los uniformes y demás decorados forman parte de la propia historia. Esos objetos –presentes en el juicio real– permiten perpetuar en su materialidad aspectos de esa realidad.
Esto es relevante porque en la estética realista especulativa que mencionan Kara y Birks se pondera el SGI y uso de efectos especiales para la recreación del espacio exterior u otros escenarios de forma simulada. En este gesto materialista se puede ver enfatizada la cuestión de los objetos. Lo mismo se puede apreciar en Oppenheimer (2023), en la que Christopher Nolan detonó una bomba atómica real para filmar la prueba de Trinity en 1945.
La cuestión más significativa que Argentina 1985 permite abordar sobre el realismo es el testimonio de un hecho pasado y su fidelidad con la realidad. En este sentido la película propone recrear esa realidad meticulosamente desde su materialidad. Específicamente la de los testimonios del juicio.
En una escena en particular plantea esto. Durante el juicio, en la declaración de una testigo, se da un hecho revelador. Ella relata que estando detenida pudo presenciar un acto perturbador. Unos guardias, después de torturar por días a un hombre, hicieron un asado en el que se emborracharon.
Después del asado los guardias volvieron a torturar al hombre pero esta vez no querían información.
–El único objeto de esta tortura que duró horas era que el prisionero dijera: Me la cómo doblada y mi madre es una hija de puta. Estuvieron horas torturándolo, tratando que lo dijera y no lo dijo, señor Presidente. Él no lo dijo. –Lamento haberle dicho esto porque aquí se ha hablado de excesos, “hubo excesos”. Y supuestamente para los acusados estos son los excesos. Lo otro, lo normal, la tortura fría y cruel.
La interrumpe el juez:
–Le pido señora relate hechos y no califique.
–Esto es un hecho señor Presidente. Contesta ella.
Se puede apreciar la solemnidad con la que la película intenta recrear la realidad material del testimonio. En gestos como este podemos observar aspectos materialistas del realismo especulativo en relación con que solo tenemos acceso a la realidad a través de los restos materiales, como los fósiles.
La forma de acceder a la realidad pasada es a través de sus restos materiales. Meillassoux sostiene que las huellas de la vida pasada son fósiles en sentido propio. Son “los materiales que indican la existencia de una realidad o acontecimiento ancestral, anterior”.[21]
La materialidad de los rastros ancestrales es lo que permite dar testimonio de situaciones históricas. Mitre utiliza la materialidad de los objetos como elemento importante de estética cinematográfica realista. No se puede acceder a la atrocidad de los acontecimientos de otra forma que a través de la materialidad de sus testimonios. De la misma manera que lo único que nos queda de los dinosaurios son sus restos fósiles, el juicio a las juntas es un objeto que preserva un testimonio del terrorismo de Estado en la Argentina.
En este sentido Argentina 1985 intenta recrear una historia sobre el juicio a las juntas militares dándole importancia a la materialidad de los objetos. A esto se refiere la expresión realismo real. El énfasis en la materialidad de los objetos que se puede apreciar en esta película permite ilustrar estos aspectos del debate sobre los nuevos realismos.
6. Contribución del cine y las series al debate de los nuevos realismos
El cine y las series permiten pensar los objetos y la realidad de muchas maneras. Es frecuente ver en planteos de Morton y Shaviro referencias a películas. El cine y las series ofrecen una manera de mostrar los objetos y de acceder a la realidad que ha capturado la imaginación del debate realista. Kara reconoce en el cine una tendencia creciente de una estética realista especulativa. Peterson y Birks se suman a esta propuesta a partir de películas como Gravity (2013), Melancholia (2011), Jauja (2014) y Tectonics (2012).
De manera similar, este capítulo exploró cuestiones de los debates sobre los nuevos realismos a partir de series y películas. Tomamos como referencia a autores citados, como Bryant, Srnicek y Harman; Shaviro, Ferraris, Meillassoux y Fisher.
En el primer punto mostramos que The Dropout (2022), We Crashed (2022) y Super Pumped (2022) retratan cierta realidad del capitalismo tecnológico. La caracterización de emprendedores como Holmes, Neumann y Kalanick permite acceder a cierta visión realista especulativa del funcionamiento de esa economía. En el segundo punto, con la película No mires arriba (2022) abordamos debates de los nuevos realismos, como la extinción, la existencia constatable correlacionalmente y la crítica sobre la deconstrucción continua de la realidad. La película muestra una disputa política de un acontecimiento inevitable y ofrece una crítica especulativa del uso político de la realidad. El tercer punto aborda la OOO a partir de las series Dr. House (2004-2012) y Ted Lasso (2020), que permiten notar un cambio de época en las formas de entender la realidad. En este planteo no correlacional vemos distintas formas de relacionarse con la realidad en tanto objeto real. Consideramos el argumento de Harman sobre las cualidades sensuales de los objetos reales o de ficción y los efectos que tienen sobre otros objetos. En el cuarto punto nos referimos al realismo real o materialista a partir de la película Argentina 1985 (2022). Observamos su intento de recrear materialmente el juicio a las juntas militares con un gesto realista especulativo meticuloso. Solo se puede acceder al horror de los acontecimientos a través del testimonio. Un planteo similar al de los fósiles de Meillassoux.
De esta manera se puede apreciar cómo a partir de las películas y las series se puede acceder de manera especulativa a la realidad y la existencia de los objetos. En esta pequeña muestra se puede ver la variedad y complejidad de temas y enfoques de los nuevos realismos. Las conclusiones a las que arribamos son que el cine y las series muestran un creciente interés por la realidad. Que nos permiten especular sobre nuestra realidad y la de objetos más allá de nuestra cognición. Que existe una disputa política sobre esas realidades. Que la realidad existe pero que también es un objeto cambiante y que los planteos realistas no son ingenuos a estas cuestiones. Y que el acceso a los hechos del pasado solo se puede realizar a través de sus testimonios materiales.
- Licenciado en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires. Docente-investigador de la UBA.↵
- Morton, T. (2018). Hiperobjetos: Filosofía y ecología después del fin del mundo. Buenos Aires: Adriana Hidalgo, p. 50. Fisher, M. (2016). Realismo capitalista: ¿no hay alternativa? Buenos Aires: Caja Negra, p. 35.↵
- Kara, S. (2016). “Anthropocenema: Cinema in the Age of Mass Extinctions”, en Denson and Leyda (eds.). Post-Cinema: Theorizing 21st-Century Film. Eframe books.↵
- Ibidem, p. 8.↵
- Peterson, C. (2015). The Gravity of Melancholia: a critique of speculative realism, en Theory And Event, 18(2), y Birks, C. (2018). Objectivity, Speculative Realism, and the Cinematic Apparatus, en Cinema Journal, Volume 57, Number 4.↵
- Bryant, L., Srnicek, N. y Harman G. (2011). The speculative turn: continental materialism and realism. Melbourn: Re.pres, p. 3.↵
- Allí revisa y actualiza los debates sobre nuevos realismos mencionando lo inhumano y transhumano. Adhiere a una visión radical de la OOO de Harman. Shaviro, S. (2014). The Universe of Things: On Speculative Realism. University of Minnesota Press.↵
- Ibidem, p. 28.↵
- Ramirez, M. (ed.) (2016). El nuevo realismo: La filosofia del siglo XXI. México: Siglo XXI. No podríamos continuar sin hacer mención al equipo de “Arqueologías del porvenir” dirigido por Emmanuel Biset, donde podemos encontrar una recepción de estas discusiones desde Córdoba al mundo de habla hispana.↵
- Meillassoux, Q. (2015). Después de la finitud: Ensayos sobre la necesidad de la contingencia. Buenos Aires: Caja Negra.↵
- Ferraris, M. (2012). Manifiesto del nuevo realismo. Santiago de Chile: Ariadna.↵
- Meillassoux, Q. (2015). Op. cit., p. 29.↵
- Ibidem, p. 31.↵
- Harman, G. (2012). The Well-Wrought Broken Hammer: Object-Oriented Literary Criticism. New Literaru Historiy, 43(2), pp. 183-203.↵
- Ibidem, p. 187.↵
- Shaviro, S. (2014). The Universe of Things: On Speculative Realism, p. 138.↵
- Birks, C. (2018). Op. cit., y Peterson, C. (2015). Op. cit.↵
- Kara, S. (2016). Op. cit.↵
- A diferencia de Foucault, para quien la locura no existiría, para House las condiciones médicas son reales, localizables y visibles.↵
- En el argumento de Han según el cual la sociedad contemporánea manifiesta lo pulido y lo terso como la encarnación del exceso de positividad de las superficies lisas que no ofrecen resistencias. Han, B. (2015). La salvación de lo bello. Buenos Aires: Adriana Hidalgo.↵
- Meillassoux, Q. (2015). Op. cit., p. 37.↵







