Jouhan de la Guilbaudière y su Description des principaux endroits de la Mer du sud (1696)
Elizabeth Montañez-Sanabria[2]
Entre 1687 y 1695, el pirata francés Jouhan de la Guilbaudière, junto con un grupo de filibusteros, navegó y asaltó las costas hispanoamericanas del Pacífico desde Baja California hasta el estrecho de Magallanes. Durante este tiempo Guilbaudière registró información estratégica sobre la navegación y, al parecer, dibujó algunos mapas de las costas del Pacífico. A su retorno a Francia, Guilbaudière puso sus conocimientos prácticos sobre la navegación del Mar del Sur al servicio del monarca francés Luis XIV, lo que dio como resultado el patrocinio real de la Compagnie de la Mer du Sud y el envío de la primera expedición al Pacífico sudamericano a cargo de Jacques Gouin, sieur de Beauchesne, en 1698.
Este artículo presenta los resultados preliminares del estudio de un manuscrito inédito de navegación de doscientas veinte páginas de texto descriptivo acompañado de treinta y cinco mapas a color de los fuertes, los puertos y las islas de las costas del Pacífico americano desde el estrecho de Magallanes hasta el golfo de California: la Description des principaux endroits de la Mer du sud depuis les 52 degrez 30 minutes sud, ou est le d’Etroit du Magellan jusqu’au 41 degrez Nord qui est l’isle de Californie faite sur les lieux […], de autoría del pirata Jouhan de la Guilbaudière. Mi objetivo es examinar qué información estratégica contiene este derrotero y cuál fue la difusión y el impacto que tuvo esta información en la toma de decisiones políticas de la monarquía francesa. En una perspectiva más amplia, mi propósito es analizar el papel de los piratas en la construcción del conocimiento cartográfico imperial a finales del siglo xvii.
Este texto está dividido en tres partes. La primera aborda las correrías de Jouhan de la Guilbaudière, primero bajo el mando del pirata neerlandés Franz Rools y luego como líder de un pequeño grupo de filibusteros que asaltó las costas de Perú y Chile en 1693 y 1694. La segunda parte examina qué información estratégica contiene el derrotero pirata y cuáles son sus posibles fuentes de información. Finalmente, se analiza el impacto que tuvo la información registrada por piratas en sus correrías por el Mar del Sur en la toma de decisión imperial de enviar dos expediciones a las costas de Chile y Perú a través del estrecho de Magallanes y establecer una colonia en dicho paso marítimo.
El filibustero Jouhan de la Guilbaudière
Poco se sabe sobre la vida de este pirata.[3] Sobre la base de su apellido, “una variante de Guilbaut o Guilbaud”, Anthony Mullan afirma que probablemente nació y creció cerca de la costa atlántica, en uno de los departamentos occidentales de Francia, conocido por ser un entorno social en donde los hombres se ganaron la vida en el mar ya sea como pescadores, marineros u oficiales.[4] Las primeras noticias sobre Guilbaudière están asociadas a un grupo de piratas franceses que asaltó las costas del Pacífico americano entre 1687 y 1695. Como señalan Peter Bradley y Mateo Martinic, estos filibusteros eran antiguos piratas del Caribe que, tras la campaña represiva contra ellos por parte de las autoridades inglesas de Jamaica y francesas de Saint-Domingue, buscaron seguridad cruzando el istmo de Panamá y navegaron por el Pacífico sudamericano para continuar sus incursiones. Entre estos piratas se encontraban, además de Guilbaudière, Ravenau de Lussan –quien publicó un diario de su incursión en el Mar del Sur[5]– y Étienne –o François– Massertie, entre otros.[6]
Esta oleada de piratas, la última en el Mar del Sur, estuvo dirigida por el neerlandés Franz Rools, llamado también “capitán Franco” o “Francisco Franco”, quien, a bordo del navío Saint-Nicolas, navegó el estrecho de Magallanes hacia el Pacífico con el objetivo de reunirse con la banda de piratas franceses que dos años antes cruzaron el istmo de Panamá bajo el mando de François Grogniet.[7] Una vez en el océano Pacífico, en abril de 1687, este grupo de aproximadamente cincuenta piratas se dirigió hacia las costas norteñas de México. En diciembre se encontraron en Nayarit (México) con los remanentes de la tripulación de Grogniet, formando entonces una fuerza de alrededor de cien piratas. Tras asaltar Acaponeta en 1688, esta coalición se refugió en Baja California, donde las fuerzas virreinales eran prácticamente nulas.[8]
En abril de 1689, Rools y sus piratas se dirigieron hacia el sur. En sus correrías en las costas de Panamá, Colombia, Ecuador, Perú y Chile, capturaron alrededor de veinticinco navíos indianos, esquivando con éxito la débil defensa virreinal de la Armada del Mar del Sur.[9] Sin embargo, este grupo de piratas franceses tampoco estaba en condiciones de asaltar poblaciones importantes en tierra firme, por lo que se tuvieron que conformar con desembarcar en islas poco pobladas que les sirvieran de refugio durante su incursión en el Mar del Sur, tales como Coiba, Desventuradas, Galápagos y Juan Fernández.[10]
Precisamente en Juan Fernández, probablemente en Más a Tierra, el contramaestre Jouhan de la Guilbaudière, junto con veintidós piratas, lideró un motín contra Rools tras el anuncio de su retorno al Atlántico el 10 de enero de 1693.[11] Según señala François Froger, tras varios años lejos de su patria, la mayoría de piratas decidió regresar al Mar del Norte y repartir el botín de nueve mil libras para cada; sin embargo,
veintitrés de ellos, que por el azar del juego habían perdido lo que habían estado ganando durante mucho tiempo volvieron a la isla en una piragua, en la que cruzaron al Perú, negándose a perecer o al menos a recuperar sus premios.[12]
Así, Guilbaudière, junto con los veintidós piratas que se amotinaron, recibieron una piragua para continuar sus correrías por el Mar del Sur, mientras que Rools y la mayoría de la tripulación –unos sesenta filibusteros y aparentemente todos los prisioneros– zarparon rumbo al estrecho de Magallanes en febrero de 1693.[13] Posiblemente debido a que arriesgaban navegar el estrecho en una época del año poco favorable, o por otros motivos que desconocemos, Rools y sus piratas decidieron permanecer unos meses más en el Mar del Sur asaltando las costas de Chile y Perú, en donde se apoderaron del navío Nuestra Señora del Rosario, el cual acondicionaron para su travesía de regreso al Atlántico. Finalmente, en diciembre de 1693, cruzaron el estrecho de Magallanes, llegaron en enero a Brasil y en abril de 1694 a Cayena, en donde Rools permaneció, mientras que un grupo de piratas se dirigió al Caribe y otros tantos a Francia, entre ellos Massertie.[14]
Por su parte, tras el motín en Juan Fernández, Guilbaudière permaneció entre ocho y nueve meses en la isla reparando la piragua de guerra para capturar navíos mercantes que pudieran garantizar obtener una fortuna antes de regresar a Francia.[15] De hecho, entre octubre de 1693 y enero de 1694, lograron capturar cuatro navíos: el Santiaguillo, en el puerto peruano de Yerbabuena, cargado de trigo y por el que obtuvieron un rescate de 17.000 pesos por el bajel y el cargamento que finalmente no devolvieron porque “necesitaba reemplazar la piragua”. Además, capturaron dos fragatas en Chancay y el navío Santo Cristo en Concepción.[16] Tras estas exitosas capturas, y estando al tanto de que la Armada del Mar del Sur los buscaría en Juan Fernández, a donde regresaron antes de emprender su ruta hacia el Mar del Norte, decidieron dirigirse hacia el estrecho de Magallanes.
Según señala el mismo Guilbaudière en su Description des principaux endroits de la Mer du sud, la fuerza de los vientos y de las corrientes marinas arrojaron a su nave de 200 toneladas, el Santiaguillo, contra la costa rocosa de este paso marítimo.[17] El naufragio, que se estima sucedió en marzo o abril de 1694, está indicado con precisión en el mapa del estrecho de Magallanes del derrotero (véase figura 1), que, según Martinic, estaría cerca de la actual bahía de Galiano.[18] Sin lamentar pérdidas humanas, incluyendo la de “doce indios que traían del Perú”, y su botín de 150.000 libras,[19] los piratas permanecieron en el estrecho durante once meses, tiempo en el que fabricaron un navío de 14 toneladas con los restos de la nave con el fin de regresar a Francia.[20] Lo sorprendente de este episodio es que entre la tripulación no hubo carpinteros, y aun así lograron construir un nuevo navío, eso sí, con la ayuda de cinco esclavos que tomaron de los españoles, a quienes posteriormente les otorgaron la libertad.[21]
Figura 1. Mapa del estrecho de Magallanes
o Detroit du Magellan et de ses environs

Fuente: Jouhan de la Guilbaudiere, Description des principaux endroites de la Mer du Sud…, 1696. Manuscripts and Archives Division, The New York Public Library. New York Public Library Digital Collections, en digitalcollections.nypl.org/items/4d3d9970-f104-0136-c016-6be4da2e521a.
Durante su estancia forzada en Tierra del Fuego, Jouhan de la Guilbaudière aprendió la lengua kawéskar (o alacaluf) y reunió uno de los primeros vocabularios traducidos a una lengua europea que incluye 386 palabras.[22] De hecho, durante estos meses Guilbaudière registró las costumbres de este pueblo, por lo que su narración es considerada una aportación a la antropología y al estudio de los pueblos originarios del estrecho de Magallanes. Sin embargo, esta convivencia no estuvo libre de violencia, como reportó el gobernador de Cayena, Férolles, al ministro de Guerra francés:
… como [los piratas] no se distinguían ante ellos por sus buenas costumbres y abusaban harto licenciosamente de sus esposas, los celos hicieron a esos salvajes matar a tres de sus gentes y a un indio mulato, y cuando una treintena de indios vino a pedirles perdón por esa matanza, ellos mataron a su vez a diecisiete de los principales indios. Este asunto ocurrió en la época de su partida[23]
También se supo que cuatro piratas desertaron y navegaron en canoa hasta Valdivia, donde se entregaron. Los demás, unos dieciséis franceses, los cinco esclavos africanos y el piloto del Santiaguillo, Juan Bueno, permanecieron en Tierra del Fuego, de donde lograron zarpar en febrero de 1695.[24] Posteriormente llegaron a Brasil, en donde el piloto Bueno fue liberado, y se dirigieron a Cayena a donde arribaron el 20 de mayo de 1695. Tal como ocurrió con Rools un año antes, Guilbaudière y sus hombres fueron exonerados de los cargos de piratería, y, a instancia de los filibusteros, los esclavos fueron liberados.[25] A finales de 1695, Guilbaudière, junto con otros piratas, regresó a Francia en donde sus correrías por el Mar del Sur no pasaron desapercibas.
La Description des principaux endroits de la Mer du sud
La valiosa información que Guilbaudière recogió en sus correrías en el Mar del Sur, así como su conocimiento práctico de navegación, halló un público receptivo entre los armadores y comerciantes de Saint-Malo y La Rochelle, así como entre los financistas y mercaderes parisinos vinculados con la corte. Según afirma Dahlgren, Guilbaudière proporcionó esta información a Noel Danycan de l’Épine, el más rico de estos armadores franceses, quien además tenía vínculos importantes con financieros y comerciantes.[26] Por ello se cree que es muy posible que la Descripción de Guilbaudière haya sido preparada personalmente para Danycan de l’Epine, que a su vez serviría como fuente de información para los futuros pilotos y capitanes que navegaran por las costas del Pacífico sudamericano.[27]
Se conocen solo dos copias de este derrotero, fechadas en 1696. Una se encuentra en la División de Geografía y Mapas de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos,[28] mientras que la segunda es parte de la colección de Manuscritos y Archivos de la Biblioteca Pública de Nueva York (NYPL), que es el ejemplar que he examinado.[29] Esta última copia, que mide 35 cm x 28 cm, consta de doscientas veinte páginas de texto descriptivo acompañado de treinta y cinco mapas dibujados a pluma y tinta, coloreados cuidadosamente para identificar y distinguir no solo los accidentes geográficos, sino también las ciudades, los pueblos y las fortalezas (véase el anexo de la lista de mapas incluidas en el derrotero). Los mapas cuentan con bordes que los enmarcan y registran en los laterales la latitud que va desde los 52º 30’ sur, desde el este del estrecho de Magallanes, hasta los 41º norte en “la isla de California”. A diferencia de los derroteros españoles y de los ejemplares ingleses hechos por William Hack y Basil Ringrose, este atlas sigue la dirección inversa de sur a norte, comenzando con el estrecho de Magallanes, que es la ruta que utilizaron cuando ingresaron al Mar del Sur bajo el mando de Franz Rools.[30] El cartógrafo de la Description fue el “Señor Hanicle, ingeniero ordinario del rey”. Por lo tanto, la reproducción de este atlas manuscrito no fue solo una empresa privada: se hizo a instancias del rey de Francia Luis XIV.
El objetivo de este “atlas bucanero” –término con el que se conoce este manuscrito en la NYPL– era proporcionar información fiable y actualizada para la navegación en las desconocidas costas occidentales de América, a las que podían llegar los intereses mercantiles, especialmente el comercio de contrabando que entonces suscitaba gran interés en la Francia del Roi Soleil. Por ello, la Descripción también incluye algunas referencias sobre el paisaje, la producción de la tierra y las fuentes de agua, así como las actividades comerciales del virreinato peruano y los productos de los distintos puertos y regiones.
Ello explicaría que en la Description no haya una narración personal de las aventuras piratas de Guilbaudière y sus camaradas en el Mar del Sur, como los relatos de otros conocidos bucaneros como Alexander Exquemelin, Bartholomew Sharp, Basil Ringrose, entre otros. De hecho, es evidente que Guilbaudière fue muy cuidadoso de no dar indicios de su pasado como filibustero en su narración. Lo que Guilbaudière sí enfatizó es su conocimiento de primera mano de la región, en especial de Arica, Valdivia, las islas Galápagos y, por supuesto, del estrecho de Magallanes, y su experiencia práctica en la navegación del Mar del Sur al dar instrucciones en primera persona como “Le advierto que preste atención al entrar allí, porque puede ser muy arriesgado” o “Aconsejo que no se acerque demasiado a toda esta costa”.[31]
En líneas generales, hay dos aspectos de este “atlas bucanero” que destacar. El primero es que Guilbaudière ofrece una descripción muy detallada del estrecho de Magallanes (fig. 1), incluyendo la navegación por este paso marítimo, las toponimias de la región y las costumbres de sus habitantes originarios. De hecho, la Description comienza propiamente con una detallada información geográfica que el pirata registró en el estrecho, “Los nombres de las principales tierras del Estrecho de Magallanes”, en donde permaneció once meses.[32] A continuación, Guilbaudière hace una descripción de las costas del Pacífico americano, acompañada por mapas de los puertos más importantes en sus correrías.
El segundo aspecto importante en la Description son los topónimos empleados. Si bien, en el mapa del estrecho de Magallanes, los nombres están indicados en francés, en los demás mapas hay una combinación de nombres en francés y en español. De gran importancia es que hay algunas menciones en español que sugieren que Guilbaudière tuvo acceso a fuentes hispánicas. Por ejemplo, en el mapa de Chiloé, hay una referencia común en los derroteros españoles: el naufragio del navío del piloto Diego Gallegos en 1557 al sur del puerto de San Andrés, a 46º de latitud sur.[33] Así, el mapa de Chiloé incluido en la Description reproduce la información de fuentes indianas de “aquí se perdió Diego Gallegos”. Ello confirmaría que Guilbaudière no solo registró sus observaciones en sus correrías como pirata en el Mar del Sur, sino que también tuvo acceso a mapas españoles.
En su detallada reconstrucción de las aventuras de Franz Rools en las costas del Pacífico americano, Sebastián Donoso proporciona una referencia que da luces sobre las fuentes españolas a las que accedió Guilbaudière. Durante el saqueo de Acaponeta en 1688, los piratas habrían capturado “dos o tres derroteros para Filipinas, como lo traían de todos los lugares, pueblos y ciudades de esta costa”.[34] Ello confirmaría que Guilbaudière pudo acceder a esta información estratégica de origen indiano que reproduciría parcialmente en los mapas de su Description de 1696. Del mismo modo, ello explicaría de dónde proviene la información para el último acápite de su derrotero, “La ruta desde el puerto de Acapulco hasta las islas Filipinas”, pues ni él ni los demás piratas que participaron en las correrías en el Mar del Sur realizaron la navegación hasta las Filipinas.
Así pues, la Description de Guilbaudière es un manuscrito que combina tanto las observaciones recogidas por el pirata, como su experiencia práctica en navegación durante sus siete años en el Mar del Sur. A ello se suma la información estratégica proveniente de los derroteros españoles que capturaron en México, sin dejar de lado las noticias que los pilotos españoles capturados hayan podido dar sobre la navegación y geografía de las costas del Pacífico americano.
Consecuencias: la toma de decisión imperial
El año anterior al retorno de Guilbaudière a Francia, el 4 de septiembre de 1694, Étienne –según otros François– Massertie arribó a La Rochelle.[35] Este antiguo compañero pirata fue uno de los miembros de la tripulación de Frans Rools que decidió regresar al Atlántico en 1693. Al igual que Guilbaudière, Massertie registró sus correrías en el Mar del Sur, pero en un Journal de bord, o diario de a bordo. De hecho, las aventuras de esta horda de piratas entre 1690 y 1693 se conocen gracias al diario que Massertie escribió y que Édouard Ducéré publicó en 1896 junto con otro Journal de bord d’un flibustier anónimo que narra las correrías de este grupo de piratas entre 1686 y 1690.[36]
La ambición de Massertie, según señala Raynald Laprise, era proponer a la Corona una armada oficial para hacer corso en el Mar del Sur contra los españoles, con quienes estaban en guerra desde 1689.[37] Es por ello por lo que, a su llegada a La Rochelle, Massertie se apresuró en divulgar que llevaba consigo un diario “muy exacto” del Mar del Sur. La noticia se difundió con gran rapidez, llegó incluso a París, y llamó inmediatamente la atención de varios personajes importantes, incluyendo al antiguo intendente de las Antillas, Michel Bégon, y a un grupo significativo de mercaderes y financistas. Es en este contexto en que Massertie conoció al comandante y capitán de la marina real Jean-Baptiste de Gennes, conocido como Monsieur de Gennes, quien se convirtió en su protector y canal para acceder al rey francés.
Si bien tanto Massertie como Guilbaudière podían dar cuenta de la navegación y el estado de las posesiones hispánicas en el Mar del Sur, el relato de Massertie tiene muchas distorsiones. Por un lado, él se atribuye el mérito de la incursión pirata en el Pacífico tomando incluso el título de capitán que Franz Rools detentaba.[38] Por otro lado, para que su proyecto de enviar una expedición al Mar del Sur y capturar las riquezas de Perú fuera aceptado, Massertie exageró en sus alabanzas de las riquezas de Perú, afirmando:
Perú es uno de los países más ricos del mundo, no sólo por la cantidad de oro y plata que los españoles extraen de las minas que allí poseen, sino también por la gran fertilidad de la tierra, que da tres cosechas al año a quienes la cultivan, tanto de trigo como de vino…[39]
De Gennes presentó el ambicioso proyecto de Massertie al rey Luis XIV, quien lo apoyó con gran entusiasmo, así como un grupo importante de miembros de la nobleza y financieros de París. El plan consistía en tomar posesión del estrecho de Magallanes, estableciendo una base permanente en él, ganarse el apoyo de los araucanos, conocidos por resistir con éxito el colonialismo español, y apoderarse de los navíos que se dirigían del Callao a Panamá cargados de metales preciosos cuyo destino final era España.[40]
En junio de 1695, partió de La Rochelle la expedición corsaria dirigida por De Gennes, oficializada por el rey –es decir, el Estado–, compuesta por seis navíos y 700 hombres, entre ellos François Froger, que escribió el diario de la expedición, y el antiguo pirata Massertie, que actuó como piloto. Sin embargo, la expedición fracasó en su intento de alcanzar el Mar del Sur. Si bien llegaron al estrecho de Magallanes en febrero de 1696, los fuertes vientos y el frío extremo impidieron continuar su viaje hacia el océano Pacífico. De hecho, la tripulación no estaba preparada para este viaje tan largo en una región de violentas tempestades y frío intenso. Aunque pasaron dos meses en el estrecho, que cartografiaron cuidadosamente, tuvieron que regresar a Francia sin haber cumplido su cometido.[41]
El fracaso de la expedición de De Gennes no menguó el interés francés por esta región. En el nuevo contexto de paz con España en virtud del tratado de Ryswick de 1697, se organizó una nueva empresa hacia el Mar del Sur, esta vez a cargo de la Compagnie de la Mer du Sud. La creación de esta compañía comercial fue propuesta al consejo real por el acaudalado comerciante parisino Jean Jourdan de Grouée y al armador Noel Danycan de l’Epine, precisamente a quien se cree Guilbaudière destinó la Description. Al confluir los intereses de la Corona francesa de anexar nuevos territorios en costas “deshabitadas” con el de los armadores de vender directamente sus cargamentos a los ricos mercaderes peruanos, la creación de la compañía fue aprobada apenas un mes después de su propuesta ante el rey Luis XIV y el secretario de Estado de Marina, el conde Louis de Pontchartrain, en septiembre de 1698.[42]
Además de establecer comercio de contrabando en el virreinato del Perú, la Compagnie de la Mer du Sud, o Compagnie Royale de la Mer Pacifique, tuvo también como objetivo establecer una colonia en el estrecho de Magallanes, cortando el acceso a otras naciones europeas para establecer un comercio exclusivo en las costas de Chile y Perú. Al igual que el fallido proyecto de De Gennes, la compañía tuvo como propósito fundar una colonia en el estrecho de Magallanes. El lugar escogido era Port Galland, puerto que Guilbaudière utilizó como astillero durante su estancia forzada en el estrecho y que De Gennes cartografió, que por su posición estratégica les permitiría “cerrar” este paso marítimo a navegantes extranjeros.[43]
La premura de la organización de la expedición y los excesivos gastos de armar la escuadra hicieron que la compañía redujera su número de barcos de siete a cuatro. Es más, para maximizar las ganancias mercantiles, Jourdan ordenó disminuir las reservas de agua dulce en los navíos, lo que llevó no solo a altercados con su socio Danycan, quien, como hombre pragmático de mar, prefería enviar solo dos navíos en vez de una gran escuadra, sino también a motines y deserciones, incluyendo el de De Gennes, quien dimitió de su cargo de comandante de la expedición. La dirección de la escuadra pasó a manos de Jacques Gouin, sieur de Beauchesne, un antiguo filibustero reconvertido en corsario en 1685, descrito como “un hábil negociador que habla y escribe español”.[44]
Así, con los cuatro navíos, la expedición partió de La Rochelle en diciembre de 1698. Además de Guilbaudière, quien formó parte de la empresa en calidad de capitaine général guide, el rey Luis XIV ordenó que dos ingenieros reales, Delabat y Duplessis, participaran informando detalladamente del viaje con fines científicos y haciendo levantamientos cartográficos. Para la difícil navegación a través del estrecho de Magallanes, la expedición contaba, además de con los mapas confeccionados por De Gennes y, por supuesto, con los mapas de Jouhan de la Guilbaudière, con las cartas del inglés Francis Drake, así como con relatos y mapas de los neerlandeses que habían cartografiado con gran precisión el extremo sur del continente americano en la primera mitad del siglo xvii.[45] Beauchesne, por su parte, utilizó un mapa de la costa de Perú, Chile y Magallanes que había obtenido de un piloto español, completado y corregido según sus observaciones.[46]
En junio de 1699, la escuadra llegó a Cabo Vírgenes, la entrada oriental del estrecho de Magallanes, en una época del año donde la navegación se torna más complicada por el intenso frío y las tormentas. Tras dos meses de reconocimiento de la región, llegaron a Port Gallant, el antiguo refugio de los piratas franceses, pero consideraron que, para el establecimiento de la colonia, era más apropiada una isla en medio del estrecho bautizada como Louis Le Grand, de la cual tomaron posesión en septiembre de 1699. Tras varios meses levantando detallada información sobre la geografía, los fondeaderos y los habitantes del estrecho de Magallanes, la escuadra alcanzó el Mar del Sur en enero de 1700. En las costas de Chile y especialmente en las del Perú, la escuadra logró comerciar exitosamente con los mercaderes locales, reportando una ganancia de 400.000 libras.[47] Así, esta expedición abrió una nueva era de incursiones francesas de contrabando en el Pacífico patrocinadas por el monarca francés. Como Duplessis menciona en su relato: “Ous sommes les premiers français qui aient été à la mer du Sud avec ordre du roi” (“Nosotros somos los primeros franceses que fuimos al Mar del Sur por orden del rey”).[48]
Reflexiones finales: de pirata a servidor del rey francés
La experiencia práctica en navegación y los conocimientos obtenidos por la última oleada de piratas franceses en el océano Pacífico fueron muy valiosos para su nación. No solo para el monarca, sino también para los mercaderes y financieros franceses, quienes avalaron los proyectos de Massertie y Guilbaudière de enviar expediciones al Pacífico americano. Así, tanto Luis XIV, el Roi Soleil, como los mercaderes y armadores vieron la oportunidad de tomar posiciones estratégicas en el estrecho de Magallanes para cerrar el paso a otras naciones extranjeras y desafiar el dominio español en el Mar del Sur con el objetivo de introducir mercancías de contrabando a las costas de Chile y Perú, un negocio muy rentable en el contexto del monopolio comercial español.
En el caso particular de Jouhan de la Guilbaudière, sus conocimientos prácticos adquiridos como pirata entre 1687 y 1695, primero bajo el mando de Franz Rools, y luego dirigiendo a un pequeño grupo de filibusteros, asaltando puertos y navíos en el virreinato peruano, fueron puestos al servicio del Roi Soleil en su objetivo de establecer comercio de contrabando en el Pacífico sudamericano. Así, de ser un filibustero más, pasó a ser nombrado capitán general del rey de Francia, una forma de redención de su pasado como pirata y de ascender en la escala social.
Anexo de mapas incluidos en la Description des principaux endroits de la Mer du sud
- Détroit de Magellan
- Isle de Chiloé
- Baldivia
- Port de St. Vicent
- Baya de la Conception
- Port de Quoquimbo
- Baya de los Mexillones
- Baye de Ricque
- Port de Hillo
- P. de la Nasque/Dangers soubz l’eau
- P. de Pisco
- P. du Caillau
- P. de Casma
- P. de Paite
- Baye de Gouyaquil
- B de Bonnaventure
- B. de Panama
- B. de Chiriquitte
- Port de Realegue
- Golfe de Fonseca ou de Mapalle – Soufriere de St. Michel
- P. de Acaxulte ou de Sansonnette – Sre. De Sansonnette
- P. de Gouatimala
- P. de Gouatoules
- P. de Angeles
- P. Escondido
- Fallaises
- P. de Acapoul
- P. de Plitaplan/P. D’Oignatanexo
- B. de Santiogue
- P. de Chametlan
- B. des Banderes
- P. de Mantaquel
- P. St. Sebastien
- Le Port de St. Jean
- P. de la Paix
- Esta investigación es parte del proyecto “Piracy and Mapping” y ha sido posible gracias al Joint Excellence in Science and Humanities Program de la Academia Austriaca de Ciencias.↵
- Austrian Academy of Sciences. Investigadora visitante de la Academia Austriaca de Ciencias y miembro del Centro de Estudios Americanos de la Universidad Adolfo Ibáñez. Correo electrónico: emontanez@ucdavis.edu. ORCID: 0000-0002-5262-4355.↵
- Para las autoridades virreinales, pirata era todo extranjero, sobre todo protestante, que atacaba sus costas. Sin embargo, este término podía incluir otras categorías, como corsario, quien contaba con patente de corso de sus monarquías o compañías comerciales. Este fue el caso de las incursiones neerlandesas en el virreinato peruano. Elizabeth Montañez-Sanabria, “The Spanish Lake: Pirates, Privateers, and the Contest for the Pacific Ocean”, Oxford Research Encyclopedia of Latin American History, (2023), doi.org/10.1093/acrefore/9780199366439.013.948. ↵
- Anthony Mullan, “Jouhan de la Guilbaudière his ‘Buccaneer’s Atlas’, and the Beginnings of French Trade along the Pacific Coast of America ca. 1700”, The Portolan, Issue 75 (Fall 2009): 18.↵
- Journal du voyage fait à la mer de Sud, avec les flibustiers de l’Amérique en 1684 & années suivantes para el Sieur Raveneau de Lussan (París, 1690).↵
- Peter T. Bradley, The Last Buccaneers in the South Sea, 1686-1695. Diary and Texts (Morrisville: Lulu, 2015), 2. Mateo Martinic, “Bucaneros en el estrecho de Magallanes durante la segunda mitad del siglo xvii, nuevos antecedentes”, Magallania, vol. 44, n.º 1, (2016): 7, dx.doi.org/10.4067/S0718-22442016000100001.↵
- Mateo Martinic, Cartografía Magallánica 1523-1945 (Punta Arenas: Ediciones Universidad de Magallanes, 1999), 88; Sebastián Donoso, Los últimos piratas del Pacífico (Quito: Editorial Planeta del Ecuador S.A., 2014), 21. ↵
- Donoso, Los últimos piratas del Pacífico, 21 y 31. Es importante señalar que esta obra es la que mejor describe las correrías de Franz Rools y su banda de piratas. ↵
- Idem.↵
- Idem.↵
- Peter T. Bradley, The Lure of Peru. Maritime Intrusion into the South Sea, 1598-1701 (New Yok: Palgrave Macmillan, 2014), 169. Bradley, The Last Buccaneers in the South Sea, 31; Donoso, Los últimos piratas del Pacífico, 179.↵
- “La résolution prise de repasser, vingt-trois d’entr’eux, à qui le hazard du jeu avoir fait perdre, ce qu’ils avoient été si longtemps à gagner, restèrent sur cette Isle avec une Pirogue, dans laquelle ils traverserent au Pérou, résolus de périr ou de regagner au moins leurs lots”. En François Froger, Relation d’un voyage fait en 1695, 1696 & 1697 aux côtes d’Afrique, détroit de Magellan, Brezil, Cayenne & isles Antilles, par une escadre des vaisseaux du roy, commandée par M. de Gennes. (París: 1698), 107.↵
- Donoso, Los últimos piratas del Pacífico, 179-180.↵
- Ibidem, 186-187.↵
- Ibidem, 197.↵
- Ibidem, 197-200; Bradley, The Lure of Peru, 169.↵
- NYPL, Manuscripts and Archives Division, Mss Col 1600: Jouhan de la Guilbaudiere, Description des principaux endroites de la Mer du Sud…, 1696, 1 y 2. ↵
- Martinic, “Bucaneros en el estrecho de Magallanes”, 7.↵
- Jean-Pierre Moreau, Piratas: Filibusterismo y piratería en el Caribe y en los Mares del Sur (1522-1725). Traducción de Cristina Ridruejo (Madrid: Machado Grupo de Distribución, 2012), 286.↵
- NYPL, Description, 1.↵
- Moreau, Piratas: Filibusterismo y piratería, 286-287.↵
- NYPL, Description, 8-14.↵
- Carta del 2 de junio de 1695 citado por Moreau, Piratas: Filibusterismo y piratería, 287.↵
- Kris Lane, Pillaging the Empire: Piracy in the Americas, 1500-1750 (Nueva York: Routledge, 1998), 156-157; Donoso, Los últimos piratas del Pacífico, 203.↵
- Donoso, Los últimos piratas del Pacífico, 203.↵
- Erik Wilhelm Dalhgren, Les relations commerciales et maritimes entre la France et les cotes de l’Ocean Pacifique (París: H. Champion, 1909), 125.↵
- Mullan, “Jouhan de la Guilbaudière his ‘Buccaneer’s Atlas’”, 20.↵
- En lccn.loc.gov/unk81059652.↵
- En archives.nypl.org/mss/1600.↵
- Sobre el derrotero de Ringrose, ver Derek Howse y Norman J. W. Thrower (eds.), A Buccaneer’s Atlas: Basil Ringrose’s South Sea Waggoner (Berkeley: University of California Press, 1992) y sobre las copias del derrotero español hechas por Hack, ver Elizabeth Montañez Sanabria, “La odisea pirata de Sharp, el derrotero español y sus copias inglesas. ¿Transmisión o apropiación de conocimiento?”, Revista del Instituto Riva-Agüero, 8:2, 2023, pp. 65-101.↵
- Mullan, “Jouhan de la Guilbaudière his ‘Buccaneer’s Atlas’”, 23.↵
- NYPL, Description, 11- 21.↵
- Carlos Bascuñán, Magdalena Eichholz y Fernando Hartwig, Naufragios en el océano Pacífico sur. Tomo I. (Santiago de Chile: Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, Taurus, 2033), 121. Una referencia a las fuentes primarias de este suceso se puede encontrar en María Ximena Urbina, Fuentes para la historia de la Patagonia occidental en el periodo colonial: siglos XVI y XVII (Valparaíso: Ediciones Universitarias de Valparaíso, PUCV, 2014), 82-83.↵
- Donoso, Los últimos piratas del Pacífico, 101.↵
- Raynald Laprise, “Lorsque les flibustiers prenaient la plume: le dossier ‘Massertie’”, HISTOIRE(S) de l’Amérique Latine, 14, n.º 5 (2021), 9 y 12.↵
- Édouard Ducéré, Journal de bord d’un flibustier (1686-1693) d’après un manuscrit de la Bibliothèque nationale (Bayonne: Imprimerie A. Lamaignère, 1894).↵
- Laprise, “Lorsque les flibustiers prenaient la plume: le dossier “Massertie”, 12-13.↵
- Ibidem, 14.↵
- “Avant de quitter cette côte, je ne suis puis me dispenser de dire que le Pérou est un des plus riches pays du monde non seulement para la quantité d’or et d’argent que les Espagnols tirent des mines qu’ils y possèdent mais de plus par la grande fécondité de la terre qui rend à ceux qui la cultivent trois récoltes par année, tant de blé que de vin”. En Marie Foucard, Les Cap-Horniers du Roi-Soleil, Commerce interlope français en mer du Sud (1698-1724) (París: L’Harmattan, 2016), 24.↵
- Ibidem, 25.↵
- James Burney, A Chronological History of the Discoveries in the South Sea or Pacific Ocean, vol. IV. (Londres: Printed by Luke Hansard, 1816), 341-342.↵
- Ibidem, 27.↵
- En la sección de Cartes et Plans, en la Biblioteca Nacional de Francia, hay un mapa manuscrito que Johan de la Guilbaudière elaboró en 1697 llamado “Carte du Detroit de Magellan”. Según Martinic, quien publicó este mapa en Cartografía Magallánica 1523-1945 (1999), su principal mérito reside en que, a pesar de sus errores, este mapa sirvió de base para la posterior elaboración de los mapas de Magallanes por los ingenieros Delabat y Duplessis, miembros de la expedición de Beauchesne en 1699.↵
- Foucard, Les Cap-Horniers du Roi-Soleil, 32.↵
- Al respecto ver Elizabeth Montañez Sanabria, “Corsarios y cartografía neerlandesa en la apertura del Mar del Sur, c. 1590-1650”. Raquel Guereca and Guadalupe Pinzón (eds.), Construcción de un espacio marítimo: el Pacífico y su evolución a partir de sus redes transoceánicas e interamericanas (1521-1821) (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2023), 91-120.↵
- Foucard, Les Cap-Horniers du Roi-Soleil, 37.↵
- Ibidem, 67.↵
- Marie Foucard, Duplessis. Périple de Beauchesne à la Terre de Feu (1698-1701). Une expédition mandatée par Louis XIV (París: Transboréal, 2003), 37.↵







