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Introducción

En septiembre de 2023, la Asociación de Historia Marítima y Naval Iberoamericana y el Centro de Estudios Americanos de la Universidad Adolfo Ibáñez volvimos a organizar las mesas sobre historia marítima y naval iberoamericana en el Naval History Symposium que cada dos años organiza el Departamento de Historia de la Academia Naval de los Estados Unidos, en Annapolis. El resultado fue alentador, con paneles cuyos participantes siguen ofreciendo investigaciones que contribuyen a esclarecer el desarrollo del poder naval y la cultura marítima en los mundos de habla hispana y portuguesa. Tal como en las ediciones anteriores de este evento, nuestra intención es seguir enriqueciendo el acervo de saberes en torno a un campo de tanta relevancia en la historia geopolítica, cultural y económica de Iberoamérica y Filipinas. Por ello solicitamos a los participantes en dichas mesas que convirtieran sus ponencias en capítulos y editamos este nuevo número de la colección de Derroteros de la Mar del Sur, que lleva más de treinta años consolidándose como una referencia indiscutible para los estudiosos interesados. Confiamos en que este nuevo volumen, ahora distribuido por la Editorial Teseo, contribuya a la difusión de nuestra empresa investigativa y a la consolidación de la historiografía marítima y naval iberoamericana.

Podemos afirmar que el libro que aquí se abre ha logrado reunir una serie de textos que están atravesados por una problemática fundamental: el modo en que la competencia por el poder marítimo y naval en Iberoamérica ha concitado históricamente los esfuerzos de una constelación de actores privados y estatales que, en su acumulación de saberes tecnológicos, cartográficos y geopolíticos, han resultado esenciales en los procesos de territorialización y explotación del medio de todos los países de la región.

El capítulo de Álex Chávez es el más particular en su planteamiento. Nos remite a las prácticas de construcción naval que aplicaron las sucesivas culturas marítimas de Perú desde tiempos prehispánicos hasta el siglo xx. El texto nos demuestra que estas no se sucedieron de forma lineal, sino que se amalgamaron a partir de un tupido intercambio de conocimientos y materiales que fue conformando una tradición distintiva y particularmente adaptada al singular medio costero del país. Es también una suerte de incitación a que trabajos similares puedan llevarse a cabo en otros ámbitos iberoamericanos, antes que los rastros de la construcción naval tradicional desaparezcan.

Los tres siguientes capítulos exploran el modo en que los Imperios español y francés, así como sus agentes públicos y privados, definieron estrategias para expandir o solidificar su control sobre las rutas comerciales en el Pacífico. Elizabeth Montañez Sanabria nos ofrece un texto que escruta el papel del pirata francés Jouhan de la Guilbaudière a la hora generar un acervo de conocimientos marítimos que permitiría la creación de la Compagnie de la Mer du Sud y el envío de la primera expedición al Pacífico sudamericano a cargo de Jacques Gouin, sieur de Beauchesne, en 1698. La autora demuestra cómo las navegaciones y los asaltos que perpetró este filibustero en las cosas hispanoamericanas entre 1687 y 1695 le permitieron acopiar información estratégica para la navegación y, de ese modo, engrosar un acervo de saberes imperiales que facilitó la expansión francesa.

El trabajo de Marie Duggan analiza cómo la ocupación española de California a partir de 1769 estuvo fuertemente correlacionada con las presiones de los actores mercantiles españoles radicados en Asia. Se centra en el proyecto de Pedro Calderón Henríquez, comerciante radicado en Manila que propuso un sistema transpacífico de seguridad naval que incluía la idea de establecer una presencia permanente en las costas de California. El texto nos demuestra cómo los actores privados fueron partícipes de la geopolítica oceánica de la monarquía hispánica, impulsando procesos de territorialización y control marítimo que respondían a las presiones de la competencia interimperial.

Por su parte, Jorge Ortiz brinda luces sobre un aspecto de la actividad naval española en el Pacífico no siempre tomado en cuenta en la historiografía regional, el de las expediciones cartográficas. Si bien estas fueron varias, toca el caso particular de las llevadas a cabo entre 1802 y 1804 por los oficiales del Departamento Marítimo del Callao, realizando levantamientos de ese tipo tanto en las cosas centroamericanas como chilenas, interrumpidas bruscamente al reiniciarse las hostilidades entre España y Gran Bretaña.

Los cuatro capítulos que siguen abundan en las líneas de interpretación previamente descritas, pero ahora en el escenario geopolítico abierto por las guerras napoleónicas y las independencias hispanoamericanas. El texto de Carlos Ramos nos explica la fuerte influencia de la tradición naval española en los años iniciales de la marina de guerra de Chile, demostrando que el poder naval chileno no fue una mera imitación del modelo británico, como ha tratado sostener la historiografía hasta el momento. Por el contrario, la marina de la república habría nacido a partir de una combinatoria entre la tradición española y británica.

Pablo Guerrero Oñate ofrece un capítulo totalmente congruente con el anterior, explicando cómo las elites políticas del Chile portaliano forjaron una conciencia marítima que cifró el futuro geoestratégico de la República en el control de las reservas de poder oceánico del Pacífico sudamericano. El capítulo pondera las discontinuidades y las incongruencias de tal imaginario, ilustrando a su vez su capacidad para instalarse en el debate público y sentar, particularmente tras la guerra sostenida con España (1865-1866), las bases de la emergencia de Chile como potencia naval a finales de siglo.

El capítulo firmado por Rodrigo Escribano y Mikel Gómez Gastiasoro va en la misma línea, estudiando el proyecto de establecer una estación naval en las costas sudamericanas del Pacífico que pergeñaron las elites de la España isabelina (1833-1866). Los autores explican cómo la aspiración de estacionar buques de la Real Armada en la zona surgió con motivo de un plan más vasto orientado a regenerar la influencia transpacífica de la monarquía tras la pérdida de los virreinatos americanos. Su texto describe las múltiples demandas en ese sentido que realizaron los agentes diplomáticos y comerciales de España en la región y explica cómo el intento de crear la estación estuvo íntimamente relacionado con el estallido de la guerra hispano-sudamericana y los bombardeos de Valparaíso y el Callao en 1866.

Por último, el capítulo de Alexandre Sheldon-Duplaix nos ilustra el rol de la Armada francesa en la independencia del Imperio de Brasil. El autor explica con solvencia cómo la marina ejerció un papel esencial de reconexión comercial y geoestratégico que trató de corregir la ruptura engendrada por las guerras napoleónicas. A este respecto, refleja cómo la estación naval permanente de Francia en Brasil se convirtió en una herramienta esencial para recuperar la influencia diplomática y comercial de Francia en la región.

En suma, estamos frente a unos trabajos que son un aporte a la historia naval y marítima y que ahora, con el apoyo de Editorial Teseo, estamos seguros de que podrán ampliar la cobertura y lectura que merecen.

Finalmente, cabe agradecer a Verónica Ramírez, directora del Centro de Estudios Americanos, por su apoyo en este proyecto.

En el futuro esperamos continuar contribuyendo en esta línea de estudios y estamos seguros de que, con este esfuerzo académico, continuador de la revista Derroteros de la Mar del Sur, seguiremos teniendo buenos frutos investigativos.

   

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