Roxana Marsollier
Llevo muchos años enseñando, pero en la pandemia me sentía humillada. En las clases virtuales los chicos apagaban sus cámaras, dejándome hablando sola. También me pasó que me pedían que tocara ciertas teclas; no hay conexión [de internet] me decían, y eso era para sacarme de la clase… fueron muy crueles.
Docente de nivel secundario, Mendoza
Introducción
Este capítulo explora un tema sumamente importante y del cual poco se habla: cómo la victimización docente durante la pandemia, especialmente a través del mobbing y el ciberbullying, ha impactado profundamente en los educadores. A través de los resultados obtenidos y de experiencias concretas, exploraremos cómo estas formas de acoso han afectado a los docentes en un contexto de creciente presión y aislamiento. Este análisis no solo revela la gravedad de la situación, sino que también subraya la necesidad de abordar estas problemáticas de manera integral en el ámbito educativo.
Cuando pensamos en violencia en educación, lo asociamos al acoso entre pares, comúnmente entre estudiantes. Sin embargo, existe un fenómeno menos investigado que también puede ser considerado como violencia u hostigamiento en el ámbito educativo y que tuvo especial relevancia durante la pandemia: el acoso hacia los docentes. Este acoso no solo provino de los estudiantes, sino que también se reportaron situaciones de hostigamiento de los padres hacia los docentes, así como casos de acoso por parte de directivos (mobbing vertical) o de colegas (mobbing horizontal) de la institución educativa.
De acuerdo con el informe de la OIT (2023) titulado “Experiencias de violencia y acoso en el trabajo: Primera encuesta mundial, 2022”, más de una de cada cinco personas empleadas ha sufrido violencia y acoso durante su carrera profesional. Este problema no se restringe a un entorno laboral específico (oficinas, fábricas, comercios, escuelas, etc.), sino que también puede ocurrir durante los desplazamientos al trabajo, en el ámbito digital de las comunicaciones laborales, en eventos o actividades sociales relacionadas con el trabajo e incluso en oficinas ubicadas en el hogar (home office).
En 2019, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) marcó un hito en la lucha por un entorno laboral libre de violencia y acoso al aprobar el Convenio N.° 190 y la Recomendación N.° 206. Estos instrumentos internacionales establecen el derecho fundamental de toda persona a un trabajo seguro y libre de hostigamiento. Argentina ratificó la normativa de la OIT el 15 de febrero de 2022, y así se convirtió en uno de los primeros países en adoptar este instrumento internacional que busca erradicar la violencia y el acoso en el mundo del trabajo. La ratificación fue un paso importante para alinear la legislación nacional con los estándares internacionales y reforzar de ese modo el compromiso del país con la protección de los derechos laborales.
Para comprender la problemática de la victimización, es esencial contextualizarla dentro de ciertos marcos teóricos que nos permiten comprender qué es y cuáles son las implicancias del acoso laboral o mobbing en la profesión docente.
Violencia u hostigamiento laboral
El mobbing, o acoso laboral, se refiere a una serie de conductas hostiles y sistemáticas dirigidas hacia un individuo en su lugar de trabajo. El término fue introducido por Konrad Lorenz en la década de los 70 y proviene del verbo inglés “to mob”, que significa maltrato, hostigamiento, ataque o persecución por parte de una muchedumbre (mob) hacia un individuo, en analogía con el comportamiento de manadas. Es significativo que la misma palabra con mayúscula, “the Mob”, signifique mafia, se resalta su connotación de violencia organizada.
Heinz Leymann, en los años 90, adaptó este término para referirse a situaciones en las que un trabajador es acosado sistemáticamente por compañeros o superiores. Leymann (1996) define el mobbing como un comportamiento hostil y deshumanizante que se repite de manera sistemática contra una persona en el lugar de trabajo. El mobbing también es conocido como acoso psicológico laboral o como proceso de victimización. Los elementos clave del mobbing según este autor incluyen:
- Hostigamiento y violencia extrema: el acoso se manifiesta a través de conductas hostiles que pueden incluir violencia verbal y psicológica.
- Prolongación en el tiempo: estas conductas no son incidentes aislados, sino que se extienden durante un período prolongado.
- Carácter sistemático: el acoso implica acciones repetitivas, no esporádicas, que buscan debilitar y desgastar a la víctima.
- Intención de dañar psíquica o moralmente al trabajador: el objetivo del mobbing es causar daño psicológico o moral, lo que afecta la autoestima y el bienestar del trabajador.
Impacto del mobbing en los docentes
El mobbing provoca diversas perturbaciones emocionales y psicológicas en las víctimas. Según Wieclaw et al. (2006), existe una asociación entre sufrir violencia y el estrés, dado que esta incrementa la ansiedad y afecta negativamente el bienestar del docente.
Diferentes estudios sostienen que uno de los riesgos psicosociales emergentes de nuestro tiempo es el mobbing en el contexto de instituciones educativas, donde, generalmente, las situaciones de hostigamiento a los docentes se mantienen de manera encubierta, permeando hasta cierto punto la motivación y el sentido de pertenencia de los docentes con la institución (Villagrán Rueda y Puente Garnica, 2015).
Durante la pandemia, se reportaron numerosos casos de mobbing entre docentes, por parte de directivos y padres de familia, lo que exacerbó el estrés y la sensación de inseguridad. El mobbing en el contexto educativo durante la pandemia ha sido un fenómeno complejo, intensificado por la virtualización del trabajo y la presión adicional sobre los docentes. Estas manifestaciones de acoso incluyeron la exclusión de reuniones importantes y la imposición de tareas excesivas y poco razonables.
Estas experiencias de hostigamiento no solo afectaron la salud mental de los docentes, sino que también impactaron negativamente en el clima laboral y en la eficacia educativa.
Ciberacoso docente
El ciberacoso, una forma específica de acoso que utiliza tecnologías digitales, ha sido estudiado principalmente en poblaciones jóvenes, pero también afecta a los docentes (Cox et al., 2017). Definido como una actividad deliberada, repetida y dañina dirigida a una o más personas mediante el uso de dispositivos electrónicos (Hinduja & Patchin, 2015), el ciberacoso incluye conductas como:
- Compartir material degradante de docentes en redes sociales.
- Crear perfiles falsos con contenido ofensivo.
- Enviar amenazas o mensajes vulgares.
- Grabar y difundir reacciones provocadas intencionalmente.
Si bien algunos estudios reportan casos de violencia contra los docentes, cabe señalar que, durante la pandemia, debido al aumento en la utilización de tecnologías digitales, se dio un aumento de los casos de ciberacoso en las instituciones educativas. A diferencia del acoso presencial, el acoso virtual permite a los agresores actuar desde el anonimato, y así evitan ser sancionados. Otro factor que ha contribuido a la proliferación de estos ciberataques es el uso de smartphones y redes sociales por parte de los estudiantes, que se intensificó con la transición a la enseñanza virtual durante la pandemia (Pereira Hernández, 2023).
Relación entre ciberacoso y burnout
Los efectos del ciberacoso en los docentes son múltiples y severos. Entre los efectos mayormente indicados encontramos:
- Estrés y agotamiento psicológico.
- Problemas de bienestar físico, como dolores de cabeza y alteraciones del sueño.
- En casos extremos, depresión y ansiedad.
El vínculo entre el bullying laboral y el burnout es bien conocido en el ámbito de la salud ocupacional. Diversos estudios han demostrado que quienes son víctimas de bullying tienen más probabilidades de sufrir burnout, especialmente agotamiento emocional. Durante la pandemia, esta conexión se mantuvo y el ciberbullying se intensificó (Varela et al., 2024). Sin embargo, el apoyo social puede ayudar a mitigar el impacto del ciberacoso en el burnout docente. Por ejemplo, un estudio encontró que los docentes que recibieron más apoyo de sus escuelas durante la pandemia experimentaron menores niveles de estrés y agotamiento emocional (Sheikh et al., 2020).
Resultados obtenidos y experiencias concretas de victimización docente
Durante la pandemia, los docentes de Mendoza enfrentaron diversas formas de victimización provenientes de múltiples actores en la comunidad educativa. Del análisis de los datos aportados por 421 docentes que realizaron educación virtual durante la pandemia, se observó que un 12,11 % aseguró ser víctima de hostigamiento, y de allí se reveló una amplia gama de experiencias de acoso.
Las experiencias de acoso y hostigamiento durante la pandemia pueden ser agrupadas según las diferentes fuentes que generaron procesos de victimización docente, entre las que se destacan las siguientes:
1. Situaciones de acoso de estudiantes a docentes
Se identificaron las siguientes situaciones en las que los docentes fueron víctimas de conductas de hostigamiento o acoso por parte de sus estudiantes:
1.1. Acoso en redes sociales y mensajería
- Hacer stickers de WhatsApp de la profesora.
- Comentar estados personales de WhatsApp del docente.
- Apagar las cámaras para dejar hablando solo al docente como una burla.
- Publicar mensajes ofensivos e insultos en redes sociales durante el confinamiento.
- Hacer capturas de pantalla del docente durante sus clases con expresiones ridiculizantes que luego circulaban por las redes.
1.2. Hostigamiento por horarios y comunicación inadecuada
- El uso de grupos de WhatsApp facilitó el acceso al teléfono personal del docente, lo que derivó en el envío permanente de mensajes.
- Solicitudes de reuniones por Meet fuera del horario laboral.
- Comunicaciones insistentes y generadoras de malestar por parte de padres y alumnos, realizadas en horarios inapropiados.
- Mensajes de consulta al celular personal en cualquier momento del día y de la semana (incluidos fines de semana).
2. Situaciones de acoso de padres a docentes
- Exigencias inapropiadas y falta de respeto: los padres exigían atención a cualquier hora, incluso después de las 22 h, insultaban y trataban mal a los docentes cuando no eran atendidos.
- Conducta inapropiada durante clases virtuales: los padres capturaban imágenes de algunos docentes sin su consentimiento y mostraban falta de respeto y de empatía en sus interacciones en el grupo de padres o de estudiantes.
- Hostigamiento y agresiones durante reuniones: docentes de nivel primario y secundario reportaron ser hostigados por las exigencias de los padres y agredidos durante reuniones virtuales por desacuerdos con los informes finales. En un caso de nivel primario, la madre de un estudiante escribió amenazando al docente que lo iba a esperar en la escuela, cuando volvieran a la presencialidad.
3. Situaciones de acoso entre pares docentes
También se da cuenta de situaciones de mobbing horizontal entre pares docentes.
- Amenazas: un docente relató cómo su colega corregía su área sin permiso y amenazaba a los padres para que cumplieran con sus trabajos primeramente, en lugar de los que solicitaba su colega, lo que generó confusión y conflicto con padres y estudiantes.
4. Situaciones de acoso a nivel institucional (directivos o superiores)
- Exigencias desmesuradas y falta de apoyo: algunos directivos imponían cargas laborales excesivas y requerían actividades no remuneradas, aprovechando su posición asimétrica para amenazar con sanciones y ordenar tareas absurdas.
- Discriminación en el trabajo: un directivo obligaba a un docente a dar clases de consulta presenciales mientras los demás lo hacían virtualmente. Por otra parte, dividió en tres días diferentes la carga horaria que este docente realizaba en una jornada, sin consultarle y de manera injusta. De la misma manera, otros docentes señalaron cambios de horarios de clases sin consentimiento previo.
- Inflexibilidad en métodos de enseñanza: las autoridades impusieron un modelo rígido de trabajo que no consideraba la diversidad de materias y estrategias, lo que obligó a los docentes a grabar clases y enfrentar problemas por no seguir el mismo modelo que los demás.
- Hostigamiento por exposición: se exigía a los docentes editar y exponer videos de sus clases, a pesar de la incomodidad de muchos frente a la cámara y la invasión a su vida privada. Una anécdota relata que una directora de escuela secundaria desmotivó a una practicante externa con su maltrato en instancias virtuales, lo que afectó su interés por la docencia.
- Ghosting laboral: hostigamiento en forma de ghosting por parte de directivos (terminar abruptamente la comunicación con alguien sin previo aviso, simplemente no responder o contestar un pedido del docente), sumando presión con tareas innecesarias durante el confinamiento.
5. Situaciones de acoso a nivel administrativo
- Exigencia de documentación y papeleo: las autoridades exigían la entrega de documentación en tiempos y formas anteriores a la pandemia, sin tener en cuenta las demoras ocasionadas por la situación sanitaria.
- Falta de apoyo técnico y económico: la Dirección General de Escuelas pedía múltiples informes y planes de trabajo sin brindar el apoyo necesario para el funcionamiento de las instituciones educativas.
- Presiones administrativas: profesores de avanzada edad fueron presionados para firmar documentos que los obligaban a volver al colegio, bajo amenaza de perder su empleo.
Estos testimonios ilustran la variedad y gravedad de las experiencias de victimización que los docentes enfrentaron durante la pandemia, y a su vez reflejan un ambiente laboral hostil y desafiante que afectó su salud y bienestar.
Conclusión
La victimización docente en forma de mobbing y ciberacoso aumentó significativamente durante la pandemia, y ello afectó gravemente la salud mental y el bienestar de los docentes. Esta situación puso de manifiesto la necesidad urgente de implementar políticas efectivas y proporcionar apoyo psicológico para mejorar tanto el ambiente laboral como la calidad educativa.
Es esencial que las instituciones educativas no solo desarrollen y apliquen políticas claras contra el mobbing y el ciberacoso, sino que también promuevan una cultura de respeto y apoyo mutuo. La capacitación continua para docentes y personal administrativo sobre el manejo de situaciones de acoso, junto con la provisión de recursos de apoyo psicológico, son pasos cruciales para abordar estas problemáticas. La implementación de grupos de apoyo entre pares puede proporcionar un espacio seguro para que los docentes compartan sus experiencias y estrategias de manejo del estrés.
Además, fortalecer la convivencia institucional mediante un clima escolar proactivo es esencial para reducir el acoso y mejorar el ambiente educativo. Fomentar el respeto y la empatía, organizar actividades de team building (formación de trabajo en equipo) y colaborar estrechamente con padres y la comunidad pueden fortalecer el sentido de pertenencia y cohesión. Estas acciones contribuyen a construir un ambiente escolar positivo, donde los estudiantes se sientan valorados y respetados, lo que al mismo tiempo contribuirá a reducir las incidencias de acoso y conflictos.
Este capítulo subraya la necesidad de más investigación y acción en el ámbito de la victimización docente para proteger y apoyar a los docentes en sus roles más importantes. Solo mediante un enfoque integral que combine políticas claras, apoyo psicológico y una cultura de respeto se podrá garantizar un ambiente laboral saludable y seguro para todos los docentes, así se mejorará la calidad de la educación en nuestra provincia y en el país.
Referencias bibliográficas
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