Segunda parte
Alejandro Castro Santander
Creo que la humanización se inauguró el día en que alguien en vez de pensar en singular pensó en plural.
José Miguel Valle Bilbao (2024)
Informe para responsables de políticas educativas: prevención e intervención en bullying y ciberbullying
Este documento está diseñado para guiar a responsables de políticas educativas y micropolíticas institucionales en la implementación de estrategias integrales y basadas en evidencia para combatir el bullying y el ciberbullying en las escuelas.
Introducción
El bullying y el ciberbullying son fenómenos cada vez más preocupantes en los entornos educativos. Afectan el bienestar general de los estudiantes, crean ambientes escolares inseguros y perjudican el proceso de enseñanza-aprendizaje.
En las últimas décadas, las investigaciones han avanzado significativamente en la comprensión de estos fenómenos y han generado propuestas para prevenir e intervenir eficazmente. Este informe tiene como objetivo proporcionar a los responsables de políticas educativas un resumen experto de las investigaciones actuales, así como de los programas y políticas que han demostrado ser exitosos a nivel nacional e institucional.
1. Avances en la investigación sobre bullying y ciberbullying
Las investigaciones sobre bullying y ciberbullying han identificado tres elementos centrales en la dinámica de estos fenómenos:
- Desequilibrio de poder: los agresores se sitúan en una posición dominante, ya sea por razones físicas, sociales o psicológicas.
- Repetición de la agresión: las conductas de acoso no suelen ser aisladas, sino que se repiten a lo largo del tiempo.
- Intencionalidad del daño: el agresor puede buscar deliberadamente causar daño físico, psicológico o social a la víctima, pero es fundamental indagar sobre la cultura de maltrato del grupo y la naturalización de la violencia.
Los estudios también han mostrado que los efectos de ambos tipos de acoso son a largo plazo. Las víctimas suelen presentar mayor riesgo de desarrollar trastornos mentales como ansiedad, depresión y, en casos extremos, conductas suicidas. Los agresores, por su parte, tienden a desarrollar comportamientos antisociales, mientras que los testigos del acoso pueden sufrir distinto tipo de consecuencias al vivir en un ambiente escolar hostil.
En el caso del ciberbullying, se agravan los siguientes aspectos
- Anonimato del agresor: el uso de medios digitales permite a los agresores ocultar su identidad, lo cual aumenta el impacto en la víctima.
- Difusión rápida: los episodios de ciberbullying pueden llegar a una audiencia mucho mayor, y así ampliar el daño psicológico.
- Disponibilidad constante: a diferencia del bullying tradicional, el ciberbullying puede ocurrir en cualquier momento del día, lo que prolonga la exposición de la víctima.
2. Políticas nacionales: un marco integral para la prevención y la intervención
Las políticas nacionales para la prevención y el manejo del bullying y el ciberbullying deben estar alineadas con un enfoque de derechos humanos, reconociendo que todos los estudiantes tienen derecho a un entorno educativo seguro, inclusivo y libre de violencia. Las mejores prácticas internacionales muestran que la legislación nacional y las políticas públicas pueden ser efectivas cuando se implementan con enfoques integrales que aborden tanto la prevención como la intervención.
Ejemplos de políticas nacionales exitosas
- Finlandia: Programa KiVa. Este es uno de los programas más reconocidos a nivel mundial, implementado en todas las escuelas finlandesas. Basado en investigación científica, KiVa aborda la prevención a través de educación socioemocional y juegos didácticos, mientras que su intervención incluye equipos de acción especializados en las escuelas para gestionar casos de acoso.
- Estados Unidos: Programa Olweus. Este programa ha sido implementado en miles de escuelas y se basa en la creación de climas escolares positivos. Combina la capacitación docente con la implicación de toda la comunidad escolar y las familias para prevenir y manejar el acoso.
Medidas claves de políticas nacionales
- Legislación que proteja los derechos de los estudiantes: es esencial contar con leyes que reconozcan explícitamente el bullying y el ciberbullying como formas de violencia que deben ser abordadas en las escuelas. Estas leyes deben incluir mecanismos claros de denuncia y sanción.
- Capacitación a docentes y personal educativo: la formación continua para los educadores es fundamental para detectar y manejar casos de bullying. El personal docente debe estar capacitado no solo para identificar situaciones de acoso, sino también para fomentar ambientes de respeto y apoyo entre los estudiantes.
- Involucrar a toda la comunidad educativa: la prevención del bullying no puede ser una tarea exclusiva de los docentes. Los padres, el personal administrativo y los mismos estudiantes deben estar involucrados en la promoción de un entorno escolar respetuoso e inclusivo.
- Sistemas de denuncia y seguimiento: las plataformas de denuncia en línea, como el Sistema Especializado en Reporte de Casos sobre Violencia Escolar (Siseve) en Perú, han demostrado ser una herramienta efectiva para que las víctimas y testigos puedan denunciar casos de acoso de manera confidencial y recibir asistencia.
3. Micropolíticas institucionales: prevención e intervención desde las escuelas
A nivel institucional, las escuelas pueden implementar micropolíticas basadas en el fomento de la convivencia y el respeto. Estas acciones deben estar alineadas con las políticas nacionales, pero, a la vez, adaptarse a las características y necesidades específicas de cada comunidad escolar.
Recomendaciones para las instituciones educativas
- Fomentar la participación de los estudiantes: crear espacios donde los estudiantes puedan expresar sus inquietudes y participar activamente en la promoción de la convivencia. Los comités de convivencia o consejos estudiantiles son herramientas útiles para promover el liderazgo estudiantil y la resolución pacífica de conflictos.
- Monitoreo constante del clima escolar: realizar evaluaciones periódicas del ambiente escolar, utilizando encuestas anónimas para conocer el nivel de satisfacción y seguridad que perciben los estudiantes. Esto permite detectar tempranamente problemas de acoso y tomar medidas antes de que se agraven.
- Protocolos de intervención claros: las escuelas deben contar con protocolos bien definidos para actuar en caso de bullying o ciberbullying. Estos protocolos deben incluir procedimientos de investigación, medidas disciplinarias, apoyo psicológico para las víctimas y reintegración para los agresores.
- Uso responsable de la tecnología: con el aumento del ciberbullying, es necesario educar a los estudiantes en el uso responsable de las redes sociales y las plataformas digitales. Programas como Con Vos en la Web en Argentina, que se centran en la alfabetización digital, son un ejemplo de cómo abordar el ciberbullying desde la perspectiva del uso adecuado de las tecnologías.
4. Buenas prácticas internacionales en prevención del bullying y ciberbullying
Las experiencias internacionales han demostrado que las mejores prácticas en la prevención del bullying y el ciberbullying incluyen un enfoque integral que combine la intervención temprana, el desarrollo de competencias socioafectivas y la participación activa de la comunidad educativa.
Ejemplos de buenas prácticas
- Nueva Zelanda: el programa Positive Behaviour for Learning (PBL) se enfoca en enseñar a los estudiantes conductas positivas, lo que mejora el ambiente escolar de manera proactiva. El programa ha mostrado resultados efectivos en la reducción de conflictos entre estudiantes y en la mejora del rendimiento académico.
- Reino Unido: el Anti-Bullying Alliance trabaja en colaboración con el gobierno para promover estrategias de prevención del acoso, combinando campañas de concienciación con el desarrollo de habilidades socioafectivas en los estudiantes. El enfoque se centra en la construcción de relaciones saludables y la resolución de conflictos.
5. Recomendaciones para el diseño de políticas educativas
- Adopción de un enfoque de derechos humanos: todas las políticas deben estar basadas en el reconocimiento de que el bullying y el ciberbullying son formas de violencia que vulneran los derechos de los niños y jóvenes. Un enfoque de derechos permite a las políticas priorizar la protección de los más vulnerables, como estudiantes pertenecientes a distintas minorías.
- Fomento de la convivencia escolar: las políticas deben centrarse en la promoción de una convivencia inclusiva y respetuosa. Esto incluye la capacitación docente en resolución de conflictos, el fomento de relaciones basadas en la equidad y el respeto, y el uso de prácticas restaurativas como herramientas de intervención.
- Integración de la tecnología en la prevención del ciberbullying: a medida que el uso de las tecnologías digitales continúa creciendo, es fundamental que las políticas educativas aborden de manera clara y directa el uso responsable de internet y las redes sociales. Además, deben establecer sistemas de monitoreo y denuncias accesibles para las víctimas de ciberbullying.
- Monitorización y evaluación continua: las políticas deben incluir mecanismos claros para evaluar su efectividad, adaptándose a los cambios en el entorno escolar y digital. La recopilación de datos periódicos es esencial para ajustar las estrategias de intervención y mejorar su impacto:
La implementación de políticas nacionales y micropolíticas institucionales efectivas para prevenir y abordar el bullying y ciberbullying es un paso fundamental para garantizar entornos escolares seguros y saludables.
Aspectos del bullying y el ciberbullying que no reciben la suficiente atención
Hay varios aspectos del bullying y el ciberbullying que, aunque son cruciales para abordar de manera efectiva estos fenómenos, no siempre reciben la suficiente atención en los debates y estrategias actuales. Considerando los cambios generacionales, particularmente en la generación Z (11 a 27 años) y la generación Alfa (0 a 10 años), y el impacto de la violencia en la calidad educativa, estos puntos merecen mayor enfoque e innovación. A continuación, presento algunos de los aspectos que considero relevantes y subestimados.
1. Ciberbullying en espacios privados y difíciles de monitorear
Uno de los principales desafíos que ha emergido con las generaciones Z y Alfa es el uso de plataformas digitales privadas, donde el acoso es difícil de detectar y controlar. Aplicaciones de mensajería como WhatsApp, Snapchat, Discord o las funciones de mensajes privados en plataformas como Instagram y TikTok, permiten que el ciberbullying ocurra fuera de la vista de los padres, docentes e incluso de las propias plataformas.
Innovación y estrategias necesarias
- Mejores herramientas de monitoreo para padres y educadores: existen pocas herramientas eficaces que permitan a los adultos supervisar adecuadamente los intercambios en estas plataformas, especialmente en términos de privacidad y protección de los menores.
- Campañas para educar a los jóvenes sobre privacidad y acoso: las intervenciones educativas deben innovar hacia enfoques que permitan a los estudiantes identificar, denunciar y evitar el acoso digital en estas plataformas privadas, lo que fomenta una cultura digital ética.
- Colaboración con desarrolladores de plataformas: las empresas tecnológicas que desarrollan estas plataformas deben ser parte activa de la solución, creando entornos más seguros y desarrollando herramientas de detección automatizada de acoso.
2. El impacto del ciberbullying en el desarrollo de la identidad y autoestima
Las generaciones Z y Alfa viven gran parte de su proceso de desarrollo de identidad en entornos digitales. Las plataformas sociales, donde la imagen, los likes y los seguidores son medidores de estatus, amplifican el impacto del ciberbullying en la autoestima y el autoconcepto. El acoso en línea no solo afecta la salud mental de los jóvenes, sino también la manera en que se perciben a sí mismos y su lugar en el mundo.
Innovación y estrategias necesarias
- Programas de alfabetización afectivo-digital: es necesario diseñar currículos específicos que eduquen a los estudiantes sobre cómo las interacciones en línea pueden influir en su autoestima, y brindarles herramientas para proteger su salud mental y autoestima frente a la presión social y el acoso.
- Intervenciones en redes sociales sobre autoestima y bienestar: las plataformas sociales podrían colaborar en la creación de contenido sobre bienestar, con influencers juveniles que modelen comportamientos saludables y rechacen el acoso como medio de validación social.
3. Rol de los testigos en el ciberbullying y el bullying: pasividad y complicidad
La conducta de los espectadores o testigos del bullying y el ciberbullying sigue siendo una de las áreas más subestimadas y donde hay gran trabajo por hacer. En muchos casos, la pasividad o complicidad de quienes observan el acoso sin intervenir refuerza el poder de los agresores, y así se perpetúa la conducta.
Innovación y estrategias necesarias
- Programas de empoderamiento para los testigos: crear programas que incentiven a los estudiantes a actuar como agentes de cambio, interviniendo de manera segura para detener el bullying. Esto puede incluir entrenamiento en habilidades de mediación, el uso de herramientas para denunciar de manera anónima o participar en campañas de concienciación lideradas por estudiantes.
- Uso de tecnología para el apoyo de víctimas: desarrollar aplicaciones o plataformas donde los estudiantes puedan intervenir de manera discreta o anónima para reportar casos de ciberbullying, con el fin de crear un sentido de comunidad donde no se tolera la pasividad ante la violencia.
4. La relación entre violencia escolar y entorno digital
El bullying y el ciberbullying no ocurren en espacios separados, sino que se alimentan mutuamente. Los conflictos y la violencia que surgen en el entorno escolar físico son amplificados en el mundo digital y viceversa. Sin embargo, muchas intervenciones aún no logran integrar estos dos mundos de manera efectiva.
Innovación y estrategias necesarias
- Estrategias de intervención híbrida: se deben crear programas que traten tanto el bullying escolar como el ciberbullying en un enfoque integral, reconociendo que los estudiantes se mueven de manera fluida entre los entornos físico y digital. Es necesario capacitar a los docentes y orientadores para que comprendan que los incidentes en la escuela pueden tener repercusiones en las redes sociales y viceversa.
- Incorporar la realidad digital en las políticas de convivencia escolar: las políticas escolares sobre convivencia no siempre contemplan cómo los conflictos digitales afectan el ambiente en la escuela. Se deben integrar mecanismos para lidiar con situaciones que se inician en las redes y acaban afectando el rendimiento y la salud emocional de los estudiantes en la escuela.
5. Ausencia de educación en ciudadanía digital y ética digital
A pesar del aumento de la vida digital entre las nuevas generaciones, muchos sistemas educativos no han implementado de manera eficaz programas que enseñen ciudadanía digital y ética digital. La falta de comprensión sobre los límites del comportamiento en línea y la falta de empatía digital agravan el problema del ciberbullying.
Innovación y estrategias necesarias
- Currículos obligatorios sobre ciudadanía digital: es crucial implementar programas que aborden el comportamiento ético en línea, el impacto de las palabras y acciones digitales, y los riesgos de compartir información privada o involucrarse en dinámicas de acoso.
- Involucrar a padres y cuidadores en la educación digital: los esfuerzos para enseñar ciudadanía digital no deben limitarse a las escuelas. Es fundamental que los padres y cuidadores estén formados en los riesgos y oportunidades del mundo digital, para que puedan guiar a sus hijos en el uso responsable de la tecnología.
6. Impacto del bullying y el ciberbullying en la calidad educativa y el futuro de los estudiantes
El bullying y el ciberbullying pueden llegar a producir un impacto devastador en la calidad educativa. Los estudiantes que son víctimas de acoso tienen mayores tasas de ausentismo escolar, rendimiento académico bajo y abandono escolar. Sin embargo, en muchos sistemas educativos, la conexión entre bullying y calidad educativa no se aborda con suficiente énfasis.
Innovación y estrategias necesarias
- Monitoreo del impacto del bullying en el rendimiento académico: es fundamental desarrollar mecanismos que permitan evaluar de manera continua el impacto del bullying en los resultados académicos y ajustar las políticas de convivencia escolar para reducir el impacto en la calidad educativa.
- Apoyo personalizado para estudiantes afectados: crear programas de tutoría, tanto en los aspectos académicos como en los que hacen a su afectividad, dirigidos específicamente a aquellos estudiantes afectados por bullying, para asegurar que su rendimiento escolar y desarrollo personal no se vean invariablemente dañados.
7. Diversidad de víctimas
Los estudiantes de minorías (LGBTQ+, étnicas, con discapacidades, etc.) sufren acoso de manera considerable. Aunque muchas políticas reconocen la necesidad de proteger a estos grupos, los esfuerzos para abordar el hostigamiento basado en estas características aún son limitados y poco efectivos.
Innovación y estrategias necesarias
- Políticas inclusivas de protección escolar: desarrollar e implementar políticas específicas que protejan a los grupos más vulnerables y que promuevan la inclusión y el respeto por la diversidad desde edades tempranas.
- Capacitación especializada para educadores: los docentes necesitan capacitación especializada sobre cómo manejar situaciones de acoso que se centran en el sexo, la identidad de género, la raza o las discapacidades, con el fin de promover una cultura escolar verdaderamente inclusiva.
En un mundo cada vez más conectado y complejo, aspectos como el rol de los testigos, la privacidad en plataformas digitales, el desarrollo de la identidad en línea y la relación entre violencia y calidad educativa necesitan atención urgente.
Mínimo normativo para la prevención y tratamiento del bullying y el ciberbullying en el marco de la convivencia escolar
Esta propuesta de norma recoge los principios y estrategias que las investigaciones y los planes nacionales de convivencia en Iberoamérica coinciden en promover.
I. Objetivo y alcance
La presente propuesta tiene como objetivo establecer los lineamientos mínimos que deben observar las instituciones educativas para prevenir, detectar, intervenir y sancionar el bullying y el ciberbullying, con el objetivo de promover un clima de convivencia escolar seguro, inclusivo y respetuoso para todos los estudiantes. Esta norma está alineada con los principios establecidos en los Planes Nacionales de Convivencia de México, Colombia, Chile, Perú, Argentina, Uruguay, entre otros países iberoamericanos, y se basa en la evidencia científica sobre la efectividad de las políticas y estrategias preventivas y de intervención.
La norma debe ser de aplicación obligatoria en todos los establecimientos educativos de educación básica, media y superior, tanto públicos como privados, y comprende a toda la comunidad educativa, incluyendo directivos, docentes, estudiantes, padres de familia y personal administrativo.
II. Definiciones
- Bullying o acoso escolar: comportamiento agresivo intencionado y repetido, que se da en una relación de desequilibrio de poder, donde uno o más estudiantes someten a otro a actos de violencia física, verbal, psicológica o social, lo cual afecta su bienestar emocional, su desarrollo académico y su integración en el entorno escolar.
- Ciberbullying: uso de medios digitales y redes sociales para realizar actos de agresión intencionada y repetida hacia uno o más estudiantes, lo que genera humillación, exclusión o intimidación. El ciberbullying incluye el acoso en plataformas de redes sociales, mensajería instantánea, foros y cualquier medio de comunicación digital.
- Convivencia escolar: conjunto de relaciones interpersonales que se desarrollan en la comunidad educativa, orientadas al respeto mutuo, la equidad, el diálogo y la solución pacífica de conflictos, con el fin de crear un ambiente que favorezca el bienestar físico, psicológico y social de todos los estudiantes.
- Comunidad educativa: conjunto de actores que forman parte de la escuela, incluyendo estudiantes, docentes, directivos, personal administrativo, padres y madres, así como la comunidad en general que interactúa con el establecimiento.
III. Principios rectores
- Derechos humanos y protección infantil: la protección de los estudiantes contra el bullying y el ciberbullying está directamente relacionada con la salvaguardia de sus derechos fundamentales, tales como el derecho a la educación, la dignidad y la integridad física y emocional, según lo establecido en la Convención sobre los Derechos del Niño (ONU, 1989).
- Enfoque preventivo: el principal objetivo de esta norma es prevenir la ocurrencia de actos de bullying y ciberbullying mediante la promoción de una convivencia respetuosa y pacífica. Se deben fomentar valores como la empatía, el respeto a la diversidad y la resolución pacífica de conflictos desde una edad temprana.
- Responsabilidad compartida: la prevención y gestión del bullying y el ciberbullying es una responsabilidad conjunta de toda la comunidad educativa. Todos los actores tienen un papel fundamental en la construcción de ambientes escolares seguros y en la intervención oportuna en caso de incidentes.
- Inclusión y diversidad: las políticas y medidas preventivas y de intervención deben reconocer y respetar la diversidad de sexo, género, etnia, orientación sexual, capacidades y contextos socioeconómicos, asegurando que no existan discriminaciones de ningún tipo en el manejo del bullying y el ciberbullying.
IV. Obligaciones de los establecimientos educativos
- Política de convivencia escolar: cada establecimiento debe contar con una política de convivencia escolar que incluya medidas específicas para la prevención, intervención y sanción del bullying y el ciberbullying. Esta política debe estar publicada y ser de conocimiento de toda la comunidad educativa.
- Plan de prevención: los centros educativos deberán desarrollar e implementar un plan de prevención del bullying y el ciberbullying, que deberá contemplar:
- Programas de formación en habilidades socioafectivas (emociones y sentimientos) para estudiantes y docentes.
- Campañas de concientización sobre las consecuencias del bullying y el ciberbullying.
- Espacios de diálogo y reflexión sobre la convivencia escolar.
- Actividades que promuevan el respeto y la inclusión dentro y fuera del aula.
- Formación en ciudadanía digital para el uso seguro y responsable de las tecnologías.
- Sistema de detección temprana: los establecimientos deberán contar con mecanismos formales de detección temprana de casos de bullying y ciberbullying, tales como:
- Encuestas periódicas para estudiantes y docentes sobre el clima escolar.
- Cajas de denuncia anónima o plataformas digitales donde los estudiantes puedan reportar situaciones de acoso sin miedo a represalias.
- Observación directa de conductas agresivas por parte del personal educativo.
- Capacitación a docentes y directivos: todos los docentes, directivos y personal administrativo deberán recibir formación obligatoria sobre:
- Detección, prevención e intervención en situaciones de bullying y ciberbullying.
- Técnicas de resolución de conflictos y mediación escolar.
- Gestión de dinámicas grupales y fomento de la convivencia pacífica.
- Uso de la tecnología de forma segura y estrategias para prevenir el ciberbullying.
V. Protocolo de intervención
- Procedimientos de denuncia: los centros educativos deben contar con un protocolo de denuncia y actuación frente al bullying y el ciberbullying, que debe incluir:
- Canales formales de denuncia accesibles para estudiantes, padres y personal educativo.
- Protección de la identidad de las víctimas y denunciantes.
- Plazos claros para la investigación y resolución de los casos.
- Intervención multidisciplinaria: los casos de bullying y ciberbullying deben ser abordados por un equipo multidisciplinario que incluya directivos, orientadores, psicólogos y docentes capacitados, quienes deben realizar una evaluación exhaustiva de la situación e implementar medidas adecuadas tanto para la víctima como para el agresor.
- Sanciones: las sanciones para los agresores deben ser proporcionadas y educativas, promover la reflexión sobre su comportamiento y ofrecer oportunidades de reparación del daño causado. Las medidas sancionatorias podrán incluir:
- Consejería obligatoria para el agresor.
- Prácticas restaurativas que promuevan la reconciliación entre las partes afectadas.
- Suspensiones o cambios de grupo en casos graves y reiterados.
- Apoyo a las víctimas: la escuela debe garantizar que las víctimas reciban apoyo psicológico y emocional inmediato, con acceso a orientadores y consejeros especializados. El establecimiento debe asegurar que las víctimas no sufran represalias ni aislamiento tras la denuncia.
- Seguimiento del caso: se deberá realizar un seguimiento continuo de los casos de bullying y ciberbullying para evaluar el éxito de las medidas implementadas y evitar recurrencias. El equipo multidisciplinario debe monitorear el bienestar de la víctima, la rehabilitación del agresor y el impacto en la comunidad escolar.
VI. Participación de los padres y la comunidad
- Participación activa de los padres: los padres deben ser incluidos en la implementación de las políticas de convivencia escolar y deben participar en programas de formación sobre:
- Identificación de señales de bullying y ciberbullying.
- Estrategias para la gestión de la afectividad (emociones y sentimientos) y la resolución pacífica de conflictos en el hogar.
- Uso seguro y responsable de las tecnologías digitales.
- Consejos de Convivencia Escolar: los establecimientos deben crear o fortalecer los Consejos de Convivencia Escolar, en los cuales participen representantes de estudiantes, docentes, padres y directivos. Este consejo tendrá como objetivo la promoción de la convivencia pacífica y la evaluación periódica del clima escolar.
VII. Monitoreo y evaluación
- Recolección de datos: cada establecimiento debe realizar una evaluación anual del clima escolar, que incluya encuestas anónimas a estudiantes, docentes y padres sobre la percepción de la convivencia, la incidencia de bullying y ciberbullying, y la eficacia de las medidas preventivas y de intervención.
- Informes de evaluación: los directivos deberán presentar un informe semestral a las autoridades educativas competentes sobre la implementación de las políticas de prevención y el manejo de los casos de bullying y ciberbullying. Este informe deberá incluir datos sobre incidentes reportados, medidas adoptadas y resultados observados.
Basado en la evidencia científica y las mejores prácticas implementadas en la región, este mínimo normativo promueve un enfoque preventivo y de corresponsabilidad entre todos los actores de la comunidad educativa, con el fin de construir entornos escolares seguros, inclusivos y libres de violencia.
Carta a los estudiantes que sufren o han sufrido bullying o ciberbullying: ¿cómo pueden usar su experiencia para prevenir y apoyar a otros?
Querido estudiante,
Sé que pasar por una situación de bullying o ciberbullying puede hacer que sientas miedo, soledad o dudas sobre ti mismo. Lo más importante es que no estás solo y que esto no define quién eres. Lo que estás viviendo no es tu culpa, y mereces ser tratado con respeto y dignidad, siempre.
Aquí tienes algunos mensajes que espero puedan darte fuerza y convertir esta experiencia en algo que no solo te fortalezca, sino que también te permita apoyar a otros:
Tu valor no depende de lo que otros digan o hagan
El bullying y el ciberbullying son formas de violencia que reflejan los problemas de los agresores, no el valor de la persona que las sufre. Las palabras o acciones que te han lastimado no disminuyen tu valor como ser humano. Eres valiente por enfrentarte a esto cada día, y tu valor no se mide por la forma en que otros te tratan. Lo que otros digan o hagan no define quién eres, sino cómo decides responder a las dificultades.
Hablar es poderoso
Puede ser difícil hablar sobre lo que te está pasando, pero compartir lo que sientes con alguien de confianza (un amigo, un padre, un profesor, un consejero) es el primer paso para cambiar la situación. No estás obligado a enfrentar esto solo. Hay personas que están dispuestas a escucharte, apoyarte y ayudarte a encontrar soluciones. Al hablar, no solo te ayudas a ti mismo, también das a otros la oportunidad de aprender a ayudar.
La resiliencia es una habilidad que se construye
La resiliencia no significa que no sientas dolor o tristeza. Significa que, a pesar de lo difícil que puede ser el momento, eliges seguir adelante, buscar apoyo y no dejar que esta experiencia te defina de manera negativa. Cada día que superas, cada vez que te levantas después de un mal día, estás fortaleciendo tu personalidad. Usa cada pequeño logro como un recordatorio de tu fortaleza.
Convierte el dolor en empatía
Tu experiencia te ha dado una perspectiva única sobre el sufrimiento que el bullying puede causar. Si alguna vez observas que otra persona está siendo víctima de bullying o ciberbullying, puedes usar tu experiencia para apoyarla, mostrando empatía y comprensión. A veces, una palabra amable, estar allí para escuchar o defender a alguien en una situación difícil puede hacer una gran diferencia. Tú puedes ser la persona que ayude a otros a no sentirse solos.
Tu futuro está lleno de posibilidades
Aunque el dolor de hoy sea difícil de ver más allá, quiero recordarte que esta experiencia no define tu futuro. Las personas más fuertes y compasivas son aquellas que han pasado por dificultades y han aprendido de ellas. Tu futuro está lleno de posibilidades: proyectos, sueños y oportunidades. Usa esta experiencia para construir una versión de ti mismo que sea más fuerte y consciente del valor de la empatía y la bondad.
La comunidad es el antídoto
A medida que te fortaleces y te conviertes en una persona más resiliente, puedes ayudar a crear una comunidad escolar o digital más positiva. Participar en campañas contra el bullying, formar parte de grupos de apoyo o simplemente ser un amigo o amiga que esté allí para otros puede ayudar a cambiar la cultura de la escuela o la comunidad. Puedes ser parte del cambio que ayude a que otros no pasen por lo que tú has pasado.
Denunciar no es debilidad sino fortaleza
Si el bullying continúa o el ciberbullying se vuelve insoportable, denunciar no es un acto de debilidad, es un acto de valentía. Pedir ayuda o reportar el acoso a las autoridades escolares, a un adulto de confianza o en plataformas digitales es parte de poner un alto a la violencia. Te protege a ti y también envía un mensaje claro de que el acoso no es aceptable y no será tolerado.
Cada día es una nueva oportunidad
Recuerda que cada día es una nueva oportunidad para ser más fuerte y más amable contigo mismo. Si hoy fue difícil, mañana puedes intentarlo de nuevo. Sigue adelante sabiendo que lo que estás viviendo pasará, y lo que aprendas te convertirá en una persona con más recursos para enfrentar la vida.
No estás solo. Tu valor no cambia por lo que otros digan o hagan, y eres más fuerte de lo que crees. Tu experiencia, por dolorosa que sea, te está preparando para ser una persona resiliente y compasiva, capaz de hacer una diferencia en la vida de otros.
¡Puedes superar esto, fortalecerte y convertirte en el cambio que otros también necesitan!
Bibliografía
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