La elaboración de esta tesis representa un desafío personal de constantes aprendizajes e inspiraciones de aquellas autoras y activistas, muchas aquí fueron citadas, que dejan ver en sus palabras escritas un gran compromiso con el tema, las cuales no sólo han cautivado mi atención, sino además han contagiado el compromiso. Este camino transitado, que apenas cierra una parte del ciclo con esta primera investigación, no hubiera sido posible sin el apoyo y el ánimo incondicional de la amorosa y fiel red de familia-amiga que me sostiene.
Si bien la autoría es propia y debió hacerse en gran medida de forma aislada y solitaria, tampoco hubiera sido posible sin el pensar y sentir colectivo de algo que transciende mucho más que estas páginas. Gracias a mis directoras, Mercedes Botto y Laura Pautassi que me han enseñado a encontrar el equilibrio entre los anhelos y frustraciones de mi activismo y la academia que, de otro modo, no podrían ir de la mano. A la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales que me abrió sus puertas cuando apenas me gradué de la carrera y me habilitó contar hoy con el valioso apoyo del Instituto de Investigaciones Sociales de América Latina y el financiamiento del CONICET de mi beca doctoral, la cual fue fundamental para la finalización de la presente.
Por último, pero no menos importante, esto pudo ser posible, gracias a la Universidad Pública, especialmente a la casa que elegí y sigo eligiendo para formarme, en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y, en particular agradecer a la Maestría, que fue un espacio de enseñanza fundamental, un lugar de construcción de conocimiento colectivo, crítico, desde el Sur y, además me brindó la oportunidad de tender lazos de amistad con personas maravillosas.
Gracias infinitas.






