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Introducción

Una problematización en torno
a apropiaciones de los conceptos de hermenéutica y la subjetivación
en las miradas de Gadamer y Foucault

¿Qué espacios de encuentro tienen, o no, los postulados sobre interpretación y subjetivación en los debates actuales de la filosofía contemporánea? ¿Son conmensurables los enfoques hermenéuticos interpretativos alemán y francés en torno al tema de la interpretación, de la verdad y del sujeto? En este trabajo de tesis indagaremos en torno a dos abordajes que divergen en algunos temas y metodologías de análisis, siendo asimismo dos perspectivas filosóficas relativamente simultáneas en el tiempo epocal de su emergencia, despliegue y alcance. En efecto, el objeto de estudio de esta tesis es indagar acerca de cómo fueron desarrolladas y reconfiguradas las nociones de hermenéutica y subjetivación en las filosofías de Hans-Georg Gadamer (1900-2022) y Michel Foucault (1927-1984), en sus respectivos programas de investigación que presentan divergencias, continuidades y discontinuidades -o tensiones- en sendas maneras de interpretar tales conceptos respecto del horizonte de la filosofía moderna y con particulares lecturas de la historia de la filosofía y el sentido del filosofar.

¿Qué perspectivas nos ofrecen Gadamer y Foucault en torno a las cuestiones de interpretación y subjetivación? De hacerlo, ¿qué desafíos propician y ofrecen sus postulados y miradas? Si bien tanto en uno como en otro abordaje de estos pensadores se erigen y sostienen sistemas y tradiciones teóricas densas y diferentes, entendemos que es necesario abrir la indagación sobre puntos, lazos, preguntas y ejes comunes. En una tradición más cercana a la fenomenología, con una apropiación sistemática de la tradición hermenéutica occidental, y dando continuidad a algunos conceptos proporcionados por M. Heidegger en la hermenéutica de la facticidad, la obra de Gadamer constituye una biblioteca en sí misma para indagar no sólo el recorrido histórico de las filosofías de la interpretación sino también sus posibilidades como crítica a la filosofía moderna -especialmente a ciertas apropiaciones de la Ilustración y a la ciencia empírica moderna- para una propuesta de lectura que problematiza nociones como formación, experiencia, historia, arte y pensamiento. En suma, Gadamer elabora una crítica de la modernidad bajo el nombre de filosofía de la comprensión, o más propiamente, hermenéutica filosófica. Por otro lado, y también en el vasto horizonte de la filosofía continental, encontramos otra biblioteca de problemáticas y otra lectura de las escuelas interpretativas. Tal es la obra rupturista de Michel Foucault, quien también se apropia de categorías de la fenomenología, de la obra de Nietzsche, Heidegger, Dumézil, Hadot, entre otros, para una mirada crítica de la modernidad desde una plataforma de partida estructuralista pero que se nutrió de otras epistemes -la psiquiatría, la psicología, la historia- para problematizar el legado de las filosofías de la interpretación desde una genealogía del sujeto y más aún desde una interpretación de la subjetivación constituida en plegamientos de saber y poder en dispositivos específicos, contingentes y situados.

¿Podemos abordar un enfoque del sujeto desde distintas miradas interpretativas? A conciencia del alcance inagotable de la obra de ambos autores, esta tesis se concentra en investigar cómo ambas perspectivas –la hermenéutica filosófica y la genealogía del sujeto– indagan, desarrollan y sopesan las nociones de interpretación y de sujeto en la experiencia histórica del presente. La filosofía hermenéutica y la genealogía del sujeto, Gadamer y Foucault respectivamente, ¿qué problemas ofrecen en torno a la relación entre interpretación y subjetivación? Para indagar acerca de esta inquietud, aquí realizamos un recorrido de cuatro etapas: primero, buscamos el alcance de la hermenéutica clásica y su disrupción en la hermenéutica filosófica; segundo, analizamos la mirada que ambos abordajes trazan en torno a la filosofía y su quehacer en nuestro tiempo; tercero, estudiamos las nociones de experiencia y de tecnologías de la subjetivación; y finalmente, consideramos el horizonte de cuestiones que ambos recorridos realizan para pensar nuestro tiempo y constituir un marco provisional así denominado ontología de la actualidad. Tal enfoque, ¿es excluyente de los planteos de la hermenéutica filosófica para posibilitar la interrogación de nuestro presente en el marco de ejes planteados en común? En este sentido, Gianni Vattimo[1] ha ofrecido una lectura dialéctica entre ambas analíticas para una crítica de la verdad, lectura a la que no podremos dedicarnos en este trabajo, pero cuya perspectiva ofrece recorridos potenciales para investigaciones ulteriores.

¿Qué ofrece, en general, el paradigma hermenéutico para considerar los conceptos de interpretación y subjetivación? En el primer apartado sobre el alcance de las hermenéuticas clásicas y su crítica en la hermenéutica filosófica, indagamos la propuesta de Gadamer tal como es formulada en su obra central, Warheiht und Methode, por constituir éste su trabajo de investigación en el quehacer académico de décadas (desde finales de 1920 hasta su publicación en 1960) y por ser el núcleo duro de una perspectiva que construye una crítica a la tradición de la modernidad y un nuevo enfoque para las denominadas ciencias del espíritu desde una metodología apropiada en torno a nociones del humanismo, de la historia, de la fenomenología y del arte. Veremos cómo para Gadamer la hermenéutica clásica debe concebirse como un saber interpretativo de técnica de textos, siendo crítico de la tradición interpretativa consolidada por siglos en distintas formas clásicas de la hermenéutica.

Sobre este planteo gadameriano, entendemos que es importante revisarlo en relación con la propuesta foucaultiana donde la hermenéutica en sus formas clásicas es objeto de crítica, como también la hermenéutica filosófica de Gadamer. No obstante, nos preguntamos si para Foucault como para Gadamer existe una interpretación en la que la práctica filosófica brinde las condiciones de posibilidad para una crítica de la teoría del sujeto y la verdad, o las formas de la interpretación. Indagamos también la crítica promovida por Foucault a algunas miradas históricas de la hermenéutica y su reapropiación interpretativa en uno de los seminarios en el Collège de France, tal es L’hermeneutique du sujet. Quizás en ambas miradas de la interpretación abunda un supuesto enunciativo que también oficia de premisa metodológica o anclaje de base, tal es la formulación de las preguntas kantianas que definen los temas centrales del conocimiento y de la ética: ¿qué puedo saber?, ¿qué puedo hacer?, ¿qué me está permitido esperar? A criterio de Miguel Morey, tales preguntas son reformuladas en la filosofía en dirección a otra: ¿qué es el hombre?[2] En suma, este punto de partida kantiano se encuentra en un suelo común en ambas propuestas de lectura: en Gadamer, con su debate con la modernidad y el neokantismo; en Foucault, con su crítica de la Ilustración.

¿Qué inquietudes en torno al filosofar nos ofrecen estas miradas hermenéuticas? ¿Qué alcance tienen, como crítica, las teorías de la interpretación y la subjetivación? En el segundo capítulo buscamos calibrar el alcance que tales críticas de las teorías de la interpretación ofrecen para considerar el alcance de la filosofía. Para ello indagamos la revisión genealógica con la que ambos autores construyen un enfoque propio de la tarea del pensar -situado, epocal, contingente-, como también diseñan sus propias herramientas de apropiación heurística para ofrecer una crítica de la modernidad y posibles interrogantes y problemas para pensar nuestro tiempo, desde la reapropiación que -en distintas direcciones- logran en torno a un tema clave para pensar la filosofía hoy: la Ilustración. Para ello, Gadamer retoma cuestiones de la sabiduría práctica o de la ética de las virtudes de la filosofía aristotélica, en una fuerte crítica a la Ilustración y a su legado en la ciencia, y Foucault construye una mirada de la ética del cuidado de sí desde las escuelas helenísticas griegas y romanas. Indagamos así el alcance que ambas lecturas interpretativas realizan acerca de las diversas tradiciones filosóficas que posibilitan pensar la filosofía hoy.

Con ambas propuestas y relevamientos divergentes, ¿puede la hermenéutica ofrecernos un espacio potencial para la crítica, comprendida ésta como una práctica y una experiencia del sujeto sobre sí mismo? Nuestro tercer capítulo indaga sobre las reapropiaciones de las filosofías de la interpretación a la experiencia del yo desde sus particulares abordajes: Gadamer ofrece a tal fin una puesta en valor de la noción clásica y moderna del concepto de experiencia, para postular lo necesario de una experiencia hermenéutica. En cambio, Foucault desarrolla un enfoque particular de la idea de experiencia entendida como práctica de subjetivación, y en este sentido nos detenemos en la lectura que Foucault realiza sobre los textos de Marco Aurelio a fines de indagar formas de apropiación de las tecnologías del yo. Entre ambas miradas, se presenta como evidente el desarrollo interpretativo que -más allá de la interpretación- estas lecturas de Gadamer y Foucault sostienen en torno al sujeto, tema más explícito en la obra del pensador francés pero no ausente en la crítica hermenéutica.

En tal sentido, aun con una búsqueda ontológica del sujeto de tiempo, de experiencia, de lenguaje tal como realizó Gadamer, como así también en el diagnóstico foucaultiano de la muerte del hombre, es decisivo el trabajo de indagación en torno al problema moderno del sujeto, y ello como objeto de conocimiento, reflexión, problematización e interpretación. Por ello, quizás conviene tener presente esta recuperación del problema del sujeto en palabras de Eugenio Trías:

El sujeto sabe que piensa y conoce, se conoce como condición de conocimiento. El sujeto aparece ante sí mismo como “objeto”; es objeto para sí mismo, para un sí mismo más radical, más originario, que siempre está detrás, que nunca aparece como “representación”, que funda ésta y hace posible todo conocimiento[3].

Por tanto, ¿qué se entiende por sujeto, en las problematizaciones ofrecidas por Gadamer y Foucault? ¿Son ambos puntos de vista incompatibles? Tales abordajes del sujeto, en un caso como intérprete y lector, en otro caso como pliegue y subjetivación, ¿qué posibilidades brindan para potenciar una crítica de nuestro presente? ¿De qué modo estos enfoques nos abren senderos en el bosque para pensar nuestro estar, aquí y ahora, nuestro devenir en un mundo convulsionado e hijo de una historia cuyo legado nos constituye?

Finalmente, ¿podemos pensar desde un abordaje filosófico interpretativo de la subjetivación una posible ontología de la actualidad? ¿Qué implica tal noción, la ontología del presente u ontología de la actualidad? En base a esta pregunta, indagamos en el alcance que presentan las nociones desarrolladas en el recorrido de los capítulos -formación, experiencia, constitución del yo- para pensar hacia el horizonte de una ontología de la actualidad, como diálogo con nuestra historia y nuestro tiempo. En Gadamer esta lectura no está definida en tales términos, pero siempre describió su obra como un trabajo de indagación ontológica para pensar la experiencia (el evento del ser, para otros) desde el filosofar como práctica ética y dialéctica hacia la comprensión del tú, del tiempo y de la historia que atraviesa cada situación desde la que se habla, lee e interpreta el mundo:

En un capítulo central de mi libro Verdad y método I defendí este concepto “personal” de experiencia frente al enmascaramiento que ha sufrido con el proceso de institucionalización de las ciencias empíricas (…) Desde esta perspectiva la filosofía “hermenéutica” se entiende, no como una posición “absoluta”, sino como un camino de experiencia. Consiste en que no se da un principio superior al de abrirse al diálogo. Pero esto significa siempre el posible derecho a reconocer de antemano la superioridad del interlocutor. ¿Nos parece poco? Yo creo que es el único género de honestidad que cabe exigir a un profesor de filosofía… y que habría que exigirle.[4]

Por su parte, Foucault postula la categoría de ontología del presente, también llamada ontología de nosotros mismos, para una crítica histórica y una reformulación de la idea de subjetivación. En efecto, así lo describe Foucault cuando expone sus ideas como problemas y no como teoría ni metodología:

Mi objetivo, en cambio, ha sido crear una historia de los diferentes modos a través de los cuales, en nuestra cultura, los seres humanos se han convertido en sujetos. Mi trabajo ha tratado tres momentos de objetivación que transforman a los seres humanos en sujetos. La primera son los modos de investigación que tratan de darse a sí mismos el estatus de ciencia (…) En la segunda parte de mi trabajo, he estudiado la objetivación del sujeto en lo que llamaré “prácticas divisorias” (…) Finalmente, he tratado de estudiar -es mi trabajo actual- la forma en que el ser humano se convierte a sí mismo, o a sí misma, en sujeto (…) Así que no es el poder, sino el sujeto, el tema general de mi investigación[5].

En suma, indagamos en ambas perspectivas estas problemáticas y horizontes de pensamiento para una crítica del legado de la Ilustración y sus posibilidades de pensar la actualidad y las formas de experiencia de la subjetivación. Desde luego, estas lecturas ofrecen miradas situadas, contingentes y plausibles de nuevas lecturas, desarrollos y reformulaciones. ¿Qué horizonte nos hace posible considerar desde ambos enfoques hermenéuticos la interpretación y la subjetivación?

Un posible sendero de interrogaciones y potencial crítica de formulación de temas y problemas para considerar una ontología de la actualidad puede ser el trabajo de exégesis de Foucault respecto del conocimiento en la obra de Nietzsche. Por ello, elijo abrir este trabajo con este abordaje foucaultiano precisamente a los fines de considerar los criterios metodológicos que estas perspectivas elegidas instrumentan.

En una conferencia de 1971 dictada en la Universidad de Montreal[6], publicada en el curso Le courage de la verité (1970-1971), Foucault retoma la noción nietzscheana del conocimiento como invención a partir del texto Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. El conocimiento como invención implica una reformulación de la noción de verdad y de la noción de sujeto con relación a la verdad. Ello supone que no es una atribución natural sino un espacio de juegos de instintos que carece de modelo y se asocia a un desciframiento del mundo. Es el ejercicio que resulta de un soporte constituido por instinto, interés, juego y lucha. ¿Qué es, entonces, el conocimiento de sí con relación a la verdad? ¿Qué implica reconocerse como sujeto intérprete, con relación a la verdad? ¿En qué punto es posible pensar la tarea de la interpretación como búsqueda de una verdad y constitución de sí por ese buscar la verdad? ¿Es el juego de la verdad un laberinto de interpretaciones? ¿Dónde está el sujeto, en ese laberinto? Esta inquietud, provisional y contingente, es motor de inquietud en este trabajo.


  1. Vattimo, G. Adiós a la verdad, Barcelona, Gedisa, 2009.
  2. El interrogante sobre el destino de las preguntas kantianas en la cuestión del hombre es formulado por Miguel Morey de esta manera: “¿O es que acaso estas preguntas remiten a la pregunta por el hombre, porque éste es una suerte de bucle que no puede conocer sin preguntarse qué puede conocer, ni hacer sin preguntarse qué debe hacer, ni esperar sin preguntarse qué le está permitido esperar -que no puede saberse ni quererse como hombre sino en el seno de la pregunta por eso que es ser un hombre?” Morey, M. El hombre como argumento, Barcelona, Anthropos, 1989, p. 26.
  3. Trías, E. La filosofía y su sombra, Barcelona, Seix Barral, 1969. Recuperado por Morey, M. ob. cit., p. 29.
  4. Gadamer, H. Verdad y método II, Salamanca, Sígueme, 2010, p. 399.
  5. Foucault, M. El sujeto y el poder, Post-scriptum en Dreyfus, H.-Rabinow, P. Michel Foucault: más allá del estructuralismo y la hermenéutica, Buenos Aires, Monte Hermoso, 2017, pp. 353-354.
  6. Foucault, M. “Lección sobre Nietzsche. Cómo pensar la historia de la verdad con Nietzsche sin apoyarse en la verdad”, en Lecciones sobre la voluntad de saber, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2012.


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