Julián Bilbao Abascal[1]
En esta ponencia, analizaremos el rol del personaje Túbal –nieto de Noé– en dos sermones del padre António Vieira (1608-1697): uno de ellos titulado Sermão de Nossa Senhora da Conceição (1639), proferido en la iglesia de Nuestra Señora del Destierro en Bahia y en el Sermón Gratulatorio (1669), proferido en Lisboa en honor al nacimiento de la princesa Isabel Luísa, hija del regente Pedro II. Desde el medievo, Túbal es citado en las crónicas hispánicas como personaje fundador de la Península Ibérica, su primer gobernante y patriarca. So el gobierno de los Habsburgo, menciones a este personaje se multiplican en las fuentes: La Crónica General de España de Florián Ocampo (1543), cronista de Carlos V, es un ejemplo de ello. El tubalismo se convierte en una tópica e impacta la cronística portuguesa, en especial, durante la Unión Ibérica (1580-1640). A menudo, se relacionaba la villa de Setúbal a Túbal –vínculo onomástico verisímil según los fundamentos epistémicos de entonces[2]. Esa cuestión llega hasta Viera: el padre afirma que el nieto de Noé había sido el primero de los portugueses (sus descendientes), indicando un antiquísimo y elevado vínculo de linaje. Según el padre, la etimología de la palabra Túbal vendría de mundanus –hombre de todo el mundo. Así, desde la fundación del reino, los lusitanos estarían destinados a la expansión marítima por los cuatro rincones de la tierra[3]. El tubalismo de Vieira –elemento poco explorado por la historiografía– se relaciona con algunas de sus ideas proféticas: para el padre los lusitanos tienen el mundo como patria, destino providencial trazado desde la fundación del reino por Túbal, el nieto de Noé.
El tubalismo en la Penísnula Ibérica en la llamada Alta Edad Moderna fue impulsado por la difusión de la obra del fraile dominicano Annio de Viterbo (1437-1502). Él publicó Antigüedades (Roma, 1498), una obra que consistía de un compilado de manuscritos supuestamente inéditos de autores de la antigüedad como Beroso, seguidos de comentarios. En este texto, Viterbo afirma que los Reyes Católicos eran los legítimos sucesores del fundador de Hispania, Túbal. A través de su crónica, Florián Ocampo divulga Antigüedades en la Península Ibérica. Fernández Albaladejo dice que hubo un verdadero “efecto Annio” en la historiografía española quinientista[4] podemos añadir que tras la publicación de Crónica General de España también hubo un “efecto Ocampo”.
En lo que dice respecto a Túbal, el cronista de Carlos V, lo identifica como patriarca de los iberos y su primer gobernante. Ocampo sitúa el primer lugar de llegada del nieto de Noé en Andalucía[5]. Para llegar a esta conclusión reproduce la idea presente en Viterbo atribuida a Pomponio Mela: “[…] assegna in Betica Tubal città dal suo nome edificata”[6]. Aunque Túbal habría aportado primordialmente en tierras andaluzas, la primera población fija en la Península sería Setúbal, según él. Los argumentos que sostienen esta hipótesis se refieren a la prosperidad natural de esta villa de la costa portuguesa y ante todo a su etimología. Según Ocampo, el topónimo vendría de los vocablos caldeos Seth (asiento) y Túbal, es decir, asiento de Túbal.
Los cronistas portugueses pasan a pronunciarse sobre el tubalismo mayormente a partir de la unión de coronas en tiempos de Felipe I[7]. A estas alturas, ya había una tradición bien consolidada de esta narrativa en la cronística de los demás reinos ibéricos y también una disputa entre los reinos acerca de quienes serían los descendientes más directos de Túbal (los castellanos, los catalanes y vascos son los casos más relevantes). El nieto de Noé era un personaje clave que, al mismo tiempo, sería un ancestro común a todos los ibéricos, pero también, se vinculaba a comunidades específicas en el conjunto de estos reinos, señoríos y principados.
Es notable que solamente tras la unión ibérica los portugueses se involucraron directamente en esta disputa por Túbal. Puede que suceda esto por el hecho de que esta narrativa primordial empezaba a jugar un papel relevante para que Portugal defendiera su singularidad político-jurídica en el contexto de la incorporación filipina.[8] Ejemplos de eruditos que defendieron la primordialidad lusitana vinculada a la fundación del linaje y del reino por Túbal (reproduciendo la conexión entre Setúbal y el nieto de Noé) son: Fernando de Oliveira en História de Portugal (1580); Pedro de Mariz en Diálogo de Varia História (1594) y Bernando de Brito en Monarquia Lusitana (1597). Esta versión de la narrativa de Túbal pasa a algunos sermones de Vieira, proferidos tanto antes de la restauración portuguesa como después, con el ascenso al trono de la casa de Bragança.
Hablando propiamente de Vieira, nació en Lisboa en 1608, pero pronto se trasladó a Salvador de Bahía con su familia y en 1614 inició sus estudios en un Colegio jesuita, donde se ordenó sacerdote. Fue un personaje complejo, que mantuvo relaciones con la Monarquía de los Felipes y también con la dinastía Bragança tras el fin de la Unión Ibérica y la Restauración portuguesa:
El 6 de Enero de 1641, sin saber todavía que había tenido lugar la revuelta separatista en Lisboa, Vieira pronunció un sermón en salvador de Bahía en el que reiteraba su adhesión al mundo católico liderado por los Austrias y en el que se congratulaba por la decisión de Felipe IV de haber decidido trasladarse personalmente a Cataluña para combatir ‘os rebeldes catalães’. Teniendo en cuenta que António Vieira demostró desde muy temprano una profunda inclinación por el providencialismo, no hay duda de que el jesuita supo adaptar ese sentimiento universalista a las mutables circunstancias de su vida. Así, al llegar a Lisboa y confirmar que la casa ducal de los Braganza había sido elevada a la dignidad real, Vieira dejó a un lado su entusiasmo por el universalismo, digamos pan-hispánico, para abrazar con entusiasmo la causa de los Braganza[9].
Algunos de sus sermones tienen características proféticas, expresando la idea de Portugal como el quinto imperio (basándose en el libro de Daniel), junto con el Sebastianismo y la vuelta del rey encubierto.[10] Una primera aproximación, puede ser hecha a partir de un sermón proferido antes de la Restauración en 1639, en la iglesia de Nuestra Señora del Destierro en bahía, titulado Sermón de Nuestra Señora de la Conceição:
Até os gentios souberam dizer que para o homem de valor todo o mundo é pátria: Orne solum forti patria est – e se há nação no mundo, para a qual o mesmo mundo seja pátria, somos nós. O primeiro fundador de Portugal e pai de todos os portugueses foi Tubal, que quer dizer mundanus, homem de todo o mundo, e tal foi a bênção ou herança que deixou a todos seus filhos: uns na Europa, outros na África, outros na Ásia, outros nesta América, enfim, todos divididos nas quatro partes do mundo, como cidadãos do universo, para que nenhum português cuide que basta para satisfazer à obrigação e devoção que digo só com estar fora e longe de Portugal, pois, em qualquer parte do mundo está na sua pátria. [..]. E como todo o mundo para nós é pátria, como poderemos pagar à Senhora do Desterro, também com o nosso desterro. o benefício e mercê tão grande que nos fez com o seu?[11]
Con su admirable habilidad retórica, Vieira dice que Túbal fue el padre de los portugueses y fundador del reino. La etimología del nombre vendría de mundanus –hombre de todo el mundo. Según él, los portugueses, como hijos del nieto de Noé, tienen una vocación náutica, por lo tanto, estarían aptos para llegar a las cuatro partes de mundo: el orbe es su patria. Así, los lusitanos no pueden ser desterrados (no debemos olvidar que el sermón fue proferido en la iglesia de Nuestra señora del Destierro), ya que el mundo les pertenece por derecho y linaje. Aquí, el concepto de patria se retroalimenta: los portugueses hicieron del mundo su patria y, solamente es así, porque se originaron en Túbal (el mundano).
Entre idas y venidas de Lisboa a Brasil, Vieira se encuentra en el Portugal bragantino en 1669. Tras la conturbada década de 1660, con su prisión en la cárcel de la inquisición y problemas con el rey Alfonso VI, se libró de los cargos del Santo Oficio en 1668. Durante la regencia de Pedro II, casado con María Francisca de Saboya, profiere en la Capilla Real un sermón gratulatorio al nacimiento de Isabel Luísa de Bragança en 6 de enero de 1669, día de reyes. En la segunda parte del sermón dice:
Cumpriu-se no primeiro português que houve no mundo, e na sua descendência, que somos nós. O primeiro português que houve no mundo foi Tubal: sua memória se conserva ainda hoje, não longe da foz do nosso Tejo, na povoação primeira que fundou, com o nome de Caetus Tubal, e, com pouca corrupção, Cetúbal. Este Tubal, este primeiro português – como se lê no capítulo décimo do Gênesis – foi filho quinto de Jafé – que também é boa a fortuna dos filhos quintos. – Filli Japhet: Gomer, et Magog, et Madai, et Javan, et Thubal. – E, finalmente, neste filho quinto de Jafé, neste primeiro português, neste Tubal, se verificou a bênção de seu avô Noé, e se cumpriu a profecia e promessa feita a seu pai Jafé, porque só os portugueses, filhos, descendentes e sucessores de Tubal, são e foram – sem controvérsia – aqueles que, por meio de suas prodigiosas navegações e conquistas, com o astrolábio em uma mão, e a espada na outra, se estenderam e dilataram por todas as quatro partes do imenso globo da terra. Portugueses na Europa, portugueses na África, portugueses na Ásia, portugueses na América, e em todas estas quatro partes do mundo, com portos, com fortalezas, com cidades, com províncias, com reinos, e com tantas nações e reis tributários. Houve algum filho de Noé, houve alguma nação outra nas idades, por belicosa e numerosa que fosse, e celebrada nas trombetas da fama, que se dilatasse e estendesse tanto por todas as quatro partes da terra? Nenhuma. Nem os assírios, nem os persas, nem os gregos, nem os romanos. E por quê? Porque esta bênção, esta herança, este morgado, este patrimônio era só devido aos portugueses, por legítima sucessão de pais e avós, derivado seu direito de Noé a Jafé, de Jafé a Tubal, de Tubal a nós, que somos seus descendentes e sucessores[12].
Vieira retoma la tradición de Setúbal como el primer asentamiento de Túbal. El nombre Setúbal provendría de Cetus Tubal (séquito de Tubal). En un artificio retórico admirable, conecta el hecho de Túbal ser el quinto hijo de Jafet con Portugal ser el quinto imperio (sucediendo asirios, persas, griegos y romanos). El padre sitúa a los portugueses (“nosotros”) una vez más, como los legítimos descendientes del nieto de Noé, siendo esta herencia un verdadero patrimonio lusitano, transfigurado en un Morgado[13], es decir, al vínculo sucesorio de la tierra, el equivalente portugués del mayorazgo castellano[14]. Ese movimiento aproxima los términos de la herencia genealógica genesíaca a la sucesión de la tierra por linaje, explicitando la red discursiva en la cual el tubalismo reposaba en los siglos XVI & XVII. El “pródigo Túbal” sería el primero de los portugueses y el orbe está destinado a ser su patria, conforme con el epíteto mundanus. Vieira, en su panegírico en homenaje al nacimiento de una princesa, afirma que la patria-mundo de los lusitanos había germinado en función del destino providencial trazado por su descendencia del tronco del nieto de Noé.
Además de la idea de quinto imperio, del sebastianismo y del rey encubierto, el tubalismo aparece como un eje articulatorio central en algunos sermones de Vieira. Defendemos que el estudio del tubalismo –como campo de saber– nos da un acceso privilegiado para conocer mejor las relaciones entre política, poder, religión, providencialismo, concepciones de tiempo e historia en los siglos XVI & XVII, no solamente en Vieira, pero también, en la cronística y otros géneros textuales en ese contexto.
- Universidad de São Paulo.↵
- Cf. FOUCAULT, M. (2007). As Palavras e as Coisas: uma Arqueologia das Ciências Humanas. Trad. Salma Tannus Muchail. São Paulo: Martins Fontes.↵
- DE ALBUQUERQUE MACEDO, G. (2015) Eduardo. “O homem forte, todo o mundo tem por pátria”: a construção do homem mundanus em Antônio Vieira. Temporalidades, v. 7, n. 2, pp. 584-605.↵
- FERNÁNDEZ ALBALADEJO, P. (2007). “‘Materia’ de España y ‘edificio’ de la historiografía: algunas consideraciones sobre la década de 1540” en Materia de España: cultura política e identidad en la España moderna. Madrid: Marcial Pons, p. 49.↵
- “Y luego como Tubal en ella vino, la primera región donde dicen haber parado de propósito fue sobre la provincia que llamamos Andaluzia, y allí señaló ciertas estancias en que moraron y quedaron muchos de los que consigo traía à estos fue cierto que les dio costumbres fundadas en toda bondad y virtud (…)”. OCAMPO, F. Los cinco libros primeros de la crónica general de España que recopilaba el maestro Florián de Ocampo, cronista del rey nuestro señor, por mandato de su majestad, en Zamora, 1553. (Lib. Primero, c. IIII, fol. XI).↵
- VITERBO, A. I Cinque Libri de la Antichità de Beroso Sacerdote Caldeo. Con lo comento di Giovanni Annio de Viterbo Teologo eccellenstissimo.Trad. Pietro Lauro Mondonese. In Ventia per Baldissera Constantini. (1550) [1498]. (fol. 287).↵
- CARDIM, P. (2014). Portugal unido y separado. Felipe II, la unión de territorios y la condición política del reino de Portugal, Valladolid, Universidad de Valladolid / Cátedra “Felipe II”.↵
- GLOËL, M. (2016). “Los autores portugueses entre 1580 y 1640: una lucha literaria por la preeminencia en la monarquía hispánica”, Revista de Historia, v. 1, n. 23, pp. 29-51.↵
- CARDIM, P. (2014), p. 242.↵
- Cf. HERMANN, J (1998). No reino do desejado. São Paulo: Companhia das Letras & LIMA, L. (2010). O Império dos Sonhos: Narrativas Proféticas, Sebastianismo e Messianismo Brigantino. São Paulo: Alameda.↵
- VIEIRA, A. Sermão de Nossa Senhora da Conceição. Na igreja da Senhora do Desterro. Bahia, ano de 1639 en Sermões, Padre Antônio Vieira, Erechim: Edelbra, 1998. [§ IX]. También disponible en VIEIRA, A. Sermoens do P. Antonio Vieyra …: sexta parte. Lisboa: na officina de Miguel Deslandes, 1690.↵
- VIEIRA, A. “Sermão Gratulatório e Panegírico, na manhã de dia de Reis, sendo presente, com toda a corte, o Príncipe nosso Senhor ao Te Deum Laudamus, que se cantou na Capela Real, em ação de graças pelo felicíssimo nascimento da Princesa Primogênita, de que Deus fez mercê a estes Reinos na madrugada do mesmo dia do ano de 1669” en Sermões. Vol. X Erechim: Edelbra, 1998. [§ IX]. También disponible en Sermam gratulatorio, e panegyrico, que pregou o padre Antonio Vieyra da Companhia de Jesu, pregador de Sua majestade (…). Évora: na oficina da universidade, 1669.↵
- ROSA, M. (1995). O Morgadio em Portugal, Sécs. XIV-XV: Modelos e Práticas de Comportamento Linhagístico. Lisboa: Editorial Estampa.↵
En efecto, si el mayorazgo no es otra cosa que la vinculación de un cuerpo de bienes con carácter inalienable, que se transmite de generación en generación mediante un orden sucesorio prefijado en esta última condición radica su mayor peculiaridad, (…). El más frecuente de todos, con diferencia, fue el que se denomina mayorazgo regular, aquel que prima al varón sobre la mujer, pero sin excluirla en ningún caso. Es decir, que en cada generación heredarían antes los hombres, ordenados por su nacimiento, y tras ellos, si mueren sin descendencia, les correspondía la sucesión a sus hermanas en idéntica forma. SORIA MESA, E. (2007) La Nobleza en la España Moderna. Cambio y Continuidad. Madrid: Marcial Pons Historia, p. 226.↵






