Roberto Quirós Rosado[2]
Como es lógico, la actividad recaudadora de la hacienda incide en las economías particulares y empresariales, y puede hacerlo de modos diversos. Nadie puede organizar su economía sin tener en cuenta el hecho fiscal: los impuestos, por diferenciales que sean, afectan a todos[3].
Con estas palabras, uno de los más reconocidos historiadores de la economía y la fiscalidad hispana del Setecientos resumía la incidencia generalizada de las rentas estancadas en la evolución de la Monarquía de España bajo los primeros Borbón. Las reflexiones de Agustín González Enciso pueden vincularse al que será el principal eje vertebrador del presente estudio: el tabaco, producto ultramarino de cuyo consumo se observó una constante expansión en los primeros treinta años del siglo XVIII y, con ello, una creciente presión fiscal[4].
Bajo tales premisas de partida, en las siguientes páginas se aportará un case study sobre los vínculos entre consumo y hacienda dentro del horizonte fiscal-militar del reinado de Felipe V. Para ello, se ahondará en la más relevante de las Nuevas Plantas que incidieron directamente en la Corona de Castilla, la Universal Administración del Tabaco, en una cronología decisiva en dicha ecuación entre hacienda, política y conflicto militar como sería la década de 1730, en gran medida correspondiente a la guerra de Sucesión polaca[5]. Este análisis viene dado, en paralelo, por la escasa atención mostrada a la realidad socioeconómica y administrativa de Ávila bajo el Rey Animoso, teóricamente reducida a una honda crisis productiva tanto en la agricultura como en el sistema manufacturero de sus principales poblaciones[6]. Por todo ello, se abordará una cronología inexplorada y un campo de trabajo que trasciende la centralidad de la vieja urbe amurallada para interaccionar con sus periferias y los lazos de circulación de bienes y sujetos con la vecina Salamanca y, sobre todo, la corte borbónica de Madrid.
El caso del estanco abulense se encuadra dentro de las lógicas reformadoras del ministerio Patiño decretadas el 20 de diciembre de 1730 e implantadas desde el 1 de septiembre de 1731. Es decir, en la coyuntura de la reformulación de la gestión del tabaco al pasarse del sistema tradicional de arrendamientos -ya alterado desde 1701 con la instauración de una superintendencia que limitaba la autonomía de los arrendadores particulares- al de la Universal Administración bajo el control directo de la Real Hacienda. En pleno proceso de implantación de la nueva gestión de la provincia de Ávila[7], completamente ligado a los intereses y las clientelas de los tres directores de la Renta (Jacobo de Flon y Zurbarán; Ventura de Pinedo, conde de Villanueva de Perales de Milla; y Mateo Pablo Díaz de Lavandero, marqués de Torrenueva), los diferentes administradores afincados en la capital provincial trataron de optimizar el funcionamiento de las delegaciones dependientes, veredas y cajas para velar por el cumplimiento de las órdenes emanadas desde Madrid y, con ello, aumentar la Renta derivada de este producto ultramarino[8]. Gracias a la minuciosidad de la gestión de estos ministros reales, se dispone en el Archivo General de Simancas de un registro prácticamente completo de los valores de cargo, data y resultas generales del partido abulense para el reinado filipino, que incluyen informaciones concretas de las cartas de pago que registran las sumas de caudales emanados del consumo tabaquero de Ávila y los destinos a los que se remitían en años tan complejos como la década de 1730 y los inicios de la siguiente (cuyos datos generales se glosan en la Tabla 1 y el Gráfico 1)[9].
A tenor de tales apuntamientos, cabe destacar cómo las primeras remesas de la recaudación de la Universal Administración del Tabaco se encaminaron a Salamanca por orden expresa del director general Ventura de Pinedo, en manos de Francisco Mozo Díez, administrador de la renta en el partido salmantino, siendo dirigidos a la financiación y “subsistencia de las tropas” del ejército de Castilla en la raya de Portugal por la vía ejecutiva del tesorero Francisco de Candás Inclán[10]. De esta manera, a lo largo de la breve administración del antiguo arrendador y nuevo administrador principal Matías Fernández Trujillo, se remitieron desde Ávila a las cajas salmantinas 175.431 reales y 8 maravedís de vellón. Dicho uso fiscal-militar se mantuvo a lo largo de los años 1732 y 1733, en que la gestión abulense recayó en Diego Montero, contabilizándose siete cartas de pago por una suma de 239.980 reales, a las que se sumaron los primeros envíos mensuales directos a las Arcas Generales de la Renta del Tabaco en Madrid por mano de los ministros de resguardo del partido. Asimismo, sería bajo la administración de Montero cuando comenzase una práctica que no decaería hasta finales de la década: las consignaciones para devoluciones de anticipaciones para las urgentes necesidades bélicas de Felipe V. Los beneficiarios serían el baztanés Tomás de Iriberri y Goyeneche, marqués de Valbueno y antiguo tesorero general (60.000 reales), y el agente de la Tesorería Mayor, Martín de Herce (36.000 reales). A la par, los valores recaudados en Ávila también sirvieron para abonar, por orden de la Dirección General, diferentes débitos contraídos con el propio Montero de su etapa como recaudador del Tabaco de Cuenca y de interesado en el arrendamiento del partido de Pastrana antes de la implantación de la Universal Administración. A la muerte de Diego Montero, su sucesor interino, el interventor andaluz Miguel Márquez, prosiguió abonando partidas a Herce y a los directores generales del Tabaco, en particular, un pago por 1.313 reales y 6 maravedís junto con el fiel de la tercena mayor, el noble valenciano Jordi Boïl de Arenós, “por faltas de tavacos que resultaban en esta relazión, quenta y alcanze”.
Con la llegada en el último trimestre de 1733 del nuevo administrador general de Ávila, Juan Antonio Gómez Cervantes, se prosiguieron los tradicionales envíos de reales a las Arcas Generales y los restos de pagos a particulares, caso del riojano Herce, y a Bernardino Muñoz. A este último sujeto se encaminaron 11.500 reales resultantes de la devolución de un crédito remitido por el director Ventura de Pinedo a favor del propio gestor abulense, posiblemente para facilitar la liquidez de su inicial contabilidad tabaquera. Respecto a este periodo, los siguientes pagos efectuados en 1734 no distaron de su tónica general, con constantes remesas encauzadas en dinero líquido a las Arcas madrileñas, como consta de las cartas de pago del tesorero principal Joseph Gómez de Terán. Solo fue a comienzos de aquel verano cuando este ministro se contentara con diferentes cartas de pago sobre los caudales del tabaco consumido en Ávila. Una de ellas fue la de 4.000 reales de plata antigua librada en Cádiz por el italiano Paolo Pio Gnevo a favor de Francisco Romero de Torres, quien la transmitiría al mencionado tesorero madrileño. Otra fue la girada desde Valladolid y que ascendía a 3.197 reales y 17 maravedís, de Antonio de la Vega Colmenar contra Joseph Avello Castrillón, a favor de Manuel Fernández Enríquez, “quien la contentó a el de don Joseph Díaz Delgado” y este al propio Gómez de Terán; o la que el 1 de enero de 1735 fue remitida por dicho Díaz Delgado en Ávila contra el banquero luqués Ambrogio Maria Andriani y compañía, a favor de la tesorería principal del Tabaco. Por último, junto a estas complejas remisiones de giros a la corte de Madrid desde diferentes plazas mercantiles españolas hay que sumar las diferentes cartas de pago que el mencionado Francisco de Candás Inclán, tesorero de las tropas de Castilla, otorgó en Salamanca por órdenes del marqués de Torrenueva, tesorero general del monarca.
El estallido de la guerra de Sucesión polaca en 1733 y la consecuente intervención de Felipe V para defender los intereses de su hijo, el infante Carlos de Borbón, en Italia llevó a la Real Hacienda a negociar nuevas anticipaciones que pudieran ser devueltas con efectos prontos y seguros para los asentistas -principalmente italianos- de la Corona, que quedaban encargados de girar los caudales desde Madrid hasta Livorno y Florencia mediante letras de cambio o, por contra, en contante desde Cádiz, tras recibirse con la Flota de Indias, al puerto de Nápoles[11]. Por este motivo, el tesorero general Torrenueva (que permanecía activo en la Dirección General del Tabaco junto a Flon y Pinedo) franqueó al administrador abulense Gómez Cervantes diferentes cartas de pago sobre los valores a su cargo que habrían de servir para sufragar la defensa de Parma y Toscana, así como para ser destinados a la conquista de Nápoles y Sicilia frente al emperador Carlos VI de Habsburgo. Para los años 1734-1736, el principal beneficiario del caudal tabaquero abulense fue el florentino Rodolfo Firidolfi y compañía, una de las más exitosas firmas bancarias de Madrid ya desde comienzos de la década de 1710 y que se vinculaba con los Cantucci, con Cesare Rubini y, sobre todo, con uno de los más reputados arrendadores de rentas españolas, el milanés Giovanni Evangelista Giraldelli[12]. Para el caso de las consignaciones sobre el tabaco del partido de Ávila, la Casa Firidolfi percibió 383.214 reales de vellón para ayuda a la paga de sus dos anticipos de 4.316.121 y 30.920.000 reales de vellón, en mesadas con regularidad casi mensual entre finales de diciembre de 1734 y diciembre de 1735. Otro asentista italiano, Giuseppe Maria Gaburri, también lograría verse reembolsado con 30.000 reales de vellón en la primavera de 1735 sobre su adelanto crediticio de 9.200.000 reales de vellón para las necesidades bélicas. Ambos financieros, Firidolfi y Gaburri, destacaron durante el conflicto polaco al girar nutridas letras sobre la Casa Verardi y Franceschi en sus tres sedes de Florencia, Livorno y Nápoles, intermediando el tesorero del ejército de Sicilia, Miguel Fermín de la Granja, tal y como ha detallado en un reciente estudio el ya referido Agustín González Enciso[13]. Por su parte, otro de los mayores acreedores de la fiscalidad de guerra borbónica, Martín de Herce, también logró ver aplicadas de nuevo en Ávila ocho partidas en el invierno y primavera de 1736, por un montante de 252.720 reales de vellón, sobre sus anticipaciones de 17.252.720 reales de vellón “con calidad de que se le satisfiziere librándoselo en los partidos del reyno”. Por su parte, el propio marqués de Torrenueva, desde la Tesorería General, gestionó la entrega de 33.280 reales de vellón a favor de ésta por los 8.997.000 reales de vellón “que Su Magestad mandó se buscasen antizipados” sobre caudales desembarazados en 1736 en las Rentas Generales, Provinciales, del Tabaco y de las Salinas para atender al apresto de las tropas “y demás ejecutibas hurjenzias del real servizio”.
Finalmente, tras el armisticio de las armas borbónicas e imperiales en suelo italiano y la firma de los preliminares de paz en Viena (1735) que permitieron la cesión de Parma y Toscana a favor del césar Carlos a cambio del reconocimiento de Carlos de Borbón como soberano de las conquistadas Nápoles y Sicilia, se retomó el tradicional curso de entregas de las rentas tabaqueras a las Arcas Generales madrileñas, bien en contante, bien mediante nuevas letras de cambio giradas en Segovia por Diego de Ochoa de Ondátegui contra el madrileño Joseph Valverde y a la voluntad de Joseph Díaz Delgado para contentarla en favor del tesorero Gómez de Terán, o en la propia Ávila por Rafael Navarro contra Gabriel García de Ochoa en pro de Bernardo Martín, “quien la contentó a el dicho señor thesorero como rezividos de mi mano”, como apuntaba en sus cuentas el administrador Juan Antonio Gómez Cervantes.
El fin de los esfuerzos de guerra, que llevaron a la Real Hacienda a una situación crítica[14], facilitó la concentración del capital producido por el consumo del tabaco de nuevo en las citadas Arcas Generales, si bien la novedad del momento no sería la continuidad del sistema de cambios (de hecho, solo habría un giro en 1737, por 22.000 reales, dado en Ávila por Dionisio Hernández contra el bayonnais Pierre Bretous y compañía, en Madrid), sino el reembolso de diversas mesadas proyectadas en el otoño de 1736 sobre los valores del tabaco del reino “para poder ocurrir al prest de las tropas y demás obligaziones” en diciembre de 1736 y “para poder satisfazer lo que avían de haber los dependientes de las Casas Reales hasta fin del año de 1732 y socorrer a los ministros de los Consejos y demás tribunales con dos años de sueldos”, según el tenor de las cartas de pago dadas por el tesorero principal. Idénticas prácticas fueron las que se decidieron implementar en 1737 de cara a las futuras entradas del año 1738 “para atender a diferentes urgenzias del real servicio”, quedando marcadas las diferentes mesadas del año entrante para sufragar las devoluciones de lo anticipado. Por su parte, los pocos caudales que no llegaron a manos de Francisco Lobato, titular de la Tesorería Mayor, solo fueron recalando progresivamente en las Arcas Generales del Tabaco en dinero efectivo en primavera y verano de dicho año por los ministros del resguardo abulense y mediante una nueva letra de cambio dada en Segovia el 27 de agosto de 1737 por Juan Tomé García del Águila contra Juan Francisco Novales a favor de Juana Padilla, “quien la contentó al mío [el administrador Gómez Cervantes] y yo al de dicho señor thesorero” Martín de Herce. No pocos problemas también suscitaron sendos envíos físicos de dinero (14.828 reales de vellón y 24 maravedís y 4.729 reales de vellón y 30 maravedís) de los restos de diversas entradas que en diciembre de 1738 y febrero de 1739 consignaron en la Dirección General del Tabaco los ministros de Ávila. Dado que el tesorero Herce no llegó a remitir sendas cartas de pago, tuvo que recurrirse a dos avisos del nuevo director general Joseph Gómez de Terán para que se cargase en la contabilidad del partido ambas sumas, y esperar a que su compañero, el baztanés Juan Francisco de Goyeneche, marqués de Ugena, diese orden en 15 de julio de 1739 para datar las sumas “por no ser posible despachar entonzes la zitada carta de pago”[15].
Otra novedad, que se mantuvo para los años venideros, fue la aplicación de un real de plata sobre cada libra de tabaco vendido en las administraciones provinciales. Para diferenciar sus importes, que ascenderían a 177.064 reales de vellón en sus primeros cuatro años de vigencia, Juan Antonio Gómez Cervantes elaboró para 1737, 1738, 1739 y 1740 unas cuentas específicas de los caudales remitidos a los responsables de las Arcas Generales de la Universal Administración tabaquera. Para la primera anualidad, por órdenes de Felipe V y el secretario del Despacho de Hacienda, el ya enunciado marqués de Torrenueva, a la Dirección General, las partidas serían franqueadas al titular de la Tesorería Mayor, Francisco Lobato. Por contra, para el resto solo se tiene constancia de su remisión a Madrid a tenor de las cartas de pago de los consecutivos tesoreros principales Joseph Gómez de Terán, Martín de Herce (y por el apoderado de este, Joseph Sánchez Villanueva) y Bartolomé de Garay. Si bien, como para la mayor parte de los casos de caudales mandados a Madrid, se desconoce la aplicación directa de las entradas del nuevo impuesto, por una carta de pago de 12 de noviembre de 1737 se da cuenta que los 4.429 reales de vellón mandados a Lobato provenía de un crédito librado por la Dirección General en 27 de mayo de dicho año sobre el administrador Gómez Cervantes. Sus réditos serían contentados a Francisco de Candás Inclán para sufragar las necesidades económicas de las tropas españolas en la frontera con el reino de Portugal.
Las últimas tres cuentas de Juan Antonio Gómez Cervantes, para 1739, 1740 y los primeros ocho meses de 1741, no aportan mayores informaciones que los envíos en efectivo de los caudales que se recaudaron en la provincia de Ávila de los consumos cotidianos. Después de la suspensión de pagos de 1739, de las medidas de reforma del secretario del Despacho de Hacienda, Juan Bautista Iturralde, y de una larga etapa de alteraciones del sistema fiscal-militar ante la imperiosa necesidad de devolver las anticipaciones de los financieros de Madrid, la normalidad volvió a la Universal Administración del Tabaco, e incluso se redujo el abono a los asentistas del 4% de la conducción y entrega en la Villa y Corte. Bien Herce, bien su sustituto Garay, los tesoreros principales fueron remitiendo las correspondientes cartas de pago de las mesadas mensuales. Solo hubo dos salvedades en la normal gestión de los envíos de caudales abulenses. Por un lado, en 21 de marzo de 1740, se despachó una por la abultada suma de 42.000 reales de vellón que la Dirección había librado a don Juan Antonio “en un crédito dado sobre los valores de este partido y mes de febrero, el que debolví satisfecho”; y, por el otro, en 12 de marzo de dicho año, refería otros 12.000 reales de vellón entregados en las Arcas Generales por mano de Miguel de Villanueva por otro crédito contra el administrador provincial remitido a favor de Juan Jiménez de Muñana, arcediano de Arévalo, “a quien lo satisfice y debolbí a la Dirección”.
Dicho continuismo en la percepción de los caudales abulenses solo fue quebrado por tres sumas por un total de 140.706 reales de vellón entregados a Francisco Manuel de la Cruz y Ramos, pagador del Real Sitio de San Ildefonso “para las obras de aquel Real Sitio” en 1741, y, sobre todo, por la desaparición inopinada del administrador Gómez Cervantes en septiembre de 1741. Pese a los dos consecutivos créditos adelantados por la Dirección General del Tabaco para hacer frente a ciertas sumas inciertas o la imposibilidad de hallar dinero líquido con que nutrir las Arcas Generales de la renta, ninguno de los balances de sus últimos años en Ávila denota la existencia de desfalcos o irregularidades de don Juan Antonio. Sin tener noticias de su paradero, hubo que esperar a que el fiel de la tercena mayor, Manuel Ramos, y un nuevo administrador principal, Ignacio López, remitiesen en el verano de 1744 las cuentas manejadas con el oficial de libros y contador Pedro de Óriz y su sucesor Pedro de Acarreta. Con su aprobación y fenecimiento en 13 de noviembre de 1745 podría darse por finalizada la primera fase de la aplicación in situ de la planta renovada del tabaco en la vieja ciudad de Ávila y su provincia, habiendo contribuido los caudales de su consumo tabaquero a sufragar los enormes costes de la política exterior de Felipe V y su consorte (y factotum de tal dinámica) Isabel de Farnesio en el convulso mundo mediterráneo de la década de 1730.
Tabla 1. Cantidades totales de distribución de los caudales de la Universal Administración del Tabaco del partido de Ávila (1731-1741)
| Beneficiario | Cantidad (en reales de vellón y maravedís) |
| Arcas Generales | 1.105.440 reales de vellón, 344 maravedís |
| Francisco Mozo Díez | 415.407 reales de vellón, 220 maravedís |
| Rodolfo Firidolfi y compañía | 383.212 reales de vellón, 45 maravedís |
| Francisco Lobato | 352.076 reales de vellón |
| Martín de Herce | 324.719 reales de vellón, 34 maravedís |
| Francisco de Candás Inclán | 220.023 reales de vellón, 43 maravedís |
| Francisco Manuel de la Cruz | 140.704 reales de vellón, 72 maravedís |
| Marqués de Valbueno | 60.000 reales de vellón |
| Marqués de Torrenueva | 33.280 reales de vellón |
| Giuseppe Maria Gaburri | 30.000 reales de vellón |
| Bernardino Muñoz | 11.500 reales de vellón |
| Joseph Gómez de Terán | 10.697 reales de vellón, 17 maravedís |
| Diego Montero | 6.200 reales de vellón, 26 maravedís |
| Dirección General del Tabaco | 1.131 reales de vellón, 6 maravedís |
| Suma total | 3.094.389 reales de vellón, 807 maravedís |
Fuente: Archivo General de Simancas, legajo 2393. Elaboración propia.
Gráfico 1. Porcentaje de distribución de los caudales de la Universal Administración del Tabaco del partido de Ávila (1731-1741)

Fuente: Archivo General de Simancas, legajo 2393. Elaboración propia.
- Este ensayo se ha desarrollado en el marco de una Ayuda a la Investigación sobre Temas Abulenses 2021 otorgada en concurso competitivo por la Institución Gran Duque de Alba (Diputación Provincial de Ávila)..↵
- Universidad Autónoma de Madrid.↵
- GONZÁLEZ ENCISO, A. (2003). “La hacienda castellana y la economía en el siglo XVIII”. Estudis, 29, pp. 21-41: 22.↵
- SOLBES FERRI, S. (2008). “Estrategias de gestión de la Renta del Tabaco, 1726-1736. El gobierno de Patiño y la introducción de la administración directa”. En: A. GONZÁLEZ ENCISO (ed.), Política económica y gestión de la renta del Tabaco en la España del siglo XVIII, Madrid, Fundación Altadis, pp. 121-173: 163.↵
- Para una visión territorial (con principal énfasis en los reinos de Navarra y Valencia y la capitanía general de Canarias) sobre este fenómeno reformista iniciado de forma definitiva en 1731, véanse las siguientes aportaciones historiográficas: SOLBES FERRI, S. (1999). “El arriendo de la renta del tabaco a través de la Real Hacienda. Una eficaz fórmula de intervencionismo regio en Navarra (1717-1749)”. En: A. GONZÁLEZ ENCISO y R. TORRES SÁNCHEZ (coords.), Tabaco y economía en el siglo XVIII, Pamplona, EUNSA, pp. 319-356; GONZÁLEZ ENCISO, A. (2000). “Los usos financieros del tabaco; o bien, para qué servían los dineros obtenidos con la Renta del Tabaco”. En: S. DE LUXÁN MELÉNDEZ, S. SOLBES FERRI y J. J. LAFORET (eds.), El mercado del tabaco en España durante el siglo XVIII: fiscalidad y consumo, Las Palmas de Gran Canaria, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Servicio de Publicaciones, pp. 25-52; LUXÁN MELÉNDEZ, S. DE y SOLBES FERRI, S. (2000). “El funcionamiento del estanco del tabaco en Canarias y en Navarra (1730-1780): un ejercicio de historia comparada”. En: F. MORALES PADRÓN (coord.), XIII Coloquio de Historia Canario-Americana-VIII Congreso Internacional de Historia de América, Las Palmas de Gran Canaria, Cabildo Insular de Gran Canaria, pp. 2003-2020; SOLBES FERRI, S. (2000). “Distribución y consumo legal de tabacos en Navarra: 1731-1779”. En: S. DE LUXÁN MELÉNDEZ, S. SOLBES FERRI y J. J. LAFORET (eds.), El mercado del tabaco en España durante el siglo XVIII: fiscalidad y consumo, Las Palmas de Gran Canaria, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Servicio de Publicaciones, pp. 251-291; SOLBES FERRI, S. (2000). “El proceso de reforma administrativa de la renta del tabaco en Navarra durante el siglo XVIII”. Vegueta, 5, pp. 193-205; RODRÍGUEZ GORDILLO, J. M. (2002). La difusión del tabaco en España. Diez estudios, Sevilla, Universidad de Sevilla-Fundación Altadis; SOLBES FERRI, S. (2006). “El estanco del tabaco en el reino de Valencia (siglo XVIII)”. Estudis, 32, pp. 291-319; ESCOBEDO, R. (2007). “La expansión geográfica de la Renta del Tabaco”, Estudis, 33, pp. 193-224; SOLBES FERRI, S. (2007). “Consumos y valores de la Renta del Tabaco en la administración provincial del reino de Valencia, 1731-1798”. En: J. M. RODRÍGUEZ GORDILLO y Mª. M. GÁRATE OJANGUREN (dirs.), El monopolio español de tabacos en el siglo XVIII. Consumos y valores: una perspectiva regional, Madrid, Fundación Altadis, pp. 269-291. Asimismo, es preciso apuntar el interesante monográfico comparado hispano-portugués a cargo de LUXÁN MELÉNDEZ, S. DE, FIGUEIRÔA-RÊGO, J. DE y SANZ, V. (eds.) (2015). Tabaco e Escravos nos Impérios Ibéricos, Lisboa, CHAM-Universidade Nova de Lisboa-Universidade dos Açores.↵
- Una síntesis actualizada de la Modernidad abulense se halla en MARTÍN GARCÍA, G. (coord.) (2014-2019). Historia de Ávila, tomos V-VI. Edad Moderna (siglos XVI-XVIII), Ávila, Institución Gran Duque de Alba.↵
- Sobre los procedimientos administrativos y la gestión cotidiana que configuraron la nueva planta tabaquera abulense durante la década de 1730, vid. QUIRÓS ROSADO, R. (2023). “Gestionar una Nueva Planta. Clientelismo ministerial y gobernanza epistolar de la Universal Administración del Tabaco: el caso de Ávila (1735)”. Investigaciones Históricas. Época moderna y contemporánea, 43, pp. 489-524; QUIRÓS ROSADO, R. (2024, en prensa). “La implantación de la Universal Administración del Tabaco en la provincia de Ávila: jurisdicción, ministerio, consumo (1731-1741)”. Cuadernos Abulenses, 53.↵
- Se encuentran las semblanzas de dichos tres directores generales de la Renta del Tabaco (Flon, Díaz de Lavandero, Pinedo) en MUÑOZ SERRULLA, Mª. T. (2008). “Don Bartolomé de Flon y Morales; I conde de la Cadena, finanzas y ascenso social: su participación en la creación y desarrollo del Monte de Piedad de Madrid (s. XVIII)”. Hidalguía, 331, pp. 729-770: 741-742; ESCOBEDO, R. (2009). “Finanzas, política y honor. Los superintendentes y directores generales de la renta del tabaco durante la primera mitad del siglo XVIII”. Obradoiro de Historia Moderna, 18, pp. 263-280: 269-271; QUIRÓS ROSADO, R. (2016). “Mateo Pablo Díaz de Lavandero y Martín, marqués de Torrenueva (1681-1746)”, Identidad e imagen de Andalucía en la Edad Moderna [ISSN 2605-0315](http://www2.ual.es/ideimand/mateo-pablo-diaz-de-lavandero-y-martin-i-marques-de-torrenueva-1681-1746/) [consultado en 16 de julio de 2023]; GIMÉNEZ CARRILLO, D. M. (2018). “Redes de poder y corrupción: Ventura de Pinedo (1668-1745)”. En: F. ANDÚJAR CASTILLO y P. PONCE LEIVA (coords.), Debates sobre la corrupción en el mundo ibérico, siglos XVI-XVIII, Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, pp. 253-267.↵
- Para evitar una abusiva profusión de referencias documentales, se remiten todas las citas a su fuente original: Archivo General de Simancas (en adelante, AGS), Dirección General de Rentas. Primera remesa, legajo 2393. Las cuentas consultadas se corresponden a las aportadas por los administradores provinciales abulenses Matías Fernández Trujillo (de 1 de septiembre de 1731 a 28 de febrero de 1732; fenecidas en 29 de mayo de 1735), Diego Montero (de 1 de marzo a 31 de agosto de 1732; fenecidas en 2 de mayo de 1737), Diego Montero (de 1 de septiembre de 1732 a 31 de agosto de 1733; fenecidas en 10 de septiembre de 1737), Miguel Márquez (de 1 a 30 de septiembre de 1733; fenecidas en 4 de febrero de 1739), Juan Antonio Gómez Cervantes (de 1 de octubre a 31 de diciembre de 1733; fenecidas en 24 de noviembre de 1736), Juan Antonio Gómez Cervantes (de 1 de enero a 31 de diciembre de 1734; fenecidas en 5 de septiembre de 1739), Juan Antonio Gómez Cervantes (de 1 de enero a 31 de diciembre de 1735; fenecidas en 25 de febrero de 1740), Juan Antonio Gómez Cervantes (de 1 de enero a 31 de diciembre de 1736; fenecidas en 13 de marzo de 1740), Juan Antonio Gómez Cervantes (de 1 de enero a 31 de diciembre de 1737; fenecidas en 19 de marzo de 1740), Juan Antonio Gómez Cervantes (de 1 de enero a 31 de diciembre de 1738; fenecidas en 29 de noviembre de 1740), Juan Antonio Gómez Cervantes sobre el “ymporte del real de plata” (de 1 de enero a 31 de diciembre de 1738; sin datos de fenecimiento), Juan Antonio Gómez Cervantes (de 1 de enero a 31 de diciembre de 1739; fenecidas en 15 de noviembre de 1742), Juan Antonio Gómez Cervantes “correspondiente al ymporte del real de plata” (de 1 de enero a 31 de diciembre de 1739; fenecidas en 15 de noviembre de 1742), Juan Antonio Gómez Cervantes “correspondiente al consumo de papel” (de 1 de enero a 31 de diciembre de 1739; fenecidas en 18 de abril de 1743), Juan Antonio Gómez Cervantes (de 1 de enero a 31 de diciembre de 1740; fenecidas en 18 de abril de 1743), Juan Antonio Gómez Cervantes “del producto del real de plata” (de 1 de enero a 31 de diciembre de 1740; fenecidas en 6 de abril de 1743) y Juan Antonio Gómez Cervantes (de 1 de enero a 31 de agosto de 1741; fenecidas en 13 de noviembre de 1745).↵
- Para profundizar en las dinámicas del mantenimiento de los Reales Ejércitos borbónicos del Setecientos, vid. TORRES SÁNCHEZ, R. (2013). “Administración o asiento: la política estatal de suministros militares en la Monarquía Española del siglo XVIII”. Studia Historica. Historia Moderna, 35, pp. 159-199.↵
- GONZÁLEZ ENCISO, A. (2020). “Pagar la batalla. Campillo y el dinero para el ejército de Nápoles y Lombardía, 1734-1735”. Memoria y civilización. Anuario de historia, 23, pp. 603-632.↵
- DUBET, A. (2015). La Hacienda Real de la Nueva Planta (1713-1726), entre fraude y buen gobierno. El caso Verdes Montenegro, Madrid, Fondo de Cultura Económica de España, pp. 537-538.↵
- GONZÁLEZ ENCISO (2020), pp. 607-608, 620-624.↵
- De hecho, en 1739 tendría lugar una controvertida suspensión de pagos que afectó sobremanera a los principales acreedores de la Real Hacienda durante el conflicto italiano, como Giovanni Evangelista Giraldelli, testaferro de Ambrogio Maria Andriani, quien había aportado casi 8.000.000 reales de vellón; la firma florentina de los Firidolfi, que había anticipado por sí sola o con diferentes asentistas y medianeros, casi 6.000.000 reales de vellón; o el riojano Martín de Herce, quien tras entregar grandes sumas durante la guerra al tesorero mayor Francisco Lobato, no logró recuperar nada en su beneficio. Para profundizar en esta quiebra, auspiciada por el secretario Iturralde, preludiada ya en 1737 por diferentes medidas reformistas de su antecesor Torrenueva, vid. FERNÁNDEZ ALBALADEJO, P. (1977). “La suspensión de pagos de 1739: análisis e implicaciones”. Moneda y crédito, 142, pp. 51-85; ANDÚJAR CASTILLO, F. (2005). “La Hacienda Real en tiempos de crisis, 1739-1741”, en VV. AA., Estudios en homenaje al profesor José Szmolka Clares, Granada, Universidad de Granada. Servicio de Publicaciones, pp. 537-539; CRUZ MUNDET, J. R. (2017). “Juan Bautista de Iturralde y el decreto de suspensión de pagos de 1739”, en VV. AA., Historia en fragmentos. Estudios en homenaje a Pablo Fernández Albaladejo, Madrid, UAM Ediciones, pp. 637-645; DUBET, A. (2017). “La suspensión de pagos de 1739, ¿una medida de ‘buen gobierno’ de la Hacienda?”. Espacio, tiempo y forma. Serie IV. Historia Moderna, 30, pp. 19-56; DUBET, A. y SOLBES FERRI, S. (2019). El rey, el ministro y el tesorero. El gobierno de la Real Hacienda en el siglo XVIII español, Madrid, Marcial Pons Historia, pp. 183-195.↵
- Gómez de Terán fue promocionado a la Dirección General una vez su tesorería fue entregada, previo negociado venal, a Herce. Si bien fue purgado por el secretario del Despacho de Hacienda, marqués de Murillo, junto a don Martín y al burgalés Ventura de Pinedo, conde de Villanueva de Perales de Milla, don Joseph terminó siendo consejero de capa y espada del Consejo de Hacienda y, por sus méritos y los de su hermano, obispo de Orihuela, fue promocionado a la elite aristocrática como marqués de Portago. ÁLVAREZ Y BAENA, J. A. (1790). Hijos de Madrid, tomo III, Madrid en la oficina de don Benito Cano, p. 72; FELICES DE LA FUENTE, Mª. del M. (2013). Condes, marqueses y duques. Biografías de nobles titulados durante el reinado de Felipe V, Aranjuez, Doce Calles, p. 181.↵






