Las malas juntas de rompecabezas Reggae
Prof. Luján Veiga
Título complicado para mujeres que vienen del interior y aspiran la “S”. Es que somos Mala Junta y teníamos que organizarnos para hacer un segmento de género en un programa de reggae que habla de política. Literalmente, un rompecabezas.
El desafío se da en la Radio Difusión de Berisso.
Radio popular comunitaria, donde se habla de lo que los medios en general no hablan con una perspectiva diferente a la de los medios hegemónicos.
Nuestra experiencia en radio es nula. No sabemos más que lo que hacemos en el cotidiano por cambiar algunas cosas de la sociedad y qué cosas queremos que sean diferentes y nos llevan a organizarnos: pensarnos como mujeres que se construyen en la diversidad, que se necesitan unidas para sufrir un poco menos y empecinadas en que nuestras mujeres (y mujercitas) salgan tranquilas a la calle.
Nuestro segmento podía limitarse a hablar de todo lo malo que nos pasa a las mujeres por ser mujeres o abrirnos a que conozcan a mujeres que hacen “cosas de hombres” y no se las conoce. Por ejemplo, pensarnos en tomar la palabra en una radio, ya nos parecía un desafío. Simplemente porque de las mujeres, por lo general y hasta no hace mucho tiempo, se espera que hablen “adentro” (de sus casas, de sus organizaciones, de los ámbitos privados) y siempre y cuando no haya un hombre para tomar la palabra antes que ellas. A esto se suma la poca “profesionalización” que se espera de nosotras (porque la verdad es que pocos son los varones que piensan si saben o no de algo para hablar en un programa, pero de nosotras se espera la perfección) y con ello vienen también “las voces de pito o muy nasalizadas para la radio”. Es que claro… las “mujeres de radio” tienen voces gruesas y a eso estamos acostumbradas. Y así con cada cosa.
Todo estaba pensado para sentirnos inseguras.
Entonces nos parecía que nosotras no teníamos para aportar demasiado más que cosas “nuevas”, sin entrar en un sectarismo que excluyera a los hombres. Y con todos esos debates, llegó el día del primer programa. Elegir la música para eso fue sumamente difícil, ¡porque para colmo teníamos que pensar que los generosísimos hombres que nos cedieron el espacio no perdieran audiencia! Pensamos en presentar música hecha por mujeres. Sólo porque el mercado que difunde, no muestra a las mujeres que hacen cosas increíbles. Era como una trinchera defensiva.
¿Vamos a hablar sólo de la violencia física a la que nos somete el sistema patriarcal? ¿De lo injusta que es la justicia con nosotras y desmoralizar y atemorizar aún más a las mujeres? Por supuesto que contamos sobre los casos que habían tomado trascendencia en la región en esos días: Emma fue asesinada en el 2017 y el juez determinó que la fecha del juicio sea en 2021, cuando ya está detenido su asesino; Nadia fue asesinada a principio de este año y recién en mayo la justicia dijo que su asesino no era inimputable; y obviamente y más fuerte que nunca gritamos que acompañamos a Marta y que queremos que se aclare qué pasa con Johana. Pero teníamos la obligación de mostrar que las mujeres podemos hacer otras cosas, producir, generar música, por ejemplo. Producir un programa. Ganar un Gardel de Oro como hacía 19 años no ganaba una mujer. Protagonizar películas que hablan de nosotras como luchadoras. Contactar mujeres importantísimas de la justicia y los derechos humanos y hombres que escriben libros que están haciendo furor poniendo a los hombres en el lugar de debilidad que siempre nos otorgaron a las mujeres. Organizar un Encuentro de Mujeres (bueno, no 1, sino 34) que sea diverso, donde participen mujeres de distintas culturas, religiones, elecciones sexuales, que peleen por sus derechos o que simplemente dejen sus casas tres días de octubre y fin de semana largo para encontrarse con otras mujeres y tomar la palabra y hacerse más fuertes. Abrir comedores. Ser promotoras ambientales y de salud en nuestros barrios. HACER RADIO. Tomar la palabra y empoderarnos. Decir. Reír. Construir.
Y en ese camino andamos. En el de tomar la palabra y formarnos. Para informar mejor e invitar a otras y a otros a que se sumen a hacer todo eso que las mujeres podemos hacer.






