El presente número de Horizontes en Intervenciones Sociales es una invitación a reflexionar sobre el trabajo social en un contexto de implementación de medidas neoliberales, con el desafío de observar que, si bien son procesos globales, tienen sus incidencias locales.
Así, lo local y lo global nos exigen repensar argumentos, prácticas y problematizaciones, como así también encontrar lenguajes que nos permitan salir de nuestras fronteras geográficas.
Todo proceso privatización y esmerilamiento de derechos sociales no es más que una mera mercantilización.
Preocupaciones sobre la seguridad social, los derechos sociales, las políticas públicas y sociales en contextos de transformaciones de la respuesta estatal recorren y dialogan entre los textos, presentando una interesante propuesta para profundizar e intercambiar con las y los autores.
En primer lugar, Cristina García-Moreno propone reflexionar sobre la importancia de la información y la comunicación en el Trabajo Social Comunitario. En un contexto europeo en el que los Estados de Bienestar están en crisis, la autora centra su caso de análisis en el actual debate de las migraciones en España. Procesos de cada vez más relevancia en esos países, que mediáticamente la prensa suele invisibilizar y masculinizar como movimientos. La producción de datos e información implica que es necesario impactar en los medios no solo sensibilizando sobre la temática sino también otorgando información precisa. Sistematizar las trayectorias y los procesos que suelen generalizarse es crucial y un tema de agenda para el trabajo social vinculado al trabajo comunitario y los y las migrantes.
David Alejandro Alarcón Muñoz propone una serie de tensiones e interrogantes sobre trabajo social y derechos. Desde el interaccionismo simbólico, perspectiva desde la cual se posiciona para interpelar el paradigma de los Derechos Universales. Ubica tres posturas, contrarias, que inciden en el trabajo social y en pensarse profesionalmente en la perspectiva de los derechos humanos. Una primera que radica en la intervención asistencial, una segunda basada en la reificación permanente de lo social y, por último, la neofilantropía como expresión que está en auge y que niega la igualdad en términos de ciudadanía social. Esta serie de identificaciones de procesos de la intervención social, implica e interpela prácticas naturalizadas y un interesante recorrido de deconstrucción que debería pensarse desde el trabajo social.
Teresita del Niño Jesús Carrillo Montoya, Ana Lucía Escobar Chávez y Carmen Beatriz Audelo López, proponen un análisis de las competencias específicas de los trabajadores sociales en el mercado laboral. Centrando su investigación en el ejercicio de egresados de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), de México. Problematizando sobre la autopercepción acerca de competencias profesionales y ámbito formativo, las autoras centran su atención en tres dimensiones de las mismas. Resulta de interés observar el desarrollo del trabajo social como profesión, reinstalando el debate sobre la identidad y el quehacer profesional. Es una buena oportunidad para analizar el caso escogido como así también pensar en la comparabilidad con el trabajo social de otros países.
Mariano Cardelli, centra su análisis en el sistema de seguridad social argentino, atendiendo a fuertes interpelaciones de organismos internacionales como el FMI a generar reformas en los sistemas de protección social. Si bien existen procesos globales, como el envejecimiento poblacional, que explicarían los déficits de financiamiento, las consecuencias de las políticas económicas a nivel local, de tendencia neoliberal, profundiza el desfinanciamiento. Ante todo, lo que pone de relieve es una profunda ruptura con ideales que durante el siglo XX marcaron la conformación de los denominados estados de Bienestar. Para generar consensos a este tipo de reformas, apelan a conceptualizar a las personas mayores y al rol del Estado en una suerte de teoría del “descarte” que funciona como la reformulación de la idea de “pasividad” de las personas mayores, mientras que al Estado se lo presenta como ineficaz. Este articulo presenta argumentos en pos de identificar la insostenibilidad en términos económicos versus los sociales, para centrarnos en una defensa irrestricta en el régimen de seguridad social, los derechos sociales en tensión con las presiones del mercado y la descolectivización.
Carolina Novaes Roza y Rachel Gouveia Passos, analizan y describen los procesos de desinstitucionalización, específicamente en un centro de atención psicosocial y otras drogas, en Rio de Janeiro. El principal fundamento es el relevante “Movimento de Reforma Psiquiátrica”, con un importante énfasis en la desinstitucionalización y la Política de Reducción de Daños, interpelado por un contexto de retrocesos. Los derechos sociales, que han devenido en fuertes retrocesos tienen su correlato en la temática, con un fuerte conservadurismo manicomial. Las autoras afirman la importancia de un abordaje psico social, retomando históricamente el proceso en la región mencionada.
Al recuperar dimensiones de análisis de los discursos y las prácticas presentes en el cotidiano de la producción del cuidado, las autoras señalan críticamente los procesos orientados a una concepción de clínica ampliada, a fin de ampliar la mirada psicosocial hacia un espacio de sociabilidad y producción de subjetividad. En contextos neoliberales, sostienen las autoras, no solo es importante reivindicar el movimiento de reforma sino también identificar las prácticas del cuidado en salud de clase, género, raza / etnia y sexualidad que aún permanecen invisibilizadas, fortaleciendo una sociedad desigual.
Nadia Milillo, centra su análisis en los contextos de encierro en los que se encuentran jóvenes en la ciudad de La Plata, recuperando una perspectiva de análisis singular, la territorialidad.
Categorías como territorio y espacio son centrales, y la propuesta es pensarlo en dos planos, por un lado, pensar la cárcel como espacio social, por el otro, los barrios y la periferia urbana.
Metodológicamente se apoya en la construcción y relevamiento de trayectorias desde una perspectiva socioespacial que involucra aspectos subjetivos junto a prácticas laborales y residenciales. De allí, la relevancia de lo socio espacial.
El espacio es relevante para observar y analizar procesos de desigualdad y vulnerabilidad social, y en el estudio de trayectorias de entrelazan tiempo y espacio, que, centrado en los jóvenes, ofrece una interesante propuesta de análisis para repensar instituciones y prácticas.
Bautista Sala por su parte, analiza problemas de la accesibilidad en los territorios de relegación en la ciudad de La Plata. Nuevamente, nociones de territorio, concepto que proviene principalmente del campo de la geografía, es importante en los ámbitos tecno-políticos del Estado, desplazando al concepto de comunidad tradicional en las ciencias sociales y particularmente en el trabajo social, siendo central en la construcción de la intervención como campo problemático.
La implementación del modelo aperturista, es decir, del neoliberalismo, supuso la lesión de los mecanismos de integración social preexistentes, no solo los relacionados con la inclusión laboral sino también los relacionados con las posibilidades de acceso a los servicios sociales en el territorio.
El saldo ha sido devastador presentando situaciones de alta complejidad donde se combinan fenómenos como la pauperización y la desigualdad en el marco de un desmembrado sistema de protección social.
A partir de la post convertibilidad, los indicadores económicos y sociales presentaron una considerable mejoría, principalmente a partir de la recuperación del empleo y del despliegue de políticas sociales de transferencias de ingresos. No obstante se observa la persistencia de situaciones de pobreza extrema que no muestran mejoría en su situación, las cuales darían cuenta de una rigidización de la estructura social.
La pobreza excede el problema de los ingresos he incluye una infinidad de problemas sociales asociados que, de una forma u otra, lesionan la integración social. Esta situación exige pensar un sistema de protección social, integrado e integral, que pueda articular respuesta a la diversidad de sujetos y de situaciones problemáticas.
La Argentina ha sufrido un proceso de fragmentación y polarización social que se manifiesta no solo en el acceso al trabajo, al consumo y a los servicios sociales, sino que la relegación territorial es la manifestación de la desigualdad social en el espacio urbano. El rol del Estado, y la regulación o no del mercado, da cuenta de mayor o menor igualdad urbana, de mayor o menor accesibilidad a los servicios. El autor afirma que en el caso estudiado, este proceso produjo el encierro de las clases sociales en urbanizaciones relativamente cerradas en las que se observa un distanciamiento social. Se identifican territorios con una reproducción de patrones de segregación, conformando barrios relegados, con abundancia de nuevos pobladores que no encuentran en la institucionalidad administrativa preexistente las posibilidades de acceder a servicios sociales y de infraestructura.
Victoria Hernández Hilario y María Pilar Pérez, analizan y describen un dispositivo de cuidado familiar para niños sin cuidados parentales, la Asociación Felicitas en la ciudad de La Plata, Buenos Aires. El programa, en el que participan familias que por un tiempo se convierten en acogedoras de un niño que necesita contención, en un contexto signado por cambios de legislaciones, pero con dificultades en la implementación de las mismas.
Entre los principales obstáculos las autoras observan e identifican un conjunto de problemáticas de índole estructural, y otras de orden más coyuntural.
La asociación debe establecer mecanismos y estrategias frente a la figura del acogedor, a diferencia de los procesos de adopción, los problemas de índole institucional, en el que ministerios y secretarias estatales desconocen el funcionamiento del proceso mencionado, la falta de protocolos de atención, que deberían dar certeza a todos los actores involucrados (justamente en esta temática intervienen actores de diversa índole, desde judicial, gubernamental, civil, familias y niños) sumado a prejuicios sociales. La falta de agendas compartidas de trabajo, para actuar no solo en la urgencia y en la imprevisión sino también en medidas a mediano y largo plazo están presentes en lo mencionado. Si hablamos en términos de escasez identifican las autoras el recurso profesional, la dimensión programática y la atención de situaciones que implica trabajar sobre una demanda y resolución urgente de situaciones.
El articulo aquí expuesto es un importante aporte para problematizar no solo la intervención profesional del trabajo social y otras profesiones presentes en dichas situaciones sino también en la necesidad de repensar la institucionalidad que dote de transformación real las legislaciones que se han logrado establecer, reconociendo sujetos de derechos, es este caso, los niños.
Juan Ignacio Lozano
Facultad de trabajo Social, UNLP;
Depto. Cs. Soc., UNLu






