Nuestros cursos:

Nuestros cursos:

6 Aportes del análisis del discurso a la investigación en educación

Thalita Camargo Angelucci[1]

Resumen

Las estrategias metodológicas en la investigación cualitativa en ciencias sociales y de la educación frecuentemente se basan en la recopilación de datos primarios y secundarios acopiados en formato texto. De ese modo, los manuales de investigación científica siempre abordan diferentes estrategias metodológicas para encarar los voluminosos datos generados a través de entrevistas o documentos. No obstante, dichos manuales suelen dedicar escuetas páginas a los aportes vinculados al análisis del discurso, especialmente de origen francés y brasileño. Ante este panorama, el presente capítulo viene a ampliar los aportes teóricos de una vertiente del análisis del discurso poco indagada en Argentina y ejemplos de su funcionamiento analítico-interpretativo.

  

Palabras clave: análisis del discurso, investigación, educación.

Introducción

Oscar vive con su hija de cinco años en un pueblo a 30km de Rosario (Argentina). El espíritu rural caracteriza el lugar: calles de tierra, terrenos amplios, arbolado contundente, trenes y animales de granja. En una tarde de otoño, Oscar salió al patio con su hija. Saltaban sobre hojas secas y se reían de los gruñidos crujientes que se desprendían del juego. El sol brillaba en sus mejillas por entre los gajos de un frondoso fresno que daba a oeste. Oscar suspiró extasiado y le expresó a la hija su aprecio por el otoño, “la estación más bella del año”. La niña, meditativa, dijo que estaba muy feliz porque ya llegaba el invierno y, entonces, iban a poder construir muñecos de nieve con sus guantes de lana como lo habían hecho el año anterior. Oscar se quedó desconcertado. Nunca habían salido de la provincia de Santa Fe, donde jamás nevó. ¿Por qué aquella niña pequeña relacionaba el invierno con los muñecos de nieve? ¿Por qué se mostró tan eufórica para usar guantes de lana? ¿Por qué manifestó en su discurso una memoria de juego que nunca sucedió?

Para responder a estos interrogantes es fundamental ampliar datos contextuales vinculados a las condiciones de producción del discurso de la niña. Por ejemplo, la situación sucedió en el año 2021, cuando en otoño todavía estaba inscripto en nuestro cotidiano el aislamiento social preventivo y obligatorio, razón por la cual la niña no estaba yendo a la escuela. Asimismo, al pasar más días en casa, estuvo más horas frente a la televisión, donde una vez vio la película de Disney® Frozen, además de innúmeras publicidades de cuadernos, bufandas y juguetes que imitaban la protagonista, su hermana Ana y su fiel compañero, un muñeco de nieve llamado Olaf. Estos procesos discursivos recurrentes construyen memorias discursivas que se actualizan en lo que decimos desde muy temprana edad.

La anécdota que inicia el capítulo invita a estudiantes y docentes del campo educativo a auscultar los discursos desde una permanente relación con sus condiciones de producción y reproducción, en vistas de construir nuevos conocimientos que contemplen la complejidad de la realidad en la que estamos inmersos. De esta forma, ampliaremos las vías para edificar la interpretación de los discursos plasmados en documentos legales, así como también en entrevistas realizadas ad hoc. Correrse de comprensiones superficiales implica abandonar la difundida idea de transparencia del lenguaje, que nunca es literal y que, en cambio, está atravesado por opacidades. Asimismo, dar lugar a las tensiones discursivas y perseguir sus interrelaciones sociohistóricas e ideológicas es una ardua tarea que puede ser facilitada con el manejo de conceptos apropiados.

De ese modo, en primer lugar, presentamos el marco histórico que contempló las condiciones de desarrollo del análisis del discurso francés y su difusión en Latinoamérica a través del trabajo de investigadores/as brasileños/as. En segundo lugar, definimos los conceptos clave de esta perspectiva discursiva. En tercer lugar, presentamos un ejemplo de aplicación de este encuadre en fragmentos de un estudio más amplio anclado en la formación docente. Por último, presentamos algunas conclusiones.

Análisis del discurso franco-brasileño

La vertiente franco-brasileña del análisis del discurso (AD) se inscribe en un marco epistemológico fundamentado teóricamente en la lingüística, el psicoanálisis y el materialismo histórico (Baldini & Zoppi-Fontana, 2013), de allí su carácter inherentemente transdisciplinar. La escuela francófona de AD surgió en la coyuntura intelectual francesa de los años de 1960 influenciada por el estructuralismo. Michel Pêcheux (1938-1983), psicólogo y filósofo discípulo de Louis Althusser (1918-1990), es considerado un importante referente de esta línea de estudios. Sus obras llegaron a Latinoamérica y se expandieron a partir de las traducciones de la investigadora brasileña Eni Puccinelli Orlandi (1942 y vive). A diferencia de Pêcheux, Orlandi posee formación en lingüística y cuenta con una gran cantidad de trabajos publicados y direcciones de tesis defendidas en esta área de estudios. Además, tuvo el privilegio de estudiar en Francia junto al propio Pêcheux. Esta trayectoria le permitió a Orlandi dar un giro analítico a la teoría pecheutiana. De todos modos, Pêcheux murió prematuramente y, tal vez por eso, no llegó a desarrollar totalmente modelos concretos de análisis, nicho que ha ocupado la investigadora brasileña.

A este contexto geo-disciplinar se suma que uno de los libros más leídos de Pêcheux, Les verités de la palice (publicado en Francia en 1975), fue traducido por primera vez al castellano recién en el año 2016 bajo coordinación de la investigadora bonaerense Mara Glozman, mientras que al portugués, el mismo libro fue traducido en 1988 y hoy cuenta con varias ediciones. De modo similar, la traducción al castellano de uno de los libros fundamentales de Orlandi (1999), Análise de Discurso: princípios e procedimentos, se publicó por primera vez en castellano en Chile, en el año 2006. En el prólogo de su segunda edición (2014), la traductora chilena menciona, justamente, la dificultad para acceder a este campo de estudios en lengua española en la región (Soto, 2012). De ese modo, este capítulo contribuye con la ampliación de esta perspectiva discursiva en el cono sur hispanohablante.

El AD se ocupa del discurso entendido como efecto de sentidos entre interlocutores y producido a través de cualquier medio semiótico a partir de unas condiciones de producción y circulación determinadas, bajo el amparo de ciertas formaciones ideológicas. Asimismo, se plasma en una materialidad histórico-ideológica que pone en juego la tríada sujeto-sentido-ideología. Se parte del principio de que el individuo está interpelado ideológicamente en sujeto por medio del lenguaje. Esto implica que todo lo que se dice está virtualmente vinculado con una formación ideológica dada que, a su vez, opera retroactivamente sobre la generación de sentidos acerca del mundo y de nosotros mismos de acuerdo con una formación discursiva y no otra.

Partiendo del supuesto de que el sujeto se constituye en la lengua, apelamos al análisis de discurso francés (Authier-Revuz, 2004, 1998, 1984; Foucault, 1967, 2018; Pêcheux, 2016, 2010, 2009, 2008) y brasileño (Orlandi, 2017, 2015, 2014, 2011, 2008), y al psicoanálisis (Freud, 1916, 1919; Kristeva, 1994; Lacan, 2012; Revuz, 1992; Savio, 2019).

La concepción de sujeto en las teorías lingüísticas recorre un circuito que parte de la interlocución harmónica entre un “yo” y un “tu” (Benveniste, 1995); pasa por el conflicto intersubjetivo donde subyace una especie de “tiranía del tu”, que termina determinando lo que dice el “yo”; y llega a la constatación de que la condición sine qua non para devenir sujeto es la interacción (ver Orlandi, 2011). Los binarismos de los dos primeros recorridos producen una polarización que dificulta aprehender la dispersión del sujeto, cuyo discurso será, siempre, producto de interdiscursos. El tercer recorrido, en cambio, presenta afinidades con la tesis de Authier-Revuz (2004) sobre la heterogeneidad constitutiva del sujeto y de su discurso: en ambos está el Otro. Esto implica que el sujeto no es fuente autónoma de los sentidos que expresa a través de la lengua. Paradójicamente, cuando el sujeto toma la palabra es más hablado que hablante. Esta idea es fundamental para penetrar en los discursos derivados de documentos y entrevistas. El AD busca, justamente, comprender qué o quién habla, de qué modos y produciendo qué efectos de sentido. Básicamente, se aboca al funcionamiento de los procesos discursivos, siempre ligados a procesos históricos más amplios. Así, el ingreso al mundo simbólico implica sujetarse compulsivamente a sentidos preexistentes, implica clamar un muñeco de nieve aun estando en una zona subtropical.

Ante lo dicho, se pone en jaque el esquema clásico de la teoría de la comunicación constituido por emisor-receptor, código, referente y mensaje, pues la relación emisor-receptor no es biunívoca, la lengua no es mero código y los mensajes generan tanto comprensión como incomprensión.

En síntesis, el discurso atañe al punto de encuentro entre lengua, sujeto e historia; es decir, al punto de encuentro entre estructura (materialidad lingüística) y acontecimiento (historia) (Pêcheux, 2008). El movimiento analítico consiste en tensionar la descripción y la interpretación del fenómeno de interés desde su opacidad, cuyos sentidos son siempre singulares y provisorios.

Pasemos ahora a algunos conceptos fundamentales: interdiscurso, memoria discursiva, formaciones ideológicas, formaciones discursivas, intradiscurso, paráfrasis, polisemia, metáfora y anticipaciones.

Conceptos clave para un enfoque discursivo

El interdiscurso se relaciona con el nivel paradigmático de la enunciación –eje vertical– y otorga espesura al lenguaje; corresponde a “aquello que habla antes, en otro lugar, independientemente.” (Orlandi, 2015, p. 29). En otras palabras, el interdiscurso equivale a todo lo que se ha dicho anteriormente y que produce sentidos en lo que se dice hoy; por lo tanto, corresponde a la memoria discursiva. Esta alberga aquellas memorias institucionales que estabilizan ciertos sentidos y apagan otros; por ello, la memoria discursiva supera los llamados ‘recuerdos’, afiliados al campo de las ciencias cognitivas. Sostenemos que cada discurso produce sentidos con raíces de antaño y rebrotes de ahora.

En el interdiscurso habla una “voz sin nombre” (Orlandi, 2015, p. 32), el Otro, la sociedad, la historicidad, el anonimato. En términos de Foucault (2018, p. 38), lo ya dicho remite a “un discurso sin cuerpo, una voz tan silenciosa como un soplo, una escritura que no es más que el hueco de sus propios trazos.” En este sentido, nosotras decimos que todo lo que se formula en un discurso se encuentra ya articulado en un otro lugar cuyo acceso se da a través de una trayectoria ad infinitum; por lo tanto, se trata de un acceso inaccesible. Foucault (2018, p. 38) menciona el semisilencio que es previo a todo discurso y, sin embargo, no lo relaciona con el concepto de ‘interdiscurso’, acuñado en la época por Pêcheux y retomado por Orlandi. Lo que nos interesa de las reflexiones de Foucault es dar cuenta de lo intangible del interdiscurso que, si bien garantiza todo decir, no aparece explícitamente.

Ahora bien, las palabras se actualizan en el momento de su enunciación; por lo tanto, no poseen historias únicas. Basado en Friedrich Nietzsche, Foucault (1967, p. 190) afirma que “las palabras han sido inventadas siempre por las clases superiores; ellas no indican un significado, imponen una interpretación” entre otras posibles. En acuerdo con Niestzsche, el autor asume que no existe nunca un significado original; es decir, las palabras son desde un principio interpretaciones. Esto implica una primacía de la interpretación con relación a los signos: “Los signos son interpretaciones que tratan de justificarse, y no a la inversa.” (Foucault, 1967, p. 191). En definitiva, no es posible controlar todos los sentidos que se puedan desprender de lo que se dice. Como sostiene Orlandi, un analista del discurso asume perentoriamente que el sentido siempre puede ser otro. La historicidad, la identidad, la ideología dejan rastros, dejan marcas discursivas indelebles que están al acecho luchando por fisurar el hilo sintagmático e irrumpir su ser, que es el ser de quien habla en su hic et nunc desde una formación discursiva e ideológica dadas.

El eje sintagmático -horizontal- corresponde a la concretud lingüística del discurso y no es perfecto, sino que, en nuestras palabras, accidentado, en la medida que a) no es transparente y b) su opacidad tiene más capas de las que puede un analista develar. Esta incompletud inherente a los discursos pone de relieve algunos otros aportes del psicoanálisis. Equívocos, actos fallidos, juegos de palabras, metáforas, ironías, chistes son síntomas que se materializan en la lengua en forma de expresiones recuperadas del gran tesoro de significantes que corresponde al Otro, en términos de Lacan (2012). Ese Otro como tesoro de significantes se empareja con el concepto de interdiscurso en la medida en que es la voz sin nombre que habla en lo que dice un sujeto. Sin embargo, esta voz habla desde algún lugar enmarcado ideológicamente. Pêcheux, en efecto, caracteriza un aspecto común del funcionamiento de estas dos estructuras, ideología e inconsciente: ambas borran su propia historicidad y se presentan como si fueran evidencias. En palabras del autor, su carácter común es el de “disimular su propia existencia en el interior mismo de su funcionamiento produciendo un tejido de evidencias ‘subjetivas’” (Pêcheux, 2016, p. 136, cursivas y comillas del autor). El autor aclara que el adjetivo subjetivas no se refiere al sentido de afectar al sujeto sino de constituirlo. Es a partir de allí que se puede pensar la constitución del sentido como entramada con la constitución del sujeto a través de la interpelación ideológica. Afirma Pêcheux que se habla del sujeto y se habla al sujeto antes de que el sujeto pueda decir hablo.

Ahora bien, ¿qué importancia tiene esto en la actualización de cada discurso? Las cuestiones planteadas responden a los efectos de sentido que se desprenden de la materialidad lingüístico-discursiva de los textos. Su estudio nos permite comprender con mayor profundidad cómo se explica la resonancia de ciertos sentidos y no de otros. Además, estos sentidos que no siempre se presentan en el orden de la evidencia −y a veces incluso se presentan en oposición a esta− repercuten en las acciones y decisiones que se toman a lo largo del desempeño del ser como humano que ejerce la reproducción de su vida física, espiritual, ciudadana y laboral en el mundo.

El sujeto, entonces, nunca es fuente primaria de su decir, sino que, en nuestros términos, se trata de un recuperador y (des)ordenador de restos discursivos y puede, eventualmente, hacer emerger algo nuevo a través de pequeños deslizamientos de sentido (siempre pautados en discursos previos).

Pasemos ahora a los conceptos de formación ideológica y formación discursiva explorados tanto por Foucault como por Pêcheux. Para ello, retomamos un artículo publicado por el investigador argentino Sebastián Sayago, quien ofrece una revisión del enfoque materialista del discurso que contempla la perspectiva pecheutiana. El autor hace hincapié en que la ideología se materializa en discursos particulares y toma un ejemplo de Pêcheux y Fuchs (1975, p. 12, citado en Sayago, 2021, p. 145) que ilustra la relación entre los dos tipos de formaciones (ideológicas y discursivas). El ejemplo trata de la formación ideológica religiosa en el modo de producción feudal que, a través del aparato ideológico religioso, efectuó la interpelación de los individuos en sujetos mediante dos formaciones discursivas: la FD sermón rural (destinado al campesinado) y la FD alta clerecía (destinado a la nobleza).

Como se advierte, la correlación entre las formaciones ideológicas y discursivas se da en términos de que las primeras engloban las segundas. Definirlas depende de los objetivos de la investigación. En esta línea, no siempre unas formaciones discursivas están relacionadas a una única formación ideológica. Dicho esto, Sayago propone una definición de ideología que parte de su sentido neutro que el marxismo consolidó a partir de los trabajos de Lenin (en contraposición al valor negativo de falsa conciencia dado inicialmente por Marx):

La ideología es un conjunto de representaciones que permite dar un sentido al mundo y estructurar prácticas individuales y colectivas. En el capitalismo, actúa como justificación para aceptar o para cuestionar el statu quo (principalmente, el modo de producción y/o el modo de vida capitalistas). Puede ser un velo (o falsa conciencia), si la representación del mundo y la autorrepresentación impiden asumir la propia subalternidad determinada por relaciones de antagonismo social (en especial, la lucha de clases). Se materializa a través del discurso y de otras modalidades semióticas. (Sayago, 2021, p. 154)

De ese modo, una de las preguntas que nos hacemos al momento de interpretar los datos en la actualidad inquiere sobre la relación entre el discurso que analizamos y el capitalismo. En esta línea, los enunciados diferentes en su forma y dispersos en el tiempo pueden ser aglomerados en un conjunto −una formación discursiva− (Foucault, 2018, pp. 46-56).

Siendo así, cada producción discursiva ocupa un lugar no solo socio-histórico sino también espacio-temporal y, materialmente, combina llenos y vacíos. En estos términos, tanto lo presente como lo ausente contribuyen con la generación de sentidos que despliegan continuidades y también rupturas. Como los discursos no pueden ser nunca completamente nuevos, estas rupturas son mejor concebidas como desplazamientos discursivos o de sentidos. Además, allí también opera el doble juego de la memoria: la memoria institucional, que estabiliza, y la memoria constituida por los olvidos, que estructura (ver “olvidos de número 1 y 2” en Pêcheux, 2010).

La instancia concreta de análisis en una perspectiva discursiva corresponde al texto, que materializa cada discurso. El intradiscurso refiere a esta materialidad lingüística, en la que léxico y sintaxis significan y producen sentidos en diálogo con las condiciones de producción y circulación, y con las formaciones discursivas e ideológicas. Por lo tanto, el intradiscurso corresponde al nivel sintagmático −la linealidad lingüística−. En esta materialidad operan diferentes mecanismos, entre los que nos interesan: la paráfrasis, la polisemia, la metáfora y la anticipación. En esta perspectiva, Orlandi (2015, p. 76) propone un procedimiento de análisis ascendente que va de la superficie lingüística hacia el proceso discursivo, pasando por el objeto discursivo.

La paráfrasis, como mecanismo discursivo, corresponde a la reformulación lingüística que el sujeto elabora para decir lo mismo de modo diferente. La recursividad es una característica fundamental de los discursos. A través de la repetición, se progresa en la construcción de sentidos relativamente similares. A la par de esta construcción recursiva que atiende a sentidos preferenciales se encuentra la polisemia, que señala la multiplicidad de significados. Etimológicamente proviene del griego poli-, muchos, y sema, significados. De ese modo, una misma palabra o un mismo sintagma puede generar múltiples sentidos en función de parámetros co-textuales y contextuales.

La metáfora, a su vez, es una de las figuras retóricas más prominentes de la lengua. Si la definimos como la transferencia del nombre de una cosa a otra, vemos que las metáforas están por todas partes. Desde una perspectiva lingüística, son las responsables por los cambios semánticos. Vulgarmente, se atribuye a la metáfora un valor literario. Empero, el lenguaje cotidiano está impregnado de metáforas, sin las cuales hablar sería imposible. Por sus características, las metáforas son una fuente inagotable de información respecto a los discursos previos que se actualizan en la instancia de enunciación. Por esa razón, en la metáfora se percibe la dialéctica entre estructura y acontecimiento; es decir, el roce entre la lengua como estructura y el discurso como acontecimiento.

Finalmente, a través del mecanismo de anticipación el sujeto se coloca en el lugar de su interlocutor: busca monitorear su argumentación y decir las cosas de un modo o de otro en función del efecto de sentido que busca producir. Los mecanismos de anticipación están asociados a relaciones de fuerza que jerarquizan los vínculos sociales.

A modo de síntesis, todos los discursos se producen en la tensión entre lo parafrásico y lo polisémico, lo mismo y lo diferente, lo productivo (produce la variedad de lo mismo) y lo creativo (implica ruptura/dislocación/desplazamiento). Pese al carácter netamente conservador de los procesos parafrásticos, estos son fundamentales para garantizar la intercomprensión, pues sin repetición no se construye sentido. A la par, la polisemia funciona como fuente del lenguaje (Orlandi, 2015, p. 36).

¿Cómo plantear el AD en tanto marco teórico y analítico?

Si se interesan por este enfoque discursivo, el primer paso para emplearlo en sus investigaciones es estudiar la bibliografía correspondiente, especialmente los trabajos de Pêcheux y Orlandi. Los conceptos son operativos y múltiples, de modo que es posible vincularlos de distinta forma en función de cada problema de investigación. Las estrategias para la construcción de datos y la fuente de estos son inagotables. Por ello, cada plan de trabajo fundará un diseño particular para transformar la dispersión de la información en datos para el análisis. En este sentido, a modo de ilustración, ofrecemos un modelo entre otros posibles. Se trata de dos fragmentos de mi tesis doctoral donde se aprecia el uso de parte de los conceptos presentados en este capítulo. Aislé los fragmentos en recuadros y recurrí a “notas al pie de página” en recortes sombreados para señalar explícitamente algunos puntos clave.

La tesis se enmarcó en un Doctorado en Educación. Su objetivo general fue analizar el discurso de profesores/as de diferentes lenguas extranjeras sobre los errores del estudiantado y su relación con el mito del hablante nativo en Argentina. Para cumplimentarlo, se entrevistó informantes clave y se difundió una encuesta a nivel nacional. Faltarán otras precisiones contextuales que los límites de este texto no permiten recuperar, lo que se puede hacer consultando la fuente (Angelucci, 2022). Pasemos a los fragmentos.

En esta tesis, la región del interdiscurso[2] que corresponde a nuestro objeto y, por lo tanto, articula las formaciones discursivas de nuestro interés está representada por los discursos sobre el concepto de hablante nativo y el tratamiento de los errores de los aprendices en el campo de la enseñanza de lenguas extranjeras tanto en Argentina, como en Occidente. De ese modo, identificamos por lo menos tres formaciones discursivas[3] que operan sobre los discursos de los docentes entrevistados en lo que atañe a nuestro objeto de interés. Nos referimos a las formaciones discursivas en torno del concepto de lengua, de hablante nativo y de error en lengua. Como señalamos en el primer capítulo de esta tesis[4], el conjunto de enunciados que se estabilizó en el siglo XX, en Occidente, en torno a los tres conceptos antes mencionados responde a los discursos de la lingüística moderna, de la lingüística aplicada a la enseñanza de lenguas extranjeras y de los estudios anclados en la adquisición de segundas lenguas. Estos discursos del campo de la lingüística influencian mutuamente los desarrollos teóricos de la psicología del aprendizaje, como especialidad directamente involucrada en brindar herramientas para optimizar la enseñanza. De ese modo, la didactización de las teorías lingüísticas y psicológicas funcionó como vía para el desarrollo de métodos superadores para la enseñanza de más lenguas extranjeras en el menor tiempo posible y con la mayor efectividad. Esa trípode disciplinaria didáctica-lingüística-psicología sostuvo la reconocida propuesta de Richards y Rogers (1998) para analizar los numerosos métodos de enseñanza de idiomas desarrollados a lo largo de los siglos XIX y XX. El gran conjunto de enunciados que giran en torno a esto que llamamos ‘trípode disciplinaria’ confluye para pensar las formaciones discursivas que permiten que hoy se digan unas y otras cosas; es decir, este conjunto de enunciados se actualiza con diferentes ensamblajes en los discursos de ahora. Los principales enunciados que componen las FD mencionadas están explicitados en el capítulo uno y serán retomados en la presentación del análisis de los datos construidos en nuestra investigación.

Pasemos al segundo recuadro en el que se plasma un fragmento propiamente analítico:

El funcionamiento discursivo que construye tensiones que deslizan desde un polo que trata el error negativamente hacia otro que reivindica un tratamiento más positivo es advertido en diferentes secuencias discursivas[5] que difieren entre sí por algunos matices. A fin de no perderlos de vista, seguimos analizando otras seis secuencias discursivas.

En la SD8-I[6] emergen discursos sobre el error como algo indeseado enmarcados en el campo del análisis contrastivo[7] de la primera mitad del siglo XX:

yo creo que, tradicionalmente, lo que uno arrastra es eso, que el error hay que corregirlo, hay que erradicarlo y que está mal. Es más, cuando empecé a trabajar, algo que me llamó la atención| ¿por qué poner ROJO al error? ¿Por qué está, no sé, mal visto el corregir con rojo el error?, pero venimos de esta tradición. (SD8-I)

Allí, advertimos la repetición de una fórmula impersonal ‘hay que’[8] y un significado que se parafrasea con dos significantes: “hay que corregirlo, hay que erradicarlo”. Un análisis minucioso de esta forma repetida brinda una mirada más amplia respecto al funcionamiento de la trama discursiva. La repetición sugiere que se está hablando de lo mismo de modo diferente. Sin embargo, los verbos que sostienen la matriz de sentido de la oración no son sinónimos, ya que ‘corregir’ implica advertir o señalar algo; y por su turno, ‘erradicar’ significa literalmente sacar de la raíz, eliminar. Este desliz semántico da cuenta del traspaso de la ‘corrección’ hacia la ‘erradicación’ del error, que no es lo mismo, dado que se puede simplemente erradicar algo sin corregirlo. En términos coloquiales, opera aquí el dicho popular que remite a ‘cortar el mal de raíz’, que se diferencia de hacer un tratamiento para corregir el problema ‘abonando la tierra’, por ejemplo. Utilizar el impersonal en la fórmula también remite a un discurso que circula en el medio desde una voz sin nombre y eso se corrobora con el fragmento final de la SD8-I cuando se afirma que “venimos desde esta tradición”. Allí, se asume la propia formación como encuadrada en este paradigma del error como algo que se marca en rojo. A su vez, la responsabilidad enunciativa del docente no está marcada en la primera persona del singular. Esto reafirma el hecho de que primero enuncia lo que es de sentido más común en el campo, para luego presentar el punto de vista derivado de su propia formación. 

Esperamos que estos breves fragmentos puedan dar cuenta de ejemplificar de qué forma el AD puede reflejarse en una investigación. En tanto marco teórico, aparece en la articulación conceptual que proporciona la comunicación del trabajo realizado. Por su turno, en tanto marco analítico, direcciona el foco a la tensión discursiva que se produce en la emergencia de los interdiscursos en el intradiscurso. Dado su carácter transdisciplinar, el trabajo en grupos mixtos tanto como la formación complementaria de las personas que investigan potencian los gestos de interpretación y comprensión de los funcionamientos discursivos y, por ende, la producción de conocimientos al respecto. Aun así, por más transdisciplinaria que sea el abordaje, siempre hay algo que escapa. Igualmente, hay, en fin, una carga de resignación que se va diluyendo en la medida que descubrimos lo fugaz del sujeto siempre incompleto forjado en su discurso.

Consideraciones finales

La producción de conocimientos en el campo de la educación y, por extensión, de las humanidades, se enraíza con frecuencia en el análisis de entrevistas transcriptas, así como también en el análisis documental. De ese modo, adquiere interés plantear marcos teóricos sólidos desde los cuales auscultar los datos de modo tal que se eviten los sesgos, intrínsecos a la subjetividad humana. En este contexto, no es poco frecuente advertir interpretaciones que toman las voces de las personas o las instituciones descontextualizadas de su medio socio-histórico de producción y circulación. Ante este panorama, el presente capítulo buscó ampliar los aportes de una vertiente del análisis del discurso todavía poco explorada en Argentina. Se abordaron los conceptos clave de este campo y un ejemplo de su funcionamiento analítico-interpretativo. La bibliografía clásica brindada en el cuerpo del capítulo apunta a que se consulten las fuentes para descubrir la multiplicidad de aristas que se pueden tomar en el desarrollo de estudios discursivos.

En líneas generales, cuando hablamos nos afiliamos a redes de sentidos sin haberlo aprendido explícitamente y estamos, indefectiblemente, influenciados por la ideología y por el inconsciente. Se inaugura, por ello, una nueva forma de análisis que consiste en escuchar lo que no está dicho en lo que sí está dicho: una “escucha discursiva” capaz de develar la presencia de ausencias necesarias (Orlandi, 2015, p. 32). Como mencionamos, toda producción discursiva está enmarcada socio-histórica e ideológicamente. Estas marcas recortan la amplia región del interdiscurso en formaciones discursivas singulares que se actualizan en los decires de ahora. De esa forma, una revisión de antecedentes que trabajan desde esta perspectiva discursiva arrojará diferentes posibilidades que el AD adquiere en tanto marco teórico y analítico. En la expectativa de contagiarlos/as con un campo tan prolífico, cerramos este capítulo recordando que cada muñeco de nieve que irrumpe en nuestro discurso está actualizando memorias discursivas ancladas en formaciones ideológicas precisas.

Referencias bibliográficas

Angelucci, T. C. (2022). Análisis del discurso de profesores de lenguas extranjeras sobre los errores de los aprendices: sujetos entre lenguas o el mito del hablante nativo en Argentina. [Tesis doctoral]. Facultad de Humanidades y Artes, Universidad Nacional de Rosario. Directora. Dra. María Isabel Pozzo.

Authier-Revuz, J. (1984). Hétérogénité(s) énonciative(s). Langages, 19(73), 98-111. https://doi.org/10.3406/lgge.1984.1167 

Authier-Revuz, J. (1998). Palavras incertas. As não-coincidências do dizer. Unicamp.

Authier-Revuz, J. (2004/1982). Heterogeneidade mostrada e heterogeneidade constitutiva: elementos para uma abordagem do outro no discurso. En J. Authier-Revuz. Entre a transparência e a opacidade: um estudo enunciativo do sentido (pp. 11-80). EDIPUCRS.

Baldini, L. J. S. & Zoppi-Fontana, M. (2013). A análise do discurso no Brasil. Décalages, 1(4), 1-20. http://scholar.oxy.edu/decalages/vol1/iss4/22 

Benveniste, E. (2015/1966). Problemas de lingüística general I. Siglo XXI.

Foucault, M. (1967). Nietzsche, Freud, Marx. Cahiers de Royaumont, Philosophie Nº VI, VII colloque, 4-8 juillet 1964 (pp. 183-200). CNRS, Les Éditions de Minutt.

Foucault, M. (2018/1969). La arqueología del saber. Siglo XXI.

Freud, S. (1916/1915). Los actos fallidos. En Conferencias de introducción al psicoanálisis. Obras completas. Volumen XV (pp. 11-72). Amorrortu.

Freud, S. (1919). Lo ominoso. De la historia de una neurosis infantil (El hombre de los lobos y otras obras) [1917/1919]. Tomo XVII. Amorrortu, 1997. 

Kristeva, J. (1994). Estrangeiros para nós mesmos. Rocco.

Lacan, J. (2012/1964). El Seminario, libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis. Paidós. 

Orlandi, E. P. (2008). Discurso e texto: formulação e circulação dos sentidos. Pontes.

Orlandi, E. P. (2011). A Linguagem e seu Funcionamento: as formas do discurso. Pontes.

Orlandi, E. P. (2014). Análisis del discurso: principios y procedimientos. LOM Ediciones.

Orlandi, E. P. (2015/1999). Análise de Discurso: Princípios e Procedimentos. Pontes.

Orlandi, E. P. (2017). Eu, tu, ele: discurso e real da história. Pontes.

Pêcheux, M. (2008). O Discurso: estrutura ou acontecimento. Pontes.

Pêcheux, M. (2009). Semântica e discurso: uma crítica à afirmação do óbvio. Unicamp.

Pêcheux, M. (2010). O papel da memória. En P. Achard, J. Davallon, J. L. Durand, M. Pêcheux y E. P. Orlandi. Papel da memória (pp. 49-57). Pontes.

Pêcheux, M. (2016/1975). Las verdades evidentes. Lingüística, semántica, filosofía. Ediciones del CCC.

Revuz, C. (1992). A língua estrangeira entre o desejo de um outro lugar e o risco do exílio. En I. Signorini. Língua(gem) e identidade: elementos para uma discussão no campo aplicado (pp. 213-230). Mercado das Letras, 1998.

Savio, K. (2019). Lengua, discurso, inconsciente. O sobre la relación entre el psicoanálisis y el campo de los estudios del lenguaje. En M. Laje (Coord.). Por más que Lacan lo diga. Una introducción al Análisis del Discurso (pp. 11-27). Libretto.


  1. angelucci@irice-conicet.gov.ar.
  2. El interdiscurso es per se una dispersión de discursos, por lo que es necesario identificar qué regiones del interdiscurso −FD− atraviesan el problema de investigación.
  3. La identificación de las FD que amparan lo que escucharemos en las entrevistas se define a partir de un ir y venir entre lo ya dicho y lo que se dice. En este caso, cuando un docente aborda el hablante nativo en su discurso lo hace actualizando discursos previos. Por ello, es fundamental recuperar los discursos previos más recurrentes respecto a este tema para, luego, identificar paráfrasis o bien polisemias.
  4. Se vuelve fundamental organizar los discursos previos que pueden o no ser actualizados en los discursos que analizamos en el momento. Parte de esta organización es construida antes de la toma de datos y en base a la revisión de antecedentes. Asimismo, otra parte es construida en conjunto con la toma de datos y a posteriori, justamente en función de lo que emerja en los discursos que se analizan, en este caso, en las entrevistas.
  5. A partir de las regularidades encontradas en la lectura y relectura de las entrevistas transcriptas, realizamos recortes denominamos “secuencias discursivas (SD)”, las que fueron analizadas a lo largo de la investigación.
  6. El código construido para identificar cada SD acoplaba a la sigla un número (que indicaba su orden de aparición en el texto) y una inicial en mayúscula (I para formadores de profesores de inglés, P para portugués y F para francés). Observen que decidimos priorizar el anclaje discursivo en la lengua de enseñanza y no en la individualidad de las personas entrevistadas. Otras investigaciones pueden diseñar otras estrategias y hacerlo de modo diferente; es decir, no hay reglas apriorísticas inclusive para identificar el fragmento como “SD”.
  7. Aquí ya tenemos un gesto de interpretación que advierte, en el discurso producido en la entrevista, huellas del campo del análisis contrastivo. Recalcamos que estas huellas no siempre se actualizan de forma deliberada, justamente porque, en tanto sujetos, estamos subordinados a los olvidos de número 1 y 2. Es el analista del discurso quien, a partir de las marcas intralingüísticas, construirá interpretaciones sobre cómo funciona tal o cual discurso y qué efectos de sentido produce.
  8. Observen aquí y en lo que sigue cómo el juego sintáctico-semántico del nivel intradiscursivo da pistas de interpretación y dialoga con los interdiscursos. Esto nos permite construir comprensiones más profundas que las que brinda la superficialidad lingüística en su transparencia.


Deja un comentario