Andrea Bocco y Cecilia Corona Martínez
Los procesos de investigación en ciencias humanas ponen en tensión dos representaciones: la imagen prototípica del intelectual solitario encerrado en una biblioteca se enfrenta con procesos de interacción en espacios compartidos de construcción de problemas y discusiones. En realidad, siempre pensamos junto con alguien, y en esos diálogos, en los “entre”, surge el conocimiento.
La pandemia que hemos atravesado –y que aún existe– puso en evidencia que los libros propios y las individualidades son insuficientes para significar nuestro trabajo. Como bien nos ha enseñado Rodolfo Kusch, “se conoce para vivir, no por el puro hecho de conocer”.
Este libro es fruto de las experiencias y los aprendizajes a los que el COVID-19 nos enfrentó. Acompañarnos desde las pantallas, pensar alternativas de producción, intensificar los afectos, compartir insistente y apasionadamente nuestras lecturas nos ayudó a sobrevivir y a encontrar el sentido de dedicarnos a la literatura en medio de las muertes, el encierro, las soledades.
Así, la mitad del desarrollo del proyecto de investigación “Recorridos heterodoxos de las literaturas de la Argentina” (2018-2022) estuvo signada por el coronavirus, y podemos ofrecer aquí –gracias al apoyo de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad Nacional de Córdoba, que ha financiado nuestra labor– los resultados porque lo colectivo fue lo central, lo que nos dio sustento. Muestra de ello son los capítulos escritos en colaboración que conforman la parte “Estudios introductorios”. Allí están los trayectos compartidos, las sistematizaciones y profundizaciones que hemos sostenido a lo largo de los últimos diez años: “Sobre el concepto de heterodoxia literaria. Genealogías, postulados, derivas y redes categoriales” desarrolla aspectos teóricos acerca de la noción vertebral que elaboramos en nuestros estudios; “Devenires históricos de las literaturas heterodoxas en Argentina” piensa los procesos de constitución de zonas de funcionamiento de la heterodoxia literaria desde una perspectiva histórica, que define cuatro momentos de emergencias desde 1850 hasta la actualidad. En ambos capítulos se concentran los mayores avances que como equipo hemos logrado.
Junto a las producciones colectivas, este libro reúne once trabajos individuales organizados en tres partes que recorren los distintos momentos históricos que hemos demarcado en la manifestación de la heterodoxia literaria. La primera, “Heterodoxias, territorialidades y lenguas”, se detiene a reflexionar sobre corpus de autores casi ignorados por la crítica, en los que la hegemonía de la lengua española y la cultura metropolitana se fisura desde la presión de las lenguas y culturas indígenas, a partir de modulaciones regionales. Así, en el artículo “Literatura-letra-voz-comunidad. Las y los poetas indígenas interpelan la literatura argentina” (Bocco), se aborda el modo en que ese corpus (Ancalao, Rodríguez, Mamaní) pone en crisis la propia noción de “literatura” matrizada desde la ratio occidental. Hina Ponce, en “Escrituras del territorio vivido: una lectura de la obra de Rafael Urretabizkaya”, analiza a un narrador nacido en Buenos Aires, pero que escribe desde la Patagonia y deconstruye los discursos fundacionales de la región desde una configuración subjetiva y que colectiviza los sentidos. Cierra esta parte el capítulo “A través de las fisuras. Voces emergentes en los cuentos de Clementina R. Quenel”, de Eloísa Auat García, quien recupera a una poco transitada escritora santiagueña para reflexionar sobre los modos de configuración de una memoria ambiental en sus relatos. Fronteras territoriales, lingüísticas, culturales, étnicas son recorridas y atraviesan los tres artículos que componen esta parte del libro. En cada capítulo, se advierten los modos en que la heterodoxia opera en relación con otras categorías, además de “frontera”, tales como “estar siendo”, “ch’ixi” o “umbral semiótico”, ahondando en las posibilidades de nuevos alumbramientos en el análisis.
El segundo grupo de trabajos está reunido bajo el título “Heterodoxias, otredades y viajes”. Los artículos de Javier Mercado y de Julia Cisneros abordan el género de la crónica, destacando las derivas heterodoxas de autores anclados en diversos posicionamientos políticos y profesionales. En el primero, titulado “De navegaciones y regresos. Crónica de viajes contemporánea y relecturas del viaje a Oriente”, el autor parte de una consideración del género como heterodoxo, en su misma estructura y en las lecturas que requiere. Asimismo, adopta una perspectiva diferente para leer las crónicas escritas por argentinos, donde lo que no aparece es precisamente la mirada admirativa de los viajeros del siglo xix. Es decir, predomina una perspectiva decolonial, que se despoja de la dicotomía que tanta pregnancia tiene en las escrituras de América Latina.
Julia Cisneros también estudia el mismo género en su artículo “Walsh en Panorama”, donde revisa una serie de publicaciones en las que el autor refiere algunas experiencias vividas al visitar las provincias de Chaco, Formosa y Misiones. Un rasgo destacable de los textos es que, si bien no hay posicionamientos políticos expresos del enunciador, las crónicas se detienen en creencias populares, costumbres locales, historias marginales.
Los capítulos siguientes de este apartado se aproximan, desde perspectivas diferentes, a parte de la obra de Manuel Ugarte. En “Manuel Ugarte, antiimperialismo, región y heterodoxia”, Lucía Caminada Rossetti estudia El porvenir de América Latina (1910), La Patria grande (1922) y El destino de un continente (1923), tres ensayos que contienen la esencia de su posicionamiento latinoamericanista, alejado del pensamiento hegemónico de la época. Cecilia Corona Martínez, en “El camino de los dioses (novela de la próxima guerra). Ficción y política en una novela de Manuel Ugarte”, rescata un texto casi desconocido del escritor argentino; una producción “menor”, donde, a pesar de un aparente carácter pasatista, se reafirma su pensamiento político en lo referido a las repúblicas latinoamericanas y su relación con el imperio del norte.
La última parte en la que este libro está organizado, “Heterodoxia y canon/cánones”, sobresale por una característica particular: todos sus capítulos versan sobre escritoras, tanto del siglo xx como del xxi. Como señalamos en “Estudios introductorios”, las voces de mujeres constituyen una importante cuña por donde la heterodoxia horada las certezas sostenidas por la visión patriarcal de las literaturas de la Argentina.
Desde las primeras décadas del siglo xx, Delfina Bunge produjo una importante labor escrituraria, aunque fue prácticamente ignorada no solo por su género, sino por estar rodeada de hombres “importantes” (sus hermanos, su esposo). María Gabriela Boldini, en el capítulo “En el nombre del Padre. Catolicismo y heterodoxias en la obra de Delfina Bunge de Gálvez”, lee en profundidad sus textos desde una mirada que enfatiza su alejamiento de los rígidos esquemas sociales, ideológicos y religiosos de la época.
Marina Franchini, en “Salvadora Medina: una musa de América que impreca y canta”, realiza una lectura exhaustiva de la obra poética de una escritora ubicada en las antípodas de Delfina Bunge. Medina Onrubia escribió prosa, teatro y poesía. En otra oportunidad, la ensayista ha caracterizado a Medina como una escritora “descentrada”, característica que se agudiza en su lírica, de difícil clasificación por su complejidad y variedad.
Eva Ponsati Cohen aborda una novela de gran difusión en los últimos años en “El mundo entero era arrastrado a un vértigo barroso. Barroco, heterodoxia y arqueología en Las aventuras de la China Iron”. Su abordaje de la obra de Cabezón Cámara se diferencia de otras en cuanto plantea un recorrido donde el Barroco latinoamericano se articula con el concepto de “heterodoxia” para pensar focos de resistencia y modos de anomalía y de cambio.
Finalmente, Sofía Santucho, en “Subjetividades, identidad narrativa y contemporaneidad en El viaje inútil de Camila Sosa Villada”, se aproxima a un texto poco estudiado, cuyo género literario es, en principio, heterodoxo: autobiografía y ensayo. El capítulo muestra cómo la escritura corre paralela al viaje personal de la protagonista, quien, en su devenir, une literatura y travestismo, en lo que Santucho denomina “travestismo literario”.
En cada uno de los trabajos que aquí ofrecemos, la heterodoxia literaria es una categoría que se vuelve operativa en relación con corpus que también consideramos heterodoxos. Apostamos a que estos itinerarios abran nuevos caminos para recorrer las literaturas de la Argentina, desde perspectivas descentradas de las claves hegemónicas que, hasta ahora, vienen constituyendo la crítica literaria en gran parte de nuestras universidades y órganos de investigación.







gran libro
Excelente