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Experiencias de ESI en instituciones educativas de Comodoro Rivadavia

María Jimena Cores Oller[1]

Resumen

Este escrito se enfoca en una reflexión sobre las experiencias de enseñanza, aprendizaje y desarrollo que se llevan a cabo desde el Estado, centrándose especialmente en el marco de la Educación para la Salud Integral (ESI). Tiene como objetivo documentar el proceso integral de capacitación llevado a cabo en el ámbito estatal, con un enfoque específico en las estrategias implementadas para abordar la Educación Sexual Integral (ESI) en las instituciones educativas públicas y privadas de Comodoro Rivadavia. En este contexto, se presentan las acciones realizadas por la Secretaría de la Mujer, Género, Juventud y Diversidad de la Municipalidad de Comodoro Rivadavia, las cuales se llevaron a cabo desde el área de capacitaciones, que, a lo largo del tiempo, evolucionó para constituirse como una dirección autónoma dentro de la estructura de la Dirección General correspondiente.

El propósito fundamental de este capítulo consiste en ampliar la divulgación acerca de las iniciativas emprendidas por la Secretaría en relación con la prevención de las violencias motivadas por cuestiones de género. Aspiro no solo a informar, sino también a fomentar la formación de agentes replicadores en nuestra sociedad. Esta tarea tiene como horizonte la construcción de un futuro más igualitario y equitativo para todos, todas y todes.

  

Palabras clave: ESI, escuelas, jóvenes, estado, políticas públicas.

Introducción

La Ley 26.150 que establece un programa de Educación Sexual Integral, fue sancionada y promulgada en octubre de 2006. Sin embargo, su cumplimiento efectivo, permanente y amplio es un objetivo que permanece en el horizonte. En el caso de la provincia de Chubut con la irregularidad del dictado de clases que se mantenía como una constante desde 2018 por múltiples conflictos salariales, los objetivos pedagógicos en general fueron afectados y la ESI. quedó relegada a la voluntad de cada docente. Desde la Secretaría de la Mujer, Género, Juventud y Diversidad, con el objetivo de realizar un aporte al cumplimiento de la Ley 26.150 se realizaron talleres de ESI para estudiantes y docentes en más de treinta establecimientos de la ciudad de Comodoro Rivadavia. La visita a las escuelas de la ciudad comenzó en un contexto de profunda consternación en la comunidad educativa debido al trágico femicidio de Daniela Velasco, una maestra de una escuela local. El 6 de julio del 2022 se creó la Dirección General de Políticas de Género con abordaje territorial y de esta manera se institucionalizó la tarea en las misiones y funciones de esta.

Mi nombramiento como secretaria de la Mujer, Género, Juventud y Diversidad el 12 de febrero de 2021 se produjo en un contexto donde la alarmante problemática de la violencia de género demandaba una atención urgente. Consciente de esta realidad, reconocí la necesidad imperiosa de realizar capacitaciones y sensibilizaciones para iniciar un camino hacia una sociedad más igualitaria. Desde ese momento se han visitado establecimientos educativos públicos y privados, sumando a esto clubes deportivos de nuestra ciudad donde también hay gran cantidad de jóvenes. El desafío de llegar a las instituciones educativas, tal como se narra en este texto, no estuvo exento de obstáculos. Sin embargo, a partir de noviembre de 2021, se gestó un cambio significativo en nuestra estrategia y enfoque. Este capítulo no solo retrata nuestras experiencias y dificultades, sino también los hitos y avances alcanzados. A través de estas páginas, se presenta un recorrido analítico sobre el viaje desde la conciencia de la urgencia de la problemática de género hasta la implementación efectiva de programas educativos transformadores en nuestras instituciones educativas.

En Argentina la educación sexual integral (ESI) y la promoción de la igualdad de género se han convertido en temas críticos y apremiantes en el ámbito educativo. La aparición de grupos como “Con Mis Hijos No Te Metas” plantea interrogantes cruciales desde una perspectiva de género. Esta agrupación ha sido objeto de críticas debido a su enfoque restrictivo en temas de diversidad sexual y educación inclusiva.[2] Es fundamental analizar cómo esta postura puede perpetuar estereotipos de género y limitar el acceso a una educación que fomente la igualdad y el respeto. En el corazón de esta revolución educativa, surge un capítulo crucial de nuestra historia local: nuestra experiencia en las escuelas locales. Este capítulo no sólo documenta el progreso tangible que hemos logrado, sino también la pasión incansable y la dedicación de un grupo de personas decididas a transformar la manera en que entendemos y enseñamos sobre el género y la sexualidad.

A través de iniciativas innovadoras y programas educativos pioneros, hemos estado trabajando incansablemente para proporcionar a los y las estudiantes un ambiente donde puedan aprender, cuestionar y crecer, independientemente de su género u orientación sexual. Este texto no solo celebra nuestros logros, sino que también arroja luz sobre las luchas y desafíos que enfrentamos, ilustrando cómo la educación puede ser una fuerza poderosa para el cambio social. En las páginas que siguen, explicaré los éxitos y dificultades de esta travesía, compartiendo las lecciones aprendidas y ofreciendo perspectivas profundas sobre la importancia de la ESI y la igualdad de género en el contexto educativo local.

La ESI, 18 años de recorrido

La Ley 26.150[3], que establece un Programa de Educación Sexual Integral, representa un hito significativo en el camino hacia una sociedad más informada y equitativa. A pesar de su promulgación en octubre de 2006, lograr su implementación efectiva, continua y extensiva sigue siendo un desafío pendiente. En el contexto específico de la provincia del Chubut, la irregularidad y discontinuidad de las clases, marcada desde 2018 debido a numerosos conflictos salariales, ha tenido un impacto significativo en los objetivos pedagógicos generales. La Educación Sexual Integral (ESI) ha quedado, lamentablemente, a merced de la discreción individual de los docentes.

Esta situación plantea cuestiones cruciales sobre el acceso igualitario a la educación sexual y la necesidad de establecer políticas educativas más sólidas y coherentes. Como funcionaria pública con perspectiva de género, reconozco la importancia fundamental de una ESI integral y accesible para todos y todas, independientemente de las circunstancias. Este desafío, aunque complejo, nos insta a redoblar nuestros esfuerzos para asegurar que la ESI no solo sea un derecho legal, sino una realidad palpable en la vida de cada estudiante, proporcionando conocimientos y habilidades esenciales para una vida adulta saludable y respetuosa.

El artículo 1° de la ley 26.150 establece que: “todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal. A los efectos de esta ley, entiéndase como educación sexual integral la que articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos”. Argentina promulgó la ley, estableciendo un marco legal para la implementación de la ESI en todas las instituciones educativas públicas y privadas del país, la cual reconoce la importancia de brindar información sobre la salud sexual y reproductiva, los derechos sexuales y reproductivos, la prevención del abuso sexual y la promoción de relaciones igualitarias y de género. Con un enfoque educativo que busca proporcionar a las personas, desde edades tempranas y a lo largo de su desarrollo, información y herramientas para comprender y vivir su sexualidad de manera saludable, responsable y respetuosa. El cumplimiento de la ESI implica la implementación efectiva de programas educativos que abordan una variedad de temas relacionados con la sexualidad, incluyendo aspectos biológicos, psicológicos, emocionales y sociales. Si bien la implementación de la ESI ha avanzado en muchos aspectos, también ha enfrentado resistencia en algunas comunidades debido a factores culturales, religiosos y políticos (Vaggione, 2014). Las estadísticas sobre el cumplimiento de la ESI en Argentina pueden variar según la región y la institución educativa. La percepción de su cumplimiento también puede ser subjetiva, ya que puede depender de la experiencia individual de estudiantes, docentes, madres y padres. En Argentina, la Educación Sexual Integral (ESI) es un derecho garantizado por ley que se integra en los contenidos curriculares de diversas materias y se imparte de manera transversal, es decir, no se limita a una única asignatura, sino que se aborda de manera interdisciplinaria en distintas áreas del conocimiento.

Repasando las bases de Ley de Educación Sexual Integral sus objetivos principales son:

  • Promover el conocimiento del propio cuerpo: La ESI proporciona información precisa sobre el cuerpo humano, la pubertad, la reproducción y el cuidado del cuerpo.
  • Fomentar el respeto a la diversidad: La ESI aborda temas relacionados con la diversidad de género y orientación sexual, promoviendo el respeto y la aceptación de todas las identidades y orientaciones sexuales.
  • Prevenir situaciones de violencia: La ESI incluye la prevención de situaciones de abuso, maltrato y violencia de género, así como la promoción del consentimiento y el respeto en las relaciones afectivas y sexuales.
  • Brindar información sobre métodos anticonceptivos y prevención de infecciones de transmisión sexual: La ESI proporciona información sobre métodos anticonceptivos y medidas de prevención de enfermedades de transmisión sexual, promoviendo prácticas sexuales seguras y saludables.
  • Desarrollar habilidades para el manejo de las emociones y las relaciones interpersonales: La ESI incluye el desarrollo de habilidades sociales y emocionales, como el manejo del estrés, la empatía y la comunicación efectiva en las relaciones personales.

La implementación de la ESI en Argentina ha sido un proceso continuo involucró la capacitación de docentes, la elaboración de materiales educativos y la sensibilización de la sociedad en general. El enfoque de la ESI en Argentina es inclusivo y respetuoso de la diversidad, y se adapta a las necesidades y contextos específicos de los estudiantes en las distintas etapas educativas. De esta forma la ESI emerge como una crítica contundente a la reducción medicalizante que a menudo caracteriza las políticas de salud y educación. Esta visión médica tiende a simplificar la complejidad de la sexualidad humana, limitándola a un análisis puramente biológico y médico. Esta perspectiva restringida no sólo socava nuestra comprensión completa de la sexualidad, sino que también obstaculiza su abordaje adecuado y respetuoso. En contraposición, la ESI aboga por un enfoque más amplio y esencial. Reconoce la sexualidad como un aspecto integral de la experiencia humana y propone su integración como un tema fundamental en los entornos educativos. Al hacerlo, la ESI no solo destaca la importancia de la biología y la salud, sino que también considera aspectos emocionales, sociales y culturales, permitiendo una comprensión holística y enriquecedora de la sexualidad. Además, la ESI critica la reducción moralizante impuesta por enfoques religiosos. Al hacer hincapié en la dimensión ética de la sexualidad, basada en los derechos humanos, promueve acuerdos mínimos que son laicos y universales. Esto implica que la educación sexual se fundamenta en principios éticos y derechos humanos compartidos por personas de diversas creencias, evitando imposiciones desde perspectivas morales específicas. De esta manera, la ESI se convierte en un espacio inclusivo y respetuoso que respalda el desarrollo integral de las personas, independientemente de sus trasfondos culturales o religiosos.

Punto de partida

Desde el inicio de mi gestión tuve en claro varias cosas, sobre todo que quería trabajar fuertemente lo territorial y la prevención desde las capacitaciones. Lo territorial porque vengo del territorio, del vecinalismo, donde los y las vecinas y vecinos eligen quien quiere que los represente ad honorem y defienda sus derechos; y porque creo firmemente que el estado tiene que estar en todos lados y llegar a todas y todos, y no esperar que ellas y ellos lleguen al mismo.

Como dice Rita Segato, la violencia de género no puede ser considerada una patología. En sus investigaciones con presos condenados por violaciones encontró que no eran seres anómalos en la sociedad y que su crimen era promovido por el mandado de la masculinidad y se perpetra en compañía. (Segato, 2003). Por lo cual no debemos dejar ingresar el mandato patologizante: “no son enfermos, son hijos sanos del patriarcado”, como dice la consigna feminista, ya que este error nos desvía de pensar en este patrón social, en este hecho cultural derivado de un orden político y de una desigualdad estructural que sufrimos las mujeres y las diversidades. Si no comprendemos que el agresor de género no es un enfermo sino alguien que sigue la norma y la cultura patriarcal, no llegaremos a ningún punto, no servirán nuestros esfuerzos tratando el problema porque no estaremos llegando a las raíces de este, que son políticas, ya que el patriarcado es un orden político.

Desde mi posicionamiento como feminista y siguiendo el planteo de Chimamanda (2014) respecto a que todos deberíamos ser feministas -considerando la importancia de este movimiento como una causa que busca la igualdad de género en la que todos, independientemente de su género, deberíamos participar y apoyar- y actual funcionaria política, quiero destacar la importancia de abordar las cuestiones de género desde un enfoque crítico y transformador. La política feminista se centra en desafiar las estructuras de poder patriarcales que perpetúan la desigualdad de género en todas las esferas de la sociedad. Es esencial reconocer que las políticas públicas deben ser diseñadas desde una perspectiva de género para abordar de manera efectiva las desigualdades y las injusticias. Esto implica garantizar la representación equitativa de mujeres y personas de género diverso en todos los niveles de gobierno y en las instituciones políticas. También significa implementar políticas que aborden temas cruciales como la violencia de género, la disparidad salarial, el acceso igualitario a la educación y la atención médica, así como la autonomía reproductiva. Además, como feminista, peleó por la abolición de las estructuras patriarcales que perpetúan la discriminación y la violencia de género. Esto implica desafiar las normas de género tradicionales y promover la diversidad de género, apoyando a las personas transgénero y no binarias en su lucha por la igualdad.

Capacitar en sensibilización de género es fundamental en el contexto político y social actual por varias razones, como la concientización sobre la desigualdad, esto ayuda a las personas a comprender las desigualdades de género que persisten en nuestra sociedad, lo que incluye la disparidad salarial, la falta de representación política y social, y la violencia entre otros problemas. Otra razón es la promoción de la igualdad, hablar de género fomenta la igualdad de oportunidades y derechos para todas las personas. Y es clave para prevenir la violencia de género e identificar comportamientos y actitudes que perpetúan la violencia y promueve relaciones basadas en el respeto y la igualdad. La ESI es esencial para cambiar las actitudes que normalizan la violencia. En el ámbito político, la sensibilización de género puede ayudar a mejorar la representación de mujeres y personas de género diverso. Al entender y abordar los prejuicios de género, podemos crear un entorno político más inclusivo y diverso. La educación con esta perspectiva desafía las normas sociales y culturales que perpetúan los roles tradicionales. Al educar a las personas sobre la diversidad de identidades y expresiones de género, se contribuye a la creación de una sociedad más inclusiva y respetuosa. Como también empodera a las personas, especialmente a las mujeres y a las personas de género diverso, al proporcionarles conocimientos y habilidades para enfrentar y superar situaciones de discriminación. Un empoderamiento basado en la igualdad de género es fundamental para lograr un cambio político y social significativo.

Por todo esto desde la Secretaría de la Mujer, Género, Juventud y Diversidad, con el objetivo de realizar un aporte al cumplimiento de la Ley 26.150 se realizaron talleres de ESI para estudiantes y docentes en más de 40 establecimientos de Comodoro Rivadavia. Previamente se había comenzado a trabajar con diversos espacios de la Municipalidad, tales como, la Subsecretaria de Recursos Humanos, la Dirección de tránsito y la Dirección de Seguridad Urbana y luego todo el municipio de manera virtual con la Ley Micaela, desde nuestra página web. Por dicha ley se capacitó a todo el personal político de la municipalidad presencialmente, ya sean secretarios, secretarias, subsecretarios, subsecretarías, coordinadores y coordinadoras. También se trabajó en sensibilización con medios de comunicación locales, vecinalistas de la ciudad, personal de instituciones que también trabajan en el estado, mujeres sindicalistas de la región, empresas privadas que lo solicitaron, fuerzas policiales, entre muchas otras. Fue una experiencia fascinante, ya que varios y varias participantes no habían tenido previo contacto con la temática, lo que suscitó numerosas preguntas y comentarios sobre sus experiencias laborales. Ahora, con el conocimiento adquirido, esas vivencias resuenan de manera más significativa para ellos y ellas.

La recorrida por los colegios de la ciudad tuvo como punto de partida un hecho que causó profunda conmoción en la comunidad educativa: el femicidio de Daniela Velasco.[4] El 5 de noviembre de 2021, al mediodía, en pleno centro comodorense, Miguel Ángel Asencio se apostó a poco menos de 50 metros del acceso principal del Colegio Perito Moreno. Allí esperó el ingreso de Daniela Velasco, docente de la institución y la atacó con un arma blanca. La mujer no logró llegar al Hospital Regional con vida y Asencio corrió dos cuadras para eludir a la policía con el arma homicida en la mano, donde personal de tránsito de la Municipalidad (que había sido previamente capacitado) fue quien impidió que se escape. Este hecho golpeó especialmente a las, los y les estudiantes del Colegio Perito Moreno y por esta causa, en el marco del operativo desplegado para contener a la familia de Velasco y a sus compañeras y compañeros de trabajo, se realizó un espacio de intercambio en torno a la ESI que se convirtió en el primer paso para el recorrido de establecimientos escolares.

Previamente se había intentado captar la atención de las escuelas, pero fue este hecho en particular el que hizo que masivamente vieran la importancia de trabajar la sensibilización en género y trabajar la ESI. Este trabajo permitió llegar con talleres a los colegios: 745, 732, 766, Hipólito Yrigoyen, Perito Moreno, 749, 746, Escuela 1, 723. Del mismo modo, se realizaron capacitaciones para Institutos de Formación Docente: 806, 807 y 810. En septiembre de 2022 en un trabajo en conjunto con el Colegio Universitario de la Patagonia CUP se realizó la capacitación “Educación con perspectiva de género”, a cargo de la docente especialista en ESI Claudia Quiroga. Dentro de las misiones y funciones de esta Secretaría no se encuentra el capacitar masivamente a las escuelas ya que sería competencia del Ministerio de Educación donde se debería dar, pero hasta fines del año 2023 seguimos yendo a una escuela por semana. En el 2022 se iniciaron gestiones para generar garantías de continuidad de estos espacios para que su realización no quedé en manos de la voluntad de cada director, sino que sea una política general que nos permita llegar a todos los colegios de la ciudad. Para ello, se presentó un proyecto desde nuestra Secretaría a Supervisión de escuelas, se entregó en mano a las supervisoras. Este proyecto hablaba de organizar las capacitaciones en conjunto y ponerles un marco de obligatoriedad como la ley lo dice. Al no ser el órgano de aplicación de la ESI, muchos directivos no solicitaban nuestra presencia, o hacían optativas estas clases, o pedían autorización a los padres y las madres, y cuando no lo eran, se quedaban en el aula. Desde entonces fueron múltiples los intentos para concretar la firma de un convenio con el Ministerio de Educación de Chubut, aunque no fue posible aún.

Un avance importante fue la creación de la Dirección General de Políticas de Género con abordaje territorial en 2022 y en particular la Dirección de Investigación, formación y Diseño de Políticas de Género, de esta manera se institucionalizó la tarea en las misiones y funciones de esta. Durante el período 2022- 2023 desde esta la Dirección se realizaron 47 capacitaciones para un total de 1761 personas. En detalle, participaron escuelas públicas y privadas (Escuela de Arte número 749, Escuela Yapeyú número 707, Escuela número 732 de Laprida, Instituto Da Vinci, Escuela Perito Moreno, Escuela número 610, Escuela General Mosconi, Escuela Manuel Belgrano, Escuela número 722), Centros de Atención Primaria de la Salud, Centros de promoción barrial, direcciones municipales, carreras de la UNPSJB, Centro Integral de tratamiento de consumo problemático de sustancias, personal policial, grupos Scout, Residencia de Salud Mental, asociaciones partidarias, sindicatos, organizaciones sin fines de lucro, entre otras.

Con el paso de los meses, tanto los talleres como sus métodos experimentaron transformaciones significativas. La evolución no solo abarcó las dinámicas de trabajo, sino también la filosofía subyacente. Desde el inicio, se concibieron los talleres como instancias de educación popular (Freire, 1973), orientados hacia la reflexión profunda en lugar de meras clases teóricas que se disolverían al sonar la campana, evitando así que fueran percibidos como simples ‘pérdida de clases’. Implementamos una variedad de recursos pedagógicos, desde materiales audiovisuales hasta imágenes, folletos. láminas y banners que amplifican nuestra explicación sobre diversas temáticas. En estos talleres, priorizamos dinámicas interactivas mediante propuestas prácticas, debates y discusiones para estimular la participación. Nos esforzamos por crear un espacio seguro y cuidado, donde todas las preguntas y dudas son bienvenidas, y donde nadie será juzgado por sus respuestas. Nuestra comunicación se basa en la efectividad, empleando un lenguaje claro y adaptado a la edad, evitando tecnicismos innecesarios y optando por expresiones accesibles para los adolescentes. La empatía y el respeto son los pilares sobre los cuales se construye nuestro enfoque educativo, asegurando así un ambiente propicio para preguntas y discusiones abiertas. Es importante destacar que hemos experimentado diversas respuestas en las escuelas con las que hemos trabajado. En algunos casos, hemos sido recibidos con una hospitalidad excepcional, mientras que, en otros, el nivel de apoyo ha sido casi nulo, cuando el taller había sido pedido especialmente. Estas experiencias variadas nos han enriquecido y han contribuido a la mejora continua de nuestros métodos pedagógicos. Es relevante señalar que, hasta el momento, no hemos sido invitados ni invitadas a participar en ninguna de las escuelas católicas de nuestra ciudad. Considero que este es un asunto pendiente, especialmente porque soy exalumna de una de estas instituciones y encuentro valioso abordar la Educación Sexual Integral (ESI) en estos entornos educativos.

En el contexto de 2023, hemos observado un aumento en la reticencia a abordar temas de educación sexual e igualdad de género en las escuelas, coincidiendo con el avance de enfoques conservadores, particularmente a través de las redes sociales. Esta tendencia es alarmante y representa un retroceso en el progreso que hemos logrado. Es crucial reconocer que asegurar la ESI y promover la igualdad de género son principios fundamentales e innegociables. A pesar de los desafíos que enfrentamos, es posible enfrentar estas corrientes retrógradas y seguir adelante con un enfoque educativo progresista y equitativo para adolescentes y jóvenes. Para nuestra experiencia es fundamental no solo resistir a estas tendencias conservadoras, sino también fortalecer nuestra dedicación a la educación inclusiva, empoderando a las nuevas generaciones con conocimientos y valores que fomenten la igualdad y el respeto mutuo.

¿Con mis hijos no te metas?

En un mundo donde la lucha por los derechos se ha vuelto fundamental, es esencial recordar que esta batalla no se limita a los adultos y a las adultas. Los niños y las niñas, a menudo subestimadas y relegados a un papel de propiedad de sus progenitores, tienen derechos innegables. El mito de que son propiedad de sus padres debe ser desterrado de nuestra conciencia colectiva. No son parte del mobiliario de una familia ni están sujetos a un control totalitario. Enfrentamos la resistencia de sectores anti derechos que buscan mantener la tutela sobre la infancia (Lago, 2011). Sin embargo, es crucial entender que cada niño y cada niña tienen el derecho intrínseco a la autonomía. Esto no significa un abandono total por parte de los adultos y adultas, sino más bien, una guía y apoyo para que desarrollen su autonomía de manera progresiva y segura.

El Estado tiene la responsabilidad de proteger y promover estos derechos, facilitando las condiciones necesarias para que niños, niñas y adolescentes puedan crecer en un entorno que fomente su independencia y autoexpresión. La educación debe ser un espacio donde se sientan capaces de explorar su identidad y sus intereses, lejos de las limitaciones impuestas por estereotipos de género y expectativas restrictivas. La autonomía no es una amenaza, sino una necesidad para el desarrollo saludable y para la construcción de una sociedad más equitativa. Al respetar y proteger sus derechos, estamos sentando las bases para un futuro donde cada individuo, sin importar su edad o género, pueda vivir una vida plena y significativa, libre de la opresión que surge de la propiedad y el control. En el tejido de una sociedad justa, niños, niñas y adolescentes tienen el derecho inalienable a recibir información precisa y confiable, y a contar con el apoyo adecuado para su desarrollo integral. Esta responsabilidad recae en el Estado, un compromiso que fue defendido firmemente ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación cuando en el 2017 se declaró inconstitucional la obligatoriedad de la educación religiosa en las escuelas públicas de Salta.

El viejo paradigma tutelar, que veía a las infancias como sujetos pasivos, ha sido desplazado por el enfoque de protección integral. Este nuevo paradigma reconoce a las niñas, niños y adolescentes como sujetos plenos de derecho, los cuales se ejercen de acuerdo con su edad y madurez. A medida que crecen, su necesidad de dirección y orientación disminuye. En este contexto, el papel de madres y padres se transforma en uno de acompañamiento y asistencia, en lugar de control y tutela (Montaña, et al., 2022). Este cambio en la concepción de la niñez y del rol de los adultos y las adultas está plasmado en el Código Civil y Comercial de la Nación. El artículo 646 establece que los progenitores deben “considerar las necesidades específicas del hijo según sus características psicofísicas, aptitudes y desarrollo madurativo”. Además, deben respetar el derecho del niño, niña y adolescente a ser escuchado o escuchada y a participar en su proceso educativo, así como en todo lo relacionado con sus derechos personalísimos. También deben proporcionar orientación y dirección para el ejercicio y efectividad de sus derechos. Este enfoque se refleja en la Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y en el artículo 5 de la Ley sobre el Derecho a la Identidad de Género, donde legisladores, por unanimidad, reconocen que los niños y las niñas, con la guía y el acompañamiento de sus padres y madres, pueden decidir sobre su identidad de género autopercibida.

Este cambio de paradigma no solo es esencial para su desarrollo saludable, sino que también es fundamental para la construcción de una sociedad donde cada individuo, sin importar su edad, pueda vivir una vida llena de dignidad y respeto, con la capacidad de decidir su propio destino. La campaña “Con mis hijos no te metas” refleja una visión arcaica y posesiva de la infancia, considerándolos como propiedad sin voluntad y a los y las progenitores como dueños y dueñas con el poder de imponer sus creencias. Esta perspectiva choca de frente con los principios fundamentales del derecho internacional de los derechos humanos. En este contexto, es crucial recordar que cuando surge un conflicto entre la autonomía del niño, niña y adolescente y los intereses religiosos de sus padres, la prioridad debe ser siempre la autonomía.

Por último, el enfoque de derechos humanos reconoce a las infancias como sujetos y sujetas de derechos, con una autonomía que debe ser respetada y protegida. Esto significa que tienen el derecho inherente a formar sus propias creencias, tomar decisiones y participar en cuestiones que afectan sus vidas, incluyendo su educación y elección religiosa. El derecho internacional establece claramente que deben ser tratados como personas con sus propias identidades y voces, independientes de las creencias de sus padres. El principio del interés superior del niño y la niña, consagrado en la Convención sobre los Derechos del Niño, debe prevalecer. Este principio implica que las decisiones que afectan directamente a los niños y las niñas deben ser tomadas en consideración con su mejor interés en mente, permitiéndoles explorar y desarrollar sus propias identidades y creencias. En lugar de imponer restricciones basadas en las creencias de los padres, es esencial fomentar un ambiente donde puedan ejercer su autonomía de manera informada y respetuosa, guiándoles hacia un entendimiento comprensivo y tolerante del mundo que les rodea. En conclusión, reflexionar sobre estos condicionamientos resulta crucial para comprender los desafíos inherentes al desarrollo de la ESI. Esta consideración no solo enriquece nuestro entendimiento de las complejidades involucradas, sino que también sienta las bases para abordar eficazmente los retos futuros. Con ello en mente, invito a explorar la lógica argumentativa que guía el análisis hacia las implicaciones fundamentales para el avance de la ESI.

Integrando la pedagogía de Freire en la educación en género y ESI

Es crucial reconocer la riqueza del enfoque pedagógico propuesto por Paulo Freire en su obra “Pedagogía del Oprimido” (Freire, 2008). Freire nos insta a ver la educación como una herramienta liberadora, una fuerza que puede transformar no solo el conocimiento, sino también las estructuras mismas de poder y opresión. Al aplicar los principios de Freire en la educación en género y ESI, se desencadena un proceso educativo profundamente significativo y transformador. Freire nos enseña que la educación debe ir más allá de la simple transmisión de información; debe ser participativa y activa. Aplicado a la educación en género y sexualidad, esto significa involucrar a los estudiantes como agentes activos de su propio aprendizaje. Las capacitaciones en género no son ni deberían ser una charla unilateral, sino un diálogo abierto y participativo donde los y las estudiantes puedan compartir sus experiencias, desafíos y preguntas en un espacio seguro y respetuoso.

La obra de Freire enfatiza el poder del diálogo y la concientización para crear cambio social. En el contexto de la ESI, esto implica fomentar el diálogo abierto sobre temas de género y sexualidad. Las discusiones francas y respetuosas sobre identidad de género, orientación sexual y roles de género pueden ayudar a desafiar los estereotipos y las normas sociales opresivas. La “práctica de la libertad” de Freire se traduce en empoderar a los y las estudiantes para tomar decisiones informadas sobre su propio cuerpo y sexualidad. En el marco de la ESI, esto implica proporcionar información precisa y comprensible sobre temas como consentimiento, contracepción, diversidad sexual y derechos reproductivos. Los y las estudiantes deben comprender sus derechos y opciones para poder ejercer su agencia sobre sus propios cuerpos. Freire nos llama a cuestionar las estructuras de poder opresivas, esto significa analizar cómo las normas y expectativas de género son construcciones sociales que perpetúan desigualdades. Al comprender estas estructuras de poder, se puede desafiar las normas de género injustas y trabajar para crear entornos escolares y sociales más equitativos y respetuosos.

La pedagogía de Freire también destaca la importancia de cultivar la empatía y la solidaridad. En el contexto de la ESI, esto significa fomentar la empatía hacia las experiencias y desafíos de las personas LGBTQ+ y otras identidades marginadas. La solidaridad se nutre al trabajar juntos y juntas para cuestionar y transformar las normas de género injustas, creando así un ambiente educativo inclusivo y seguro para todos. Agrego a este análisis el aporte de Ramallo (2020) que refiere a los modos en que las teorías queer han desafiado concepciones como la autonomía del sujeto, la pedagogía intelectualizada, la linealidad de la mediación y la racionalidad evolucionista, entre otros. Destaca la importancia de incorporar saberes sensibles a la sobrevivencia de afectos y cuerpos en la teoría de la educación. A través de tres movimientos, se busca descomponer la imagen tradicional del pedagogo latinoamericano, descentrar al sujeto moderno de la pedagogía desde una perspectiva queer, y analizar lecturas que valorizan y cuestionan la obra de Freire. Se aboga por un desplazamiento de las lecturas convencionales de la pedagogía crítica como respuesta a la demanda actual de una educación sexual.

Cuerpos y deportes no binarios

En el marco de esta política de estado orientada a capacitar, sensibilizar y prevenir la violencia de género, con la aspiración final de erradicarla por completo, así como también promover espacios de deconstrucción de estereotipos y normas de género, un objetivo central fue trabajar en el ámbito deportivo. Esta iniciativa incluye la colaboración con clubes deportivos, dirigentes, jugadores, jugadoras y todas las personas que interactúan en estos espacios, con el propósito de fomentar una cultura deportiva que sea inclusiva, igualitaria y respetuosa, contribuyendo así a la construcción de una sociedad libre de violencia de género.

En el contexto deportivo, la implementación integral de la ESI requiere una revisión profunda de los enfoques tradicionales arraigados en las prácticas de enseñanza, los cuales a menudo perpetúan dinámicas competitivas y conceptualizaciones utilitarias del rendimiento físico. La educación física tanto en el ámbito escolar como en los clubes deportivos ha contribuido históricamente a la creación de diferencias de género, modelando los cuerpos y perpetuando una hegemonía en el deporte. Estas prácticas han prescrito actividades físicas y deportivas basadas en estereotipos de género, reproduciendo normas hegemónicas que obstaculizan los procesos educativos y excluyen a diversas personas de estos espacios. Al desafiar y desplazar estas perspectivas, la ESI integral se enfoca en promover una comunicación corporal respetuosa entre estudiantes, haciendo hincapié en el autocuidado y el respeto mutuo. Además, se orienta hacia el desarrollo pleno de las capacidades individuales en un entorno de igualdad de oportunidades, destacando la diversidad de identidades y habilidades motrices, recreativas y deportivas. Este enfoque implica una reflexión profunda sobre la competencia, promoviendo prácticas cooperativas y solidarias que fomenten un ambiente deportivo inclusivo y respetuoso para todas las personas involucradas.

Según investigaciones, las resistencias se concentran en dos aspectos: la modificación de los agrupamientos tradicionales por sexo a agrupamientos mixtos o no binarios, mejor dicho, y el reconocimiento de la contradicción entre el deporte escolar mixto y el deporte hegemónico. Respecto a la modificación de los agrupamientos por sexo y la no aceptación de agrupamientos no binarios lo que sucede es que los y las estudiantes no están siendo considerados y consideradas desde sus particularidades sino generalizadas por pertenecer a un determinado colectivo (hombres-mujeres) por ello, todavía existen deportes que están feminizados (los practican muy pocos hombres) o masculinizados (los practican muy pocas mujeres).

En el año 2021, se llevaron a cabo los primeros espacios de capacitación, dirigidas a todo el personal del Ente Comodoro Deportes encargado de las colonias recreativas. Estas sesiones se realizaron en la cancha del Club Huergo, un espacio elegido debido a la significativa asistencia, aproximadamente 200 personas participaron. Posteriormente, se extendieron las capacitaciones a los y las guardavidas, y luego se contó con la colaboración de Paula Reggiardo, jugadora profesional de básquet y experta en Educación Sexual Integral (ESI) y género. Juntas, pudimos proporcionar formación al resto del personal del Ente que trabaja en los distintos barrios de nuestra ciudad, distribuidos en más de 15 sedes en todo el territorio. Además de estos esfuerzos, también logramos alcanzar a varios clubes deportivos y al Instituto Superior de Formación Docente, ampliando así nuestra iniciativa a nivel comunitario y educativo. Estos encuentros no solo representaron una oportunidad para transmitir conocimientos fundamentales sobre género y ESI, sino también para fomentar una comprensión profunda y respetuosa de la diversidad en todos los ámbitos deportivos y educativos de Comodoro Rivadavia.

Conclusiones

Es imprescindible contextualizar este capítulo dentro de la realidad política y social que atraviesa nuestro país. A pesar de que la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) cumplió recientemente 17 años, sigue siendo objeto de debate y enfrentando desafíos significativos. La amenaza planteada por un candidato presidencial prominente de eliminarla no pasó desapercibida para quienes estamos comprometidos con la ESI. En este contexto, es urgente garantizar la implementación efectiva de la ley en todas las escuelas del país, independientemente de su orientación o las creencias del personal a cargo. Es esencial que la ESI sea integral y transversal, integrada en todos los niveles educativos, desde el inicial hasta el terciario, e incluso considerando su inclusión en la educación universitaria. Muchos de nosotros no tuvimos acceso a la ESI en nuestra educación formal, lo que subraya la importancia de su presencia en todos los niveles educativos, no debería quedar a discreción de los docentes, por ello es fundamental que los ministerios de educación provinciales lo prioricen. Según datos de la ONU, a este ritmo, la erradicación de la violencia de género llevará 300 años. Por lo tanto, la prevención y la sensibilización deben ser prioridades en las agendas políticas futuras. Es imperativo que las áreas de género municipales en todo el país se vean respaldadas por los ministerios de educación para lograr un impacto significativo. En cada taller, hacemos hincapié en la necesidad de aliados y aliadas que se comprometan ya que la difusión de estos temas es prácticamente imposible sin su colaboración activa. La ESI debe ser un tema recurrente en las conversaciones cotidianas para lograr un cambio cultural duradero.

Es esencial reconocer que la educación sexual integral y la promoción de la igualdad de género son derechos fundamentales. A pesar de los desafíos, es posible contrarrestar estas tendencias regresivas y continuar promoviendo un enfoque educativo progresista y de igualdad para las juventudes y adolescencias. En este contexto, es fundamental que las comunidades educativas se unan para enfrentar estas reticencias. La resistencia para hablar sobre temas relacionados con la sexualidad y el género puede basarse en desinformación, prejuicios o miedos infundados. Es imperativo desmitificar estos temas, ofreciendo información precisa y basada en evidencia para despejar malentendidos y temores infundados. Las experiencias desarrolladas dan cuenta que una estrategia efectiva es fomentar el diálogo abierto y constructivo entre diferentes sectores de la sociedad, incluyendo padres, educadores, líderes comunitarios y políticos. La comunicación clara sobre los beneficios de la educación sexual integral, como la prevención del embarazo adolescente, la reducción de las tasas de infecciones de trasmisión sexual y la promoción del respeto mutuo, puede ayudar a disipar las preocupaciones y crear un entendimiento común. Además, es esencial fortalecer el apoyo a los educadores. Proporcionar capacitación continua y recursos actualizados sobre educación sexual integral y género puede aumentar la confianza de los y las docentes para abordar estos temas de manera efectiva en el aula. Los programas educativos también deben ser diseñados de manera inclusiva y respetuosa, reconociendo y celebrando la diversidad de experiencias y orientaciones.

En última instancia, la colaboración entre la sociedad, el gobierno y las instituciones educativas es crucial para resistir las tendencias regresivas y proteger el derecho de cada adolescente a recibir una educación que les empodere, les informe y les prepare para vivir en una sociedad justa y equitativa. Este trabajo conjunto puede ayudar a asegurar que las adolescencias y juventudes tengan acceso a información precisa y educación inclusiva, independientemente de las tendencias políticas del momento.

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  1. Secretaria de la Mujer, Género, Juventud y Diversidad de la Municipalidad de Comodoro Rivadavia (2019- 2023).
  2. Al respecto, es interesante el aporte de Martínez Beterette (2021) que examina el movimiento CMHNTM, abordando sus acciones, paradigmas, referentes y dinámica interna, así como su oposición a la política pública de Educación Sexual Integral (ESI). A través del análisis de las acciones de CMHNTM, se evalúa su impacto en la agenda pública y su influencia en el debate parlamentario. Se exploran desafíos, como la falta de coordinación interna y la heterogeneidad del movimiento, mientras se revela su origen evangélico bautista y la paradoja de presentarse como secular. Se evidencia la oposición a temas sexuales y reproductivos, especialmente la ESI y la llamada “ideología de género”. A pesar de su crecimiento político, se identifican tensiones internas y desafíos para unificar sectores afines.
  3. Texto de la ley: https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/ley-26150-121222/texto
  4. https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2021/11/06/conmocion-en-chubut-una-docente-fue-asesinada-a-punaladas-cerca-del-colegio-y-el-agresor-se-quiso-suicidar/


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