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Pedagogía del cuidado: acciones extracurriculares que fortalecen lo curricular

Proyectos promotores de salud de jóvenes para jóvenes en el CUP

Yanina Vanesa Alderete y María Leonor Ríos [1]

Resumen

El presente trabajo se propone presentar y analizar el proyecto extracurricular de jóvenes promotores de salud del Colegio Universitario Patagónico, una experiencia educativa de prevención y promoción de la salud integral que tiene a las adolescencias como protagonistas en la construcción de sus aprendizajes y proyectos de vida. En ese marco, reconstruye los efectos en la subjetividad de quienes participaron y participan en el programa, y las nuevas formas de habitar la escuela que el mismo posibilita.

La estrategia metodológica es cualitativa, basada en la sistematización y análisis de encuestas a jóvenes que participaron y participan en el proyecto y en el análisis de documentos tales como diseño curricular, normativas y leyes vigentes.

   

Palabras clave: salud integral, participación democrática, subjetividades adolescentes, proyecto de vida.

Introducción

El presente trabajo recupera y analiza la experiencia del Proyecto extracurricular “Jóvenes Promotores de Salud” iniciado durante 2018 y 2019 en el Colegio Universitario Patagónico “Prof. Adriana Librandi” y retomado pospandemia, a mediados de 2022. El proyecto se propone -desde el equipo de orientación-como una instancia de participación adolescente y de promoción sobre temas vinculados a la salud integral. Este tiene como desafío articular la propuesta con espacios curriculares afines, desplegando acciones de prevención y promoción de la salud adolescente desde un enfoque educativo. Desde el ciclo 2023 se configura con una co-coordinación entre una profesional del equipo de orientación y una docente a cargo del espacio curricular “Taller Integrador II” cuyo eje son las políticas públicas.

La experiencia extracurricular se ofrece en la escuela como un espacio de reflexión basado en la participación democrática. Su propósito es brindar herramientas teóricas y prácticas a los jóvenes para la formación de un programa de Consejería sobre Educación Sexual Integral (ESI) dirigido por ellos y para adolescentes. Se busca crear un espacio de encuentro donde puedan dialogar sobre diversos temas relacionados con la salud, fomentando su protagonismo y participación activa. Y finalmente, se trata de un espacio que busca contribuir a la formación y construcción vocacional y ocupacional de los jóvenes, elemento central en la educación secundaria.

El presente trabajo tiene como objetivo contribuir al campo de estudios sobre juventudes, proporcionando un análisis y reflexión sobre la experiencia y construcción de subjetividades en jóvenes que participan en un proyecto educativo de promoción de la salud en un colegio preuniversitario. Se intentan analizar algunas coordenadas para repensar las posibles intervenciones pedagógicas que se pueden diseñar desde el dispositivo escolar, que permitan sostener lógicas del cuidado.

Para ello se aplica una encuesta semiestructurada a las y los jóvenes participantes de la experiencia, para considerar sus percepciones sobre esta. Asimismo, se consideran los documentos institucionales del colegio preuniversitario como el diseño curricular, proyectos de aula y los lineamientos nacionales sobre la intersección salud-educación.

Considerar la dimensión de la salud integral al momento de pensar las acciones pedagógicas, implica comprender al sujeto en su integralidad; adoptar una concepción de salud que va más allá de la ausencia de enfermedades e incluir un campo más complejo de tensiones que atraviesan al sujeto. Asimismo, implica pensar la salud como un proceso dinámico y cambiante, donde dimensiones como lo social, cultural, económico, ambiental, entre otras, interjuegan en la connotación del concepto mencionado.

De igual manera, cuando se señala en la presente investigación que se busca conocer los efectos en las subjetividades adolescentes, es necesario comprender que se aborda la trama que conforma la interacción entre sociedad y los individuos que la componen. Como lo señala Korinfeld (2014), la subjetividad no es otra cosa que una producción histórica de las significaciones imaginarias que instituyen formas de vivir la existencia humana. De este modo, las actuales adolescencias se encuentran atravesadas por un contexto sociocultural que las posiciona en un lugar protagónico. No solo por la tendencia de las lógicas del mercado imperantes, sino también por un momento sociohistórico en el cual las diversas luchas sociales posibilitaron el logro de la garantía de diversos derechos, entre los cuales la participación democrática en nuestro país se fue construyendo y consolidando a lo largo de los últimos 40 años. Las escuelas se han hecho eco de estos cambios sociales, y en los actuales lineamientos educativos se priorizan espacios de participación juvenil que favorezcan a la construcción de un proyecto personal de vida.

El trabajo se organiza en un primer apartado en el cual se explicita el marco institucional desde el cual es posible desarrollar una experiencia educativa como lo es el Proyecto “Jóvenes Promotores de Salud”. Se desarrollan las características de las condiciones escolares que favorecen la concreción de un proyecto como el mencionado. En el segundo apartado se describe la propuesta extracurricular que se propone, en principio desde la tarea que llevan adelante los profesionales del equipo de orientación que forman parte del colegio. Se presenta el desarrollo de la propuesta y los ajustes que se realizan a partir de las evaluaciones realizadas. En el siguiente apartado, se enuncia la pregunta sobre ¿cómo impacta en las subjetividades adolescentes el dispositivo extracurricular?, pregunta que motoriza el presente trabajo. Allí se despliega el marco metodológico de la investigación realizada, y se elaboran algunas reflexiones sobre las respuestas obtenidas de los y las jóvenes participantes. Finalmente, en el apartado final se intenta dejar algunas pistas sobre el impacto que tiene en las adolescencias llevar adelante en los contextos educativos propuestas en las cuales son protagonistas los y las jóvenes, en las que las temáticas abordadas se encuentran vinculadas a sus intereses y al contexto actual que atraviesan, lo que permite un aprendizaje significativo y posibilita habitar la escuela con otros sentidos que se construyen democráticamente.

El Colegio Universitario Patagónico

El Colegio Universitario Patagónico “Profesora Adriana Librandi”, es la oferta de nivel secundario, de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, universidad pública, gratuita y laica. Fue creado en 1983, en el contexto social de restablecimiento de la democracia. Desde sus inicios, la institución ha seguido una orientación y lógica institucional basada en principios de participación y democracia, claves en la construcción de su propuesta educativa. Con un ingreso y criterio de acceso por sorteo, casi desde su creación, cada año renueva en la comunidad la expectativa de un ingreso a ser parte de este Colegio, y de quienes integran la institución de recibir a adolescentes que deseen formar parte del proyecto educativo. Por lo tanto, la diversidad de la población estudiantil es una de las características más relevantes, enorme desafío al momento de pensar, diseñar, planificar, imaginar y programar las diversas propuestas, tanto áulicas como extracurriculares e institucionales.

El CUP cuenta en este momento con una propuesta curricular de construcción propia y colectiva vigente desde el ciclo 2009 con algunas actualizaciones en ciclo básico desde el año 2018. Cuenta con una oferta de dos modalidades: una Tecnicatura en Energías Renovables, única en región patagónica de siete años de duración, y la modalidad Bachiller, de duración de seis años, con dos orientaciones: una en Ciencias Sociales y Humanidades y otra en Comunicación.

El colegio tiene la particularidad de que para inscribirse los y las estudiantes deben elegir una de las orientaciones disponibles desde el inicio, alrededor de los 12 años de edad. Este primer momento de elección, incluye orientaciones que se brindan a las familias antes de la inscripción, iniciando un proceso de acompañamiento para reflexionar sobre los intereses vocacionales. Podemos decir que, como colegio, esta es la primera intervención enfocada a la orientación acerca de los intereses y toma de decisiones de los y las jóvenes. Este momento está muy vinculado a la mirada y la participación de las familias, quienes acompañan en las charlas de orientación a sus hijos e hijas, aunque otras familias de manera inconsulta toman la decisión de la orientación en la que van a inscribir al estudiante.

En cuanto a la propuesta curricular institucional, además de desplegar las áreas que se plantean en los núcleos de aprendizajes prioritarios desde la actual Ley de Educación Nacional N° 26.206; el colegio también ofrece como algo distintivo los talleres integradores. Los talleres son definidos como espacios curriculares donde se integran los saberes del año que se cursa, recuperando los contenidos de los años anteriores. La modalidad Taller supone un trabajo protagónico de los y las estudiantes centrado en el hacer, es el saber haciendo, y en tal sentido, el Diseño Curricular Institucional establece que:

La idea de integración está en la base misma de los estudios psicológicos que remiten a cómo se aprende, qué es el aprendizaje significativo, cómo se integra lo que se sabe con lo nuevo por aprender. Entendemos que conocer no es almacenar datos o conceptos sino comprenderlos, entenderlos en su contexto, saber transferirlos, esto es integrarlos con lo que ya se sabe, de modo que el conocimiento sea más complejo y relativo.

Con este horizonte, los talleres permiten generar articulaciones con referentes institucionales y con otras propuestas educativas que favorecen la construcción de aprendizajes significativos. La organización participativa e interdisciplinaria que sostiene el colegio brinda un marco que favorece la generación de proyectos que enriquezcan la propuesta pedagógica inicial, innovando en propuestas según las necesidades y características de las adolescencias. De este modo, se plantean diversos proyectos institucionales que se van reconfigurando a lo largo de los diversos ciclos lectivos. A continuación, se detalla uno de estos.

El proyecto Jóvenes promotores de salud

En el año 2018, se inicia una propuesta extracurricular en el CUP denominada “Jóvenes promotores de Salud”, coordinada y propuesta por una profesional del equipo de orientación (EO), con perfil en psicología. La puesta en marcha implicó el acompañamiento desde un equipo de gestión que centra su política institucional en la pedagogía del cuidado. Este posicionamiento, sumado a la experiencia de los profesionales del área y la flexibilidad para ajustar horarios en las tareas cotidianas, hizo posible llevar adelante esta experiencia educativa que se desarrolla y proyecta durante 2019 y se interrumpe durante la pandemia en los ciclos 2020 y 2021. Esta interrupción de la propuesta estuvo vinculada a la redefinición institucional sobre lo prioritario para el contexto excepcional de pandemia, lo que implicó propuestas pedagógicas integradas para cuidar a las adolescencias y posibilitar la conexión con lo escolar a través de la virtualidad.

El espacio extracurricular tuvo ajustes desde su comienzo, ya que en principio se llevó a cabo con algunos aportes docentes, en cuanto a ceder horas y articular con algunas actividades específicas. Desde la coordinación exclusiva por parte del equipo de orientación, se realizaron articulaciones con otras instituciones vinculadas a la salud adolescente de nuestra ciudad, como también con una cátedra de la universidad. El grupo interesado en participar se sostuvo en su mayoría durante ambos años y desarrollaron actividades de promoción y prevención al interior de la escuela. Las estudiantes promotoras de salud recibieron capacitaciones desde la coordinación, así como también desde las instituciones con las cuales se articula.

Al retomar el espacio en el ciclo 2022, se hizo un cambio en la propuesta, y se articuló con espacios curriculares afines a la temática, como por ejemplo los talleres del ciclo orientado de la orientación de Ciencias Sociales y Humanidades, cuyo eje son las políticas públicas. Otro espacio curricular con el que se articula es Humanidades IV, cuya propuesta se centraliza en la Salud y Adolescencia y el de Ciencia, Tecnología y Sociedad de 5° año. Esta modificación se buscó para favorecer el trabajo de contenidos teóricos necesarios en los espacios curriculares mencionados, y permitir que el espacio extracurricular de promotores se focalice en las acciones de prevención y hacia el interior del colegio.

Finalmente, durante el año 2023, se propone una articulación en la coordinación del proyecto entre la profesional de EO y la docente del Departamento de Ciencias Sociales y Humanidades, a cargo de los espacios curriculares mencionados anteriormente. Esta modificación posibilita que los contenidos propuestos desde los espacios curriculares fortalezcan las acciones que se proponen desde el espacio promotores y a la inversa, las actividades que se generan desde el espacio extracurricular promueven un compromiso por aprehender los saberes involucrados y el protagonismo del grupo de estudiantes. Las acciones que se desarrollan desde la participación y protagonismo del grupo de estudiantes promotores hacia sus pares están vinculadas con los lineamientos de la ESI. Entre ellos, la “Prevención y cuidados en el ámbito Educativo” y de la “Promoción de la convivencia escolar, prevención y abordaje de violencias en las escuelas” desde un marco de derechos.

Durante los últimos años se ha trabajado desde el Colegio, y de manera institucional, a partir de la RES CFE 340/2018, tanto en jornadas docentes y en diversas propuestas pedagógicas, los lineamientos curriculares de la ESI[2]. Es desde este marco de referencia desde donde se sostiene esta propuesta extracurricular, la misma busca: crear espacios de participación y reflexión, promover discusiones grupales, dejar entrar la vida de los chicos y chicas a la escuela, que puedan expresar lo que piensan, lo que sienten, lo que quieren, que puedan encontrar en los docentes a adultos disponibles capaces de escuchar sus preguntas, sus dudas, sus incertidumbres (Cardozo y Dubini, 2005).

Desde el espacio de promotores, se brindaron orientaciones para el rol de promotor de salud y articulación con instituciones que desarrollan tareas afines. Estas experiencias favorecen a la construcción del proyecto vocacional y ocupacional de los y las estudiantes que participan, otro punto central de lo que la escuela secundaria puede brindar como espacio. Asimismo, impulsa el diálogo de saberes entre pares a partir de experiencias y vivencias.

En cuanto a los objetivos que se propusieron para el desarrollo del proyecto, fueron propiciar un espacio de reflexión y de formación sobre la salud adolescente para estudiantes de 4° año y 5° año. Otro objetivo tuvo que ver con brindar las herramientas teórico-prácticas necesarias para la formación de una Consejería sobre ESI de adolescentes para adolescentes; generar un espacio de encuentro entre adolescentes para el diálogo sobre diversos temas vinculados a la salud. Y, por último, incentivar acciones de promoción y prevención sobre problemáticas de salud que sean de interés para ellos.

La población estudiantil destinataria del proyecto son estudiantes del ciclo orientado que estén interesados en formarse como promotores. Las actividades consisten en encuentros semanales, en formato taller, para trabajar sobre conceptos vinculados a la salud adolescente y la ESI. La propuesta implica ir deconstruyendo mitos y supuestos vinculados a la salud y a la sexualidad, como también brindar nuevas miradas, conceptos, saberes sobre los temas que se desarrollan. En articulación con los espacios curriculares, se definen temáticas que requieren mayor profundización y/o articulación con instituciones externas.

Un antecedente de experiencias similares en el ámbito educativo se puede encontrar en la Universidad Nacional de Córdoba, en 2005, Cardozo y Dubini (2005) llevaron a cabo talleres de capacitación de líderes promotores de salud destinados a estudiantes adolescentes. Los resultados arrojan que el empoderamiento de los jóvenes y la comunidad educativa a través de la participación en la construcción de capacidades individuales y colectivas. Origina a su vez conocimiento sobre los factores de riesgo como así también de aquellos factores protectores, generadores de resiliencia que inciden en el mantenimiento, control y autocuidado de la salud (Terigi, 2012).

Retomando un poco cómo hemos titulado este trabajo, ¿de qué hablamos cuando hacemos referencia a la Pedagogía del Cuidado? Y, ¿por qué es tan importante para nuestro posicionamiento desde el proyecto, como también lo es desde el hacer institucional? Desde la perspectiva de derechos humanos, la Pedagogía del Cuidado en el ámbito educativo, sostiene que “educar es cuidar y cuidar es educar”. En las instituciones educativas y desde la función pedagógica, se desarrollan cuidados tendientes a garantizar los derechos de las infancias y adolescencias. El marco normativo que regula a las escuelas establece que las personas adultas que las integran deben ejercer una autoridad responsable, que se hacen cargo de otras personas y de su crecimiento. Los cuidados suceden en los vínculos, en la convivencia y en la cotidianeidad de la vida escolar y se enmarcan en un trabajo institucional colectivo sostenido en el tiempo que regula qué enseñar, qué aprender, cómo hacerlo y cómo convivir.

Ahora bien, esta propuesta se sostiene en un tiempo extraescolar donde estudiantes del ciclo orientado participan continuando su jornada cada semana para ser parte de este proyecto.

La inquietud que motoriza el presente trabajo se centra en conocer la motivación, indagando desde qué lugar los jóvenes participantes del proyecto. Cómo lo sostienen, son parte y qué es lo que les representa este tiempo espacio que se ofrece como extracurricular. También nos planteamos interrogantes acerca de las promotoras que participaron en los años 2018 y 2019, explorando los posibles efectos en su subjetividad, y las marcas que quedan en el paso por una experiencia que puede transformar a una persona.

Impacto en las subjetividades adolescentes

Este escrito formaliza una incipiente investigación, que permite una aproximación a posibles efectos en la subjetividad de las y los estudiantes que participaron y participan de esta propuesta extracurricular. En él se intenta visibilizar las posibilidades que se presentan desde la escuela para un real protagonismo de los y las jóvenes, construyendo nuevas formas de habitar la escuela.

Para aproximarnos a los efectos subjetivos de esta experiencia extracurricular, es oportuno tomar la voz de las y los estudiantes a partir de una encuesta que se diseña para administrar a la población de estudiantes que participó durante los ciclos 2018 y 2019 (ya egresados/as) y, por otro lado, a la población estudiantil que participa actualmente, quienes en su mayoría iniciaron la experiencia desde ciclo 2022 y actualmente continúan.

Para la población 2018 y 2019, que se denomina de ahora en más Grupo 1, se aplica la encuesta a ocho estudiantes de un total de doce. Para la población 2022 y 2023, que se denomina de ahora en más Grupo 2, se realizaron seis encuestas de un total de nueve estudiantes. En ambos casos, el criterio para seleccionar al grupo participante en el estudio y aplicar el instrumento elegido fue la asistencia constante a los encuentros, además de ser reconocidos en el entorno escolar como “promotores de salud”. Para obtener una perspectiva de catorce estudiantes que formaron parte del espacio extracurricular se utilizó una encuesta virtual que contenía preguntas cerradas y abiertas.

La finalidad de esta consistió en indagar sobre el impacto en las subjetividades adolescentes que transitaron por la propuesta extra clases. Con ello buscamos reflexionar sobre la modalidad de habitar la escuela y los desafíos que se presentan al momento de desplegar este tipo de propuestas que buscan fortalecer las trayectorias educativas y colaborar con las adolescencias en la construcción de sus proyectos de vida.

A propósito de la pregunta previamente formulada sobre lo que motiva a adolescentes a pasar más tiempo en la escuela, es necesario recuperar a Flavia Terigi (2015) quien plantea que, en la secundaria actual, uno de los problemas existentes es la crisis de sentido mismo de asistir a ella y si la escuela hoy puede ser ese lugar garante de un saber. Coexisten problemas viejos en la escuela secundaria transitadas dos décadas del siglo XXI, como por ejemplo el enciclopedismo que nos dice, teniendo en cuenta las formas en que se accede al conocimiento actualmente, que el docente ya no es portador único del saber. El enciclopedismo en tanto problema se plantea como exceso de contenido informativo, de los programas, de los diseños. Si esto lo vinculamos con las nuevas subjetividades adolescentes, y las diversas formas en las que se despliegan, como formas de relación con la escuela y su cultura, esta relación se vuelve aún más compleja. Acá surge el problema de la relación entre el currículum escolar y su contemporaneidad y las culturas juveniles, tal y como sostiene Terigi “Hay que reconocer un cierto anacronismo que porta el currículum de la escuela secundaria, porque ha sido construido sobre la organización de los saberes propios de fines del siglo XIX” (2012, p. 57). Por estos motivos, se entiende que es posible que una propuesta educativa que parte del interés de los y las estudiantes, donde se construyen conjuntamente los contenidos a trabajar, donde el motor principal es el protagonismo estudiantil, sea atractiva para ellos y ellas.

La citada autora también plantea la existencia de una matriz organizacional básica de la escuela secundaria argentina que es una poderosa razón por la cual resulta difícil introducir los cambios que consideramos necesarios en este nivel escolar. Esta matriz es un trípode conformado por: 1) el curriculum fuertemente clasificado; 2) procesos de reclutamiento y formación de profesores según el principio de la especialidad disciplinar y 3) puestos de trabajo conformados como colecciones de tiempos rentados que espejan las horas de clase de los estudiantes.

Esto, definido como una temprana ligazón, nos plantea Terigi que es el primer nudo que debemos desarmar, para promover el cambio en la escuela secundaria. De este modo, se entiende que desde la institución en la que somos parte, hay condiciones institucionales que permiten que esa matriz sea flexible, como por ejemplo un curriculum construido por el equipo docente, donde la interdisciplina, el trabajo en parejas pedagógicas (PP) y espacios de integración de saberes se encuentra materializado en este documento de construcción colectiva que se despliega desde la nueva ley de educación. Cada docente en su carga horaria tiene una distribución que le permite el trabajo institucional y la movilidad de una parte de su horario para promover la innovación pedagógica y participación en proyectos institucionales que fortalezcan la oferta educativa del colegio.

Retornando a Terigi (2012), ella señala, respecto a aquella matriz organizacional del nivel secundario, que la misma presenta condiciones que hacen difícil el trabajo de enseñar ajustándose a la contemporaneidad y a las cambiantes culturas juveniles. A propósito de esto último, merece unas líneas, las referencias a estas culturas juveniles pospandemia, que nos hacen reflexionar sobre los nuevos modos en que los y las adolescentes se vinculan o revinculan con la escuela secundaria. A partir de reflexiones compartidas por los equipos docentes, destacamos el valor que tiene la presencialidad pospandemia, y la necesidad de comprender que ésta no es la única manera posible de recorrer la escuela. La citada pedagoga plantea que existen diversas iniciativas para mitigar o atenuar la clasificación del currículum, tales como las cátedras compartidas, los proyectos extracurriculares o sugerencias de nuevas temáticas del currículum que permiten dar una respuesta diferente a la necesidad o intereses de los y las adolescentes actuales. Por otro lado, el anacronismo en el currículum, las dificultades estructurales para incorporar nuevas áreas en él, por formación especializada de los y las docentes y la tendencia a ubicar novedades en lo extracurricular y extraescolar, son elementos de un diagnóstico sobre la situación curricular en la educación secundaria.

Baquero (2002) también aborda las características del dispositivo escolar y sus componentes estructurales, destacando entre ellos el carácter obligatorio que la escuela adquiere para muchos, sin que se reconozcan plenamente sus efectos en la formación de diferentes posiciones subjetivas. Al respecto destaca: “De este modo la abulia o el aburrimiento adolescente ante los saberes ofrecidos no aparece como situacional sino como propiedad sustantiva de la identidad adolescente, aunque la misma adolescencia pueda ser descrita como ávida por comprender y saber” (2002, p. 64). En tal sentido, el autor advierte sobre el gran poder regulatorio de lo escolar y su falta de consideración al momento de pensar en la desmotivación o abulia para el aprendizaje.

Ahora bien, vista estas dificultades, nos preguntamos: ¿cuáles son los cambios relevantes que puede soportar la estructura actual del currículum, sin someterse a grandes transformaciones? ¿Cuáles son las posibilidades que tenemos mientras se discuten cambios de otra envergadura? Terigi (2012) ilumina cuando sugiere y propone introducir unos pocos nuevos componentes en el currículum que permitan incorporar temáticas ausentes en los diseños curriculares actuales. El proyecto de Promotores va en esa vía sobre todo por aquellas orientaciones donde determinados contenidos no se abordan, teniendo en cuenta que este proyecto es para todas las orientaciones con la intención de posibilitar y abrir opciones en la formación de los y las estudiantes. En segundo lugar, la autora señala la necesidad de mejorar la relevancia de los contenidos del currículum a los fines de que permita tener en cuenta los nuevos problemas de la escuela secundaria. Apunta así a una deconstrucción del enciclopedismo que está en el origen de la escuela secundaria y a la conexión de diferentes materias con la contemporaneidad apoyada en la formación de los y las docentes. Menos contenidos, pero más conectados con lo contemporáneo. En tal sentido, cabe preguntarse si esto posibilita estudiantes más vinculados con la escuela.

En este sentido, algunas adolescentes involucradas en el proyecto, en las encuestas administradas, mencionaron algunos aspectos que las movilizó y motivó a participar:

Principalmente lo que me motivó más a participar fue la experiencia y el hecho de aprender muchas cosas nuevas, además de que las cosas que voy aprendiendo les va a hacer útil a otras personas, también aprovechar una oportunidad de participar en un diferente espacio escolar.[3]
  
Me parece muy significativa ya que participar en promotores de salud me abrió la mente a nuevos entornos existentes para las y los adolescentes, también se puede conocer más sobre la adolescencia de uno mismo y como existen diferentes formas de atravesar está adolescencia, ya que se plantean distintas problemáticas que se presentan en esta etapa, y ser promotora de salud es importante, todo colegio secundario debería tener algo parecido porque es una forma de llegar a los y las adolescentes para crear un ambiente más seguro y más saludable en todo sentido[4]

En el aporte de una estudiante del Grupo 2, que actualmente se encuentra en el espacio de promotores, notamos que se intenta definir qué significa para ella el espacio, señala nuevas realidades posibles, y destaca lo que le brinda el espacio en términos de conocimiento personal, pero también sobre otros modos de ser adolescente. Una forma de vincularse de manera diferente con otros, que, si bien desde el aula y desde el trabajo académico es posible, el encuentro en un espacio donde hay nuevos saberes propuestos desde el interés de quienes participan, favorece el involucramiento y otorga nuevos sentidos al aprendizaje.

Retomando a Flavia Terigi (2012) notamos en esta experiencia cambios en el diseño pedagógico de la escolarización, es decir en el entorno pedagógico, que implica un modo específico en la manera más clásica o tradicional de alguien habla (generalmente el docente) y otros escuchan (generalmente estudiantes), toman nota, preguntan algo, leen textos como modo más tradicional.

A partir de ello, se puede decir que es una instancia también de participación democrática, ya que muchas veces la manera en que se deciden actividades de intervención con estudiantes del ciclo básico es a partir de una de discusión, debate y análisis que se vivencia en los encuentros. En estos espacios, las adultas coordinan para que circule la palabra, la escucha y el respeto por la diferencia. Por lo tanto, surgen nuevas relaciones pedagógicas en términos de circulación del saber, y también de conexión con el afuera de la escuela, porque justamente la propuesta consiste en salir de ella, y operar en otros terrenos como instituciones que forman parte del sistema de Protección Integral. Entre ellos, Cesia, Oficina de Derechos y Garantías recibidos por profesionales que se ocupan de intervenir sobre estas problemáticas y también con otras unidades Académicas de esta Universidad como la Facultad de Ciencias Naturales y Ciencias de la Salud en sus diferentes cátedras, u otros espacios de formación de la salud como la Residencia en Salud Mental Comunitaria que depende del Hospital Regional.

Cuando se les consultó a las estudiantes que transitaron esta propuesta extracurricular, sobre los saberes y aprendizajes construidos y el impacto del espacio de Promotores de Salud, un 66,7% respondió que complementa y enriquece la experiencia en el aula, mientras que un 33,3% considera que fueron experiencias en las cuales se sintieron protagonistas y que tuvieron que ver con sus intereses.

Dos estudiantes egresadas, correspondientes al Grupo 1, comentan respecto de sus percepciones: “Pude adquirir experiencia, aprender sobre temas que no tenía en mi vida cotidiana…” “Participar del proyecto me ayudó a poder sentir la escuela como una motivación, además de ayudarme a poder realizar tareas que tal vez en ese momento eran dificultosas para mí, como, por ejemplo, hablar en público, hablar con compañerxs que no conocía”

Tal como lo plantea Terigi (2012), la trayectoria educativa no es lo mismo que la trayectoria escolar, por lo que esta experiencia extracurricular apuntó a enriquecer la trayectoria educativa de quienes se encontraban motivados y motivadas por nuevas formas de habitar la escuela. La trayectoria educativa se va construyendo a partir de la participación en una enorme cantidad de prácticas sociales, incluidas las prácticas de escolarización. Así lo expresa una estudiante egresada que participó en el espacio: “Fue un espacio donde pude compartir con compañeras de otros cursos, que hizo que sea una experiencia muy llevadera y enriquecedora, y permitió relacionarme mejor tanto con ellas como con compañerxs de todo el colegio.”

Muchas prácticas escolares incluyen contenidos transversales, como la ESI, que son abordados de modo secuenciado y en un formato que muchas veces no suele ser significativo para quienes deben dar cuenta de su apropiación. En cambio, se observa que en formatos donde hay una motivación para la participación y el involucramiento, la apropiación es más significativa y trasciende los objetivos del formato escolar, que se van resignificando a lo largo de la vida. Así lo expresan las estudiantes que ya egresaron:

Me sirvió como espacio para aprender sobre las ESI y aportar también desde las relaciones fuera de lo sexual, lo cual considero igual de importante. También me ayudó a trabajar el presentar proyectos en exposiciones, cosa que no había hecho antes, y hablar de los conocimientos adquiridos.[5]

  

Tanto así que impactó significativamente en mi vida y hoy en día sigo teniendo precauciones que aprendí y charlas educativas con amigos y “facucompas” aún si ya estoy en la universidad.[6]

  

… tuvo impacto, porque tanto Promotores como Trabajo Social tienen en común la defensa y promoción de derechos, y brindar información respecto a estos. En Promotores fue una experiencia significativa poder brindarles información a nuestros pares respecto a sus derechos, y ser parte de Promotores también tiene que ver con defender el derecho a la ESI y demostrar la importancia de su implementación. Es algo que me motivó a estudiar mi carrera, el poder accionar profesionalmente para defender y promover los derechos del Otro, y brindar toda la información necesaria para mejorar ciertos aspectos de su vida.

  

Fue una experiencia muy linda, donde aprendí muchísimo y tengo muchos recuerdos. Cada vez que en cualquier lugar hablan de ESI, recuerdo la experiencia en Promotores, y todos los conocimientos que adquirí allí.

Terigi (2015) señala que los procesos de apropiación de una práctica no garantizan el dominio de esta. Uno podría pensar que el dominio de una práctica, o el dominio de un instrumento cultural involucrado en una práctica, es un largo proceso, es un proceso aproximativo. Por lo que es importante ofrecer desde el dispositivo escolar propuestas que no se ajusten al formato áulico, sino aproximaciones diversas a las temáticas que se consideran vitales para las infancias y adolescencias actuales.

Otro aspecto relevante que consideramos en esta experiencia es lo vincular, y el impacto que tiene la circulación del saber entre pares. Ello lo notamos en la voz de las protagonistas a continuación citadas: “Un antes y un después. Me encantó participar, el poder compartir con compañerxs de años diferentes, ver una aceptación de ellxs a las actividades e información. Me hizo sentir(me) más parte del colegio, como si mi participación ayudara de cierta forma”. [7]

Otra estudiante indica que: “… como promotora considero que funcioné como un conector para que compañeras que se encontraban en situaciones problemáticas puedan acceder a un adulto de confianza…”. Una tercera promotora expresa que: “[…] mis compañerxs se acercaron a mí de otra forma, en busca de información, ayuda”. En la misma sintonía nos relata otra estudiante: “… muchas de mis compañeras de curso se acercaban a mí para hacerme consultas sobre métodos anticonceptivos, ITS, etc. Sentían la confianza para hacerlo y sabían que no las iba a juzgar, porque como ellas, yo también era adolescente y era parte de ese curso, y eso es lo que generaba cierta confianza para hablar de estos temas y me permitía aconsejarlas”[8].

La modalidad de construir vínculos interpersonales en estos espacios externos al aula, pero dentro del contexto educativo, posibilita ensayar otras formas que en el formato de aula no son posibles. Esto lo confirma el 83% de las participantes, afirmando que se vincularon con pares y con adultos de la escuela de otra manera a partir de ensayar nuevos roles como el de ser promotor/a de salud.

En ese sentido, se destaca la siguiente mención: “Para mi estar en promotores es poder aprender y explorar cosas nuevas, además de que se viven nuevas experiencias junto con el grupo. Es importante para mí el aprender de forma integral acerca de la salud.”[9]

Finalmente, se considera relevante compartir las experiencias significativas de las protagonistas, las cuales se sintetizan en la valoración e importancia de estos espacios extracurriculares que integran el currículum y lo fortalecen. Destacamos al respecto, el siguiente testimonio:

Probablemente la vez que unos chicos de 3° año (yo estaba en 5°) me preguntaron cómo usar un preservativo y qué era un lubricante a la salida del periférico. Una vez fuimos al periférico con nuestro stand y la sensación fueron los preservativos y lubricantes gratis. Todos se la daban de masters (creo que por la edad o para verse geniales) y no preguntaban por información. Cuando terminamos, recuerdo que un grupo terminaba las clases y saliendo del periférico rumbo a la uní, un grupito de 4 o 5 chicos me preguntaron si les podría decir qué era un lubricante y cómo se usaba un preservativo. Entre risas y experimentos con un preservativo, aprendimos entre todos: cómo se abren los paquetes, cuál es el lado correcto, desvelamos el mito que el preservativo aprieta (uno de los chicos se lo envolvió en todo un brazo), etc.[10]

Se destaca de los testimonios recabados la posibilidad que encontraron en el espacio de socializar con pares de otras edades, con otras miradas y saberes, entendiendo en la praxis lo que es la diversidad, comprendiendo y aceptando las diferencias. Las posteriores instancias de diálogo y reflexión grupal sobre las diversas actividades llevadas a cabo favorecieron a reconocer al otro desde su singularidad.

Asimismo, mencionaban:

[…] luego de un taller sobre desigualdad que se enfocaba en los distintos tipos de violencia, una chica un par de años más chica que yo se acercó a contarme que su mamá era muy machista y “la trataba de trola” simplemente por usar una musculosa, entre otras cosas. Ella me contó toda su situación familiar que era bastante compleja y como no conocía a ningún profesor que le causé confianza suficiente como para contar lo que le estaba pasando, yo le ofrecí presentarle a una profesora que estaba dispuesta a ayudarla. [11]

  

Mi experiencia significativa fue poder escuchar a una compañera, en ese momento del ciclo básico, en relación con su situación familiar. Hoy considero esa experiencia como significativa porque hoy lo puedo relacionar con la carrera que me encuentro estudiando.[12]

Se comprende que multiplicar las oportunidades formativas promueve otras formas de humanidad. Las protagonistas lo señalan con sus palabras: “Impacta en el sentido de otras materias que puedo correlacionar las materias con promotores de salud o al ver un compañero que se le vulneren sus derechos en el entorno de su salud integral puedo darle un consejo o ayudarlo”.[13]

Conclusión

El trabajo se propuso en primer lugar describir y analizar los efectos en la subjetividad de quienes participaron y participan en el proyecto extracurricular “Jóvenes Promotores de Salud”, recuperando su voz a partir de encuestas semiestructuradas. A partir de las mismas concluimos que es importante ofrecer desde el dispositivo escolar propuestas que no se ajusten al formato áulico, sino aproximaciones diversas a las temáticas que se consideran vitales para las infancias y adolescencias actuales.

Retomando el formato más tradicional de la escuela secundaria donde hay un docente que habla y estudiantes que escuchan, afirmamos que no descartamos ejercitar esa escucha y atención que requiere una clase de este tipo en la escuela secundaria. Ahora bien, desde esta experiencia de promotores la palabra circula de otra manera y esto posibilita otro vínculo con el saber, emergen nuevas conexiones con la cultura de los jóvenes y con la contemporaneidad.

Por otro lado, respecto a nuestro segundo objetivo sobre los modos actuales de habitar la escuela, consideramos que es un desafío desde la educación, generar formas de intervención que apunten a un doble movimiento. Por un lado, asegurar el efectivo cumplimiento del derecho a la educación para las adolescencias y, por otro lado,, interpelar los formatos instituidos y naturalizados de escolarizar, interrogar a las escuelas en sus modos de hacer, en las prácticas concretas para enseñar y aprender por otro. En este sentido, es necesario generar abordajes integrales que sostengan la tensión entre la universalidad del derecho y la singularidad propia de cada contexto institucional y subjetivo. Por este camino es el que se busca transitar con un proyecto extracurricular como el de Jóvenes promotores de salud en el CUP. En tal sentido, es importante generar propuestas que tengan a nuestras adolescencias como protagonistas reales en la construcción de sus aprendizajes y proyectos de vida.

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Fuentes

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  1. Lic. en Psicología. Docentes del departamento de Ciencias Sociales del Colegio y equipo de orientación del Colegio Universitario Patagónico “Prof. Adriana Librandi”, UNPSJB.
  2. Educación Sexual Integral. Ley Nacional Nro. 26150.
  3. Estudiante, Grupo 2.
  4. Lineamientos para la prevención de consumos problemáticos. (2015) Consejo Federal de Educación.
  5. Estudiante grupo 1.
  6. Estudiante grupo 1.
  7. Estudiante grupo 2.
  8. Estudiante grupo 2.
  9. Estudiante grupo 2.
  10. Estudiante grupo 2.
  11. estudiante grupo 1.
  12. Estudiante grupo 2.
  13. Estudiante grupo 1.


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