Lorena Zuluaga[1]
Resumen
En este capítulo, se presentarán los avances de la tesis “Periodismo cultural en la prensa gráfica comodorense: el caso del suplemento Menos Mal, del Diario Crónica.” Esta investigación tiene como objetivo realizar un análisis del discurso del suplemento enfocado en la difusión de la cultura juvenil y underground de Comodoro Rivadavia entre los años 2008 y 2014. Así, se busca comprender de qué manera el discurso operó en la construcción de determinadas identidades juveniles locales, así como también en la difusión de sus expresiones culturales. La metodología empleada se basa en el modelo tridimensional del discurso propuesto por Norman A. Fairclough (1993), el cual permite descomponer los discursos en tres dimensiones: textual, discursivo y social. Dicho enfoque es utilizado para identificar los elementos del discurso vinculados a que la cultura juvenil, la música rock y el underground. La problemática plantea comprender de qué manera Menos Mal construye su discurso como un suplemento cultural combinando dos dimensiones: por un lado, la dimensión cultural, caracterizada por tratar temáticas enfocadas en la cultura underground. Por el otro, la cuestión etaria en la que el suplemento se distingue como un producto comunicacional que estará dirigido específicamente a la juventud. A través del análisis del discurso, pudimos identificar aquellas características que nos permiten pensar en el suplemento Menos Mal como un producto comunicacional enmarcado dentro del periodismo cultural, destinado a un público específico y delimitado.
Palabras clave: juventud, underground, suplementos, periodismo cultural.
Introducción
En este capítulo se presentarán los avances de la tesis “Periodismo cultural en la prensa gráfica comodorense: el caso del suplemento Menos Mal, del Diario Crónica.” Dicha investigación se propuso realizar un análisis cualitativo del suplemento Menos Mal, el cual fue editado desde el 2008 al 2014 e integraba las páginas del diario Crónica de Comodoro Rivadavia. El objetivo principal fue identificar las características discursivas de dicho material y cómo operó en la construcción de una noción de determinados grupos juveniles y sus consumos culturales. El recorte temporal se hizo en base al período de circulación de la publicación en el espacio público entre los años 2008 y 2014. Concretamente, se buscó identificar cómo se construyó una visión particular de ciertos sectores de la juventud comodorense que participaban de los circuitos underground.
Respecto a los objetivos específicos, se buscó identificar las temáticas y sus focalizaciones en la música abordadas en el suplemento. Además, se pretendió distinguir tanto las formas discursivas de la destinación o los estilos de enunciación, como las palabras o frases propias de la juventud, que den cuenta de un trato de complicidad entre el lector y los redactores del suplemento. También, se buscó identificar los géneros informativos utilizados, como las entrevistas, las noticias o la crónica, para entender a través de qué recursos se construyó el discurso del suplemento. Por último, se buscó distinguir aquellos supuestos sobre las culturas juveniles que hagan referencia a una noción de identidad juvenil patagónica de manera implícita en el suplemento.
El interés en investigar la práctica discursiva del suplemento Menos Mal surge de la intención de comprender cómo se ejerce el periodismo cultural en Comodoro Rivadavia y qué productos comunicacionales se enmarcan en las características de esta especialización periodística a nivel local. La importancia de esta investigación radica en destacar cómo la existencia de este suplemento brindaba un espacio de difusión para las bandas del circuito underground, tanto a nivel local como nacional e internacional. En el contexto de la época en la que se inició este suplemento, el universo de la cultura juvenil en la ciudad de Comodoro Rivadavia era escasamente visibilizado en los medios de mayor circulación local, al menos tomando como referencia el panorama de la época en cuanto a medios gráficos especializados en lo juvenil a nivel local y regional. En último lugar, y como dato no casual, se puede mencionar como uno de los justificantes de querer investigar acerca de este suplemento es su influencia en los gustos e intereses propios, marcado por ciertos consumos culturales, entre los que figuraba comprar el diario Crónica los viernes para poder leer este suplemento.
Una de las características que diferencia a Menos Mal de otras publicaciones similares es su distinción particular al presentarse a sí mismos como un “suplemento de cultura joven”. Esto supone una dificultad para su análisis, ya que podría clasificarse tanto en los parámetros de lo que implica crear un suplemento “cultural”, y a su vez, como un suplemento de cultura “joven”. Por lo tanto, se vuelve necesario indagar en las características discursivas que caracterizan a Menos Mal, para poder comprender en qué medida su propuesta se enmarca en estos soportes del periodismo cultural (suplemento cultural y suplemento juvenil) y cómo se relaciona con el circuito cultural underground de Comodoro Rivadavia entre los años 2008 y 2014. Sobre estas bases, surgen las siguientes preguntas de investigación: ¿Qué elementos del discurso del suplemento Menos Mal nos permiten identificar su interés puesto en la cultura juvenil? ¿La mirada puesta en esta cultura juvenil, es una característica propia de los suplementos culturales o debemos distinguir una definición particular acerca de lo que implica crear un “suplemento joven”?
Bajo esta propuesta, se plantea la siguiente hipótesis que presenta a Menos Mal como un suplemento en el que se combinan dos dimensiones: por un lado, la dimensión cultural, la cual se caracteriza por tratar temáticas específicas acerca de la música rock y el circuito underground; por el otro, la cuestión etaria, en la que el suplemento se erige como un producto comunicacional que estará dirigido a un lector específico, es decir la juventud. Teniendo en cuenta esto, creemos que Menos Mal es un producto comunicacional en donde su propuesta discursiva está pensada desde una mirada particular de la juventud, poniendo el foco en aquellas culturas juveniles que encuentran su espacio en la sociedad a través de consumos culturales particulares, ligados a la música rock y a las expresiones pertenecientes a los circuitos underground de la ciudad. Además, podemos inferir que la existencia de un suplemento dedicado a la cultura juvenil funcionaba en algún sentido, como un producto estratégico que apuntaba a incorporar nuevos lectores y así, potencialmente, crear un sentido de fidelidad al medio contenedor.
En relación con la investigación se aborda esta temática con un enfoque cualitativo, la metodología aplicada se basa en el modelo tridimensional de análisis del discurso de Norman A. Fairclough (1993) como herramienta para indagar la propuesta discursiva de Menos Mal. Este modelo se enfoca en tres dimensiones del discurso: la textual, la discursiva y la social. A través de este análisis, se pretende identificar los elementos del discurso del suplemento que permiten distinguir su interés por la cultura y las identidades juveniles y la escena musical underground. Finalmente, esta investigación buscará contribuir al estudio del periodismo y los suplementos culturales en Comodoro Rivadavia, así como a la comprensión de cómo se construyen los discursos culturales y su relación con las prácticas sociales y culturales destinadas a la juventud.
El presente capítulo puede separarse en dos apartados. En el primer apartado profundizaremos en conceptos teóricos como periodismo cultural, suplemento cultural, juventud, y underground. Luego profundizaremos en el modelo tridimensional del discurso propuesto por Norman A. Fairclough y de qué manera consideramos que esta propuesta metodológica es aplicable para realizar nuestro análisis del discurso. En el segundo apartado, se presenta el contexto sociohistórico en el que se encontraba inserto el suplemento, las características de Comodoro Rivadavia y su relación con la industria petrolera entre los años 2008 y 2014, considerando además el contexto político y las discusiones en torno a la comunicación del mismo periodo histórico a nivel nacional. En el segundo apartado, se procederá a presentar y describir la fuente, es decir el diario Crónica y el suplemento Menos Mal. Luego, se realizará un breve repaso de la historia del suplemento Menos Mal: cómo nació, cuáles eran sus características más llamativas y por qué dejó de publicarse después de siete años consecutivos. Por último, se profundizará sobre los avances alcanzados hasta la fecha y de qué manera se puede aplicar el modelo tridimensional de Norman A. Fairclough para poder realizar una lectura más integradora de la construcción del discurso del suplemento. Esto se realizará a través de, en primer lugar, el análisis discursivo de las notas y entrevistas a bandas locales y, en segundo lugar, de las notas referidas a las visitas a la ciudad de bandas nacionales como hecho noticioso.
Conceptos, metodología y contexto sociohistórico de la investigación
En la introducción realizamos mención de una serie de conceptos que permitirían comprender desde una mirada más profunda acerca de cómo el suplemento Menos Mal construía su discurso como un producto comunicacional dirigido a la juventud comodorense. Ahora bien, resulta pertinente profundizar en aquellos conceptos señalados para entender desde qué posicionamiento teórico estamos observando este suplemento en su totalidad.
Comenzamos en primer lugar, con la definición de Jorge Rivera sobre qué se entiende por periodismo cultural. Dicho autor lo define como:
… una zona muy compleja y heterogénea de medios, géneros y productos que abordan con propósitos creativos, críticos, reproductivos o divulgatorios los terrenos de las “bellas artes”, las “bellas letras”, las corrientes del pensamiento, las ciencias sociales y humanas, la llamada cultura popular y muchos otros aspectos que tienen que ver con la producción, circulación y consumo de bienes simbólicos, sin importar su origen o destinación estamental. (1995, p. 19)
Dentro de los llamados productos del periodismo cultural, se puede encontrar lo que se define como suplemento cultural, del cual se retomaron distintas acepciones para intentar definir la complejidad de este término. Por ejemplo, la definición de Noemí Galanternik señala que un suplemento cultural “conforma un espacio destinado por los diarios para interpretar, difundir, criticar y comentar los sucesos culturales.” (2006, p. 54).
María J. Villa, plantea que:
… es un territorio que se delimita por su designación y presentación, pero más complejo en su constitución discursiva. Se integra a la prensa diaria y por lo tanto a la posibilidad masiva de recepción, pero a la vez, se distancia, tanto en las condiciones de producción (saberes y prácticas especializadas) como en las de recepción. (2000, p. 6)
A su vez, dentro del universo de los suplementos culturales, resulta interesante distinguir que existe al mismo tiempo una definición de lo que son los suplementos de “cultura joven” o “juveniles”. Para esto, se retomó nuevamente a Galanternik quien explica el surgimiento del joven como público de interés en la prensa gráfica:
La diferenciación del público joven nace en la década del 60, en la cual asume características que lo diferencian del público “adulto” e incluso se oponen a él. Esta situación aumenta en los años ’80 en la cual los grupos son cada vez más exclusivos y diferenciados y se ve reflejado en el lanzamiento de los suplementos de cultura joven de los diarios argentinos en los 90. (2006, p. 54)
Finalmente, entre las características que definen a este tipo de suplementos, Galanternik señala que “los suplementos de cultura joven manejan notas más cortas y en general se encuentran fraccionados con cuadros, destacados o información a modo de fichas. (2006, p. 57)
Por su parte, Pinsi realiza su aporte a la definición de “suplemento joven” a partir del análisis del suplemento Sí del diario Clarín, el cual, al igual que Menos Mal “tiene como destino de anclaje principal a los jóvenes, para quienes la música es motor de formación identitaria.” (2007, p. 44) Para él, la existencia de este suplemento,
parece ser una respuesta al reclamo de la juventud de que la música, de manera diferenciada, tenga su espacio en los medios; parece estar ahí su real sentido, el gancho, el guiño a este público, que en última instancia es rentable para el medio y forma parte de un mercado al que se apunta fragmentar, para generar hábitos de consumo del diario. (2007, p. 44)
Ahora bien, es imposible hablar de este tipo de productos comunicacionales sin mencionar los conceptos de “cultura” y “juventudes”. Para el primer término, se retomó a García Canclini, quien se refiere a cultura como una “instancia donde cada grupo organiza su identidad” (1997, p. 37). Para Canclini, el término va más allá de las obras de arte o los libros en sí mismos, sino que se trata de un proceso social en el que la cultura circula, se produce y se consume en la sociedad. (1997, p. 35-36)
Para pensar las relaciones cultura juventud, son una referencia los trabajos de Margulis, quien define que en nuestra sociedad actual las juventudes son múltiples y que varían según características como su clase, dónde viven, la generación a la que pertenecen, etc. A esta descripción, suma que:
… el estallido cultural de los últimos años se manifiesta privilegiadamente entre los jóvenes que ofrecen un panorama sumamente variado y móvil que abarca sus comportamientos, referencias identitarias, lenguajes y formas de sociabilidad (2001, p. 42)
Teniendo en cuenta que estamos pensando en una juventud que es, ante todo, consumidora de productos culturales (recitales, ferias, música, suplementos, medios de comunicación, etc.), es relevante sumar la mirada de Rossana Reguillo, quien señala que, justamente, “(…) es en el ámbito de los significados, los bienes y los productos culturales donde el sujeto juvenil adquiere sus distintas especificidades y donde despliega su visibilidad como actor situado socialmente.” (2000, p. 52) A partir de esta definición, se puede pensar que esta generación ve en sus consumos culturales una manera de identificación con pares y a su vez, una manera de armar parte de su propia identidad. Es decir, la posibilidad de elegir a qué eventos prefiere ir, qué medios elige consumir, qué música elige escuchar o hasta qué ropa usar responde, por un lado, a la construcción de su propia identidad como persona situada en la sociedad. Por el otro, con qué pares compartirá estos mismos códigos de identificación.
Ahora bien, teniendo presente esta definición de juventudes, se avanzará en la importancia del término “underground” para referirse a aquella subcultura que estará muy presente en el armado de la construcción del discurso del suplemento Menos Mal. Para esto, retomaremos la definición de David García quien explica que “la emergencia de la cultura underground está asociada con la formación de una “cultura joven” que se supone antítesis del mundo adulto en muchos aspectos, y que, además, al asumir la forma de “subculturas”, está llamada a resistirlo” (2007, p. 190.) Pero, además, el autor invita a reflexionar que no necesariamente el underground es exclusividad de “lo joven” y tampoco es “todo” lo joven, ya que, a su vez, no todos los jóvenes forman parte de una subcultura. Para él, “el punto de encuentro fundamental entre lo underground y las subculturas juveniles ha sido el estilo y fundamentalmente, la música…” (2007, p. 190)
Esta definición es importante porque permite distinguir por qué Menos Mal delimita a su público de la manera en lo que lo hace, entendiendo que sus temas tratados no serán necesariamente de interés para toda la juventud, sino para aquellas que ven en la música perteneciente al circuito under (ya sea este local o nacional) una forma de identificación. Con esto presente, se puede comenzar a hablar de la construcción que Menos Mal realiza de su público objetivo: la juventud comodorense consumidora de música perteneciente a la escena underground local y nacional. O, dicho de otro modo, su “lector modelo”, tal como define Umberto Eco (p. 79,1993). Él señala que los autores deben escribir asumiendo que sus lectores manejarán una determinada serie de competencias compartidas entre ambos, y que por ende estos serán capaces por si solos de interpretar los textos. En este sentido recuperamos el término “lexicalización” de Fairclough, el cual resulta más específico ya que implica el “proceso de nombrar el mundo (significar) con sus diferentes tiempos, lugares y grupos de personas” (1993, p. 58).
Sobres estas bases conceptuales se comenzó a pensar de qué manera podemos visualizarlos en la construcción del discurso del suplemento. Para realizar este análisis del discurso, se retomó el modelo tridimensional del discurso propuesto Norman A. Fairlocugh que como adelantamos en la introducción, se basa en tres dimensiones de análisis: textual, discursivo y social. En la primera se propone realizar una observación profunda de la lexicalización empleado en cada número. Una manera de analizar la lexicalización empleada es observar la selección de determinadas palabras, las cuáles responden a una determinada manera de significar o representar la cultura juvenil dentro del discurso propuesto por el suplemento. Acerca de la segunda dimensión, señala que “la práctica discursiva involucra procesos de producción, circulación y consumo de textos” (1993, p. 59). Es decir, “los textos son producidos de modos específicos y en contextos sociales específicos” (1993, p. 59, “los textos son consumidos de modos diferentes según los diferentes contextos sociales” (1993, p. 59). Para el autor, el análisis de esta dimensión debería
involucrar una combinación del microanálisis con el macroanálisis. El primero, es un tipo de análisis en el que se prioriza la explicación de cómo los participantes producen e interpretan los textos sobre la base de sus propios recursos, pero esto debe complementarse con el macroanálisis para conocer la naturaleza de esos recursos que son utilizados para producir e interpretar los textos. (1993, p. 66)
Finalmente, acerca de qué implica la dimensión social, el autor se pregunta por “el discurso en relación con la ideología y el poder y su lugar desde el punto de vista del poder como hegemonía. (1993, p. 66). Dicho de otra manera, la dimensión social se interroga por la relación del discurso con el contexto social más amplio en el que se encuentra inserto, y sobre cómo este discurso puede operar sobre las nociones o creencias que se comparten en una sociedad, ya sea para legitimarlas o modificarlas.
En resumen, se analizó el lenguaje utilizado en los contenidos del suplemento, tanto a nivel léxico como gramatical. También se estudió la estructura de los textos y las técnicas retóricas utilizadas. Es decir, el qué de lo que se dice. Luego, se analizó el propósito comunicativo o el porqué de lo que se dice en el suplemento a partir de ese análisis de lo textual. Es decir, cómo se relaciona lo que se dice, con la construcción de ese lector ideal. A su vez, dentro de ese por qué, se tuvo presente a aquellas identidades y expresiones[2]de las culturas juveniles que son características del underground. En última instancia, se analizó la relación entre ese propósito comunicativo y el contexto social más amplio en el que el suplemento está inserto, teniendo en cuenta no sólo las expresiones culturales juveniles pertenecientes al underground, sino también en cómo esto impacta en la construcción de una escena musical local, en una ciudad con características tan puntuales como Comodoro Rivadavia.
Ahora bien, es importante señalar que la propuesta metodológica de Fairclough tiene como objetivo comprender el discurso desde una mirada integral y cómo este puede resignificarse o institucionalizarse para establecer un nuevo orden hegemónico. Dicho de otra manera, sobre cómo el discurso puede operar en la construcción de un contexto social, sobre la percepción de determinados grupos o temáticas, reflejar los valores y creencias de una sociedad, etc. Sin embargo, esta investigación no busca de manera necesaria comprender cómo el discurso de Menos Mal impacta o no en la construcción de un orden hegemónico establecido, sino en interrogarse por la manera en la que se construye ese discurso. Simplemente se recurrió a esta perspectiva metodológica para encontrar una estructura ordenada para analizar de manera integral el discurso propuesto por el suplemento. En todo caso, se podría visualizar ese intento de transformación del orden hegemónico establecido de manera implícita en el discurso en este señalamiento constante de la falta de apoyo municipal a los artistas locales, por ejemplo. No obstante, los alcances de esta investigación son más escuetos y se interroga más por la construcción del discurso en sí mismo que en lo que ese discurso se cuestiona.
Seguidamente, se buscará explicar de manera más detalla el contexto sociohistórico en el que el suplemento tuvo lugar, realizando una breve descripción de Comodoro Rivadavia y su relación con la industria petrolera y sus sucesivas etapas de mayor o menor explosión. Desde las primeras décadas del siglo XX la ciudad se ha orquestado y expandido alrededor de esta industria, impactando en lo social, lo económico y lo cultural y experimentando épocas de mayor o menor bonanza económica y esto repercute directamente en el entramado de todo el ejido social de la ciudad.
Para los propósitos de esta investigación, nos detendremos en el análisis de “el último boom” petrolero realizado por Natalia Barrionuevo, el cual tuvo lugar del 2004 al 2014. Recordemos nuevamente que el suplemento Menos Mal aparece en el medio de este “boom”, en el año 2008. Casualmente, su desaparición coincide con el final de esta época de bonanza, en el año 2014.
Barrionuevo, describe esta etapa de la historia de la ciudad de la siguiente manera:
El petróleo, actividad extractiva y exportable, registró un ciclo de expansión en la explotación entre 2004 y 2008. Ello sumado a los récords históricos en el precio del crudo en esos años por el mayor agotamiento de las áreas tradicionales provocó un buen momento de la industria petrolera traducible en la reactivación de la ciudad y la región; con el crecimiento de ventas, la apertura de nuevos comercios, el aumento de las operaciones inmobiliarias y del parque automotor, una considerable alza en el costo de vida, las mayores tasas de sobreocupación del país y la llegada de muchos migrantes atraídos por las oportunidades laborales. No obstante, la alienación, marginalidad y pobreza conformaron la otra cara de una ciudad colapsada por su crecimiento, con una demanda no cubierta de infraestructura y servicios sociales, inseguridad creciente e incontables tomas de tierras. (2019, p. 56).
En este caso, se considera como relevante el hecho de que el impulso que este nuevo “boom” petrolero significó para la sociedad comodorense en términos de crecimiento del poder adquisitivo de las clases medias y de las propuestas culturales. De esta manera, se puede inferir que este contexto particular repercutió de alguna forma (ya sea percibido de manera consciente o no por sus creadores), en la creación de un suplemento de cultura juvenil que dé cuenta de esas nuevas propuestas que comenzaban a circular en el espacio público.
A este contexto local es importante señalar de qué manera el contexto a nivel nacional repercutió en todo este entramado. Para esto, se retomó el trabajo de Saponara Spinetta (2016), quien reflexiona acerca de la relación entre el rock, la juventud y la política en el marco de los gobiernos kirchneristas, siendo nuestro foco de interés, el período de las presidencias de Cristina Fernández de Kirchner, que abarcan desde el 2007 al 2015 (recordemos que Menos Mal fue editado entre 2008 y 2014). En el marco de esta investigación, se retomaron dos hitos a los que hace referencia Spinetta y que impactan de manera directa en el contexto sociocultural en el que está inserto el suplemento Menos Mal, como fueron la Ley Nacional de Música y la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (esta última derogada durante la gestión del presidente Mauricio Macri en el año 2016). La Ley Nacional de Música, aprobada en el año 2012. Su objetivo, según señala Spinetta fue generar un “fomento a la actividad musical que permite mejorar las condiciones en las que se hace música en la Argentina.” (2016, p. 97). Spinetta, reflexiona sobre los alcances positivos de esta ley y destaca el rol del gobierno, que a través de su política estatal “priorizó la música nacional e independiente, generando espacios de creación y libertad.” (2016, p. 102). Por otro lado, se encuentra la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, promulgada en el año 2009. La autora destaca en este sentido “que el acceso a la difusión es central, por ejemplo, para bandas o músicos independientes, a las/os cuales les cuesta sobremanera darse a conocer, realizar shows en vivo, participar de circuitos estables de música en vivo y grabar discos.” (2016, p. 99). Spinetta reflexiona en este sentido, que la Ley 26522 “viene a romper con la lógica de mercado, democratizando el acceso a los medios de comunicación y permitiendo la circulación de artistas nuevos o desconocidos para el público masivo, fomentando de ese modo, la diversidad musical.” (2016, p. 103).
Teniendo en cuenta este panorama sociohistórico se puede comprender de manera más profunda el impacto e influencia de estos hechos en la aparición del suplemento Menos Mal en el armado de la agenda periodística cotidiana del Diario Crónica.
Diario Crónica, Menos Mal y el análisis de las bandas locales y nacionales
Siguiendo con la estructura del capítulo en este apartado se expondrá de manera breve la historia del Diario Crónica y del suplemento Menos Mal, considerando su composición estructural y el diseño gráfico. Para describir brevemente al Diario Crónica, se ha retomado el trabajo de María Laura Olivares (2015). La autora describe que el surgimiento del diario está relacionado con la necesidad de reflejar los nuevos tiempos y a los sectores populares. Así, la primera edición del diario Crónica vio la luz el 31 de enero de 1962, dirigido por su propietario, el Dr. Diego Zamit. (2015, p. 121). De esta manera, vemos cómo el diario supo configurarse como un espacio para los sectores populares de la ciudad y de allí se infiere su interés por incluir entre sus páginas un suplemento que refleje la actualidad de la cultura juvenil local.
Así, Menos Mal ve la luz con su primera edición publicada el 14 de marzo del 2008. Según se pudo conocer a partir de una entrevista a su editor en jefe y creador, Martín Mosconi, el suplemento surge a partir una conversación con sus amigos en el año 2006. En aquel entonces, Mosconi se desempañaba en el área de publicidad del diario Crónica. Tanto él como su hermano Gabriel y sus amigos, sentían nostalgia por el recuerdo del suplemento Aerosol, otra publicación cultural dedicada al público juvenil que finalizó a principios de la década del 2000. Tras dicha conversación, Mosconi arma un proyecto sobre lo que sería este nuevo espacio de difusión de la cultura musical juvenil, para ser presentado ante las autoridades del diario. La estructura era muy sencilla, ya que estaba compuesta por cuatro páginas (tapa, dos carillas interiores y contratapa), con una destacada impronta diferencial del medio que lo contenía en términos del uso del diseño gráfico, con imágenes grandes y vistosas en la portada y diversos elementos que buscaban llamar la atención de su público objetivo a través de colores estridentes y títulos sugerentes. La mecánica del armado del contenido consistía en que, usualmente, eran los propios artistas locales quienes se acercaban a la sede del diario para brindar su contacto y su interés en formar parte de la próxima edición. En el caso de las entrevistas a artistas nacionales, éstas solían ser a través de mails o por teléfono, gracias al contacto con las productoras encargadas de traer a dichos artistas a la ciudad.
Menos Mal ve su última edición publicada el 26 de diciembre del 2014, en el marco de una situación familiar que comprometió a Martín Mosconi, quien finalmente decidió radicarse en la ciudad de Buenos Aires. Resultaba imposible para él hacerse cargo del suplemento a la distancia, con un nuevo trabajo y la situación de un familiar con su salud comprometida. De esta manera, decidió dar por finalizado el proyecto. El suplemento crea su discurso desde una mirada puesta en un lector que es joven y consumidor de bandas referentes de determinados géneros musicales, que asiste a determinados eventos vinculados al circuito underground de la ciudad, y que en ellos es partícipe y espectador de prácticas y rituales que son característicos de este universo. Retomando las definiciones seleccionadas sobre suplementos culturales, vemos en este suplemento una serie de características que coinciden, tratándose de una publicación semanal inserta en un diario, con contenido propio o temario diferenciado, y una composición gráfica distintiva. A su vez, se destaca por ser un suplemento cultural dirigido a un público joven, lo cual se hace evidente ya desde el eslogan -suplemento de cultura joven- que figura en la portada de este. Otras señales que podemos identificar para afirmar esta apreciación en primera instancia, es el diseño gráfico del suplemento, el cual se diferencia notablemente del resto del diario, emulando la estética de un fanzine[3]. Además, cabe destacar las temáticas tratadas en el contenido del suplemento con un enfoque particular en la música, especialmente en el rock y sus subgéneros como el punk, el hardcore, el ska y el reggae[4].
Siguiendo el modelo tridimensional de Norman A. Fairclough (1993) se propuso analizar cinco ediciones del suplemento Menos Mal que sean representativos de esa escena local underground, para lo cual se tuvieron en cuenta ciertos criterios de selección (que tengan en su portada a bandas representantes de la escena local, e integradas por personas jóvenes y que representen a algunos de los géneros pertenecientes al espectro de la cultura underground). De esta manera, se procedió a aplicar el modelo tridimensional de Fairclough teniendo en cuenta las dimensiones textuales, discursivas y sociales de cada nota central dentro de las ediciones seleccionadas, ya que allí es donde figuraban las bandas protagonistas, usualmente a través de entrevistas.
Algunos de los aportes que nos brindó dicho análisis al interrogante de la construcción del discurso de Menos Mal son, en principio, que el empleo de vocabulario específico en los suplementos analizados responde en este caso a un saber previo y compartido, tanto por los editores como por los entrevistados. Por ejemplo, la utilización de determinadas palabras como “pogo”, “under”, “movida”, “covers”, “riffs”, “flasheamos”, etc. De esta manera, el discurso propuesto por el suplemento estará pensado para un público conocedor de ese vocabulario, ya que no se detienen a explicar el origen de las palabras o códigos empleados, sino que se asume como un saber compartido en tanto suplemento dirigido hacia la juventud consumidora de música rock. Esto tiene que ver con la dimensión textual de los discursos.
A la hora de analizar la dimensión discursiva, el análisis nos permitió visualizar los recursos lingüísticos y retóricos empleados por quienes produjeron estos textos y de qué manera estos recursos repercuten en la construcción del discurso sobre dichas bandas. Es decir, que nos dicen esos recursos empleados acerca de cómo las bandas construyen su sentido de pertenencia como banda a la escena local y a las características identitarias que las definen como representantes de la juventud y del underground. Cabe destacar que, al mismo tiempo, se ha visto de una manera implícita una utilización de lo underground como un modo de distinguir las condiciones en las que se produce cultura a nivel local. Es decir, se interroga constantemente por la manera en la que las bandas locales producen cultura, con todo lo que eso implica: la falta de espacios para tocar, sus limitaciones en cuanto al acceso para la compra de instrumentos o estudios de grabación, el deseo de proyección a futuro, la lejanía de las grandes mecas musicales a nivel nacional, la falta de apoyo por parte del municipio, el acompañamiento del público, etc.
Por último, respecto a su dimensión social, la metodología aplicada nos permitió identificar qué factores socioculturales repercutieron en el armado de los distintos discursos. O, dicho de otra manera, la relación entre el discurso y el contexto social más amplio en el que se encuentra. En términos generales, un factor clave que siempre atravesará el contenido de estas entrevistas es el hecho de que las bandas son de Comodoro Rivadavia con todo su bagaje histórico, social y cultural detrás. En ese sentido, existe un interrogante constante por parte de Menos Mal por saber acerca de los espacios que existen para tocar en la ciudad, el acompañamiento del público, el apoyo desde las dependencias municipales, y las proyecciones de crecimiento a futuro que pueden tener los artistas en la ciudad, etc. Esto podría relacionarse con la manera en la que el discurso propuesto refleja estas relaciones de poder existentes entre lo “adulto” y lo “joven”, lo “masivo” y lo “underground”, la “clase política” y la “rebelión a las instituciones locales”, etc.
Ahora bien, en segunda instancia, se propuso luego realizar el análisis del discurso siguiendo el modelo tridimensional de Norman A. Fairclough, pero esta vez aplicándolo a ediciones que muestren en portada a bandas pertenecientes a la escena underground a nivel nacional. No se pensó necesariamente la selección teniendo en cuenta las edades de los integrantes de las bandas o los géneros musicales como en la instancia anterior, sino más bien, en lo que representan dichas bandas para la construcción de la escena underground o alternativa a nivel nacional y por qué Menos Mal elige darles un espacio de protagonismo noticioso destacándolas en su portada y nota central. Por un lado, se consideraron los criterios de noticiabilidad, es decir qué criterios hacen que un hecho sea tomado por quienes crean el discurso como una noticia, como la cercanía física al lugar del hecho, el impacto, la popularidad de los protagonistas, la novedad o lo infrecuente del hecho, etc. A su vez, se consideró la construcción que hizo el suplemento Menos Mal de su “lector modelo” (Eco, p. 80, 1993), es decir, saber qué hechos noticiosos serían relevantes para su público destinatario y a partir de allí construir su discurso.
En este caso, nos interesa saber sobre la construcción que realiza el suplemento para determinar qué hechos son “merecedores” de ser noticiables. Teniendo en cuenta esto, resulta interesante pensar en la construcción discursiva en un nivel más bien general que realiza el suplemento sobre el público al que está destinado. Podemos pensar entonces, en la importancia que Menos Mal confería a bandas de alcance nacional usualmente vinculadas a la escena underground, poniendo en valor una vez más características particulares como la representación de ciertas identidades juveniles, expresiones políticas, estilos de vida, consumos determinados, etc.
Si bien se han elegido distintas ediciones en donde podemos ver lo anteriormente descrito, en el marco de este capítulo nos limitaremos a citar como ejemplo la edición n° 100 del suplemento en donde se realiza un repaso de la biografía de la banda Massacre en el marco de su próximo recital en la ciudad. No solamente eligen a esta banda como protagonista de esa edición por su llegada a la ciudad como un hecho noticioso por la novedad o la cercanía, sino por su legado, su trayectoria, y, en especial, al lector que estará esperando leer dicha nota.
Al aplicar el modelo tridimensional de Fairclough, se descomponen algunas características llamativas que valen la pena destacar para la comprensión de la construcción del discurso del suplemento. Empezamos destacando la lexicalización empleada, o la utilización de palabras que son propias del circuito de las personas que se mueven dentro de los recitales y que consumen a Massacre. Se hace referencia al “skate”, al “under” o al “hardcore” por citar ejemplos. Sin embargo, no se realiza una lectura más profunda de la elección de esas palabras. Es decir, Menos Mal no se detiene a “explicar” qué es el under, qué es el hardcore o por qué utilizan la palabra “skate” en inglés en vez de su traducción en español “patineta”. Simplemente lo asume como códigos compartidos entre ellos, quienes producen el discurso, y sus lectores. De esta manera, el léxico empleado responde a una determinada manera de representar a un aspecto de la cultura juvenil: el consumo de música hardcore y la práctica del skate como dos dimensiones que forman parte de la expresión de una determinada identidad juvenil. Para ejemplificar lo anterior, vemos que Menos Mal describe a Massacre como “una banda que conserva el privilegio de ser unas de las primeras en concretar las bases del skate-rock en nuestro país. Nada menos. Cultores del hardcore, el punk y el arte de la patineta.”
En su dimensión discursiva, el discurso pone en circulación determinadas representaciones acerca de cómo son las bandas provenientes del underground, remarcando características como la preocupación de estos grupos en lograr una determinada puesta en escena, y un aparente desinterés en formar parte del circuito comercial. Esto podemos verlo reflejado en algunas descripciones que realiza Menos Mal al referirse a la “abundante desprolijidad escénica” o al “escenario plagado de muñecos vintage” de los recitales o al describir al cantante como un “gurú skater, y antihéroe del rock.”. Por último, en su dimensión social, el discurso propuesto por Menos Mal y la selección de la banda Massacre como protagonistas de esta edición nos invitan a pensar en cómo este número opera en la construcción de una noción de la cultura juvenil y el underground a nivel local. Por ejemplo, podemos pensar en la trayectoria de la banda y su relevancia para la historia del hardcore como género musical a nivel nacional. También podemos pensar en quiénes son las personas que consumen este tipo de música: usualmente adolescentes o adultos jóvenes, adeptos a deportes extremos como el skate o a consumir otras bandas del circuito hardcore nacional e internacional.
Por ende, podemos afirmar que Comodoro Rivadavia no será la excepción y que Massacre también tendrá un público que los elige y consume. Por eso es por lo que la banda incluye a nuestra ciudad para venir a tocar en el marco de una gira nacional y esto es, a su vez, la razón por la cual Menos Mal elige destacar este hecho como un hecho noticioso. En resumidas cuentas, se puede inferir que existe una relación intrínseca entre Menos Mal, Massacre, y el lector comodorense que es por un lado fanático del grupo, y consumidor del suplemento, por el otro.
Para cerrar este eje, se puede afirmar que la metodología seleccionada está permitiendo identificar aquellas características que componen el armado del discurso de Menos Mal. Más específicamente, esta metodología de análisis permite identificar las características de la lexicalización empleada en el discurso del suplemento (dimensión textual) y de qué manera esa lexicalización opera en la construcción discursiva de un sentido sobre las identidades juveniles y la escena musical underground a nivel local (dimensión discursiva). Por último, permite analizar cómo esa construcción discursiva se relaciona con el contexto social en el que está inserto y de qué manera reproduce, legitima o contradice saberes sobre esta determinada juventud local y su estrecho vínculo con la escena musical underground (dimensión social).
Conclusiones
Lo realizado hasta ahora busca dar cuenta, a través del análisis del discurso, aquellas características que nos permiten pensar en el suplemento Menos Mal como un producto comunicacional enmarcado dentro del periodismo cultural, destinado a un público específico y delimitado: la juventud comodorense consumidora y/o perteneciente a la cultura underground. Esto, tomando en cuenta que dicho producto se materializó a través del armado de un suplemento cultural, pero con sus particularidades específicas. Es decir, un suplemento cultural que se centró particularmente en la juventud. Esta es una característica que Menos Mal pretendió ejercer como elemento identificatorio, debido a que se presentaba en su propio eslogan como un “suplemento de cultura joven”.
Para sintetizar, se pueden señalar algunas características puntuales que aparecieron a lo largo del trabajo, una vez aplicada la metodología seleccionada para investigar el discurso. Por ejemplo, en el plano textual, se destaca el uso de una lexicalización coloquial y “desestructurada”, con frases y expresiones vinculadas comúnmente a la juventud consumidora de determinados grupos o asistentes a determinados eventos, como recitales, ferias, espacios culturales, etc. En cuanto al plano discursivo, el análisis permitió visualizar cómo esa lexicalización permite afirmar este interés en la juventud y sus consumos vinculados al rock y a la cultura underground. Se prestó atención a las representaciones sobre la música local y nacional y sus hacedores (en su gran mayoría jóvenes), de qué manera el discurso operó en la difusión o revalorización de la escena musical local, entre otras cuestiones. Luego, en el plano social (y cabe destacar que este punto está fuertemente relacionado al plano discursivo), se destacó el papel clave que jugó el discurso en Menos Mal para el entramado de publicaciones destinadas a la juventud y su injerencia en la cultura underground local de la época.
Consideramos también que, de manera intencional o no, Menos Mal supo dejar su impronta en el panorama de los medios de comunicación locales de fines de la década de los 2000 y principios del 2010. Esto debido a que supo acaparar a un sector de la juventud comodorense que no estaba siendo tenida en cuenta como consumidor de medios de comunicación gráficos a nivel local. A esto se le suma un rol fundamental como medio local y es la puesta en valor de su propia escena musical y a sus exponentes, como así también la difusión desde un rol protagónico para las distintas expresiones culturales juveniles. Como una forma de pensar en posibles cambios y continuidades para ampliar esta investigación a futuro, queda abierta la posibilidad de indagar en el impacto posterior que tuvieron las redes sociales como una herramienta comunicativa para las bandas locales, prevaleciendo sobre otros métodos más tradicionales como lo son los medios gráficos.
Finalmente, creemos que esta investigación resulta interesante para comprender la producción cultural juvenil en Comodoro Rivadavia, tanto por lo que ellos producen como por lo que consumen. Si bien, mi trabajo pretende enmarcar esta investigación en el campo del ejercicio del periodismo cultural a nivel local, en el marco de este capítulo considero que este trabajo aporta valor en otro sentido, que tiene que ver con la producción y el consumo de lo cultural por parte de la juventud comodorense. En ese sentido, Menos Mal es un producto comunicacional que está hecho por jóvenes comodorenses para jóvenes comodorenses. Al menos, desde una apreciación personal, ese es un rol valioso en sí mismo para una ciudad en la que pocas veces se ha considerado lo juvenil como parte del entramado social comodorense, viéndolo reflejado en este caso, en que los medios de comunicación local pocas veces se han dirigido de manera específica con productos pensados para ellos. A su vez, sus páginas ponen en valor ese mismo quehacer juvenil: sus bandas, sus expresiones culturales, sus espacios para tocar, sus eventos, sus referentes a nivel local y nacional, etc. En definitiva, pone las expresiones culturales juveniles a nivel local en un lugar de protagonismo y esto es esencial para pensar en las construcciones de lo juvenil en el marco de este libro como conjunto.
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- Estudiante de Comunicación Social, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Trabajo enmarcado en tesis titulada “Periodismo cultural en la prensa gráfica comodorense: el caso del suplemento Menos Mal, del Diario Crónica. (2008-2014)” para obtener el grado de Licenciatura en Comunicación Social.↵
- En el marco de este capítulo, se decidió limitar esas expresiones a las bandas locales, por un lado, y las bandas nacionales por el otro. Sin embargo, en la tesis de investigación se desarrolla además un análisis de las ediciones en donde se hace referencia a expresiones pertenecientes a la cultura underground como el pogo, el graffitti, el straight-edge, entre otras.↵
- Un fanzine es una publicación periódica independiente y autogestiva de tirada limitada, realizada íntegramente de manera artesanal en el cual el artista trabaja desde el diseño a la distribución. (https://www.cultura.gob.ar/el-fanzine-y-la-novela-grafica-en-nuestro-pais-9445/)↵
- Estos son algunos de los géneros musicales más representativos de la escena underground, los cuales comparten particularidades en común como el hecho de surgir como una contra respuesta a un determinado sistema social, que tienen su origen en grupos históricamente marginados o en las clases bajas o populares, y que mucho del contenido de las canciones suelen tener como impronta una fuerte mirada de crítica política y social. (Sanchís Abarca, 2010, Laffan Arriaga, 2017, Vásquez Riveros, 2012).↵






