En el siguiente capítulo se desarrolla a profundidad la caracterización de la conformación de la red costarricense de Culturas Vivas Comunitarias y su vinculación con el MLCVC. Se explica cómo fue que se vinculó desde la participación de varios colectivos en los congresos latinoamericanos y cómo es su forma de organización y metodología de articulación. A su vez, se aborda el aporte de esta red costarricense en los Congresos Mesoamericanos y del Caribe de Cultura Viva Comunitaria.
Seguidamente se analizan dos experiencias de colectivos territoriales. Se abordan desde El Círculo de Resonancia Huetar, espacio de articulación provincial de la red de CVC de este país, los casos de la Fundación Keme y del Colectivo Yarä Kanic. Ambas organizaciones ubicadas en la provincia de San José y pertenecientes también a la Guanared, una de las primeras redes en Costa Rica en vincularse con el MLCVC desde sus inicios.
Antecedentes de la red costarricense de Culturas Vivas Comunitarias
En el año 2004, inició la articulación entre las redes centroamericanas Caleidoscopio y Maraca en coordinación con la Red Latinoamericana de Arte y Transformación Social en Suramérica, para propiciar procesos de encuentro entre organizaciones de base comunitaria.
Estaba Caja Lúdica, que es un proyecto nacional de una organización civil, estaban las peñas culturales en Costa Rica antes que Cultura Viva Comunitaria. En El Salvador había mucho movimiento popular, en Nicaragua todo el teatro comunitario y campesino, pero como aspiración, no todavía como movimiento. Muchas cosas sucedían en Centroamérica que no permitían esa construcción comunitaria. Además, porque estamos atravesados por una concepción de arte etnocéntrica. Entonces desde esa lógica es muy diferente cómo empiezan a construirse las alternativas comunitarias en Centroamérica que en el resto de América (Vocera Teatro Giratablas. Costa Rica. Participante I CLCVC. Conversación personal, 24 de marzo de 2017).
En Costa Rica la Fundación Avina, al igual que en Argentina, promovió esa articulación inicial y brindó financiamiento. A partir de ese intercambio empieza a mostrarse el aporte de esas organizaciones culturales a la transformación social. Esto va mucho más allá de entenderlas como un promotor artístico en el sentido más llano. Se identifica así un proceso importante de reconocimiento de la existencia de organizaciones que fomentan la transformación de sus entornos de manera creativa a través del arte y la cultura.
En ese momento no se sabía nombrar el movimiento y no se había conectado con el campo de la política. De alguna manera la lectura que tenían esas organizaciones era la de un Estado burocrático ajeno a esas necesidades y demandas de la sociedad civil. Es así como se inicia un acercamiento y un diálogo centroamericano y se discute sobre la diversidad cultural de la región, con el fin de repensar el papel de la cultura y reconectarla de otras maneras posibles.
Entonces es como otro eje de pensamiento muy importante paradigmático, porque ya no es la protesta, ni la crítica, sino decirle a los gobiernos: vean esta riqueza que hay, maravillosa, que permite transformar las cosas desde otro lugar, alimentar convivencias, incluir pertenencia, identidad, desde otra manera y otros lugares, desde la alegría, desde el abrazo, desde el círculo como la conexión más horizontal (Exdirectora de Cultura-Ministerio de Cultura Gobierno de Costa Rica (2013-2017). Conversación personal, 11 de enero de 2017).
El encuentro de Medellín fue muy significativo no solo por la visibilización del interés en la cultura viva desde lo latinoamericano sino porque también se dio una proyección de una nueva dinámica con la participación de representantes estatales como una manera de ampliar el panorama y articularse en otras direcciones.
Gente de organizaciones sociales hemos terminado en instancias públicas y nos hemos salido después. Por ejemplo, cuando se desarrolla el Programa Puntos de Cultura en Perú, lo desarrolla una persona que viene del movimiento, Paloma Carpio. Así, empieza como a romperse esa barrera. Como esa sensación de que son universos distantes que no se relacionan, sino que más bien empieza la toma de espacios públicos por gente que viene de la sociedad civil. Digamos que soy un ejemplo clarísimo de eso, toda la vida en la sociedad civil, trabajando en “Voces Nuestras” durante 17 años, después con Fundación Avina, después acompañando el movimiento y de repente llego a parar acá al Ministerio. Digamos que esa alianza público-privada es vital, que no hay otra manera de hacer bien las cosas, que no tiene sentido esa división donde las organizaciones están trabajando con las uñas solas, de espalda al Estado, a veces en escalas muy chiquitas y las instituciones trabajando solas en una dinámica muy de arriba hacia abajo (Exdirectora de Cultura-Ministerio de Cultura Gobierno de Costa Rica (2013-2017). Conversación personal, 11 de enero de 2017).
Conformación y desarrollo de la red en Costa Rica
En Costa Rica, el movimiento inicia su articulación desde el año 2011 y en paralelo con lo acordado en el Encuentro Latinoamericano de Plataforma Puente Cultura Viva Comunitaria (2010). Posteriormente las organizaciones participantes asisten al primer congreso en Bolivia en el año 2013.
Ese primer congreso fue un encontrarnos que dejó en evidencia que en América Latina, Centroamérica no existe. Y eso fue lo más doloroso. Había dos bloques fuertes: Brasil y Argentina. Nosotros llegamos a Perú y nos fuimos por tierra a La Paz en caravana con la delegación de Perú. La delegación de Costa Rica fue la más numerosa. No había gente de Nicaragua, Honduras o el Caribe. Casi todo estaba volcado en el sur (Vocera Guanared. Conversación personal, 21 de febrero de 2019).
Veintiún representantes de distintos espacios culturales como la Guanared, la Asociación Cultural Amubis, así como representantes estatales de la Municipalidad de El Guarco de Cartago, el Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ), y la Compañía Nacional de Teatro (CNT), participaron de los encuentros de organizaciones, de servidores públicos y de los Círculos de la Palabra durante ese congreso. Uno de estos espacios sobre Animación Sociocultural fue coordinado por miembros de la delegación costarricense, así como la participación artística de la CNT que presentó en el Teatro Municipal de La Paz la obra “Calladito más bonito”.
Creo que todos los que fuimos a ese congreso salimos inyectados con una energía vital muy linda, en el sentido de que una empieza a crecer que hay cosas posibles aunque no fáciles. Y que tenemos que seguir construyendo esos procesos. Creo que el Estado costarricense se ha sensibilizado mucho en ese sentido. Después se hizo el Congreso Iberoamericano de Cultura en Costa Rica y se hizo una gestión muy importante a nivel internacional. Costa Rica ha sido uno de los países que ha liderado también ese proceso desde lo posible. A pesar de ser uno de los países más pequeños siempre ha dado el acompañamiento a estos procesos, asistencia a los congresos, hay líderes jóvenes que hacen un gran trabajo en sus comunidades (Exdirectora de la Compañía Nacional de Teatro. Representante Estatal, I CLCVC. Conversación personal, 8 de marzo de 2017).
Con el compromiso del Estado tras esta participación en el congreso, en Costa Rica el Ministerio de Cultura y Juventud procedió después de un largo proceso, a la redacción de la propuesta de “Ley General de Derechos Culturales[1]”. Esto se formalizó previa consulta a tres mil personas de la sociedad civil y con el apoyo de alrededor de cien agrupaciones culturales en el marco de la CVC que estuvieron involucradas. Este proyecto de ley fue presentado sin éxito por el poder ejecutivo al poder legislativo en marzo de 2014[2].
Se hacen encuentros con alrededor de cien personas que representan a diversas organizaciones y se levanta una agenda. Entonces cuando vienen las elecciones se dice que tenemos que plantearle esto a los candidatos y ellos tienen que comprometerse con esta agenda. Entonces se hace un foro y se les invita y ellos firman. Ahí firma Luis Guillermo Solís (presidente electo) y firman los otros candidatos también. Entonces, esos ya son formas de gestión política que no tenía la gente de cultura, que tienen otros sectores, como las mujeres y el sector ambiental. Pero el movimiento cultural era más un movimiento artístico que cultural en Costa Rica y era más como de grupos de bailes, que un movimiento de gestión que quisiera incidir en el Estado, para que el Estado tenga unas políticas en ese sentido (Exdirectora de Cultura-Ministerio de Cultura Gobierno de Costa Rica (2013-2017). Conversación personal, 11 de enero de 2017).
Durante el 2015 y después de haber logrado el compromiso por decreto presidencial, el Ministerio de Cultura y Juventud inició la implementación del Programa Puntos de Cultura, para brindar apoyo económico anual para agrupaciones comunitarias y capacitación en temas de gestión y animación sociocultural. Anterior a esta propuesta, este Ministerio solo brindaba la opción de Becas Taller[3] y el Programa Proartes[4], para artistas y gestores socioculturales que quisieran proyectar su trabajo a la comunidad, mas no desde un colectivo o agrupación existente y sin el reconocimiento de las comunidades implicadas.
La puesta en escena de este programa es uno de los logros significativos para esta red en términos de política cultural. Se amplió las posibilidades de participación de colectivos en sus localidades al promover una gestión sociocultural descentralizada y un impulso significativo del programa gracias a alianzas desde la sociedad civil con el Estado, que generaron apertura para asumir cargos políticos. En ese momento Fresia Camacho era Directora de Cultura y Sylvie Durán era y es actualmente la Ministra de Cultura de Costa Rica, ambas militantes de la CVC antes de asumir estos respectivos cargos.
El Programa Puntos de Cultura es un primer acercamiento para que el Estado modifique su papel de formulador de proyectos, para convertirse en un impulsador de proyectos gestionados acorde con las necesidades culturales particulares locales y regionales (Morera,2009; Segura,2015; Varela,2015). Permitió visibilizar al gremio y generar una vinculación nueva con el Ministerio desde las organizaciones civiles de cultura viva. “Porque el diálogo es más horizontal cuando es con una organización que cuando es con una comunidad, porque la organización sabe lo que necesita y está delimitada. Eso lo estamos tratando de posicionar y creo que se ha ido logrando” (Exdirectora de Cultura-Ministerio de Cultura Gobierno de Costa Rica (2013-2017). Conversación personal, 11 de enero de 2017).
La legitimidad que otorgó el apoyo del Estado en términos de reconocimiento de la colectividad evidenció que el proceso de construcción de la red estuvo atravesado por un autorreconocimiento que marcó su inicio y de las personas que pertenecen a ella.
El movimiento logra llenar necesidades en la vida de las personas. Necesidad de pertenencia, me doy cuenta de que otros hacen cosas similares a mí y padecen de las mismas cosas. La generación de vínculos, de afectos, espacios de celebración, eso es fundamental. Las motivaciones que hacen que la gente se adhiera a algo. Entonces también tiene que ver con ciertas maneras de expresarse, de ser, de estar, que hacen que haya un sentido de pertenencia. Es decir, para mucha gente el movimiento dio respuesta a una serie de inquietudes (Exdirectora de Cultura-Ministerio de Cultura Gobierno de Costa Rica (2013-2017). Conversación personal, 11 de enero de 2017).
En el caso de Costa Rica, la vinculación al movimiento se da inicialmente por el interés de sumarse desde la Guanared[5]. Posteriormente la red se amplía con la adición de otras organizaciones comunitarias con otros enfoques, después de la consulta para la construcción de una propuesta de ley y puesta en marcha del Programa Puntos de Cultura. Después, con la identificación preliminar de las organizaciones de base comunitaria, se empieza a articular a partir de una metodología propia denominada “Círculos de Resonancia”, que buscaba la descentralización de la gestión comunitaria y estaba inspirada en los “Círculos de la Palabra”.
Hubo bastante tensiones pero logramos construir los círculos de resonancia, como la piedrita que se tira en el río y genera diferentes ondas, resuena. Entonces la idea es que el círculo va a tener una dinámica que resuena en los distintos espacios en que se gestiona la cultura, el ambiente, el agua, la mujer, los niños, los adultos mayores, etc. Entonces decimos que estos círculos se iban a conformar por tres personas: una que se encarga de fortalecimiento (buscar talleres), otra de la incidencia (reuniones regionales para políticas culturales locales y estrategias) y comunicaciones (compartir y subir información, ser enlace) (Representante de Costa Rica en el Consejo de CVC. Período 2015-2017. Conversación personal, 5 de enero de 2017).
La influencia de la Guanared, muy en comunión con la propuesta del Buen Vivir, propone una metodología de trabajo colectivo a partir de los Cuatro Acuerdos Toltecas: dar lo mejor de sí, no suponer nada, ser impecable con las palabras y no tomar nada personal (Ruíz,2019). Esta fundamentación ha calado en la iniciativa en Costa Rica y aunque también ha sido mencionada por algunas organizaciones en Argentina, está más presente como principio de acción desde el movimiento en Costa Rica y Mesoamérica. Inspiradas en estas prácticas ancestrales, han salido a la luz durante los congresos, canciones, raps y poemas que hablan de la cultura viva comunitaria, como una manera de compartir el sentir de lo colectivo desde una metodología más lúdica como expresión identitaria propia.
Ilustración 8. Reunión de organización rumbo al III Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria

Fotografía: Andrea Mata.
Participación en los congresos de Cultura Viva Comunitaria
La participación de la red de CVC de Costa Rica ha sido constante y activa en todos los congresos. Después del congreso de Bolivia, se realizó en Costa Rica en el año 2014, el VI Congreso Iberoamericano de Cultura sobre la temática de Culturas Vivas Comunitarias. Lo que posicionó al país de una manera muy positiva a nivel continental. Aunque no fue un encuentro propio del movimiento, le confirió mucho protagonismo en cuanto fue en Costa Rica donde se hizo la presentación oficial del Programa IberCultura Viva, programa estratégico para el intercambio entre las organizaciones de la red.
Al II CLCVC en El Salvador asistieron treinta y cinco costarricenses de diversas organizaciones, a Ecuador asistieron diez y en Argentina cuatro mujeres como representantes de sus colectivos realizaron toda la caravana. En estas ocasiones fueron beneficiadas por el Programa IberCultura Viva, seis costarricense para asistir al congreso en Ecuador y cuatro para ir a Argentina, el resto asistió con autogestión de recursos propios o de sus colectivos.
Este fondo en el caso de Costa Rica ha sido fundamental para el fomento de la participación de la red. Pero también se buscan maneras de auto sostenimiento desde la perspectiva colaborativa del movimiento. La representación en los CLCVC tuvo y tiene hasta la fecha un gran impacto, ya que funcionó como detonador para activar la red a nivel nacional. En todos los congresos ha habido una propuesta desde la red de Costa Rica y una disposición a formar parte activa en la construcción latinoamericana. Aunque el trabajo territorial ha sido difícil de articular como red nacional. A su vez, la experiencia ha permitido una mayor vinculación mesoamericana. Ha sido clave la participación de Costa Rica.
Creo que una de las cosas bonitas que ha hecho este movimiento es conectar a Centroamérica. Gracias a estas experiencias tuve la oportunidad de conocer a compañeros que han trabajado en organizaciones comunitarias con una capacidad impresionante y que son organizaciones muy vivas sin reconocimiento a nivel cultural, pero que han hecho una labor sin la cual serían comunidades en abandono. Este movimiento lo tiene muy claro y el mundo académico e institucional no (Exdirectora de la Compañía Nacional de Teatro. Representante Estatal, I CLCVC. Conversación personal, 8 de marzo de 2017).
En cuanto a los encuentros nacionales pactados como una actividad demandada desde la organización latinoamericana, solo se logró realizar uno previo al congreso de Ecuador. El I Congreso Nacional de Culturas Vivas Comunitarias de Costa Rica se celebró los días 29 y 30 de julio de 2017, en el campo de la Escuela Nacional Iztarú, situado en zona protectora La Carpintera, provincia de Cartago. Fue uno de los proyectos ganadores de la convocatoria IberCultura Viva de Apoyo a Redes, 2016. Asistieron alrededor de cincuenta personas de siete provincias del país, vinculadas desde los inicios del Movimiento de Culturas Vivas Comunitarias de Costa Rica en el año 2011.
Fue un encuentro como parte del proceso de los Círculos de Resonancia desarrollados en el 2015, así como los conversatorios regionales enmarcados en el proyecto “Incidencia y Participación hacia el III Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria”. En esta ocasión se expusieron los principales desafíos sistematizados a partir de los conversatorios regionales llevados a cabo en Occidente, Zona Norte y Gran Área Metropolitana, antes de este congreso nacional. Se acordaron cinco grandes desafíos para la red: a)reconocimiento; b)comunicación; c)evaluación y sistematización; d) autogestión; e) generación de alianzas.
Propuesta metodológica y funcionamiento de la red costarricense
Una de las particularidades de la red costarricense de CVC es que sus integrantes se han preocupado por generar metodologías de trabajo propias inspiradas en los acuerdos de los congresos latinoamericanos anteriores. A pesar de que muchas de las organizaciones que participan en esta red costarricense tienen una larga trayectoria y manejan metodologías de trabajo funcionales en sus propias organizaciones, existe un interés por que esta red teja su propia dinámica de funcionamiento y organicidad en cuanto a la coordinación de sus partes.
En el año 2015, se realizó el proyecto “Fortalecimiento Organizacional del Movimiento de Culturas Vivas Comunitarias (2016-2018)”. Formulado por Carolina Picado Pomarth, a partir de la sistematización del proceso del movimiento nacional desde el año 2011 hasta el año 2014. Acá se desarrolla la metodología de los “Círculos de Resonancia”, propuesta de articulación nacional y regional de la red en Costa Rica.
El proyecto se articuló partiendo de tres niveles de organización: continental, nacional y local. La articulación continental parte de la red latinoamericana, desde donde cada país desarrolla los acuerdos según sus propios procesos y su contexto particular. En la articulación nacional, se incluyen vinculaciones con instituciones del gobierno central, instituciones autónomas, organizaciones no gubernamentales, así como otros movimientos sociales. A nivel local, se articula con gobiernos locales, administración regional de las instituciones gubernamentales, empresa privada, así como con gestores, organizaciones y colectivos culturales interesados en sumarse al movimiento. Esto debido a que existe la problemática de poder hacer llegar los recursos necesarios a las comunidades para realizar sus proyectos culturales, ya que a nivel operativo el Estado costarricense funciona de manera centralizada.
La razón por la cual se ejecuta este proyecto es para solventar debilidades del movimiento en sus procesos participativos de toma de decisiones, incidencia y articulación entre las que se denotan: centralización de la gestión, representatividad y formas de organización.
Círculos de Resonancia
A partir del desarrollo de esta propuesta se operativizan los llamados “Círculos de Resonancia”. Estos círculos son espacios horizontales de toma de decisiones a través de la deliberación y consenso y cuya operatividad está a cargo de las “Vocerías”. La vocería es un equipo integrado por tres personas que se encarga de la animación del círculo en tres aspectos fundamentales: Comunicaciones, Fortalecimiento e Incidencia. Cada uno de estos tres voceros coincide con los representantes de los otros círculos en un espacio común que se crea en sustitución del Núcleo Intersectorial, que anteriormente se encargaba de articular al movimiento en el ámbito nacional y que pasó a ser el “Círculo Nacional de Vocerías”. Además de los intereses particulares desarrollados por cada círculo, este círculo nacional integra dos temáticas fundamentales para el desarrollo articulado del trabajo colectivo: el Círculo de Fortalecimiento del Movimiento de Culturas Vivas Comunitarias en lo local y Círculo de Incidencia para el diálogo interinstitucional.
La metodología desarrollada determinó que los círculos funcionan a partir de los siguientes principios:
- Todos los círculos son igual de importantes y trabajan de forma horizontal.
- Son dialécticos.
- Se involucran en todos los niveles de la gestión y dinamización cultural.
- La gestión desde los círculos es desde las redes y comunidades hacia una gestión nacional.
- La dinamización de cada círculo parte de las realidades y recursos de cada región.
- El trabajo coordinado, solidario y participativo de los círculos a nivel regional, repercutirá en el buen trabajo de los círculos a nivel nacional.
- Los círculos trabajan en conjunto, sus límites se trastocan en pro del fortalecimiento y la incidencia nacional.
Funciones de cada círculo
- Círculo de Comunicaciones: anima la articulación del círculo al facilitar la formulación y seguimiento de los procesos acordados. Tiene como objetivo dinamizar los diálogos entre los colectivos local y nacional.
- Círculo de Fortalecimiento: propicia intercambios metodológicos entre las organizaciones que integran el movimiento u otras interesadas en sumarse a las iniciativas que se estén desarrollando.
- Círculo de Incidencia: facilita diálogos entre los círculos relacionados con el seguimiento de acuerdos en temas de política pública y derechos culturales.
Círculo de Resonancia Región Huetar
Inicialmente se empezó a articular en nueve regiones del país: San José, Alajuela (Occidente), Cartago, Heredia, Limón (Caribe Norte y Caribe Sur), Puntarenas (Brunca), Puntarenas (Pacífico Central), Guanacaste (Chorotega) y Zona Norte (Huetar Norte). Esto con el fin de que a través de esta metodología de trabajo, se promovieran de forma participativa procesos de cambio en los ámbitos políticos, culturales, económicos y sociales que atraviesan a los derechos culturales.
Posteriormente, se fueron desarticulando algunas regiones y se pasó a coordinar por provincia. Al iniciar esta investigación se encontraban activos los Círculos de Resonancia en las siete provincias. Sin embargo, después del tercer congreso en Ecuador se empezaron a desvincular nuevamente quedando activos unos e intermitentes otros. Actualmente todavía existen vocerías que se mantienen en comunicación nacional, que realizan articulaciones esporádicas a partir de actividades específicas y constantes intentos de reactivación. Acá vamos a tratar al Círculo de Resonancia Huetar, que corresponde a la provincia de San José y articula las experiencias de la Asociación Yarä Kanic y la Fundación Keme que se detallan más adelante.
A pesar de que el movimiento sufre un letargo organizativo de la red nacional, hay un flujo constante de organizaciones participantes. Así como se retiran algunos colectivos, se siguen sumado nuevos al movimiento o específicamente a los círculos, como el Círculo de Resonancia Huetar. Esto renueva la vibración del colectivo y le inyecta vitalidad y movimiento. También se ha activado la colaboración de las organizaciones que tuvieron representación en el último congreso latinoamericano y otras que continúan desde su participación en el tercer congreso.
Cabe denotar que las organizaciones que trabajan la CVC en Costa Rica son organizaciones con mucha trayectoria, que articulan la CVC desde sus territorios, fortalecen sus procesos a través de la autogestión o de apoyos o subsidios como los programas Puntos de Cultura e IberCultura Viva. También varios personeros de colectivos costarricenses han participado en las ediciones del Posgrado Internacional de Políticas Culturales de Base Comunitaria de FLACSO Argentina, tanto en rol de estudiantes como de docentes. Esto como una vinculación con la academia para la consolidación de una propuesta conceptual y metodológica para la operativización de políticas de base comunitaria.
I Congreso Mesoamericano de Cultura Viva Comunitaria, Guatemala (2018)
Desde el tercer congreso latinoamericano en Ecuador, la presencia de países centroamericanos y México marcó un nuevo camino de organización regional como parte de la Red Maraca. Esto cuajó en la realización del I Congreso Mesoamericano de Cultura Viva Comunitaria en Quetzaltenango Guatemala durante noviembre del año 2018. La actividad contó con la presencia de organizaciones de México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Panamá y Puerto Rico. En el caso de Costa Rica, su representación fue asumida por una integrante del Círculo de Resonancia Huetar.
Creemos firmemente en el intercambio que borra las fronteras, nos declaramos como una sola, una Mesoamérica libre, diversa y con una profunda y larga tradición de lucha. Reiteramos nuestro andar junto al movimiento latinoamericano sobre la Cultura Viva Comunitaria-Plataforma Puente, que busca transformar el ejercicio de los derechos culturales de una forma libre, gozosa y vibrante; nos sumamos a la campaña continental que demanda el 0,1% de los presupuestos nacionales de los diferentes países de la región para las Culturas Vivas Comunitarias (Declaración del I Congreso Mesoamericano de CVC, Guatemala-2018).
Este congreso Mesoamericano se realizó previo al cuarto congreso latinoamericano, donde también hubo presencia de representantes de México, Honduras, Guatemala, El Salvador y Costa Rica. Esto desató continuidad en el proceso, con la postulación de Costa Rica para ser el país anfitrión del II Congreso Mesoamericano y del Caribe de Culturas Vivas Comunitarias. Todo esto a raíz de la necesidad de generar una voz colectiva común que pueda proponer e incidir como región en los próximos congresos latinoamericanos de CVC. A pesar de que la participación como región Mesoamericana es menor que la región Suramericana se desea ganar protagonismo para hacer valer sus propuestas y empezar a pensarse continentalmente.
En Centroamérica la cultura viva tiene un proceso particular. Cada lugar es diferente. Estas diferencias podrían haber sido un gran valor en el proceso de construcción pero se convirtieron en un tilinte, porque los Estados empezaron a intervenir los procesos en los países. La gente está demasiado ocupada en resolver los fondos. Entonces los fondos fragmentan, instan a la competencia. La gente empieza a trabajar en función de la agenda y no de su propio proceso. En la medida en que este tipo de movimientos no logran cambios estructurales, el sistema te va tragando (Exdirector Teatro Popular Melico Salazar. Representante estatal, I CLCVC. Conversación personal, 24 de marzo de 2017).
Se espera que esta articulación regional, aunada a la previa selección de Perú como próxima sede del quinto congreso latinoamericano en el año 2022 y la propuesta de México de asumir el sexto congreso, permitan integrar de una manera más asertiva a Suramérica con Mesoamérica, para que el tejido empiece a generar una verdadera construcción continental y que no influya solo la propuesta suramericana: poderosa en trayectoria, pero todavía muy ajena al diálogo con la dinámica cultural de esta región.
II Congreso Mesoamericano y del Caribe de Culturas Vivas Comunitarias, Costa Rica (2021)
La red de Culturas Vivas Comunitarias de Costa Rica es un aliado importante para el movimiento latinoamericano debido a la proactividad de muchos de sus miembros. Un aporte importante en miras de la construcción latinoamericana fue la organización del II Congreso Mesoamericano y del Caribe de Culturas Vivas Comunitarias. Este fue programado del 20 al 22 de marzo de 2020 en la comunidad de Longo Maï, en Volcán de Buenos Aires de la provincia de Puntarenas en la zona sur de Costa Rica. Inicialmente se formuló de manera presencial bajo el lema “Cultura en Movimiento”. Sin embargo, debido a la situación de la pandemia a raíz del COVID-19, dicha actividad tuvo que ser pospuesta a solo semanas de llevarse a cabo.
Esta se trasladó con mucho esfuerzo para los días 19, 20 y 21 de febrero de 2021, en modalidad virtual y con dos sedes presenciales para una pequeña comitiva extranjera en la Zona Sur del país: Caribe y Longo Maï. Tuvo una participación de alrededor de cincuenta congresistas de toda Mesoamérica: México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Belice, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Del Caribe participaron: Cuba, Puerto Rico y República Dominicana. También se sumaron organizaciones de los territorios indígenas Bríbri y Cabécar de la zona sur de Costa Rica.
Este congreso inicialmente fue impulsado por la Red Maraca[6] y apoyado y socializado por la delegación de Costa Rica durante el IV Congreso Latinoamericano de CVC en Argentina. La organización en territorio costarricense, sobre todo en tiempos de pandemia, reactivó al movimiento de una manera muy positiva. Principalmente en la necesidad de apoyo para propiciar el diálogo con la región y la puesta en común de estrategias para desarrollarlo.
Esto incentivó que las organizaciones interesadas en participar aportaran a la propuesta continental, ahora desde una visión regional más articulada. El reforzamiento de los medios de comunicación virtuales debido a la pandemia, fue un aliado muy adecuado para potenciar la reactivación y el accionar colectivo a pesar de las condiciones mundiales actuales. En ese sentido se resalta la enorme dificultad de reconocerse como región pero también la gran posibilidad de generar conexiones mucho más interactivas y constantes a través de esta nueva virtualidad producto de la crisis sanitaria.
La narrativa en la línea de tiempo de la red costarricense de Culturas Vivas Comunitarias llega por el momento a su fin con este congreso. Como se comentó anteriormente, representa un esfuerzo por una articulación regional y una reactivación del movimiento nacional en Costa Rica. Los colectivos a cargo de la organización[7] del II Congreso Mesoamericano y del Caribe de Culturas Vivas Comunitarias, tejieron una nueva hermandad con los colectivos territoriales y de Mesoamérica.
Este encuentro fortaleció el trabajo en territorio de las organizaciones involucradas en la actividad a pesar de que la exposición y el intercambio mayoritariamente se realizara por medio de la virtualidad. Ejemplo de ello fue el Festival Madre Monte en su IV edición[8]. Festival cultural efectuado por colectivos de Longo Maï y difundido durante este congreso.
El apoyo de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) con el soporte de su plataforma virtual fue fundamental para garantizar la conectividad. Una nueva problemática que acrecienta la brecha de clase y condiciona la participación desde otro lugar. También se contó con la colaboración del Programa IberCultura Viva, quien tanto en la propuesta presencial como en la virtual estuvo atento para llevar adelante este convivio.
También la vinculación con el gobierno local fue un respaldo importante para que el Ministerio de Cultura y Juventud declararla la actividad de interés cultural. Por lo que una vez más se apuesta desde el movimiento a vincularse con el Estado, promover la descentralización de la gestión cultural y fortalecer la propuesta nacional con el objetivo de mantenerla a flote mientras se buscan respuestas en el plano organizativo y se sobrepasa la situación sanitaria planetaria que nos aqueja.
Experiencias de CVC en Costa Rica
A continuación se detallan los casos de dos organizaciones participantes en el Círculo de Resonancia Huetar, que han estado muy presentes en la articulación de las redes y el posicionamiento de la CVC en Costa Rica. Estas son la Asociación Yarä Kanic y la Fundación Keme.
Caso 3. Asociación Yarä Kanic
La Asociación Yarä Kanic, o “Sembrando Frijol” en la lengua de la etnia indígena Huetar[9], nace en el año 2012 y es un colectivo del cantón de Aserrí de la provincia de San José en Costa Rica. Fomenta una metodología de trabajo asociada a la Nueva Cultura del Agua, en busca de una interacción comunitaria que resignifique el habitar de su territorio y su relación con el río de su localidad, el Poás. Inicialmente forma parte de la Guanared y a través de ella se incorporó a la animación del MLCVC.
El Programa Educativo “Recuperando Conciencias”[10], trabaja la gestión integrada del agua desde el enfoque de Culturas Vivas Comunitarias, por medio de una estrategia educativa de talleres comunitarios, impartidos por un equipo interdisciplinario de jóvenes de la comunidad, que apuestan al arte para la transformación social en temáticas como el circo, el teatro, el break dance, entre otros. “Sanando relaciones entre vecinos y familias por medio de la Escuela Espiritual de la Naturaleza, los círculos de mujeres, el manejo de emociones (…) Para entender dónde están los conflictos y dónde no está fluyendo la información que dificulta el diálogo” (Vocera Oficina de CVC, ASADA de Poás de Aserrí. San José-Costa Rica. Conversación personal, 24 de enero de 2019).
El trabajo con la comunidad realizado por iniciativa de la Asociación Yarä Kanic, le permitió incentivar un ejercicio de reflexión colectivo cuyo resultado generó un proceso de movilización comunal muy importante, a partir de un cambio de perspectiva. Ante la carencia dentro de la política pública de gestión del agua, se buscó una alternativa dirigida hacia el diálogo con los vecinos y vecinas. Esto con el fin de construir otro tipo de propuestas de articulación comunitaria.
En consecuencia, se dio como resultado una incidencia desde la propia comunidad, que ayudó a repensar el papel de la Asociación Administradora del Acueducto Rural (ASADA) de Poás y Barrio Corazón de Jesús de Aserrí. El proceso que llevaba la ASADA con la comunidad antes de su vinculación desde la perspectiva de la CVC era poco armoniosa, a raíz de la problemática comunitaria por el tema de aguas residuales. Partía de la denuncia de los vecinos y vecinas que tenían esta práctica, sin analizar la razón por la cual esto sucedía.
Con el apoyo metodológico de Yarä Kanic se fomentó la creación de una Oficina de Culturas Vivas Comunitarias en la ASADA de Poás y Barrio Corazón de Jesús. Esta oficina está actualmente a cargo de la Lic. María José Bermúdez, integrante de la Asociación Yarä Kanic, trabajadora social y gestora cultural. “Con esta propuesta tratamos que la gente pueda desviar la mirada y ver en que en estos espacios se puede aportar y generar alianzas distintas desde el arte y la cultura” (Vocera Oficina de CVC, ASADA de Poás de Aserrí. San José-Costa Rica. Conversación personal, 24 de enero de 2019).
ASADA de Poás y barrio Corazón de Jesús de Aserrí
La Asociación Administradora del Acueducto Rural de Poás y barrio Corazón de Jesús de Aserrí[11], brinda el servicio de abastecimiento de agua potable a alrededor de once mil personas, siendo uno de los acueductos comunitarios de mayor cobertura del cantón. Su principal fuente corresponde al río Poás, que además abastece a comunidades del cantón de Desamparados ubicadas aguas abajo. Este río forma parte de la cuenca Tárcoles, que es reconocida como la cuenca más contaminada a nivel centroamericano. Los cerros que ven nacer a este río presentan una alta vulnerabilidad de deslizamiento y forman parte de la zona protectora de los cerros de Escazú. Todos estos elementos, hacen que la gestión del agua de este río sea de una importancia socioambiental de relevancia en la zona. Por tanto, es fundamental que estas comunidades participen activamente en la protección de la cuenca.
En el año 2016, desde la Oficina de Culturas Vivas Comunitarias surge el Programa “Recreos Pasados por Agua”, como un espacio para acercar a la comunidad al proceso de gestión del agua, desde la animación sociocultural, el arte y el juego. Rescata la experiencia con mil quinientos estudiantes de las escuelas Andrés Corrales Mora y Corazón de Jesús de Aserrí, usuarias del servicio de abastecimiento de agua, en la concienciación de su uso responsable.
A partir de tres módulos de juego desarrollados durante los recreos, el personaje clown de Gotera la Fontanera, explica cómo llega el agua a nuestros hogares y qué podemos hacer para cuidarla. Es un espacio de interacción que genera dinámicas sin interferir en el tiempo lectivo y cuyo premio es la asistencia a una gira comunitaria al abastecimiento del acueducto, como parte de un trabajo de diálogo con la comunidad, a través de sus centros educativos. A esta iniciativa se le ha dado continuidad desde su creación, incorporando otras dinámicas, como acciones de compensación ambiental y observatorio ciudadano.
Además de los “Recreos pasados por Agua”, la oficina desarrolla otras líneas referidas a medios de comunicación democráticos, donde se ha generado una estrategia de boletines informativos y manejo de redes sociales. Otra sección de galardones, que se encarga del sello de calidad sanitaria, que es un programa de Acueductos y Alcantarillados, para monitorear la calidad del agua y su divulgación en la comunidad. Está el programa “Bandera Azul Ecológica”[12], como parte de una propuesta educativa con acciones de compensación ambiental.
Desde la sección de Educación Ambiental se atiende la “Escuela Espiritual de la Naturaleza”[13], espacio de vinculación comunitario con la que inició su trabajo la Asociación Yarä Kanic. Es una escuela popular que se desarrolla en la comunidad de barrio San José de la Montaña en Poás de Aserrí, que es la que convive con la zona de recarga del río Poás. Para entender la parte alta del río se generó ese programa en específico en el cual se reflexiona sobre los patrones culturales nocivos que hacen que el río carezca de las mejores condiciones, a través de talleres de agricultura orgánica, biodigestor, arte, círculos de mujeres y auto cuido, entre otros.
También se interesan por la articulación de recursos y talento humano, a través del proyecto de voluntariado y de trabajos comunitarios del Liceo de Aserrí. Esto para la generación de materiales pedagógicos, asistencias en giras, talleres, entre otros. Los “Ejercicios Académicos”, son convocatorias anuales para pasantías, trabajos finales de graduación y ferias científicas.
Asimismo, la oficina de CVC mantiene alianzas estratégicas con otras organizaciones protectoras del agua como: Ríos y Cuencas, Río Urbano, el trabajo comunitario de la carrera de Ingeniería Química de la Universidad de Costa Rica y el Programa “Biogas para Todos” del Instituto Tecnológico de Costa Rica.
La cuestión es sumamente importante porque es una premisa política el ubicarnos desde nuestro territorio y evidenciar la diversidad. Esto hace que la gente entre en esa dimensión y entienda que es necesario el diálogo y la articulación. La esperanza de creer que hay un mundo en que se puedan dar diferentes perspectivas y convivir juntos en un mismo espacio (Vocera Oficina de CVC, ASADA de Poás de Aserrí. San José-Costa Rica. Conversación personal, 24 de enero de 2019).
Vinculación con Cultura Viva Comunitaria
La Oficina de Culturas Vivas Comunitarias se vincula con el movimiento latinoamericano a través de la Asociación Yarä Kanic y es beneficiada con el fondo de movilidad del Programa IberCultura Viva que permitió la participación de su gestora, en el III Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria en Ecuador en el año 2017.
Su propuesta de formato de oficina de CVC, fue muy bien recibida en el II Encuentro de Redes IberCultura Viva de Ciudades, en el marco del tercer congreso latinoamericano. Esto por la vinculación generada entre las temáticas del agua y la cultura. Su propuesta integra una visión más transversal del tema de cultura para el abordaje de otro tipo de temáticas sociales como es la protección del recurso hídrico. Fue expuesta ante el Consejo Intergubernamental de IberCultura Viva como parte de iniciativas desde sociedad civil que han logrado gestar políticas culturales de base comunitaria. Esta experiencia, al desarrollarse en un ámbito de la política pública no tradicional para la gestión sociocultural, resultó ser tan innovadora que fue seleccionada para formar parte de la publicación del Programa de IberCultura: “Puntos de cultura viva comunitaria iberoamericana: experiencias compartidas y memorias”.
También en el año 2018, fueron beneficiados por el Programa Puntos de Cultura del Ministerio de Cultura y Juventud de Costa Rica, que le permitió al proyecto “Recreos Pasados por Agua”, registrar la experiencia a nivel metodológico a través de la creación de un cortometraje y la publicación del libro: “Recreos Pasados por Agua: El fluir de una Nueva Cultura del Agua”[14]. Esta publicación fue presentada en el marco del IV Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria, en el año 2019, permitiéndoles compartir en el continente el desarrollo alcanzado con su experiencia local.
El haber sido seleccionados tanto en Puntos de Cultura como para la participación de los dos últimos congresos latinoamericanos ha sido muy importante para nosotros, porque refleja que los acueductos comunitarios son gestores de cultura. Nos ha permitido acumular experiencias para ir evidenciando la posibilidad de esta vinculación (Vocera Oficina de CVC, ASADA de Poás de Aserrí. San José-Costa Rica. Conversación personal, 24 de enero de 2019).
Esta ASADA es parte del movimiento costarricense de CVC a través de su articulación a nivel nacional y regional en el Círculo de Resonancia Huetar, vocería correspondiente de la provincia de San José. Lo que permite ejemplificar la vinculación de organizaciones de la sociedad civil a través de la cultura comunitaria, con instituciones del Estado. Es un claro ejemplo de cómo, a través de las redes territoriales, existe un trabajo de base respaldado que poco a poco adquiere relevancia en su contexto de incidencia. Pero a través de la vinculación con la red de CVC se amplía el rango de acción hacia otros territorios regionales y nacionales y se facilita el vínculo nuevamente con el Estado.
Dentro de los procesos de articulación a nivel regional participamos en el Consejo Cantonal de Coordinación Interinstitucional, que nos permite articular con varias instituciones públicas. Estamos trabajando para que el Ministerio de Salud, la Municipalidad de Aserrí, Acueductos y Alcantarillados, el Ministerio de Educación y el Patronato Nacional de la Infancia, para que realicen un pronunciamiento de interés de la metodología de los “Recreos Pasados por Agua” y que sea vinculante con su política pública en específico, porque hay un interés de la Federación de ASADAS de Aserrí por replicarlo. (Vocera Oficina de CVC, ASADA de Poás de Aserrí. San José-Costa Rica. Conversación personal, 24 de enero de 2019).
Esta experiencia de “Recreos pasados por Agua” evidencia que la acción colectiva con una proyección continental es útil para romper las barreras del territorio. A su vez, es interesante resaltar cómo un colectivo como Yarä Kanic, compuesto por jóvenes de su propia comunidad de Poás de Aserrí, logró una incidencia tan asertiva a nivel local al posicionar un abordaje distinto del cuido del agua dentro de la esfera institucional.
La vinculación de la Oficina de Culturas Vivas con el movimiento a través de los congresos latinoamericanos y con el programa estatal de Puntos de Cultura, demuestra cómo se puede amalgamar el desarrollo territorial institucionalizado con los intereses de la sociedad civil. Esto permitió no solo concretar y dar seguimiento a un proyecto local, sino también fortalecer la vinculación de la organización con el movimiento latinoamericano a través del reconocimiento de la trayectoria del proyecto en el marco del IV CLCVC, y que lo posicionó como referente continental.
Caso 4. Fundación Keme
La Fundación Keme nace en el año 2012, en el cantón de Alajuelita de la provincia de San José en Costa Rica. Se crea con la intención de rendirle homenaje póstumo al poeta y periodista Julio Acuña Agüero, quien estimuló a sus miembros a tener una mirada social desde el arte para la transformación de su comunidad. El día que se decidió crear la Fundación era el día maya Keme. Este día trata sobre la conexión entre la vida y la muerte, lo que los llevó a tomar el nombre, a través de la conexión simbólica que surgió.
Iniciaron su labor en la comunidad organizando fiestas navideñas para los niños y niñas de Tejarcillos de Alajuelita. La actividad la llevaron adelante durante cuatro años y alcanzaron a beneficiar hasta trescientos niños y niñas. Posteriormente, en el 2015 empezaron a formular proyectos culturales más grandes, como festivales artísticos.
La Fundación tiene como objetivo desarrollar y poner en práctica talleres artísticos y culturales en comunidades seleccionadas, con el propósito de fomentar la creatividad y promover el arte como agente de cambio social. Nuestra Misión consiste en el empoderamiento de las comunidades para el ejercicio de sus derechos culturales y la producción de espacios artísticos. Nuestra Visión es proyectarnos como un centro para la gestión artística y organización social, implementando redes de colaboración [15].
Como parte del proceso de gestión comunitaria desarrollado, les llegó la invitación de la Universidad Estatal a Distancia para participar en una mesa de diálogo de gobiernos locales con organizaciones sociales y en donde también participó la Municipalidad de Alajuelita.
Diálogo interesante porque ahí conocimos la Política Nacional de Derechos Culturales (2014-2023) en el año 2015. Mi hermana y yo estamos en la Fundación y lo tomamos como una referencia de lo que queríamos. Nosotros hacíamos intervenciones comunitarias desde nuestra visión y nadie antes nos había dicho nunca cómo gestionar por objetivos hasta que tuvimos ese acercamiento (…) Si la política de cultura nacional apoya, nosotros nos ponemos la camiseta para que eso pase en Alajuelita y las municipalidades también mostraron interés en corresponder (Vocera Fundación Keme. Alajuelita-San José, Costa Rica. Conversación personal, 5 de febrero de 2019).
Política de Cultura del Cantón de Alajuelita
Así se empezó a trabajar con la comunidad y con todo el cantón. Posteriormente iniciaron con éxito un proceso participativo comunitario para la creación de una Política Cultural para el cantón de Alajuelita basada en la Política Nacional de Derechos Culturales (2014-2023).
Llevamos el santo libro, lo fotocopiamos y les dijimos: ¿ustedes sabían que se debe trabajar el fortalecimiento de las instituciones, de los actores y actrices trabajadores de lo cultural de la comunidad, los artesanos? Todos estábamos contemplados y nunca se nos hubiera ocurrido pensar que había ya un documento que decía eso. Y analizamos eje por eje la política, los leímos y los transformamos y aplicamos a nosotros. Entonces surgió la idea de que en lugar de tomar el último eje de pueblos indígenas, había tanto migrante y personas con discapacidad en la comunidad que se sugirió promocionar los derechos de las culturas de las personas migrantes, para que fueran incluidas en las distintas agendas de trabajo cantonal (Vocera Fundación Keme. Alajuelita-San José, Costa Rica. Conversación personal, 5 de febrero de 2019).
Ahí surgió un documento depurado por la comunidad. Sin embargo, en el momento de socializarlo se encontraron dificultades en la coordinación con el gestor cultural de la Municipalidad de Alajuelita, que debilitaron la confianza y ocasionaron que la comunidad se retirara de la mesa de diálogo. Así, la comunidad decidió terminar el proceso por sus propios medios, a través del apoyo de un vecino abogado quien asumió la propuesta legal.
A su vez, se mantuvo el diálogo con el Ministerio de Cultura a través de la Fundación Keme y más adelante la Dirección de Cultura les facilitó el apoyo de un abogado para enmarcar su política jurídicamente en función de la Ley Administrativa de las Municipalidades. Además, la política se forma no solo a partir del articulado presentado por la comunidad sino también contemplando el Plan Operativo, que fue el resultado de una tesis de licenciatura en educación no formal de la Universidad de Costa Rica, aportada por un vecino interesado en la propuesta de la política.
La propuesta de una política de cultura para el cantón de Alajuelita fue presentada en el año 2016 y la comunidad se mantuvo pendiente de su resolución hasta que se aprobara en sesión municipal y posterior publicación en el periódico oficial La Gaceta, el día 29 de octubre de 2019[16]. Cuenta con un reglamento en firme que da pie al plan operativo que se encuentra en vigencia.
Esta propuesta logró ser un proceso mancomunado entre la comunidad y el gobierno local en miras de un desarrollo integral comunitario. Sin embargo, cabe aclarar que el Concejo Municipal rechazó dos puntos de la propuesta original que fueron eliminados: que la plaza de gestor cultural se sometiera a concurso público debido a que ya existe un gestor en plaza. El otro punto fue la solicitud del 1% del presupuesto municipal para ser destinado a cultura. Esta es una de las consignas fundacionales del movimiento latinoamericano de CVC, pero resultó muy complicada de lograr ante la limitada situación presupuestaria que acoge a las municipalidades en Costa Rica.
Aun así, es una gran alegría para el cantón de Alajuelita ser pionero en este logro político, que refleja el éxito en la gestión de una política pública de base comunitaria desarrollada por el interés de la sociedad civil y para el apoyo de la cultura viva. Esta vinculación fungió como una herramienta de empoderamiento comunitario que alcanzó multiplicar las voces de una comunidad por el respaldo brindado desde una iniciativa latinoamericana.
Al inicio quisieron enmarcar la propuesta como si fuera una política cultural de la Fundación Keme. Sin embargo, la construcción desde el inicio fue comunitaria. Siempre fue volver y recordar que es un sentimiento latinoamericano que responde a una línea de acción que viene de allá, pasa por aquí y continúa hacia el norte. Y que no estamos hablando solos y solas, sino que estamos acuerpados por un montón de personas en Latinoamérica, que están iniciando estas formas de diálogo y ejecución de los derechos culturales que validan lo que nosotros ya tenemos a nivel comunitario (Vocera Fundación Keme. Alajuelita-San José, Costa Rica. Conversación personal, 5 de febrero de 2019).
Vinculación con Cultura Viva Comunitaria
Este es un ejemplo del potencial de la acción colectiva del MLCVC en cuanto a la incidencia política en territorio. La gestión de una Política Nacional de Derechos Culturales (2014-2023), que fungió como marco de referencia para la creación de una Política de Cultura del Cantón de Alajuelita[17]no habría sido posible sin el empoderamiento que detonó la participación de organizaciones de base dentro del MLCVC y que colaboró en la visibilización de la causa y la lucha procedida desde la comunidad.
Este es un referente fundamental para organizaciones dentro del movimiento que quieran implementar esta estrategia en territorio tanto de Costa Rica como de Latinoamérica. Evidencia cómo la proyección trasnacional como estrategia de negociación puede ser el inicio de grandes avances en políticas culturales de base comunitaria construidas desde abajo, por y para sus propios actores.
La propuesta del MLCVC de fomentar la creación de una ley de cultura en cada país miembro, se ha ido aterrizando a través de la adaptación en propuestas más concretas de acción focalizada. Se ha implementado una estrategia más asertiva al acercarse a la adopción de la política cultural desde el apoyo de los gobiernos locales. La experiencia de Alajuelita puede ser el detonante de una serie de procesos locales en Costa Rica que logren que la mirada hacia la cultura viva encuentre un nicho donde echar raíces.
Si bien queda mucho camino que recorrer, experiencias exitosas como esta marcan un camino a seguir, al estar vinculadas en red tienen más posibilidades de ser socializadas como referente para la aproximación hacia esta meta común por parte de otras organizaciones y redes regionales en nuestro continente.
La Política de Cultura del Cantón de Alajuelita en el año 2023, se encuentra en fase de operación. Para poder desarrollar la misma, organizaciones comunitarias de los cinco distritos del cantón de Alajuelita crearon la Red de Gestores Culturales de Alajuelita (GESCUA), figura encargada de disponer y ejecutar el presupuesto anual asignado a esta política. El apoyo de la Municipalidad de Alajuelita y el interés por parte de la comunidad de velar por la puesta en acción del Plan Operativo, es una etapa que llena de mucha ilusión a quienes apuestan por esta estrategia de trabajo mancomunado. Esto en miras de mejorar las condiciones de la comunidad en el ejercicio de sus derechos culturales.
El seguimiento de este proceso es una oportunidad para alcanzar una mayor comprensión de este fenómeno. Principalmente a la hora de enfrentarse en su fase de operativización, a los retos y posibilidades de la administración pública en diálogo con la comunidad.
En el capítulo siguiente se introduce la discusión en torno a la comparación de ambos procesos en Argentina y Costa Rica. Dicho ejercicio se crea con el fin de evidenciar los alcances de esta propuesta y los aspectos en común que legitiman el movimiento en el ámbito local en términos de política pública.
- Expediente ejecutivo N° 19054.↵
- Costa Rica es considerada como república presidencialista constituida por tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, siendo inherencia del poder legislativo la creación, modificación y derogación de leyes en Costa Rica. Un proyecto de ley es presentado por un diputado ante el presidente de la Asamblea Legislativa y este, a su vez, lo traslada a la comisión correspondiente para su análisis de forma y fondo. ↵
- https://www.dircultura.go.cr/programas/becas-taller↵
- https://si.cultura.cr/agrupaciones-y-organizaciones/proartes.html↵
- La Guanared trabaja seis corrientes: Feminismos y cuerpos diversos, Ecologías y Buen Vivir, Economía Social Solidaria, Incidencia política y Arte para la Transformación Social, Arte y Espiritualidad, Masculinidades Sentipensantes. A su vez acciona a partir de un núcleo gestor que realiza cinco sincronizaciones anuales cada dos meses y Encuentros Sentipensantes, para articular a todos los colectivos que integran la red.↵
- Después de este segundo congreso se renombra Tejido Maraca Mesoamericano y del Caribe de Cultura Viva Comunitaria.↵
- Inicialmente organizaron el congreso presencial: CVC-CR, Guanared y la Red Maraca. Patrocinaban: Ministerio de Cultura y Juventud y Programa IberCultura Viva. Colaboraron: Casa Madre Monte, Fundación Keme, Aswingbol, Asociación Cultural Amubis, Ascona, ColectivoYara Kanic, Punto G Cultural, Iglesia Luterana Costarricense, Colectivo Vamos a Sembrar y Asociación Limonense Arte, Raíz y Cultura. Posteriormente para el congreso virtual, la Guanared se retira y entra la Peña Cultural Ramonense a organizar junto con la CVC-CR y la Red Maraca. A su vez se suma más apoyo institucional con el patrocinio del Ministerio de Cultura, Programa IberCultura Viva, Universidad Nacional a Distancia (UNED), Fundación Mujer, Gobierno local de Mora, El Guarco, Cenderos, Fondo Centroamericano de Mujeres (Fcam), Casa de la Cultura y ADERHAC. Finalmente colaboraron: Casa Madre Monte, Las Amazonas, Comité de Turismo Comunitario, UNAPROA, Fundación Keme, Aswingbol, Asociación Cultural Amubis, Ascona, Iglesia Luterana Costarricense, Colectivo Yara Kanic, Punto G Cultural, Colectivo Vamos a Sembrar, Imagina, La No bienal y la Asociación Limonense Arte, Raíz y Cultura, entre otros.↵
- https://surcosdigital.com/festival-madremonte-2020/↵
- https://inil.ucr.ac.cr/linguistica/lenguas-indigenas-costa-rica/↵
- https://vimeo.com/104884520?fbclid=IwAR3xgmBgXd_gaDjoKs7BACHlF3V1fV5vxwOgEvieqMc9Ps9u5fDm5Bf9r6E↵
- http://www.asadapoas.com↵
- https://banderaazulecologica.org↵
- https://piedradeaguaaserri.wordpress.com/2013/02/01/escuela-espiritual-de-la-naturaleza-semillas-de-esperanza-para-el-futuro/↵
- Bermúdez, M. y Montoya, M. (2018) Recreos Pasados por Agua: “El fluir de una Nueva Cultura del Agua”. Experiencia de la Escuela Andrés Corrales Mora y Corazón de Jesús. Oficina de Culturas Vivas Comunitarias, Asociación Administradora del Acueducto Rural de Poás y barrio Corazón de Jesús. Aserrí, San José, Costa Rica.↵
- https://www.facebook.com/pg/fundacionkeme/about/?ref=page_internal↵
- http://www.alajuelitasoy.com/2019/10/29/celebre-con-festival-la-creacion-de-la-politica-de-cultura-del-canton/↵
- https://culturalajuelita.wordpress.com/politica-local-de-cultura-de-alajuelita/↵







