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2 Movimiento Latinoamericano
Cultura Viva Comunitaria

Este capítulo aborda la cultura viva comunitaria en términos conceptuales. A su vez, se narra el desarrollo histórico del Movimiento Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria desde su formulación hasta su creación y su consolidación. A partir del análisis de cuatro Congresos Latinoamericanos de Cultura Viva Comunitaria, se busca explicar su dinámica de articulación, así como los elementos fundacionales de esta propuesta. El objetivo es comprender cómo ha ido cambiando el movimiento con el paso del tiempo y poder evidenciar cuáles han sido los acuerdos que se han mantenido, las vinculaciones que se han propuesto para la incidencia política como movimiento y la estrategia a partir de la generación de una agenda en común como herramienta de negociación.

¿Qué es la Cultura Viva Comunitaria?

Se conoce como Cultura Viva Comunitaria (CVC)[1] a aquellas expresiones culturales que surgen, se reconocen y potencian desde sus comunidades de origen, a partir de su cotidianidad y como parte de la vivencia en sus territorios. Para comprender mejor este fenómeno partimos de que la primera vez que se escucha el concepto de Cultura Viva Comunitaria es en la I Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno, realizada en julio de 1991 en la ciudad de Guadalajara, México. Ahí se discutió el interés por estructurar de manera conjunta el espacio iberoamericano y resaltar a la cultura como elemento constitutivo para el desarrollo de los pueblos.

Antes de volverse común este concepto, se hacía referencia al de “diversidad cultural” y/o “patrimonio intangible”. Ambos conceptos eran muy amplios y abordaban las expresiones culturales desde la tradición histórica y el folcklore. Esto implicaba otorgarle un valor mayor a las expresiones culturales desde la visión estética de las Bellas Artes, por considerarse las que debían ser rescatadas por perdurar en el tiempo y por estar dirigidas a un sector de la población[2].

Al incorporar el término de Cultura Viva Comunitaria a la discusión sobre cultura, se empezó a abrir el panorama, al identificarse que existían otras expresiones culturales que surgían en Latinoamérica desde la cotidianidad y desde las comunidades y que no estaban siendo registradas. Este reconocimiento que no solo fue desde los Estados sino también desde las mismas organizaciones y comunidades, que encontraron una manera de llamarle a su labor, evidenció el potencial de la propuesta de lucha por una nueva política de cultura, que generó la intención de crear un movimiento latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria.

Si bien existen muchas expresiones de CVC en el continente, no todas conocen o están involucradas directamente con esta propuesta política, cuya particularidad está en volver la mirada a una acción colectiva que incida a nivel político a través de una red latinoamericana. Así como ampliar la visión de lo popular, en el sentido de que expresiones más contemporáneas también son consideradas como manifestaciones auténticas de la cultura de barrio y de un sentir político e ideológico particular.

Caracterización

En Latinoamérica existen a lo largo y ancho del continente muchas organizaciones y colectivos con arraigo territorial y comunitario. Se organizan de manera autogestiva e independiente, para llevar adelante acciones en el plano cultural que apuntan a la construcción de una sociedad más democrática y participativa, en la que predominen los valores de la construcción colectiva, la cooperación, la distribución equitativa de los bienes, el respeto por la diversidad y el cuidado de la naturaleza. Estos valores heredados desde el reconocimiento de los saberes ancestrales de los pueblos originarios de Latinoamérica y su entender de lo comunitario.

Las experiencias de Cultura Viva Comunitaria involucradas en esta investigación, reconocen la importancia que tiene el arte al interior de la cultura y potencian la cultura como derecho y fuerza viva capaz de producir transformaciones en la sociedad. Estas organizaciones creen en la posibilidad y en la necesidad de reconstruir la acción política y la sociedad en un nuevo paradigma que desde abajo de la sociedad, recree el ejercicio del poder, comprometiéndose a establecer relaciones guiadas por la práctica de la ciudadanía cultural y el fortalecimiento de los derechos culturales en la perspectiva de la democratización cultural.

El propósito es impulsar una política de cultura en torno a la cultura viva que sea pertinente para sus países a través de una acción continental. En la cual se articulen y hagan sinergia sus fortalezas para establecer relaciones en condiciones de horizontalidad, igualdad y circularidad, para que experiencias de gran trayectoria local apoyen y capaciten a otras más jóvenes. Esto como parte de un aprendizaje a través de la interacción con las nuevas plataformas tecnológicas de información y comunicación.

Antecedentes del Movimiento Latinoamericano Cultura Viva Comunitaria

Inicialmente en el año 2004, se da la implementación exitosa en Brasil, bajo la coordinación de la Secretaría de Ciudadanía y Diversidad Cultural y del Ministerio de Cultura, del Programa Puntos de Cultura[3] (que a su vez fue transformado en política de Estado en el año 2014 y actualmente continua vigente). Este modelo de política pública es uno de los antecedentes más relevantes en la conformación de este movimiento cultural en red. Ya que tiene como finalidad fomentar y valorar circuitos culturales ya existentes en las comunidades, por medio de acciones de articulación y de transferencia de recursos, para organizaciones de la sociedad civil con acciones culturales denominadas “Puntos de Cultura”.

El identificar la expresión cultural viva como un punto, permite trazar un mapeo de experiencias similares que al reconocerse se van conformando en un tejido.

¿Qué es un Punto? La unidad, la base de una red, sin dimensiones o forma predeterminadas. El Punto es independiente de la forma, pero se realiza en el espacio y es, por tanto, localizable e identificable en el territorio. Como la cultura también es una abstracción, la mejor palabra para dar forma a un concepto igualmente abstracto sería Punto, o punctos, que, en latín se refiere a un lugar determinado en el que se da la intersección de condiciones para realizaciones específicas(…). De ahí el Punto de Cultura, como una forma de expresión de la micro-red, realizada en el territorio (Turino, 2013, p. 18).

En el año 2005, se lleva a cabo en París la Convención sobre la Protección y Promoción de las Expresiones Culturales, de la Organización de las Naciones Unidas para Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). La UNESCO entiende a las políticas culturales como un conjunto de procedimientos de gestión administrativa y presupuestaria, que sirven como base para la acción cultural de un gobierno. Es por esta razón que esta convención es tan importante, ya que con ella los países participantes se comprometen a promocionar el trabajo conjunto entre Estado y sociedad civil para el desarrollo de políticas culturales a largo plazo[4].

El compromiso se hace oficial con la firma de la Carta Cultural Iberoamericana, durante la XVI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno, celebrada en noviembre de 2006, en Montevideo, Uruguay. Esta carta es el primer marco jurídico y conceptual en el ámbito cultural iberoamericano, ya que apoya el desarrollo de políticas centradas en la cultura como derecho humano universal y como un eje estratégico en el desarrollo sostenible de los pueblos, lo que permite la instalación del concepto de Cultura Viva Comunitaria.

En el año 2009, durante el Foro Social Mundial realizado en Belém do Pará, se da el primer contacto de agentes culturales latinoamericanos, comunitarios y estatales, con la política de Puntos de Cultura desarrollada en Brasil. A su vez ese mismo año se crea la Articulación Latinoamericana de Cultura y Política (ALACP) en Brasilia, que junto con la Red Latinoamericana de Arte para la Transformación Social (RLATS), subscribió el Anteproyecto de Norma Legislativa del Parlamento del Mercosur, recomendando a los países miembros del bloque, la creación del Programa de Puntos de Cultura, en escala regional y como respuesta a las demandas de un sector de la sociedad reconocido por su trabajo en comunidad.

En paralelo, diversas iniciativas de creación de legislaciones culturales y desarrollo de políticas públicas basadas en el concepto de cultura viva comunitaria de Brasil, comienzan a desarrollarse en países como Argentina, Costa Rica, Perú, Guatemala y Colombia. Este último, con casos exitosos de aceptación de la política cultural, como el de las alcaldías de Medellín y Bogotá.

Lo que queda claro es que el Programa Cultura Viva y los Puntos de Cultura de Brasil inspiraron y motivaron la construcción de este concepto de política cultural que hoy reverbera en diversas políticas públicas desarrolladas en ciudades y países latinoamericanos, siendo que en estos países, la asociación con los conceptos de territorio y comunidad queda marcadamente definida como el centro de la estrategia de acción de la política (Santini,2015, parr.18)[5].

También ese mismo año 2009, en el II Congreso Iberoamericano de Cultura en São Paulo, se acuerda apoyar la propuesta de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) [6] y de Brasil, de someter a la próxima Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno, un proyecto de creación del Programa IberCultura Viva[7], basado en el Programa Cultura Viva y en la experiencia brasileña de los Puntos de Cultura (Declaración de São Paulo) como parte de una articulación para la cooperación internacional a través de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI)[8].

Encuentro Plataforma Puente Cultura Viva Comunitaria

Necesitamos una CULTURA VIVA SIN FRONTERAS, en el entender que nada está listo (…) Cultura viva sin fronteras que construya sus propios corredores de la economía, una economía creativa que tenga de presente, como punto de partida al ser humano. Cultura viva sin fronteras, para recuperar los sentidos de nuestro propio hacer y pensar. Para recuperar nuestra potencialidad, nuestra capacidad de reinventarnos, nuestro deseo de vivir juntos. Cultura viva sin fronteras para romper las imposiciones de los grandes monopolios del consumismo que quieren reducir lo humano al enajenante universo del tener (Encuentro Plataforma Puente, Medellín, 2010).

En el año 2010, en la ciudad de Medellín en Colombia, se realizó el encuentro para el lanzamiento de la red continental de alrededor de cien organizaciones colaborativas y redes de base comunitaria, Plataforma Puente Cultura Viva Comunitaria[9], que posteriormente se reconoce como Movimiento Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria. Esta unión continental se fundamentó en el concepto de Cultura Viva Comunitaria y tenía como fin el fortalecimiento de las organizaciones en Latinoamérica, a partir del intercambio de experiencias que buscaban incidir en la construcción de políticas públicas a nivel continental.

En este encuentro se estipuló que el objetivo de esta unión era la lucha para que los gobiernos de los países involucrados, aprovechando la coyuntura política, se comprometieran a implementar el Programa Puntos de Cultura y a apoyar una propuesta de Ley General de Cultura, donde se asignara según recomendación de la UNESCO, 1% de los presupuestos nacionales para el desarrollo de proyectos culturales y 0.1% de ese presupuesto, específicamente para la Cultura Viva Comunitaria. En ese momento se llegaron a acuerdos importantes como la caracterización de las organizaciones participantes, los intereses y desafíos para lograrlos, así como las cinco dimensiones de su acción colectiva: incidencia, comunicación, producción de conocimiento, formación política y técnica, y organización propia[10].

Así inicia el proceso de articulación conjunta entre múltiples organizaciones culturales comunitarias, que por su parte ya se encontraban accionando en red sus propias maneras de organización colectiva desde su territorio y con muchos años de experiencia. Muchas de ellas accionaban desde la perspectiva del arte para la transformación social[11], como por ejemplo: la Red Latinoamericana de Arte para la Transformación Social[12](2005), la Red Mesoamericana de Arte para la Transformación Social Caleidoscopio[13](2008) y el Movimiento Juvenil de Arte Comunitario Mesoamérica (Maraca)[14].

En ese momento en el continente, había como una suerte de dos narrativas complementarias pero con ejes distintos. Una narrativa planteaba la centralidad de lo comunitario y la importancia del trabajo territorial y la otra ponía énfasis a lo colaborativo y a la importancia de las redes digitales con la cultura de red, que estaba asociado a financiamiento de redes. Creo que se siente la necesidad de encontrar y articular mejor estas experiencias más autónomas de los estados y líneas de financiamiento (Vocero de la Red de Diversidad. Bolivia. Conversación personal, 03 de noviembre de 2018).

Posteriormente, ese mismo año en Medellín se desarrolla el “Encuentro de Redes de Latinoamérica-Plataforma Puente-100 Organizaciones Culturales”, que conjuga las conclusiones de este primer encuentro y que marca una propuesta a recorrer en términos de la red.

Cada uno es el centro cuando tiene un saber, un pensar, un crear. (…) Ninguna palabra es periferia de otra, ningún rostro, ninguna pregunta, ninguna necesidad, ninguna dignidad, ninguna utopía. Todos somos periferia y centro al mismo tiempo, al igual que todos somos comunidad y gobierno, gobierno y comunidad (Encuentro Plataforma Puente, Medellín, 2010).

La movilización impulsada por la Plataforma Puente Cultura Viva Comunitaria inicialmente apoyó el nacimiento de colectivos nacionales multisectoriales de lucha por la Cultura Comunitaria en países como Brasil (Movimiento Social de las Culturas), Argentina (Pueblo Hace Cultura), Perú (Somos Cultura) y Colombia (Plataforma Puente Cultura Viva Comunitaria) y de espacios regionales en Centroamérica y el Caribe. Este encuentro fue muy significativo para el desarrollo del Programa IberCultura Viva, ya que en él se visibilizó desde la sociedad civil, la inexistencia de legislación cultural en los diferentes países del continente, que amparara o fortaleciera a las organizaciones culturales de base comunitaria bajo esos términos.

Medellín es un valor agregado a proponer un puente entre cultura y política cuando se dice no hay un centro. No solo los gobiernos hacen política pública. Antes los encuentros eran de metodología, mientras que ese fue un posicionamiento como sujetos políticos y culturales. Reconocer el aporte de Eduardo, de Célio, de esas personas que vinieron a decir las cosas de una manera tal que prendió la chispa en las conexiones e hizo que la gente se sintiera parte (Vocera Guanared. Conversación personal, 11 de febrero de 2019).

Durante el año 2011, se da continuidad al interés de la cultura viva, a través de espacios gubernamentales con participación de la sociedad civil como el IV Congreso Iberoamericano de Cultura en Mar del Plata, Argentina, bajo el tema de “Cultura, Política y Participación Popular”. También con la intervención ese mismo año, en el IV Congreso Iberoamericano de Cultura del Cofralándes de Organizaciones Culturales Comunitarias y en la Cumbre Social del Mercosur, donde se impulsa la creación del Programa Puntos de Cultura a nivel continental.

Sin embargo, no es hasta el año 2012 que varios hechos ayudan a la consolidación de la propuesta de red latinoamericana. La realización de la Semana Continental por la Cultura Viva Comunitaria y en Brasil, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo, donde cerca de veinticinco bolivianos(as) integrantes del grupo de Teatro Trono y de la Comunidad de Productores del Arte (COMPA), viajaron desde su país para participar en la Cumbre de los Pueblos en el marco de Río+20 y a su travesía la llamaron caravana “Por la Vida”.

El impacto de esta caravana desató el interés de otros miembros de la Plataforma Puente Cultura Viva Comunitaria también presentes, lo que los impulsó a tomar la decisión de organizar el I Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria. La fuerza simbólica del acto de Bolivia fomentó la decisión de la sede del congreso, con el regreso de esta misma caravana a su país de origen, bajo el lema “Por La Paz”. Como parte de la planificación del primer congreso, previamente un equipo de organizaciones latinoamericanas provenientes
de Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, El
Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Paraguay se reunieron
del 10 al 14 de enero de 2013 en La Paz, para aportar en aspectos organizativos, logísticos y de contenido.

Conformación del Movimiento Latinoamericano Cultura Viva Comunitaria

La conformación de este movimiento cultural en red se dio a partir del desarrollo de congresos latinoamericanos de Cultura Viva Comunitaria, realizados ininterrumpidamente cada dos años a partir del año 2013. A continuación se detallan sus principales aspectos en torno a su propuesta de acción colectiva.

Los congresos fueron una especie de agenda de eventos que nos impusimos para que el movimiento fuera tomando forma. De ahí salió el desafío de hacer cada dos años un congreso latinoamericano y en el medio hacer congresos nacionales. Lo que nos lanzamos a hacer fue el primero en La Paz, e inmediatamente ahí salió Centroamérica con Guatemala y luego fue en El Salvador. Pero hasta ese momento no se sabía que se iba a hacer un congreso cada dos años. En el primer congreso hubo mucha fuerza, mucha energía y ahí todos evaluamos que se podía seguir caminando y plantearse cada dos años el congreso latinoamericano (Vocero El Culebrón Timbal. Moreno, Buenos Aires, Argentina. Conversación personal, 12 de junio de 2019).

Durante los congresos se desarrollan distintas actividades de carácter artístico y cultural que buscan incentivar el intercambio no solo intelectual sino también lúdico. Si bien cada congreso ha sido diferente, la propuesta base del primero partió de la necesidad de poner en común las experiencias de CVC presentes en el continente. La iniciativa de una caravana continental hacia la sede del congreso fue el germen que detonó el intercambio. A su vez el diálogo a través de mesas de trabajo, talleres y el convivio por medio de festivales artísticos o peñas culturales son escenarios cotidianos de la CVC que son trasladados al congreso.

A continuación se especifican algunas contribuciones de los últimos cuatro congresos efectuados, con el fin de definir los principales lineamientos de funcionamiento de este tejido colectivo.

I Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria

El I Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria (I CLCVC), se llevó a cabo del 17 al 22 de mayo de 2013 en La Paz, Bolivia, bajo la temática “Cultura, Descolonización y Buen Vivir”. Es a partir de este encuentro que se establecen los acuerdos de acción de la red latinoamericana en ese momento bajo el nombre de Plataforma Puente de Cultura Viva Comunitaria. Acá se propuso la definición de organizaciones culturales comunitarias como:

Aquellas expresiones artísticas y culturales que surgen de las comunidades, a partir de la cotidianidad y la vivencia de sus territorios. Las experiencias de formación humana, política, artística y cultural que reconoce y potencia las identidades de los grupos poblacionales, el diálogo, la cooperación, la coexistencia pacífica, y la construcción colectiva, hacia el respeto de los derechos de las personas y el mejoramiento de la democracia (I CLCVC, 2013).

Esto permitió aglomerar una serie de experiencias que se accionaban desde la cultura viva comunitaria pero que en algunos casos no se reconocían como tal, para iniciar un proceso de acuerpamiento colectivo a nivel latinoamericano, en miras de la construcción de una propuesta política desde la acción comunitaria, que les diera visibilidad y reconocimiento.

Luego en Bolivia nos cayó la ficha de que lo que veníamos haciendo desde hace muchos años era CVC. Porque hasta ese momento nosotros creíamos que lo que hacíamos tenía que ver con el territorio pero no estaba vinculado a la cultura. Bolivia fue el gran despertar en todo sentido. En participación, en comprender, en compartir lo que hacemos, entonces volvimos con mucha energía de allí y lo que hicimos fue tener un rol más fuerte (Vocera Organización Argentina para Sociedades Inclusivas (OASI). Moreno, Buenos Aires-Argentina. Conversación personal, 5 de junio de 2019).

A este primer encuentro se convocó alrededor de seiscientos congresales de diecisiete países del continente. Participaron gestores culturales, representantes de bibliotecas populares, teatro comunitario, murgas, colectivos de arte callejero, circo social, música, danza, comunicación y radio comunitaria, educación popular, economía social solidaria, pueblos originarios, así como representantes de Puntos de Cultura, entre otros. La propuesta de una caravana continental que culminara en La Paz fue uno de los detonantes más emotivos de la experiencia. A su vez se desarrollaron múltiples actividades culturales y artísticas que incentivaron vincular las comunidades con las organizaciones participantes.

Círculos de la Palabra

Es importante resaltar que uno de los aspectos relevantes de esta propuesta en torno a su acción colectiva es que está orientada desde la forma de organización de un congreso, a la discusión y reflexión de las prácticas de Cultura Viva Comunitaria. Este formato reconoce el desarrollo de la discusión en distintos ámbitos. Uno de ellos es el de los “Círculos de la Palabra”.

Estos son espacios de diálogo e intercambio de experiencias comunitarias. Funcionan como una metodología de trabajo que se plantea desde la horizontalidad y que es utilizada en el seno de algunas organizaciones locales. Son medulares en cuanto fomentan el desarrollo de las acciones acordadas a nivel continental que se traducen en planes de acción colectiva local. Durante los círculos de la palabra los colectivos participantes exponen sus experiencias en territorio en torno a la discusión de preguntas detonadoras que vinculen los intereses comunes desde el plano regional. Su aporte está en que la discusión a través de la deliberación y el consenso genera el compromiso de darle seguimiento a lo acordado de manera individual o colectiva.

Estas mesas temáticas de discusión se han mantenido a lo largo de todos los congresos y han permitido contener intereses particulares que trascienden las barreras del territorio y sugieren acciones colectivas a partir de la contextualización de la situación del sector cultura en los países latinoamericanos. Esta apertura a una visión regional de lo que sucede a nivel local es fundamental para ampliar las posibilidades de accionar colectivamente.

Lo relevante es mencionar que en este primer congreso se trabajaron doce círculos de palabra. Estos estuvieron dirigidos a la generación de insumos específicos y pertinentes en cada área, en miras de acordar metas por cumplir durante los años siguientes. Esta propuesta de trabajo ha permitido forjar una agenda en común a partir de la agrupación de los intereses. Lo facilita darle seguimiento a las temáticas a lo largo del tiempo y sin depender de la presencialidad física.

Acuerdos a seguir a partir del congreso

En el caso del I Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria, los acuerdos iniciales estaban dirigidos a generar un espacio de intercambio y articulación entre experiencias y redes de la Cultura Viva Comunitaria en todo el continente. A través de mecanismos que combinaran el debate presencial y la realización de una agenda de trabajo en común para establecer ciertos acuerdos y darles seguimiento. También la sistematización y circulación colaborativa de los saberes producidos en estos procesos fue una estrategia que les motivó a sacar conclusiones sobre la situación continental del sector cultura.

El congreso lo que logró fue desbordar estas dos redes y trasladar el debate a un territorio más amplio. Se mostró un involucramiento de muchas organizaciones y por tanto desplazaron la idea de la Plataforma Puente hacia la de un Consejo Latinoamericano con esperanza de una vinculación a los procesos gubernamentales (Vocero de la Red de Diversidad. Bolivia. Conversación personal, 3 de noviembre de 2018).

El compromiso de concebir estrategias y equipos de trabajo, que garantizaran una labor sistemática dirigida hacia el logro de políticas nacionales y regionales de apoyo a la Cultura Comunitaria con asignación de presupuestos nacionales, fue el principal motor de este nacimiento colectivo.

Constituir una red latinoamericana a partir de la lucha del 0.1%. Ese fue el catalizador influido por la política pública de Brasil con la esperanza de que los gobiernos generaran financiamiento y apoyo a la CVC. Sirvió para instalar en los países el nacimiento de la red. No es que en los países no haya habido redes, pero instaló continentalmente una narrativa a este concepto compartido y una suerte de adhesión a un concepto movilizador que era CVC que no teníamos antes (Vocero de la Red de Diversidad. Bolivia. Conversación personal, 3 de noviembre de 2018).

Durante este primer congreso, los objetivos fundacionales buscaban identificar ideales comunes dirigidos a acciones generales y ambiciosas que con los años se han ido depurando en acciones más específicas. En primera instancia fue así, ya que necesitaban cobijar la gran diversidad de intereses de los colectivos participantes. Pero también pretendían concienciar un cambio en la forma de pensar y encarar el tema de la política pública desde la cultura. Esta vez la cultura no como fin, sino como medio para alcanzar objetivos a través de acciones que en muchos casos ya presentaban resultados exitosos y una larga trayectoria en sus comunidades.

Vinculaciones para la incidencia política

Al finalizar este primer congreso, se lograron concretar algunas acciones como la articulación de al menos diez grupos de coordinación de una agenda conjunta del tejido de Cultura Viva Comunitaria en El Alto y la propuesta de apoyar una Ley de Cultura Viva Comunitaria al acordar la lucha continental por el 0.1%. También se declaró al 22 de mayo de cada año “Día Internacional de la Cultura Viva Comunitaria”, se conformó el Consejo Latinoamericano por la Cultura Viva Comunitaria como eje vinculador de la red. Se propuso la organización de congresos nacionales como esfuerzo para articular la red en cada país, así como una sede en Centroamérica para el siguiente congreso con el objetivo de integrar la región. Estas acciones marcaron el inicio del tejido latinoamericano[15].

II Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria

Este segundo congreso se celebró en El Salvador del 27 al 31 de octubre de 2015, bajo el lema “Convivencia para el bien común”. Los organizadores de este encuentro latinoamericano fueron: la Red Salvadoreña de Cultura Viva Comunitaria, integrada por el Movimiento de Arte Comunitario de Centroamérica, la Asociación Escénica, la Asociación Tiempos Nuevos Teatro (TNT), Instituto Nacional de la Juventud (INJUVE), los Consejos para el Desarrollo Artístico Cultural Comunitario (CODACC), junto con la Secretaría de Cultura de la Presidencia, la Alcaldía Municipal de San Salvador y la Universidad de El Salvador.

Inicialmente se había sugerido el congreso en Guatemala pero ante su situación social y política, El Salvador asumió el reto. En esta ocasión se acordó que el movimiento se seguiría autoconvocando a través de un congreso latinoamericano cada dos años y que en los años siguientes, sus integrantes lucharían para que en cada gobierno de los países involucrados se implementara el Programa Puntos de Cultura como detonante para que se impulsara una Ley General de Cultura.

Para este congreso se contó, por primera vez, con el apoyo económico del Programa IberCultura Viva, que marcó el inicio de una vinculación estatal y la incorporación de reflexiones más formales de representantes de la Cultura Viva Comunitaria del continente, que a partir de su práctica y trayectoria validaron algunas propuestas del colectivo desde la visión de lo comunitario como eje de acción.

Para la Red Salvadoreña de Cultura Viva Comunitaria, el segundo congreso latinoamericano es la continuidad de un proceso de emancipación y autonomía de carácter popular local, que se articula hoy un esfuerzo continental, en el que muchos actores sociales trabajamos por una agenda común. Una agenda que ha venido desarrollándose desde, con y para las comunidades a lo largo de los últimos quince años. Se trata de ciento veinte mil experiencias populares y comunitarias que existen en el continente (Melguizo, 2015, p. 125).

Vinculaciones para la incidencia política

La vinculación de Centroamérica a la propuesta de Cultura Viva Comunitaria fue un paso importante dado que implicó el intercambio de formas de trabajo distintas desde una visión de lo comunitario desarrollada con un apoyo estatal más fuerte. La presencia del Estado Salvadoreño fue crucial, dado que fue la primera vez que participaba de manera activa en el desarrollo de un encuentro latinoamericano en función de la cultura viva.

Durante este congreso se realizaron una serie de acciones que buscaban posicionar las demandas de la cultura viva desde la sociedad civil pero con el apoyo de la comunidad latinoamericana. Esta última iniciaba un proceso de reconocimiento de la situación de la región centroamericana e incorporaba a su propuesta visiones complementarias del ser y hacer comunitario. La presencia de referentes latinoamericanos importantes de la cultura viva le significó un apoyo crucial en el desarrollo de la propuesta en El Salvador y motivó a otros y otras representantes del movimiento a generar vinculaciones similares en sus propios contextos.

El congreso es la conciencia de las voces latinoamericanas que venimos trabajando juntos desde hace diez años y aquí se ha vuelto a renovar ese espíritu; pero lo más singular de este encuentro es que hasta ahora nunca habíamos escuchado de parte de los funcionarios de un gobierno la misma palabra, el mismo latido del corazón, la emoción por las mismas cosas. Me voy impactada por el discurso de la Secretaría de Cultura, llena de ilusión y alegría, y voy a contar esta experiencia en mi país (Inés Sanguinetti, Crear Vale la Pena, Argentina[16]).

Sin embargo, de este congreso en particular se cuenta con poca información, mucha reconstruida a partir de las experiencias de participantes. No se generó un documento de acuerdos y lineamientos a seguir, como en el caso del primer congreso, sino que se priorizó en el intercambio de experiencias y la documentación de algunas de ellas en un libro que se llamó “II Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria El Salvador 2015: Convivencia para el Bien Común”, cuyo compilador fue Jorge Melguizo. En este libro se documenta la experiencia de referentes de cultura viva comunitaria de: Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y sobre la Red de Arte y Transformación Social como antecedente de esta unión.

III Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria

Del 20 al 25 de noviembre de 2017, se efectuó en la ciudad de Quito en Ecuador, el III Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria (III CLCVC), bajo el lema “Ser Comunitario”. Durante esta ocasión se reunieron alrededor de cuatrocientas cincuenta personas provenientes de colectivos y organizaciones culturales en red.

Cincuenta y dos de estos congresales fueron seleccionados (as) a través de la convocatoria de movilidad de IberCultura Viva. Este congreso fue organizado por la Red Ecuatoriana de Cultura Viva Comunitaria, con el apoyo de treinta y cuatro comunidades de Quito, con el objetivo de facilitar un espacio de intercambio y articulación entre experiencias y redes en todo el continente e impulsar ámbitos de recuperación y fortalecimiento de iniciativas legislativas y de política pública estatal en relación con el sostenimiento de experiencias culturales comunitarias.

Acuerdos a seguir a partir del congreso

En el caso de este tercer congreso, entre los acuerdos más importantes está la revisión de la pertinencia del Consejo Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria como organismo coordinador a nivel latinoamericano. Así mismo, el seguimiento de los acuerdos pactados a través del compromiso adquirido por los y las participantes de cada círculo. En esta ocasión se propuso incluir un círculo sobre niñez y juventud en el siguiente congreso, así como una valoración de las necesidades para conformar una agenda común para el movimiento, que incorporara de una manera más activa a la región centroamericana y que propugnara un mejor seguimiento de los acuerdos establecidos previamente.

Uno de los desafíos de este congreso es que se incorporó a muchas organizaciones comunitarias que se interesaron en la convocatoria del congreso pensándolo en términos formales. Estas se encontraron con un intento colectivo de varias redes de conformar un movimiento, que partía de intereses muy diversos y difíciles de contener y atender en su totalidad. Aun así, la experiencia ayudó a reflexionar en cómo incorporar a las organizaciones nuevas y cómo asumir la representatividad, entendida como un rol que decide la mayoría. No obstante, en realidad la propuesta de esta red parte del acuerdo a través de la deliberación y el consenso como manera de validar las contribuciones de las minorías y de las poblaciones diversas.

Durante este congreso también se incorporaron algunas prácticas colectivas que buscaban perfilar un sentido de identidad. Una de ellas es el seguimiento de la propuesta que viene desde el primer congreso de crear un “Pasaporte Cultural”:

De esta manera se discutió que el “Pasaporte Cultural” sea un acuerdo entre todos los Puntos de Cultura para que respalde la circulación de quienes se consideran parte de CVC puedan transitar y encontrar formas colaborativas de hospedaje, difusión cultural, intercambio de saberes (Conclusiones círculo de la palabra 2. “Autonomía, soberanía y territorio”, III CLCVC-Ecuador).

A su vez, la incorporación de la ceremonia del bastón en el marco de la inauguración y cierre del congreso, como un aporte desde los pueblos originarios y la práctica del abrazo comunitario propuesta por la delegación argentina, son algunos ejemplos de creaciones culturales colectivas que se han sumado en el marco de los congresos como una manera de legitimar su hacer y darle un contenido identitario de base.

El Bastón de la Cultura Viva Comunitaria

El bastón representa lo colectivo y lo comunitario, entonces lo que significa y lo que quiere decir y el hecho de que va a ir caminando, no es solamente desde lo simbólico, porque esto no es que sea una representación diríamos teatral de tal cosa. Esto es la realidad de nosotros, esto es el territorio, todos nosotros, nuestras familias y así entendemos la Cultura Viva Comunitaria. Entonces así como llegó a Mendoza y nos dieron esa tremenda responsabilidad, se tomó la decisión de que quedara en un altar junto a otras varas de pueblos originarios. Así con esa responsabilidad, va a ir caminando este bastón, porque está acá y se va a ir llenando de ofrendas (Claudia Herrera. Ceremonia de traspaso del bastón. I jornada de planificación hacia el IV CLCVC en Argentina. Buenos Aires, 11 de marzo de 2018).

El bastón de la Cultura Viva Comunitaria es un regalo de los Pueblos Originarios al movimiento latinoamericano (ver ilustración adjunta). Fue entregado por el taita Alonso Jaime en la caminata que se realizó en el Qhapah Ñan, en el marco del III Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria en Ecuador. El bastón es un elemento sagrado de mando de las culturas de pueblos originarios de Latinoamérica (Abya Yala), que representa a la familia y la comunidad y que conecta a los seres humanos con el cielo y la tierra, con los antepasados y la profunda cosmovisión y valores comunitarios de los pueblos originarios.

Con el bastón como símbolo que sostiene a esta comunidad particular es que se empieza a implementar la ceremonia del bastón. Antes de esta, ya se realizaban intervenciones por parte de colectivos de pueblos originarios para la apertura de los dos congresos latinoamericanos previos. Pero es con la llegada del bastón, en el marco del tercer congreso y con la continuación del mandato latinoamericano, en las reuniones de planificación y desarrollo del cuarto congreso en Argentina, que se instala el rito como un elemento identitario que representa y contiene a la Cultura Viva Comunitaria de Latinoamérica.

La ceremonia del bastón de la Cultura Viva Comunitaria es un ritual incorporado a la dinámica de la red que se realiza con el objetivo de armonizar las energías del colectivo. Así, la dinámica permite a quienes participan (re)conocerse antes de iniciar el diálogo y generar una atmósfera de confianza y disposición del cuerpo para la escucha y el intercambio antes de la toma de decisiones que definirán el camino a seguir a través de la conformación de una nueva agenda de trabajo en común.

Ilustración 2. Bastón de la Cultura Viva Comunitaria

Fotografía: Andrea Mata.

Abrazo comunitario

Además de la ceremonia del bastón, el abrazo comunitario es una práctica colectiva de la red, consecuente con la propuesta desde la perspectiva del Buen Vivir de los pueblos originarios del continente (Bang y Wajnerman,2010; Wajnerman,2012)[17]. Busca, a través de acciones concretas, el entendimiento de que el pensamiento comunitario debe estar incluido en el comportamiento individual y que es el potencial de lo colectivo, lo que permite que acciones individuales o grupales tengan mayor alcance.

El abrazo comunitario es una expresión que alude a la acción de abrazarse colectivamente. Se realiza al finalizar los encuentros de la red como una manera de reforzar la unión del colectivo a través del contacto corporal. Para conocer más detalles de esta expresión cultural colectiva ver anexo 5. “No hay celebración del acuerdo creativo más importante que el abrazo. Estrecha, une, compacta, los cuerpos se hacen uno, de dos o más personas. El abrazo colectivo es el cierre para celebrar la revolución corporal cotidiana” (Nogales, 2013, p. 114).

A pesar de que esta práctica colectiva se incorpora al movimiento latinoamericano como una propuesta argentina, también se ubican expresiones similares de esta acción colectiva en otras agrupaciones de otros países dentro de la red. Por ejemplo en el caso de Costa Rica, a esta acción se le conoce comoabrazo peñero”. No viene a ser un abrazo colectivo como en Argentina, sino que tiene un sentido de encuentro entre dos o más personas con un valor especial de dar y recibir en el reconocimiento del encuentro con el otro. “El abrazo es la acción, experiencia humana que encadena y democratiza las pulsiones de ser uno mismo acogiendo al otro en el propio cuerpo (…) El abrazo es comunión, es comunidad, es construcción comunitaria” (Nogales, 2013, p. 115).

Vinculaciones para la incidencia política

A nivel de incidencia política las acciones colectivas más importantes partieron de dos ejes: el intercambio de experiencias en territorio a partir de los circuitos culturales y la demanda desde el ámbito latinoamericano al Estado ecuatoriano, en torno a la necesidad de generar y apoyar políticas de cultura comunitaria. Como estrategia política resulta interesante, en cuanto le ha permitido a la red afianzarse en los territorios donde se han organizado los congresos, al otorgarle legitimidad estatal a partir de la presencia de los congresales latinoamericanos y el diálogo con representantes estatales como en este caso, representantes de la provincia de Pichincha, Ecuador.

Por otro lado, desde el desarrollo local se evidenció la pertinencia de la propuesta política a través de iniciativas culturales y artísticas exitosas en territorio, que le sirven de ejemplo o inspiración para sugerir nuevas acciones dentro de las organizaciones participantes. En el caso de Ecuador, el congreso resultó un impulso clave en el fortalecimiento de la red y la maduración de la propuesta que logró concretarse con el lanzamiento de la línea de fomento a la Cultura Viva Comunitaria en setiembre de 2019 por parte del Ministerio de Cultura y Patrimonio.

IV Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria

Del 10 al 18 de mayo de 2019, bajo el lema “Territorios para el Buen Vivir” se realizó el IV Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria (IV CLCVC), en Argentina que se definió con un formato distinto de los tres anteriores. En este caso se optó por una caravana que transitaba mil cuatrocientos kilómetros, desde la provincia de Mendoza, San Francisco-Córdoba, Paraná-Entre Ríos, San Martín, Hurlingham, Chacarita hasta la Boca en Buenos Aires.

La caravana tenía como fin continuar la organización a nivel continental y la construcción de criterios que promuevan representaciones de colectivos en los distintos países, a través de dos instrumentos prioritarios: el mapeo de experiencias y la realización de congresos nacionales. Ambos ejes de trabajo impulsados en encuentros anteriores. Llevó el nombre de “Caravana Iván Nogales Bazán”, en honor de la trayectoria del director de Teatro Trono de Bolivia, uno de los principales impulsores del movimiento y que lamentablemente falleció un mes antes de iniciar este cuarto congreso.

A través de once círculos de la palabra tratados en cada sede, se llevaron a cabo debates, talleres y plenarios sobre temas específicos que conformaron la agenda para los dos años siguientes al último congreso. Estos son:

  1. Arte y cultura para la transformación.
  2. Legislación y políticas públicas en Cultura Viva Comunitaria.
  3. Comunicación.
  4. Infancias y juventudes en la Cultura Viva Comunitaria.
  5. Pueblos originarios.
  6. Feminismos, géneros y diversidades.
  7. Hacia otras economías.
  8. Educación popular, creativa y transformación social.
  9. Derechos humanos.
  10. Salud y buen vivir.
  11. Organización del movimiento latinoamericano Cultura Viva Comunitaria.

Vinculaciones para la incidencia política

Dentro de las actividades en cada sede se realizaron festivales artísticos y visitas a circuitos territoriales. Con la llegada a Buenos Aires se efectuó el I Festival Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria con presencia de grandes producciones populares emblemáticas del arte comunitario latinoamericano (música, cine, teatro comunitario, murga, danza, circo, arte callejero).

Además se realizó una “Consulta Familiar y Barrial” de apoyo a la CVC, como parte de la presentación en el Congreso de la Nación Argentina del proyecto de “Ley de Apoyo a la Cultura Comunitaria, Autogestiva e Independiente”. En esta ocasión se acordó seguir la trayectoria con el V Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria a celebrarse inicialmente en Perú en el año 2021, pero por motivo de la pandemia del COVID-19, fue trasladado al 2022. Además se dejó sugerida la convocatoria de México para el VI congreso con el propósito de fortalecer la red mesoamericana.

La presentación del proyecto de Ley de Apoyo a la Cultura Comunitaria a Daniel Filmus (diputado nacional y presidente de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados), estuvo a cargo de una delegación compuesta por referentes de las cuatro sedes del IV Congreso Latinoamericano de CVC. Se logró un compromiso explícito en la construcción de un consenso entre distintas fuerzas políticas para lograr el tratamiento de la propuesta y la posible integración de la perspectiva de la cultura comunitaria en el cuerpo de una Ley Federal de las Culturas, también en proceso de debate.

Acuerdos a seguir a partir del congreso

La línea de tiempo de los cuatro congresos latinoamericanos de Cultura Viva Comunitaria realizados hasta el momento evidenció sus logros en términos de profundidad de discusión y replanteamiento de la propuesta colectiva. No solo resalta el rumbo orgánico que la voluntad del encuentro latinoamericano produjo con el tiempo, sino que también mostró cuáles son las ideas fuerza que guían los procesos a nivel local, nacional y continental.

En el caso del primer congreso, al ser el bastión de origen se desarrolló con cuidado y detenimiento con la finalidad de sumar a la mayoría de colectivos. Se ahondó en detalles con el fin de incluir todas las propuestas y accionar desde ese conocimiento. El segundo congreso sirvió para darle continuidad al movimiento y para ampliarlo al integrar la mirada de Mesoamérica como región. Ya para el tercero, lo que se buscó fue reformular la estrategia organizativa, sumar colectivos y darle preponderancia al trabajo de los círculos en la construcción de una agenda. En el cuarto, se reforzó no solo el seguimiento bianual, sino que se propuso un acompañamiento más articulado a través de acciones específicas delimitadas en un plan de acción de cada uno de los círculos de palabra.

Pero principalmente, este cuarto congreso apostó por la descentralización, a construir desde la experiencia en territorio y darle un valor agregado a los círculos de palabra[18]. En especial al vinculado con la organización del movimiento, que vendría a cerrar la discusión iniciada en Ecuador, al asumir el rol antes delegado al Consejo Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria.

A pesar de que los congresos marcan una pauta común a seguir en esta construcción colectiva, todavía sus acuerdos son continuados de manera parcial y las acciones se ven limitadas por las responsabilidades dentro de los colectivos de origen. Todavía deben depurar sus mecanismos de seguimiento de manera que el tejido pueda continuarse como movimiento más allá de los momentos en que se realizan los congresos.

Congresos como plataforma para la creación de una agenda común

La trayectoria a partir de los congresos latinoamericanos muestra una propuesta de gestión construida en colectivo. En ese sentido las personas que participan en estos espacios de intercambio y diálogo suman desde sus propias posibilidades y experiencias. No es importante si son personas que participan por primera vez o están presentes desde el inicio. Tampoco importa si quienes están presentes en la toma de decisiones llegan a ejecutar lo convenido. Se trabaja sobre el supuesto de que el valor está en compartir sus experiencias y proponer líneas de acción desde sus prácticas en territorio. En este caso a partir de los ejes temáticos de los “Círculos de la Palabra”, que hayan sido discutidos y acordados previamente.

A través de la participación en los congresos organizados por el MLCVC se logra un intercambio sistemático como un proceso de creación de institucionalidad que es muy interesante de analizar. Este incentiva la incorporación de nuevos actores, estimula la permanencia de quienes lo idearon en un inicio y propone una manera de trabajo que es permanente, repetible y continua. No obstante, también se encuentra en constante transformación y depuración de las estrategias a implementar. Con el tiempo esta organización de la acción colectiva puede generar un discurso oficial construido a partir de la suma de las prácticas y propuestas, pero dirigido hacia una política que valide desde la práctica la cultura construida desde abajo.

Si bien la propuesta del MLCVC cada vez sirve de inspiración en otras latitudes[19], donde el ser comunitario adquiere otros matices y se incorpora a otro sentido de colectividad; el germen que la vio nacer parte de la reivindicación de principios de los pueblos originarios que buscan visibilizar otro tipo de desarrollo. Entiéndase un desarrollo humano acorde con las necesidades políticas de colectivos comunitarios que desean una relación con los Estados, de manera descolonizada, despatriarcalizada y basada en las necesidades y posibilidades de las comunidades latinoamericanas. En el capítulo que se presenta a continuación, se analizan esas particularidades y se relacionan con una realidad continental que ha potenciado teorizar al respecto.

Ilustración 3. Congresos Latinoamericanos de Cultura Viva Comunitaria

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Elaboración propia.


  1. http://www.culturaiberoamerica.cr/culturas-vivas-comunitarias/
  2. Las primeras políticas culturales comenzaron planteándose desde la concepción de una unidad territorial y cultural relativamente homogénea. En este sentido las intervenciones en las artes, las letras y el patrimonio, con las que preponderantemente se identificaba a la “cultura”, han tendido a legitimar y autenticar lo nacional, supuestamente compartido por la totalidad social dentro de un territorio dado. La segunda generación de las políticas culturales refiere a la expansión conceptual y pragmática de la cultura hacia los dominios de las industrias culturales y los medios de comunicación. Esto como un potencial de ampliación del acceso y la participación en la vida cultural. La tercera generación de políticas culturales planteó la imbricación de la cultura y el desarrollo, y la puesta del ser humano en el centro de esta última problemática. Por otra parte, las políticas culturales parecen tener más predicamento en la cooperación internacional que en los propios territorios, se trata de afianzarlas con un renovado concepto de lo público en todos los niveles de los Estados y de cara a lo transnacional.
  3. Creado por Célio Turino, ex secretario de ciudadanía cultural del Gobierno de Brasil. Sanción de la Ley 13.018/2014.
  4. Primero fue la UNESCO en el marco del Tercer Decenio Mundial para el Desarrollo Cultural 1988-1997, la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo produjo el informe Nuestra Diversidad Creativa (1996). A esto seguiría la Conferencia Intergubernamental sobre Políticas Culturales para el Desarrollo (Estocolomo, 1998). Pero los nuevos pasos decisivos estarían dados por la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural (Paris, 2001) y por la Convención sobre la Promoción y Protección de la Diversidad de las Expresiones Culturales (Paris, 2005). La concepción de la diversidad cultural como patrimonio común de la humanidad y como motor del desarrollo sostenible, el reconocimiento del aporte de los saberes de pueblos autóctonos y tradicionales, la plena realización de los derechos humanos y las libertades fundamentales, y los riesgos de los desequilibrios entre países ricos y pobres son los fundamentos de esta Convención.
  5. https://iberculturaviva.org/cultura-viva-y-la-construccion-de-un-repertorio-comun-para-las-politicas-culturales-en-america-latina/?lang=es
  6. Órgano permanente de apoyo institucional y técnico a la Conferencia Iberoamericana y a la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, integrada por 22 países iberoamericanos:19 de América Latina y 3 en la península Ibérica: España, Portugal y Andorra. En http://segib.org/es/node/11.
  7. Programa de cooperación internacional técnica y financiera, dirigido al fortalecimiento de las culturas de base comunitaria de los países miembros de la OEI que articulen experiencias de políticas culturales. Aprobada su creación en el 2009, aprobado su presupuesto en 2012 y puesto en marcha en 2015. Actualmente vigente. http://IberCulturaviva.org.
  8. https://oei.org.ar.
  9. Organizado por Corporación Cultural Nuestra Gente, Corporación Convivamos, Fundación Circo Medellín, Red de Hip Hop la Elite, Platohedro, Museo de Antioquia.
  10. CVC. (2010). Pensar, sentir, hacer… Por qué Cultura Viva Comunitaria? Texto Sugerido del Encuentro Plataforma Puente Cultura Viva Comunitaria. Medellín. pp. 1-9. En http://IberCulturaviva.org/publicacoes/outros/?lang=es
  11. A su vez el enfoque del Arte para la Transformación Social, con la cultura como eje vertebrador del desarrollo, busca a través de la creatividad y la experiencia, la inclusión social y desarrollo comunitario. La participación a través del arte define una práctica concreta entre personas y organizaciones que fomenta relaciones simétricas, ya que cuando se participa se está presente y se es parte de algo que te relaciona con otros, como una manera de incidir al ser cooperante, coautor y corresponsable del accionar colectivo.
  12. http://www.artetransformador.net
  13. http://www.caleidoscopioenelevacio.blogspot.com
  14. http://www.redmaraca.blogspot.com
  15. Después de este primer congreso, en el año 2014, bajo el tema de “Cultura Viva Comunitaria”, se llevó a cabo el VI Congreso Iberoamericano de Cultura en Costa Rica, organizado por la SEGIB y con la participación de los gobiernos de veintiún países latinoamericanos que conformaban en ese momento la comunidad Iberoamericana, además de Portugal y España. Allí se efectuó el lanzamiento oficial del programa de cooperación internacional IberCultura Viva, aliado estratégico de la red y se le dio seguimiento a las propuestas del primer congreso. Esta vez desde un intercambio con los Estados Iberoamericanos, que en ese momento también mostraron entusiasmo en apoyar la cultura viva y su crecimiento a futuro.
  16. http://www.cultura.gob.sv/inauguran-el-ii-congreso-latinoamericano-de-cultura-viva-comunitaria/
  17. La misma se detalla en el siguiente capítulo.
  18. En este caso se propuso que el círculo 11 (compuesto por un o una representante de cada país comprometido (a) con el seguimiento de este en los próximos dos años), discutiría la orgánica del movimiento e incluiría la mirada de los círculos de palabra trabajados a través del apoyo de un o una presentante por círculo en esta comisión. A su vez se acordó mantener el círculo de niñez y juventud, así como el de pueblos originarios. Se hace referencia a que los territorios para el Buen Vivir, son espacios concretos de reunión e intercambio que respetan las diversidades y buscan en una visión más amplia la despatriarcalización, la desmercantilización y la descolonización, a través del trabajo colaborativo y la resistencia.
  19. Por ejemplo, colectivos de España, Alemania y Francia han participado en los dos últimos CLCVC con el fin de conocer a profundidad este abordaje comunitario.


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