La diplomacia parlamentaria de Malvinas en el Senado de la Nación
1. La Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación y la cuestión de las Malvinas
Como se comentó oportunamente en el capítulo I, históricamente, esta comisión llevó a cabo las tareas que se encuentran detalladas en el artículo 62 del reglamento de la Cámara de Senadores. Si bien ya las hemos expuesto, lo hemos hecho en forma parcial; por lo tanto, volveremos sobre el tema a los fines de exponer la vinculación entre dicha comisión y las diferentes expresiones de diplomacia parlamentaria.
El artículo 62, tal como se lo conoce en el actual reglamento de Cámara, sufrió una serie de modificaciones. Una de las primeras reformas sustanciosas en términos de contenidos se realizó con un decreto aprobado el 19 de mayo de 1949, durante el primer gobierno peronista. En ese momento, se introdujo una enumeración taxativa extensa de las competencias de la comisión, que quedaron redactadas en el artículo 60 de la siguiente manera:
Artículo 60 – Corresponde a la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto, dictaminar sobre lo relativo a las relaciones de la República con los Estados extranjeros; cuerpo diplomático y consular; tratados, convenciones, conferencias y congresos internacionales; declaraciones del estado de guerra u otras autorizadas por el derecho internacional; límites internacionales; ajustes de paz; extradiciones; introducción y tránsito de tropas extranjeras; legalización de documentos para y del exterior; archivos de relaciones exteriores, bibliotecas, colecciones, publicaciones de tratados y mapas geográficos, publicidad, difusión de informes, libros y datos concernientes a la Nación en el exterior; política internacional del trabajo; concordatos; patronato; ejercicio del culto de las iglesias establecidas en la República; admisión de nuevas órdenes religiosas y todo otro asunto referente al ramo de las relaciones exteriores y culto. El secretario de esta comisión debe poseer título de abogado… (Pitt Villegas, 2007: 205).
Como se puede apreciar, la modificación introducida incluye una gran amplitud de competencias por parte de la comisión, pero no se hace referencia a ninguna tipología de la diplomacia parlamentaria que hemos descrito con anterioridad.
El 26 de septiembre de 1952, durante el segundo gobierno peronista, se introdujo una nueva reforma que modificó nuevamente el reglamento. Las dos competencias que hasta ese momento no habían sido consideradas son la política internacional del petróleo y la política comercial internacional. De esta manera, el nuevo texto quedaría redactado de la siguiente manera:
Artículo 56 – Corresponde a la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto, dictaminar sobre lo relativo a las relaciones de la República con los Estados extranjeros; cuerpo diplomático y consular; tratados, convenciones, conferencias y congresos internacionales; declaraciones del estado de guerra u otras autorizadas por el derecho internacional; límites internacionales; ajustes de paz; extradiciones; introducción y tránsito de tropas extranjeras; legalización de documentos para y del exterior; archivos de relaciones exteriores, bibliotecas, colecciones, publicaciones de tratados y mapas geográficos, publicidad, difusión de informes, libros y datos concernientes a la Nación en el exterior; política internacional del petróleo; política comercial internacional; política internacional del trabajo; concordatos; patronato; ejercicio del culto de las iglesias establecidas en la República; admisión de nuevas órdenes religiosas y todo otro asunto referente al ramo de las relaciones exteriores y culto (Pitt Villegas, 2007: 206).
Nuevamente, vemos que aquí no se hace referencia alguna ni a la diplomacia parlamentaria ni a ninguna de sus técnicas o formas. La siguiente reforma se introdujo luego del período de la Revolución Libertadora, esto es, durante la presidencia de Arturo Frondizi. El 5 de julio de 1961, se estableció una resolución que marcaría la tercera modificación del reglamento de la Cámara de Senadores. La redacción quedaría de la siguiente manera:
Artículo 56 – Corresponde a la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto, dictaminar sobre lo relativo a las relaciones de la República con los Estados extranjeros; cuerpo diplomático y consular; tratados, convenciones, conferencias y congresos internacionales; declaración de guerra u otras medidas admitidas por el derecho internacional; límites internacionales; ajustes de paz; extradiciones; introducción y tránsito de tropas extranjeras; legalización de documentos para y del exterior; archivos de relaciones exteriores, bibliotecas, colecciones, publicaciones de tratados y mapas geográficos, publicidad, difusión de informes, libros y datos concernientes a la Nación en el exterior; política internacional del petróleo; política comercial internacional; política internacional del trabajo; concordatos; patronato; ejercicio del culto de las iglesias establecidas en la República; admisión de nuevas órdenes religiosas y todo otro asunto referente al ramo de las relaciones exteriores y culto (Pitt Villegas, 2007: 206).
Tampoco en este caso es posible hablar de diplomacia parlamentaria o de alguna de sus formas, en principio, porque, como ya señalamos, esta disciplina parece ser un fenómeno reciente, producto de los cambios acaecidos en el sistema internacional y sus impactos a nivel doméstico a partir de la década del setenta.
Luego de esta última reforma del Reglamento del Senado, nos encontramos con un largo período en el cual no se introdujeron modificaciones en las prácticas parlamentarias. Ello puede comprenderse, a partir de que por más de veinte años asistimos a la alternancia en el poder de gobiernos democráticos con gobiernos de facto, lo cual redujo a los primeros a una mínima duración en relación con los segundos.
Recién con la llegada del radicalismo al poder en 1983, se planteó una nueva modificación del Reglamento de la Cámara de Senadores. Aquí ya es posible divisar concretamente la primera técnica de la diplomacia parlamentaria en Argentina. Ello puede interpretarse a partir de una serie de factores. El primero de ellos es el regreso de una oleada democrática generalizada en América Latina, que trajo nuevamente a escena el rol del Parlamento, en este caso, el Senado de la Nación. Los parlamentos tomaron en algunos Estados mayor protagonismo que en otros en función del sistema político presidencial, en el cual el Ejecutivo concentra la mayoría del poder en relación con el Legislativo.
En la Argentina, el Parlamento volvió a tener cierto protagonismo en la elaboración de proyectos y en los debates, lo cual lo ubicó en un lugar clave para la opinión pública. De esta manera, durante el gobierno del doctor Alfonsín, comenzaron a elaborarse nuevas prácticas parlamentarias que incluyen la primera forma de interacción de la diplomacia parlamentaria, las relaciones parlamentarias internacionales. La resolución fue aprobada el 15 de diciembre de 1983 y modificó el texto de 1961 de la siguiente manera:
Artículo 61 bis – Corresponde a la Comisión de Relaciones Internacionales Parlamentarias dictaminar sobre lo relativo a las relaciones del Senado de la Nación con los organismos parlamentarios internacionales y con los parlamentos de los demás países (Pitt Villegas, 2007: 206).
Queda claro que el artículo introduce la primera técnica de la diplomacia parlamentaria (los organismos parlamentarios internacionales) dentro de las competencias de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto. Ello permitirá interactuar con organismos internacionales esencialmente parlamentarios y con los parlamentos de otros países, que pueden aportar una agenda de temas en común, al igual que experiencias conjuntas para el abordaje de problemáticas de la comunidad internacional.
La segunda forma de la diplomacia parlamentaria se introdujo ya en un contexto internacional heterogéneo, caracterizado por la caída del Muro de Berlín y de la Unión Soviética y por el triunfo del neoliberalismo económico y político.
A mediados de la década del noventa, con la reelección del peronismo, centrado en la figura del Dr. Carlos Menem, el Senado de la Nación aprobó una nueva resolución, el 2 de febrero de 1995, que implantaba la segunda forma de diplomacia parlamentaria: las Agrupaciones de Parlamentarios Argentinos de Amistad, con parlamentarios de otros países.
Artículo 69 – Corresponde a la Comisión de Relaciones Internacionales Parlamentarias dictaminar sobre lo relativo a las relaciones del Senado de la Nación con los organismos parlamentarios internacionales y con los parlamentos de los demás países. Podrá también constituir “Agrupaciones de Parlamentarios Argentinos de Amistad”, con parlamentarios de otros países (Pitt Villegas, 2007: 206).
La última reforma, del año 2002, no introdujo ninguna interacción nueva de la diplomacia parlamentaria en Argentina. Sin embargo, la mencionamos a los fines de exponer de qué manera finalmente quedó redactado el artículo que refiere a las competencias de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto.
Artículo 62 – Corresponde a la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto, dictaminar sobre lo relativo a las relaciones de la República con los Estados extranjeros; cuerpo diplomático y consular; tratados, convenciones, conferencias y congresos internacionales; declaración de guerra u otras medidas admitidas por el derecho internacional; límites internacionales; ajustes de paz; extradiciones; introducción y tránsito de tropas extranjeras; legalización de documentos para y del exterior; archivos de relaciones exteriores, bibliotecas, colecciones, publicaciones de tratados y mapas geográficos, publicidad, difusión de informes, libros y datos concernientes a la Nación en el exterior; política internacional del petróleo; política comercial internacional; política internacional del trabajo; concordatos; patronato; ejercicio del culto de las iglesias establecidas en la República; admisión de nuevas órdenes religiosas y todo otro asunto referente al ramo de las relaciones exteriores y culto. Asimismo, dictaminar sobre lo relativo a las relaciones del Senado de la Nación con los organismos parlamentarios internacionales y con los parlamentos de los demás países. Podrá también constituir “Agrupaciones de Parlamentarios Argentinos de Amistad”, con parlamentarios de otros países (Reglamento de la Cámara de Senadores, 2016: 49-50).
Antes de continuar, pasaremos a explicar unos breves puntos de lo expuesto hasta aquí. Es posible encontrar –a partir del restablecimiento de la democracia en la década del ochenta– la incorporación paulatina y gradual de diferentes formas de interacción de la diplomacia parlamentaria, que caerían bajo la competencia de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto, como se puede ver en el Reglamento de Cámara. Ello nos permite reforzar el primer supuesto inicial, de que la comisión desarrolló tareas históricas relacionadas con la diplomacia parlamentaria. Sin embargo, el nudo de la cuestión es si las llevó a cabo sabiendo que se trataba de formas de la diplomacia parlamentaria, o si lo hizo sin saber que lo eran porque no las conocía con ese nombre, por lo cual las realizó ex officio.
La Autoridad de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto que fue consultada[1] sostiene que no hizo diplomacia parlamentaria. Sin embargo, es posible observar que se encuentran mencionadas entre sus competencias en el Reglamento de la Cámara. Para profundizar sobre este primer supuesto, ahondaremos en las actividades que desarrolló la comisión y en las prácticas parlamentarias del Senado de la Nación. Para ello, se hace necesario recurrir a las fuentes primarias por excelencia del Senado de la Nación, esto es, las versiones taquigráficas disponibles, y observar si allí se hace referencia a ellas.
Otro punto que debe ser mencionado se refiere a que, en el Reglamento de la Cámara de Senadores de la Nación, no se hace mención a la diplomacia parlamentaria por su nombre. Este es un dato que destacar, ya que, en el Reglamento de la Cámara de Diputados de México, en el artículo 269 se la define con precisión y posteriormente, en el artículo 272, se refiere a las expresiones (formas o técnicas, en otros casos) de la diplomacia parlamentaria. El caso de Nicaragua, si bien parece similar al de México en cuanto habla de expresiones de la diplomacia parlamentaria, plantea una ley orgánica que la regula, pero no la define. Estos casos fueron mencionados y descritos a lo largo del marco teórico.
El caso argentino no presenta ni una definición de la diplomacia parlamentaria ni una enumeración taxativa de sus expresiones, sino que tan solo hace una breve enumeración dentro de las competencias de la comisión. Creemos que el Reglamento de la Cámara de Senadores de la Nación debería ser modificado y adaptado a las nuevas prácticas parlamentarias. Volveremos a tocar este punto más adelante. También llama la atención que el caso de Malvinas –un tema de tanta relevancia nacional– no se mencione explícitamente en el texto del reglamento, quizás porque se supone que debe estar implícito en las competencias de la comisión.
Como se aclaró en el apartado metodológico, al recurrir a las fuentes primarias, nos encontramos con que no había referencia alguna a las versiones taquigráficas en la Comisión desde el gobierno de Alfonsín hasta el año 2010 aproximadamente, lo cual dificultó la tarea al respecto. Sin embargo, es posible encontrarlas desde esa fecha hasta la actualidad. Estas fuentes nos resultan de ayuda esencial para poder dilucidar esta cuestión y otras que hemos planteado en los supuestos teóricos.
Comenzaremos por una primera versión taquigráfica de abril de 2010 de la comisión para reforzar uno de los supuestos relacionados con que el Poder Legislativo nacional –específicamente el Senado de la Nación, en la figura de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto– ha desarrollado tareas de diplomacia parlamentaria sin tener conocimiento de ello y antes de adoptar oficialmente esa denominación en el Senado de la Nación, respecto de la cuestión Malvinas.
REPÚBLICA ARGENTINA VERSIÓN TAQUIGRÁFICA
CÁMARA DE SENADORES DE LA NACIÓN
REUNIÓN DE LA COMISIÓN DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO
Salón “Arturo Illia” — H. Senado de la Nación
7 de abril de 2010
Presidencia del señor senador Filmus
— En el Salón Arturo Illia del H. Senado de la Nación, a las 12 y 03 del miércoles 7 de abril de 2010:
Sr. Presidente (Filmus). — Vamos a dar inicio a la reunión de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto.
Antes de pasar a tratar los temas previstos para el día de la fecha, deseo comentar que con la iniciativa del señor senador Romero se está distribuyendo entre todos los señores senadores una nota con la invitación para integrarse a las comisiones de amistad con los distintos países. Hemos tenido una serie de visitas estos días pasados y tendremos visitas de muchas delegaciones de afuera.
Tiene la palabra la señora senadora Escudero.
Sra. Escudero. — Hemos recibido un pedido de Croacia para constituir el Grupo de Amistad. Si hay algún senador que tenga alguna vinculación especial, sería interesante que sea esa persona quien la presida porque ya se conformó en Croacia el Grupo de Amistad con Argentina.
El viernes 16 de abril, que es la semana entrante, vendrá el señor ministro de Comercio de Australia. Sería interesante que algunos senadores pudieran estar ese día para acompañarlo, dado que es una figura muy importante y necesitamos incrementar el intercambio comercial con ese país, teniendo en cuenta que les hemos vendido un reactor nuclear.
Sr. Presidente. — Seguro que sí. Respecto de ese tema, deseo señalar que tenemos que ir socializando porque la verdad es que tenemos más visitas que posibilidades de estar en las reuniones; muchas se hacen los lunes y viernes, que son generalmente los días en que muchos de los senadores tienen que estar en sus provincias. Así que es un problema.
Asimismo, les comento que otra comisión que deberíamos constituir con suma urgencia es la de Perú. La señora senadora Ada Maza —que estuvo en la visita con la presidenta en Perú hace un par de semanas— se ofreció a presidirla. Esto sería importante porque de la reunión y de la reapertura de los vínculos más estrechos con Perú surgió una invitación que hicimos a parlamentarios peruanos que manifestaron su voluntad de venir antes del mes de junio. Estuvimos con la presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores y la vicepresidenta de la Cámara, las dos se comprometieron a venir a Buenos Aires para seguir avanzando con los vínculos que se fortalecieron a partir de esa entrevista (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto, 2010: 2).
El texto transcripto nos permite reforzar nuevamente el primer supuesto. Queda claro que la comisión cumplió tareas de diplomacia parlamentaria relacionadas con la segunda técnica, al quedar a su cargo la integración de lo que se conoce como Grupos Parlamentarios de Amistad. Lo que se observa en este pasaje es el escaso desarrollo de estos grupos, y nos aporta un nuevo dato, sumamente relevante: que la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto también ejercía las relaciones con Foros Parlamentarios Formales, llamados en el Reglamento de la Cámara de Senadores “organismos parlamentarios internacionales”, como el caso de la Unión Interparlamentaria Mundial.
Sr. Presidente (Filmus). — Realizaré dos comentarios breves que ameritarían que después los profundicemos más. Uno se refiere a que hemos estado con el senador Giustiniani, la senadora Latorre, el diputado Atanasof –presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto de la Cámara de Diputados– y el diputado De Marchi del Partido Demócrata de Mendoza en la Reunión de la Unión Interparlamentaria (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto, 2010: 2).
A partir de estos datos, podemos reforzar el supuesto para la presente investigación que sostiene que la comisión hizo diplomacia parlamentaria sin saberlo, porque no la conoció con ese nombre y de hecho no se la nombra en ningún momento de la versión taquigráfica en esos términos, ni como técnica, forma o expresión de aquella. Estas prácticas se verán modificadas más adelante, con un decreto presidencial que crearía la Dirección General de Diplomacia Parlamentaria, bajo cuya competencia quedaron las diferentes técnicas o expresiones.
Volveremos sobre esta transcripción más adelante, porque nos permitirá obtener datos adicionales sobre las técnicas de la diplomacia parlamentaria que nos llevarán a reforzar otro supuesto de trabajo. Las versiones taquigráficas aportadas por la Comisión del año 2011 no aportan tratamientos sustanciales sobre el tema de Malvinas. Por lo tanto, decidimos dejarlas de lado y pasar directamente al año 2012.
Hacia esa fecha, se produjo un acontecimiento que tendría una gran repercusión en la opinión pública y en los diferentes poderes del Estado: las declaraciones del primer ministro de Gran Bretaña en las que acusaba a la Argentina de colonialista, que motivaron una convocatoria extraordinaria por parte del Senado de la Nación al canciller Héctor Timerman, quien asistió allí el 26 de enero.
Como sabemos, “es parte del control que el Poder Legislativo ejerce sobre el Poder Ejecutivo convocar a ministros para que den informes y explicaciones que crea conveniente” (Constitución Nacional, 1994: 24). El Reglamento de la Cámara de Senadores de la Nación, en su artículo 89, nos dice al respecto que “los pedidos de interpelaciones solicitados de acuerdo al artículo 71 de la Constitución Nacional, serán destinados a la Comisión de Asuntos Constitucionales y a la o las comisiones que de acuerdo con su materia resulten competentes” (Reglamento de la Cámara de Senadores, 2016: 65). En este caso puntual, como uno de los elementos esenciales que forman parte de la definición de “diplomacia parlamentaria” es el control del Poder Legislativo sobre el Ejecutivo, la interpelación compete a la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto y debe ser llevada a cabo por ella.
La alocución del canciller Timerman, si bien es extensa, nos aporta datos relevantes de la situación de Malvinas hacia 2012.
REPÚBLICA ARGENTINA VERSIÓN TAQUIGRÁFICA
CÁMARA DE SENADORES DE LA NACIÓN
REUNIÓN DE LA COMISIÓN DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO
Salón “Arturo Illia” — H. Senado de la Nación
26 de enero de 2012
– En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el Salón Arturo U. Illia del H. Senado de la Nación, a las 15 y 7, el jueves 26 de enero de 2012:
Sr. Presidente. – Queremos dar la bienvenida al canciller Héctor Timerman y agradecerle por poder contar con su presencia.
Esta reunión fue convocada con cierto apuro. Apenas se decidió la convocatoria, el señor senador Pichetto y quien les habla acudieron a usted para darle la posibilidad de participar, con el objetivo de conocer el estado actual de la situación en dirección al conflicto de Malvinas y saber también cuáles han sido los pasos seguidos, en este último tiempo, por el Poder Ejecutivo.
La verdad es que, fuera de todo formalismo, su actitud nos llena de alegría, porque que el Congreso de la Nación lo pueda recibir en un momento como este es muy importante, particularmente, para la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto, que hoy se está constituyendo.
Reitero, es muy bueno comenzar el trabajo y contar con la presencia del canciller de la Nación. Y como sabemos que está con una agenda muy apretada, en nombre de todos los bloques del Senado, le agradecemos nuevamente por poder contar con su presencia.
Entonces, con el objetivo de que esta reunión sirva para reafirmar la idea de que esta es una política de Estado de todas las fuerzas de la Argentina: las sociales y las políticas, ya que es patrimonio del pueblo argentino la lucha por la recuperación de la soberanía.
Si les parece bien, le damos la palabra al señor Timerman, a quien agradecemos por su participación.
Sr. Timerman. – Buenas tardes y muchas gracias por la invitación que me ha sido cursada por parte del Senado y por la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto para venir hoy a conversar sobre la cuestión Malvinas.
Como ustedes saben, como lo expresó el señor senador Filmus, es un tema de importancia nacional y un tema de Estado. Por ese motivo, quiero comenzar agradeciendo a todas las fuerzas políticas aquí presentes. Porque uno de los baluartes, de los puntales, de presentación, cuando vamos a distintos foros internacionales o cuando hacemos visitas bilaterales a otros países –como acaba de ocurrir en Centroamérica–, a parte de los legítimos derechos que tenemos sobre la soberanía de las islas, es la unidad de criterio sobre este tema presente en la República Argentina y en todas las fuerzas democráticas.
Eso siempre es muy bien recibido en todos los países. Ellos ven que no estamos hablando desde una facción política, sino que lo estamos haciendo verdaderamente en nombre del pueblo argentino y de todas las fuerzas democráticas que representan a ese pueblo.
Así que, en ese sentido, sirva esta visita para agradecerles profundamente toda la colaboración que he recibido por parte de los miembros de la Cámara de Senadores y de la Cámara de Diputados en distintas oportunidades en las que me ha tocado el alto honor de representar a la República Argentina, especialmente, en el caso del tema de la soberanía de las Islas Malvinas.
La soberanía sobre las Islas Malvinas es una cuestión que no ha comenzado hace poco. No es una cuestión que tenga 30 años, sino que lleva ya 179 años de conflicto: cuando el 3 de enero de 1833 parte del territorio de la República Argentina fue invadido por una fuerza colonial, en este caso, Gran Bretaña.
Ese no fue su primer intento de invadir el territorio argentino. Sucedió también en 1806 y en 1807, no obstante, fueron derrotados en la Ciudad de Buenos Aires. Pero el objetivo era el mismo: ocupar parte de nuestro territorio.
Así que, cuando hablamos de Malvinas tenemos que hablar de un tema que hace a la esencia de nuestra Nación, que hace a la esencia de nuestra construcción de una República como pueblo libre. En efecto, desde hace 179 años la Argentina tiene cercenada parte de su soberanía, de su territorio, por una potencia colonial.
Generalmente, la Argentina ha hecho su reclamo en base al derecho. Ya en el mes de enero de 1833 nuestro país presentó su primera nota de protesta y desde entonces hemos ido a todos los foros internacionales y hemos tratado por todos los medios de sentarnos a una mesa de negociación. Pero la negociación fue siempre rechazada por el Reino Unido y nunca por la República Argentina.
Finalmente, desde el 46, cuando comienzan las actividades de Naciones Unidas, uno de los objetivos que le imponen los miembros fundadores –y la Argentina es miembro fundador– era lograr la descolonización del sistema de naciones.
En aquel entonces, la Argentina hizo reserva de sus legítimos derechos y existían ochenta casos de colonias, entre ellos, once fideicomisos que fueron heredados de la Liga de las Naciones. O sea, ochenta situaciones en las cuales existía una colonia y un territorio colonizado.
En la actualidad, como dijo la señora presidenta ayer en su alocución, quedan dieciséis únicamente, entre ellas la cuestión Malvinas: las Islas Malvinas, las Islas Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. De esas dieciséis, diez casos de colonia involucran a una potencia colonial, y es Gran Bretaña.
Nunca en la historia de nuestro país un barco argentino intento obstruir la soberanía de otro pueblo. Jamás. Siempre el pueblo argentino estuvo del lado de los pueblos que luchaban contra el colonialismo. Y es por eso que nosotros nos hemos hecho acreedores frente al mundo de un respeto por nuestra lucha por los derechos de las Islas Malvinas, de nuestra soberanía. Serán islas, pero las Malvinas son tan argentinas como lo son las provincias de Chubut, de Neuquén, de Río Negro, del Chaco, de Jujuy. No hay ningún motivo para que Gran Bretaña aduzca que tiene algún tipo de derecho sobre las Islas Malvinas.
A tal punto es así que ya en 1965 las Naciones Unidas expresan y dicen que existe un problema colonial, que existe un problema de soberanía y que la única forma de resolverlo es a partir de negociaciones directas entre Gran Bretaña y la República Argentina. Son las únicas dos partes en conflicto: Gran Bretaña y la República Argentina. Y dice que el principio que rige el conflicto es el de la integridad territorial, no el de la autodeterminación de los pueblos; porque en 1833 los argentinos fueron expulsados de las Islas Malvinas y fueron reemplazados por una población traída desde la metrópoli. Y por eso dice: “la integridad territorial es el eje sobre el cual se debe discutir el tema de la soberanía de las Islas Malvinas”.
También dice y habla sobre los intereses de los isleños. Y las Naciones Unidas mencionan que hay que tener cuenta los intereses de los isleños. Y la Argentina, en su reforma constitucional, también habla de los intereses de los isleños. Pero las Naciones Unidas aclaran que los intereses de los isleños no son los deseos de los isleños. Una cosa son los intereses, su forma de vida, sus tradiciones, y otra cosa son los deseos de una población. Una población no puede desear algo y tratar de imponerlo. Si así fuera, tal vez, algún día alguna provincia decida o desee hacer algo y crearía un caos en el mundo, difícil de encontrar una solución.
Y también llama la atención porque Gran Bretaña jamás aplicó ese concepto de la autodeterminación. Jamás se le preguntó al respecto. Por ejemplo, hace unos días hubo un editorialista del diario conservador The Times de Londres que señalaba: cuando Gran Bretaña negocia con China no le pregunta a los habitantes de Hong Kong qué pensaban o qué querían hacer. Negocia con China. Es lo mismo que está pidiendo la Argentina.
En ese sentido, lo que está pidiendo la Argentina es que se cumplan las resoluciones de la Naciones Unidas, que aprendamos a convivir entre las naciones, respetándonos y respetando a esa Organización que fue creada justamente para que se resuelvan los conflictos en forma pacífica.
Me he reunido en varias oportunidades con su secretario general, el señor Ban ki Moon, quien recibió a la presidenta en varias oportunidades, visitó la República Argentina y al que siempre le hemos hecho el mismo pedido: que escuche a todos los hermanos de América Latina que le han pedido, en reiteradas oportunidades, que sea intermediario frente a Gran Bretaña respecto de la necesidad de cumplir con las resoluciones. Y debo reconocer que el señor Ban ki Moon lo ha intentado y ha fracasado. Jamás Gran Bretaña lo recibió para hablar del tema de la cuestión Malvinas.
Así que esa es una decisión que debemos conocer de Gran Bretaña. La Argentina debe seguir insistiendo, debe seguir yendo a los foros internacionales. Debemos seguir explicando nuestro caso y diciendo que la única forma que la Argentina busca de recuperar la soberanía y, finalmente, de tener un territorio integrado y no cercenado por una potencia extranjera es a través del derecho, de la razonabilidad y de las negociaciones. Que no hay lugar para ninguna otra forma y la Argentina no busca, ni ningún argentino busca, ninguna otra vía que no sea la del respeto al derecho internacional.
Y para finalizar déjenme hablarles de un tema que sí es muy preocupante: el de los recursos naturales. Una de las decisiones que tomó las Naciones Unidas es que mientras el conflicto esté abierto no se puede introducir dentro de la zona del conflicto ningún elemento que altere la situación tal como estaba cuando éste comenzó. No obstante, lo cual, Gran Bretaña desobedeció esta recomendación de las Naciones Unidas y se aprestó a utilizar, explotar, beneficiarse con los recursos naturales renovables y no renovables que existen en el territorio que comprende las Islas Malvinas, las Georgias del Sur, las Sandwich del Sur y los espacios marítimos. Son recursos naturales que pertenecen al pueblo argentino y que son necesarios; pero no solamente son necesarios porque hacen al desarrollo de nuestro país, sino porque son del pueblo argentino. No podemos permitir que se desobedezca a las Naciones Unidas también en la explotación de esos recursos (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2012: 2-3-4-5).
Aquí aparece con cierta fuerza la instauración del tema Malvinas con una relevancia nacional, como un tema de Estado. Esto es confirmado por el canciller cuando sostiene que uno de los puntales de Malvinas a nivel internacional está dado por el hecho de que hay una concertación entre todas las fuerzas políticas, lo que suele ser bien considerado en los organismos internacionales. Este período que podemos analizar a través de las versiones taquigráficas –de la anterior, así como de otras que veremos a continuación– denota un cierto impulso del tema desde el Senado de la Nación, como si este tuviera cierta preeminencia en este período sobre las políticas del Poder Ejecutivo. La secretaria de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto, a quien consulté oportunamente sobre este tema, coincidió con nosotros en este punto al sostener que, durante la presidencia del senador Filmus, él encaró una diplomacia de divulgación y difusión, es decir, enfrentó el tema realizando reuniones bilaterales constantes, conduciendo la agenda internacional de Malvinas desde el Legislativo. Este será un tema importante, ya que es posible observar en este período cierta conducción de la agenda de Malvinas desde el Poder Legislativo.
El canciller Timerman retomó los acontecimientos de Malvinas de 1965, y así puso en escena la existencia de un problema colonial y de soberanía, haciendo hincapié en que es el principio de integridad territorial, y no el de la autodeterminación de los pueblos, el que debe regir al momento del diálogo sobre esta controversia entre ambos Estados.
En un momento retomó una resolución de las Naciones Unidas –que ya hemos expuesto en el apartado II– que señala que hay que tener en cuenta los deseos de los isleños. Sin embargo, en su discurso, Timerman sostiene que las Naciones Unidas aclaran que los intereses de los isleños no son los deseos de los isleños; es decir, que una cosa serían los intereses, su forma de vida, sus tradiciones, y otra cosa son los deseos de una población. En el caso de Malvinas, indica el canciller, llama la atención que Gran Bretaña no explicara el concepto de “autodeterminación” ni cómo lo aplicaría a este caso. Claramente se vuelve a poner en escena el valor del multilateralismo y las resoluciones incumplidas en Naciones Unidas por parte de Gran Bretaña. Esta reunión de comisión contiene dos elementos más, que son trascendentales y sobre los cuales hay poco conocimiento público.
El primero de ellos se refiere a la participación del senador mandato cumplido Rodolfo Terragno en la comisión, quien expone el siguiente dato histórico poco destacado por la opinión pública en general y que resulta interesante para la presente investigación:
Sr. Presidente.- Doctor Terragno…
Sr. Terragno. – Muchas gracias por permitirme esta participación, y también muchas gracias al canciller.
En efecto, la Argentina siempre sostuvo –y en esto, como señaló el canciller, ha tenido el aval de las Naciones Unidas– que este era un conflicto bilateral. Pero el Reino Unido mantuvo que era necesario atender los deseos y no los intereses de los isleños. E, incluso, su legislación decía eso hasta 1981, indirectamente, al señalar que los isleños eran ciudadanos de un territorio dependiente del Reino Unido.
Pero el hecho que creo muy importante es la sanción de la British Nationality (Falkland Islands) Act 1983, a través de la cual se otorga a los isleños el carácter de británicos, como a aquellas personas nacidas en Londres, en Manchester o en Liverpool.
Por lo tanto, ese fue el objeto del proyecto de declaración: instar o invitar, en ese momento a la Cancillería, a presentar como prueba de la posición argentina una ley emanada por el propio Parlamento británico. Esta iniciativa fue presentada con la firma de cuatro senadores radicales: Ernesto Sanz, Gerardo Morales y Juan Carlos Marino, además de quien les habla, y contó con el acompañamiento de los señores senadores Rubén Giustiniani, Sonia Escudero, José Pampuro, Carlos Alberto Reutemann, Marcelo López Arias, Pedro Salvatori y Adolfo Rodríguez Saá. Luego, fue aprobada el 6 de junio de 2007 por unanimidad y entre quienes dieron su aprobación estaba la entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner.
Entiendo que este es un antecedente muy importante, pero hasta ahora no ha sido formalmente presentado ante el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas. No obstante, creemos que es importante hacerlo dada la coincidencia que tenemos en materia de las Islas Malvinas y de las políticas de Estado. Por tanto, solicitamos que se considere la posibilidad de que esto sea llevado ante las Naciones Unidas, ya que no se trata de una declaración unilateral por parte de la Argentina, sino de un reconocimiento hecho por el propio Parlamento del Reino Unido (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2012: 10-11).
El senador Terragno puso un dato en la disputa con el Reino Unido: la sanción de la British Nationality Act de 1983, donde se les otorgaba a los isleños el mismo estatus del que gozaba un ciudadano de otras ciudades de Gran Bretaña, y señaló que la Cancillería podía presentar este dato como una evidencia más en la controversia mantenida por ambos Estados.
El segundo punto de la reunión que pasó desapercibido, pero que resulta de cierta trascendencia para constituir el tema Malvinas en una verdadera política de Estado, es la formación de una Comisión Bicameral de Malvinas. Este fue un intento fallido hasta el momento. Reiteradas veces han surgido proyectos de distintos bloques parlamentarios, pero no se tomó una resolución favorable. En ocasión del debate de comisión que presentamos, el senador Morales, del bloque de la Unión Cívica Radical (UCR), anunciaba la presentación de un proyecto sobre la creación de una Comisión Bicameral.
Sr. Morales. ― Señor presidente: estamos de acuerdo. Luego, que se realicen las consultas. Y si se llega a un acuerdo con el Poder Ejecutivo en cuanto a ese texto, en oportunidad de que se lleve a cabo la sesión, si es conveniente, lo incorporamos. Desde ya, dejo formulado nuestro pedido de incorporación en estos términos.
Por otra parte, en nombre de nuestro bloque, quería dejar planteado un proyecto que estamos presentando, cuyo texto queda a disposición del presidente y de la mesa, referido a la creación de una Comisión Bicameral de Reafirmación de la Soberanía sobre las Islas Malvinas.
Creo que es oportuno, pues una serie de hechos ha generado reactivar el debate, sin perjuicio de la actitud permanente que ha tenido el Estado argentino y el gobierno nacional de defensa de la soberanía. Pero sí amerita un debate que ponga el tema en términos de política de Estado, con el objeto de lograr institucionalizar mecanismos de participación de los partidos políticos, institucionalizar la participación de los partidos con representación parlamentaria y también de expertos, de técnicos, de académicos, de representantes del Poder Ejecutivo en un ámbito. A tal efecto, queremos proponer la creación de una comisión bicameral que sea específica para este asunto.
Se han presentado en otros tiempos proyectos de esta naturaleza, algunos de los cuales han sido aprobados parcialmente, pero que no han tenido eco. De hecho, no está conformada una comisión bicameral que tenga el objetivo específico de seguir adelante con la participación del Congreso en el acompañamiento de las políticas respecto de la soberanía de Malvinas como política de Estado.
Este proyecto también plantea la creación de un consejo consultivo honorífico que sería el soporte de asesoramiento de la comisión bicameral, con una participación mucho más amplia. La comisión bicameral estaría conformada por dieciséis miembros –ocho miembros de cada Cámara– que elegirían un presidente de su seno con el objeto específico de participar en el diseño y coordinación de políticas de Estado junto con el Poder Ejecutivo nacional, realizar acciones y gestiones nacionales para garantizar el debate y la mayor interpretación del problema y de las fortalezas jurídicas, históricas y políticas que tiene la República Argentina. Por supuesto, también llevaría a cabo foros de debate, audiencias públicas, acciones internacionales con parlamentos no sólo de la región en el ámbito del Mercosur, sino también en Latinoamérica y el mundo. Llevaría a cabo todas las acciones que propendan a garantizar la soberanía, es decir, institucionalizar la participación del Parlamento en la definición de política de Estado.
Y este consejo consultivo sería designado por la comisión bicameral, avalado por ambas Cámaras, pero más amplio: contaría con la participación de representantes directos de los partidos políticos, de organizaciones sociales entendidas en el tema, de expertos, de ex embajadores o de personalidades de nuestro país que tienen conocimiento y experiencia sobre este tema; es decir, un ámbito mucho más amplio de asesoramiento, como soporte de la comisión bicameral.
Queríamos plantear esto, señor presidente. Hoy o mañana vamos a concretar la presentación del proyecto que cuenta con la firma de todos los miembros del bloque y que quisiéramos poner a consideración, pues se trata de una ley. Digo esto, porque además abarcamos el tema de las facultades de acceso a la información por parte de la comisión en la materia, con el cuidado de la información clasificada y la normativa respecto de la reserva de la información. Obviamente, tendrá que ser en otra oportunidad. No obstante, hacemos este planteo (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2012: 12-13).
La reunión de comisión concluyó con la firma de una serie de proyectos de declaración sobre Malvinas que se buscó sintetizar en un solo proyecto de declaración que repudiara las declaraciones del primer ministro británico David Cameron. Según el Reglamento de la Cámara de Senadores, para “la aprobación de los proyectos en la comisión se requiere la firma de más de la mitad de los senadores que reglamentariamente integran la comisión” (Reglamento de la Cámara de Senadores, 2016: 72); esto significa, en la técnica legislativa, nueve o más senadores. En este caso, los proyectos de declaración sobre Malvinas que se firmaron contaron con la aprobación unánime de los miembros presentes de la comisión. “El dictamen de comisión pasó directamente al Orden del Día” (Reglamento de la Cámara de Senadores, 2016: 74).
Hacia el final de la reunión, y con la firma del proyecto de declaración, se hizo un llamamiento a una próxima reunión de comisión para continuar el tratamiento específico del tema de Malvinas y ver cómo se lograba generar un consenso para avanzar en el proyecto del senador Morales y otros que quedaron pendientes. Si bien se sugirió como posible fecha de reunión el miércoles 15 de febrero de 2012, la siguiente reunión se concretaría recién el 7 de marzo de ese mismo año.
Dicha reunión tuvo como eje tres grandes temas. La Declaración de Ushuaia, la continuación del debate sobre la conformación de una Comisión de Malvinas y, finalmente, los grupos de amistad.
REPÚBLICA ARGENTINA VERSIÓN TAQUIGRÁFICA
CÁMARA DE SENADORES DE LA NACIÓN
REUNIÓN DE LA COMISIÓN DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO
Salón “Arturo Illia” — H. Senado de la Nación
07 de marzo de 2012
Presidencia del señor senador Filmus
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el Salón Arturo Illia del Honorable Senado de la Nación, a las 12 y 30 del 7 de marzo de 2012:
Sr. Presidente – Quiero mencionar dos temas finales. El primero se refiere a un agradecimiento enorme y una congratulación entre todos por el trabajo que hemos desarrollado respecto del tema de Malvinas y de la reunión llevada a cabo en Ushuaia. Ha existido la posibilidad de llevar adelante un debate profundo, dado que no ha habido menos de cinco reuniones respecto de la discusión del documento, y, asimismo, hubo propuestas realizadas por distintos sectores políticos. Todos los bloques elevaron sus propuestas de declaración y pudimos coincidir en una declaración común, lo cual ha sido muy importante. Además, debemos tener en cuenta que no sólo participaron los bloques del Senado, sino que muchos bloques que no cuentan con representación en el Senado pero sí en la Cámara de Diputados también participaron del debate. Creemos que la reunión de Ushuaia, gracias a la invitación de la señora gobernadora, significó una expresión de política de Estado de todos los sectores que componen la realidad social y política argentina, que, sin lugar a dudas, fue uno de los hechos más importantes respecto de esta escalada militarista, colonialista y de declaraciones graves que había llevado adelante el Reino Unido.
En este sentido, también hay un último punto en la Declaración de Ushuaia que habla de nuestro compromiso en cuanto a llevar ese documento a todos los parlamentos y foros regionales; próximamente está la reunión de Kampala, pero también hay muchos otros foros como el Parlatino y el Parlamento del Mercosur. Entonces, creo que deberíamos empezar a distribuirnos y a tener una política activa respecto de llevar esta Declaración a todos los parlamentos de la región. Habría que llevar adelante un trabajo específico y ver cómo nos distribuimos en cuanto a la posibilidad de enviarlos. Podría preparar un borrador de una carta común para la semana que viene y enviarla a todos los parlamentos de la región. También deberíamos tener presente el tema en todas las entrevistas y visitas que recibamos en nuestro Parlamento para tratar de entregarlo y contar con declaraciones en la misma dirección de quienes nos visitan. Si les parece bien, podemos hacer un modelo y trabajar sobre él, para que no quede solamente en la formalidad de un punto en la Declaración.
He leído estos días –supongo que a ustedes también les habrá asombrado– la encuesta realizada por el periódico inglés The Daily Telegraph, que dice que la mayoría de los que opinaron estaban de acuerdo. Está claro que ahora con Internet se puede opinar desde cualquier lugar del mundo, pero, suponiendo que fueran británicos efectivamente, la verdad es que es importante porque me parece que es parte de nuestro trabajo parlamentario. Los que estuvimos en alguna entrevista con parlamentarios ingleses –me tocó coincidir con el señor senador Giustiniani en alguna entrevista–, hemos visto fisuras porque tienen opiniones distintas. Respecto de este punto, considero que sería importante que podamos avanzar.
El último punto que traigo a colación, lo he hablado informalmente con los colegas antes de iniciar la reunión, es el siguiente. Ahora el señor senador Marino me dice que tenían otra propuesta. Pero, en principio había dos propuestas distintas, una elevada por el señor senador Cabanchik y otra por quien les habla, respecto de la creación de una comisión sobre el seguimiento del tema Malvinas del Senado.
El señor senador Marino, a quien le voy a dar el uso de la palabra, hablaba de una comisión bicameral. Diputados tiene su comisión. Esa comisión viene funcionando. Acaba de hacer un informe. Justamente, estuvieron en Ushuaia.
A nosotros nos parecía que era importante hacer esa comisión en el Senado también, dependiendo de esta Comisión, sin muchos trámites burocráticos y poder, por resolución de esta misma Comisión en la próxima reunión, unificando los textos del señor senador Cabanchik y el mío y si hubiera un tercero tratar de unificar los tres proyectos, crear la comisión para que empiece a avanzar (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2012: 2-3).
La Declaración de Ushuaia logró transformar la política llevada a cabo por el Congreso en materia de Malvinas, porque permitió un consenso generalizado y unánime respecto de la problemática, al unir a legisladores de la Cámara de Diputados y de Senadores más allá de los partidismos, y mostró una postura del Parlamento en su totalidad, lo cual también fue manifestado por el personal técnico de la Cámara cuando fue consultado por este tema.
A partir de ese momento, la estrategia central de los diferentes sectores políticos pasó por la inclusión de este documento en los foros internacionales. Aquí intervino directamente la diplomacia parlamentaria argentina y su accionar en organismos interparlamentarios y foros formales como el PARLATINO y EL EUROLAT, donde manifestó una participación activa relacionada con el tema de Malvinas.
Desarrollaremos este punto más adelante, cuando hagamos referencia a los restantes subtipos de la diplomacia parlamentaria.
El segundo eje es una continuación del debate implantado en la comisión en la reunión anterior, que se refería a la conformación de una Comisión Bicameral de Malvinas, cuyo tema sigue sin resolverse en el marco del Congreso. Este debate se centra en que la controversia es entre dos Estados parte, es decir que se vuelve a una estrategia bilateral y no tripartita, como se había planteado durante la década del noventa la administración del Dr. Menem.
Tomará la postura inicial y la hará suya el senador Marino, incluyendo también el dato histórico inédito del senador mandato cumplido Rodolfo Terragno.
Sr. Marino. – No es nada nuevo. Es lo que se planteó cuando constituimos la Comisión por el tema Malvinas, que es un tema que nos comprende y nos tiene que interesar a todos.
La postura de la Unión Cívica Radical fue muy clara ese día. Todo lo que es Malvinas es un sentimiento que supera los partidos políticos para ser un problema o una solución de todos, que tenemos que trabajar entre todos.
Ahí hubo dos planteos muy claros. A lo mejor, usted, señor presidente, no se acuerda. Pero, si hacemos memoria, en ese momento, planteamos dos cosas que creemos que son importantes y queremos que se pongan a consideración.
La primera fue planteada por el señor senador Morales referente a la constitución de una comisión bicameral para abocarse al tema Malvinas. Dicha comisión también incluiría a profesionales, ex cancilleres y expertos en relaciones internacionales. La idea es, por supuesto, convocar a muchos expertos que hay en Argentina sobre el tema Malvinas.
Es decir, que Malvinas pase a ser una cuestión de Estado, que involucre absolutamente a todos. No sé qué es lo que va a proponer el señor senador Cabanchik, pero recordarán que esto se propuso cuando constituimos la Comisión y creemos que es fundamental que ocurra.
El segundo tema, que creo que no es menor, es lo que aprobamos aquí en el año 2007. Un proyecto de los señores senadores Terragno, Morales, Sanz y mío. Dicho proyecto fue votado por unanimidad, incluso por la propia presidenta de la Nación, que en ese momento era senadora nacional. Allí queríamos que Cancillería plantee ante el Comité de Descolonialización de las Naciones Unidas que no podemos entrar en una negociación tripartita como pretende el Reino Unido, sino que están las condiciones dadas para que sea una negociación bilateral entre el Reino Unido y nosotros.
Ellos hablan de la autodeterminación de los pueblos y no hay autodeterminación porque hay dos elementos claros. El primero es del año 1833, cuando quienes llegan a las Islas Malvinas, los británicos, expulsan de allí a los argentinos que estaban establecidos. No es que nos fuimos y entregamos el territorio. Nos sacaron. Esta es la realidad.
El segundo hecho, no menor, es después de la frustrada guerra de Malvinas por parte de Argentina, donde inmediatamente en el año 1983, el Parlamento del Reino Unido dictó una ley donde dice que todas las personas que habitan en el suelo de Islas Malvinas y todos los nacimientos que allí se produzcan, tienen la misma validez que los que se producen en Londres. ¿Qué es lo que quiere decir? Que son ciudadanos británicos.
Tendríamos que tomar la propia legislación de ellos para echar por tierra este argumento que llevan a todos los foros donde están planteando la autodeterminación de los pueblos, como si los habitantes de Malvinas fueran pueblos originarios.
Entonces, pretendemos que estas dos cosas que planteamos cuando se constituyó la Comisión, se pongan a consideración. La primera es la constitución de una comisión bicameral donde agrupemos y contengamos a todos. En estos temas de política internacional, entre más voces se oyen, mejores respuestas se tienen.
Por supuesto, como decía el señor senador Filmus, acordamos en que esto lo tenemos que trasladar a todos los parlamentos de Latinoamérica. Creo que esto sería reforzar. Justamente, quienes nos están acompañando en este reclamo hablan de que no hay autodeterminación de los pueblos en el tema Malvinas. Creo que sería un error grosero no participar de esto, no hacer que Cancillería presente esto en Naciones Unidas.
El otro tema es el de la comisión bicameral. No sé cuál es el planteo del señor senador Cabanchik, pero lo habíamos planteado con anterioridad. Una comisión abarcativa, amplia, convocando a todos los sectores. Eso es lo que pretendemos (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2012: 4).
La intervención del senador Marino volvió a poner en escena el choque entre los principios de integridad territorial y libre autodeterminación de los pueblos que guía la discusión entre ambos Estados, considerando que el segundo carecía de aplicación para la problemática, ya que quienes habitan las islas no constituyen una población autóctona.
Agregó nuevamente el dato histórico de la ley sancionada por el Parlamento británico en 1983 y sumó a la discusión el tema de la Comisión Bicameral. Por su parte, el senador Cabanchik (senador mandato cumplido) presentó su proyecto sobre la formación de una Comisión Bicameral de Malvinas, que incluye algunos elementos interesantes para el análisis, por ejemplo, que el proyecto de la constitución de la comisión bicameral fuera de resolución y no de ley (ya que su creación sería transitoria), a la vez que, según su visión, debía tratarse de una comisión de expertos, que propusiera la elaboración de un documento (en este caso, el Libro Blanco) sobre el tema, para poder prestigiarla mucho más.
Sr. Cabanchik. – En primer lugar, creo que la Declaración de Ushuaia fue muy importante. Espero que la podamos ratificar en la próxima sesión, el 14 de marzo. Me parece que esos diez puntos que elaboramos, votamos y firmamos prácticamente todos los sectores que estaban representados, muestran la voluntad de avanzar en la pluralidad dentro de una política de Estado en el tema Malvinas.
En ese mismo sentido y recogiendo las distintas posiciones que veníamos trabajando con alguna idea similar, lo que proponemos en el proyecto es la creación de una comisión de expertos, donde habría seis representantes del Senado y seis de Diputados, propuestos por los distintos bloques, a fin de redactar lo que llamamos el Libro Blanco de Malvinas.
Los británicos tienen una posición oficial de la Cámara de los Comunes, de su Parlamento. Y el Congreso Nacional argentino no tiene una posición oficial. Por ejemplo, esta Declaración va a ser una posición oficial del Congreso Nacional, porque están las dos cámaras allí integradas. Pero, es una declaración marco con los diez puntos que figuran. Lo que estamos proponiendo es algo más profundo. Tener un Libro Blanco de Malvinas del Congreso Nacional argentino que vaya con la Cancillería y todos nosotros a los distintos foros internacionales y acompañe la política del Ejecutivo, de modo tal que le dé mucha más legitimidad y fuerza, porque ahí vamos a estar todas las representaciones ¿Por qué comisión de expertos? Porque me parece que hay que prestigiar muy fuertemente esa posición, que no esté solamente en manos de los legisladores, sino también de los grandes especialistas que tenemos aquí. Recordábamos el otro día, hablando con el senador Filmus, el libro de Berazategui, de unas 800 páginas, muy completo, sobre el tema; por recordar el último que yo conozco, que es de hace pocos meses. Pero hay un montón de bibliografía de historiadores y de expertos en diplomacia que podríamos aprovechar. Cada sector político tiene esa cercanía con distintos referentes. Esos, además, son referentes prestigiados internacionalmente, con lo cual que estén dentro de la elaboración de ese Libro Malvinas me parece que va a fortalecer la posición del Congreso.
Si es mixta o no es mixta es una cosa que me parece se puede debatir o analizar más pausadamente. Nosotros no la propusimos mixta por el siguiente razonamiento: los expertos proponen el documento, pero quienes finalmente tienen que tomar la decisión política son los representantes, es decir, nosotros y los diputados. Si es mixta, el problema es que hay una horizontalidad dentro de la comisión que luego puede no diferenciar las dos responsabilidades: la responsabilidad de producir el insumo, que es el Libro, y la responsabilidad de sancionarlo a través de un dictamen, que luego tendrá que ser votado por los plenos de las cámaras. Me parece que, teniendo una comisión bicameral de expertos, por un lado… ¿que asesora a quién, o que le da el Libro Blanco a quién? A las comisiones de Relaciones Exteriores de ambas cámaras. Ya estamos nosotros para recibir eso y tener que dictaminar o no en su favor. Y lo que hacemos es un proyecto de ley para aprobar el Libro Blanco que de allí resulte.
Esa es la secuencia que presenta nuestro proyecto, que es un proyecto de resolución; no es un proyecto de ley. Es una resolución que crea la bicameral de expertos –por decirlo rápido, “la bicameral”–, que es transitoria, no permanente, cuyo objetivo –y ahí termina su función, su constitución, su vida como comisión– es redactar el Libro Blanco. Una vez que las comisiones de Relaciones Exteriores lo tenemos, es ahí donde acordamos un proyecto de ley para aprobarlo o debatirlo y modificarlo.
Este es el esquema que nosotros planteamos, que me parece muy convergente con el que presentan tanto el senador Filmus como el senador Marino. Por supuesto, yo estuve presente y es parte de la idea que había propuesto el bloque radical de la bicameral. Pero la diferencia está en estos dos o tres aspectos, o sea: en primer lugar, expertos por un lado, comisiones por otro; en segundo término, en lugar de ser una bicameral permanente de Malvinas, aprovechar las de Relaciones Exteriores que ya tenemos y en las que estamos abocados al tema Malvinas; y, en tercera instancia, el objetivo del Libro Blanco como un caballito de batalla: así como ahora hablamos de la Declaración de Ushuaia, que es un modo de impactar en la opinión pública, hablar del Libro Blanco del Congreso Nacional (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2012: 5-6).
El senador Marino se opone a que la creación de la comisión sea transitoria, para él debe ser permanente y no se debe resumir a la creación de un libro blanco:
Sr. Marino. – Cuando nosotros planteamos la necesidad de una comisión bicameral, yo creo, senador, que fuimos muy claros. No era solamente de legisladores, diputados y senadores de la Nación, sino que además involucraba lo que usted termina de decir: a todos los que realmente trabajan o trabajaron el tema Malvinas. Incluso, hablábamos de incluir a ex cancilleres de todos los gobiernos, porque la verdad que cuando uno hace un seguimiento en la historia argentina de cómo se ha trabajado en el tema Malvinas, supera los partidos políticos y casi hay una cuota de responsabilidad repartida entre todos, en iguales proporciones.
Lo del Libro Blanco me parece fantástico. Lo que sí creo es que nosotros no podemos crear una comisión a la que le pongamos comienzo y vencimiento. ¿Sabe por qué? Ojalá nos levantemos una mañana y sepamos que las Malvinas pasan a ser argentinas. Pero yo creo que es un tema que hay que trabajarlo mucho; que es un tema lento; que es un tema que lo hemos trabajado, por lo menos quienes pertenecemos a los partidos políticos y a la democracia, desde el diálogo, desde el convencimiento, desde incidir –como hablábamos recién con el senador Filmus– en todos los foros para que realmente se reconozca que las Islas Malvinas son argentinas.
Yo, honestamente, repito lo que dije ese día: me inclino por una bicameral de legisladores y, además, convocar a esas personas que usted está diciendo; pero no le pondría fecha de vencimiento. Porque si nosotros vamos a hacer una bicameral de expertos que, una vez confeccionado o editado el Libro Blanco al que usted hace referencia, se termina… yo creo que no termina allí Malvinas. Ojalá recuperemos las Malvinas antes de que esté impreso el Libro, pero me parece que no sería lo aconsejable (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2012: 6).
Hacia el final de la reunión, apareció nuevamente el tema de la constitución de los grupos de amistad, lo que nos permite reforzar más el supuesto inicial en torno a que la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación estaba ejerciendo la actividad de diplomacia parlamentaria, aunque no se la conociera con ese nombre. En esta oportunidad, se hizo referencia nuevamente a una de sus expresiones, al poner en discusión la falta de constitución de grupos de amistad bilaterales y la intención de la mayoría de los senadores de ser parte del grupo de amistad argentino-italiano:
Sr. Marino. – Si me lo permiten, para que quede claro, cuando arrancamos la reunión dijimos que Malvinas es un tema de todos y por eso hay una declaración en conjunto. Esto está todo bárbaro y vamos a seguir trabajado juntos.
Con respecto a lo de la comisión, [l]o que dice el senador es cierto, hay que buscar puntos de equilibrio y de consenso. Cada uno manifestará cómo quiere que funcione esa comisión y después se decidirá por el juego de las mayorías y las minorías. Si unos pensamos de una manera y otra mayoría piensa de otra, como hombre de la democracia, respecto [sic] las mayorías. Y mi pasado como intendente municipal me dice que lo que abunda no daña. Soy un hombre que trato de hablar poco y hacer más que hablar, eso me lo enseñaron mis años de intendente. Sé que Naciones Unidas toma esto como una negociación bilateral, pero Gran Bretaña sigue insistiendo en una negociación trilateral. Entonces, como digo, lo que abunda no daña. Hay un documento de este Congreso en el 2007 que es tomado de la propia legislación del Reino Unido de Gran Bretaña. Yo voy a seguir con esa postura porque, si bien respeto a Cancillería y la opinión de todos, pero soy un convencido de que en este tema lo que abunda no daña.
Una cosa que me olvidaba y hemos hablado con el senador Filmus es que la vicepresidencia tiene a cargo la constitución de los grupos de amistad con los distintos países del mundo. Los invito a que envíen una nota a mi despacho o vayan a mi despacho y nos expresen el orden de prioridades de las comisiones en las que quisieran participar y después, seguramente, lo armaremos entre todos, porque si elegimos todos la comisión de Italia no va a haber lugar para todos, obviamente. Creo que aplicando el sentido común y el criterio de responsabilidad vamos a tener grupos de amistad con todos los países del mundo.
Cuanto antes tengamos los grupos conformados, mejor.
Sr. Presidente. – Hay algunos grupos que hay que conformarlos con urgencia porque están siendo demandados por Cancillería y por los países interesados (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2012: 7-8).
Aquí nuevamente aparece la cuestión de la constitución de los grupos parlamentarios de amistad –potestad, para el año 2012, de la vicepresidencia de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto–. Un dato que nos presenta esta versión taquigráfica y que no puede pasarse por alto se refiere a que dichos grupos no se encontraban muy desarrollados para este momento; de hecho, según los dichos el senador, no había muchos constituidos hasta esa fecha, lo cual se podría traducir en un desconocimiento relativo a su funcionamiento o quizás un escaso interés de los senadores en formarlos. Sin embargo, no quedan dudas de que este tipo de técnica de la diplomacia parlamentaria estaba presente en la comisión desde su incorporación al Reglamento de la Cámara en el año 1995, pese a que no era muy desarrollada o conocida por los senadores.
La siguiente reunión de comisión se citó para el día 14 de marzo. Allí se expusieron una serie de temas, tales como la cuestión de la Declaración de Ushuaia y la constitución de la Comisión Bicameral de Malvinas, que se habían hablado en las reuniones previas de la comisión.
Para crear una comisión bicameral de tipo permanente en el marco del Senado de la Nación, era necesario citar como cabecera a la Comisión de Asuntos Constitucionales.
REPÚBLICA ARGENTINA VERSIÓN TAQUIGRÁFICA
CÁMARA DE SENADORES DE LA NACIÓN
REUNIÓN DE LA COMISIÓN DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO
Salón “Arturo Illia” — H. Senado de la Nación
14 de marzo de 2012
Presidencia del señor senador Fuentes
— En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el Salón Arturo Illia del H. Senado de la Nación, a las 12 y 17 del miércoles 14 de marzo de 2012
Sr. Filmus. — Buenas días a todas y todos. Gracias, señor presidente.
Para quienes no estuvieron en la última reunión de la Comisión de Relaciones Exteriores, principalmente quienes son miembros de la Comisión de Asuntos Constitucionales, nosotros en aquella oportunidad hicimos una evaluación de la reunión de Ushuaia, y de la declaración de Ushuaia, donde previo a un trabajo que realizamos entre diputados y senadores logramos una declaración común de diez puntos, que fue acordada aquí en el Congreso y luego fue llevada a la provincia de Tierra del Fuego, a Ushuaia; y como todos ustedes habrán leído, salió también consensuada y aprobada por unanimidad.
En principio, la primera discusión había sido en respuesta a los dichos de Cameron, y después pensamos que era mucho mejor, hubo varias propuestas, más que una cuestión coyuntural plantear una cuestión de principios, donde hoy íbamos a someter a consideración de la Cámara diez puntos, que son los que consideramos fundamentales para el cumplimiento de la resolución de las Naciones Unidas. Enfatizar la vía diplomática, condenar el militarismo, resguardar nuestros recursos naturales de la zona y plantear la cuestión regional como una cuestión fundamental e inclusive plantear la tarea que vamos a tener de mandar a todos los parlamentos del mundo esta declaración para conseguir la adhesión. Junto con eso hubo una presentación de tres proyectos distintos, con características diferentes, que pensábamos discutir la vez pasada en la Comisión de Relaciones Exteriores, pero a la existencia de tres proyectos también eso ameritó a que busquemos una forma de complementar las posturas y las distintas preocupaciones. Y un proyecto que había presentado quien les habla en principio de la creación de una comisión en el seno de la Comisión de Relaciones Exteriores, que era una cuestión simple de una comisión mixta entre senadores y expertos, surgió una muy buena propuesta del senador Cabanchik respecto de la creación de una comisión y una comisión bicameral, que fue una propuesta encabezada por el senador Morales. Entonces, postergamos. En ese momento no decidimos hacer ninguna de las tres, sino estudiar una forma de articular, y es lo que estamos sometiendo hoy, por eso la Comisión de Asuntos Constitucionales es la que tiene la cabecera porque es la creación de una comisión que va a ser permanente. Esperemos que no sea permanente, sino que lo sea hasta la recuperación de la soberanía de las Malvinas, y eso esté en algún momento como parte del resultado del trabajo de la Comisión en el balance.
En principio, hemos tomado de la propuesta del radicalismo y de la propuesta de Cabanchik los elementos centrales. Y tomando como modelo otras comisiones bicamerales nos parecía también interesante la propuesta del senador Cabanchik en el sentido de una comisión mixta, en la que participen expertos también. Entonces, estamos planteando una comisión permanente de ambas cámaras, con ocho senadores, ocho diputados y ocho expertos a sugerir y a resolver en la propia comisión.
La idea es que esa comisión no solo tenga como objetivo elaborar documentos e incluso juntar todos los aspectos que están vinculados a lo histórico, a lo legal, a los avances que hemos tenido en la diplomacia internacional, sino también organizar eventos, seminarios y debates para llevarlos a todo el país. Digamos, que no sea solamente un lugar de funcionamiento del Congreso de la Nación, sino llevar esta discusión, esta polémica y esta reafirmación de soberanía a todos los espacios; y también, por supuesto, como tarea la de la articulación con otros parlamentos de la región y mundiales, y nuestra articulación con los organismos intergubernamentales e interparlamentarios, como tienen que ver con el Mercosur, el Parlatino, la Unión Interparlamentaria Mundial, etcétera. Lo que ustedes tienen y estamos hoy colocando en discusión, y en caso de que haya acuerdo, se podrá aprobar hoy mismo en el plenario, es la creación de esta Comisión Bicameral.
Insisto, tiene su origen en tres proyectos de tres fuerzas distintas. Pero, nos parece que se ha podido llegar a una síntesis interesante (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2012: 1-2).
Sin embargo, pese a lo que plantea el senador Filmus en la reunión conjunta de las Comisiones de Asuntos Constitucionales y de Relaciones Exteriores y Culto, el acuerdo y el consenso estaban lejos de alcanzarse. Ello se pudo observar en las exposiciones de los senadores que representaban a diferentes bloques. Además, hay dos datos técnicos relacionados con las prácticas parlamentarias del Senado de la Nación que debemos poner en escena para comprender lo descrito en la referida versión taquigráfica.
El primero de ellos se relaciona con las firmas de los senadores para aprobar el proyecto. Al haberse citado correctamente a las dos comisiones que tenían competencia, se requería de 18 (dieciocho) firmas de senadores y no de 9 (nueve), como en el caso de que estuviera citada alguna de las dos. En segundo lugar, en la reunión se hizo referencia de que había un predictamen firmado, es decir, en el lenguaje legislativo, se supone que había un consenso previo, que se traduciría en la firma de un dictamen de comisión consensuado entre oficialismo y oposición. Sin embargo, la discusión en la comisión no se dio aparentemente en los términos planteados, y ello se puede ver reflejado en la postura del senador Marino:
Sr. Marino. — Gracias, señor presidente.
Cuando constituimos la Comisión de Relaciones Exteriores, el señor senador Morales junto a quienes integramos el bloque de la Unión Cívica Radical, plasmamos en un proyecto lo que era a nuestro entender una comisión bicameral. Consideramos que era necesaria y que sigue siéndolo, en un tema tan significativo y argentino como es Malvinas.
Después, creo que el día 28 de febrero, el señor senador Cabanchik presenta una propuesta de una comisión con un tono distinto. Y, creo que el 7 de marzo, usted ha presentado una propuesta de una comisión de otras características.
En la última reunión, habíamos quedado, si no lo recuerdo mal, es que se iba a convocar a una reunión de asesores para ver si de estos tres proyectos, se podían extraer partes de uno y de otro, para consensuar y terminar en un único proyecto.
Me parece que hemos equivocado el procedimiento. Me entero en este momento, cuando traspasé la puerta del Salón Arturo Illia, que hay un predictamen. La verdad es que no sé quién lo hizo. No cumplimos con lo que dijimos. Me hubiera gustado que mis asesores también trabajaran en este tema. Es un hecho, prácticamente, consumado.
Lo que les pediría es que pasemos a un cuarto intermedio para analizar si realmente estamos de acuerdo o no. O de lo contrario, que hagamos lo que no hicimos, que es una reunión de asesores, donde se defina si realmente este es el proyecto en el cual vamos a participar todos o no (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación. 2012: 3-4).
Como se manifestó previamente, no se plasmó un consenso entre las fuerzas políticas en la reunión de asesores para formular un único proyecto. El tipo de reunión al que hace referencia el senador Marino –si bien no se encuentra contemplado en el Reglamento de la Cámara– es de vital importancia en el tratamiento de los proyectos en las diferentes comisiones. Esta práctica legislativa se realiza previamente a la reunión de la comisión, y a ella asisten los asesores de cada uno de los senadores. Allí se exponen y se explican cada uno de los proyectos de los senadores que integran la comisión, para luego pasar a su tratamiento. Es en este marco donde, por costumbre, se suele establecer un consenso en relación con los proyectos para que luego, cuando pasan a comisión, su tratamiento sea más dinámico, sustentado en el consenso previo. Por esta razón, el senador Marino pidió, en la reunión de comisión, que se realizara una reunión de asesores donde se pudiera definir con claridad qué proyectos se tratarían finalmente.
A razón de este planteo del senador Marino, intervino el senador Filmus, quien señaló lo siguiente:
Sr. Filmus. — Quizás hubo un malentendido. Creí que esto había circulado y que lo había mirado todo el mundo. Me llama la atención. Puede haber habido un problema de gestión. Me hago responsable y pido disculpas. También se puede leer el predictamen ahora.
Esta propuesta toma centralmente un conjunto de aspectos, en primer lugar, en la cuestión formal de las otras comisiones bicamerales, y segundo, en lo sustantivo, como había mucho más desarrollo en los proyectos presentados por la Unión Cívica Radical y el señor senador Cabanchik; toma muchas de las cosas que estaban planteadas ahí.
Mi proyecto proponía crear una subcomisión dentro de la Comisión de Relaciones Exteriores porque hay otra comisión de las mismas características en Diputados y nosotros aún no teníamos una comisión permanente de seguimiento del tema de Malvinas.
Entonces, mi proyecto original proponía realizar un seguimiento del tema de Malvinas dentro de la Comisión de Relaciones Exteriores. A la propuesta de ustedes, respecto a crear una comisión bicameral, accedimos a esa idea y hemos retomado en lo central estos elementos, incorporando la idea de la comisión mixta, que también había planteado el señor senador Cabanchik, respecto de la incorporación de expertos. Ese fue el sentido. Perdonen si no se distribuyó. Creí que había sido enviado (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2012: 4).
A partir de la intervención del presidente Filmus, la mayoría de los senadores que habían participado del debate pidieron un cuarto intermedio para poder debatir algunos puntos respecto de los cuales había disensos. Ellos eran si el proyecto iba a ser de ley o de resolución, la inclusión de un consejo consultivo, la participación de partidos políticos, y, finalmente, si la comisión sería bicameral o no. Filmus, por su parte, no era partidario de un cuarto intermedio, sino de una reunión de asesores debido a la complejidad que había tomado la cuestión.
Sr. Filmus. –– En realidad, yo voy a hacer algunas sugerencias distintas de las que están acá.
Yo no quiero hacer cuarto intermedio. Yo haría una reunión de asesores y me tomaría un tiempo para analizarlo, porque estamos hablando de cosas totalmente distintas. En primer lugar, las comisiones bicamerales salen por resolución. En segundo término, una comisión en donde hay expertos y en donde no hay solamente legisladores que definan políticas públicas me parece totalmente incompatible con la esencia de la democracia. Además, que esa comisión haga proyectos que después se pongan a consideración tampoco me parece bien porque estamos hablando de una comisión especial que tiene acá funciones muy definidas, que son recabar, recopilar, sistematizar información, organizar audiencias públicas, elaborar material de difusión, realizar acciones tendientes a actualizar, difundir, asistir y asesorar al Congreso de la Nación, emitir declaraciones, opiniones e informes y poner a consideración del Congreso las cosas que hace. No es una comisión que elabore proyectos de ley ni nada por el estilo, estamos hablando de una comisión en la que –insisto– hemos hecho un esfuerzo grande para tratar de recopilar los tres proyectos que teníamos (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2012: 8).
Finalmente, la falta de un consentimiento generalizado en la reunión imposibilitó la concreción de los diversos proyectos, y su tratamiento en el recinto se pospuso.
Hacia agosto de 2013, se llamó a una reunión conjunta de las Comisiones de Relaciones Exteriores y Culto de las cámaras alta y baja, con objeto de plasmar una actividad parlamentaria afín a la temática de Malvinas.
En esta oportunidad, los invitados centrales a esa reunión fueron Marcelo Kohen, especialista en la defensa de la demanda argentina por la soberanía de las Malvinas, y Alicia Castro, embajadora argentina ante el Reino Unido. Marcelo Kohen, en su alocución, expuso algunos puntos trascendentales y datos relevantes, algunos de ellos, no considerados de público dominio:
“2013 – Año del Bicentenario de la Asamblea General Constituyente de 1813”
REPÚBLICA ARGENTINA
VERSIÓN TAQUIGRÁFICA
CÁMARA DE SENADORES DE LA NACIÓN
REUNIÓN DE LA COMISIÓN DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO
Salón Illia– H. Senado de la Nación
20 de agosto de 2013
Presidencia del señor senador Daniel Filmus
– En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el Salón Illia del H. Senado de la Nación, a las 12 y 21 del martes 20 de agosto de 2013:
Sr. Presidente. – Tiene la palabra el señor Marcelo Kohen.
Sr. Kohen. – Es un gran honor y un privilegio estar en este histórico recinto y poder abordar este tema tan caro a todos los argentinos. Creo que este recinto simboliza, quizás, mejor que nada, que el hecho de la cuestión de las Islas Malvinas es una política de Estado para todos los componentes de la sociedad argentina.
Ahora bien, ¿qué significa “política de Estado”? Hay dos aspectos que me parece importante destacar. Por un lado, está la cuestión de fondo sobre la política de Estado y, por otro lado, la cuestión procesal. En lo que hace a la cuestión de fondo, el primer elemento fundamental es la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos importantes. El segundo elemento es el respeto del modo de vida de los habitantes. Y el tercero es que nuestra acción para recuperar el ejercicio de la soberanía se inscribe en el marco del respeto del Derecho internacional. Esos son los tres pilares de nuestra política de Estado.
Como les dije, no explicaré por qué las Islas son argentinas. Quizás pueda detenerme un poco en lo que hace al respeto del modo de vida de sus habitantes, que es uno de los elementos fundamentales de nuestra política de Estado y que recoge lo que la Asamblea General de las Naciones Unidas ha mencionado –podríamos decir la doctrina de las Naciones Unidas sobre la cuestión Malvinas–, que es la existencia de una disputa de soberanía, el respeto de los intereses de los habitantes, y esa es la manera de poner fin a la situación colonial.
Lo que la disposición transitoria de nuestra Constitución hace es simplemente reiterar o adecuar en nuestro ámbito interno la posición, la doctrina, de las Naciones Unidas. Esto significa que los isleños no son una tercera parte. Esto también forma parte de la política de Estado. Pero el hecho de que no sean una tercera parte en la negociación y de que aquí hay una controversia de soberanía entre dos Estados, por supuesto no significa que la Argentina no toma en consideración la existencia de los isleños.
Yo creo que el gobierno británico, en su política de propaganda en relación con la cuestión de las Islas Malvinas, trata de ponernos a los argentinos en una posición como que considera que en las Islas no hay habitantes, que es más importante el territorio que la gente, y lamentablemente inclusive en la opinión pública argentina algunas personas se han hecho eco de esta posición o de esta imagen que el Reino Unido trata de presentar (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación. 2013: 3-5).
Luego de que Kohen definiera por qué Malvinas sería un tema de Estado y señalara que la problemática estaría, según su visión, atravesada por dos cuestiones, la de fondo y la procesal, se ocupó de desarrollar cuáles serían los principales argumentos británicos en relación con Malvinas:
Sr. Kohen. – Quisiera detenerme en los argumentos que los británicos utilizan para negar que haya negociaciones. En teoría los británicos dicen: “No habrá negociación de soberanía hasta tanto los isleños no nos pidan que negociemos soberanía con la Argentina”. Esto en el plano internacional incluso puede mover a risa que una parte en una controversia le diga a la otra: “Mire, en la controversia que tenemos yo tengo razón y usted está equivocado, por lo tanto si quiere que discutamos, tiene que aceptar mi posición”. En últimas palabras esta es la actitud británica, porque el Reino Unido puede creer, pretender, invocar la libre determinación de los pueblos aplicable a los habitantes de las Islas si esa es su posición. En una controversia, cada parte define su posición. Nosotros vamos a decir: “No tiene asidero alguno, no tiene apoyo en las resoluciones pertinentes de la Asamblea General, que son las que regulan el proceso de descolonización”. Pero este es otro punto en el que quizás merezca poner más énfasis. El Reino Unido pretende imponer a la otra parte en la controversia su posición, y eso no sirve como argumento para no negociar.
Otro argumento que el Reino Unido utiliza es: “No se puede negociar con la Argentina porque la Argentina lo único que quiere en la negociación es que el Reino Unido reconozca su posición”. Esta también es otra falacia, porque la Argentina incluso ya ha adoptado una actitud flexible en la cuestión Malvinas, porque la posición de máxima argentina no es lo que reivindica nuestro país. La posición de máxima sería: Las Islas son argentinas, por lo tanto, la Argentina hace en ese territorio lo que quiere. Podríamos decir: “Vamos a llevar 20.000 persona[s] para que residan en las Islas Malvinas”; “Aquellos que están actualmente si quieren quedarse, tendrían que cumplir tales y tales formalidades”, y esas no es la posición argentina. La posición argentina no es la posición de máxima, por el contrario, es una posición que ha demostrado que estamos a la escucha de la posición de la otra parte y que aceptamos que hay que tener en cuenta el respeto del modo de vida de sus habitantes (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2013: 9-10).
Pese a que estos argumentos suelen ser los más tradicionalmente citados en torno a la controversia entre ambos Estados, Kohen cita en la presente versión taquigráfica un aporte poco divulgado que hace referencia al Tratado de Southern Arana de 1850, que finaliza lo que sería la segunda intervención británica. Dicho tratado hace referencia
al cese del bloqueo; al retiro de las tropas del sitio de Montevideo por parte de Rosas y al reconocimiento de que la libre navegación del río Paraná era interior de la Confederación Argentina sujeta a sus leyes y reglamentos, lo mismo que la del río Uruguay en común con el Estado Oriental (Levene, 1978: 299).
La parte británica retomó este acuerdo para exponer su postura frente al conflicto por Malvinas:
Sr. Kohen. – Hemos visto también otros argumentos británicos recientes de los que incluso algunas personas aquí, en nuestro país, se han hecho eco –que me parece llamativo–, que se refieren ya a la historia de la controversia. Yo quisiera mencionarla porque muchas veces no hemos dado respuesta públicamente a estos argumentos británicos, por ejemplo, el argumento nuevo de que el Tratado Southern Arana de 1850, por el cual se pone fin al bloqueo del río de la Plata, puso fin a la cuestión de las Islas Malvinas.
Este es un argumento británico novedoso, que incluso lo han hecho público y oficial en un documento que han distribuido en las Naciones Unidas. Si uno se detiene y examina la situación, puede demostrar muy claramente que la Convención de 1850 no tenía nada que ver con la cuestión de las Islas Malvinas y que a lo que se ponía término era a la controversia relativa, al bloqueo y a la navegación de los ríos. También llama la atención porque si fuera verdad que la Convención Southern Arana de 1850 puso fin a la controversia y la Argentina habría renunciado a su reivindicación, como lo pretende el Reino Unido, ¿por qué el Reino Unido no la invocó en 1884, cuando la cuestión de las Islas Malvinas volvió a ser discutida, o en 1888 y así de seguido? Porque lo lógico hubiera sido, si es verdad que esa Convención puso fin al conflicto, cuando vuelve a aparecer la cuestión después de esa Convención que el Reino Unido la mencionara y dijera: “Pero no, si ya pusimos término en virtud de esta Convención”. No hay nada de eso (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2013: 10).
Luego de la exposición de Kohen, hizo su participación la embajadora Alicia Castro, quien pasó a comentar cuáles fueron las tareas que se realizaron tras su llegada al Reino Unido, luego de un período de cuatro años sin embajador en ese Estado. Sin embargo, hacia finales de su alocución, expuso una frase sugestiva, que no deja de ser valiosa a los fines de nuestro trabajo:
Sra. Castro. – He querido compartir algunas cosas. Por supuesto, siempre estamos abiertos en la embajada. Compartimos muchas actividades parlamentarias, ya han venido dos veces los presidentes de la Comisión de Relaciones Exteriores. Creo en la diplomacia parlamentaria. Fui parlamentaria durante ocho años. Considero que ustedes han tenido excelentes iniciativas como la Declaración de Ushuaia o como el establecimiento de una reserva pesquera. Yo también confío en que vamos a profundizar, pulir y mejorar nuestro reclamo hasta que tengamos más y más gente convencida y el gobierno del Reino Unido esté más y más aislado (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2013: 16).
Lo dicho por la embajadora Castro directamente asociaba estas tareas de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto a la diplomacia parlamentaria, lo que permitiría continuar reforzando el supuesto inicial de la investigación: que la Comisión cumplió tareas de diplomacia parlamentaria, sumado a que en este caso la embajadora se refirió específicamente a la actividad y la llamó por su nombre. Lo que no sabemos con certeza es si la llamó por su nombre porque consideraba que era una actividad de la diplomacia parlamentaria o porque la conoció con ese nombre después de observar esas tareas por parte de los parlamentos en el exterior, durante su cargo de embajadora en Londres.
Para la reunión de la comisión del 27 de marzo de 2014, nuevamente fue invitado el profesor Kohen, a fin de que realizara una exposición relacionada con el tema Malvinas. El acontecimiento de relevancia lo constituyó la ausencia por más de 24 (veinticuatro) años de una falta de pronunciamiento por parte de la Asamblea General de Naciones Unidas y el 50.º aniversario de la Resolución 2.065 (XX).
En este marco, el especialista en Malvinas planteó una estrategia para implementar en el contexto del aniversario. Sus primeras palabras nos hablan de Malvinas como una política de Estado, que muestra una madurez política de todos los sectores involucrados, pero que no solo debía tomar en cuenta las acciones realizadas en diferentes foros, sino también el consenso de políticas.
REPÚBLICA ARGENTINA
VERSIÓN TAQUIGRÁFICA
CÁMARA DE SENADORES DE LA NACIÓN
REUNIÓN DE LA COMISIÓN DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO
Salón Gris – H. Senado de la Nación
27 de marzo de 2014
Presidencia del señor senador Ruperto Eduardo Godoy
– En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el Salón Gris del H. Senado de la Nación, a las 11 y 15 del jueves 27 de marzo de 2014:
Sr. Presidente (Godoy). – Damos inicio a la reunión. En esta oportunidad contamos con la presencia de Marcelo Kohen, profesor de Derecho Internacional.
Marcelo Kohen conoce bien el tema de Malvinas, así que aprovechemos para que nos dé su punto de vista, que es interesante porque está planteando alternativas para imaginar algunos caminos nuevos con el tema Malvinas.
Sr. Kohen. – Muchas gracias, señor presidente. Es un placer para mí estar nuevamente en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, gracias al proyecto del senador de mi provincia, Rubén Giustiniani. Ya los he visitado el año pasado por iniciativa de Rubén y tuve el placer de discutir con los miembros de la Comisión. Hoy quiero hacer lo mismo sobre la base de una serie de puntos bien concretos.
En primer lugar, creo que todos los partidos políticos que están representados en esta casa son conscientes de la necesidad de llevar el tema de Malvinas como política de Estado, y eso es una muestra de madurez política. En una sociedad con tanta división está [sic] quizás es “la” cuestión fundamental que nos une a todos los argentinos. La política de Estado no sólo debe expresarse a través de declaraciones o de actividades comunes que puedan realizarse en diferentes foros, como la Unión Interparlamentaria u otros en el plano internacional, sino que también, a mi modo de ver, la política de Estado exige al Gobierno y a la oposición consensuar estrategias.
Sr. Presidente. – Le pido, por favor, que hable un poco más fuerte para que pueda ser registrado.
Sr. Kohen. – Cómo no.
Decía que la política de Estado no sólo significa trabajar para obtener declaraciones comunes –en esto destaco la importancia de la Declaración de Ushuaia–, sino que a través de la política de Estado se debe consensuar estrategias comunes. Cuando nosotros vamos al exterior, quien va al exterior es la Argentina, no va un Gobierno; hoy puede ser un gobierno, mañana puede ser otro. Entonces, quien va al exterior es la República Argentina.
Yo creo que hemos logrado avances en la cuestión Malvinas en estos últimos años, en volver a colocar a Malvinas en el plano internacional, porque durante cierto tiempo la cuestión prácticamente había pasado a un segundo plano en la atención de los otros países. No en el nuestro pero sí en los otros países. Hoy todo el mundo habla de Malvinas. Incluso, les puedo contar una pequeña anécdota. El martes estuve en la televisión suiza, en un programa sobre Crimea. Obviamente mi análisis de Crimea no lo digo así públicamente, pero tiene como base subyacente la cuestión Malvinas. Y no lo dije yo expresamente, porque si yo hablaba concretamente de Malvinas el efecto no era el mejor, pero un periodista suizo se refirió al doble estándar y mostró el ejemplo de Malvinas, cosa que yo había hecho en un artículo que había publicado la semana anterior en un diario de Ginebra. Creo que estamos en una situación en la cual necesitamos ir un poco más lejos de lo que hemos hecho hasta ahora en el plano multilateral.
Concretamente, de lo que quería hablarles era de la necesidad de volver a colocar la cuestión Malvinas en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Como ustedes saben, el año que viene se cumplirán cincuenta años de la adopción de la primera resolución de la Asamblea General, la 20/65, que se adoptó en 1965. Es decir, hace cincuenta años la Asamblea General llamaba a las partes a que informe en el período siguiente sobre el resultado de las negociaciones. Cincuenta años han pasado y no sólo no hay resultado, sino que tampoco hay nuevas resoluciones de la Asamblea General.
Ahora bien, ¿cuál es la estrategia británica? La estrategia británica es mantener indefinidamente la situación existente y lograr que poco a poco la Argentina se acomode a esta situación –aun manteniendo el reclamo– sin ir, por ejemplo, a los foros universales y sin tomar medidas concretas que puedan alterar lo que es la posición de facto de las Islas por parte del Reino Unido.
La última resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas fue la resolución 4324 de 1988, que fue aprobada durante el gobierno del doctor Alfonsín. En esa época, se estaba vislumbrando la posibilidad de restablecer las relaciones diplomáticas con el gobierno británico. Luego el gobierno británico requirió al gobierno del doctor Menem que la cuestión no se plantee más en la Asamblea General. Hace entonces veinticuatro años que la Asamblea General no se pronuncia sobre la cuestión Malvinas. Por lo tanto, creo que volver a la Asamblea General es indispensable para preservar nuestra posición jurídica y también para introducir una nueva dinámica política en el ámbito internacional.
Esta es una ocasión muy oportuna para hacerlo precisamente porque se van a cumplir los cincuenta años y por ende tenemos un argumento concreto para volver a la Asamblea General (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2014: 1-3).
Aquí se habla de la puesta en escena dentro del marco del multilateralismo de Naciones Unidas; cuestión que estuvo olvidada durante la década del noventa por parte de la administración de Carlos Menem, que planteó la cuestión en términos principalmente bilaterales en un primer momento, y luego dio paso a una estrategia trilateral con los kelpers. El gobierno de Néstor Kirchner había retomado la cuestión de Malvinas en el marco de Naciones Unidas, hecho que fue profundizado por la administración de Cristina Kirchner. El pedido de Kohen de volver a la Asamblea General de Naciones Unidas se basa en la necesidad de preservar nuestra posición jurídica y, de esta manera, poder cubrirnos de posibles medidas unilaterales que el Reino Unido pueda adoptar.
Continuando con la versión taquigráfica, Kohen se realiza el siguiente planteo que deriva en una posible estrategia que implementar:
Sr. Kohen. – Por otra parte, si uno se pregunta: cómo puede ser que un país como Cuba pueda obtener resoluciones en la Asamblea General condenando a los Estados Unidos por el embargo o estos países minúsculos del Océano Pacífico en una resolución contra Francia, otro miembro permanente del Consejo de Seguridad, ¿cómo no vamos a obtener nosotros una resolución para la cuestión Malvinas?
Creo que se trata de una estrategia en varios tiempos. A mi modo de ver, esta es la ocasión propicia porque la próxima sesión de la Asamblea General será la anterior al 50 aniversario. Entonces, sería propicio proponer un proyecto de resolución en el cual la Asamblea General recuerde que en el próximo período se cumplirán cincuenta años y simplemente le pida a las partes que reanuden sus negociaciones como se lo requieren todas las resoluciones de la Asamblea General adoptadas o todas las resoluciones sobre Malvinas adoptadas por las Naciones Unidas.
Este es un primer paso. Normalmente la Asamblea General en este tipo de resoluciones le pide a las partes que informen al año siguiente sobre cuál ha sido la aplicación de esta resolución. Creo que sería también muy importante, y éste es el segundo punto que quería proponer: el hecho de que la Argentina tenga una propuesta concreta como modo de solución del conflicto. Nosotros pedimos negociaciones, el Reino Unido nos dice que no. Pero el Reino Unido también invoca toda una serie de excusas totalmente injustificadas diciendo que la Argentina no tiene flexibilidad para negociar, lo único que quiere es alcanzar su objetivo y entonces no hay margen para la negociación. La disposición transitoria de la Constitución fija ya el resultado de la negociación, la Argentina no tiene nada que proponer. Es más, si uno habla con los isleños, ellos hasta creen que si la Argentina un día recupera el ejercicio de su soberanía vamos a expulsarlos o vamos a colonizarlos, etcétera.
Creo que hace falta una propuesta concreta sobre cómo la Argentina ve la solución del conflicto. Por supuesto, si estuviéramos ante la inminencia de las negociaciones, no vamos a publicar en los diarios “Con esto vamos a la mesa de negociaciones”, pero estamos todavía lejísimo de sentarnos en la mesa de negociaciones. Lo que tenemos que lograr es precisamente que esa posibilidad exista; es decir, sentarse a negociar.
En ese contexto, si la Argentina va con una propuesta concreta, la hace pública, muestra al mundo quién está dispuesto a negociar, quién tiene flexibilidad, qué es lo que proponemos, que no es nada irracional. Pero eso, como decía antes, requiere el consenso de las fuerzas políticas aquí representadas. Eso se puede lograr a través de la actividad de una comisión que pueda crearse para hacer propuestas concretas, del trabajo de las dos comisiones de Relaciones Exteriores de ambas cámaras conjuntamente con la Cancillería (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2014: 5).
Luego de los acontecimientos de marzo de 2014, se abrió un lapso de un año y medio durante el cual no encontramos novedades trascendentales para el tema Malvinas dentro de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto, más allá de algunos proyectos de declaración que hacen referencia al rechazo generalizado de las declaraciones del secretario de Defensa del Reino Unido de Gran Bretaña, Michael Fallon, que supone el aumento del presupuesto militar y la militarización de las Islas Malvinas, y otro proyecto de rechazo que fue tratado en la misma reunión de la comisión del 15 de abril de 2015, que se relaciona a la explotación y exploración de empresas petroleras en el área de adyacencia de las islas.
El triunfo electoral, hacia finales de 2015, de la coalición Cambiemos[2] trajo aparejada una serie de transformaciones en la inserción internacional argentina, en comparación con los años anteriores. Ello se pudo materializar con claridad en el discurso que expuso el presidente Mauricio Macri al Congreso de la Nación, ya presentado en el capítulo II. Al asumir el cargo, el primer mandatario nombró como canciller a la funcionaria Susana Malcorra, que cumplía funciones diplomáticas en Naciones Unidas.
Las relaciones internacionales adquirían un nuevo impulso y significado para la coalición gobernante, que implicaba el relanzamiento de nuevos vínculos, entre los que se puede resaltar la relación bilateral con Gran Bretaña. En este contexto, Naciones Unidas emitió una recomendación en relación con la ampliación de la plataforma continental argentina, que significó un triunfo de una política de Estado de la diplomacia argentina.
Por esta razón, apenas abiertas las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación en marzo de 2016, la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado citó tanto a la subsecretaria de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, como a la canciller Malcorra. La primera versión taquigráfica corresponde a la reunión del 20 de abril de 2016, y en ella la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA) expuso los logros obtenidos por parte de la diplomacia argentina en Naciones Unidas. Los aportes resultan ser significativos en cuanto al detalle brindado por los expertos respecto de los tecnicismos de la cuestión.
En el siguiente apartado, tres especialistas nos brindan un conjunto de detalles que nos permitirán obtener información adicional a la otorgada por los medios periodísticos. Comenzaremos por el ministro de la cancillería, Sr. Mársico, y luego expondrán la embajadora Králicas y la Dra. Frida Armas.
REPÚBLICA ARGENTINA
VERSIÓN TAQUIGRÁFICA
CÁMARA DE SENADORES DE LA NACIÓN
REUNIÓN DE LA COMISIÓN DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO
Salón Arturo Ilia – H. Senado de la Nación
20 de Abril de 2016
Presidencia del señor senador Julio César Cléto Cobos
– En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el salón Arturo Illia del H. Senado de la Nación, a las 12 y 11 del miércoles 20 de abril de 2016
Sr. Mársico.- Muchas gracias. A solicitud del señor presidente, vamos a ser breves. Pero, nos pareció que era necesario hacer una introducción. Voy a hacer la parte más general y la doctora Frida Armas va a explicar específicamente la presentación argentina conforme a los criterios generales que voy a adelantar.
Si vemos la primera figura[3] ahí tenemos un modelo tridimensional de la plataforma. Hasta 1982, cuando se adopta la convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, para medir la extensión de la plataforma continental, se utilizaban dos criterios. Uno era el criterio de la profundidad. Es decir, que podía llegar hasta los 200 metros. Y el otro era un criterio más bien tecnológico. El criterio de la explotación. Hasta donde sea posible la explotación. Así era la legislación de los años 45 en adelante. Este último criterio favorecía a los Estados más desarrollados que tenían mayor tecnología.
En 1982, se adopta la Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, que se la denomina la Constitución de los Océanos. ¿Por qué? Porque es la primera vez que se regula en un solo instrumento jurídico todos los espacios marítimos y todos los usos del mar.
Entonces, específicamente, con respecto a la plataforma continental, la convención introduce un concepto clave en la definición. A diferencia de otros espacios, como Mar Territorial, que tiene un límite preestablecido de 12 millas o la Zona Económica Exclusiva, que tiene un límite preestablecido de 200 millas medido desde la costa; en el caso de la plataforma, no va a haber un límite ” sino que la convención va a decir que la plataforma es la prolongación natural del territorio bajo las aguas.
Entonces, esto planteó, ciertamente, un desafío para los negociadores de la convención, porque era necesario demostrar de manera científica y objetiva hasta dónde llegaba la corteza continental. A partir de ahí, empieza la corteza oceánica que es otro régimen.
Había que demostrar ante un órgano científico independiente qué se superaban las 200 millas. Ese órgano tiene la función de verificar si lo que plantea el Estado responde a la realidad geológica y a los criterios que establece el artículo 76 de la convención. Son fórmulas y restricciones que la doctora Frida Armas va a explicar con detalle y aplicadas específicamente a nuestra presentación.
Entonces, la Convención crea la Comisión del Límite de la Plataforma Continental. Este es un organismo científico, creado por la convención. Está constituido por 21 expertos independientes, que son elegidos a título personal y sobre la base de una representación geográfica equitativa.
Nosotros hemos tenido la suerte y el orgullo de tener siempre un comisionado argentino, desde la creación de la comisión. Actualmente, es el ingeniero Paterlini, quien se encuentra presente. Desde 2012, él es nuestro comisionado.
Dije que no hay un límite preestablecido. ¿Todos los Estados tienen que hacer esta presentación ante la Comisión de Límites? No. Solamente, aquellos Estados, como el nuestro, que puedan demostrar científicamente que la plataforma se extiende más allá. Los demás Estados, cuya plataforma no supera las 200 millas, no tienen que hacer nada.
La Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar fue objeto de una larguísima negociación de más de trece años. Entonces, por ejemplo la Argentina, Australia y otros países, estábamos en el grupo denominado “marginalista” y apoyábamos este concepto nuevo de prolongación natural. Había otros Estados minimalistas que querían que, al menos, se les resguardara un mínimo.
Entonces, la transacción es darle a todos los Estados un mínimo jurídico de 200 millas de plataforma, aunque la prolongación natural sea menor. Y aquellos Estados, como el nuestro, que puedan demostrar que la plataforma se extiende mucho más allá. Frida luego va a explicar que hay fórmulas, restricciones y hay máximos, de hasta 350 millas o 100 millas medidas de la isobata de 2500 metros de profundidad.
En la figura Nº 2[4] vemos desde la línea de base hasta las 200 millas y en la siguiente imagen vemos también desde la línea de base hasta las 200 millas, que es la parte verde, y en azul profundo es lo que se ha trabajado en estos últimos veinte años.
¿Por qué es importante establecer el límite? Porque el límite exterior de la plataforma continental marca el inicio de otra zona, que es jurídicamente distinta, que es la zona de los fondos marinos, de la que ningún Estado se puede apropiar porque es patrimonio común de la humanidad.
En cambio, en cuanto a la plataforma continental, la Convención le reconoce al Estado ribereño derechos de soberanía para explorar y explotar los recursos naturales. Estos derechos son exclusivos y excluyentes, y son independientes de toda ocupación real o ficticia y de toda declaración expresa. Esto quiere decir que nadie en nuestra plataforma continental –ahora, obviamente extendida– puede explorar recursos sin autorización expresa.
¿Qué se explota en la plataforma continental? Los recursos vivos, que son aquellos que se denominan recursos sedentarios. O sea, aquellos que durante su época de explotación se desplazan en continuo contacto físico con el suelo, como langostas, langostinos, vieiras, mejillones. Obviamente, también los recursos minerales y los hidrocarburos, lo cual abre una perspectiva económica muy importante (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2016: 2-3).
Como se puede observar, el ministro Mársico explicó la adopción de la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Mar y cómo esa convención había creado la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental. La importancia del avance en la materia, según el propio Mársico, radica en la demostración científica con pruebas fehacientes para poder obtener una extensión del límite, ya que es un órgano técnico y científico.
El triunfo tiene un impacto directo sobre la soberanía del Estado, ya que este puede explotar sus recursos sin pedir una autorización previa a otro Estado; en este sentido, la zona es rica en recursos ictícolas, minerales e hidrocarburos, lo cual incrementa sus posibilidades económicas y sus ingresos por sus posibles actividades. Mársico, por su parte, no hace mención aquí al tema Malvinas, pero sí lo hace a posteriori, y le otorga un valor agregado a su exposición cuando relaciona la cuestión de la plataforma continental con el diferendo sobre Malvinas.
Sr. Mársico. – Vendría a ser una referencia a la cuestión de Malvinas, que tanto ha dado que hablar en la prensa. Ya en 2009, cuando se hace la presentación, la Argentina explicó que, conforme a las normas de la Convención y conforme al reglamento de la propia comisión, ésta no puede analizar ni calificar zonas que estén sujetas a una controversia de soberanía, a menos que haya un acuerdo entre las partes. Eso se dio en nuestro caso; nosotros hacemos la presentación completa y la subcomisión, cumpliendo las instrucciones de la comisión, cuando llega a la zona en disputa decide diferir el tratamiento –aparte de que existe una disputa–. Aquí está el verdadero valor, que es el reconocimiento –otro reconocimiento–, por un organismo de Naciones Unidas, de que hay una disputa de soberanía y que por eso no la puede tratar. Esto es importante, cuando la otra parte en la disputa la niega. Es eso. No es que el límite en la zona de Malvinas es definitivo y obligatorio para todos. Acá presentamos datos; los datos y los análisis quedan en la Secretaría de Naciones Unidas. Y en el reconocimiento de que existe una disputa, la comisión difiere su tratamiento.
¿Qué pasó con el Reino Unido? El Reino Unido hace su presentación sobre Malvinas. Esa presentación que hace el Reino Unido es objetada en su totalidad por la República Argentina y, nuevamente, la comisión dice lo mismo: aquí hay una disputa y esta presentación tampoco la podemos analizar. En nuestro caso, se forma una subcomisión que va a analizar todas las partes que ahora están sujetas a controversia, y que son las que Frida va a explicar. En el caso de la presentación británica, ni siquiera se forma una subcomisión.
Yo quería hacer dos precisiones, si me permiten, en cuanto al tema de Malvinas. Creo que ha habido una gran confusión en la prensa argentina y también en la prensa británica. Posiblemente viene por el mapa; ese es nuestro mapa; ese es el mapa oficial; ese es el mapa que hemos presentado en Naciones Unidas. La comisión no establece el límite. El límite siempre lo fija el Estado. Entonces, la Comisión emite recomendaciones, como la emitió en nuestro caso. Y ahí la prensa británica y la oficina del primer ministro dijeron que las recomendaciones no son vinculantes y que no tienen ninguna importancia. Pero no es así; las recomendaciones son para el Estado, en este caso la Argentina, que hace la presentación. No son vinculantes para nosotros, que podemos aceptarlas –en este caso estamos muy satisfechos–, que podemos decir que no y hacer una presentación revisada, podemos aceptar una parte y hacer una presentación revisada sobre el resto. Pero –lo dice la Convención– en el caso en que el Estado establezca su límite tomando como base las recomendaciones de la comisión, este límite es definitivo y es obligatorio para terceros. Quiere decir que no es que no es vinculante, esa es una interpretación errónea. Entonces, en las zonas analizadas, que no están sujetas a controversia, el límite es obligatorio. Por lo tanto, si se quiere pescar mejillones o langostas en la milla 250, ahora eso es nuestro. Nuestro límite, en todos los casos, supera las 200 millas y llegará a las distancias que Frida les explicará.
Yo les quería hacer esta precisión. El mapa no puede ser de otra manera; no puede ser sin poner el límite exterior, porque entonces tampoco podríamos proyectar la zona económica exclusiva que va desde Malvinas; no sería así. Eso sí sería debilitar nuestra posición (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2016: 4-5).
El valor de lo trasmitido por Mársico reside en que Naciones Unidas continúa reconociendo que hay una disputa de soberanía sobre Malvinas, porque no puede expresarse sobre esa zona donde está el diferendo, a la vez que rechazó la presentación británica en su totalidad. La aclaración que realiza el ministro respecto de la interpretación que, a su entender, había realizado la prensa sobre el tema de los mapas resulta muy interesante. Las recomendaciones emitidas por la Comisión de Naciones Unidas son vinculantes para Argentina, y los límites son definitivos y obligatorios para terceros, en este caso, el Reino Unido. De esta manera, se ve fortalecida la posición argentina para la proyección de una zona económica exclusiva, a la vez que se reconoce la disputa de soberanía. El triunfo de la diplomacia argentina proyectó nuevas posibilidades en relación con el tema.
La intervención de la Dra. Frida Armas es técnica y rica en cuanto a los datos que aporta, ya que viene trabajando en la temática por más de veinte años. La exposición es bastante extensa, por lo cual intentaremos resumir los puntos más trascendentales. Comenzamos por dos preguntas:
Sra. Armas Pfirter. – ¿Qué es lo que cambia con las recomendaciones de la comisión? Que los límites que están marcados en blanco, en este mapa[5], son límites que ningún otro Estado nos puede discutir. En el resto puede haber reconocimiento o no. Pero, lo que está marcado en blanco ningún Estado lo puede discutir.
Como dijo Osvaldo, la Argentina hizo la presentación en 2009. Junto con nosotros, la realizaron un montón de Estados. En este momento, hay 77 presentaciones. La Comisión va a analizando [sic] por orden de llegada. La presentación argentina es el número 25. A título informativo nomás, la del Reino Unido, sobre Malvinas, es el número 45. Presentaron bastante después que nosotros.
En 2012, se comenzó a analizar la presentación argentina. El análisis es realmente científico. Lo que el Estado tiene que demostrar es que el mapa que presentó coincide con los datos. Por eso, la presentación argentina pesaba como ocho toneladas. Hay que enviar todos los datos. Además, Argentina hizo la presentación original en español. Pero, mandamos nuestra propia traducción en inglés, para que fuera lo que la Argentina quería decir. Porque el idioma de trabajo de la comisión es el inglés. Por eso, cuando salgan las recomendaciones van a ver que están en inglés. La comisión trabaja en inglés. De todas maneras, estamos haciendo una traducción no oficial, que les ha sido adelantada a los señores senadores.
El análisis de nuestra presentación lo que demostró es que la Argentina aplicó todos los métodos, criterios y fórmulas previstas en la convención de la manera que fuera más favorable para la Argentina y que fuimos los primeros en esgrimir argumentos geológicos para determinar el pie del talud, porque eso convenía a la Argentina. Hasta ahora, otros Estados lo habían intentado, pero no lo habían logrado.
La Comisión, de acuerdo a lo que tiene que hacer porque está en la Convención, analizó, primero la determinación del pie del talud, después la aplicación de las fórmulas y, luego, las restricciones.
¿Qué significa esto? Acá vemos un esquema de la plataforma. La plataforma es la prolongación natural del territorio bajo el mar. Es decir, hay que demostrar que el continente se extiende más allá. Eso es lo que el Estado tiene que fijar para demostrar su límite. Entonces, en la convención se acordó que la plataforma jurídica iba a ser como una ficción, porque en realidad abarca lo que geológicamente es plataforma, pero también lo que es talud, que es cuando esa corteza continental va bajando hacia las profundidades oceánicas con una inclinación mayor, y abarca lo que se denomina emersión. Es decir, la zona donde se depositan los sedimentos. Para países como la Argentina, que tiene muchos sedimentos, era muy importante, porque ahí podría haber hidrocarburos (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2016: 7).
Volviendo al tema de la recomendación, lo que se plantea es que los límites están fuera de la discusión, es decir que son aceptados como válidos y obligatorios. Claramente, hay una correspondencia entre los datos presentados y los mapas, manifestada en evidencia concreta, o sea que los métodos, los criterios y las formas presentados en la convención fueron los correctos. El segundo planteo que hace la Dra. Armas es el siguiente:
Sra. Armas Pfirter. – ¿Qué son las recomendaciones que hemos recibido de la Comisión? Son el análisis que la comisión hizo. Probablemente, muchos de ustedes esperan ver una hojita donde diga: “la Argentina tiene razón en esto”. Son 91 páginas donde se va haciendo un análisis y se va contando qué se hizo en cada sesión. Son bastante aburridas. Pero, hay que ir sacando lo que ahí se va diciendo.
Acá se ve el índice de las recomendaciones. La Comisión analizó por partes las dos secciones que iba a analizar en esta oportunidad. Como dijo el ministro Mársico, la parte de la disputa se posterga para más adelante. La parte que va a analizar es la norte, desde el primer punto hasta la zona que fue objetada por el Reino Unido, que es la plataforma que empieza a derivar de Malvinas. Y, después, la parte que proviene del sur, al sur de Tierra del Fuego. Acá es donde digo que no hay ningún problema con Chile. En esa zona, Chile manifestó que no tiene plataforma continental (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2016: 7).
Lo que explica la Dra. Armas son las dos secciones en las que se dividió el análisis, norte y sur, sin considerar la zona en disputa entre Argentina y Reino Unido. En relación con una posible disputa con Chile, aclara que, en la zona sur, Chile no tiene plataforma continental. Sin embargo, debemos incluir un punto interesante. En la presente versión taquigráfica, la especialista hace referencia a una cuestión que ciertamente salió en la prensa y por la que algunos funcionarios salieron a hablar. Hacemos referencia a que Chile adoptó una actitud similar a la del Reino Unido.
Sra. Armas Pfirter. – Además de lo que dijo el ministro Mársico, hoy en los diarios –en la prensa, y tal vez algún funcionario haya dicho algo sobre eso– sale, por ejemplo, lo de Chile. Chile tomó la misma actitud que el Reino Unido. Es decir, no hizo la presentación sobre su sector antártico, pero presentó una nota diciendo que eran reclamantes de soberanía del sector antártico y que iba a realizar la presentación más adelante. Esto había sido conversado con Chile. No hay realmente ningún problema objetivo. Los dos países sabíamos y ellos hicieron lo mismo que nosotros. Reivindicaron la plataforma continental que proviene de su sector antártico que, también, se superpone con la argentina. Creo que esto es un malentendido de la prensa, a raíz de los mapas (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2016: 6).
La expositora no le da mucha trascendencia a este hecho y lo toma más como algo esperado y lo categoriza como un malentendido de la prensa, ya que supuestamente se había conversado con el país vecino.
Hacia el final de la reunión, se dio participación a los senadores para que pudiesen realizar las preguntas que considerasen pertinentes. No es la intención, en este punto, replicar todas ellas, sino alguna que nos resulte de interés o esclarecedora en relación con los hechos que estamos tratando. En este sentido, se nos presentan dos planteos. El primero de ellos, realizado por la senadora de la provincia de La Pampa, Norma Durango, que formuló lo siguiente:
Sra. Durango. – Muchas gracias, señor presidente. En principio, también, quiero felicitarlos y felicitar al equipo. En líneas generales, acuerdo con lo que ha dicho el señor senador Rozas. Ustedes son un ejemplo de política de Estado. Han desarrollado una tarea apasionante, además de necesaria e imprescindible.
Quiero preguntarles si ustedes consideran que este Congreso tendría que ratificar esta recomendación de la convención con alguna legislación. Si así fuera, todos los que estamos aquí, podríamos ponernos a trabajar (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2016: 11).
El planteo resultó de interés no solo por los senadores presentes en la Comisión, sino por el equipo de la COPLA y el Poder Ejecutivo Nacional. Este, en la figura de Mársico, expuso que se presentaban dos opciones. Una, basada en la Ley 23.968, que establece nuestros espacios marítimos y fija el límite de la plataforma, lo que, a su entender, habría requerido de un proceso de demarcación. Por otro lado, también podría considerarse un decreto, porque no se estaría estableciendo un límite, sino una demarcación. Finalizó sosteniendo que, dadas la importancia y la significación que reviste la cuestión, lo más apropiado sería una ley del Congreso.
Por su parte, el senador por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires Pino Solanas no había logrado leer en su totalidad el informe distribuido en la Comisión, para lo cual realiza el siguiente planteo:
Sr. Pino Solanas. – En el año 2009, ¿cuántos kilómetros cuadrados de plataforma continental presentó Argentina?
Sra. Armas Pfirter. – La presentación, en el año 2009, fue esta misma, señor senador. La Argentina presentó este mismo límite de la plataforma continental, más allá de las 200 millas. Por eso, el logro, en realidad, es que de la parte que se analizó, nos reconocieron todo. Incluso, un poquito más que pudimos ir agregando. La otra parte no fue analizada. La presentación del año 2009 es ésta. Lo que se hizo durante los siguientes años fue actualizar algunos datos que se iban obteniendo con mejor tecnología. Pero, la presentación fue ésta.
Sr. Pino Solanas. – La pregunta complementaria es cuánto presentó el Reino Unido, sobre la plataforma continental y el océano, en el año 2009.
Sra. Armas Pfirter. – Sí, fue en el año 2009. La de ellos, no se tocó. La Comisión dijo “recibo la presentación del Reino Unido. Argentina hace una objeción. Hay una disputa. No la analizo”. Y la dejó separada porque no se formó subcomisión.
La superficie no la sé. Pero, el límite es casi el mismo que el presentado por la Argentina. Varía en algún sector, en el norte, porque ellos no consideran algunas islas, como la Negra, generando plataforma continental. Al norte de Sandwich[6] marcan una zona como si fuera plataforma continental, pero es una misma formación. La comisión ya les negó plataforma en la isla Ascensión. Nuestros científicos consideraron que ahí no había.
Es muy similar.
Sr. Pino Solanas. – La última pregunta es qué es lo que exactamente incluyen esos 1.700.000 kilómetros. ¿Contempla o está afuera de todas las zonas de discusión?
Sra. Armas Pfirter. – No. Es toda la plataforma continental argentina. Como dijimos es el límite actual de la Argentina. No es la zona que quedó definitiva y obligatoria porque ha sido analizada. La zona analizada es de más de 350 mil kilómetros cuadrados.
Sr. Pino Solanas. – ¿El reconocimiento firme es sobre 1.700.000 kilómetros?
Sra. Armas Pfirter. – No. Ese es el límite de la Argentina. Pero, hay una parte que está sujeta a controversia.
El límite que nadie nos puede discutir son más de 350 mil kilómetros cuadrados.
Sr. Pino Solanas. – ¿Cuánto quedaría sin ninguna discusión?
Sra. Armas Pfirter. – Sin ninguna discusión, más de 350 mil kilómetros cuadrados (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2016: 12-13).
La siguiente reunión de la Comisión se programó para el 4 de mayo. Aquí nuevamente el Poder Legislativo, con base en el artículo 71 de la Constitución Nacional, citó a la canciller Malcorra para exponer en relación con los lineamientos de política internacional del nuevo gobierno.
Entre los temas más sustanciales que resaltar en la reunión, sobresalen los siguientes ejes: la ampliación de la plataforma continental, Malvinas, la intervención de fuerzas de paz multinacionales en Colombia, la posible participación de la brigada conjunta Cruz del Sur con Chile, y el Mercosur y la Unión Europea.

REPÚBLICA ARGENTINA
VERSIÓN TAQUIGRÁFICA
CÁMARA DE SENADORES DE LA NACIÓN
REUNIÓN DE LA COMISIÓN DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO
4 de mayo de 2016
Presidencia del señor senador Julio César Cléto Cobos
– En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el Salón Arturo Illia del H. Senado de la Nación, a las 11 y 9 del miércoles 4 de mayo de 2016
Sr. Presidente (Cobos). – Buenos días a todos. Queremos agradecer la presencia a la ingeniera Canciller, su presencia aquí responde a la invitación y la inquietud de esta Comisión de Relaciones Exteriores que trabaja codo a codo con el Poder Ejecutivo, así que consideramos oportuna su presencia acá y se lo agradecemos. Estamos a la espera de conocer los lineamientos de la política internacional. Hay varios temas que, sin perjuicio de las preguntas que luego harán los senadores y las senadoras, reflejan la inquietud de la comisión: uno, es el tema de la extensión de la plataforma continental y el impacto sobre este diferendo que mantenemos, y que ya es histórico, con Inglaterra; otro, es el tema de la intervención de las fuerzas de paz en Colombia y la posible intervención de Cruz del Sur en forma conjunta con Chile; el Mercosur y la Unión Europea, esos son los temas generales, pero seguramente habrá otras inquietudes de cada senador. Señora Canciller, le damos la bienvenida y le damos la palabra.
Sra. Canciller (Malcorra). – Muchísimas gracias, senador. Ustedes probablemente me han escuchado decir algo que no todo el mundo comparte, pero lo voy a decir de nuevo acá porque quiero explicar porqué lo digo que es la cuestión de desideologizar la política exterior. No soy una persona inocente que cree que las ideologías no existen, al contrario, creo profundamente que las ideologías existen, pero me parece que los vínculos de inserción y de proyección de la Argentina y los nuestros en particular tienen que estar conducidos por otros ejes que son los ejes del interés de la Argentina. Y el interés va más allá de las ideologías en términos prácticos. Por eso es que decimos que estamos abiertos a hablar con todos, a sentarnos con todos y estamos abiertos a incluir todos los temas sobre la mesa, montados en un principio de empecemos por las cosas que nos unen, en lugar de las cosas que nos separan.
En cualquier relación, incluyendo la de matrimonio −yo tengo casi 40 años− siempre uno tiene esto de Pareto, hay un 80 por ciento en lo que está de acuerdo y hay un 20 por ciento que no siempre está tan de acuerdo. Mi responsabilidad es construir sobre el 80…
Bueno, a lo mejor los porcentajes pueden ser distintos… [Risas]. Mi responsabilidad es construir sobre el 80 para ver si a través de los puentes de confianza que eso genera o uno achica el resto o reconoce que el resto estaciona al costado y sigue otros carriles. Esto aplica desde los vínculos a la región, como a los vínculos con el Reino Unido, en el que tenemos un eje de diferencia que no solamente es histórico y pasa por el profundo entendimiento y sentimiento del pueblo argentino, sino que está refrendado por la Constitución y tenemos la responsabilidad de avanzar. Pero me parece que centrarnos solo en eso, nos hace perder oportunidades de una serie de otras cosas en el vínculo con el Reino Unido (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2016: 1-2).
Estas palabras de la canciller nos brindan algunas ideas complementarias a las ya expuestas en el capítulo II. La primera cuestión para mejorar la inserción internacional de Argentina y los vínculos con los demás Estados pasa, según su criterio, por desideologizar la política exterior, lo que nos permitiría diversificar los vínculos e intercambios. Esta fórmula debe de ser un principio general y debe de aplicarse también a las relaciones con el Reino Unido, en las que se nos presentan diferendos sustanciales. Lo que resalta la funcionaria es que, si solo nos centramos en un punto de la relación (en este caso, Malvinas), nos perderemos las oportunidades que puedan surgir en un amplio abanico de opciones. Ello no implica la renuncia al tema de Malvinas como prioritario.
Este concepto de desideologizar la política exterior se presenta en un momento en el cual Argentina requería de nuevos vínculos comerciales regionales e internacionales, ya que la economía presentaba indicadores macroeconómicos y un deterioro en los términos de intercambio externos.
Luego, Malcorra continúa su exposición explicando por dónde deberían comenzar a crecer los vínculos comerciales:
Sra. Canciller (Malcorra). – Creemos fuertemente que esta vinculación con el mundo es de círculos concéntricos. El primer lugar de vinculación con el mundo es nuestro vecindario; son nuestros vecinos. Cualquier país del mundo parte de un análisis geopolítico inicial que tiene que ver con los que están alrededor. Nosotros estamos en una asociación que pasa por la geografía, somos vecinos de los que somos y nuestros vecinos nos tienen a nosotros como vecinos. Entonces, hay que trabajar muchísimo en la construcción con nuestros vecinos, esto significa trabajar Mercosur, esto significa trabajar UNASUR[7], CELAC[8] y OEA (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2016: 2).
Aquí aparece claramente uno de los primeros indicadores de la política exterior del nuevo gobierno: la relación con los países vecinos. Luego de la crisis del año 2001, la región volvió a presentarse como el espacio geográfico por excelencia para Argentina, principalmente a través del rol estratégico que cumplió Brasil en la asociación económica. Sin embargo, Malcorra sostiene que esos lazos de hermandad y de integración latinoamericana no se materializaron en datos concretos, y al respecto expone lo siguiente:
Sra. Canciller (Malcorra). – También tengo que decirles que yo creo en la retórica de los hechos y he escuchado mucho decir “la integración de la región” o “la integración latinoamericana” pero cuando miro los datos objetivos, los indicadores de intercambio comercial o intraregión y los indicadores de inversión directa intraregión son lamentables. Entonces, soy de las que va a empujar la integración a partir de que nos fortalezcamos mutuamente, una región que es más autoabastecida y, además, se proyecta al mundo. Esto incluye la cuestión de la dicotomía Atlántico-Pacífico que, de nuevo, se ha llevado al extremo en una posición que no nos posiciona bien. Nosotros tenemos que encontrar la forma de mejorar los puentes. El Mercosur necesita definitivamente un vehículo de salida hacia el Pacífico, tenemos que hacer un proyecto de integración y de infraestructura que nos vincule, pero este proyecto de integración e infraestructura aparte favorece muchas provincias que, de otra manera, quedan muy alejadas de todo, tiene que tener una visión del espacio que vamos a ocupar y cómo lo vamos a ocupar en función de la Alianza del Pacífico. Por supuesto, inmediatamente después, en esto de los círculos concéntricos viene Estados Unidos, Europa, China y Rusia y con todos hemos estado trabajando (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2016: 2).
Por lo tanto, pese a que hablamos de una integración latinoamericana, los datos fácticos puntuales nos muestran, según los dichos de la funcionaria, otra realidad en materia de inversión directa y de intercambio comercial. Precisamente, este debe ser el primer puntal, y, una vez que mejoremos las relaciones dentro de la región, podremos insertarnos mejor en el ámbito internacional. El siguiente paso sería la vinculación Atlántico-Pacífico para luego pasar al último círculo concéntrico: Estados Unidos, Europa, China y Rusia.
Una vez finalizada la exposición sobre cómo debería ser la inserción estratégica de la Argentina y los vínculos del país, la funcionaria hace referencia al logro obtenido en relación con los límites exteriores de la plataforma continental, para luego mencionar brevemente el tema Malvinas:
Sra. Canciller (Malcorra).- Brevemente, senador, en base a sus tres puntos específicos, lo que pasó con la plataforma continental es maravilloso. Tengo cero de crédito en eso. Tengo el único honor y satisfacción de haber estado en la línea de recepción cuando se produjo. Es un trabajo de veinte años, de gente profesional, multisectorial, porque no sólo es la Cancillerías [sic], hay muchos otros. Gente que ha hecho un caso extraordinario, que ha defendido los intereses de la Argentina desde lo que tiene que ser la política exterior, que es una política de Estado. No ha sido ideológico, no ha sido sectorial, no ha sido parroquial. Ha sido el Estado defendiendo los intereses de la Argentina. Esto prueba que cuando somos consistentes, cuando somos profesionales, cuando tenemos los elementos y los defendemos bien, de la forma que hay que defenderlos, que no es necesariamente con la altisonancia de los gritos, se logran resultados. Hemos logrado el máximo resultado al que podíamos aspirar. Non plus ultra. Y no tengo yo nada que ver con eso, es el mérito de mis antecesores, pero sobre todo es mérito de ese equipo de trabajo, con quienes hoy vamos a tener un pequeño brindis. Quiero juntarlos a todos y decirles gracias en nombre de los argentinos. Es extraordinario. Quiero ser clara. Esto excluyó dos temas. Excluyó el tema de Malvinas, porque obviamente hay un litigio y entonces la Comisión no se podía expedir, pero estableció una lógica, y excluyó también el tema de la Antártida, porque está discurriendo por otro carril. Así que hemos logrado todo (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2016: 3-4).
Las palabras de la canciller resaltan el triunfo en relación con los límites exteriores de la plataforma continental por el trabajo interdisciplinario e interministerial, dejando de lado una política ideológica. La funcionaria se encargó de aclarar que Malvinas y Antártida no son parte del logro obtenido por lo que hemos explicado con anterioridad. Luego de su exposición, se realizaron algunas preguntas sobre diferentes temáticas. La cuestión de Malvinas fue tratada por la senadora por Tierra del Fuego Miriam Boyadjian y por el senador Alfredo Luenzo, de la provincia de Chubut.
Sra. Boyadjian. – Buenos días y gracias por estar con nosotros a pesar de su cargada agenda, lo cual es muy importante y creo que nutre mucho las situaciones que tenemos cada uno de nosotros en nuestras provincias con relación a los países vecinos. Concretamente, como senadora por Tierra del Fuego, que incluye Antártida e Islas del Atlántico Sur, quería hacerle algunas consultas con respecto a mi provincia.
En principio, obviamente, le pregunto por la condición de Malvinas. Sabemos que dentro del organigrama de Cancillería se ha bajado el rango de secretaría. Pero entendemos que se está planteando una nueva relación bilateral con Gran Bretaña. Y me gustaría saber, desde su lugar, qué acciones concretas van a ir planteando con relación a la política que tiene que ver con Malvinas para seguir reclamando nuestros derechos sobre las mismas e, incluso, sobre el Atlántico Sur (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2016: 10).
La senadora plantea que, al asumir la nueva administración, dentro de la estructura ministerial de la Cancillería, se habría bajado el rango del que gozaba el tema de Malvinas. La canciller sostiene la situación en contrario con respecto a este punto, y señala que de hecho continúa siendo un tema de agenda estructural y prioritaria, y lo hace planteándolo de la siguiente manera.
Sra. Canciller (Malcorra). – Una referencia al tema de que una Secretaría se transformó en Subsecretaría. Primero, históricamente, Malvinas fue Subsecretaría. Se tomó una decisión en cierto momento de moverla a Secretaría. Yo no soy de las que creen que esos gestos, necesariamente, ataquen el corazón de las cosas. Este archivo lo lleva la canciller. Si algo les puedo decir es que se elevo [sic] de rango. Es un tema que yo hablo personalmente. Hablo personalmente con el Reino Unido y lo hablo en términos inequívocos. Lo que les quiero dar es el reaseguro de que sí es cierto, lo llevamos. Si ustedes observan, a la subsecretaría le pusimos “Malvinas y Atlántico Sur”, porque también creíamos que había de abordarlo en una visión mucho más amplia; no solamente Malvinas per se.
El reaseguro que les quiero dar es que está en las prioridades de la canciller. Y, como tal, es central a mi agenda (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2016: 11).
Por su parte, el senador Luenzo concentró su alocución sobre tres grandes ejes. Transcribimos sus palabras a continuación:
Sr. Luenzo.- Muchas gracias, presidente. Un gusto. Yo comparto territorio con la senadora de Tierra del Fuego y veo que el tema Patagonia Argentina está muy vinculado a un concepto vivo que nosotros discutimos diariamente, que tiene que ver con el término vinculado a la geopolítica. En este aspecto, por ser la geopolítica un término vivo, no son casuales los conflictos territoriales que hemos tenido recientemente en la Patagonia Argentina. Digo “recientemente” en términos históricos, obviamente: el tema Chile, el tema Inglaterra.
La consulta es: ¿cuál es la visión que se tiene, desde este lugar, desde la visión geopolítica continental, de la Patagonia Argentina? ¿cuál es la idea que se tiene con respecto al vínculo que se puede restablecer, eventualmente –más allá de colocar bajo un paraguas, o bajo el concepto que uno quiera definirlo, al conflicto con Inglaterra–, la relación entre Malvinas Argentinas y el continente? Le pregunto esto porque, desde el punto de vista operativo, históricamente se trabajó durante décadas en la integración y en el vínculo entre Comodoro Rivadavia y Malvinas.
Y fundamentalmente pensando en el Océano Pacífico, ¿cuál es el elemento articulador que considera usted para la Patagonia Argentina en su conjunto? (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2016: 12).
El planteo del senador Luenzo pasa por una cuestión geopolítica, entendida como “una relación entre política y espacio geográfico, pero no cualquier espacio geográfico, sino aquel que concentra intereses para los Estados” (Hutschenreuter, 2014: 123). En este caso, la geopolítica se refiere a una relación particular entre la región patagónica y las islas para, a partir de este vínculo, definir una relación. La canciller Malcorra contesta sobre lo planteado por el senador en los siguientes términos:
Sra. Canciller (Malcorra). – Gracias, presidente. Voy a empezar por Malvinas, porque hubo toda una referencia a Malvinas, Patagonia. Voy a tratar de hacer un resumen de todas esas preguntas.
Primero que nada, la administración del presidente Macri –ustedes lo saben bien– ha puesto un énfasis inicial muy fuerte, a través del Plan Belgrano, en la región del norte, porque sentía fuertemente –usted hizo mención a eso, senador Romero– que había una postergación. Empalmando con el hecho de que este año tenemos nuestro Bicentenario, había toda una simbología importante en lanzar esto, y están al tanto de todo lo que se está haciendo con el Plan Belgrano. Y se está trabajado y se está pensando en algo –no voy a decir “equivalente”, porque las realidades son distintas– también hacia el sur, hacia la Patagonia.
Una de las grandes realidades del desarrollo en el mundo es que el desarrollo está condicionado por la población. Es decir, en lugares que hay poca población es más difícil lograr un desarrollo de proyección de largo plazo. Entonces, todo esto hay que pensarlo muy abarcativamente.
Tenemos que reconocer que como argentinos hemos fracasado en la idea de centralizar más la cosa en Patagonia, de lograr que nuestra población perciba a la Patagonia como un foco de interés. Es un poco el huevo y la gallina: hay que lograr generar las oportunidades.
Entonces, hay un pensamiento que se está desarrollando en este sentido; hay un trabajo que se está haciendo. Yo supongo que va a llevar un poquito de tiempo cristalizarlo, porque hay que hacerlo bien, pero les aseguro que hay un trabajo en marcha en ese sentido.
A mí me parece que también tenemos que vender la Patagonia de una manera distinta. Alguien me decía una cosa muy interesante: se habla mucho de los países escandinavos y de lo extraordinarios que son los países escandinavos. La Patagonia, que desde la óptica central de Buenos Aires se ve como un lugar inhóspito, tiene 5 grados menos de diferencia térmica de la que tienen los extraordinarios países escandinavos.
Entonces, depende de cómo uno arme las narrativa [sic] para explicar las oportunidades. Creo que hay que pensar esto muy bien. La Patagonia tiene todo lo que significa la oportunidad de renovables a través de energía eólica; la Patagonia tiene una serie de cuestiones que pueden transformarla en un foco de tecnología muy interesante. Entonces, hay un pensamiento que se está desarrollando en este sentido, pero que también tiene que tener una pata de poblar. Y poblar puede no ser poblar con enormes cantidades de gente, pero buscar el perfil de gente que dé con esta idea de polos de desarrollo de ciertos perfiles, etcétera. Así que eso se lo aseguro.
La cuestión de Malvinas: es obvio que este es el tema más difícil que tenemos para desmontar. Es obvio que nosotros tenemos una visión muy clara respecto de nuestro reclamo sobre Malvinas, muy indiscutible. Como dije antes, esto es parte de nuestra responsabilidad como funcionarios ante lo que establece la Constitución. Es decir que no hay “tu tía” con el tema de Malvinas. El tema es el cómo. Yo aprendí esto en mi
experiencia de Naciones Unidas. Como ustedes saben, yo no pertenecía a la diplomacia antes de ir a Naciones Unidas. Creo que el manejo del tiempo en estas cuestiones es esencial, porque las realidades no son estáticas; las realidades van cambiando con tecnología, con cambio climático. Se hacía referencia al paso del sur. El paso del sur va a adquirir un valor distinto, a raíz de las consecuencias del cambio climático.
A veces, alguna de las consecuencias puede jugar a favor en algunos elementos. Una vez que están provocadas, tienen que lograr hacerse de la oportunidad, cosa que analiza en nuestra contrapartida el Reino Unido también. Entonces, esto hay que pensarlo muy estratégicamente. Usted hacía referencia a que históricamente se produjeron aproximaciones mayores con las Islas. Hay que ver hasta dónde, qué conviene, de qué manera. A mí me parece que hay algunas cuestiones tácticas de tipo humanitario, de tipo viajes de emergencia, extracciones de emergencias. Me parece que hay una serie de cuestiones en las cuales uno puede, por lo menos, hacer algunos avances. Pero todo esto lo tiene que contextualizar en una visión estratégica macro de hacia dónde van las cosas (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2016: 13).
1.1. La Unión Interparlamentaria Mundial (UIP) y los Grupos Parlamentarios de Amistad (GPA) en el marco de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación
Pudimos ver anteriormente cómo la comisión desarrolló actividades relacionadas con la diplomacia parlamentaria, pero ex officio. Retomamos una versión taquigráfica de la comisión en relación con estas dos formas de diplomacia parlamentaria, la UIP y los GPA, para intentar reforzar otro de los supuestos de trabajo: el éxito alcanzado por el Senado de la Nación en el desarrollo de actividades de diplomacia parlamentaria respecto de la cuestión Malvinas se vio favorecido por la adopción, en determinados momentos, de una metodología informal y su abordaje en forma previa al Poder Ejecutivo Nacional.
En la reunión de la comisión del 7 de abril de 2010, aparecen unos datos primarios interesantes al respecto. El primero de ellos se refiere a una reunión entre delegaciones de Argentina y del Reino Unido e Irlanda del Norte en el marco de la UIP.
Sr. Presidente (Filmus) – Lo más interesante de todo esto –quizás, lo podamos contar con más detalle en otra reunión– es que hemos tenido, junto con el señor senador Giustiniani, una extensa e intensa reunión con legisladores del Reino Unido. Cinco legisladores del Reino Unido participaron de la reunión, que fue a pedido de ellos. Por supuesto, ellos comenzaron planteando temas vinculados al seguimiento de la Cumbre de Medio Ambiente; en segundo lugar, plantearon el tema de armamentismo atómico, el control y el papel de nuestro país. Charlamos sobre esos temas y, luego, fuimos muy duros en el planteo respecto de Malvinas, tema sobre el que haremos un pequeño informe para que se pueda distribuir también.
Deseo señalar que no sólo se comprometieron en transmitir todo lo discutido, sino también nos pidieron que, si hubiera una comisión de amistad, enviemos una delegación para seguir dialogando sobre estos temas. Nosotros planteamos lo mismo. Ellos tienen movimiento en las cámaras hasta el mes de junio y nos pidieron que después de ese mes tratáramos de hacer alguna visita. Creo que cuando tengamos la reunión –que era para mañana y se levantó por la visita del presidente chileno– con el canciller Taiana deberíamos preguntarle qué espacio hay para un acercamiento parlamentario en este tema (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2010: 2-3).
Lo que aparece aquí es una reunión de la delegación argentino-británica mantenida en el marco de la Unión Interparlamentaria Mundial, que se realizó en un contexto más distendido –aunque no menos intenso, de acuerdo con lo manifestado por los legisladores argentinos–, en la que se comenzaron a plantear algunos temas de agenda bilateral relativos al medio ambiente y el armamentismo atómico, para luego pasar al tema de Malvinas.
La decisión de conformar grupos de parlamentarios de amistad se sustenta en lo que señalamos anteriormente: la institucionalización en el tiempo de estos grupos y la posibilidad que brindan de armar una agenda de temas en común. A simple vista es notorio que esta es una práctica parlamentaria común para el Reino Unido, que los conforma asiduamente.
La informalidad del abordaje (característica de la diplomacia parlamentaria) permitió un intercambio rico en materia de temas y dejó abierta la posibilidad de incrementar esos vínculos mediante la creación de una comisión o Grupo Parlamentario de Amistad Bilateral, a expreso pedido británico, para continuar los intercambios. En este caso, la diplomacia parlamentaria se muestra exitosa, como una herramienta pertinente para el abordaje de ciertos temas que el Poder Ejecutivo no puede encarar directamente. El senador Giustiniani hace notar el balance positivo de la reunión y el intercambio entre parlamentarios en relación con Malvinas en los siguientes términos:
Sr. Giustiniani. — Fue muy buena la reunión. Se comprobó la dureza del planteo británico. La reunión arrancó con ellos planteando la crítica a nuestro decreto por la cuestión del transporte dentro de las aguas. Es decir, ellos nos reclamaban a nosotros. Primero Daniel [Filmus] y, luego, quien les habla salimos con todo nuestro planteo.
La reunión fue cerrada y había dos parlamentarios oficialistas que son de bastante peso político, uno es presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores y el otro es un viejo parlamentario, yo lo conozco de todas las reuniones de la Internacional Socialista, del Partido Laborista. Son pesos pesados políticamente dentro de Gran Bretaña. Además, había dos liberales. Ellos quedaron en informar la reunión a su gobierno. Les manifestamos nuestra histórica postura, el cumplimiento de las resoluciones de las Naciones Unidas, la nueva situación existente, etcétera. Ellos siempre remiten a la determinación de los isleños y les dijimos que al haberles dado la ciudadanía plena se confirmaba la corrección de nuestra tesitura histórica de que las negociaciones siempre debían ser entre los dos estados y no entre tres partes como siempre plantearon ellos. No dijeron nada al respecto.
Reitero, considero que fue una reunión muy positiva. Asimismo, fue muy positivo el discurso de la delegación argentina, que dio Daniel, en cuanto a hacer énfasis en la cuestión de Malvinas (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2010: 3-4).
En relación con la constitución del Grupo Parlamentario de Amistad argentino-británica, esto fue puesto en discusión por parte de uno de los integrantes de la comisión, quien se amparó en que en este caso no debería llamarse de esa manera y señaló que sería difícil poder constituirlo.
Cabe aclarar que, durante el período que estamos abordando, no se constituyó ningún grupo parlamentario de amistad, lo que señala que las relaciones bilaterales no pasaban por un buen momento, debido a las tensiones oportunamente mencionadas. Ello no implicaba renunciar a mantener un vínculo en otros ámbitos para el senador Romero, pero sí la dificultad de conformar un “grupo de amistad”:
Sr. Romero – Valoro que en la reunión de la Unión Interparlamentaria se haya podido reinstalar el tema de las Malvinas. Hace varios años que no llamábamos la atención con ese tema y creo que es muy importante que se debata.
Creo que hay que aprovechar la visión de los legisladores en nuestro ámbito. Nosotros no vamos a contradecir la política de Argentina. Si bien las relaciones exteriores las lleva el Poder Ejecutivo, como dice la Constitución, la cuestión de Malvinas es un tema de Estado; incluso, puedo decir que tal vez sobrepasa el concepto de “cuestión de Estado”, es mucho más importante aun por la historia y lo sentimental que agrega la problemática de ser una cuestión que nos une a los argentinos.
La verdad es que creo que no hay que ser ingenuos y caer en ninguna trampa del Foreign Office. Sé que es muy difícil el hecho de poder formar una comisión que se llame “de amistad”. En realidad, habría que llamarla “comisión de vinculación o de acercamiento”. La verdad es que será muy difícil lograr integrantes para algo que se llame “de amistad”. Sin embargo, esto no quita que uno pueda dialogar en los ámbitos oportunos. La experiencia universal demuestra que aun los países más enfrentados por distintas guerras mantienen un diálogo y han reconstruido un futuro a partir de ese diálogo (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2010: 5).
Sobre el final de la reunión, la misma versión taquigráfica nos aporta un dato más que resulta de trascendencia. Cuando, en el capítulo I, hablamos de las características de la diplomacia parlamentaria, enumeramos, entre las más salientes, los compromisos con los principios democráticos por su contribución a la paz mundial y al pluralismo representativo. Este último resulta ser realmente el valor destacado de la diplomacia parlamentaria frente al Poder Ejecutivo: su carácter plural, que admite la participación y la representación de todos los partidos políticos en temas como Malvinas, para que puedan ser tratados como políticas de Estado. Esta diferencia de la diplomacia parlamentaria respecto de la clásica posiciona a la primera en un sitio adecuado para lograr consensos multisectoriales. Así lo ve el senador Filmus con referencia a la constitución de los grupos de amistad:
Sr. Presidente. — Deseo mencionar dos cuestiones antes de comenzar con el temario del día de la fecha.
La primera cuestión se refiere a que cuando salgamos lo hagamos en delegaciones plurales. Por ejemplo, en el caso de Malvinas éramos cinco partidos distintos que estábamos yendo en la delegación argentina. Esto impacta con quienes nos entrevistamos, realmente se muestra que hay cuestiones que son de Estado y no del partido gobernante (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2010: 5).
Aquí el senador Filmus observa que la pluralidad es un valor trascendental de la diplomacia parlamentaria y que los grupos de amistad deben constituirse sobre la base de este principio rector; a la vez que, si lo vemos desde la perspectiva británica, es una estrategia que se puede explotar porque permite que haya disensos sobre los cuales se debe trabajar.
Sr. Presidente. — Esto, a la inversa, nos viene bien, es decir que la delegación del Reino Unido sea plural. Uno lee muchos documentos donde no es homogénea la posición y quienes hoy están en la oposición, mañana pueden estar en el gobierno. Entonces, quizás haya fisuras que después nos permiten agarrarnos de algunos elementos para la discusión posterior. Creo que debemos avanzar en todas estas cuestiones y, como se dijo recién, en la discusión con Cancillería. Sabíamos que era posible este pedido de entrevista. En realidad, los ingleses no vinieron a pedir una entrevista por el tema de Malvinas, sino que venían por otros temas. Es más, el tema de Malvinas lo sacaron ellos criticando la decisión de la señora presidenta de controlar los barcos que vienen de las islas.
La verdad es que cuando empezamos a discutir y apareció, incluso, el tema de los isleños, etcétera, pudimos observar las opiniones diferentes que ellos tenían al respecto (Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, 2010: 6)
1.2. El Parlamento Latinoamericano (PARLATINO) y la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (EUROLAT) en el marco de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación
Las actividades llevadas a cabo en el contexto del PARLATINO denotan la importancia histórica que tiene la región en la inserción internacional de Argentina. Desde la creación de este foro parlamentario regional, hacia finales de la década del ochenta, la participación de nuestro país fue permanente y diversa. En relación con Malvinas, se trabajó sobre un consenso generalizado en el cual se emitía alguna declaración de soberanía o alguna resolución que tenía como eje central el rechazo de ciertas acciones por parte del Reino Unido. Lamentablemente, al igual que en el caso de las versiones taquigráficas, cuando se solicitó la información, volvimos a tener inconvenientes relacionados con la falta de documentación entre los años 1989 y 2008, aproximadamente.
Pese a ello, sí pudimos contar con algunos datos que nos facilitó la Dirección General de Diplomacia Parlamentaria. El primero de ellos es una Declaración de Soberanía en Malvinas del año 2009, que se encuentra con la nomenclatura MD/2009/05.
Allí se expone que “se reafirma el respaldo a los legítimos derechos de la República Argentina”, a la vez que se resalta “el interés regional para que los gobiernos de Argentina y del Reino Unido reanuden negociaciones”, y finalmente se sostiene el firme “rechazo a la pretensión de considerar a las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur como países y territorios a los que puede aplicarse la Cuarta Parte del Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea” (MD/2009/05).
En el año 2010, la actividad dentro del foro fue más intensa. Incluyó una resolución que manifestaba tanto el rechazo por la explotación hidrocarburífera en las Islas Malvinas, como el apoyo firme de la soberanía argentina sobre ellas (MD/2010/01).
Como señalamos antes respecto de las versiones taquigráficas, no pudimos contar con documentos anteriores al año 2009. La resolución que a continuación se presenta nos aporta información adicional que puede suplir dicha falta de datos de momentos previos:
RECHAZO A LA EXPLORACIÓN HIDROCARBURÍFERA EN LAS ISLAS MALVINAS Y REAFIRMACIÓN DE LA SOBERANÍA ARGENTINA
RESOLUCIÓN MD/2010/01
LA MESA DIRECTIVA DEL PARLAMENTO LATINOAMERICANO
VISTO
Que es propósito del Parlamento Latinoamericano, conforme el artículo 4ª de su Estatuto, luchar por la supresión de toda forma de colonialismo y neocolonialismo, así como oponerse a la acción imperialista en la región.
Que la Asamblea del Parlamento Latinoamericano ha aprobado desde sus primeras reuniones resoluciones y declaraciones de apoyo a la reivindicación argentina sobre la soberanía en las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur (MD/2010/01) [el destacado es nuestro].
Del visto surgen dos datos trascendentes. El primero de ellos se relaciona con que, para la región, la situación de Malvinas es definida como colonialista o neocolonialista, lo que en algún momento se había planteado en el marco de Naciones Unidas. El segundo dato de importancia radica en que, si bien no se poseen documentos anteriores con respecto a Malvinas en el Senado de la Nación, es posible deducir –a partir de la frase en negrita– que estos han existido.
Como información adicional a la aportada, la misma reunión del año 2010 brinda otro dato. En el punto VI de su parte resolutiva, se insta al EUROLAT a “incorporar la cuestión del archipiélago de las Islas Malvinas, Islas Georgias del Sur e Islas Sandwich del Sur en el temario permanente de sus reuniones” (MD/2010/01) (el destacado es nuestro).
En este último foro, creado en el año 2006, la actividad desarrollada por Argentina fue bastante intensa. En relación con Malvinas, pudimos acceder algunos documentos que nos fueron facilitados por la Subdirección General de Diplomacia Parlamentaria. Algunos de ellos son de público conocimiento, y otros no. El primero de ellos es del 12 de septiembre de 2012 y se refiere al rechazo de los juicios de valor que se incluyen en el párrafo 76 de la Resolución del Parlamento Europeo respecto de las Islas Malvinas. Dentro de los considerandos, hay dos puntos neurálgicos que debemos resaltar.
El primero hace referencia a que el mencionado juicio de valor iría en contra de la postura de no involucramiento manifestada reiteradamente por funcionarios de las instituciones europeas; y el segundo, que las Malvinas y sus espacios circundantes pertenecen legítimamente a la Argentina y no al Reino Unido, ya que fueron indebidamente ocupados.
RESOLUCIÓN DE RECHAZO A LOS DESAFORTUNADOS JUICIOS DE VALOR INCLUIDOS EN EL PÁRRAFO 76 DE LA RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO EN CUANTO A LAS ISLAS MALVINAS
CONSIDERANDO
– Que la Unión Europea tradicionalmente se ha abstenido de adoptar una posición sobre la disputa de soberanía entre la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, entendiendo que se trata de un contencioso bilateral entre dos Estados soberanos, miembros de las Naciones Unidas, que tienen la obligación de resolverlo como reiteradamente lo exige la comunidad internacional.
– Que las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, y los espacios marítimos circundantes, son parte integrante del territorio nacional de la República Argentina que, ilegítimamente ocupados por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, son objeto de una disputa de soberanía entre ambos países, la cual ha sido reconocida por la Organización de Naciones Unidas y que no ha podido resolverse hasta el presente debido a la persistente negativa del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte a reanudar las negociaciones con la República Argentina (EUROLAT, 2012).
Finalmente, se resolvió rechazar los juicios de valor incluidos en el párrafo 76 de la Resolución del Parlamento Europeo, se instó a su corrección y se reiteró el interés de una solución pacífica a la disputa.
La reunión de la Asamblea Parlamentaria del EUROLAT de enero de 2013, llevada a cabo en Santiago de Chile, tuvo una agenda diversa de temas: desarrollo sustentable, lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada, migración, globalización y crisis financiera, cambio climático, energía y fuentes no renovables, otros temas de interés birregional y fortalecimiento de la institucionalidad de la asociación estratégica birregional. La cuestión de Malvinas fue tratada dentro de otros temas de interés birregional. Allí, la Asamblea expuso lo siguiente:
La Asamblea ha debatido la “Cuestión de las Malvinas” en sus diversos órganos y favorece el diálogo para una solución pacífica, justa y duradera en el marco de las resoluciones pertinentes de Naciones Unidas (comprendida la Resolución 2065 (XX) y la abordará nuevamente en sus próximas reuniones (EUROLAT, 2013) (el destacado es nuestro).
Así fue como, en la reunión de ese mismo año, celebrada en Vilnius (Lituania), el 15 de julio, se realizó una declaración de rechazo al referéndum en las Islas Malvinas, tema ya mencionado en el apartado II.
1.3. Breve síntesis de las actividades de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación y de las técnicas de la diplomacia parlamentaria desarrolladas en ese ámbito
Llegados a este punto, podemos hacer una síntesis de lo hallado y analizado hasta el momento. Como se pudo ver en la primera parte, el Reglamento de la Cámara de Senadores introdujo actividades y técnicas de la diplomacia parlamentaria en la comisión hacia las décadas del ochenta y del noventa, momento en que desarrolló estas actividades de manera espaciada y sin una estructura adecuada. No pudimos desarrollar la temática en cuestión durante ese lapso, ya que no se cuenta con el material primario.
Las versiones taquigráficas fueron nuestras fuentes primarias de evidencia, que nos permitieron reforzar el supuesto de que la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto desarrolló tareas de diplomacia parlamentaria a través de diferentes expresiones, como las relaciones parlamentarias internacionales y los grupos parlamentarios de amistad, pero sin tener conocimiento de ello, ya que no se la conocía con este nombre en el Senado, y se las realizaba de oficio.
De esta manera, la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto puede ser considerada como un antecedente de la diplomacia parlamentaria en Argentina, debido a sus prácticas consuetudinarias y de tipo reglamentarias. También se pudo observar que las actividades que realizó la diplomacia parlamentaria en algunos organismos internacionales fueron un primer paso que permitió sentar un diálogo sobre una amplia agenda de temas, que luego podrían ser abordados por el Poder Ejecutivo. Como estrategia de complementación de tareas y de abordaje de problemáticas, se muestra que, en algunos casos –como Malvinas–, puede resultar eficiente. Como elemento adicional, para el período 2010-2015, nos encontramos con cierta conducción del tema Malvinas desde el Senado de la Nación. Esto es así debido a las iniciativas y actividades planteadas por el Poder Legislativo, no solo en términos cuantitativos, sino también de orden cualitativo.
En síntesis, la diplomacia parlamentaria existió en el Senado de la Nación a través de diferentes prácticas legislativas, pero no con ese nombre, y, hasta el año 2015, fue escasamente desarrollada en algunas técnicas dentro de la comisión.
En relación con la Unión Interparlamentaria Mundial y los Grupos Parlamentarios de Amistad, se constituyeron en prácticas diplomáticas internacionales que han permitido el acercamiento entre las partes en disputa, al permitir, en un ambiente más informal y distendido, que se fomentaran las relaciones internacionales sobre otras temáticas que no fueran estrictamente aquellas respecto de las cuales había un conflicto. Así lo demostró la reunión en la Unión que permitió un acercamiento entre las delegaciones y la posibilidad de constituir un nuevo vínculo bilateral sobre la base de la creación de un grupo de amistad.
El abordaje informal no quitó, sin embargo, que se pudieran poner en evidencia las diferencias mantenidas sobre las disputas, pero se lo hizo desde una revalorización del diálogo. Esta estrategia permitió, primero, plantear una comunicación a través de un órgano parlamentario internacional, y, luego, su posible expansión a otros ámbitos, como el caso de los GPA, donde es posible extender aún más el intercambio. Ello es así porque, al existir una institucionalización, implica cierta permanencia en el tiempo; a diferencia de otros tipos de diplomacia parlamentaria, se puede construir una agenda de temas y darle cierta periodicidad. Es por esta razón por la que los parlamentarios británicos querían constituir un GPA bilateral. Este, si bien no se constituyó en lo inmediato, como veremos más adelante, sería de suma importancia para abordar el tema Malvinas y para que posteriormente el Poder Ejecutivo pudiera continuar con los puntos conversados por el Poder Legislativo.
Por último, cabe resaltar que la constitución plural y democrática –sustentada por una representación de todos los partidos políticos con diferentes visiones– habla de una política exterior más integrada, es por eso por lo que los GPA permiten un nivel de integración y consenso mayor que otros tipos de diplomacia parlamentaria, porque se fomentan y crecen sobre la constitución de políticas de consenso y comunes.
2. El surgimiento del concepto de “diplomacia parlamentaria” en el Senado de la Nación
Como bien se señaló en el capítulo I, las modificaciones en la estructura del Senado de la Nación introdujeron “cambios destinados a facilitar la coordinación de actividades y el control de los actos de sus miembros” (Robbins, 1994: 497). Esta transformación abrupta, radical y multidimensional se asocia con un proceso de reingeniería general del Senado de la Nación, llevado a cabo por la nueva administración que asumió en diciembre de 2015, la cual intenta adaptar la organización a un nuevo entorno[9], que coincide con la asunción de un nuevo gobierno luego de doce años.
Esta innovación dotó a la estructura de una mayor complejidad, formalismo y centralización (escasa participación de los miembros), “características centrales de una estructura de tipo mecanicista” (Robbins, 1994: 525), que afectó áreas, direcciones generales, competencias, misiones y funciones, entre otros. La pregunta que deberíamos realizarnos en este marco de transformaciones es la siguiente: ¿cómo afectó el cambio institucional a la diplomacia parlamentaria y sus técnicas?
Las modificaciones le concedieron un mayor protagonismo, lo cual se evidencia en la creación de una Dirección General que depende de la Secretaría Parlamentaria del Senado de la Nación, que le otorga de esta manera una institucionalización mediante la cual es reconocida por su nombre como una actividad parlamentaria. Bajo esta Dirección General, se agruparon las diferentes expresiones o técnicas, tales como los Foros Parlamentarios Formales (UIP, PARLATINO y EUROLAT), los Grupos Parlamentarios de Amistad y la Dirección de Enlace con el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.
Los cambios significan una disminución de la relevancia de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación –que históricamente realizaba de oficio tareas de diplomacia parlamentaria– y una ampliación de las tareas o actividades de la Dirección General de Diplomacia Parlamentaria y sus expresiones. Entre las nuevas funciones, podemos resaltar “la asistencia técnica en su vinculación con otros Parlamentos, Organizaciones y Foros de la Comunidad Internacional y la colaboración en las tareas que realicen las comisiones en el campo de las relaciones internacionales” (DP-0263/16, Anexo XII).
Es notorio que la diplomacia parlamentaria argentina ha llegado para quedarse, y que las modificaciones que se introdujeron en las relaciones internacionales parlamentarias están destinadas a lograr una mejora institucional en las prácticas parlamentarias del Senado de la Nación. En este sentido, se torna interesante observar que las actividades desarrolladas por la diplomacia parlamentaria a partir de 2016 se han profundizado en relación con Malvinas, aunque no todas sus técnicas por igual. Por ejemplo, en comparación con el período anterior que describimos, presentan un crecimiento exponencial los grupos parlamentarios de amistad con respecto a las restantes formas de diplomacia parlamentaria.
2.1. Grupo Parlamentario de Amistad argentino-británico y la Unión Interparlamentaria Mundial (UIP)
El primer salto cualitativo dado por la diplomacia parlamentaria del Senado de la Nación está dado por la constitución del Grupo Parlamentario de Amistad argentino-británico[10]. Como pudimos ver en la versión taquigráfica del 7 de abril de 2010, hasta esa fecha no se había constituido formalmente un grupo de amistad. La reunión mantenida por ambas delegaciones en el marco de la UIP dejó traslucir el interés de los parlamentarios británicos por su conformación. Sin embargo, el interés por parte de los legisladores argentinos era escaso, quizás la expresión vertida en esa oportunidad por el senador Romero y las crecientes tensiones desde la llegada de Cameron al poder y los ejercicios militares en las Islas Malvinas –temas mencionados en el capítulo II– apaciguaron los ánimos para su constitución.
La asunción de las nuevas autoridades de la Cámara de Senadores en diciembre de 2015 y el cambio en relación con la reinserción internacional de la Argentina trajeron consigo un nuevo impulso para la diplomacia parlamentaria, que implicó el incremento del interés cuantitativo y cualitativo por la constitución de los grupos parlamentarios de amistad, entre ellos, el argentino-británico, lo que permitió desarrollar particularmente este formato de dicha técnica parlamentaria. La delegación argentina se formó a principios de 2016, y en la actualidad permanece con la misma constitución plural y multipartidaria que caracteriza a la diplomacia parlamentaria como tal:
- Federico Pinedo, presidente provisional del Senado, PRO.
- Lucila Crexel, presidente de la Comisión, Movimiento Popular Neuquino.
- Julio Cobos, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Cambiemos.
- Rodolfo Urtubey, PJ, Frente para la Victoria.
- María Laura Leguizamón, PJ, Frente para la Victoria.
- Ruperto Godoy, PJ, Frente para la Victoria.
- Miriam Boyadjian, Movimiento Popular Fueguino.
- Oscar Castillo, Frente Cívico y Social de Catamarca (Senado de la Nación, 2016)
La primera actividad llevada a cabo por el grupo de amistad se desarrolló entre el 6 y el 8 de junio de 2016 en Londres. Tomaremos como fuente de esta reunión el comunicado de prensa de la Embajada Argentina en Londres. Allí se destacaba el carácter multipartidario en la constitución de ambas delegaciones y el cambio cualitativo en la relación bilateral en los primeros meses de la gestión del presidente Macri.
Un elemento que destacar al principio de la reunión tuvo que ver con la declaración del senador Federico Pinedo relativa a la posición nacional sobre la cuestión de Malvinas, en la que sostuvo que el mantenimiento del reclamo de soberanía no impediría que ambos países pudieran trabajar en conjunto en todas aquellas áreas respecto de las que existan intereses convergentes. La contraparte británica tomó nota de ello y avanzó sobre la necesidad de mejorar los niveles de comercio e inversión (Embajada Prensa, 2016: 1).
La reunión se constituyó sobre una agenda bilateral plural, en la cual se incluyeron los siguientes temas, que serán abordados en las próximas reuniones entre parlamentarios:
- Seguridad y lucha contra el terrorismo internacional.
- Ciencia y tecnología.
- Cultura y educación.
- Agenda global y cuestiones conjuntas entre América Latina y Europa.
- Inversión extranjera directa, marcos normativos, integración regional.
- Internacionalización de las medianas empresas y su incorporación a la cadena productiva (Embajada Prensa, 2016: 1).
Finalmente, la reunión concluyó con una cena en la residencia del embajador Carlos Sersale Di Cerisano, a la que asistieron parlamentarios de todas las regiones y fuerzas políticas del Reino Unido.
En los primeros días de septiembre, tuvo lugar la visita de sir Alan Duncan a la Argentina, destinada a mantener reuniones con funcionarios locales y a participar del Foro de Inversiones y Negocios organizado por el gobierno argentino. Dicha visita puede ser descrita como un síntoma de mejora en las relaciones bilaterales y como parte de una tarea realizada previamente por la diplomacia parlamentaria argentina, que había ampliado los lazos y la agenda bilateral en la reunión previa de junio.
En este caso, resultó ser una herramienta estratégica efectiva para el mejoramiento de las relaciones bilaterales y un complemento de las tareas del Poder Ejecutivo. La reunión mantenida con el Poder Ejecutivo nacional versó sobre los siguientes temas:
- Consultas políticas de alto nivel;
- Lucha contra la corrupción y el crimen organizado;
- Ciencia, tecnología, derechos humanos y cuestiones de género;
- Cultura y educación;
- Comercio e inversiones;
- G20;
- OCDE;
- Seguridad y defensa;
- Atlántico Sur;
- Refugiados (MRECIC Prensa, 2016)[11].
El tema Malvinas fue incluido bajo el tópico Atlántico Sur. Ambos gobiernos acordaron que la fórmula de soberanía del párrafo 2 de la declaración conjunta del 19 de octubre de 1989 –abordada en el capítulo II– se aplicaba a este comunicado conjunto y a todas sus consecuencias. En este contexto, se acordó adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos (MRECIC Prensa, 2016). A su vez, se tocó el tema de las conexiones aéreas entre las Islas Malvinas y el continente. Al respecto, y de conformidad con los principios establecidos en la declaración conjunta del 14 de julio de 1999, ambas partes acordaron que serían establecidas conexiones en aéreas adicionales entre las Islas Malvinas y terceros países. En este contexto, acordaron el establecimiento de dos escalas adicionales mensuales en territorio continental argentino, una en cada dirección (MRECIC Prensa, 2016). Sin embargo, en el comunicado de la Cancillería, no se establece ningún detalle al respecto.
El tercer punto trata de la identificación de ADN de los soldados argentinos sepultados en el cementerio de Darwin como NN. Se convino que las conversaciones sobre esta delicada cuestión humanitaria serían llevadas a Ginebra sobre la base de una evaluación del Comité Internacional de la Cruz Roja, complementada por las conversaciones bilaterales que sean necesarias (MRECIC Prensa, 2016).
La primera reunión de Grupos Parlamentarios de Amistad, realizada en junio, establecía que la siguiente sería realizada en el marco de la UIP en noviembre (Embajada Prensa, 2016: 2). Allí, la delegación encabezada por el presidente provisional del Senado de la Nación, Federico Pinedo, y Nigel Evans, legislador de la Casa de los Comunes, abordaron la cuestión de Malvinas. En este sentido, el senador sostuvo:
Hoy dimos un paso adelante en relación con Gran Bretaña al haber acordado con representantes de la fuerza que hoy gobierna ese país la necesidad de dialogar por Malvinas para buscar una solución dentro del Derecho Internacional que garantice los intereses y el modo de vida de los isleños[12].
Hacia principios del año 2017, se concretó nuevamente la visita de parlamentarios argentinos al Reino Unido en el marco de los Grupos Parlamentarios de Amistad de la UIP. Si bien esta reunión podría quedar fuera del espacio temporal tomado para el presente trabajo, decidimos incluirla por el valor de la información a la que pudimos acceder por parte del Senado de la Nación (en parte, inédita), y porque nos permitirá reforzar parte de los supuestos del trabajo. Pudimos acceder a tres informes correspondientes a enero y febrero de ese año realizados por la Dirección General de Diplomacia Parlamentaria del Senado de la Nación, los cuales detallan las siguientes actividades.
El primero de ellos[13] expone el ambiente cordial, positivo y constructivo de las reuniones. La delegación argentina estuvo conformada por los miembros del Grupo Parlamentario de Amistad Federico Pinedo, Lucila Crexell y Rodolfo Urtubey, pero se sumaron en esta oportunidad diputados nacionales como Eduardo Amadeo (PRO), Alejandro Grandinetti (Frente Renovador) y Margarita Stolbizer (GEN). En esta oportunidad, la agenda de temas versó sobre seis puntos centrales, entre los cuales se destacaba Malvinas, y que pasaremos a detallar a continuación:
- Almuerzo de trabajo mantenido con el viceministro de Comercio Internacional, Greg Hands, quien expresó la expectativa que existe en el Reino Unido sobre Argentina para ampliar el comercio bilateral y los proyectos de inversión en áreas de infraestructura, comunicaciones, transporte y energía.
- Reunión con lord mayor de la City de Londres, Alderman Andrew Parmley. Los puntos desarrollados en la reunión en materia económica giraron en torno a la realización en Argentina de la Cumbre Ministerial de la OMC en diciembre de 2017 y la presidencia argentina del G20. A su vez, se dialogó sobre infraestructura, energías renovables y financiación para pymes. Se resaltó, por parte de Reino Unido, el trabajo parlamentario en la Ley de Mercado de Capitales y, en particular, en la Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados. Al igual que en la primera reunión bilateral de parlamentarios, se subrayó la importancia del ingreso argentino en la OCDE y la importancia de la cooperación en ciencia y tecnología.
- Reunión con el ministro de Estado para Europa y América, sir Alan Duncan, ministro de Estado del Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Mancomunidad de Naciones para Europa y las Américas. En ella, surgió la cuestión de Malvinas. Se coincidió en cuanto a que la normalización de la relación permitiría crear condiciones para facilitar, en el largo plazo, el diálogo al respecto. Se planteó la idea de generar confianza y lazos entre el continente y las islas, respetando el modo de vida de los habitantes. La confianza mutua debería tener como sustento temas concretos de beneficio para ambas partes, pero cada una de ellas debería hacer las reservas correspondientes en tema de la soberanía. Duncan expresó el deseo de concretar nuevos vuelos lo antes posible, y comprendió la necesidad argentina de discutir el tema en el Parlamento. Finalmente, sugirió el monitoreo conjunto de stocks de pesca como tema de beneficio mutuo (Informe, 2017: 2)
- Reunión mantenida con los miembros del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de los Lores. Participaron la baronesa Hilton Lord Hopping y lord Purbis of Tweed, entre otros. La delegación argentina reiteró la posición nacional, así como el doble mandato constitucional: recuperación del ejercicio de soberanía por medios pacíficos y el respeto al modo de vida de los habitantes (Informe, 2017: 3). “Se pensó en las formas de acercar las islas al continente, para generar las condiciones de diálogo” (Informe, 2017: 3). “Otros temas de la reunión fueron posibilidades de cooperación en el marco de Naciones Unidas, como desarrollo, cambio climático, paz y seguridad. Hacia el final de la reunión se destacó el trabajo parlamentario de Argentina en el tratamiento de la ley de responsabilidad penal” (Informe, 2017: 3).
- Reunión con lord Fowler, presidente de la Cámara de los Lores. Se tocaron temas atinentes a la inversión y el comercio bilateral. Ambas partes resaltaron la necesidad y el interés por el desarrollo de la vía ferroviaria, como herramienta para indispensable para el comercio. “Se resaltó el legado cultural de los trenes británicos en Argentina y la posibilidad de un acuerdo sobre el tema para empresas británicas” (Informe, 2017: 4). “Surgió el tema Malvinas, respecto al cual se sostuvo que las relaciones entre ambos pueblos son inmejorables, siendo el momento ideal para generar confianza y vínculos entre las islas y el continente” (Informe, 2017: 4).
- Reunión con los miembros de ambas cámaras del Parlamento británico. Se mencionó el interés argentino por ingresar a la OCDE y el apoyo británico al respecto. “La delegación argentina invitó al presidente del Grupo Parlamentario de Amistad con Argentina Mark Menzies a visitar nuestro país y participar de la reunión de la UIP en Argentina en 2017” (Informe, 2017: 4). Hacia el final del encuentro, se hizo mención a los episodios de violencia perpetrados en el cementerio de Darwin, donde se encuentran sepultados los soldados argentinos. Menzies consideró ofensivo el ataque.
El segundo informe tuvo lugar en febrero y corresponde a las actividades y reuniones mantenidas por los parlamentarios argentinos en Glasgow, Escocia. La segunda etapa de la visita se focalizó en una agenda plural, que incluyó reuniones con empresarios, estudiantes, académicos y funcionarios de la Secretaría de Cultura, Turismo y Asuntos Internacionales, y autoridades del Parlamento escocés. Aquí no se puso énfasis en el tema Malvinas, ni por parte de la delegación argentina ni por el lado escocés.
De las varias reuniones mantenidas en Escocia por la delegación argentina, el tema Malvinas solo aparece nombrado en la reunión llevada a cabo en la Universidad de Edimburgo. Dicha delegación visitó el rectorado y fue recibida por las autoridades responsables del Departamento de Estudios Contemporáneos de América Latina. Esta universidad reviste una importancia particular, puesto que es una de las más antiguas del Reino Unido, ya que fue fundada en 1852, y figura en el puesto diecinueve a escala mundial.
Los representantes de la universidad sostuvieron que uno de sus objetivos era
ampliar el espectro de países e instituciones con los cuales mantienen acuerdos de cooperación y programas de intercambio. La delegación argentina describió la agenda cumplida durante la gira y los lugares y las instituciones visitados. La representación explicó los cambios producidos en la política argentina, lo que da prueba de madurez, generando credibilidad y confianza en el largo plazo (Informe, 2017: 2).
Hubo dos reuniones más que merecen ser mencionadas, aunque ellas no hayan tenido a Malvinas como tema central.
- Reunión con Ken Macintosh, diputado (MSP) y presidente del Parlamento escocés (Presiding Officer): el diputado resaltó los lazos existentes con la República Argentina, relacionados con la presencia de una importante comunidad escocesa en el país, y celebró el acercamiento entre ambos países. La delegación argentina, por su parte, remarcó “el cambio de actitud de nuestro país posibilitando el diseño de importantes lineamientos de mediano y largo plazo, que constituyen una política de Estado” (Informe, 2017: 1). “Esta reunión estuvo centrada sobre el tema del Brexit y sus repercusiones, subrayando que en el caso de Escocia más del 60% de los votantes, se manifestaron en contra del retiro de la Unión Europea” (Informe, 2017: 2).
- Reunión con Fiona Hyslop, secretaria de Cultura, Turismo y Asuntos Internacionales del gobierno escocés: la delegación argentina precisó el consenso de tener una política exterior focalizada en la obtención de beneficios concretos para el país. “El Brexit aquí fue visto como una oportunidad para el Reino Unido quién pasará a ser un actor global y para Argentina que podrá incrementar sus exportaciones hacia el Reino Unido en sectores donde la Unión Europea pone trabas” (Informe, 2017: 2).
Finalmente, el último informe de febrero resume cuáles serán los temas de la agenda interparlamentaria bilateral. “La misma se fijó con la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de los Lores, para lograr un seguimiento. La delegación sugiere que se converse con la Cancillería” (Informe, 2017: 1). La agenda interparlamentaria se basará en las siguientes áreas:
- Relaciones económicas
- Programa de financiamiento para el crecimiento y la inserción internacional de pymes.
- Programa de asesoramiento legal a pymes en ambos países.
- Inserción de productos argentinos en cadenas internacionales de valor y en canales de comercialización británicos.
- Evaluación de complementación de mercados de servicios.
- Asesoramiento
- Cursos de formación parlamentaria.
- Seguridad en el fútbol.
- Seguimiento
- Ingreso de Argentina a la OCDE.
- Asistencia de seguridad sobre amenazas transnacionales.
- Colaboración multilateral
- Derechos humanos.
- No proliferación de armas nucleares.
- Terrorismo – fundamentalismo.
- Cambio climático.
- Fortalecimiento de la justicia.
En cuanto a las actividades de la diplomacia parlamentaria en el PARLATINO, el 14 de octubre de 2016, se dirigió una nota a la mesa directiva y a la junta directiva para que se tomara conocimiento de los ejercicios militares ilegítimos llevados a cabo por parte del Reino Unido en la Islas Malvinas, que incluyeron el lanzamiento de misiles Rapier.
La nota tuvo como finalidad que los señores miembros de la mesa directiva y de la junta dieran su apoyo al rechazo del acto unilateral de Gran Bretaña. La nota fue firmada por los siguientes parlamentarios: Liliana Fellner, Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Fabiani, Luis Lusquiños, Silvia Giacoppo y Miriam Boyadjian.
A raíz de esta nota, el PARLATINO emitió una declaración sobre Malvinas en la que manifestaba la preocupación con respecto a la realización por parte del gobierno británico de ilegítimos ejercicios militares en las Islas Malvinas entre los días 19 y 28 de octubre (PARLATINO, 2016).
Hacia el final del documento, se insta a las partes a cumplir con las resoluciones de Naciones Unidas y otros organismos internacionales (PARLATINO, 2016).
El año 2016 se cerraba con una serie de actividades fructíferas y con un dinamismo diferente respecto de años anteriores en materia de diplomacia parlamentaria, que permitió un acercamiento y el restablecimiento de un vínculo bilateral que se encontraba deteriorado.
Con respecto al EUROLAT, no encontramos ninguna actividad durante el año 2016 en relación con el tema de Malvinas.
3. Conclusiones del apartado III
A lo largo del capítulo, pudimos ver que la diplomacia parlamentaria en el Senado de la Nación no es una actividad nueva, sino que solo quizás recientemente se la conozca con ese nombre, pero hace más de treinta años que se la ejerce en el ámbito parlamentario mediante diferentes técnicas o formas. La primera introducción de una técnica de la diplomacia parlamentaria en el Reglamento de la Cámara tuvo lugar en el año 1984, y se la conoce con el nombre de “organismos parlamentarios internacionales”, que académicamente recibe otra denominación: “foros parlamentarios formales”.
La segunda forma, conocida como “grupos parlamentarios de amistad”, recién se introdujo hacia mediados de la década del noventa y, a diferencia de la anterior expresión, no se desarrolló en su plenitud sino hasta recientemente. Cabe destacar que ambas técnicas se desarrollaron en el marco de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado, y sus competencias están enumeradas en el artículo 69 del Reglamento de la Cámara. Ello nos permite descubrir dos grandes hallazgos de importancia para el presente trabajo.
El primero de ellos se refiere a que la Comisión efectivamente realizó tareas de diplomacia parlamentaria relacionadas con sus diferentes expresiones, además de su tarea de control del Poder Ejecutivo mediante la citación de funcionarios por el artículo 71 de la Constitución Nacional y la firma de tratados internacionales establecidos en el artículo 75, incisos 22 y 24. El segundo es que la Comisión hizo efectivamente diplomacia parlamentaria pero sin saberlo, ya que no la conocía por ese nombre. Pudimos reforzar ambos supuestos con la evidencia proporcionada por las respectivas versiones taquigráficas de las sesiones, donde se hacía referencia a las actividades llevadas a cabo en organismos internacionales o en los grupos de amistad, pero nunca se las llamó “técnicas”, “formas”, “expresiones” ni “diplomacia parlamentaria”.
Esta evidencia, que nos permite reforzar los supuestos planteados, nos lleva a considerar efectivamente a la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto como el antecedente histórico por excelencia de la diplomacia parlamentaria en el Senado, a la vez que como una expresión de ella. Por lo tanto, debemos incluirla como el primer estamento de la disciplina en Argentina, en cuanto se atiene a las clasificaciones que hemos enumerado y descrito en el marco teórico. Allí, las tareas realizadas respecto de Malvinas fueron arduas e incluyeron desde la posibilidad de la constitución de una comisión de Malvinas, hasta la Declaración de Ushuaia. Lo más paradójico de ese período (2010-2015) es el relativo liderazgo que tuvo el Poder Legislativo del Senado de la Nación frente al Poder Ejecutivo en lo relativo al tratamiento de esta cuestión. Las acciones llevadas a cabo no solo por el Senado de la Nación, sino por el Parlamento en su conjunto fueron conducidas desde dicho poder, que era el que desarrollaba la agenda sobre el tema, pese a la fuerte influencia en la conducción de la política exterior
Respecto del supuesto de trabajo relacionado con la complementación de tareas entre los Poderes Legislativo y Ejecutivo, pudimos ver concretamente que, en los casos en los cuales la diplomacia parlamentaria pudo abordar los temas previamente a la llegada del Ejecutivo, obtuvo resultados concretos que luego este último pudo capitalizar. La efectividad de la estrategia está en función de su metodología informal y distendida para el abordaje de temas problemáticos como el que nos ocupa.
Podemos citar varios ejemplos. El primero de ellos lo hallamos en la versión taquigráfica del 7 de abril de 2010. En la reunión mantenida en el marco de cordialidad y distención de la UIP, la delegación argentina que se encontraba en dicho organismo se reunió con sus pares británicos, y juntos abordaron cuestiones que hacían al armamentismo atómico y al medio ambiente, entre otras, y luego se llegó al tema de Malvinas. Otro ejemplo nos remonta a la primera visita de parlamentarios argentinos bajo la asunción del presidente Macri. Allí, luego de la visita exitosa de junio de 2016, llegó al país Alan Duncan. Esta reciprocidad demostrada por parte del Reino Unido fue posible gracias a la diplomacia parlamentaria desplegada previamente. Este proceso exitoso iniciado por la diplomacia parlamentaria no se detuvo allí y continuó en una reunión de parlamentarios mantenida hacia fin de año para concluir en el último encuentro entre los grupos de amistad entre ambos Estados en febrero de 2017.
En todos estos encuentros, los parlamentarios argentinos hicieron planteos sobre Malvinas, en los que dejaban clara la postura al respecto, pero logrando ampliar notoriamente la agenda de temas, que hasta ese momento se circunscribía específicamente a la controversia sobre la disputa de soberanía. Sin embargo, de todas las expresiones de diplomacia parlamentarias que desarrollamos en el presente capítulo, la que más se desarrolló y obtuvo más beneficios políticos y económicos fueron los GPA. Esto fue posible porque estos grupos son realmente la expresión propia del Parlamento y de la diplomacia parlamentaria, y su desarrollo puede implicar beneficios a la diplomacia tradicional. El resto de las técnicas incluyen participaciones en foros formales o informales, donde se exponen y se debaten cuestiones (entre ellas, las de Malvinas), pero no gozan de un poder de negociación o de avance sobre temas de agenda. En la diplomacia parlamentaria, los avances se logran mediante una agenda bilateral de temas que requieren de un continuo seguimiento, por eso prevalecen los GPA sobre otras formas que se constituyen sobre la base del multilateralismo. Los avances en Malvinas o en temas relacionados con las islas se consiguieron con el abordaje bilateral que proporcionaron los GPA mediante una metodología informal y plural.
Esta última característica de la diplomacia parlamentaria es el valor esencial por excelencia de esta actividad, así como el éxito en el cual debe basarse todo tipo de estrategia diplomática. En varias de las versiones taquigráficas y en los memorándums, la composición plural y multipartidaria de las delegaciones argentinas fue resaltada por el Reino Unido como un signo de credibilidad, confianza y proyección. No es un tema nuevo, ya que se planteó previamente en versiones taquigráficas la necesidad de que los grupos se constituyeran de la manera más plural posible. Si bien parece que ambas cuestiones remiten a lo mismo, no es así, y cabe la necesidad de aclararlo. En la primera versión taquigráfica de 2010, se expone la estrategia de “salir en grupos plurales” y aprovechar la pluralidad del GPA británico, como estrategia para buscar el disenso y allí plantear la estrategia de soberanía de Malvinas. La constitución del GPA argentino tiene como finalidad mostrarse plural para generar confianza y uniformidad de criterio con referencia a la postura de Malvinas, dejando claro que, más allá de que se puedan estrechar lazos en otras áreas que puedan significar beneficios mutuos, Argentina se muestra férrea en su postura relativa al ejercicio de la soberanía sobre las islas.
El crecimiento de la diplomacia parlamentaria en Argentina requiere de una conjunción de estrategias de Estado que abarquen tanto al Poder Ejecutivo como al Legislativo. La interdependencia global y la mayor democratización del Estado imposibilitan el abordaje de cuestiones desde la diplomacia del Ejecutivo. En la medida en que ambos poderes trabajen por separado, más se dificulta la consecución de los objetivos. Para ello, la diplomacia parlamentaria requiere de un mayor grado de institucionalización como práctica parlamentaria y de consenso político y multipartidario sobre políticas de Estado legislativas.
- Aquí me refiero a la secretaria técnica de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación, que ocupó el cargo correspondiente al período que estamos analizando en la investigación. ↵
- Se llama Cambiemos a la alianza electoral conformada entre la Unión Cívica Radical (UCR) y la Propuesta Republicana (PRO), que se consolidó de cara a las elecciones nacionales de 2015. ↵
- Cabe aclarar que en esos momentos la expositora presentó a los asistentes un mapa. ↵
- Cabe aclarar que en esos momentos la expositora presentó a los asistentes un mapa. ↵
- Cabe aclarar que en esos momentos la expositora presentó a los asistentes un mapa. ↵
- La expositora se refería a las islas Sándwich del Sur. ↵
- Unión de Naciones Sudamericanas. ↵
- Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. ↵
- En el presente trabajo, definiremos el entorno, siguiendo la obra de Stephen Robbins, con el concepto “comportamiento organizacional”, como aquello compuesto por instituciones o fuerzas externas a la organización y con potencial para afectar su rendimiento. ↵
- El Grupo Parlamentario de Amistad argentino-británico durante el presente período de 2016 coincidió con las actividades llevadas a cabo por la tercera técnica de la diplomacia parlamentaria descripta en la clasificación, las actividades realizadas por los presidentes de Cámara (Presidencia Provisional del Senado de la Nación). ↵
- Comunicado de prensa n.º 304/16. ↵
- El extracto y parte de la información referente a Malvinas en la reunión de la UIP fueron extraídos del portal de Internet “Parlamentario”: www.parlamentario.com. ↵
- Este informe puede ser considerado como la primera etapa de la visita de los parlamentarios argentinos al Reino Unido, que se realizó entre finales de enero y principios de febrero de 2017. ↵








