Desde sus orígenes en Alemania a fines de la década de 1950, la historia conceptual [Begriffsgeschichte] ha adquirido un creciente vigor académico, al punto de que constituye, desde hace ya varias décadas, un género o subdisciplina de renombre propio. Su nacimiento institucional se vincula al proyecto de un Diccionario histórico de conceptos políticos y sociales fundamentales, una monumental obra editada de manera conjunta por Otto Brunner, Werner Conze y Reinhart Koselleck y publicada en 8 tomos entre 1972 y 1997. Desde los años 80, se ha asistido a la proliferación de recepciones internacionales y desarrollos locales en múltiples latitudes (Europa, Estados Unidos, América Latina) que, trabajando desde o en torno a la historia conceptual, han generado una pluralidad de aproximaciones y modos de practicar la misma. Para Hispanoamérica, así como para Estados Unidos, el referente principal del enfoque es sin duda Koselleck, quien contribuyó con su obra a dar una identidad característica a la subdisciplina, con una teoría y un método propios. Sin embargo, este no ha sido el caso en todos lados: en Italia, notablemente, la obra de Brunner ha tenido una influencia decisiva, dejando su marca en las recepciones histórico-conceptuales de ese país. En el caso argentino, pueden identificarse distintos estratos de influencias y recepciones, que en su convivencia y diálogo mutuo configuran hoy día un panorama plural en los estudios histórico-conceptuales: grupos y tradiciones recuperan sus aportes desde diferentes disciplinas y las ponen en movimiento no desde un purismo teórico y/o metodológico, sino en combinación con otras herramientas heurísticas con vistas a analizar críticamente los conceptos y los lenguajes políticos.
Con todo, una serie de interrogantes acomuna en un espectro general a estas diferentes reapropiaciones y las conecta con preocupaciones que pueden encontrarse en los mismos orígenes de este campo disciplinar: el examen crítico de los conceptos políticos de la Modernidad, los modos concretos y diversos en que ellos se expresaron en contextos históricos y latitudes geográficas específicas, así como la vocación de pensar en clave histórico-conceptual los problemas políticos presentes, por vía de la puesta de relieve de la historicidad y profundidad semántica de los conceptos.
En Argentina, la historia conceptual encuentra un primer exponente indiscutido en Elías Palti, investigador que ha introducido esta perspectiva prologando una traducción de Koselleck al español (Palti, 2001), escribiendo artículos y capítulos de libro en diálogo crítico con su perspectiva (Palti, 2004b, 2005, 2013), así como incorporándola como un insumo central de su propio trabajo historiográfico (Palti, 2002, 2004a, 2009, 2018): la Begriffsgeschichte es articulada por el autor con otros enfoques que, poniendo en cuestión la tradicional historia de las ideas, han permitido examinar las condiciones de posibilidad de los discursos políticos y mostrar su carácter contingente (ante todo, la perspectiva inglesa de la Escuela de Cambridge pero también y más recientemente la de autores franceses como Pierre Rosanvallon y Michel Foucault), en una propuesta que ha denominado «historia de los lenguajes políticos» o «nueva historia intelectual» (Palti, 2005). En términos institucionales, la creación de una Maestría en Historia Intelectual en la Universidad Nacional de Quilmes en 2020 aglutina y refuerza un núcleo de trabajo cuyos investigadores/as incorporan la reflexión histórico-conceptual a su indagación.
Del mismo modo, un camino de notable fortalecimiento institucional ha sido desplegado por Claudio Ingerflom en la Universidad Nacional de San Martín, destacándose la creación de la Maestría en Historia Conceptual en 2014, así como el trabajo continuo en torno a esta perspectiva en el seno del Centro de Investigaciones en Historia Conceptual (CEDINHCO) y en la revista Conceptos Históricos (Ingerflom, 2015). Debe destacarse especialmente que, al calor de estas iniciativas institucionales, la perspectiva paduana de historia conceptual (sobre la que hablaremos en detalle en esta investigación) ha sido difundida en nuestro país, adquiriendo relevancia en el debate actual a través de la publicación de libros y artículos en idioma español que contribuyeron a exponer su enfoque histórico-conceptual y su reflexión sobre problemas políticos del presente (Chignola, 2015, 2020; Duso, 2016a, 2016b, 2018).
Otro núcleo de gran relevancia en las recepciones locales de la historia conceptual en la Argentina se encuentra en las investigaciones dirigidas por Noemí Goldman y Fabio Wasserman, orientadas a dilucidar los cambios conceptuales acaecidos en los siglos XVIII y XIX hispanoamericanos al calor de los acontecimientos revolucionarios (Goldman, 2008, 2020; Wasserman, 2015, 2019, 2020). Concomitantemente, estos autores forman parte de un ambicioso proyecto internacional que emula el del monumental Diccionario de Brunner, Conze y Koselleck: se trata del Diccionario político y social del mundo iberoamericano, dirigido por Javier Fernández Sebastián (2009), cuyo objetivo es desarrollar un estudio sistemático comparado de la semántica histórica de los conceptos políticos fundamentales a ambos lados del Atlántico, entre 1750 y 1850.
Ahora bien, la historia conceptual en Argentina también ha sido receptada en otros ámbitos de las ciencias sociales. Debe destacarse ante todo cómo una serie de estudios politológicos han incorporado de manera pionera las herramientas heurísticas de la historia conceptual para desarrollar investigaciones que recuperaron la pregunta por la historicidad de los conceptos. En este sentido, el paso fundamental fue dado por Julio Pinto y Gabriela Rodríguez Rial, quienes efectuaron una crítica de la hegemonía de los métodos conductistas en ciencia política, en cuanto hacían caso omiso de la profundidad histórica de los conceptos políticos y de su plurivocidad intrínseca. Buscando una mayor apertura metodológica de la disciplina, han puesto en movimiento las previsiones de la historia conceptual para abordar las tradiciones políticas argentinas y su evolución (Pinto, 2015; Pinto & Rodríguez Rial, 2013; Rodríguez Rial, 2015a, 2015b), ayudando a su vez a la consolidación de la teoría política como subdisciplina. Un gesto similar puede verse en el trabajo de Cecilia Lesgart (2003, 2005), quien ha incorporado el enfoque de la historia conceptual a efectos de mostrar los usos del concepto de democracia durante los años 80 en los debates intelectuales de nuestro país, así como, más recientemente, el de otros conceptos centrales de la ciencia política en tanto disciplina (Lesgart, 2020). Por su parte, trabajos como los de Biset (2010), Biset y Soria (2014), Svampa (2013, 2016) y Morán (2019) han entablado diálogos explícitos entre la teoría política y la historia conceptual, ayudando al establecimiento de puentes entre ambas subdisciplinas.
Este breve cuadro esquemático, que sólo busca poner de relieve la importancia actual de la historia conceptual en Argentina, sus plurales hibridaciones y sus conexiones con otros núcleos internacionales, ha sido desarrollado con mayor detalle en Aguirre y Morán (2020). A partir de la relevancia de la historia conceptual en el debate actual, tanto a nivel teórico como metodológico, creemos que es posible efectuar la pregunta sobre el modo en que lo político es construido en este programa de investigación. Particularmente, nuestra indagación busca contribuir al diálogo entre teoría política e historia conceptual efectuando una interrogación teórico-política a la teoría de esta última. ¿Cómo lo político es en sí mismo conceptualizado por esta perspectiva? ¿Y de qué modo tal consideración de lo político incide en su teoría y en su método?
Por supuesto, hablar de la perspectiva de la historia conceptual es de suyo inexacto, pues como intentamos mostrar, existen distintas tradiciones que efectúan una reflexión histórico-conceptual, sin perjuicio de que Koselleck haya sido quien de manera distintiva haya dado una identidad a la subdisciplina. La presente investigación busca abordar por ello tres aproximaciones de relevancia actual en el campo de la historia conceptual: se pregunta por la concepción de lo político que subyace a las aproximaciones histórico-conceptuales de Otto Brunner, Reinhart Koselleck y la denominada Escuela de Padua (Italia). Los dos primeros se vinculan con el nacimiento de la historia conceptual como campo disciplinar en Alemania; la segunda, con su recepción italiana, que cuenta hoy con importantes lazos en España y Argentina. En los tres casos, sus obras ponen de relieve una serie de problemas acuciantes para la reflexión política contemporánea, como mostraremos en cada uno de los capítulos, a la vez que conciben de modo diferente la práctica histórico-conceptual, sus alcances y su relación con el tiempo presente.
Creemos que la interrogación resulta pertinente en la medida en que la propia práctica histórico-conceptual, así como los modos en que ella es combinada con otras perspectivas en Argentina, se enfrenta a la cuestión de lo político y a la necesidad de vehiculizarlo, ya sea como una premisa de la investigación o bien, por el contrario, asumiéndolo como el propio objeto de la problematización histórica (Palti, 2018).
La hipótesis general que guía la indagación sostiene que la mirada acerca de lo político orienta el objeto, las preguntas y el alcance de la labor histórico-conceptual propuesta por cada una de estas perspectivas, así como los posicionamientos teórico-políticos de sus autores, configurando en consecuencia modos diferentes de hacer historia conceptual. En esta línea, y anticipando un resultado a cuyo arribo se consagra el desarrollo argumentado de cada capítulo, proponemos condensar la concepción de lo político de cada perspectiva en tres proposiciones respectivas que, a nuestro juicio, orientan el sentido de su práctica histórico-conceptual. El despliegue de este vínculo será el objeto de cada capítulo.
1. La concepción de lo político de Brunner alude a la forma de vida de una comunidad, en particular a la estructura interna que organiza la convivencia de sus miembros y a partir de la cual ellos se autocomprenden en su vínculo mutuo.
2. La concepción de lo político de Koselleck remite a una serie de problemas permanentes, de carácter antropológico, que marcan indeleblemente nuestra condición humana y se ponen en juego en cada historia concreta sin llegar a ser nunca resueltos.
3. La concepción paduana de lo político remite a la manifestación de la cuestión de la justicia como conflicto entre gobernados y gobernantes, en el marco de relaciones de gobierno que organizan políticamente toda convivencia humana.
La investigación se organiza en tres capítulos: el primero se dedica a Otto Brunner, el segundo a Reinhart Koselleck y el tercero a la Escuela de Padua. Cada capítulo se subdivide a su vez en tres apartados. Presentamos a continuación un adelanto de lo trabajado en cada episodio.
Presentación de los capítulos
El capítulo 1 aborda la perspectiva de Otto Brunner, un historiador austríaco que fue parte del proyecto del Diccionario pero que consolidó su perfil historiográfico desde mucho antes, mostrando preocupaciones que ponían de relieve la historicidad de los conceptos políticos. Justamente, nuestro primer ejercicio es de contextualización: analizamos el lugar de Brunner en los antecedentes y orígenes de la Begriffsgeschichte, nacida institucionalmente recién a fines de los años 50. El historiador austríaco consolida su trayectoria en un campo que desde los tiempos de Weimar y hasta la Segunda Guerra Mundial se denominó Volksgeschichte (historia del pueblo), y que tras la conflagración bélica sería readaptado bajo los nombres de Sozialgeschichte (historia social) o Strukturgeschichte (historia estructural). Al calor de este contexto, destacamos la preocupación de Brunner (común a la de otros pensadores del período) por desplegar una crítica al horizonte de pensamiento liberal-burgués, cimentado sobre todo en la distinción decimonónica entre Estado y sociedad, con la que se pensaba el orden político así como el acercamiento al pasado. Su obra capital, Land und Herrschaft («Tierra y señorío»), publicada en 1939 aunque luego readaptada en su versión definitiva de 1959, es expresiva de estas preocupaciones. Analizando esta obra, mostramos la objeción de Brunner al modo bajo el cual la teoría del Estado y la historiografía constitucional analizaban la historia medieval, particularmente con relación a sus conceptos y marcos teóricos. A través del estudio de una serie de conceptos políticos del ordenamiento medieval —la Fehde, el Land, la Herrschaft—, Brunner identificará una discontinuidad decisiva entre la Modernidad y la época medieval y, ante todo, mostrará que los conceptos de los que se sirve el/la investigador/a están atravesados por la estructura conceptual moderna, derivándose de ello un problema gnoseológico: la imposibilidad de comprender una cosmovisión integral y un horizonte conceptual que, como aquel del orden constitucional medieval, se autocomprendía desde criterios ajenos a la lógica de especialización científica, que fracciona la realidad en esferas y que es ella misma un producto de la Modernidad. Finalmente, habiendo perfilado estos aspectos cardinales de la obra del autor, buscamos ganar claridad sobre la concepción de lo político que recupera en su aproximación. En su obra de posguerra, el autor enarbola una conexión íntima entre la aproximación histórica y lo político. Para Brunner, lo político es en sentido auténtico la pregunta por las diferentes formas de autoafirmación de los seres humanos, su lucha por la existencia y la organización de su vida colectiva. Los seres humanos actúan «políticamente» por vía de tales esfuerzos, conformando relaciones de dominación y estructuras de orden, que son a su vez condición de posibilidad de la propia acción política. Es el conocimiento de tal estructura interna, que remite a la configuración de lo político en un tiempo histórico, lo que se asume como pregunta central de la labor histórica. La pregunta por lo político desde la aproximación histórico-conceptual propugnada por Brunner no remite entonces a un ámbito acotado de conocimientos, sino a un sentido acaso cercano al de la «forma» política: a las precondiciones, a la estructura interna, a la disposición de los órdenes concretos en que los seres humanos organizaron (y organizan) el problema decisivo de la vida en común en cada tiempo histórico. En su intento de desligar lo político de la red conceptual de la soberanía moderna, Brunner rastrea y pondera una concepción «más amplia» e «integral» de lo político, la cual es vislumbrada en el pensamiento clásico y medieval. Intentamos mostrar que, en este movimiento, Brunner despliega una visión no contingente de lo político, de un carácter fundamentalmente conservador, que sin embargo busca abordar la historicidad de sus manifestaciones.
El capítulo 2 se aproxima a la figura central de la historia conceptual, Reinhart Koselleck, quien rubricó el nombre de Begriffsgeschichte como asociado al proyecto del Diccionario y, posteriormente, a su propia obra, consolidando de este modo una identidad distintiva para el enfoque. En primera instancia, y a efectos de presentar las características sobresalientes de la perspectiva koselleckiana, nos detenemos en su hipótesis más emblemática de lectura de la Modernidad, que define asimismo la apuesta programática del Diccionario: la identificación de un «período bisagra» (Sattelzeit o Schwellenzeit), que produjo una transformación profunda de nuestros conceptos políticos, haciendo de éstos índices y factores de los grandes cambios que las sociedades de Occidente atravesaron en este lapso. Koselleck añadiría a esto que la inflexión fundamental de este proceso residió en modificar completamente la relación con el pasado y el futuro, esto es, el modo de experimentar el tiempo histórico, cuyas consecuencias políticas serían profundas. Posteriormente, buscamos abordar más detenidamente este proceso a la luz de la reflexión del autor sobre el concepto moderno de historia [Geschichte]. Daremos cuenta de la configuración de tal concepto en contraste con la progresiva declinación de la concepción tradicional del tiempo histórico —condensada por Koselleck en la locución historia magistra vitae—. El análisis del concepto moderno de historia [Geschichte] habilita a Koselleck a identificar en la filosofía de la historia de los siglos XVIII y XIX su expresión más reveladora, y a criticar su componente utópico, que efectúa un encubrimiento de lo político. Asimismo, los cambios acaecidos en este período histórico, que pusieron en el centro de la escena la interrogación sobre el proceso histórico mismo, obligan a la historia conceptual a preguntarse por sus propios presupuestos y condiciones de posibilidad. Intentamos mostrar que allí se aloja un verdadero desafío epistemológico para la historia conceptual, expresado bajo los riesgos del partidismo y el relativismo. Sostenemos que una respuesta inmanente a este desafío puede hallarse en la consideración de la historia conceptual como crítica de las ideologías. Por último, analizaremos la propuesta koselleckiana de una Histórica a la luz de estos problemas. Veremos en ella un ejercicio de antropología política y una teoría del conflicto que se colocan a la base de su mirada sobre la historia y se engarzan con su perspectiva histórico-conceptual. Creemos que la mirada antropológica de su Histórica constituye un centro neurálgico desde el cual puede ganarse claridad sobre la concepción de lo político del autor, así como iluminar el conjunto de su aproximación histórico-conceptual identificando un gesto teórico-político común. Lo que buscamos subrayar, a través de una mirada de conjunto sobre esta doctrina, es cómo en la construcción koselleckiana de ciertas precondiciones insuperables para toda vida en común, subyace una clara mirada antropológica sobre las posibilidades políticas de todo agrupamiento humano, que permite colegir una serie de trasfondos permanentes y recurrentes sobre el que todo acontecer histórico transcurre. Se vehiculiza, con esto, un modo alternativo de pensar la temporalidad, que hace hincapié en la pregunta por la duración y la repetición en la historia. La pregunta por nuestra condición permanente revela un gesto teórico-político, que permite mirar la historia más allá de sus implicancias modernas. En otras palabras, hay una serie de cuestiones políticas permanentes que cada historia concreta busca canalizar, contener o solucionar, sin llegar nunca a hacerlo del todo. La historia no es un curso único, irrepetible y con un sentido, sino que está atravesada por repeticiones y analogías, por permanencias que se sedimentan en el tiempo y que permiten pensar una relación distinta con el pasado y el futuro.
En el capítulo 3, efectuamos una interpretación de la historia conceptual paduana, centrándonos en la obra de dos figuras relevantes que tienen además una profunda conexión con el mundo de habla hispana: Giuseppe Duso y Sandro Chignola. En primer lugar, efectuamos una contextualización sobre el modo en que la Begriffsgeschichte alemana fue recibida en Italia, mostrando que, ante todo, se trató de una herramienta heurística que colaboró en la reflexión crítica sobre el Estado y la constitución. Hubo dos grandes núcleos donde esta corriente tendría protagonismo: el grupo dirigido por Pierangelo Schiera en Trento, cuyo rol fue decisivo al traducir al italiano a autores centrales del pensamiento alemán, entre ellos a Otto Brunner; y el grupo dirigido por Giuseppe Duso en Padua, que desplegaría una mirada marcadamente filosófica con vistas a problematizar los conceptos políticos modernos. Las investigaciones de este último grupo, centradas en el análisis del derecho natural moderno, en tanto lugar de génesis de los conceptos fundamentales con los que se organizó la estatalidad y con los que se sigue pensando hoy día la política —individuo, derechos, igualdad, libertad, representación, soberanía, poder, entre otros—, dialogarían críticamente con la historia conceptual alemana desde una serie de preocupaciones pretéritas. Analizaremos luego el modo en que dialogan críticamente con Koselleck y Brunner, y exhibiremos las reapropiaciones marcadamente diferenciadas que de cada uno efectúan. El primero es cuestionado por cuanto se considera que permaneció atado a la lógica moderna de lo político, sin llegar a cuestionar la profunda ruptura de horizontes (políticos pero a la vez gnoseológicos) que ella implicó. Esto llevaría, en el plano epistemológico y metodológico, a una injustificada aplicación de los conceptos modernos como categorías de validez universal. Por el contrario, el enfoque paduano se apoya en las consideraciones de Brunner: su identificación de la radical alteridad entre los órdenes concretos moderno y medieval permite a los paduanos identificar dos principios diferentes —el moderno principio del «poder» y el clásico principio del «gobierno»— que constituyen finalmente dos modos completamente diferentes de comprender lo político. En la crítica del principio de poder y en la recuperación del principio de gobierno, los paduanos vehiculizan su mirada crítica sobre la Modernidad y a la vez recuperan en la tradición anterior elementos para pensar alternativamente lo político. Ante todo, identifican y recuperan un problema político permanente, y apuestan por visibilizarlo: el de la justicia. Así, en tercer lugar, analizamos cómo la perspectiva paduana busca condensar y vehiculizar una mirada teórico-política en relación con nuestro presente. La crítica de la conceptualidad moderna y la concomitante remisión a los grandes textos de la tradición del pensamiento político apuntan a repensar lo político hoy desde una mirada alternativa a la dominante. En esta relación con el tiempo presente, el grupo paduano expresa la filiación a la vez que la tensión entre la historia conceptual y la filosofía política.
En las conclusiones, buscaremos condensar la concepción de lo político de las tres perspectivas examinadas y demostrar su respectiva articulación con los montajes teóricos de cada una de ellas, a efectos de corroborar la fuerza de nuestra hipótesis. Para ello, procedemos en dos pasos. En primer lugar, emprendemos un rodeo previo por el pensamiento de Carl Schmitt, autor de incontestable importancia para la historia conceptual, para mostrar que sus tesis fundamentales impregnan la mirada de lo político de nuestros casos de estudio. Este rodeo nos permite tomar distancia de la reconstrucción cercana efectuada en cada capítulo e inquirir lo político desde una ojeada de conjunto, que acaso faculta a enfocar desde otro ángulo, más panorámico, el irregular paisaje en que tal cuestión se dispuso, y a cuyo registro nos dedicamos. En segundo lugar, formulamos a continuación tres proposiciones sobre lo político (una para cada perspectiva), que desplegaremos y analizaremos a partir de una recapitulación orientada. A este respecto, nos interesa subrayar cómo en los tres casos lo político adquiere finalmente un sentido reflexivo que reenvía hacia problemas permanentes, y asimismo cómo la relación entre historia y tiempo presente (problema epistemológico que los tres enfoques identificaron con conciencia crítica) permite ganar claridad sobre el lugar de enunciación de el/la investigador/a y de su discurso académico.
Finalmente, indicamos que el método vehiculizado en la presente investigación será fundamentalmente hermenéutico, buscando arribar a una comprensión inmanente a las consideraciones de cada autor y orientados por la pregunta-guía propuesta. Sin embargo, nos serviremos reiteradamente de recursos a la contextualización por vía de consideraciones histórico-intelectuales, sin que por ello estás devengan en eje principal de la investigación. En las conclusiones desplegaremos un trabajo específicamente teórico-comparativo, a efectos de poner en diálogo las perspectivas examinadas. Es menester destacar, por último, que dada la especificidad del objeto de indagación (un enfoque disciplinar con una teoría y un método propios), en los tres capítulos se movilizarán problemas gnoseológicos, epistemológicos y metodológicos que, además de ser relevantes por la pregunta teórico-política que nos orienta, estarán en el centro de la preocupación de estas perspectivas, en la medida en que remiten a dilemas constitutivos de la propia labor histórico-conceptual y a las respuestas dadas a los mismos.







